Hola… esto… ammm… ¿no me maten? *o*…
Ya sé, ha pasado ya un año desde la última vez que subí el capi anterior, pero les tengo buenas y malas noticias.
Las buenas: ya lo tengo todo listo ;D!
Las malas, que este es el capi final y que también subiré el epílogo en 2 semanas (o cuando se junten 5 comentarios ;P)
En fin, ya sabe la advertencia, no galletas de animalitos y no tostadas milpareal
Segundo, hoy notarán un detalle que creo que nadie descubrió desde el inicio del fic bwuajajaj(?)
VI.
Destello de cristal
El rubio observaba los copos de nieve caer desde la ventana de su oficina, las nubes cubrían todo el paisaje, se trataba de una escena melancólica de invierno, sin quererlo a su mente vino aquel incidente, no podía negar ese extraño presentimiento que invadía su pecho, sus orbes se posaron en el cielo y se preguntó si lo que estaba pasando era un castigo del cielo para ellos por haber elegido ese camino.
-Primo –interrumpió sus pensamientos cierto hombre de cabellera rojiza
-G, ¿Qué averiguaron? –interrogó el jefe de la mafia
-Viajaron a la posada ahí tomaron un par de caballos con dirección al sur –respondió el guardián de la tormenta
-entiendo –respondió el rubio caminando en dirección a la puerta del despacho
-¿a dónde vas Giotto? –inquirió el pelirrojo
Sin embargo el representante del cielo permaneció callado y continuó con su camino
-Giotto no puedes salir a buscarlos –protestó G atravesándose en el camino del rubio
-G –le llamó con un tono de seriedad -se trata de mi único hijo, de ninguna forma voy a quedarme de brazos cruzados esperando noticias –respondió con decisión
-Y tú no entiendes que ya tengo más que suficiente lidiando con Cozarto y con Daemon –arremetió la tormenta
Sin embargo la expresión en el rostro del jefe de la famiglia era impasible, de repente la puerta se abrió de golpe sorprendiendo a ambos hombres
-¡Giotto! –exclamó cierta mujer pelinegra
-Melissa –respondió el rubio con sorpresa
En ese momento la pelinegra tomó del brazo al jefe de la mafia y lo llevó hasta uno de los salones, donde se encontraba la mayoría de los miembros de la famiglia.
-¿Melissa que significa esto? –preguntó Giotto
-Familia esta es una reunión de emergencia, porque como ya saben por la mañana un par de nuestros miembros se han ausentado de la mansión sin tener una misión de por medio o dando aviso a alguno de los mayores –explicó la pelinegra
Asari y Knuckle ocupaban uno de los sillones, frente a ellos estaba Lampo recargando su brazo en el descansabrazos de la silla, al fondo cerca de la ventana estaba de pie Alaude, mientras en el otro sofá estaba Elena y Daemon quien la sostenía entre sus brazos, finalmente en otra silla Cozarto permanecía con la mirada perdida.
Todos asintieron
-Melissa, con todo respeto, no sé qué es lo que intentas, pero no puedo perder el tiempo en tonterías –
-No es una tontería, tenemos que pensar antes de actuar –explicó con paciencia la mujer
-No, Melissa eres tú la que no entiende… -respondió con desesperación el jefe Vongola –nunca podrás entender lo que siento de no saber dónde está mi hijo -
-¡Giotto! –le llamó la atención la ojiverde indignada –claro que sé lo que sientes, ellos también me importan, acaso crees que ¿no sé lo que sientes? Lo que siente Elena o Daemon, yo los tuve en mis brazos recién nacidos, yo los vi crecer frente a mis ojos, decir sus primeras palabras, no me vengas a decir que no lo entiendo –respondió con los ojos cristalinos la joven mujer
Todos los presentes sintieron un nudo en la garganta porque la expresión que mantenía en su rostro la pelinegra, una vez más encarnaba a la mujer Vongola de la mafia, esa que siente dolor y preocupación por todos sus hijos.
El rubio mordió sus labios al ver la expresión de la mujer
-perdona Melissa es solo que… -
-Cabeza fría Giotto –lo codeó su guardián de la tormenta
-odio interrumpirlos pero… -
-No nos hemos olvidado de la situación Daemon –respondió Melissa -La estrategia consistirá de esta forma, Daemon, Cozarto y Giotto irán en su búsqueda –
-¡¿qué?! –intervino G escandalizado
-para estos casos, lo ideal es que ellos los busquen -
*0*0*0*0*
Un par de muchachos cabalgaban entre la nieve, no debían de pasar de las 9 de la mañana, aún estaban a tiempo de volver.
-Tsu-kun, ¿no deberíamos de regresar? -interrogó el pelirrojo mirando a sus alrededores pues poco a poco se iban alejando del territorio que cuidaban sus famiglias y se exponían a los enemigos
-Perdóname Enma, pero no puedo regresar aún –respondió un chico de cabellera castaña -no sin ella –agregó cabalgando a mayor velocidad
Enma suspiró, no iba a negar que tenía miedo de enfrentar a su padre de regreso, sin mayor remedio aceleró el paso
*0*0*0*0*
La pelirroja se paseaba por la mansión, no podía ser, había llegado un par de días antes para poder disfrutar de la compañía de su prometido, pero la niña tonta para variar se había metido en problemas.
-esa niñita –murmuró entre dientes
De repente de una de las habitaciones escuchó a alguien canturrear, se acercó con cautela, porque si no mal recordaba el resto de las chicas se encontraban en el salón principal acompañando a su suegra.
Se detuvo justo frente a una puerta de color caoba, si no se equivocaba esa era la habitación de la niña tonta, miró por la rendija y le sorprendió ver una figura danzando entre los muebles con algunos de los vestidos de la dueña de la habitación
-con gusto beberé otra copa joven Takeshi, es usted tan atractivo Kyoya, no se ponga celoso –balbuceaba entre risas
La pelirroja observó desde la entrada en silencio, era evidente que "esa" no era Nagi, sin embargo el peculiar espectáculo de la chica la entretuvo durante un par de minutos pues parecía una niña jugando al cuento de hadas, sin embargo cuando la estúpida se proclamó como la futura señora Vongola y que vetaría a todas las otras féminas de la famiglia, fue cuando le colmó la paciencia.
De una patada abrió la puerta de par en par, lo que hizo que la intrusa diera un brinco del susto y ahogara un grito
-¿Pero qué tenemos aquí una intrusa…? –sonrió con saña la pelirroja
-MM –susurró la chica con una mueca de sorpresa en su rostro
-¡¿cómo te atreves igualada?! –bramó MM aventándola contra la pared y entonces notó que su rostro le era familiar -¿Quién te crees que eres estúpida? –
De repente una sonrisa burlona se formó en el rostro de la chica
-estás frente a la futura esposa de Tsunayoshi, si es que Mukuro no se enamora de mí primero –
-¡Estúpida! –exclamó MM abofeteando a la chica –te conozco, tú eres una de las sirvientas –agregó –de veras que sueñas despierta estúpida porque ni mi Mukuro, ni el tarado de Tsuna, ninguno de los hombres Vongola se fijaría en una sirvienta como tú –
-¿yo una sirvienta? No, aquí la única sirvienta es otra –sonrió con desdén mostrándole un mechón de cabello
Los orbes de MM se dilataron al contemplar el color de la mata
*0*0*0*0*
El viento invernal calaba su abrigo, pero no lo hizo detenerse, iba tras esa figura de color violácea sobre ese blanco corcel. El castaño lo había notado, desde hace un par de meses que no era igual, algo había sucedido y no sabía con exactitud qué. De repente un disparo se escuchó en las cercanías asustando a aquel caballo albino el cual empezó a dar brincos, su jinete gritó con terror pues estaba a punto de caer, sin pensarlo el castaño se lanzó a atraparle, cerró los ojos envolviéndole en sus brazos y espero sentir la nieve debajo de su cuerpo.
-¿están bien? –interrogó un chico pelirrojo con la mano extendida hacia ellos
-Grazie Enma-kun –sonrió Tsunayoshi al descubrir que se encontraban envueltos en los poderes de gravedad de su amigo
-suéltame por favor –sollozó la figura que tenía entre sus brazos
Pues en todo ese tiempo su agarre no había aflojado ni un poco
-Tranquila Nagi, yo te protegeré –aseguró el cielo Vongola abrazándola contra su pecho
-Tsuna-kun, ¿no crees que deberíamos de volver? –interrogó el pelirrojo
Justo en ese momento la chica empezó a retorcerse en sus brazos en señal de protesta.
-Creo que podemos continuar con el viaje –sonrió el castaño apegando a la chica a su pecho –Enma-kun, ¿me harías el favor de devolvernos a mi caballo? –
El ojicarmesí suspiró antes de cumplir con la petición de su amigo
-Gracias, y podrías llevar el corcel de Nagi, creo que ella está cansada y lo mejor será que la lleve conmigo –agregó acomodando a la chica frente a él
-De acuerdo Tsuna-kun –aceptó el heredero de Simón
*0*0*0*0*
-Muévete maldita criada igualada –murmuró la pelirroja arrastrando por las escaleras a la sirvienta
-Suéltame maldita MM –se quejó la chica tratando de librarse del agarre
-¿Y todavía te atreves a llamarme tan casualmente? –continuó MM zarandeándola
-MM, suéltame, no es a mí a quien deberías de sacar de esta mansión, es a esa bastarda… la supuesta señorita Na… -sin embargo la joven no pudo continuar con sus acusaciones cuando la pelirroja la abofeteó
-Cierra tu maldita boca, estúpida –amenazó la prometida de Mukuro
-¡MM! ¿Pero qué es lo que sucede? –interrumpió la señora Elena saliendo de uno de los salones
-Esta igualada estaba… -trató de explicar MM
-Jajajaja ¡y aquí está la mujer que puede confirmarlo! Que la supuesta señorita Nagi es solo ¡la hija de una sirvienta! –vociferó la chica
-¿Qué has dicho? –bramó la rubia tomando por los hombros a la mucama -¿cómo te atreves a difamar el nombre de mi hija? –
Una risilla burlona escapa de la boca de la chica
-Cómo no podría saberlo, mi madre me lo dijo que Nagi es la hija de la mujerzuela, de la maldita ladrona que trabajaba en la casa del señor Daemon –rió con sorna
Las pupilas de la rubia se dilataban al escuchar semejante afirmación.
*0*0*0*0*
-Tsuna… -le llamó su amigo por enésima vez
-ya vamos a llegar Enma-kun –aseguró el chico sosteniendo a su acompañante con firmeza
Cabalgaron un poco más hasta llegar a un enorme portón de hierro con el escudo de Vongola en el centro.
-¿quién anda ahí? –interrogó con recelo uno de los guardias
-Buenos días, vengo a ver al signore Ricardo Vongola –dijo el castaño
-¿ah sí? ¿y quién lo busca? –detrás del hombre los demás guardias le apuntaban a Tsuna
-Tranquilos muchachos –sonrió el castaño quitándose la capucha
-¡Joven Tsunayoshi! –le reconocieron de inmediato –disculpe la insolencia pero… -
-lo sé, mi tío es algo reservado –sonrió el ojicastaño –ah, de cualquier forma, ¿podemos pasar venimos de visita? –
-Adelante joven, sabe que usted es siempre bienvenido –respondió el vigía y en ese momento abrieron la reja
Un par de minutos después se encontraban en el recibidor, Enma quitándose el abrigo mientras que Tsuna llevaba en sus brazos a Nagi dormida.
-Tsuna-kun, ¿realmente está bien que estemos aquí? -
-No tienes de qué preocuparte Enma-kun esta es la casa de mi tío Ricardo, mientras estemos en territorio Vongola no nos meteremos en… más problemas creo… –sonrió algo inseguro el castaño
-¿eh? ¿cómo "que crees"? –susurró asustado el pelirrojo
-¡Tsunayoshi! –exclamó una mujer de cabellera ligeramente rizada de color negro desde las escaleras –bienvenidos –sonrió la fémina acercándose a los jóvenes
-Tía María –saludó el castaño –disculpa que no pueda besar tu mano –
-No te preocupes querido, veo que traes a la dulce Nagi dormida y quien es este apuesto pelirrojo que te acompaña –dijo la mujer mirando a sus acompañantes
-Ah… mi nombre es Enma Simon –se presentó el chico
-Es amigo mío, espero que no te moleste que vengamos de visita –agregó el castaño
-¡Por supuesto que no!, ahora vamos a uno de los salones,-dijo la mujer-Ana pide que preparen bebidas calientes y bocadillos para mis invitados –ordenó a una de las mucamas
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La pelirroja observó con cierto temor a su futura suegra, nunca en todos los años que la conocía había visto esa expresión el rostro de la rubia, sus ojos azules tenían un brillo mortal y de frialdad absoluta.
-así que durante todo este tiempo has sido tú quien ha atormentado a mi hija –murmuró Elena
Sin embargo la chica le dedicó una sonrisa socarrona
-¿molestarla? Solo le he recordado cuál es su lugar –
Repentinamente la respiración de la rubia comenzó a hacerse más pesada
-mocosa estúpida, ¡¿cómo te atreves?! –masticó la ojiazul a punto de abofetearla
-Elena –interrumpió cierta mujer de cabellera negra
-¿qué sucede Melissa? –recobró levemente la compostura
-MM, déjanos a solas con ella, y por favor discreción por este asunto con el resto de la famiglia –solicitó la ojiverde
-entiendo señora Melissa –dijo la pelirroja antes de cerrar la puerta
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Se removió perezosamente, trató de reconocer las voces a su alrededor, abrió los ojos con letargo y se encontró con la mirada castaña de Tsunayoshi.
-Veo que ya estás despierta dulzura –le llamó una mujer de cabellera negra
-Así parece, ¿ya te sientes mejor Nagi? –interrogó Tsuna tomando su mano
Un impulso de querer escapar la invadió por completo, tenía que irse, que salir de ahí e irse al lugar más lejano donde nadie pudiera encontrarla.
-Tranquila querida, puedes relajarte, aún si Ricardo y Xanxus no están, este es un lugar seguro dulzura –aseguró la tía María
La pelivioleta dio un suspiro de resignación, al parecer no podría salir de ese lugar pronto. El sonido de la puerta llamó la atención de los presentes.
-Adelante –indicó la ojicarmín
Dando paso a un par de sirvientas que llevaba un carrito con bebidas calientes y diversos bocadillos, una de las jovencitas de cabellera negra y ojos avellana sirvió una taza de chocolate para cada uno de los presentes, mientras que la rubia entregaba los bocadillos.
-Muchas gracias -sonrió el castaño
-Grazie –agradeció el pelirrojo
Entre tanto ambas féminas solo asintieron a las jovencitas
-Y díganme qué los trae por aquí, porque que yo sepa todavía faltan unos días para que inicien las festividades en la mansión de Nápoles -
-Solo un paseo querida tía –respondió apresurado el castaño
-¿un paseo Tsuna? –miró con cierto recelo la mujer –no será que… -los ojos de María escudriñaron de pies a cabeza a los jóvenes –como tu tío Daemon se ha opuesto ¿Te has robado a Nagi para casarte, Tsuna? –dijo en un tono juguetón
De inmediato todos los presentes se quedaron boquiabiertos
-¡No! No es eso tía –trató de excusarse el castaño
Entre tanto el rostro de Nagi se había coloreado de rojo por completo
-Además Nagi y yo… -
-Tsunayoshi… por favor cualquiera que tenga ojos debe de haberlo notado ya, ustedes dos están hechos el uno para el otro y además no hay un día en que no tengan esa expresión tierna en sus rostros cuando están juntos –argumentó la mujer
El par de jóvenes se miró fijamente sin poder esconder el sonrojo que coloreaba sus mejillas, porque después de todo era en parte verdad, desde pequeños habían estado juntos y lo que parecía una amistad se había convertido en un enamoramiento, pero a sabiendas de la actitud sobreprotectora de Daemon y Mukuro, habían decidido mantenerlo en secreto.
-Tsuna-kun –le dirigió una mirada desconfiada el pelirrojo
-¿Pero qué vamos a hacer? Si ya todos están en esa edad, Hayato y Haru ya están comprometidos, el hijo de los Cavallone nos envío una invitación para oficializar su compromiso, y oí que la hija de los Giglio Nero se casará la próxima primavera con el heredero de los Gesso –suspiró la mujer
-¿Dino comprometido? –comentó el pelirrojo
-¡¿Byakuran y Yuni se van a casar?! –exclamó Tsunayoshi incrédulo
-Así es, y eso que Byakuran solo le lleva un año a mi Xanxus –explica la tía María –aunque aquí entre nos, no dudo que muy pronto mi pequeño me haga abuela –
-¡¿qué?! –exclamaron en coro los chicos dedicándole una mirada de incredulidad
-¿Xanxus está enamorado? –dijo estupefacto el castaño
-Ajá –sonrió la pelinegra dando un sorbo a su bebida –bueno más que enamorado, yo creo que tiene a una persona especial, ¿no es cierto Ime? –le guiñó el ojo a la chica de ojos avellana
La joven no dijo nada mientras trataba de ocultar el rubor de sus mejillas.
-Volviendo al asunto que nos concierne, ¿por qué están aquí pequeños? –
-Señora María… -murmuró con voz débil la pelivioleta –yo… -susurró
-Tienes razón tía –sonrió el castaño tomando de la mano a la pelivioleta –Nagi y yo nos escapamos para poder casarnos en secreto –explicó el ojicastaño con una sonrisa tímida
-¡Joven Enma! –exclamó la chica rubia al ver cómo es que el pelirrojo caía al suelo completamente inconsciente
-¡Jesús, María y José! –exclamó la pelinegra –Ime, ve por ve a buscar a Luss –pidió María al tiempo que Tsuna cargaba en su espalda a su amigo –Angélica guía a Tsunayoshi a una de las habitaciones y encárgate de velar por Enma –ordenó la ojicarmín
Pronto en la habitación solo quedaron Nagi y la señora María
-Por Dios, pero ¡qué mañana! –exclamó la señora quien observó detenidamente a la jovencita
María conocía a Nagi desde que tenía un par de días de nacida, siempre había sido una chica tímida pero dulce y amable, y ahora que la veía había algo en su semblante que parecía haberse apagado.
-Dime dulzura, ¿por qué decidiste cortar tu hermosa cabellera? –interrogó con un tono maternal
La pelivioleta miró a los ojos a su anfitriona y luego desvió la vista, mordiendo su labio inferior.
-Corto o largo te ves hermosa –agregó la mujer al notar su incomodidad –también quisiera saber qué te pasó en tu ojo derecho –dijo sentándose a su lado y abrazándola
-Un accidente –le respondió con voz temblorosa
-Ya veo, tu rostro es tan bello que ni siquiera ese parche puede restarle atractivo –afirmó la mujer acariciando su mejilla
-¿señora? –sollozó Nagi con una expresión de confusión en su rostro
-zía María, así es como debes de llamarme dulzura –acarició su cabello
-¿cómo podría atreverme a eso señora?... si después de todo yo… yo solo soy… -
-Ssshh, -la acalló la pelinegra -dime Nagi, sabes ¿cómo fue que yo me convertí en la señora de Varia? –
La joven solo negó con la cabeza
-Debes de saber que yo no nací en Italia, yo nací en el continente Americano, soy la hija bastarda del señor del pueblo y una de las sirvientas –sonrió con melancolía –mi madre murió cuando yo nací y mi padre jamás quiso reconocerme por ser una mujer, cuando tenía 14 años unos traficantes franceses me robaron del puerto, me llevaron a España y me vendieron como un esclavo al señor Ricardo, quien me convirtió en su mozo, pero yo no le podía ser de utilidad, porque no sabía ni leer ni escribir, ni siquiera sabía hablar el idioma –relató la mujer
Mientras Nagi la observaba atenta
-En ese momento conocí a una mujer a la que le debo lo que soy, ella era una mujer muy hermosa, no importaba que siempre usara su uniforme o su cabello recogido, ni que tuviera una expresión seria en su semblante, era muy dulce y amable, ella me enseñó francés e italiano, me enseñó a leer y a escribir, a sumar y restar, a comportarme como una dama –sonrió la ojicarmín derramando un par de lágrimas
-¿quién…? –
-El nombre de ese ángel, Lena, Maddalena –sonrió acariciando el rostro de Nagi
*0*0*0*0*
-Alejandra Astori, ¿cómo fue que llegaste hasta aquí? –interrogó Melissa mirando fijamente a la sirvienta amarrada a la silla
-yo solo vine a hacer justicia, a abrirle los ojos a todos los Vongola –respondió con soberbia –especialmente a Tsunayoshi, un hombre como él solo se merece lo mejor -
-¿Abrirle los ojos a Tsunayoshi? –preguntó la ojiverde
Entre tanto Elena estaba sentada en uno de los sofás con un semblante inquieto, mordía la uña de su pulgar derecho.
-Vamos señora Melissa, no me diga que ¿no se ha dado cuenta que esa trepadora posó sus ojos en el heredero de Vongola?, tal y como lo hizo la zorra de su madre, son del tipo de mujeres que aspira a lo más alto y son peor que la inmundicia –agregó con un tono venenoso
-Mocosa ¿qué sabes tú Nagi o de Maddalena? –dijo Elena poniéndose de pie y caminando hacia Alejandra
Por unos instantes su sangre se heló al mirar esos ojos azules fijamente, solo despedían frialdad.
-¿qué sabes de tu madre, Alejandra? -
-Ella me lo dijo todo, todo sobre la zorra de Maddalena y cómo es que ella sedujo al señor Daemon, haciendo que rompieran su compromiso -
-¡Ja! Tu madre era una sirvienta y no solo eso, era una embustera y envidiosa –refutó Elena
-Eso no es… -Alejandra comenzó a respirar pesadamente
-¡oh! No lo sabías, tu madre Beatriz Collard fue una de las sirvientas al servicio de mi esposo Daemon, en la casa de los Spade –explicó la rubia con una sonrisa burlona –así es una vil criada, Beatriz fue quien no soportó la relación que se dio entre Daemon y Maddalena, la que acusó injustamente a Maddalena de robar un anillo de promesa que le había obsequiado días antes –expuso la ojiazul
-Eso no es cierto, mi madre era… era hija de comerciantes –
-¿Hija de comerciantes? ¿Escuchaste eso Melissa? –miró a la pelinegra a su lado –Beatriz era una pueblerina pobre que su única aspiración era enredarse con Daemon, pero créeme cuando él se enteró de su calumnia se encargó de sacarla a la calle como la rata asquerosa que era –dijo entre dientes Elena
-No, no… -
-Y eso no es lo más interesante Alejandrita, ¿quieres saber la verdadera razón por la cual tu madre odiaba tanto a Maddalena? No fue solo el hecho de que le quitó la posibilidad de seducir a Daemon, no, fue el hecho de que tu padre Eduard Astori se enamoró de Maddalena, y que su mayor deseo era que ella sí le diera un hijo varón para heredar su grupo truhanes, porque evidentemente tú no le importabas a él, a tu propio padre –se burló Elena
-¡Mentira, todo eso son mentiras, Nagi es solo una bastarda, la hija de una sirvienta y ladrona, de una zorra! –trató de refutar a la rubia que estaba saliendo de la habitación
-solo para que lo sepas Alejandra Astori, Maddalena era una de mis primas, que por azares del destino su familia lo perdió todo y tuvo que vivir de esa manera, así que por favor, jamás en tu vida vuelvas a compararte con mi sobrina Nagi, porque su linaje es más noble de lo que podría ser el tuyo –finalizó Melissa cerrando la puerta
-¡MENTIRA! ES UNA VIL MENTIRA, NAGI ES LA HIJA DE UNA SIRVIENTA Y EL SEÑOR DAEMON, ¿ACASO NO TIENE DIGNIDAD SEÑORA ELENA? ¡LA HIJA DEL PRÍNCIPE CRIANDO A LA BASTARDA DE SU ESPOSO! -
Fuera de la habitación Elena trataba de mantenerse de pie, mientras las lágrimas brotaban de sus ojos y su cuerpo temblaba.
-¡Mamá! –la sostuvo entre sus brazos cierto muchacho peliazul
-¡Mukuro! –palideció aún más la rubia
-¡SEÑORA ELENA, ADMÍTALO NAGI NO ES SU HIJA, ES UNA BASTARDA DEL SEÑOR DAEMON Y LA ZORRA DE MADDALENA! -
-¿Quién demonios se atreve a difamar a mi hermana de esa manera? –dijo Mukuro con una sonrisa forzada
-No es nadie Mukuro –aseguró Melissa cerrando con llave la habitación
-Esto no puede quedarse así, sea quien sea… -amenazó el peliazul
-Mukuro por favor, llévame a mi habitación –pidió su madre con respiración entrecortada
*0*0*0*0*
El rubio bajó de su montura, trató de recuperar el aliento, la tarde pasaba muy rápido y aún no tenían señales de los chicos.
-por todos los cielos –suspiró Giotto
-¿dónde puede estar mi pequeña Nagi? –interrogó con desespero el ilusionista
Entre tanto Cozarto regresaba apresurado con uno de sus informantes de la ciudad de Salerno
-Señores –saludó el hombre a los mafiosos
-¡Habla que no tenemos tiempo! –exigió el peliazul
-Hace no mucho un grupo de personas que coincide con la descripción que me dio salieron de una de las parroquias –
-¿parroquia? –interrogó sin comprender Giotto
-así es, la joven usaba un velo en su rostro, como el de una novia e iba del brazo de uno de los varones -
-¿novia? ¿Cómo que novia? ¿Novia de quién? –se exaltó Daemon tomando al hombre de la chaqueta
-No lo pudimos distinguir a causa de la nieve –respondió nervioso el informante
-Calma Daemon –intervino el jefe Vongola –¿y luego hacia dónde fueron? –
-Los vimos cabalgar hacia las afueras en dirección al pueblo vecino –respondió el hombre
-¿hace cuánto tiempo? –interrogó Cozarto
-Un par de horas, no deben estar lejos porque pronto anochecerá –contestó
-Él tiene razón, los chicos deben de estar en una de las poblaciones vecinas –dijo Giotto
-Tenemos que ir por ellos –dijo Daemon montando su caballo
-Grazie –se despidió Cozarto haciendo lo mismo
*0*0*0*0*
Su aliento empañó la ventana, no sabía con exactitud por qué la nieve le llenaba de melancolía.
-¿Sucede algo malo Nagi? –le dijo abrazándola con cuidado
Mordió sus labios tratando de contener sus sollozos
-Algo te ocurre Nagi, ¿por qué no me lo dices? –le rogó Tsunayoshi acariciando su cabello
-No soy digna de ti Tsuna, no… de usted joven Tsunayoshi –soltó de repente
-¿por qué dices eso Nagi? –la hizo darse la vuelta para darse cuenta que en sus mejillas corrían lágrimas silenciosas –sabes que nos conocemos desde que éramos niños, que así como lo dijo la tía María hemos estado juntos, que tú eres la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida –dijo limpiando sus lágrimas y tratando de besarla en la mejilla
-Por favor joven Tsunayoshi, esto… esto no puede ser –sollozó volteando su rostro
-Claro que puede ser, Nagi no solo eres hermosa, sino inteligente y talentosa, yo sé que de no ser por Mukuro tú serías la futura guardiana de la niebla, pero no es solo eso, es tu bondad y dulzura lo que me hace quererte tanto Nagi -
-Tsunayoshi, siempre tan amable, tan bueno –hipó –pero usted eres el heredero de la más poderosa Famiglia de la mafia, hay muchas mujeres de la mafia, de la nobleza que soñarían con ser su esposa –
-¿Nagi…? -
-por qué fijarse en alguien como yo? Cómo fijarse en la hija bastarda de una sirvienta -
-¿qué? ¿De qué hablas Nagi?, tú eres hija de la tía Elena y de Daemon, hija de nobles –argumentó Tsuna
-eso es mentira, la señora Elena no es mi madre, yo soy hija de una de las sirvientas –soltó en llanto la pelivioleta
-¿quién te lo ha dicho? -
-No importa quién, esa es la verdad, yo no tengo derecho a permanecer en la misma habitación que cualquiera de ustedes –sollozó
-Nagi –dijo tomándola entre sus brazos
-Por favor déjame ir –rogó la ojivioleta
-No sé quién te lo haya dicho, pero lo que tienes que entender Nagi es que somos iguales –murmuró el representante del cielo
-¿qué? -
Tsuna esbozó una sonrisa tímida
-Mi madre Serena, era la doncella personal de mi papá –sonrió con algo de pena –papá me dijo que ella era algo torpe como yo, pero que siempre se esforzaba y que desde el primer momento en que la vio se enamoró de ella, a pesar de tener a su disposición a cualquier mujer, noble, rica o de la realeza, mi padre prefirió a una sirvienta –sonrió sosteniendo el rostro de la chica en sus manos –así que Nagi ¿aceptarías al hijo de un mafioso y una sirvienta como tu compañero? –sonrió con timidez
-Tsuna –lloró la chica abrazándolo con fuerza
*0*0*0*0*
Cabalgó a toda velocidad entre los árboles, cuidándose de las ramas flojas
-vamos, solo un poco más –pidió a su corcel que estaba agotado de cabalgar desde la mañana
Su carrera se detuvo abruptamente al llegar a esa reja enorme
-¿quién…? –
-¡Rápido abran esa reja y anúncienme! –exclamó autoritario
-¡CAPO! –exclamaron sorprendidos los vigilantes y se apresuraron a dejarlo pasar
Divisó a su primo y a su sobrino en el recibidor, quitándose las capas cubiertas de nieve.
-¡Ricardo! –le llamó
-¿Giotto? –le reconoció de inmediato el pelinegro y le dedicó una mirada interrogante
-¿dónde están? –interrogó el rubio apresurado
-¿quién? –respondió sin entender el ojiverde
-No tengo tiempo para jugar Ricardo –dijo el jefe Vongola tomándolo de la camisa
Sorprendiendo a la familia del pelinegro
-¡Giotto por favor! –intervino la esposa del jefe Varia –tranquilízate, si te refieres a Tsunayoshi y a Nagi están descansando –
-¿dónde? –insistió el rubio
-Arriba, no tienes de qué preocuparte han estado aquí desde la mañana y no les he perdido de vista en todo el día –dijo con una sonrisa la ojicarmín
Giotto dio un suspiro de alivio, después de todo en la posada solo habían encontrado a Enma, el hijo de Cozarto y como su híper-intuición se lo había estado advirtiendo desde hacía ya un tiempo.
-Ahora Giotto, por qué no te quitas esa capa y tomas algo caliente antes de ir a verlos –sonrió la mujer
Media hora después…
Se detuvo frente a la puerta y dudó por unos instantes, él lo había notado, desde que eran niños los había visto estar juntos, frente a sus ojos se habían enamorado y sabía que solo era cuestión de tiempo, pero hacía un par de meses que la pequeña Nagi había cambiado, Giotto sentía que algo más había pasado, porque aún no creía que Tsuna fuera tan imprudente como para escaparse y casarse de la noche a la mañana, especialmente si él lo apoyaría frente a Daemon y a Mukuro.
Abrió la puerta con cautela, sintió un poco de culpa, sabía que no era correcto interrumpir de esa manera a un par de novios, pero ya no podía esperar a asegurarse que estaban bien y averiguar lo que realmente había sucedido.
Los encontró recostados en la cama, aún con la ropa puesta y con las sábanas cubriendo a Nagi, una sonrisa leve se formó en su rostro, no cabía duda que su hijo era un caballero.
*0*0*0*0*
Azotó la puerta a sus espaldas, su sangre hervía y deseaba tener respuestas pronto, pero su padre no se encontraba en mansión, sospechosamente había desparecido desde la mañana y ninguno de los mayores le quería dar razón de él. Así que tendría que preguntarle a su madre.
-Mamá –dijo entrando a la habitación
-¿Mukuro? –suspiró la mujer sentada en la cama
-Me quieres explicar ¿por qué está esa mucama encerrada en el sótano? –interrogó el peliazul
-No es nada Mukuro –trató de terminar el tema la rubia
-¿Nada? Lleva horas gritando que Nagi es hija de una mujer llamada Maddalena, mamá eso no es normal –dijo el peliazul con seriedad
-Ya te dije que no es nada Mukuro –repitió Elena
-Madre, no me obligues a invadir tu mente –dijo con la mandíbula apretada el peliazul
Los ojos azules de Elena miraron fijamente a su hijo.
-¿serías capaz hijo mío? –
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La puerta del carruaje se abrió de golpe y el aire helado irrumpió intempestivamente.
-¡Nagi! –exclamó una voz familiar y luego se vio envuelta en un abrazo protector -Hija mía, ¿dónde te habías metido? -
Sin embargo no hubo respuesta alguna de la pelivioleta
-¿Qué te sucede Nagi? ¿Tsunayoshi te hizo algo malo? –interrogó Daemon escudriñándola de pies a cabeza
-Papá… -susurró con debilidad –dime la verdad, dime quién era ella… -
-¿ella? Nagi, ¿de quién hablas? –interrogó el ilusionista sin entender
-Maddalena –sollozó la ojivioleta -¿quién era para ti Maddalena? ¿ella es mi madre? ¿ella era solo tu amante? Respóndeme por favor –rogó entre lágrimas la menor de los Spade
Daemon sintió su sangre helarse al ver de esa forma a su hija pequeña, no sabía cómo, ni quién le había mencionado ese nombre pero tal vez, ya era el momento de decirle la verdad a su amada hija.
-Nagi –la abrazó –acompáñame, tenemos que ir a un lugar donde pueda explicarte todo –la tomó entre sus brazos y la cargó
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Era de madrugada y anduvieron por los pasillos desiertos de la mansión, la pelivioleta agradeció al Creador porque no se hubieran encontrado con nadie más, porque en esos momentos todo su ser estaba lleno de confusión y miedos, observó por las ventanas los copos caer del cielo, la luna iluminaba tenuemente el cielo y dejó escapar un suspiro; repentinamente su padre besó su mejilla y ella se aferró a él como una niña pequeña.
-pappa –susurró con timidez
El peliazul se detuvo a la mitad del pasillo frente a una puerta de color blanco, colgada en ella había una luna dorada que refulgía a la luz de las velas que estaban a la distancia, con suma delicadeza el ilusionista dejó a su hija en el suelo. Mientras la joven contemplaba con curiosidad el astro ornamentado, su único orbe contó las curiosas estrellas que estaban dentro de la luna menguante 5 de color dorado y luego apartada de las demás, en el centro, una singular estrella plateada; observó cómo era que su padre acariciaba justamente esa pieza, antes de abrir la puerta.
-Adelante Nagi –le indicó
Con pasos retraídos entró a la habitación, la tenue luz de la vela le indicaba que todo el mobiliario era de color blanco, incluso la alfombra, todo era del mismo color que la nieve. De pronto notó algo en la pared, unos rectángulos grandes cubiertos por sábanas, los contó rápidamente y descubrió que eran 6, el mismo número de estrellas.
-Siéntate –le dijo su padre indicándole un sofá en el medio de la habitación
-¿dónde estamos? –interrogó con esa voz suave
-En "la Galería" –le respondió Daemon encendiendo más velas para iluminar el lugar
-¿por qué? –
-Mi adorada Nagi, perdóname si mi silencio te ha causado dolor –le dijo con voz melancólica su padre acercándose a uno de los cuadros y tomando la sábana –en todos estos años nunca pensé que fuera necesario decírtelo, pero ahora que pareces saberlo quiero que lo escuches de mi propia boca –explicó develando una pintura
Nagi se quedó sin aliento por unos instantes su solitario orbe al encontrarse con un par similar.
-¿Es ella? ¿Ella es mi mamá? –interrogó entre sollozos la joven
Se trataba de una joven de unos 17 años, de cabellera y ojos violáceos, en sus labios se dibujaba una dulce sonrisa, su ropa era sencilla pero hermosa, se encontraba justo en el medio de un día nevado.
-Sí, Maddalena, mi amada Lena –explicó el peliazul mirando la pintura
-Entonces es verdad, es verdad que no soy la hija de la señora Elena, que mi madre era una trepadora que me abandonó –sollozó Nagi
-¡No! No, es así Nagi, Lena no era nada de eso –la abrazó el ilusionista –es cierto que Elena no te dio a luz, pero créeme cuando te digo que para Elena nunca ha habido diferencia entre Mukuro y tú –le besó la frente
-¿por qué? ¿cómo es que es que tú…? –
-Mi preciosa Nagi, no sé quién te lo haya dicho, pero debes de entender una cosa –Daemon sacó su lente y se lo mostró –desde que naciste supe que esta sería mi herencia para ti –dijo entregándole la pequeña lente de plata
Nagi observó con cuidado el objeto porque sabía que no cualquiera podría mirar a través de ellas y descubrió que justo en el centro donde estaba empotrado el cristal se leían unas iniciales "D&L"
-¿"D&L"? –le miró interrogante
-Daemon y Lena –sonrió con melancolía
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-¡MADRE! –exclamó Mukuro indignado -¿cómo lo has permitido? ¿por qué? –
-Ahora crees que no tengo dignidad ¿no es cierto Mukuro? –comentó la mujer cerrando los ojos
-Es solo que no lo entiendo, tú eres la hija de un príncipe… -comentó el peliazul
-Mukuro, ven acá –le pidió la mujer –ahora que sabes que Nagi no es hija mía, ¿la odias? –
-¡No! Jamás, Nagi es mi preciosa hermana menor –respondió de inmediato el ilusionista
-yo tampoco puedo odiar a mi pequeña y dulce Nagi, así como no puedo odiar a Lena –
-¿Lena? –
-Así es como todos le decíamos a Maddalena -
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-Lena fue la primera mujer de la que me enamoré Nagi –explicó Daemon –a mí nunca me importó que no fuera de la nobleza, Lena era una joven dulce, amable, tímida e inocente, ella fue la persona que me apoyó cuando decidí convertirme en ilusionista, cuando cumplí 18 años supe que tenía que casarme y fue cuando le entregué ese anillo, pero una de las sirvientas que estaba celosa acuso a Lena de robar la sortija, la echaron a la calle y por un par de años le perdí la pista, sin embargo eso no detuvo a mis padres de seguir con su deseo de casarme –relató el peliazul con un deje de tristeza
Nagi miró a su padre, en toda su vida jamás lo había visto tan triste
-Fue en ese momento cuando conocí a Elena, tan hermosa y amable, de alguna forma me recordó a mi preciosa Lena, no dudé en ese momento en comprometerme con ella, porque pensé que jamás volvería a ver a Maddalena –explicó poniéndose de pie y acercándose al cuadro –nos casamos al poco tiempo, tal vez no debería de decirte esto, pero no hubo un solo día en el que Lena no apareciera en mi memoria –suspiró -Y fue justo en el segundo cumpleaños del hijo de Ricardo que la encontré, mi hermosa Lena se había convertido en la ama de llaves de la mansión Varia –sonrió con melancolía contemplando a Nagi –Después de todos esos años no pude negar lo que sentía por ella, sin embargo para esos momentos tu hermano Mukuro ya había nacido, aún si seguía amando a Lena, yo me había casado con Elena, lo nuestro no podría ser –
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-¿Pero por qué? –
-Mukuro –suspiró la mujer –esos años fueron muy difíciles para todos, una guerra entre famiglias se había desatado justo después de la muerte de Charlotte –explicó Elena –en esos momentos yo no estaba bien, justo después de que naciste –la rubia acarició el rostro del peliazul
-¿de qué hablas? –
-Mi querido hijo, perdóname –le abrazó –casi durante tu primer año no pude hacerme cargo de ti, estaba tan débil que no podía mantenerme despierta, los médicos decían que no finalizaría el año, fue por eso que decidí pedirle a Lena que viniera a la mansión, que se hiciera cargo de ti, porque sabía que si ella realmente amaba a tu padre, jamás te haría daño –Elena acarició el rostro de Mukuro
-¿qué? ¿cómo? ¿Realmente…? –interrogó el muchacho confundido
-Eras tan pequeño y no creo que lo recuerdes, pero no fue a mí a quien llamaste "mamá" por primera vez Mukuro, fue a Lena, pero créeme cuando te digo que ella nunca fue egoísta o envidiosa, ella te crío como si fueras su hijo y tú mi pequeño Mukuro –suspiró la rubia con lágrimas en sus ojos –cuando estabas en sus brazos sonreías como un ángel –
Sus ojos heterocromáticos miraron incrédulos al escuchar las palabras de su madre.
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-Elena se recuperó lentamente de su enfermedad y todo parecía recobrar su lugar… -explicó el ilusionista
-pero ¿por qué? –interrogó sin entender la pelivioleta
-En ningún momento dejé de amarla Nagi y fui yo quien insistió, quien se empeñó en seguir adelante, yo hice a Lena mi amante –confesó Daemon –el único culpable soy yo, quien ambicionó a tener ambas de las mujeres que más he amado en este mundo –
Nagi observó fijamente a su padre porque podía sentir en cada una de sus palabras la amargura que había guardado durante todo ese tiempo.
-¿Sabes cuál es la única ventaja de vivir en la mafia Nagi? –sonrió con melancolía el guardián de la niebla –es el derecho de poder tener una segunda esposa –dijo el peliazul mirando el retrato
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-¿Ibas a permitirlo madre? –
-¿Tú crees que la realeza no lo ha hecho hijo mío? La mafia podía hacernos desaparecer a cualquiera de nosotras, así como todas mis hermanas han muerto, yo sabía que eso haría a Daemon muy feliz y ese siempre ha sido mi único deseo, pero… -
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-Un día mientras viajaban por el pueblo cercano, Lena se dio cuenta de que alguien los seguía y se quedó atrás como señuelo, para proteger a Elena y a Mukuro, y después despareció por completo, no quedó ni rastro de ella… -explicó Daemon sentándose a un lado de su hija –y justo cuando pensé que la había perdido para siempre regresó, en un día en que la nieve cubría todo el horizonte… -
Flash Back
Justo en esa madrugada de diciembre la nieve cubría todos los alrededores.
-parece que los señores se han retrasado ¿no creen? –dijo uno de los vigilantes
-así es, el señor Ricardo y su famiglia aún no llegan –agregó otro
-debe ser por la enorme cantidad de nieve que ha caído este año –comentó el más viejo
De repente entre la densa capa de hielo observaron como es que aparecía una figura desconocida, de inmediato los hombres le apuntaron.
-¿quién anda ahí? –le gritaron
-…yuda… -respondió con un quejido débil y apagado
-¿qué? –se miraron los unos a los otros
La figura cayó repentinamente al suelo, el agudo y poderoso llanto de un bebé se hizo presente y acto seguido los hombres se apresuraron a rescatar a esa persona.
-¿qué no es…? –
-¡señorita Lena! –
-¡rápido! –exclamó el más viejo
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-¿dónde está? –irrumpió en la oficina Daemon
-En su habitación descansando –respondió cierto religioso
El peliazul se disponía a salir hacía ese lugar
-espera Daemon –le llamó el jefe Vongola –Antes de eso tienes que saber algo –
-Sea lo que sea puede esperar –respondió ansioso el ilusionista y corrió por los pasillos cegado por la esperanza de volverla a ver
Se detuvo justo en la puerta, recuperando su aliento tocó antes de internarse en la recámara, se acercó con cautela esperando ver ese hermoso rostro, pero sintió un nudo en el estómago al contemplarla de esa forma en el lecho, se sentó en la orilla y de inmediato tomó su delgada mano, con sus dedos trazó esas cicatrices, ahogando sus sollozos.
-Amo Daemon –le llamó con voz débil –debo de estar soñando –sonrió con debilidad al tiempo que un par de lágrimas escapaban de sus hermosos ojos
-No es un sueño Lena, mi amor, aquí estoy contigo –le dijo acariciando su mejilla y tratando de aguantar el llanto -¿dónde has estado? –
La joven desvió la mirada y se mordió sus pálidos labios
-Lena, mi amor, mi preciosa, dime ¿quién te ha hecho esto? –rogó el peliazul
Sin embargo la mujer se negó a hablar, parecía estar avergonzada
-perdóname –le besó la frente y luego la miró a los ojos usando su técnica para poseer las mentes
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-¿cuán grave es Knuckle? –interrogó el rubio
Al tiempo que el religioso desviaba la mirada y negaba con la cabeza
-La cantidad de cicatrices y las marcas me hacen creer que durante todo este tiempo la han estado torturando, de unas formas que no me atrevo a mencionar si quiera –explicó el pelinegro
Giotto se mordió los labios, gracias a su hiperintuición podía saber a qué tipo de cosas se refería su guardián del sol.
-¿y la criatura, cómo está? –interrogó el mafioso
-sí, completamente sana y en buen término, a lo mucho tiene un día de nacida –explicó Knuckle
-pero ella, es realmente… -
-sí, sus llamas son de niebla, al parecer las llamas de la bebé fueron las que le ayudaron a escapar sin que nadie se diera cuenta, son poderosas como las de Daemon, porque como sabrás Lena no posee llama alguna –explicó el representante del sol
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Daemon apretaba su mandíbula con todas sus fuerzas, dentro de él tenía un remolino de emociones, amargura, odio, sed de venganza, amor, todo era un caos dentro de él.
-Amo Daemon, estoy tan agradecida de poder verlo una vez más –sonrió sinceramente Lena
-No digas eso querida, por favor no lo digas, a penas y volviste –suplicó el ilusionista
-La cantidad de tiempo no importa, mi amo, fueron las dichas que me brindó –explicó la ojivioleta
-Lena –le llamó desde el marco de la puerta cierta mujer rubia
-Señora Elena –murmuró con debilidad y trató de incorporarse
-¡Descansa! –pidió la mujer acercándose rápidamente a ella –tienes una pequeña que criar y debes de recuperarte lo más pronto posible –sollozó la ojiazul quien un par de semanas antes había perdido a su segundo hijo
-Así es Lena, debes de pensar en nuestra hija –dijo el guardián de la niebla
-¿pero qué dice señora Elena? Si esa pequeña niña de ahí es su hija –sonrió con amargura –usted la dio a luz el día de ayer por la mañana –agregó con entre lágrimas
Elena se cubrió la boca con una mano y trató de contener su llanto, porque aún después de todo ese tiempo Lena había recordado sobre su embarazo, incluso en esos momentos solo los Vongola sabían lo que había ocurrido.
-¿Lena? –
-Perdóneme joven Daemon, pero solo he venido a despedirme, quiero que sepa que lo he amado toda mi vida, que ha sido usted la persona más importante para mí y que le estoy agradecida por tenerme en su corazón a pesar de no merecerlo –confesó la pelivioleta
-discúlpeme señora Elena, durante todo este tiempo he sido un fantasma que le ha robado la atención y el cariño del amo Daemon, le ruego me perdone –imploró Lena –y si no es mucho pedir, reciba usted a mi pequeña, por el amor al amo Daemon cuídela –suplicó a la esposa del ilusionista
Elena asintió conteniendo sus lágrimas y se acercó a la cuna para tomar entre sus brazos a la recién nacida, sollozó antes de dedicarle una sonrisa, porque involuntariamente en ella había florecido un amor hacia esa inocente y hermosa criatura.
-Dime Lena, ¿te molestaría si la llamo Nagi? –interrogó Elena
-Es un nombre hermoso –sonrió Lena y luego miró a Daemon -¿no lo cree? –
-"Calma", sí es un nombre perfecto –sonrió el ilusionista
En ese momento Elena decidió salir y permitir que los amantes se despidieran a solas.
-Te amo Lena, siempre te amaré –le dio un beso
-Yo también te amo Daemon –le respondió correspondiendo la caricia
Fin del Flash Back
-Aún a pesar del amor, mi pobre Lena no pudo quedarse en los registros de la famiglia, pero Giotto me concedió el tenerla aquí, en esta Galería –explicó el guardián de la niebla invocando una de sus ilusiones
La niebla inundó la habitación y del cuadro Nagi vio bajar a la joven, con esa misma sonrisa se acercó a ella y la tomó de la mano.
-mamá… -sollozó la pelivioleta –perdóname por dudar de ti, por pensar que… yo… ¡te quiero tanto mamá! –la abrazó por unos instantes
-Y yo a ti mi preciosa Nagi –se despidió regresando a su lugar
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Llegaron al salón donde toda la famiglia se encontraba reunida, con cierto nerviosismo se acercaron al jefe Vongola
-¿están listos chicos? –les sonrió el rubio
El castaño dio un suspiro antes de asentir mientras que la pelivioleta sonrió tímidamente tomando de la mano a Tsunayoshi.
-Muy bien –asintió Giotto antes de llamar la atención de todos los presentes –Famiglia, les agradezco por su presencia –
Todos los presentes fijaron su vista en el jefe y en el par de jóvenes a su lado.
-Me complace, pedir a nombre de mi único hijo y heredero Tsunayoshi, la mano de la pequeña y dulce Nagi Spade en matrimonio –anunció el jefe Vongola
De inmediato los comentarios se hicieron presentes, pues como lo había dicho en otra ocasión la tía María, la mayor parte de los adultos había notado la atracción de los jóvenes.
-Ya era tiempo –sonrió una pelinegra de ojos carmín –creo Xanxus que tú deberías de hacer lo mismo –agregó mirando a su hijo
Al tiempo que el pelinegro desviaba la vista y salía del salón para encontrarse con cierta jovencita
-¡Omedeto Tsuna-san! –les felicitó Haru sentada a un lado de Hayato quien solo dejó escapar un suspiro
-Ma… ma… Tsuna, sí que te lo tenías guardado –agregó Takeshi mientras su prometida Kyoko reía discretamente
-¡Al extremo que es una sorpresa! –exclamó Ryohei
-Ryohei, no grites por favor –le pidió Hana a su novio
-¿oh? –una venita apareció en la frente del ilusionista más joven –kufufu Tsunayoshi, así que has sido tú quien ha fijado la vista en mi hermanita –
-Mukuro… -tembló ligeramente el castaño tratando de no flaquear
-Vamos mi amor, no te pongas celoso –intervino la pelirroja MM –si Nagi quiere al inútil de Tsuna no puedes interferir –expresó la chica besando su mejilla
-María Magdalena no te entrometas en esto –respondió con una sonrisa forzada el peliazul
-¡Mukuro Spade! –se molestó la chica y le pellizcó la mejilla
-Hermano –esta vez fue Nagi quien habló –por favor, Tsuna y yo nos queremos mucho, así que no te opongas, incluso nuestros padres nos han dado permiso –explicó la chica enseñándole la lente de Daemon
-¡¿Qué?! –interrogó escandalizado el ilusionista
-Así es Mukuro, tu hermana tiene razón –explicó el guardián de la niebla –yo le entregué mi lente a Nagi como regalo por su compromiso –
-Tsuna es un buen chico y sé que cuidará de mi amada hija –argumentó Elena con una sonrisa
Al notar que ya no tenía más posibilidades de negarse Mukuro suspiró y le dedicó una sonrisa a la joven pareja.
-Kufufufu, está bien, pero solo una advertencia Tsunayoshi, si le haces daño a mi adorada hermanita, de cualquier tipo, créeme que te borraré de la faz de la tierra y Xanxus se convertirá en el Secondo Vongola –sonrió amenazante el sucesor de la niebla
Por unos instantes el castaño sintió escalofríos recorrerle todo el cuerpo.
-¡Hiee! –murmuró –pero no tienes que preocuparte Mukuro, cuidaré muy bien de Nagi –dijo apretando la mano de la pelivioleta
-Gracias Bossu –susurró la chica antes de darle un beso en la mejilla
FIN
¿Y bien? Ya sé soy una maldita cursi y trágica y dramática y estoy loca… xD
Como nota, no, no me inspiré en las ideas Kishimotescas actuales, xq este fic originalmente iba a tratar este capítulo en específico, pero no fue así…
Ahora, yo sé que es una idea machista con respecto a ese "triangulo" amoroso de Daemon, Elena y Maddalena, pero si leen algo de historia, en la realeza se tenían varios amantes y cuando no tenían un heredero varón (generalmente) los nobles reconocían al hijo de su amante; en este caso la ventaja de la mafia es que… pues ya es ilegal todo lo que haces así que torcer "la ley"a su beneficio y tener una segunda esposa no se ve tan mal. En cuanto a esta idea Elena más que permitirle a Daemon ser un libertino, entiende que los Vongola necesitan mujeres que los apoyen, porque para ese entonces Charlotte y Serena ya habían fallecido.
Como les dije al principio ya tengo el epílogo y pues en 2 semanes o cuando se junten 5 comentarios ;P
En fin, nos estaremos leyendo y espero q no lloren... mucho
Byebi!
