¡Estoy de vuelta! Este capítulo parece inconcluso, pero necesito dejarlo así para que el próximo tenga sentido. ¡No me odien! :'(
Recuerden dejarme su cuota de amor en los reviews 3. Sin, más, ¡a leer!
Capítulo 7
Naoki intentaba dormir sin éxito. Su presentación sería a las 10am y realmente necesitaba descansar. Un dolor de cabeza crecía y se expandía hacia ambas sienes. Genial, simplemente genial… Se levantó de su inútil cama y fue al primer piso a buscar medicamento, cuando vio a Kotoko sentada en el mismo sillón de la sala en el que él había estado reflexionando la noche anterior. Se acercó a ella y notó que había lágrimas en sus ojos. Ella se sobresaltó un poco al verlo pero pronto bajó la mirada.
"¿No puedes dormir Irie-kun? ¿Quieres que te prepare un té en leche?
"No, gracias. ¿Tampoco puedes dormir? Es casi medianoche. ¿Estás bien?" Naoki se sentó en un extremo del sofá y con la palma dio unos golpecitos, indicándole a una muy extrañada Kotoko que se sentara a su lado. ¿De dónde sale tanta amabilidad? En este momento juraría que no me odia…
Kotoko obedeció y se sentó a su lado. Sintió la tensión de Naoki pero prefirió no preguntar para evitar una respuesta fría. Respondiendo a sus instintos, abrazó el brazo izquierdo de su acompañante y se recostó en él.
"Quisiera saber qué te pasa, pero creo que no podría ayudarte en nada. Sé que no te gusta que te toque más creo que los dos necesitamos compañía. Olvídate de tu odio por mí solo por este momento y déjame estar contigo. Conozco tu talento y aunque no sé mucho de negocios, sé que podrás solucionar cualquier problema. Si la dificultad es con tu familia tu madre se encargará de resolver rencillas que haya en el ambiente."
Naoki sintió su dolor de cabeza desaparecer, sus hombros se relajaron igual que los músculos de su espalda. La proximidad de Kotoko le producía paz. El aroma de su crema corporal era tenue y agradable. El muchacho cerró los ojos mientras se concentraba en sentir la tibieza que rodeaba su brazo izquierdo. La sintió seguir hablando.
"Y si tal vez el problema es con Sahoko-san, estoy segura que los dos, siendo maduros e inteligentes como son, lo solucionarán con cabeza fría. Ella realmente es perfecta para ti, ¿no?" Su voz se entrecortó un poco en la última frase pero no permitió que eso le afectara. Quería apoyar de alguna forma a Naoki antes que él la alejara.
La mención de Sahoko anudó nuevamente la espalda y cuello de Naoki. No quería pensar en ella, es más, hace días que no la llamaba ni ella a él. Con un movimiento brusco de su brazo hizo que Kotoko lo soltara, lo cual ella interpretó como fastidio. La muchacha se paró frente a él y le tomó con ambas manos su cabeza para acercarla a su vientre. Él no opuso ninguna resistencia. Kotoko acarició sus cabellos y sus hombros, queriendo ayudarlo a relajarse. Los ojos de Naoki seguían cerrados, él solo quería rodearla con sus brazos pero la pensaba ajena. Le dolía no poderla abrazar, sentía sus caricias como lo mejor y lo peor de la noche porque sabía que no iba a poder disfrutarlas más. El nombre Sahoko le recordó sus obligaciones y compromisos, lo que a su vez le trajo a la memoria la existencia de Daisuke. Quería amar a Kotoko y no podía. Quería cuidarla, ayudarla a crecer y al mismo tiempo pensaba que ella ya tenía a alguien que cumpliera ese rol. Odio esta situación. Odio todo.
"Te odio, Kotoko. No sabes lo profundo de mi sentimiento por ti. Odio estar en esta situación contigo. Odio saber que jamás sentiré esto por nadie más." Levantó sus manos y tomó las de ella, llevándolas a su frente. Ella se agachó hasta que su cara estaba al nivel de la de él. Naoki la miró y descubrió las nuevas lágrimas que se habían formado en esos ojos almendrados que él tanto adoraba. Ella le limpió una lágrima que él no sabía que estaba en su mejilla y le ofreció una sonrisa.
"Gracias por decirme que me odias, Irie-kun. Ahora va a sea más fácil olvidarme de ti." Le dio un beso en la frente y se fue a su habitación. Naoki quedó sentado en medio de la oscuridad tocándose la piel que había recibido ese beso. Bien sabes que quieres más besos Irie, no luches contra ello. Amas a Kotoko y ella a ti. Ve por más besos, busca más caricias, no luches más, no luches más…" Naoki no podía dejar de escuchar esa voz en su cabeza y de nuevo su raciocinio frío y calculador se vino al piso. Ella era la única que lograba sacar su lado más primitivo. Era la única que lo hacía sentir tan acompañado y al mismo tiempo tan solo. Era la única que lo hacía mojar las sábanas. Era la única para él. Corrió tras ella y la alcanzó justo en la entrada que compartían los hermanos Irie. La abrazó por la espalda y sintió la calidez de su cuerpo. Kotoko quiso zafarse de su agarre y no le fue posible.
"Irie-kun, no entiendo…"
"Yo tampoco entiendo muy bien, pero te ruego que no pensemos más, por favor, solo por hoy…" La giró tomándola por los hombros y vio su cara de asombro. La abrazó como si de ello dependiera la vida en la tierra pero no la sentía devolver el abrazo.
"Kotoko, ¿me odias? ¿Tan rápido me dejaste de querer?" Kotoko era un mar de confusión.
"No me hagas esto, te lo suplico. Solo logras confundirme más."
"Dime: ¿estás enamorada de ese Daisuke?"
"No."
"¿Te gusta? ¿Lo besaste? ¿Hiciste el amor con él?" Los ojos del muchacho revelaban desesperación y miedo, algo que ella jamás había visto en él, ni siquiera cuando Shigeki tuvo el infarto o Yukki necesitaba una cirugía.
"No, Irie-kun, no, no. Por favor para, ya no más..."
"¿Me olvidaste? ¿Ya no me quieres abrazar?"
"¡Ya basta! ¡No más! ¡No, no te he olvidado, no soy capaz de hacerlo! ¡Me odio por ser tan débil! ¡Me odio por amarte tanto, me odio por no poder sacarte de mi corazón! ¡Me odio tanto como tú me odias a mi o aún más!"
"Ojalá te odiara Kotoko, para no sentirme tan estúpido y miserable. Pero no puedo, no logro sentir eso por ti, no puedo…"
Naoki no completó la frase y se lanzó a los labios de Kotoko, atrayéndola a su cuerpo con un abrazo firme. Kotoko no tuvo tiempo de pensar y su cuerpo reaccionó casi de inmediato, devolviendo el beso. Él percibió los brazos de ella que con tibieza lo rodeaban, dándole de nuevo paz, felicidad y sensación de plenitud. Se separaron de ese beso tierno y reconfortante para mirarse a los ojos.
"Por esto te odio Kotoko, porque te amo. He intentado ser racional y convencerme de que lo mejor para mí, mi familia y Pandai es que me case con Sahoko, pero no puedo dejar de pensar en ti. Necesito tener tus reacciones, necesito que me mires, que reconozcas mi presencia. Cuando te vi con Daisuke supe que era buen tipo y sé que te mereces que te traten bien y que te hagan feliz más no soy capaz de quedarme a un lado." Su voz y gestos no reflejaban emoción alguna. Pareciera que estuviese leyendo un libreto, pero sus ojos brillaban con intensidad.
"¿Fue por eso qué echaste a Daisuke de la casa?"
"Bueno, no solo por eso… Ustedes se encerraron en tu habitación y la conversación que estaban teniendo se escuchaba muy… confusa." Naoki recordó los pequeños gemidos de dolor que Kotoko emitió mientras le curaban la herida y los comparó con los que escuchó hace unas horas atrás mientras se auto-complacía en el baño. Eran realmente diferentes.
"¿Confusa? No entiendo por… ¿Irie-kun?" Kotoko vio un cambio importante en la mirada de Naoki. Ya no la veía con esperanza y alegría, sino que ahora sus ojos estaban un poco entrecerrados y la recorrían de arriba abajo a la vez que una sonrisa maliciosa se dibujaba en sus labios. Ella solo había visto una mirada similar cuando jugaba a coquetear con Daisuke. No puede ser que Irie-kun… ¿o sí?
"Irie-kun, creo que ya debo retirarme a dormir. Tu mañana tienes una presentación importante ¿no es así? Creo que debes ir a descansar para que mañana amanezcas con la mejor disposición. Deben verte lleno de energía." Kotoko sonreía nerviosamente mientras daba joviales palmadas en el hombro de Naoki. Él la seguía escaneando, detallando la pequeña pijama que Kotoko llevaba puesta. Un viento helado entró por la ventana del fondo del corredor, haciendo estremecer a Kotoko. Para Naoki no pasó desapercibido que luego del viento que les golpeó el cuerpo, los pequeños pezones de su amada se endurecieron. No lleva sostén…
"Estamos en otoño. ¿No te da frío con esa camisilla tan delgada y ajustada y esa pantaloneta tan corta?"
"La verdad no, mi cobertor es bastante calientito." Kotoko seguía sonriendo asustada y daba pequeños pasos hacia atrás. Su corazón latía con fuerza y, por la forma en que estaba siendo observada, sintió un calor en su bajo vientre que reconocía muy bien, ya que lo había experimentado en el baño momentos atrás. Notó que sus pezones estaban duros e intentó cubrirse el pecho con las manos pero lo único que logró fue abultar sus senos y moverlos. Sintió el rojo subir a sus mejillas. Kotoko contrólate, no es el mejor momento para dejarse llevar. Aunque estamos solos… Cerró los ojos fuertemente, reprendiéndose a sí misma por tener pensamientos impropios.
"Mi cobertor no es tan 'calientito' como el tuyo, yo sí necesito más calor. Ven, te mostraré." A estas alturas Naoki tenía una erección que demandaba ser liberada de su bóxer y atendida por ciertas partes de la anatomía de Kotoko. El ya desesperado muchacho tomó una mano de Kotoko e involuntariamente al hacerlo le rozó la parte descubierta de su pecho. Su piel era tan suave y desprendía un aroma tan magnético… La guió hacia su habitación y cerró la puerta tras él. Kotoko ya se sentía mojada pero algo en ella la frenaba de lanzarse encima de la evidente firmeza en el pantalón de su acompañante.
"Tu… ¿estás seguro de lo que me dijiste?"
"Te dije muchas cosas. Sé más precisa."
"Que no me odias sino que me… amas."
Naoki acunó el rostro de Kotoko con sus manos. Con el pulgar le rozaba los labios con la mayor dulzura que su lujuria le permitía. La miró a los ojos y le aclaró:
"Estoy absolutamente seguro. Te amo, Kotoko Aihara."
El corazón de la chica dio un vuelco y el calor de su bajo vientre se convirtió en un incendio. La humedad que llenaba su panty necesitaba atención. Pensó que lo correcto sería oficializar las cosas con él, hablar con sus familias, salir a unas cinco citas y celebrar la sexta haciendo el amor con ternura y romanticismo. Pero lo correcto iba a tomar tiempo y ella ya no quería esperar más. Vio que Naoki se acercaba a su rostro con los ojos cerrados y dedujo que estaba buscando otro beso tierno, pero ella tenía otra idea. Lamió dulcemente esos labios que se aproximaban provocando en Naoki más ganas de las que ya tenía. Esta niña me va a enloquecer… Al sentir esa lengua explorando sus labios quiso igualar las cosas, por lo que sacó su lengua para acariciar la de ella. Ninguno de los dos había dado nunca un beso tan diferente en el que los labios no tenían ningún contacto. Naoki profundizó el beso uniendo por fin los labios y recorrió con su lengua toda la boca de ella, mordiendo ocasionalmente su labio inferior e incluso su mentón. Pequeños gemidos escapaban de la garganta de Kotoko, quien con sus manos atraía con fuerza la espalda baja de Naoki para sentir mejor esa dureza que indicaba ganas. Él se sentó en la silla del escritorio y ella se ubicó sobe su regazo, dándole por completa la espalda. Se movía sobre él apoyándose en los brazos de la silla, esa erección la tenía hipnotizada y sabía que se iba a sentir mejor que sus dedos. Naoki daba pequeños gruñidos de placer pues aunque los movimientos de Kotoko no eran experimentados lo enloquecían.
"Te escuché." Logró decir él con voz excitada.
"¿Hmn?" Kotoko no quería pensar mucho.
"Más temprano, en el baño. Gemías y gritabas mi nombre."
Kotoko se detuvo en seco y se puso de pie como un resorte. Estaba avergonzada hasta la médula. ¡No puede ser! ¡Cómo fui tan ruidosa! ¡Nonononononooooooooo! De repente sintió un par de manos grandes y masculinas que masajeaban sus muslos desde atrás, empezando desde el pliegue de las rodillas y subiendo con lentitud asesina hasta el borde inferior de esa cortísima pantaloneta.
"No me estoy quejando. En. Lo. Absoluto." El roce descarado de sus dedos que cada vez más subían hasta llegar a la mitad de sus nalgas la estaba mareando de placer. Todo era nuevo para ella pero no quería sentirse tímida. Quería vivir con el hombre que más amaba su primera vez y no se veía con la paciencia necesaria para que fuera algo tierno. Hablar con Daisuke definitivamente había cambiado su perspectiva sobre la sexualidad y ahora se sentía más cómoda con el tema.
Naoki, por su parte, sí que estaba nervioso. Lo que más le tranquilizaba era que sabía que iba a durar un buen rato en la faena gracias a la manito que se había dado más temprano. Ver a esa muchacha emanando sensualidad frente a él le hacía dar miedo de no saberla complacer. Sus preocupaciones salieron volando por la ventana cuando Kotoko tomó sus manos y aumentó la intensidad del agarre en sus nalgas, soltando un suspiro de placer. La escuchó extasiado y su excitación aumentó al ver que, efectivamente, sus acciones eran placenteras para ella. Con ese nuevo impulso de confianza y aprovechando su posición levantó la blusa dejando al descubierto su suave espalda. Plantó besos suaves en ella y le dio gusto ver a Kotoko retorciéndose de placer. Bajó con sus besos hasta el resorte de la pantaloneta y tiró de ella hasta que esas hermosas y bien formadas nalgas estuvieron, literalmente, en su cara. Solo un pequeño panty tipo tanga color negro quedaba en su piel. Besó y mordió suavemente la recién expuesta piel hasta causarle escalofríos de goce, a la vez que los gemidos aumentaban de intensidad.
"Irie-kun, no aguanto más, por favor…" Naoki notó un par de gotitas escurrir por la cara interna de los muslos de Kotoko. Eran muy pequeñitas pero perceptibles. Con su dedo, siguió el rastro que habían dejado de abajo hacia arriba hasta llegar al trocito de tela negra que a duras penas cubría la vagina de ella. Corrió el trozo de tela a un lado y acarició con el mismo dedo la unión de sus labios mayores. A Kotoko le fallaron las rodillas por un segundo.
"¡Irie-kun!" Kotoko se giró para quedar frente a frente con Naoki y casi con brusquedad se arrodilló frente a él, buscando bajarle los pantalones. Naoki ayudó con la causa y reveló su miembro grande y pulsante ante Kotoko, quién enrojeció hasta las orejas y el cuello al verlo. Lo tomó entre sus manos y lo acarició al tiempo que Naoki cerraba los ojos y sonreía.
"¿Lo quieres probar?"
"No sabría cómo hacerlo bien, me da miedo lastimarte…" Naoki sonrió nuevamente. ¡Cómo amaba a esta muchachita! Acarició su rostro y puso sus manos sobre las de ella, enseñándole cómo masajearle el pene. La invitó a que adicionalmente le lamiera la cabeza de ese falo que necesitaba atención y humedad. Kotoko obedeció besando y lamiendo, al principio, solo la punta, pero poco a poco fue recibiendo más y más de su longitud hasta que llegó a la mitad. Boca pequeña, pene enorme. Mientras seguía chupando y lamiendo miraba la cara de puro placer de Naoki y eso la hacía muy feliz. Quitó su boca para seguir con sus manos en la tarea de dar placer.
"Por fin estoy haciendo algo bien para ti. No sabes lo feliz que me siento Irie-kun."
"Tu sola presencia me ha hecho feliz todo este tiempo, solo que ni yo mismo lo sabía."
La sonrisa de Kotoko era enorme, pero la necesidad que sentía entre sus piernas la hizo poner de pie. Se quitó la blusa revelándole a Naoki sus senos, que eran más grandes de lo que él había imaginado.
"Deberías usar ropa menos holgada." Le dijo mientras acariciaba su vientre y luego sus senos. Kotoko se acercó más a él y lo invitó a probar sus pezones, lo cual él aceptó gustoso. La posición se prestó perfecta para una idea que él tuvo: con la mano izquierda masajeaba un seno, con la boca chupaba el otro seno y con la mano acariciaba su vagina. Esos tres puntos de placer estaban llevando a Kotoko al borde del orgasmo, pero ella no quería venirse así. Agarró a Naoki por el cuello de la camiseta y prácticamente lo arrastró hasta tirarlo en la cama. Procedió a quitarse la tanga y Naoki no pudo evitar sonreír casi divertido por esta nueva faceta que descubría en ella. Era maravilloso ver que lo deseaba tanto como él a ella. Él también se quitó la ropa que le quedaba encima y tumbó a Kotoko en su cama posicionándose encima de ella y moviéndose de forma tal que su erección rozaba el monte de venus de ella. Ella respondió moviendo la cadera y aferrándose de la espalda de Naoki.
"Por favor, hazlo ya…" Kotoko sentía que iba a morir si no tenía ese miembro gigante adentro de ella.
"¿Hacer qué?" Naoki le dio una mirada sugestiva, rozando con su sexo los pliegues de su amante.
"Tú sabes… Solo hazlo…" El desespero se le notaba a leguas, lo necesitaba en ella ya.
"No, no sé… dímelo tú." Naoki se notaba divertido haciendo rogar por sexo a Kotoko. Ella ya no podía esperar, así que tomó cartas en el asunto. Estiró un brazo hasta alcanzar a tomar en su mano el pene que la tenía alterada y lo llevó hasta su entrada. Naoki la miró más que sorprendido, pero esa humedad tan abundante que su dureza estaba percibiendo no le permitió seguir haciéndola rogar. La penetró lentamente y sintió un poco de dolor, al final también era su primera vez. Busco signos de desagrado o incomodidad en la cara de ella, pero solo encontró lujuria. Sus movimientos se hacían cada vez más rápidos y los gemidos de Kotoko marcaban el paso, los dos movían sus caderas con un poco de desorden al principio pero pronto se sincronizaron. Las paredes de Kotoko, estrechas y calientes, envolvían su miembro deliciosamente. Las uñas de ella marcaban suaves caminos en la espalda de él, hasta que se fueron a enterrar en sus nalgas. Esos movimientos los tenían extasiados, pero de un momento a otro Kotoko empujó a Naoki interrumpiendo su unión. Él frunció el ceño y la miró con una mezcla de enojo y sorpresa, pero ella le respondió con una sonrisa lasciva. Ella subió sus piernas hasta ponerlas en los hombros de él, dándole mayor acceso y una gran vista. Él la penetró nuevamente y le encantó verla así ya que podía observar la penetración, su carita hermosa y sus senos celestiales. La nueva posición los calentó aún más, y las embestidas, al igual que los gemidos de ambos, fueron más fuertes. Los senos de Kotoko rebotaban con cada envestida y su cara de placer era digna de una película para adultos. La niña tierna no existía en ese momento dándole paso a una mujer sedienta de sexo sin vergüenza de pedirlo. Tras unas embestidas más Kotoko se volvió a sentir al borde del orgasmo, su vagina estaba placenteramente caliente y una sensación explosiva se apoderó de su cuerpo y su mente, temblando bajo las aún potentes arremetidas de Naoki que veía con gusto cómo su Kotoko se venía. Un par de penetraciones más y ahora fue él el que llegó a su éxtasis, bañando de semen la piel del abdomen de su amante.
Jadeando, se acostó a su lado para intentar recuperar el aliento. Ella también estaba procurando controlar su respiración, sintiendo el semen aún tibio en su piel. Naoki se puso de pie y trajo del baño una toalla de manos húmeda para limpiarle la piel a la única mujer que quería tener en su cama para toda la vida.
"Igual nos tenemos que dar una ducha, podemos hacerlo juntos…"
"Irie-kun… Te amo tanto, en serio jamás podré dejarte de amar. Gracias por mi primera vez, fue mejor que maravillosa." Kotoko no pudo evitar sonrojarse, a la vez que dos lágrimas escapaban de sus ojos. Su cuerpo entero reflejaba felicidad. Naoki le dio un beso en la frente y luego otro en los labios.
"Tú eres la única que me hace sentir vivo, gracias a ti por ignorar las circunstancias y estar conmigo."
Otro beso selló sus palabras. Kotoko, aún acostada, lo abrazaba con fuerza atrayéndolo hacia ella. El beso inocente se volvió pecaminoso y ahora sus lenguas luchaban por la dominación del otro. Ella percibió algo que crecía y se endurecía al lado de su pierna, sonriendo en el beso.
"¿Tanto te gusto?" le preguntó, acariciando su enorme falo.
"Déjame corroborar algo." Él llevó sus dedos a los pliegues del sexo de ella, notando como nuevamente se llenaba de ese jugo glorioso. "En efecto, yo a ti también te gusto, ¿no?" Los gemidos de Kotoko fueron respuesta más que suficiente.
