Konichiwa!!! si por poco me olvido del fic!! T.T ¡qué inútil soy! No sé ande tengo la cabeza... ay, ay...

En fin... os traigo dos capitulillos , a ver si os gusta...

Espero que no me matéis... ejem... ejem...

He leido todos los rw, pero, como siempre, estoy sin tiempo de contestarlos uno a uno. lo siento mucho. De todas formas os lo agradezco un montón. No os lo podéis ni imaginar.

Ya sabéis que naruto no es mío, ni ningún otro personaje... T.T


CAPÍTULO 7

- ¿A mí?- La incredulidad pintada en el rostro.- ¿Será que te quedaste con ganas de más la última vez?- Preguntó lujurioso, mientras seguía acariciando la zona ultrasensible de su nuca.- Porque yo sí.- Confesó.

- No…no es eso, Sasuke.- Contestó ella con dificultad, la respiración acelerada.- Es mi misión, tengo que llevarte a Akatsuki.

- ¡Ni lo sueñes!- Exclamó indignado separándose al fin de ella.- No me uniré a esa organización de mierda en mi vida. Y menos sabiendo que está Itachi allí.

- Si no lo haces… te matarán.- Dijo suavemente.- Te necesitan para controlar al Kyubi. Si no estás con ellos, estás contra ellos. Acabarán contigo para evitar que uses a Naruto en su contra.

- ¿Pero que tengo yo que ver en todo esto, Hinata?- Preguntó intrigado.- Ya tienen a mi hermano¿para qué me necesitan a mí?

- El Sharingan de tu hermano no es lo suficientemente poderoso para poder controlarlo. Tú eres el único capaz de ello.

- ¡¿Pero de qué hablas?!- Gritó.- Si ni siquiera pude conseguir el Mangekyou.- Murmuró, decepcionado consigo mismo. Apretó los puños por lo impotente que se sentía ante esa realidad.

- ¿Y?- Replicó ella.- No te hace falta, mira lo que hiciste con Manda, ni siquiera Orochimaru pudo controlarla en su patética vida y tú la usaste como si fuera cualquier cosa, estando ya al límite de tu chakra.- Recordó.- Tus ojos tienen más potencial que los de tu hermano, eso está claro.

- Aún así, no pienso ir con vosotros.- Sentenció.- Y no quiero tener nada que ver con Naruto.

Hinata sonrió melancólica, pero no dijo nada. Se volteó rápidamente y fue a hacerle la técnica de la última vez que se encontraron, pero esta vez algo falló. Cuando quiso darse cuenta estaba empotrada contra un árbol, con las manos en alto, agarradas fuertemente por las del Uchiha menor.

- Esta vez no funcionará.- Sonrió con prepotencia.- Ya conozco el truco de tu técnica. Aunque no te la pienso devolver. Quiero que me des guerra.- Susurró con la voz ronca, contemplando los rosados labios que tenía enfrente con sus rojizos ojos, que tenía un brillo especial.

- Sasuke…- Susurró ella por la excitación que le producía su cercanía.- Déjame que te cuente un secreto. Acércate más.- Le rogó a lo que él obedeció, excitándose por momentos. Cuando tuvo su oído rozando sus labios, se dispuso a proseguir.- Zetsu me está vigilando.- Informó haciendo que él se pusiera tenso.- No te preocupes, solo observa y luego le cuenta al líder mis movimientos. Bésame el cuello mientras te hablo.- Sugirió, aunque él no tardó mucho en hacer lo que le pedía.- Mmm… Sasuke.- Gimió.- Itachi y yo estamos conspirando contra lo que queda de Akatsuki.- Él, sorprendido, la miró a los ojos para ver si era cierto, cosa que así fue.- Sigue.- Pidió y él continuó.- Necesitamos que vengas con nosotros. Tenemos pensado hacerles creer que te has unido voluntariamente para conseguir poder y estar cerca de Itachi para matarlo, al fin y al cabo, a ellos les da igual lo que a él le pase.

- Me estás diciendo que me prefieren a mí antes que a él.- Interrumpió, su voz seductora filtrándose por los poros de su sensibilizada piel, susurrándole en el oído mientras le mordía el lóbulo.

- Ahh…Sasuke…- Gimió de nuevo.- Sí.- Afirmó.- Cuando los cuatro estemos dentro, acabaremos con ellos.

- ¿Los cuatro?- Preguntó confuso.

- Sí…mmmm… Itachi, Naruto, tú y yo.- Explicó ella entre gemidos.

- Naruto no querrá ir, ese es peor que yo.

- Lo sabemos, pero él no tiene elección. La misión que tenía tu hermano es ir a por él. Ya debe de estar de vuelta. Sólo podremos controlarlo si tu vienes con nosotros. Si no… ellos se harán con el control completo de su cuerpo y mente, a sabiendas de que quizá no lo puedan controlar. Si eso pasa, lo matarán y nuestras esperanzas de acabar con la organización, morirán con él. Todavía quedan muchos.- Susurró melancólica.

- ¿Cuántos?- Preguntó sin dejar de besarla y acariciarla, ella no se había dado cuenta, pero tenía la capa completamente abierta, y una mano paseaba por su vientre, mientras que con la otra sujetaba ambas muñecas.

- Ahhhh.- Gimió al sentirlo.- Dios… Sasuke… me estás matando.- Murmuró cuando éste lamió la zona del sello.- Quedan Zetsu, Pain, Kisame, Tobi, y una chica muy rara que nunca he visto. Son cinco en total... mmmm. – Su voz era cada vez más ronca y tensa por el deseo, el calor recorría su cuerpo como lava por sus venas.

- ¿Y por qué tendría que ayudaros?- Su mano se adentró en su sujetador acariciando el pecho y pellizcando el pezón.

- Oh…mmm..-Gimió.- Por favor…Sasuke…por favor…no sigas….oh- Su voz se contradecía con lo que el cuerpo le pedía, pero se sentía culpable, sabía que era el sello, pero Itachi… era Itachi… era como si lo traicionara y ella no quería eso. Lágrimas amargas rodaron por su mejilla, mientras luchaba consigo misma para contenerse, cosa que era imposible, debido al sello del clan Uchiha.- Cuando…acabemos con ellos…mmm… podrás matar a tu hermano… si es lo que quieres. Él no te lo impedirá. Eres su razón de vivir.- Confesó entre lágrimas, eso era cierto y a ella le dolía, por más que intentaba entrar en lo más profundo de su corazón, ahí siempre estaba Sasuke, no había espacio suficiente para ella.- Por favor…Sasuke…- Suplicaba.- Así lo tendrás cerca… no podrá escapar de ti.

- Eso es cierto…- Razonó.- Pero ahora no me apetece hablar de él.- Le confesó con los ojos brillantes por la lujuria y el deseo.

- Sa…- Un apasionado beso la interrumpió impidiendo que siguiera hablando.

El Uchiha se apretó contra su cuerpo, mostrándole su clara excitación, clavando su protuberancia contra las caderas de ella. Lo primero que pensó en el momento que la había visto era someterla, de la misma manera que ella se lo había hecho a él. Era una forma de venganza, aunque en lo más profundo de su ser sabía que eso no era todo. La deseaba. Deseaba a esa mujer y le enfurecía el pensar que fuera propiedad de su hermano. Para él, era una forma de ganarle terreno. Pero aunque él la poseyera, en el corazón de Hinata sólo existía Itachi.
Con esos pensamientos, la ira se apoderó de él, haciendo una violenta presión con la boca, mordiéndole el labio hasta hacerlo sangrar. Le quitó un kunai y le rasgó la camiseta y el sujetador de un solo movimiento, produciéndole una fina herida desde el ombligo hasta el canalillo.
Un quejido de dolor escapó de sus ensangrentados labios, aunque extrañamente, aquella situación la estaba excitando en demasía.
Sasuke agachó la cabeza y lamió la sangre que brotaba de la herida, luego se detuvo en los pechos, donde se quedó observándolos con pavor. Su cuerpo tembló por la pasión contenida, su entrepierna se sentía más dura que nunca. Era el ser más perfecto que había visto en su vida. Demo… ella amaba a su hermano.
En un arrebato, le mordió con brutalidad un pezón, robándole un grito desgarrador a la peliazul por el dolor. Arqueó la espalda, en un gesto involuntario, haciendo que el miembro erecto de él chocara contra su intimidad.

- Sasuke…- Susurraba con lágrimas en los ojos.- Detente… por favor.

- ¡No!- Exclamó.- No me detendré. ¿Has visto lo que provocas en mi?- Preguntó enojado, apretando su masculinidad en ella.- Esto sólo lo provocas tú y resulta que eres el tesoro de mi hermano. ¡No me pienso detener!

- Así no…por favor.- Suplicó ella mirándole a los ojos.- Así no.- Hundió su rostro en el cuello de él.

Ese gesto pareció calmarle la ira, pero no otra cosa. Necesitaba poseerla. Era más fuerte que él. Ahora o nunca. No pensaba quedarse con las ganas. Más sabiendo que ella también lo deseaba, aunque fuese por ese maldito sello.
Metió la mano en su pantalón, acariciando la húmeda intimidad. Sonrió para sí al ver que estaba completamente preparada.
Le soltó las muñecas y le agarró el rostro para besarla de nuevo, más calmadamente esta vez. Saboreó su sangre, e introdujo su lengua en el interior de su cavidad, buscando la contraria, que pronto encontró. Deslizó su mano por el pecho desnudo, para finalizar en el firme trasero. Con ambas manos se deshizo del pantalón y le rasgó la ropa interior. Se desabrochó el obi, con lo que el haorí se abrió, cayendo por los hombros, mostrando al completo su torso.
Ella rodeó su cuello con los finos brazos, sin romper el beso en ningún momento. No lo amaba, pero lo deseaba.
Él sonrió internamente victorioso al comprobar que ella respondía, y se bajó el pantalón, dejando su masculinidad al descubierto.
La cogió de un muslo, alzando la pierna y se echó sobre ella, penetrándola.
Empezó con un suave vaivén. Se sentía tan bien ahí, que no quería acabar nunca, pero su inexperiencia le decía que eso no iba a pasar.
Hundía sus labios en los de ella, una vez tras otra, y penetraba con la lengua su voca al mismo tiempo que la penetraba a ella, acelerando el ritmo frenéticamente, mientras sus cuerpos sudorosos se pegaban, uno contra otro.
En una fuerte embestida, se vació en su interior antes de que ella acabara, moviéndose
cada vez más lento, hasta dejar la última gota en ella.

Jadeante se salió de su interior con cara de satisfacción y se colocó las ropas.
Ella agachó la cabeza, se quitó las prendas rasgadas, se acomodó los pantalones y se colocó la capa tapándose completamente.

- Siento haberme corrido dentro.- Dijo con superioridad.- No es mi intención dejarte embarazada.

- Eso es imposible, Sasuke.- Dijo con la voz triste por lo que acababa de hacer, aunque ni siquiera hubiese sido satisfactorio para ella. La culpa la consumía.

- ¿Cómo que es imposible?- Preguntó furioso cogiéndola del brazo.

- Porque ya lo está, Ototo.- Interrumpió el mayor de los Uchiha, quien miraba desde arriba de un árbol con cierto rubio inconsciente a cuestas.- Vas a ser tito.- Dijo con burla.- ¿No es genial?

- ¿Cuánto tiempo llevas ahí, Itachi-san?- Preguntó sintiéndose rota y sucia, mientras lágrimas nacían de sus hermosos ojos. Se dejó caer al suelo, abrazando sus rodillas y escondiendo su avergonzado rostro entre ellas.

- El suficiente como para saber que cuando terminemos tendré que acabar con lo que este ha empezado.- Indicó el mayor con una sonrisa de superioridad en el rostro, solo para herir a su hermano, pues por dentro estaba completamente rasgado. Esto era culpa suya. Sólo suya. No podía reprocharle a ella. Tampoco podía a su hermano, después de todo lo que él había sufrido por las acciones que él mismo había cometido en el pasado. Aún así, se sentía herido. Definitivamente su ototo se había vengado de él. No podría haber echo nada que lo hubiese dañado más. Pero no le iba a reconocer esta batalla ganada. Oh, no. Eso nunca- Bueno que.- Siguió.- ¿Nos vamos ya o pensáis quedaros aquí todo el día¿Qué vas a hacer, Sasuke?

- Iré.- Contestó secamente y con el orgullo dañado.- Cuando acabe todo esto, te mataré.- la ira afloraba con sus palabras.

- Esta bien.- Respondió Itachi mostrando una indiferencia que estaba lejos de sentir.- Toma.- Dijo mientras le lanzaba a Naruto para que lo cargase él.- Llévalo tú.- Se volvió hacia Hinata, apoyó una rodilla en el suelo, mientras que con una mano le acariciaba el pelo.- No llores más. Tu no tienes la culpa, es ese sello.- Le susurró cariñosamente.

- ¿N-no me lo puedes quitar?- Preguntó con la voz temblorosa.- No puedo seguir con esto, no se si seré capaz de mirarte a la cara nunca más.- Confesaba entre sollozos.- No quiero esto…Itachi… por favor… quítamelo… yo sólo te quiero a ti.- Sasuke hizo como que no lo había escuchado y se alejó con los puños fuertemente apretados, descargando su ira contra un árbol cercano. No podía soportar lo que estaba escuchando. Su ego por los suelos.

- Esta bien, pequeña.- Concedió él.- Cuando lleguemos, revisaré los pergaminos y te lo quitaré. Nunca pensé que esto fuera a pasar. No quiero que te sientas así.- Confesó sinceramente, sintiendo el dolor de ella. La tomó en brazos, cargándola como si fuera una princesa, ella le rodeó el cuello, hundiendo su cabeza en él.

- Lo siento.- Susurraba débilmente una y otra vez.- Lo siento.

- Shh.- la calló él.- No hables ya más.- Y se pusieron en marcha hacia el punto de encuentro.

CAPÍTULO 8

Al anochecer llegaron al refugio donde solían quedarse Itachi, Hinata y Kisame, aunque éste último no estaba. El Uchiha mayor le mostró a su hermano una habitación con dos camas, para él y Naruto. Cargando todavía con la chica, se dirigió a su habitación, cerrando la puerta con el pie y tumbándola en la cama.

- Hina-chan.- Susurró el mayor.- Mírame, onegai.

La joven, con mucha vergüenza, le miró a los ojos fijamente, cuando quiso darse cuenta estaba en su pasado. Itachi había activado el Sharingan para ver lo que la atormentaba tanto y vio muchas cosas que no le gustaron para nada: la muerte de su madre, el desprecio de su padre, la batalla contra Neji donde estuvo apunto de matarla, su fijación por el rubio y el sufrimiento que eso le acarreó. Sin embargo, con todo aquello y más que le había pasado a la Hyuuga, nada de aquello la estaba atormentando. Decidió irse a su pasado más reciente, y pudo comprobar que lo que se la estaba comiendo por dentro era haber dejado que su ototo se la tirara.

Entonces fue cuando comprendió cuanto lo amaba y sin poder evitarlo, una lágrima rodó por su pálida mejilla. Se la recogió con la yema de dos dedos y la observó extrañado. Él no conocía esa sensación: celos, amor, dolor…
Sentía celos de que su hermano la hubiese tocado, entendió que la amaba, más que a cualquier cosa en el mundo, más que a su hermano incluso, y sintió un fuerte dolor en el pecho por la culpabilidad que tenía por haberla dejado así, al fin y al cabo, fue él mismo quien le puso el sello.

Decidió borrar de la memoria de Hinata la escena de sexo con Sasuke, para evitarle más sufrimiento, nunca más sabría que pasó ahí. No recordaría nada. Ella cayó inconsciente, con los ojos hinchados de tanto llorar, susurrando entre sueños su nombre.
Él sonrió satisfecho y sacó de unos cajones varios rollos, los cuales se puso a examinar uno a uno detenidamente.

Al largo rato, suspiró resignado. No había encontrado la forma de quitarle el sello, así que no le quedaba otra cosa que hacer que ponerle un nuevo sello, sobre el que ya tenía, de contención. No lo eliminaba, pero sí restringía sus efectos, siempre y cuando ella quisiese. Dependía completamente de su voluntad, pero, por lo menos, ahora le resultaría controlable.

Dibujó en el suelo con chakra un gran círculo, rodeado de símbolos y con una estrella de 5 picos en su interior. Posicionó a Hinata en el centro, dentro de la estrella, le quitó la capa, dejándole el torso desnudo, y la sentó, haciendo que despertara. Se colocó detrás de ella e hizo rápidamente unos sellos y susurró el nombre del jutsu. A continuación, le puso la mano sobre el sello antiguo, y se pudo observar como los símbolos del suelo ascendían por su cuerpo hasta quedar encerrados en el interior del sello.

Un grito de dolor invadió el refugio, asustando a Sasuke, quien entró de golpe a la habitación. Se quedó de piedra, observando, eso lo había visto él antes. Sí, fue la misma técnica que uso Kakashi-sensei con él. Lo recordaba perfectamente.

- ¿Por qué le has hecho eso?- Preguntó cuando la vio caer inconsciente.

- Porque no quiere entregarse a ti, ototo.- Respondió tranquilo.- Siente repugnancia de sí misma cuando lo hace.- Se agachó para tomarla en brazos y acostarla de nuevo a la cama.

- ¡Eres un bastardo!- Exclamó enfurecido.- Todo esto es por tu culpa, tu le pusiste el jodido sello.

- Ya lo sé.- Afirmó.- Pero tú la deseas, podrías haberte negado. No sientes esas cosas por las mujeres normalmente. Es sólo con ella.- Expresó.- Quieres quitarme lo poco que tengo para vengarte, pero con ella no te servirá, su amor por mí es más fuerte que tú y yo juntos.- Ni él mismo sabía muy bien por qué había dicho aquello, pero sentía en su corazón que así era. No lo dijo para molestarlo y el pequeño pudo ver la sinceridad en sus ojos.

- Puede que tengas razón, aun así, no me rendiré y ten por seguro que cuando todo esto pase, acabaré contigo.- Amenazó con los ojos rojos.

- Haz lo que quieras.- Murmuró mientras se quitaba la capa y se acostaba al lado de su amada abrazándola.- Si no te importa, quisiera descansar.- Dijo sin volverse a mirarlo.

Un portazo fue lo siguiente que escuchó, pero no le dio mayor importancia. La acomodó en su pecho y tapó sus cuerpos con una manta. Se quedó observándola bastante rato, ni él mismo sabía cuanto, podrían ser minutos, horas… con una sonrisa disimulada en el rostro, antes de quedarse dormido a su lado.

Un gran alboroto los sacó de sus sueños, se escuchaban gritos, golpes, cosas romperse.
Al abrir sus ojos se dieron cuenta de que ya era de día. Se miraron fijamente y un brillo de deseo inundó sus ojos en un chispazo, estando abrazados el uno al otro y ella con el torso desnudo, eso era algo que no podía obviar. Sin poder evitarlo el mayor se excitó, estaba deseando hacerla suya. Cubrió su boca con la suya, un beso urgente, abrasador. Se desnudó rápidamente y ella se deshizo de sus molestos pantalones impaciente, notando la humedad de su deseo entre los pliegues del centro de su cuerpo. De un ágil movimiento la elevó, sentándola encima de él.
Hinata se echó hacia delante para besarlo con ardor y su gesto fue correspondido instantáneamente. Itachi la agarró posesivamente por la nuca profundizando el beso, entrelazando sus lenguas con desesperación. Parecía que no se hubieran visto en meses, pero era algo inevitable, sus cuerpos reaccionaban solos, y, esta vez, el sello no tuvo nada que ver. Era su amor mutuo lo que los llevaba a tan urgente, pasional situación.
Sin romper el beso, la kunoichi acarició su musculoso pecho con la yema de los dedos, pellizcando suavemente los pezones, y movió sus caderas, rozando con su intimidad la longitud de su miembro, endurecido ya al máximo, con una gota de humedad asomando por la cabeza de su miembro. Itachi gimió excitado, loco de placer.
El Uchiha se movió debajo de ella, buscando su tan preciada entrada, y cuando la encontró, la penetró de una embestida.
Un gemido escapó de sus bocas, yendo a morir en la contraria.
Hinata se irguió, quedando sentada sobre él, para poder penetrarse más profundamente y empezó a moverse rítmicamente, arriba y abajo, mientras él amasaba sus deliciosos pechos con las manos, ejerciendo una contenida y delicada presión de vez en cuando y pellizcando los pezones, relamiéndose con lujuria.

El escándalo de afuera les llegaba, pero estaban sumergidos en una nube de deseo inquebrantable.

Estaban solos.

Itachi, Hinata.

Hinata, Itachi.

No existía nada más, nadie más.

- ¡Usuratonkachi!- Gritaba una voz.- ¡Estate quieto de una maldita vez!- Ordenaba enojado.

- ¡Ni lo sueñes, Sasuke-baka¿Se puede saber que coño hago aquí?- Preguntó el otro indignado.

- Pues es evidente, DOBE. Mi hermano te trajo. ¿O es que no lo recuerdas?

- ¿¡Cómo!?- Gritó exaltado, intentando recordar.

- Usó el Tsukiyomi contigo, Baka. Caíste inconsciente y te trajo.- Respondió con simpleza, como si fuera más que evidente.

- ¿Y qué paso con Sakura-chan?- Formuló claramente preocupado.

- ¡Y yo que coño sé, Naruto¡Sakura-chan, Sakura-chan!- Se burló.- ¡Ni que me importara! Con un poco de suerte la mató y me quitó un problema de encima.- Comentó pensándolo mejor.

- ¡Serás bastardo!- Se abalanzó sobre él, con el puño en alto.- ¡Te voy a matar!

- Hm.- Sonrió con superioridad, mientras esquivaba el golpe sin dificultad.- Ni en mil años.- Susurró.- Además¿y yo que tengo que ver? Pregúntaselo a Itachi y déjame en paz de una vez.- Le sugirió señalando la puerta de su habitación.

De una patada echó la puerta abajo, pero cuando iba a echarse sobre él con un kunai en la mano, se quedó inmóvil. Congelado. No se esperaba encontrarse con esa imagen.
Estaban haciendo el amor y lo peor de todo era que no se habían detenido al entrar él, estaban completamente ausentes, como si no existiera nada más.

Hinata continuaba cabalgando sobre él, con la cabeza hacia atrás y mordiéndose el labio inferior, mientras lascivos ruiditos salían de su garganta, intentando soportar tanto placer, se apoyaba con las manos en los muslos de él, para darse más empuje y consiguiendo una mayor fricción arqueando la espalda, arañando la superficie. El mayor le apretaba los pechos con furia, casi pareciese que los fuera a reventar, con la mirada completamente perdida en ella. Se movía al ritmo que ella, aumentando la velocidad de penetración. Sus cuerpos brillaban por el sudor que los cubría y los gemidos retumbaban por toda la sala.

- ¡Oh!... ¡Kami!...- Gemía ella mientras se movía incesantemente.- Te amo… ¡¡Itachii!!

- Sí…ahhh…Hinata…no pares…- Rogaba el mayor con la voz ronca y la respiración entrecortada.- Yo también…te amo….- Dijo sin poder evitar que salieran esas palabras que ya no podía callar más.

Dichas palabras sorprendieron a los menores, nunca se imaginaron escuchar algo así de aquel que asesinó a todo un clan. Su propio clan.
Naruto cayó al suelo de la impresión y se quedó como hipnotizado contemplando la erótica escena.

Sasuke se apoyó con la espalda en la pared, por fuera de la habitación, con el Sharingan activado por la ira, sus puños apretados con tanta fuerza que sus nudillos perdieron el color y al fin entendió.

Entendió que su hermano tenía razón…

- Ahhhhhhhh…mmmmmmm- Gritaron al unísono en su llegada al orgasmo mutuo.

El corazón de Hinata nunca le pertenecería.

CONTINUARÁ….