¡Hola! Aquí les traigo otro capítulo, espero que les guste.
Me ayudan mucho con los Rewievs.
Los personajes aquí mostrados no me pertenecen.
Séptimo capítulo: Septiembre.
El mes de agosto se paso más rápido de lo de costumbre, tal vez fue por los nervios que he tenido últimamente, desde mi cita con él, algo en mi ha cambiado, es un sentimiento que me remueve la cabeza, me hormiguea la punta de los dedos, no dejo de mover las manos, mi cabeza tiene que estar apoyada en algo, y suspiro como tres veces en diez minutos.
Ese día me cambio, ese día fue increíble.
Estaba más nerviosa de lo normal, de hecho puedo jurar que los nervios me despertaron. Abrí los ojos y me dirigí al espejo, examinando mi cuerpo de pies a cabeza preguntando en mi cabeza "¿Le gustare?" Me fui a dar un baño y al salir me cambie, una falta holgada azul marino, un suéter color vino y unos zapatos cafés, mi cabello fue peinado en una trenza de lado, y despeinada. Me mire de nuevo, arreglando cada detalle que llamara mi atención, y cuando me di cuenta ya era hora, parece que el tiempo se fue volando, si puedo jurar que hace poco era amanecer.
Tome una bocanada de aire y baje por mi bolso y salí del lugar en camino a la casa Uchiha.
"Vamos Tenten, es solo un chico, un chico, el cual no sientes ningún interés, ningún problema, solo irán a comer y cada quien a su casa, no tienes por qué estar nerviosa, y tampoco tienes por qué tener temblorosas las manos, no temas, es solo un chico, es solo Sasuke, es solo Sasuke Uchiha, el chico más popular de la aldea, es más guapo, el más misterioso, y creo que el chico que me atrae, Oh cielos, estoy en problemas" Eso era lo único que por mi mente pasaba mientras mi destino se definía con cada paso que daba.
Al llegar a la casa, trague saliva y toque dos veces. Baje mi mirada para examinarme de que todo estuviera en su lugar, perfecto, todo estaba bien.
Pasaron como diez minutos y el no abría, lo primero que paso por mi cabeza "Claro, como él estaría dispuesto a salir conmigo, pierdes tu tiempo Tenten", pero justo cuando iba a dar media vuelta para marcharme abrieron la puerta.
Y ahí estaba él.
Lo que sucede con los deseos del corazón, es que el corazón ni siquiera sabe lo que desea hasta que lo tiene delante. Y justo ahí lo tenía, delante de mí y mi corazón supo, que era lo que deseaba.
Comencé a examinarlo de pies a cabeza, nunca lo había tan atractivo, una playera azul, un pantalón negro. Su peinado, como si hubiera gastado toda la mañana en cepillar cada hebra azabache, y sus ojos, que lindos los vi.
— ¿Nos vamos? — Fue lo único que dije, lo único que me dejo pronunciar.
—Hmp— su contestación.
Comenzó a caminar, y yo le seguía, cuando de pronto espero un poco, para que mi paso lo alcanzara, y cuando estábamos al par note a gente que nos miraba extrañados, se preguntaban que ocurrían, nadie tenía respuesta.
Recuerdo que llegamos al lugar, al restaurante y durante todo el camino nadie menciono nada, y yo seguía matándome en mi mente.
—Escoge la mesa— le dije al Uchiha mientras me miraba y comenzaba a caminar a la mesa del rincón.
Ya sentados, comenzaba a preguntarme si siquiera esa mesa era atendida o notada por algún mesero.
Me atreví a mirarlo, tenía los codos apoyados sobre la mesa y sus manos unidas, recargando su barbilla en estas, viendo hacía otra dirección.
No lo sabía, pero mis manos estaban apoyadas bajo la mesa y encima de mis piernas moviéndolas agitadamente para disimular mi nerviosismo.
— ¿Qué tanto me ves? — Me dijo el azabache.
— ¿Qué yo? Nada.
—Hmp.
— ¿Crees que esta mesa sea atendida por alguien?
—No sé.
— ¿No quieres cambiar de lugar?
—No.
— ¿Por qué?
—No quiero que me vean contigo.
— ¿Qué estas tratando de decir?
Mi último dialogo solo fue contestado por una sonrisa ladeada del él, haciendo que suspirara de nuevo, siendo como la milésima vez en el día.
Llego la mesera y me vio.
— ¿Qué desea?
—Una pasta con albóndigas y un jugo de naranja, por favor.
—Claro señorita, y ¿para usted? — la mesera se giro a donde estaba Sasuke y al verlo sus orbes se abrieron y un sonrojo salió de sus mejillas, haciendo que yo la viera con mirada asesina.
El solo accedió bajar las manos para tener su boca descubierta para pedir.
—Lo mismo, solo que dé lugar del jugo, agua— la miro fríamente que pude notar como la chica se estremecía por dentro— por favor.
Ella accedió y corrió a la cocina, dejándonos de nuevo solos.
Solo lo miraba, de verdad no me cansaba de hacerlo, como si fuera mi trabajo, no lo sé.
—Oye—lo llame para tener su atención y poder admirar sus orbes en los míos— ¿Te gusta la pasta?
—Si— me dijo mientras de nuevo giraba la vista.
—Yo no sabía la pasta es mi comida favorita.
—Hmp.
Solo lo miraba y no sabía que mencionar.
—Cuéntame algo— le pedí.
—No.
—Vamos, nunca hablas.
—Es porque no quiero hacerlo.
—Sasuke, por favor.
—No te tengo confianza, como para contarte mis cosas.
— ¿Por qué?
—Por que no.
—Vamos, no seas así, no seas orgulloso ni rencoroso con personas que ni tienen que ver con tus problemas— le sonreía atrayendo su atención, era mi momento de decirle algo para que cambiara aunque sea un poco—Se que no llevamos mucho de conocernos, incluso, mucho de hablarnos, pero desde la primera vez que ti, en el lago, supe que eras la persona que más confianza me ha inspirado, y no sé, tal vez es pedirte mucho, pero me agradaría que ambos tuviéramos la misma confianza hacia el otro.
Solo suspiro, para apartar la mirada de mi.
—Tú, no eres alguien normal— me dijo mientras rio burlonamente—No puedo confiar así de fácil.
Llego la mesera y nos dio nuestro pedido.
Ambos comenzamos a comer, mientras yo le hacía bromas tontas, o le contaba alguna que otra anécdota que tuviera, pero lo único que respondía era con su monosílabo favorito, o con una sonrisa.
Cuando acabamos de comer pedimos la cuenta, se acerco la mesera y le entrego a Sasuke unas hojas.
— ¿Cuánto va a ser? — le pregunte a l azabache mientras buscaba dinero de mi bolsa.
El no contesto y solo veía lo que le había la mesera.
—No importa yo pago— al fin salió algo de sus labios.
—Vamos, te dije que te invitaría, déjame pagar.
—No.
—Trae acá— le dije mientras con un arrebato le quitaba las hojas de las manos— ¿Pero qué?
La segunda hoja era la cuenta, pero la primera hoja era una nota, una nota de la mesera a Sasuke ¿Pero qué diablos? "Salgo en una hora, puedes pasar por mi". Mire a Sasuke y este me veía con cara de miedo, mientras con la mirada buscaba a la chica para acecinarla con la mirada.
—Vámonos ¿quieres? — me dijo poniendo dinero en la mesa.
— ¿Quieres irte temprano para regresar por ella?
—No.
—¿Entonces? ¿Qué paso?
— ¿Estas celosa?
— ¿Yo? ¿Celosa? ¿De ti?, pero claro que no, pero, se ve que disfrutas tener admiradoras donde sea.
—Hmp, eso no importa, no importa si tengo a mi lado…— se trago la última palabra y me miro, noto que había escuchado todo— Vamos— me quito la hoja de las manos y la rompió dejándola junto al dinero y comenzó a caminar.
Comencé a seguirlo pero no sin antes notar a la mesare y fulminarla con la mirada.
—Te acompaño a tu casa— me dijo dirigiéndose a la ya mencionada.
Avance y estuve a su par, alce mi cabeza para verlo y sonreí levemente.
Nadie dijo nada durante el camino, fue callado, pero nos dimos tiempo para pensar, que aunque fuera así, el tiempo con el valía oro.
—Bueno, llegamos— Le dije poniéndome frente al Uchiha.
El no contestó, pero clavo su mirada a la dirección donde estaba dando mi espalda, estaba inmóvil, como si estuviera atento.
Gire mi rostro para ver lo que tanto admiraba, y note a Neji que nos veía estático.
Alce mi mano en forma de saludo y este al mismo compas comenzó a caminar a nosotros y al estar al par lo salude.
— ¡Hola Neji! — le grite con una sonrisa en la cara.
—Hola— mi miro y su mirada fue a la del Uchiha—Buenas tardes Uchiha— siguió caminando sin detenerse hasta que no fue visible a nuestra vista — ¿Qué paso? — le pregunte a Sasuke mientras mi mirada se dirigía su cara.
—Buenas noches— este se acerco y tomo mi mentón, lo alzo un poco y me dio un beso en la mejilla para luego retirarse.
Mis nervios estaban al mil, sentir lo suave de sus labios rosar mi piel ¿Qué se sentirá besarlos?
Entre a mi casa aun con la misma adrenalina.
.
.
Después de la cita todo había sido muy normal, a Sasuke casi siempre me lo encontraba de coincidencia cada vez que salía de mi trabajo y me acompañaba a mi casa, y puedo notar que los temas de conversación han fluido con mayor facilidad por su parte.
Y Neji, la verdad no se qué ocurre, ya no me habla, ni en los entrenamientos, ni cuando voy a su casa a visitar a Hinata, solo cruza el saludo y es todo.
He decidido hablar con el hoy, y de hecho desde que llegue al entrenamiento no me ha hablado, pero cuando acabe, seré yo la que le pregunte.
Este acabo y fui corriendo a donde estaba el, note que estaba a punto de partir.
—Neji— llegue a él y lo detuve de que diera pasos. No me respondió y solo me miro. — ¿Nos vamos juntos a casa?
—Como quieras— se zafo de mi agarre y comenzó a caminar.
Camine detrás de él sin mencionar palabra alguna, mientras en mi mente buscaba la palabra ideal para saber que le pasaba mi amigo.
— ¿Por qué estas así? — le dije armada de valor.
— ¿a qué te refieres?
—Ya no hablamos como antes, ya no somos los mismos.
—No me había dado cuenta de eso.
—Vamos Neji, no digas eso, es evidente.
— ¿Desde cuándo?
—No sé, creo que desde la vez que me viste con Sasuke.
Cuando pronuncie el nombre del azabache este paro su paso y me miro de nuevo, se acerco y me abrazo, poniendo su boca en mis oídos y me susurro—La próxima vez que salgas con él, evita que yo los veas ¿Quieres? — Se separo de mí y revolvió mi cabello—Nos vemos mañana.
El Hyuga se marcho dejándome revuelta de mis pensamientos.
Después de platicar con él, fui a mi casa a comer algo y me dirigí al trabajo, me la pase la mayoría del tiempo hablando con Ichigo, sobre un chico que dice que le ha empezado a gustar, la verdad no le puse mucha atención, pero note que me describía una persona con parecido a Sasuke, o tal vez sea mi imaginación, mi alucinación.
Al salir del trabajo, comencé a buscar con mis ojos a un azabache, a ver si de casualidad, de nuevo me lo encontraba, pero no fue así.
Comencé a caminar y sentí una mano en mi hombro, mis nervios se pusieron de punta, ¿Sasuke? ¿Será él?, me gire para decepcionarme, pero me dio alegría de ver después de tanto tiempo a mi rubia amiga.
— ¡Temari! — le grite y la abrace.
— ¡Tenten! ¡Suéltame! Me vas a ahorcar— me dijo la rubia, pero aun respondiendo mí abrazo.
—Hace mucho que no te veo, déjame consentirte.
—Bueno. ¿Vas a tu casa?
—Sí.
—Bien, vamos, recuerda que tenemos una plática pendiente— empezó a caminar mientras me guiñaba el ojo. ¿Platica pendiente? ¿De qué habla? —Cuéntame ¿Cómo vas con ese cubo de hielo?
— ¿Qué? ¿De qué hablas?
—Vamos, no te hagas, hablo del Uchiha, el popular Uchiha.
— ¿Qué? ¿A qué te refiere? — mis nervios fueron notorios en el momento que pronuncio su nombre y su énfasis.
—Se que han estado saliendo.
— ¿Cómo lo sabes?
—Hace un mes fui con Shikamaru a comer, y note a los dos saliendo de un restaurante, deduje que habían comido juntos.
¿Pero qué pasa? Temari me había visto, ¿Como me trae el Uchiha para que ni me diera cuenta de la presencia de este par?
—Bueno, solo salimos a comer, eso es todo— mis nervios se notaban con solo respirar.
— ¿Te gusta ese chico no?
— ¿Qué? Temari por favor, que cosas estás diciendo.
—Tenten, solo escúchate, te pones muy nerviosa, vamos, solo tienes que aceptarlo, el es demasiado apuesto, si Shikamaru no fuera mi novio, sería parte de su club de fans.
—Vamos ya tengo suficientes con las que tiene.
—Ósea que lo estas aceptando, vaya ¿Quién lo diría?
—No yo no…
—Tenten ¿A que le tienes miedo? ¿Por qué no lo aceptas?
—A él.
— ¿A Sasuke?
—En parte
—Explícate.
—Desde que conocí a ese chico, algo en mi cambio, mis días tienen ese brillo, y mi corazón late al mil cuando lo veo, mi mente comienza a imaginar historias de los dos con final feliz cuando no puedo dormir— suspire— Tengo miedo al amor, nunca lo he sentido y le tengo miedo a Sasuke, de que él sea el que me enseñe ese sentimiento, ¿Qué pasa si no funciona? ¿Qué pasa si no le gusto? ¿Cómo saber si durara?, a eso Temari, a eso le tengo miedo.
—Tenten, no seas tonta— las dos llegamos casa y se poso frente a mí, para luego recargarse en una pared.
—Dime— le conteste y ella levanto sus ojos de color, al cielo mientras tomaba un suspiro.
— ¿Le tienes miedo al desamor, no? Al decir adiós.
—Así es— suspire de nuevo y escuche lo que estaba a punto de decirme.
— Decir adiós a un amor es tan doloroso, es tan desesperante, es una pérdida de costumbres, si has estado enamorada, y te has separado de una persona que amas con tu vida entera, vas a saber a lo que me refiero. No es un dolor solo emocional, llega a ser físico, te ahoga y te duele, como si te enterraran una verdad en el corazón. Existen muchas razones por la que podemos separarnos de alguien, pero el resultado siempre va a ser el mismo, si estas enamorada, la verdad, decir adiós, te va a doler como nunca te ha dolido en la vida, vas a extrañar todo y vas a querer devolver el tiempo, vas a querer arreglar algo que obviamente, no tiene arreglo, vas a llorar, te vas a enojar, y te va a dar tanta impotencia que posiblemente estalles y acabes gritando en tu habitación. Pero déjame decirte otra cosa, lo vale todo, cada lágrima, todo el dolor lo vale. Y yo se que la idea no es que termines lastimada o sufriendo, pero no te voy a decir que no te enamores jamás, es más enamórate, dalo todo, entrégate y se feliz, disfruta todo, cada segundo, cada caricia, cada beso, cada abrazo, cada mirada, cada baile, cada sueño, cada comida, cada canción, cada pelea, cada perdón, cada te amo, cada te quiero, cada momento, disfrútalo como sea posible, puede que tu relación o tu amor no se acabe, y te felicito, estas con el amor de tu vida, que va a estar toda tu vida contigo. No empieces una relación, pensando en que va a terminar, por qué vas a estar prevenida, y no vas a dejar que te ame, ni vas a amar con todas tus fuerzas. Lo que quiero decir, es que estar enamorada es tan increíble, que no importa que duela después, porque es una de las sensaciones más bonitas y más enteras que hay en este mundo. Si vas a terminar lastimada está bien, vas a tener que vivirlo tarde o temprano, pero cuando lo vivas, vas a ver que vale tanto la pena, que lo volverías a vivir. No te llenes de rencor ni de odio, pero es que es tan lindo qué lloras porque lo vas a extrañar, lo vas a extrañar todo, porque fue tan único que solo no quieres que se acabe. Pero si termina al menos lo viviste, y estoy segura de que serás más madura, porque nunca podrás evitar sentir amor, ni estar triste. Solo te digo algo que aprendí hace mucho, ama como si no existiera un mañana, porque tal vez no exista un mañana, enamórate tanto como puedas, porque tal vez, te arrepientas, de no amar con el corazón.
Quede impresionada, con los orbes abiertos, no podía creer lo bonito que pensaba Temari, lo mucho que me había ayudado, y con eso, invitado a amar.
—Temari yo…
—Piénsalo— se acerco y me abrazo— pero siempre vale la pena, arriesgarse ¿No crees? Porque el amor, puede ser el mejor regalo del mundo si lo pones de tu lado.
La chica de orbes esmeraldas se fue.
No puedo creerlo, Temari, ¿Cómo puedes pensar así?
¿Arriesgarme por Sasuke?
Por el, haría eso y más.
