Disclaimer: Todos los personajes de la serie Inuyasha pertenecen a Rumiko Takahashi y he usado parte de la vieja leyenda japonesa del Goshinboku. La trama es mía.
Palabras del capítulo: 1260
N/A: Hola lindxs! Bueno aquí va el capítulo 7. Mi justificación esta vez es que se me cayó la notebook y rompí el disco duro. Todo lo que tenía ahí, historias no publicadas, capítulos escritos, ideas, fotos, música se perdió. Aparentemente es insalvable. Y me enojé muchísimo. Ahora volví de cero a escribir este capítulo que ya estaba casi terminado en mi RIP disco duro. Lamento la demora e intentaré tener más continuidad a ver si puedo terminar este fic para finales del 2018 o antes. De verdad quiero escribirlo, si no ya hubiera borrado la historia. Perdón y gracias por seguir conmigo, espero que hayan tenido unas lindas fiestas.
FlorwerGreen
The only one I can see
by FlorwerGreen
Capítulo 7
Reencuentros
.
—De verdad lo lamento Kag, pero solo puedo quedarme a almorzar. Le prometí a mamá que le ayudaría con los preparativos para el cumpleaños de Kohaku.
Volví a negarme con la cabeza y sonreí a la oscuridad. Casi podía sentir la culpabilidad de Sango.
—Estoy feliz de que hayas venido… —Y lo estaba. De verdad había extrañado a mi mejor amiga. Sentí como tomaba mi mano izquierda con ambas manos, se sentían cálidas, reconfortantes.
—Lamento no haber venido antes…
—Estabas ocupada…
—Igual podría habérmelas arreglado —Dijo en un gimoteo mientras quitaba las manos sobre la mía. Yo bajé la taza de té hasta la mesita y con ambas manos, volví a buscar las de Sango.
—De verdad no te preocupes por eso —La he pasado muy mal. Pero no es tu culpa, Sango.
—¿Hojo no ha llamado?
Bajé las manos y volví a buscar la taza.
—Debe estar ocupado también.
Sango no dijo nada, pero casi podría dibujarme su expresión de reproche en ese momento.
—¿Y el señor Suikotsu? ¿Sus sesiones son tan buenas como dicen?
—Bueno, preferiría que no tuviera su consultorio en la escuela, pero no está del todo mal.
La tensión era palpable en el ambiente. De cierta forma, nos sentíamos lejanas pero no de una mala manera. Simplemente éramos dos amigas que estaban pasando por etapas totalmente diferentes y hacía un tiempo que no hablaban. Sango había pasado mucho tiempo en sus estudios, y yo mucho tiempo odiando al mundo y odiándome a mí misma. Sin embargo podía sentir que tanto ella como yo nos estábamos esforzando en que nuestra amistad no se perdiera.
—En verdad me alegro de verte —Dijo. La escuchaba incómoda, como si no quisiera sacar un tema de conversación… Podía adivinar porqué. No quería decirme qué tan feliz era, ni cuántas metas tenía en mente para el año entrante. Tantas metas de las que habíamos hablado hasta el hartazgo, tantos sueños que íbamos a realizar juntas…
—¿Sabes, Sango? No me molesta que me cuentes de tu vida… quiero saber cómo te va en los exámenes, y quiero despedirte cuando te vayas a Tokyo a estudiar.
—Kagome…
Sí, su voz se estaba quebrando.
—Al principio fue muy duro para mí —me aclaré la garganta—, bueno hay días que siguen siendo duros. Pero estoy intentando hacerme a la idea de esta nueva vida… Y quiero que me acompañes. Por eso no quiero dejar de acompañarte en todo lo que emprendas. Quizás no sea como lo habíamos planeado —Mi voz se fue haciendo bajita, e intenté contener las lágrimas—. Ya no empezaremos juntas en la misma universidad. Ya no nos mudaremos juntas a un departamento en el centro de Tokyo… ya no viajaremos juntas a Egipto o a Inglaterra durante nuestro último año universitario… o quizás sí en un futuro… ¿quién sabe? Nuestros caminos pueden separarse ahora, pero pueden volver a unirse… Seguimos siendo amigas ¿verdad?
Y ahí la sentí quebrarse. Sus brazos me rodearon con fuerza y correspondí a su abrazo, dejándola llorar en mi hombro.
—Por supuesto que seguimos siendo amigas. Y seguiremos siéndolo.
.
—El olor de esa mujer ya no está.
Me giré a mirar a Inuyasha que olía curiosamente en dirección a la casa.
—Sango se fue luego de terminar de comer.
—Pensé que saldrían —Dijo con una voz extraña.
¿Inuyasha estaba decepcionado? Quizás le hubiese gustado conocer a Sango. Sin embargo eso me hubiera hecho sentir más incómoda al estar escondiéndole un secreto tan grande, como el hecho de que un ser aún no identificado estuviese atrapado en el árbol de mi casa y que curiosamente yo siendo la única que pudiese verlo estuviera ciega. No. Ya mi madre me había mandado al psicólogo una vez con expresamente esa preocupación. No necesitaba que más gente pensara que me había vuelto loca…
—No me fío de tu buena conducta —Le dije, desviando la mirada hacia la oscuridad. Pude sentir su aura molesta.
—¡¿Qué dices?! Niña insolente…
Volví la mirada a la luz del Goshinboku y sonreí ante su mueca enojada.
—Eres tan fácil de molestar —Dije riéndome. Inuyasha sin embargo suavizó sus rasgos y entrecerró los ojos. Dejé de reírme y me quedé mirándole… él nunca me había mirado así.
Nos quedamos en silencio unos segundos. Su mirada ámbar resplandecía por sobre la luz del Goshinboku. De alguna manera me hacía sentir un poco nerviosa. Inuyasha nunca se había quedado callado mirándome… quizás tampoco me había mirado tanto tiempo de frente. Y él… se veía tan espléndido. La luz hacía que sus cabellos plateados se relucieran y su piel tostada parecía suave al tacto.
—Kagome —Apenas murmuró.
—Dime…
Totalmente atontada, como en una ensoñación, me fui acercando a él, como nunca antes me había acercado. No llegaba a tocarlo, pues algo en mí sabía que él no podía ser tocado, no quería llevarme esa desilusión. Sin embargo al estar a pocos centímetros de él sentí una calidez inexplicable, un sentimiento de confusión y nerviosismo me inundó al acercarme, de cierta manera, supe que esos sentimientos no eran míos, si no que se originaban del mismo Goshinboku.
Un poco asustada me alejé unos pasos, y efectivamente, esa oleada de sentimientos disminuyó. Inuyasha pareció reaccionar también y volteó la mirada a un costado, avergonzado.
—Viene tu madre —Dijo secamente.
—¿Ah? —Todavía algo atontada por lo que había sentido, me alejé por completo de Inuyasha para no dar ideas erróneas a mi madre.
—Kagome —Dijo la voz de mi madre detrás de mí—, hija, tienes visitas.
A juzgar por la voz poco entusiasta de mi madre, no podría tratarse de alguna de mis amigas.
—Es el olor… proviene de dentro de la casa —Dijo Inuyasha. Giré a mirarlo, confundida, estaba visiblemente molesto, aunque sostuvo la mirada desviada—. El olor de un hombre. Se acerca.
¿Un hombre? Podría ser que…
—Hola Kag.
La voz me paralizó. Por unos segundos sentí que estaba en un sueño. El recuerdo de Hojo se me hizo de repente tan lejano como la última vez que vi. Desde que había conocido a Inuyasha cada vez pensaba menos y menos en todo lo relacionado al accidente.
No me atreví a dejar de mirar a Inuyasha. Por alguna razón, me sentía segura cerca de él… otra vez, le tenía miedo a la oscuridad, a la cual estaba condenada. Esa oscuridad, de donde provenía la voz de mi novio.
—¿Hija? —La voz preocupada de mamá me hizo voltearme. No debía observar tanto a Inuyasha, pero no quería enfrentarme a Hojo.
—Um —Apenas pude soltar eso cuando sentí que unos pasos se acercaban a mí.
Inuyasha soltó un ruidoso gruñido, pero me contuve de mirarle. A continuación pude sentir como unos brazos me rodeaban.
—Oh Kag…
—Estaré adentro Kag, por si me necesitas —Dijo mi madre, en un tono desganado. Yo sabía que no estaba contenta con que Hojo estuviera ahí. Y con toda razón.
—Oh no me digas que te dejará sola con este tipo —Gruñó Inuyasha. Escuché a mi madre alejarse—. ¡¿Oh, pero qué clase de madre es?! Este tipo no me cae bien, ¡aléjate de él Kagome!
Le miré aturdida, como pidiéndole ayuda, aún no entendía qué hacía Hojo en casa, luego de tanto tiempo. Inuyasha me miraba desencajado, luego su mirada pasaba a la persona que me abrazaba desde atrás, y enfurecido volvía a mirarme.
—¡¿Qué, ahora estás sorda?! ¡Que te alejes de él, carajo! —Pude ver como se movía frenéticamente en el árbol, intentando soltarse.
Pero yo no me alejé de él, solo me volteé a la oscuridad y correspondí su abrazo.
Si te gustó o tienes alguna crítica, o tomate podrido en su defecto, te lo agradecería. ¡No sabes lo mucho que me motiva!
l
l
l
l
V
