Disclaimer: los protagonistas del siguiente texto no son míos, sino de Masashi Kishimoto, solo los pido prestados.
Advertencias: puede que haya un tanto (muy poco) de "sangre", pero no creo que sea la GRAN cosa.
Aclaraciones: lo que está en kursiva son los pensamientos y/o frases textuales del narrador y recuerdos del mismo.
Extras: -
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Capítulo Vl: Owari
Desperté sobresaltada y sin saber siquiera en qué momento me había quedado dormida. Me senté y sujeté mi cabeza, me dolía bastante. Nunca pensé que una roca pudiera ser tan mala almohada… ¡¿Roca? ¡¿Me dormí sobre una roca? Hubiera preferido sobre la tierra misma, pero una roca. Es peor dormir sobre una piedra que sobre el suelo, está comprobado por los médicos de Suna.
Giré la cabeza y pude ver que los demás miembros del equipo estaba tirados a mi alrededor. Se hallaban durmiendo, profundamente y algunos roncaban como lo hace un hombre cansado y con el doble de edad del que tienen. Pero había algo raro. Parecía como si hubieran caído y en ese mismo lugar se hubieran dormido, como si no se hubieran acomodado para ello.
El sol me daba en los ojos, debían de ser cerca de las diez u once de la mañana. ¿Cómo fui capás de dormir tanto? Los demás no despertaron, pero si siempre nos despertábamos lo más temprano posible, o sea, al amanecer; durante las misiones. Esto es más extraño de lo que pensé.
Muy pronto sentí un olor casi tan raro como la situación. No era feo, pero he olido aromas mejores. Olfateé un poco, pero no logré distinguir de dónde venía, estaba esparcido por todos lados. Creo que he olido esto antes… pero ¿dónde? Y, si lo he olido antes, supongo que debo de haber visto en algún momento qué es lo que lo provoca. Lamentablemente esa información no la recuerdo.
—Eres la primera en despertar —reconocí esa voz.
—Kankuro —le miré. Estaba a mi lado, en cuclillas y observaba los cuerpos de los ninjas esparcidos a nuestro alrededor. — ¿Qué…? —no me dejó terminar de formular la pregunta.
—Estaban bajo los efectos de un somnífero —me comenzó a explicar él —. Fue liberado en la atmósfera de esta montaña específicamente. La canción que escuchábamos era producto de un jutsu que se activa con chakra de los dos ninjas influídos. El jutsu era solo una distracción para que no pudieramos sentir el olor del somnífero, ya que éste anula parte de cada uno de los sentidos y debilita el cuerpo. Cuándo ese tal Yugure absorbió el chakra de Tsuki fue él el que controló le genjutsu de ella…
—…De esa manera, una vez que nos durmiéramos él podría matarnos —asintió con la cabeza. ¿Cómo no me di cuenta antes? La canción no era una distracción para que él pudiera escapar, era para que nosotros no pudiéramos escapar. Bajé la vista, fui estúpida y caí en la trampa. —Kankuro, ¿cómo es que tú no estás bajo el efecto?
—Sentí el somnífero y el jutsu duró poco en mí. Me quedé sin chakra para poder mantenerlo, es un defecto de la misma técnica —seguía mirando el cielo. Me recuerda a Shikamaru… sería bueno que él estuviera aquí ayudándonos. ¡¿Pero qué estoy pensando? No pensaré en ese Nara hasta que vuelva a la aldea. ¡No lo haré!
—… ¿Encontraste el cadaver de la chica? —creo que fui algo directa con la pregunta, pero quiero quitar el rostro de Shikamaru Nara de mi cabeza.
—Ven —me dijo con la mirada gacha mientras se levantaba. Me extendió una mano, pero la rechacé. Puedo pararme sola.
Lo seguí por los pasillos de las laderas montañosas. Pasamos unas cuantas cuevas, habrán sido diez más o menos. Nos detuvimos frente a una de ellas. Mi hermano entró primero y yo le seguí, el sol estaba en lo alto, por ende la luz no era algo que faltara, pude ver claramente el no muy agradable panorama.
Distinguí, con la repugnancia que esto implica, la cabeza de la muchacha colgada de un hilo de chakra en el techo de la habitación. Tenía los ojos cerrados por suerte, pero la sangre todavía goteaba un poco del cuello cortado. Por el piso de la habitación estaba esparcidos los restos del cuerpo mutilado de la muchacha. Los dedos incluso habían sido cortados y dispersados por el lugar. Un charco de sangre se había formado en el centro de la cueva. Fue asqueroso. No creo que su hermano haya sido… ¿o sí?
Era solo un niño, no podía ser capás de semejante acto. Era su hermana, tiene que tener un lazo afectivo con ella o algo por el estilo. Mas se me vino el recuerdo de lo que era mi hermano menor a los doce-trece años. Realmente me asustaba un poco, pero al menos él, dontro de todo, estaba justificado por ser el jinchuriki del Shikaku. Aún así, eso prueba que se puede ser de esa manera a tan corta edad. ¿Quién es este niño?
Vi que Kankuro no miraba hacia el interior de la cueva, creo que después de todo sí sentía algo por la muchacha. Me siento mal por él, no merece sentirse de esa manera y además él se merece algo mejor. Tal vez alguna de kunoichi de Suna le pueda servir, lástima que si se ha enamorado de esa será difícil sacársela de la cabeza. El amor verdadero no olvida, era un frase mía y de… ¡no pensaré el él!
—Los clones de Yugure están cerca, pero no se acercan… aún —me dijo volteándose.
—Debemos despertar al resto —le dije.
Entre los dos levantamos y pusimos al tanto de la situación al resto de los ninjas. Muy pronto nos pusimos en marcha para poder localizarlo. Quiero regresar esta misma noche, no toleraré más juegos por parte de este mocoso. Estoy harta de sentir y no sentir a la vez, pero debo admitir que tiene mucha creatividad para los jutsus o sus matanzas e intentos de ello.
—Es inteligente. Al menos sabe manipular bien a los oponentes —alagaba Neji a nuestro enemigo.
—No —le contradijo mi hermano —. Sabe como matar, lo que es distinto.
No nos separamos esta vez. Debíamos de estar juntos para hacer más fácil la batalla cuándo nos enfrentemos a él.
Comenzamos por revisar las cuevas, nuevamente. No obtuvimos ningún resultado positivo, solo más restos de personas esparcidos por los lugares. Los cadáveres no tenían nada de chakra, Yugure les había absorbido completamente. Habían ninjas de Suna y de las aldeas vecinas, al parecer habían elegido este lugar para llevar a cabo sus actos.
Además de los cuerpos no encontramos nada de valor para la misión. El chico debía de haber tomado buenas precauciones. Pero fue cuándo ya nos habíamos rendido y nuestros estómagos rugían cuándo decidimos descansar un poco, al menos comer con la guardia alta y seguir.
Comimos rápido, la sensación de estar siendo observado constantemente no es algo que me guste mucho. Es más, creo que nunca me sentí así. Es una sensación diferente, no solo temo estar ahí a merced de éste niñito con graves problemas, sino que entrar en cada una de las cuevas produce temor. No soy la única porque he visto que hasta Gai duda un poco antes de entrar y he vista el sudor correr por la frente de Neji al hacerlo. Y es que en cada cueva hallamos, no solo muertos, sino que muertos mutilados. Creo que ni Gaara en su "peor momento" fue capás de algo así.
Inclusive hubo una en la que hallamos los globos oculares en el suelo. Partes que no merecen estar expuestas estaba allí. Algunos presentaban signos de descomposición, o sea que hacía bastante que ellos practicaban este tipo de cosas.
Al menos en otras hendiduras hallamos sangre y ni rastros del cuerpo. Puede que los hayan destruido o incluso quemado. De éste trío espero cualquier cosa ya. Al menos de ellos ya solo queda uno, y ese uno nos está dando un gran dolor de cabeza.
—…El niño se enojó mucho cuándo mensioné a la madre —dijo, más bien parecía que Neji pensó en voz alta. O recordaba en voz alta.
— ¿Y? —Kankuro estaba de mal humor. — ¿Insultamos a la madre hasta que se enoje y nos mate a todos? —su tono irónico, de verdad está malhumorado.
—Solo decía —Neji también parecía irritado.
— ¡No tiene sentido que peleemos entre nosotros! —la voz de TenTen me sustituyó.
— ¡¿Quién te nombró jefa? —mi hermano enojado no es el más agradable de todos.
— ¡No tienes derecho a tratarla así! —Neji y Lee la defendían a muerte, parece.
—Estamos todos perturbados por esta misión, ¡no se descarguen con los miembros de su mismo equipo! —Choji e Ino hacían un buen dúo.
Mientras los demás discutían entre ellos, como niños mimados debo decir; vi que Gai se alejaba. Lo seguí, a pesar de que me ponía un tanto nerviosa dejar a los demás solos. El jounin caminó lentamente hasta que llegó al límite de la montaña. El camino terminaba allí, pero un metro después de ello continuaba. Como si alguien lo hubiera cortado por la mitad.
El hombre dio un paso y demostró que el lugar realmente no estaba. Al menos esto no era un jutsu. Seguido de haber colocado su pie nuevamente en su lugar, se arrodilló y puso su mano sobre el aire. Creo que eso sí es real, no obstante hay que asegurarse. Me acerqué a él y traté de ver qué era lo que estaba viendo.
No hay nada, solo abismo. Abismo… suena algo dramático llamarlo de esa manera, no soy amante del drama. No comprendo qué es lo que tanto observa, no hay nada en ese lugar, solo aire.
—Interesante —dijo al retirar su mano del espacio. Lo miré intrigada ¿qué es lo interesante? —Has lo mismo —me ordenó y eso hice.
—…No se siente nada. Ni siquiera aire —puede que esto sea más de lo que muestra. Me voy a terminar acostumbrando a eso.
— "¿Para qué espirar, si todos vamos al mismo lugar?" —esa rima me suena. ¡Es la de la canción! La letra debe de tener un significado menos profundo del que había imaginado.
Escuché los pasos de los demás chicos corriendo hacia nosotros. Su sensei les dijo y, con "les" quiero incluir a Kankuro y a mí; que tomaran aire y aguantaran la respiración. Luego saltó hacia el lugar que había estado estudiando por unos segundos. Los demás estaban algo confundidos, pero creo que comprendo qué es lo que está pensando.
Saltamos hacia donde creíamos solo habría tierra. Pero el aire, mientras caíamos, estaba ausente. "¿Para qué respirar…?" un sitio sin aire, como éste. La siguiente frase era "¿…si todos vamos al mismo lugar?", o sea que debíamos de encontrarnos con él a donde llegáramos.
Por fin la caída termino y nos vimos parados en una especie de cueva, otra más. Desde abajo podíamos ver el camino de la colina y desde arriba podíamos ver solo tierra. Pero, acá no estamos en pura tierra como veíamos, es un cueva muy bien hecha. Parece que estos chicos se tomaron gran parte del tiempo en remodelar la zona.
Al menos esto me hace llegar a la triste conclusión de que, oficialmente, todo lo que hemos visto hasta ahora puede ser falso. Un simple truco para lograr perturbarnos y que los nervios nos consuman. Lo cual estaba pasando hasta hace unos minutos. Lo peor de todo esto es caer en la trampa sin siquiera darme cuenta de ello.
—Bien hecho niño, eres hábil con los genjutsus —Gai le hablaba a un figura que estaba sentada en el piso frente a nosotros, y apoyado en una pared.
—Muy astuto señor —le contestaba con una sonrisa el castaño mientras se ponía de pie. —Creo que lo subestimé. Lo siento —agachó la cabeza.
De una u otra manera me daba algo de lástima. Su vocecita tiene ese tinte inocente de todo niño, pero sus actos tienen ese toque de maldad de todo asesino. Es como ver a dos personas en un mismo lugar.
Dio un paso, nos colocamos en posición de ataque para estar preparados para cualquier movimiento. Gai nos hizo una seña con la mano y una de sus típicas sonrisas. Entendimos que no aumentáramos la guardia, le hicimos caso. Pero dudo un poco en este momento.
—Solo quiero hacerte unas pregunta —Yugure se detuvo en su caminata y asintió con la cabeza —. ¿Por qué todo esto? Y ¿cómo hiciste todo esto?
—Solo juego, me entrenaron y criaron para esto. Y nací con habilidades —contestó cortantemente y sin mostrar ningún sentimiento identificable.
— ¿Por qué mataste a tu hermana?
—Ella dijo que prefería morir a sentir afecto por él —estiró su mano y señaló a Kankuro. —Yo la hice feliz… Como mi hermano quería.
— ¿Hinode quería morir? —le preguntó el Hyuga, que había dado un paso adelante.
—Sí. Él odiaba la vida, por eso la destruía…
— ¿Y a ti qué te hace feliz? —Ino se había adelantado también.
—Ustedes… todos… yo… matar… ser útil —hablaba entrecortado y nosotros de apoco lo fuimos rodeando. — ¡Dokugiri!
El gas comenzó a salir y muy pronto la zona fue cubierta por él. Nos dispersamos para no inhalar la toxina. Utilicé mi abanico para generar una ráfaga y así dispersar el humo haciendo que se aleje. Al menos funcionó en parte, pues después de ello tuve que generar varias veces más la ráfagas.
Al haber visto que el gas se desaparecía corría hasta el centro del lugar, pero Yugure ya se había ido. Es rápido y parece que su chakra no tiene límites. Ha absorbido mucho. Los ninjas que mató para ello son cientos, y más el de su hermana que tenía el de Kankuro y el de ella; debe de tener una gran reserva de energía. ¿Cómo vencer a un tipo así?
— ¡Maldición! Volvió a escapar —fue la voz de Rock Lee.
—No lo hizo —le contradijo Gai, mientras sacudía de un lado al otro un dispositivo —. Le coloqué un rastreador cuándo comenzó con su jutsu, supongo que no se dio cuenta. —Miró la pantalla del aparato y luego nos dio la ubicación de Yugure —: está sobre nosotros en este presiso instante.
—La cima de la montaña —aclaró Choji.
— ¡Ino síguelo! —ordenó su sensei al tiempo que le mostraba una ardilla cercana.
— ¡Shintenshin no jutsu! —su cuerpo se desvaneció no literalmente y cayó en los brazos de Choji, que era el más cercano a la rubia. La ardilla saltó y escaló con gran agilidad la pared por la que habíamos caído.
Choji se colocó a Ino en la espalda y así emprendimos velozmente el retorno. Debíamos de encontrar a Yugure lo más rápido posible.
Corrimos por los pasillos de las montañas con la misma velocidad con la que habíamos subido la cueva. De a poco Neji nos dijo que tan cerca estábamos del objetivo. Así al menos podíamos ver su ubicación exacta. El niño estaba dentro de otra cavidad de roca. Algo más que vio fue a la ardilla, que era nuestra compañera, estaba al lado de mocoso. Lo tenía de frente.
En cuestión de minutos interceptamos a Yugure en la salida del lugar. Nos pusimos en posición de ataque. Con un enemigo así hay que estar preparado para cualquier cosa. Al menos eso era lo que yo pensaba. TenTen fue la primera que lanzó una shuriken, el niño la esquivó.
— ¡Esperen! —nos gritó Yugure —. Soy Ino. —Si nos dejábamos giar por las palabras de éste, entonces el intento de seguir al niñito de la Yamanaka, había tenido éxito. Y el cuerpo de Yugure ahora era dominado por la kunoichi.
— ¿Cómo sabemos que dices la verdad? —sentenció Choji.
—Durante la primera misión que tuvimos como el equipo InoShikaCho, tú y Shikamaru se quedaron…
— ¡Detente! —le gritó el Akimichi. —Es Ino, no hay duda —confirmó el muchacho con un sonrojo en las mejillas.
En ese momento vimos como el cuerpo del niño comenzaba a esbozar muecas distintas, como si alguien lo atacara. El cuerpo de Ino reaccionó y comenzó a gritar. Los dos ninjas gritaban, su cuerpo estaba como si algo la estuviera atacando; el de Yugure como si luchara. Al parecer el control de Ino sobre le chico no había sido de cien por ciento. Se estaba revelando contra la voluntad de la Yamanaka.
Yugure se arrodilló en el piso, mientras se sujetaba la cabeza. Unas lágrimas corrieron por las mejillas del cuerpo de Ino. ¿Qué ve en la mente del mocoso? El castaño gritó por última vez y calló. Al parecer Ino volvió a su cuerpo, pues fue ella la que despertó gritando.
—No debiste hacer eso —repitió con un tono sombrío el ninja renegado.
—Eso… fue horrible —le contestó la muchacha.
—Esa fue mi vida y la de mis hermanos… no espero comprensión por esto. —Se paró y se incorporó nuevamente.
Nos quedamos perplejos, es extraño que alguien supere al control de los Yamanaka. Y que Ino se quede de esa manera era algo aún más extraño. Pues no importa lo mucho que haya hecho en años anteriores, ahora debe de perecer ante nosotros.
Rock Lee se adelantó a mis pensamientos y dio un salto para acercarse al chico. Con un giro, logró dar en el rostro del shinobi. Pero Yugure no se movió, permaneció parado en el mismo sitio que antes. Lee cayó frente a él y, al ver esto, lo golpeó en el estómago con su puño. Al principio el castaño tosió un poco, pero luego desató en risa y, levantándose, logró darle en la mandíbula a Lee.
El shinobi cayó al suelo y, supongo que por eso mismo su sensei reaccionó. Lo golpeó con todo lo que tenía. Incluso logró hacer que le maldito niñito se estampara contra la pared de la cueva a unos tres o cuatro metros del equipo. El cuerpo del ninja enemigo dejó la marca del golpe en el muro, y después terminó de rodillas en el suelo. Unas gotas de sangre brotaron de su espalda. Y volvió a toser un poco, pero esta ves escupió gotitas de sangre en el proceso.
La otra kunoichi, la del equipo de Gai, aprovechó para lanzar unas cuantas kunais al enemigo. Algunas se clavaron en su ropa, otras le rozaron levemente la cara y los brazos y otra se enterraron en sus brazos, piernas y cuerpo. Ahora tenía más sangre enzima que antes. Volvió a escupir gotas de su tejido líquido.
Lo más raro vino cuándo empezó a reir. Los demás quedamos entre la histeria, el miedo y la sorpresa. Acababan de lanzarle kunais, estaba herido y de seguro sufría algún dolor; y se ríe. No puedo creer que se comporte de esa manera. Lo peor de todo es que es una risa sínica, como si no sintiera nada y se riera por obligación. No comprendo.
En seguida se paró y nos contempló. Más allá de que fuera un asesino, distinguí en su mirada cierta tristeza. Algo le molestaba, y le dolía; no era dolor físico era peor que eso. Esbozó una sonrisa en su rostro, sabe lo que le espera y sabe perfectamente lo que a todos nos espera. Es bastante joven como para poder comprender de lo que pasa por completo, incluso Gaara no lo comprendía y yo quizás todavía no lo comprendo. Muerte, el único camino asegurado.
—No… falta alguien —dijo el niño mientras nos señalaba.
Miré hacia atrás. Gai, TenTen y Lee estaban delante de nosotros. Por ende detrás de mí debían de estar: Neji, Choji, Ino y… ¿Kankuro? Él falta.
Cambié de rumbo y regresé hacia la salida. Los demás me vieron correr y se quedaron pendientes de mí por un instante. Creo que el niño se rió un poco, pues distingo su risa inocente dentro de la cueva. Corrí pasillos abajo, tengo idea de dónde puede estar mi hermano.
Llegué a la cueva en donde había visto el cuerpo de Tsuki. Y, como supuse, ahí estaba mi hermano. Arrodillo en el medio de la habitación, dándole la espalda a la puerta, por eso no le vi la cara. No vi la cabeza colgada de la rubi, tampoco el resto de su cuerpo esparcido. Kankuro es muy predecible, y sí. Estaba enamorado de esa psicópata.
Me acerqué a él. Una vez parada a su espalda me quedé contemplando su labor. Nunca lo había visto llevar a cabo ese trabajo. Pensé que no sería bueno haciéndolo, pero me equivoqué. Está concentrado y no le presta atención a nada más. Metido en su mundo y concentrado en su propósito. No lo interrumpiré, lo mejor sería que termine antes de que las musas que lo inspiran se vayan.
—Listo —susurró.
—Bien hecho —le felicité y le coloqué la mano en el hombro. — ¿Cuál es el propósito de ella?
—Ayudarme a reunir a su familia —me contestó mientras se ponía de pie caminaba hacia la salida.
Ahora llevaba una mirada de determinación en su rostro. Me encanta verlo entusiasmado. Lo seguí. Lo apoyaré, después de todo para eso son los hermanos. Incluso estos asesinos se han apoyado entre sí, por supuesto que los mayores protegieron al más chico hasta la muerte. Pero ahora le llegó la hora al más chico, y la familia se debe reunir en el cielo o en el infierno.
Recorrimos el camino hacia el lugar de la pelea. Al llegar a él nos encontramos con una pequeña sorpresa. Ino estaba sentada en una esquina y tenía la cara entre las manos, como si hubiera visto un fantasma. Choji y Lee estaban los dos incrustados en una pared. TenTen en piso, sin moverse, la derrota de ella fue una obvia respuesta. Bajé a los dos shinobis y los coloqué en el suelo. Pero aún faltan Gai y Neji.
Escuchamos una explosión en lo que sería la parte más baja de la montaña. Nos dirigimos al borde de los pasillos y comprobamos que la pelea se había llevado a cabo en la unión de los pie de montes.
Yugure estaba en el medio de los dos ninjas de Konoha. No parecía asustado y mucho menos con ganas de escapar. La respiración del mayor de ellos estaba agitada y la del otro joven no era mucho mejor que la de su sensei. Ambos agotados, y pude ver una pequeña cortada en el brazo de ambos. Parte de su chakra había sido consumida. Al menos no del todo, pues Neji tenía activado el Byakugan.
Utilizé el nipou kamaitachi para captar la atención de los tres. Obviamente que mi ataque fue dirigido hacia el enemigo, que de inmediato voló y se estrelló contra el suelo. Pero se levantó con su típica sonrisa. Kankuro y yo saltamos y nos deslizamos por la ladera, al menos la arena que la cubre permite resbalarnos en ella.
Kankuro sonrió de una manera que solo Gaara podría hacerlo. En ese momento el parecido con nuestro hermano menor era sorprendente.
— ¿Tienes a mi hermana? —le preguntó en tono inocente el niño. Kankuro asintió con la cabeza —. Ella lo hubiera querido así…
—Lo sé —hizo aparecer a su nueva marioneta. Tsuki era ahora su nueva marioneta y creo que será su favorita. Y de seguro él la mejorará para que sea mejor que la de Sasori. Lo conozco bien.
— ¿Se puede hacer marionetas con humanos? —le preguntó Neji a mi hermano.
—Es la primera vez que lo hago, pero no la primera vez que se hace —le respondió.
Los hilos de chakra se alargaron y Tsuki corrió hacia su hermano y logró impactar un golpe en el hombro de éste. Luego otro hilo se movió y la muchacha ejecutó una buena patada en el tobillo de Yugure. Éste cayó y se apoyó en una sola rodilla.
—No estás peleando en serio —sentenció mi hermano.
—Es estúpido pelear contra un muerto, ¿no? —contestó.
Gai, Neji y yo decidimos no participar de la lucha. Por los giros que ha dado esta misión la batalla se volvió personal y personal de Kankuro. El lazo que se forma con los enemigos a veces es incluso más fuerte que el que se forma con los amigos. Ahí en vivo ejemplo de Sasuke y Naruto. Ellos eran los peores enemigos, y de esa manera forjaron una gran amistad. Lástima que haya terminado como terminó.
—Está bien —le respondió mi hermano.
Tsuki saltó y trató de dar una patada en la cabeza del niño, pero éste la esquivó. Luego corrió hacia Kankuro y se enfrentó a él. Yugure logró conectar un golpe en la boca del estómago de Kankuro. Mas la marioneta-humana de mi hermano llegó a escena y pronto pudo hacer que el niño cayera nuevamente.
Acto seguido un grupo de bushins invocados por el enemigo se hicieron presentes. Sorprendentemente no nos atacaron, atacaron a mi hermano. Sentí una fuerte impotencia. No la pude contener…
— ¡Daikamaitachi no jutsu! —hice que los clones volaran y terminaran en las paredes de las montañas.
La mirada molesta de mi compañero con el cual comparto lazo sanguíneo me mató. Susurré un leve "lo siento", y me retracté de mi reacción. Gai se rió un poco, pero Neji era más serio.
La batalla entre los bushins y mi hermano; y entre Yugure y su hermana-marioneta, siguieron por un tiempo. No utilizaba genjutsus, era raro. Neji nos informó que ya no tenía mucho chakra, Yugure se estaba debilitando. Pero aún así no se detenía en atacar. ¿Por qué?
Cualquier persona sensata se rendiría y con sus habilidades no le costaría demasiado escapar del a carcel, pero por alguna razón no se detenía. Algo lo hacía seguir con su acto, prácticamente, suicida. Kankuro está bastante enojado y con una gran rabia contenida, eso no es bueno y lo ataca con todas sus fuerza. Esto terminará mal y el niño no para.
Veo sus mejillas sangrar y los brazos débiles responder y fallar varias veces. El pequeño está perdiendo de a poco su fuerza. Es un poco penoso ver que de sus ojos brotan lágrimas y que de su piel brota sangre. Su mirada triste sigue presente y su sonrisa irónica y sínica a la vez, está igual de presente. ¿Por qué? Me vuelvo a reiterar.
—Por honor a sus hermanos —la voz de Ino se hizo escuchar. —Él siente respeto por sus hermanos y siempre los querrá. Su sueño es morir como ellos: peleando o por el bien de su hermano menor. La única opción que tiene es la primera. Se matará lo más seguro.
Los dos seguían entablando batalla, ninguno decidido a rendirse. A pesar de que Kankuro tenía una especie de ventaja sobre el cuerpo rendido de Yugure éste no estaba decidido a rendirse. Los golpes de éste último cada vez eran más débiles. Neji seguía pendiente del chakra del adversario, y de a poco nos comunicaba que disminuía radicalmente.
En cuestión de minutos los clones que luchaban contra el castaño de nuestro grupo desaparecieron. Tsuki golpeó a su hermanito y lo hizo caer nuevamente. Su chakra no es infinito, como ahora puedo apreciar. Yugure cayó de rodillas al piso, como si suplicara. Miró a mi hermano y a su hermana. El joven lo contempló con un poco de tristeza, como si deseara no matarlo.
Vi que se agachó y se colocó a la altura de su oponente. Algo un tanto peligroso, pero al menos luego de que se parara pude respirar tranquila. Mientras estaba en esa posición pude ver que el No Sabaku se acercaba al oído de su enemigo y le susurraba algo, luego el niño hizo lo mismo. Me pregunto qué se habrán dicho en esa conversación que duró unos pocos minutos.
Tsuki, o al menos lo que queda de ella, se adelantó y mi hermano quedó detrás de ella. El pequeño sonrió y acto seguido su hermana-marioneta sacó uno de esos sables que utilizó con anterioridad y atravesó el cuello del niño. El cuerpo de éste último cayó en el suelo con brusquedad, un peso muerto. La sangre salía de su cuello, pero no había sido cortado del todo, solo lo necesario.
Murió.
Di un paso hacia delante y me acerqué al aparente vencedor del raund. La tristeza se le notaba en los ojos. Coloqué una mano en el hombro del castaño. El rostro del ahora muerto ninja tenía los ojos abiertos y una sonrisa que se le podía ver perfectamente. Por las mejillas de mi hermano vi correr un par de lágrimas. Mas no me puse a indagar en nada.
Se agachó y tomó el cadaver del pequeño. Solo lo observé, creo comprender lo que pasa por su mente. La marioneta de Tsuki cayó por la ausencia de los hilos de chakra. Ahora él miraba a ambos cadáveres. Acarició el pelo que conservaba la marioneta de la muchacha y serró los ojos del hermano de la chica.
— ¿Crees que se arme mucho… lío si decido conservar estos cuerpos, como…? —se quedó callado, creo que la idea le hizo estremecer.
—…Marionetas —le completé. Pero la idea de tener cuerpo de carne y hueso como marionetas también me estremeció un poco. Podría creer eso de un asesino desquiciado, o de Sasori, si viviera; pero no de mi hermano.
— ¿Por qué hacer eso? —preguntó Gai que estaba detrás de nosotros.
—Por que… se lo prometí —contestó. Con que eso era lo que hablaba con él. —Su última voluntad luego de que lo matase…
—No creo que Gaara se enoje y si camuflas bien esos cuerpos esto quedará entre nosotros nueve o diez —le contesté mientras me agachaba a su altura y lo miraba directamente a los ojos.
— ¿Por qué diez? —me preguntó. En su vista pude ver al niño que de pequeño me preguntaba por qué Gaara era tan malo con ellos.
—Porque… Shikamaru lo sabrá tarde o temprano y estoy segura de que guardará silencio —le dije ya sin mirarlo a los ojos.
Los demás ninjas que había dejado en la cueva habían comenzado a aparecer por las laderas. Caminaban dificultosamente, pero al menos podían caminar. De a poco se acercaba a nosotros.
Me levanté y justo contemplé un beso apasionado entre Neji y TenTen. Hacen una linda pareja. Shikamaru… ya me resigno. Estoy destinada a pensar en él todo el tiempo de mi vida si es así. Pero puedo verlo como no, si yo quiero no lo veo. Después de todo Shikamaru es como un perrito, y no es para mal pensar, él hace lo que yo le pido. Recuerdo que una vez lo dejé que me esperando en la plaza de Konoha…
Quedaron en encontrarse en la plaza principal de Konohagakure. Él se quedó sentado en un banco de la plaza. Debían verse para arreglar una futura excursión particular hacia la aldea de ella. Los dos habían logrado convencer, sin mucho esfuerzo, a Tsunade para que les diera una semana libre. Ella se había mostrado muy feliz y a la vez un tanto risueña, en el sentido de burla, durante la charla.
Ahora las nubes se comenzaban a ver el cielo. Eran grises y mostraban signos de lluvia. En cuándo Temari estaba por salir se descargó la tormenta. Prefirió no salir, para impedir majarse y pescar un resfriado. Al terminar la tormenta, en unas tres horas que parecieron eternas. Ella salió.
Mientras caminaba por la aldea, por su mente pasaba la idea de tener que esperar a su novio, pues de seguro llegaría tarde. Aunque no llega tarde a sus citas y demás salidas, sus compañeros de equipo dicen que es por ella, pues en las misiones a veces hay que esperarlo. Sorpresa fue verlo mojado sentado en un banco.
— ¡¿Acaso estás loco? —le gritó.
—…Y ahora sordo también —le dijo mientras se golpeaba una oreja, pues ella lo había aturdido.
— ¡Pescarás un resfriado! —le regañó ella.
—Te pareces a mi mamá. Los riesgos que se cumplen por el amor —le dijo y luego la besó.
A la mañana siguiente los dos salieron de la Aldea de la Hoja, rumbo a la Aldea de la Arena. Obviamente pasaron la mayor parte de los días con estornudos por parte del Nara, pero al menos ella sabía que era algo tierno que la haya esperado bajo la lluvia. Pero aún así seguía siendo estúpido.
Al volver a la aldea de Suna con los dos cadáveres, de los cuales uno era un marioneta nos encontramos con una sorpresa aún más grande de lo que imaginamos. Gaara estaba vivo y él mismo nos dio la bienvenida.
De a poco fuimos cayendo en la alegría del momento, mas él decía constantemente que Shikamaru lo había salvado. Creo que más bien ahora quiere que yo esté con él por alguna razón o al menos que lo perdone. ¿Desde cuándo que lo quiere tanto y son tan amigos? Esto puede ser una treta de hermanos, o es verdad; alguna de las dos.
A pesar de eso, no pude entablar conversación con el Nara y había muchas cosas más importantes. Los reportes debían de ser entregados. Pero mi hermano tuvo una charla de lo más rara con mi otro hermano menor. Parecía que discutían, pero no lo hacían. Al menos Gaara aceptó guardar el secreto de los cuerpos-marionetas, y nos hizo prometer que nosotros también lo haríamos. Los de Konoha tendrían un dato que no revelarían ni a Tsunade. Incluso el vago aceptó esa condición, lamentablemente en esa reunión salió muy rápido y no pude hablar con él.
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Nota final: espero que les haya gustado, mil y un gracias por leerlo. Ahora sí, veremos en verdadero final de este trío y de esta parejita que ha pasado por tanto (ni que fuera mucho, pero… ¿qué más da?).
