Capítulo 7

Raf

Cuando llegamos a la Sala de Desafíos los diablos ya estaban allí pero, como la última vez, de Sulfus no había ni rastro.

-¿Dónde está Sulfus?-inquirí, tenía una extraña sensación de deja-vu.

-Tentel le ha hecho quedarse en clase-contestó Cabiria.

-¿Otra vez?-dijo Dulce sorprendida, no como Miki.

-Y me da que todos sabemos la razón.

Los demonios y Urié asintieron, yo bajé la vista. Dulce siguió sin entender.

-¿Puede alguien explicarme qué está pasando?

-Breeanna-dijo Kabalé-Ella tiene la culpa.

-¿Por qué?-la pobre Dulce seguía sin comprender nada.

-¿Cómo no te has podido dar cuenta?-exclamó Kabalé-Breeanna está colada por Sulfus. Como se parece tanto a su querido Xavier se ha obsesionado con él.

-Por una vez estoy de acuerdo contigo, Kabalé-dijo Miki-Hay algo muy raro en Breeanna, no me da buenas vibraciones.

-No eres la única-añadió Cabiria-Seguro que esa híbrida de ángel y diablo le está lavando el cerebro a nuestro Sulfus.

-¡Sois unos hipócritas!-gritó una voz, su voz.

Por la puerta de la Sala de Desafíos entró Sulfus, apretaba los puños y la mandíbula.

-¡Sulfus!-exclamaron los demonios, acercándose a él, pero Sulfus retrocedió.

-¡No sabéis nada! ¡No tenéis ni idea! Bree no me está lavando el cerebro ni nada por el estilo, me está contando muchas cosas, respondiendo a muchas preguntas.

-¿Por qué desapareciste tres veces este último día, entonces?-inquirió Gas, parecía confuso.

-La primera fue porque me convocó Tentel, para avisarme de que Bree vendría, de su reacción al verme, para que no reaccionara de mala manera y desatara la furia de Bree, que al parecer puede ser terrible.

-Tonterías-murmuró Kabalé.

-Díselo a ella-repuso Sulfus-Te contará cosas, verdades de las que no nos dábamos cuenta, pero tienen mucho sentido.

-¿Esa fue la razón por la que te fuiste después de la discusión en la Sala de Reuniones?-inquirí con timidez.

Sulfus me dedicó una mirada preocupada y asintió.

-Necesitaba más respuestas de las que había revelado y me las dio, aunque aún tengo algunas dudas más. También descubrí que una de las compañeras de Bree, Kelly, es exactamente igual a tu humana, Cabiria, Jennifer.

Cabiria y Urié fruncieron el ceño.

-¿Y por qué te ha hecho quedarte en clase la profesora Tentel?-inquirí.

-Para darme esto-contestó sacando algo de su bolsillo, un colgante blanco y negro que refulgía con fuerza.

-¿Qué es?-inquirió Miki.

-Al parecer Bree se va unos días de la escuela, y para no tenernos desprotegidos ha dejado este colgante, que tiene almacenado parte de su poder. Con él, si deciden atacarnos, podremos crear una barrera que nos proteja el tiempo suficiente hasta que Bree vuelva.

-¿Y por qué lo tienes tú?-preguntó Urié.

-Bree hizo que el colgante solo se activara cuando fuera yo quien lo usara.

-¿Qué os he dicho?-intervino Kabalé-Obsesionada.

-Te equivocas-replicó Sulfus-Soy la única persona con la que ha hablado y confía en mí, además, quiere demostrar que lo que nos han enseñado hasta ahora es falso.

-¿Lo que nos han enseñado?-inquirió Dulce-¿Qué quieres decir?

-Que los demonios no cumplen promesas y siempre mienten. O que los ángeles solo hacen cosas buenas y cumplen las normas. Todo es mentira.

-¿Te lo ha demostrado?-inquirió Kabalé indignada.

-Ni falta que hace-replicó Sulfus-Solo piensa en Charlotte, es un ángel, y no me parece que esté actuando como uno, mató a su propio hijo por ansia de poder.

Kabalé no respondió, así que decidí intervenir por fin.

-Sulfus, por favor, sé sincero y dinos que nada de esto huele a chamusquina. Estoy segura de que hay algo más fuerte detrás de todo, de Breeanna, del ataque de Charlotte y Lucius o incluso de la desaparición de sus amigos, y no nos lo ha contado. Piensa, ¿no crees que ocurre algo fuera de lo normal, hasta para nosotros?

El diablo se quedó pensativo, mirándome. Tardó en abrir la boca para responderme, pero no me llegó su respuesta, sino la de otra persona.

-Chica lista-dijo su voz.

Bree acababa de entrar y se acercaba a nosotros. Un aura poderosa y majestuosa le rodeaba. De un hombro le colgaba una bolsa de dimensiones considerables. Al parecer era cierto que se marchaba.

-¿Quién te manda a ti meterte en conversaciones ajenas?-exclamó Cabiria, indignada.

-Lo lamento-contestó Breeanna con naturalidad-Venía a despedirme. Y ya veo que soy un tema muy cotizado entre los alumnos de la Escuela Golden.

-Tu aparición ha impactado-comentó Urié cruzando los brazos.

-Al parecer eso nunca lo podré evitar-murmuró bajando la cabeza, unos segundos después se recompuso y me dedicó una mirada curiosa-Eres Raf, ¿verdad?-yo asentí-Eres lista, detrás de todo hay un secreto, pero os sorprenderá que ni yo misma lo sé. Esa es la primera razón por la que vine a la Escuela Golden, antes que el ataque de Charlotte.

-O sea, que en realidad no venías a protegernos-se quejó Kabalé apretando los dientes.

-Os seré sincera, ya que no me gusta mentir-dijo encogiéndose de hombros-En realidad no me importa lo que hagan Lucius y Charlotte, ya que vengarme no me devolverá a Jayden, Gregory o Dónovan, muertos ahora. Vine aquí por el secreto que oculta la Escuela Golden, la cual puede darme una pista del paradero de mis amigos. Pero ya que podía ayudar a los ángeles y a los demonios y, de paso, acabar con Charlotte y Lucius pues bienvenida era esa oportunidad.

Kabalé, Miki, Cabiria, Urié y Gas le dedicaron miradas envenenadas, la risueña Dulce no parecía ser capaz de enfadarse con nadie salvo con un demonio, mientras que Sulfus… permanecía inexpresivo, no parecían afectarle las palabras de Bree. Yo seguía pensando, tratando de averiguar a qué secreto se refería Breeanna, pero no podía.

-¿Y has descubierto ese secreto?-inquirí.

Bree negó con la cabeza y estuvo a punto de añadir algo, pero Cabiria le interrumpió.

-¡Qué va!-exclamó-Si ese secreto existiera ya se lo habría sonsacado a Tentel y Arcan, pero no lo ha hecho, ¿me equivoco?

-Sí, y mucho-replicó Bree entrecerrando los ojos-Ni siquiera ellos lo conocen, nadie en la Escuela Golden, a decir verdad. Lo único que sé es que algunas personas de la escuela son más de lo que aparentan, no sé lo que ocultarán, ni quiénes son esas personas, pero no son como los demás.

-Si te refieres a que hay una chica mitad ángel, mitad humana, llegas tarde, ya lo sabemos-repuso Urié-Es Raf.

Un escalofrío me recorrió la espalda al oír mi nombre, y me sorprendió ver a Bree reírse.

-¿Y eso es algo increíble?-preguntó conteniendo la risa-Eso es tan normal como un semi-humano. Además, lo sabía desde el principio. No es eso lo que busco, en absoluto.

-¿Cómo son entonces esos ángeles y demonios?-inquirió Sulfus.

-Yo no he dicho que fueran ángeles y demonios-contestó Bree-También podría ser un humano, recordad que los inmortales pueden transformarse en humanos y viceversa.

-Entonces,-habló Dulce, pensativa-¿por qué te vas?

Breeanna se la quedó mirando, como si hubiera dicho algo que le doliera. Volvió la vista hacia la puerta y respondió con un susurro.

-Voy a reencontrarme con mis amigos.

-¿No habían desaparecido?-inquirió Miki.

-Ellos no, los semi-humanos que transformé antes de la batalla contra Charlotte y Lucius, cuando Xavier, Kelly y los demás aún estaban a mi lado.

-¿Qué es un semi-humano?-preguntó Dulce.

-Todos los humanos, al nacer, tienen en su interior esencia inmortal, por eso los bebés y los niños pequeños pueden ver a los ángeles y a los demonios. Pero, a medida que pasa el tiempo, la esencia se va disipando y cuando se llega a la mayoría de edad, o sea los dieciocho, la esencia inmortal se desvanece por completo. En ese momento pasan de ser semi-humanos a humanos, y no pueden ser transformados.

-¿Quieres decir que Jennifer, Andy y los demás son semi-humanos?-resumió Urié-No me lo creo.

Bree se encogió de hombros.

-Me da igual que te lo creas o no, mis amigos son la prueba así que…

-Tráeles aquí y demuéstranos que podemos confiar en ti-propuse-Supongo que no será un problema y así nos fiaremos de ti-miré a mis amigas, esperando su aprobación y ellas asintieron, pero los demonios…

-¿Solo eso?-replicó Kabalé.

-¿Cómo quieres que te lo demuestre entonces?-inquirió Bree.

Kabalé apretó los dientes y miró a sus amigos, que negaron con la cabeza. La diablo volvió a tomar la palabra.

-Ya lo pensaremos.

-Vale-dijo Bree entre dientes antes de volverse hacia nosotras-Ángeles, cuando vuelva traeré conmigo a mis amigos y os demostraré que no miento. Y ahora debo marcharme.

Breeanna se volvió hacia la puerta y, antes de abrirla, le dedicó una extraña mirada a Sulfus, este se la devolvió. ¿Qué estaba pasando? Y con esa última mirada y un suspiro, Bree se marchó de la Escuela Golden.