Hola a todos mis queridos fictioners, ¿cómo han estado? Si, no es mentira ni tampoco un fantasma, soy yo, actualizando luego de una semana. No se lo que pasó, pero gracias a todo lo bueno eh tenido ataques de inspiración que lograron devolverle la vida a esta historia, así que estoy muy feliz.

Quiero hacer una aclaración antes de proceder, sin embargo. Esto es sobre uno de los personajes en especial. Como sabemos por el manga, el anime y todo lo demás, cuando Mello detona la bomba, él también se encuentra alli. Dejándole secuelas físicas, y también mentales. Bueno, como ya pasaron dos años desde el periodo de 10 things, y porque quise hacer a un Mello más adulto y resentido, decidí implementar su cambio. No va a ser la misma situación que con Death Note original (ya que no tendría sentido) pero explicaré todo más adelante en la historia. Esto que hago ahora es solo para que sepan que forma parte del FINAL ALTERNATIVO. Si en algún momento escribo una secuela de 10 things, NO SERA LO MISMO. Son como dos Mellos diferentes, de universos paralelos (?)

Si tienen alguna duda no teman preguntarme, pero espero que haya quedado claro para el futuro.

OC y puede haber OoC.

Death note no me pertenece.


"Cuidado con lo que haces, "Dios" mira cada paso que das…"

-Misa Amane.


Capítulo 6:


:- ¿Qué quieres?

El pelirrojo suspiró, apoyándose contra el marco de la puerta. Estaba teniendo un deja vu. Era, por lo menos, la quinta vez en la semana que había intentado decírselo y no encontraba el momento adecuado.- Mello… tenemos que hablar.

El rubio lo ignoró, manteniendo los ojos cerrados (no los había abierto, pero no tuvo la necesidad de hacerlo para saber que se trataba de Matt) y cruzando los brazos detrás de su cabeza.- Lárgate.

Matt lo fulminó con la mirada, aunque este no lo estaba viendo.- Soy tu amigo Mello, estoy cansado de que me trates como si no lo fuese. Debo decirte algo importante, trata de escucharme por al menos cinco minutos.

:- Quiero estar solo.- esta vez se dignó a mirarlo, Matt aun no lograba acostumbrarse a la cicatriz que le recorría todo el rostro y bajaba por su pecho. El chico había hecho lo posible para cubrirla, pero no había dado resultado.- Déjame en paz.

El pelirrojo estuvo a punto de retirarse, como siempre lo hacía, cuando decidió cambiar de táctica.- De acuerdo, supongo que Near estará más interesado en el caso que tú. Nos vemos.

Fueron diez segundos.- Aguarda.- Matt sonrió disimuladamente, le estaba dando la espalda.- Sabes que eso ya no funciona, no puedes comprarme así. Aunque…- una pausa.- Si vas a ir a contárselo a la rata debe ser algo importante, ¿no?

:- ¿Vas a darme diez minutos para que te lo explique?- el rubio dudó, pero terminó asintiendo de mala gana. Matt sonrió. Aunque ya no era el mismo de antes, sabía que algo del antiguo Mello estaba guardado en el fondo de este ser. No todo estaba perdido.

:- Apúrate idiota, no tengo todo el día.

Muy, muy en el fondo.

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:- Bienvenida.- una especie de humo le cubrió hasta los tobillos y la rubia tuvo una horrible sensación de que algo iba a salir mal en cualquier momento.- Por favor, toma asiento.

Todo había sido muy extraño, si se lo ponía a pensar. Había aparecido en la dirección que le habían pasado por teléfono, para encontrarse con una extraña casucha en medio de la ciudad. Una joven ¿punk? (no sabía si era esa onda, solo tenía el pelo color violeta y su cara estaba llena de perforaciones) diciéndole que pase, y allí es donde terminó. En una sala que parecía sacada de los años setenta, y con humo tapándole la vista del suelo.

La señora pitonisa o "Madame Floreu", como le había especificado por teléfono, era justo como se la había imaginado. Pero a la vez no.

Su cabello estaba peinado hacia atrás y poseía una especie de banda en la cabeza que se lo sujetaba. Tenía demasiados collares y una camiseta azul, con un saco negro y verde. Uñas largas y pintadas de diferentes colores, y los dedos llenos de anillos.

La había defraudado con una cosa, no había una bola de cristal.

La mujer cerró los ojos, los tenía pintados de negro, y comenzó hacer sonidos extraños con la boca. Misa comenzó a acobardarse y maldijo si quiera haber llamado a ese lugar tan raro, pero Madame no le dio tiempo a salir huyendo. Antes de que pudiese decir algo, ella habló:

:- ¿Has venido aquí por algo especial, pequeña?

:- Bueno.- carraspeó.- Ehhh, este… eh tenido unos sueños un tanto extraños y pensaba que tal vez usted podría decirme que significan…

:- No hacemos psicoanálisis.- dictó Madame, pero revolvió unas cuantas cartas.- ¿Algo más?

Misa no sabía que decir.- Es que… tiene que ver con unas personas… creo que es gente familiar, no lo sé. Antes era un hombre, luego a apareció una mujer. Ambos me estaban esperando al final de un camino, pero nunca puedo ver sus rostros…

La mujer iba a interrumpirla pero al escuchar la parte del camino, dudó.- ¿Tienes familia?

:- Vivo con mi abuela.- Misa lo pensó mejor.- Bueno, técnicamente no es mi abuela. Es una amiga de la familia. Mis padres murieron en un accidente cuando yo era pequeña.

:- Eso lo explica todo.- dijo la mujer, como si Misa le hubiese preguntado cuanto era dos más dos.- Aquellas personas en el sueño son tus padres, querida niña.- volvió a cerrar los ojos mientras intentaba concentrarse.- Y me parece que no puedes alcanzarlos… pero tratan de decirte algo. Están tratando de decirte algo.

:- ¿Qué cosa?- la rubia no podía evitarlo, por más absurda que fuese la situación no podía evitar creerle a esa mujer.- ¿Qué quieren decirme?

Madame Floreu hizo una pausa y la examinó.- Desde que entraste aquí percibo algo extraño, niña… Tu luz… hay algo raro en ti. Algo nuevo que no me gusta nada.- Misa se quedó sin palabras.- Ten.- la mujer ordenó las cartas y las esparció.- Elige tres.

Misa dudó, pero eligió tres rápidamente. La mujer las dio vuelta lentamente. La primera tenía el dibujo de una niña, "El sol" estaba escrito en letras mayúsculas.- Esto simboliza la luz, el calor, la vida. Lo positivo que te sostiene, tu hogar, tus amigos…

La chica asintió, pensando en Natsuki, y en varias personas más. La mujer dio vuelta la segunda, en ella había dos personas, "Los enamorados", decía de título.- Estás saliendo con alguien… esta es una muy buena carta. Trae esperanza al fuego de la relación.

La chica sonrió, un poco ruborizada, esta vez pensando en Mido. La mujer no tardó en proseguir sin embargo. Dio vuelta la tercera carta antes de que Misa pudiese hablar:

Esta carta era distinta. Era una mujer, con una especie de reloj tapándole parte del rostro. "La rueda de la fortuna" era el título de la misma. Madame la miraba de manera diferente, algo no andaba bien.

:- Esto es a lo que me refería.- miró a Misa.- Mi niña, esta carta representa la fortuna y la desventura. Tus sueños, tu aire, tienes una especie de tinte que a mí me da mala espina. Te siento en peligro, la fortuna te tiene preparado algo grande. Solo que no puedo ver qué es…

:- ¿Crees que mis padres, los del sueño, habrán querido advertirme…?- Misa estaba en shock, sinceramente, se sentía muy lejana.- ¿Qué se supone que…?

:- Tranquila pequeña.- la mujer concluyó.- El destino no está escrito. Que la fortuna y hasta tú propio ser quiera advertirte de peligros externos es una señal, no una amenaza. Debes cuidarte, Misa Amane. Solo mantén los ojos abiertos, y se consiente en lo que hagas.

La rubia no dijo nada, se quedó pensando por un par de minutos.- A ver… pequeña, antes de que te vayas… toma otra carta.- ella lo dudó, ya había tenido suficiente.- Vamos… tal vez pueda ayudarte…

Al final desistió, ya no tenía caso negarse. No perdería nada.- Vaya, vaya, vaya…- la mujer se la mostró. Tenía la imagen de una mujer, sosteniendo una paloma en su mano. En la carta se podía leer "La emperatriz"

La mujer sonrió, Misa no entendía nada.- Eres una persona bastante pasional, ¿no es así, Misa Amane?

Misa no dijo nada.- ¿Llevas mucho tiempo en pareja?

:-Un poco…- explicó la rubia.- ¿Pero eso que…?

:- Oh nada.- la mujer sonrió.- El amor es demasiado grande, Misa Amane. Y, por lo visto, eres una persona que ama mucho. ¿Has amado a alguien mucho alguna vez?, ¿estas segura que ese alguien es tu novio?

Misa la fulminó con la mirada.- Escúcheme una cosa señora, yo no voy a…

La mujer levantó la mano.- Hemos terminado, señorita Amane. Espero haberla ayudado. Muchas gracias, y vuelva pronto.

Iba a decir algo, pero de la nada la mujer volvió a su estado de concentración y más humo comenzó a salir de una máquina escondida. Por lo que Misa negó con la cabeza y decidió salir antes que todo pudiese volverse más absurdo.*

:- ¿Vas a pagar?- la chica la interrumpió, limándose las uñas. Misa asintió.

Al salir pudo ver un chico esperando en la entrada. Traía un perro, que estaba vestido como un bebe.

Si, definitivamente ya fue demasiado por hoy.

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:- ¡Nana, ya estoy en casa!- chequeó el reloj, las doce del mediodía. Era su día en la semana en el que entraba más tarde, por lo que todavía tenía una hora para almorzar.- ¡Nana!, ¿estás aquí?

:- ¡Aquí, querida!- Natsuki la llamó desde la cocina, preparaba la sopa favorita de Misa.- ¿Cómo te fue?

Aunque sonara extraño, Misa le había mencionado sobre la pitonisa a su nana.- Bien… supongo. Si te digo la verdad fue demasiado raro.

:- Ir a visitar a un oráculo… nunca vas a dejar de sorprenderme, ¿verdad?- Misa sonrió, mientras la mujer le alcanzaba el plato y se sentaba a su lado.- ¿Al menos te dijo algo sobre los sueños?

:- No mucho.- recordó la carta sobre la fortuna y prefirió callar. Su nana estaba preocupada por todo lo que estaba ocurriendo, decirle eso no iba a ayudarla en absolutamente nada.- Solo que tal vez las personas en él podrían ser mis padres.

Natsuki se vio un tanto sorprendida.- ¿Y crees que es cierto?

:- La verdad no lo sé, nana.- jugó con la sopa.- Ahora me siento más confundida que antes.

La mujer sonrió y le apretó la espalda con cariño.- Ya verás que todo se solucionará de a poco, mi pequeña Misa. Solo debes darle tiempo.- la mujer miró el reloj.- Ahora será mejor que comas rápido, no debes llegar tarde al trabajo.

Misa sintió un sentimiento de nostalgia, de cuando la apuraba para ir a la escuela, y sonrió. Terminó la sopa y se cambió para llegar antes de la una.

Tomó un taxi y volvió a la rutina de siempre, solo que ahora se notaba la ausencia de personas en la revista. Muchos seguían en sus casas, esperando a que se encuentre al asesino de Natalie.

Saludó al encargado y se sorprendió un poco al encontrarse con alguien a quien nunca había visto antes: un hombre pelinegro estaba hablando con él, y con los policías que vigilaban en el edificio. Cuando Misa pasó por su lado y los saludó, el chico (no era un hombre tan mayor como había pensado) le sonrió un tanto avergonzado.

:- ¡Misa-Misa!- la rubia frenó en seco.- Oh… perdona, eh… soy tu fan…- Misa miró a los demás, todos lucían distraídos, el chico parecía muerto de vergüenza.- Soy Touta, Touta Matsuda… ¡a tu servicio!

Misa le sonrió, siempre le estaba agradecida a sus fans.- Un placer, Touta. ¿Quieres un autógrafo?

La cara del pelinegro se iluminó.- ¡Oh, eso sería sensacional!

:- Matsuda.- uno de los oficiales de seguridad interrumpió.- Debemos seguir con esto…

:- Oh, es verdad.- miró a Misa apenado.- Lo siento Misa-Misa.

:- No te preocupes.- le había picado la curiosidad.- ¿Qué hacen?

Sabía que no podía responder, por lo que dijo muy poco.- Soy oficial de policía, investigo el caso de la joven modelo que fue asesinada.

La boca de Misa formó una "o".- Oh… ¿van a mantenernos al tanto sobre eso, entonces?

:- Por supuesto que sí.- el guardia volvió a llamarlo, debía ir a ver las cámaras y comunicarse con la central, contarte todo al jefe Yagami.- ¡Nos vemos luego, Misa!

La chica sonrió al verlo alejarse y subió por el ascensor hacia su oficina. Sintió que había visto al chico antes, más bien, había escuchado aquella voz en algún lugar…

Intentó pensar, pero su memoria era demasiado mala como para recordarlo. Así que despejó eso de su mente y se concentró en algo más cercano: aquel mensaje de la pitonisa.

Respiró hondo y reflexionó mientras caminaba. Podía ser que las cartas no significaran nada. Después de todo solo eran eso, cartas. Leídas por una mujer un tanto extraña en un lugar aún más extraño, nada más.

Aunque sí había respondido, en mayor o menor medida, al problema de sus sueños. Tenía sentido, por lo menos para Misa, que se tratara de sus padres.

¿Habrán estado queriendo advertirle?

¿Sobre qué?

:- Señorita Amane.- saludó una recepcionista.

:- Buen día.- le dijo distraídamente, y siguió envuelta en sus pensamientos.

Ahora habían girado hacia la otra carta, la última. La mujer con la paloma y aquella mirada fugaz y despiadada.

"El amor es demasiado grande… ¿estás segura que ese alguien es tu novio…?"

Misa negó con la cabeza violentamente, no podía ser. Y aunque fuera así, no podía estar refiriéndose a eso, simplemente no podía.

Ella quería mucho a Mido, hasta podía llegar a decir que lo amaba. Lo sabía, estaba bastante segura de ello.

Pero si pensaba… si recordaba, la verdad no estaba segura de lo anterior. No estaba segura si amaba a Mido de la misma manera que había amado a…

Dio un salto al sentir el celular vibrar en su bolsillo, le había llegado un mensaje. Lo chequeó rápidamente, olvidándose de lo que iba a decir. Era de Mido.

Frunció el ceño sintiéndose terriblemente mal por si quiera haber pensado aquello, y se le ocurrió llamarlo, pero desechó la idea al recordar que estaba en una reunión con el personal.

El mensaje le recordaba que a las seis tenia aquella sesión. Seria en un lugar pequeño, y solo ella iba a modelar. Las demás chicas estaban de viaje, y otras un tanto asustadas como para continuar antes que el asesino sea capturado.

Misa no iba a mentir, ella también estaba un tanto paranoica. Pero no quería fallarle a Mido, y a su vez amaba modelar, no quería dejar de hacerlo por miedo a un maldito enfermo.

Respiró hondo y se decidió por trabajar las horas restantes. Necesitaba sacar su cabeza de todo el drama que, al parecer, había vuelto a su vida.

Aunque todavía no sabía todo lo demás que estaba por venir…

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:- Muchas gracias.- Soichiro Yagami finalizó la llamada y se giró hacia el equipo.- Matsuda acaba de decirme que le darán las cintas desde el día que la víctima ingreso, hasta hoy. Pudo convencerlos de no tener que ir nosotros necesariamente al edificio para verlos, podremos hacerlo desde aquí.

:- Bien.- comentó Ukita.- Hay algo que todavía no sabemos sin embargo… Light, ¿has hablado con L?

:- Aun no.- comentó el castaño, mientras escribía en la computadora.- Planeo ver a Misa hoy y luego hablar con él. Quiero ver si puedo sacarle un poco más de información.

:- Pero… ¿no dijiste que no te dijo nada?, ¿Qué te hace pensar que esa situación va a cambiar?- volvió a decir Ukita.- Me parece que deberías llamarlo ahora. Cuanto antes se nos una, mejor.

Aisawa asintió, al igual que Mogi. Soichiro miró a Light.- ¿Crees que en serio Amane puede llegar a decir algo?

El castaño apretó los puños debajo de la mesa.- Escúchenme, sé que ella no me ha dicho nada útil, pero fue la primera vez que nos vimos luego de dos años. No estábamos en tanta confianza, ahora si.- hizo una pausa, se giró para verlos.- Denme hoy, un día. Sé que esto puede funcionar, pero necesito que confíen en mí. Si veo que no resulta llamaré a L apenas termine de hablar con ella, ¿de acuerdo?

Todos asintieron, salvo Aisawa, que no se vio muy convencido pero decidió dejarlo pasar. No valía la pena comenzar una discusión.- ¿A qué hora iras a verla?

:- A las seis.- dijo Light, mirando el reloj.- Será mejor que vaya yendo, apenas sepa algo se los comunicaré.

:- Espero que así sea, hijo.- Le dijo Soichiro antes de que se vaya, agarrándole el hombro.- Cuídate, Light.

:- Lo haré, gracias padre.

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Misa Amane estaba feliz.

Al encontrarse cambiándose y siendo arreglada por el equipo de producción (eran menos de la mitad, pero algo es algo) se sintió totalmente renovada. Había extrañado su tiempo modelando, y gracias al cielo ahora podía hacerlo de nuevo.

Pensó que sería algo casual, pero estaba equivocada. La sorprendieron con un vestido extravagante y maquillaje ochentoso. Al parecer querían mezclar estilos, complementar épocas.

Era raro, pero su día había sido tan raro que ya no le sorprendía absolutamente nada.

Terminaron de maquillara y peinarla y salió al "set". Ese si era algo simple, diferentes fondos creados mediante una pantalla verde en un salón al lado del edificio donde ella trabajaba. Trataron de hacerlo lo más tranquilo posible para no llamar la atención de los paparazzi.

:- Justo cuando creí que ibas a retirarte.- conocería aquel tono sarcástico en cualquier lugar.- Misa Amane, que gusto verte otra vez.

La rubia sonrió y abrazó a Namikawa. Ahora que se ponía a pensarlo, hacia bastante tiempo que no veía al pelinegro.- ¿Cómo estas, Reiji?

:- Como debo estar.- dijo, encogiéndose de hombros.- Hay demasiado trabajo que hacer. Así que no pierdas tiempo esperando a tu novio, ¡anda!

Ella negó con la cabeza divertida mientras avanzaba hacia donde debía posicionarse. La fotógrafa le sonrió y comenzaron la sesión. Por el rabillo del ojo pudo ver a Mido llegar, y se sintió aún más emocionada.

Al cabo de veinte minutos se tomaron un pequeño recreo, Misa debía cambiarse de atuendo, así que aprovechó a tomar agua y ya que estaba revisar su teléfono. Tenía tres llamadas y seis mensajes de Light.

Ay no.

Se había olvidado que tenía la reunión con el castaño. Oh dios iba a matarla.

Esto no puede ser.- se dijo mientras marcaba su número. Escuchó que la llamaban pero no les prestó atención, tenía que solucionar esto.- ¿Hola?

:-¡Misa! ¿Estás bien?, ¿Dónde demonios estás?

:- Lo siento, lo siento, lo siento.- dijo la rubia, demasiado rápido.- Light, tenía una sesión de fotos que no podía posponer, perdóname.

:- ¿Dónde estás?- volvió a repetir, acelerado.

:- Es al lado de la cede, un salón pequeño. Si vienes para acá podrás verlo a simple vista.

:- De acuerdo, voy para allá.- una pausa.- Misa, cuídate por favor.

Ya estaba cansada de gente diciéndole que se cuide, sea una loca que lee el futuro o su amigo.- Si, Light. Apenas termine tomaremos el café, te espero aquí. Nos vemos.

Terminó la llamada y sucedió algo completamente extraño. Misa no se dio cuenta al principio, la poca niebla que había en el aire había tapado el humo, pero de la nada no podía ver donde se encontraba.

Luego comenzó la toz. No podía respirar, parecía como si hubiese un incendio pero no olía nada quemándose. Tampoco sentía el calor, solo le faltaba el aire.

Escuchaba gritos a lo lejos, y también cerca, con la mirada perdida comenzó a caminar, luego a correr. Con los tacos que tenía puestos le era casi imposible, pero aun así lo intentó. Se cayó al llegar a la puerta, los ojos se le llenaron de lágrimas y no podía sentir absolutamente nada.

:- ¡MISA!, ¡MISA!

Escuchó su nombre a lo lejos, y se agarró fuerte de un brazo que trataba de moverla hacia afuera del lugar. Unos ojos y pelo de color marrón fue lo último que vio antes de desvanecerse completamente.

Luego, todo se volvió negro.

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:- ¿Has oído?- Linda golpeó con un poco más de fuerza que la necesaria a la peliblanca, haciéndose que perdiera el equilibrio y casi se cayera del sofá.- ¡Far!

:- ¿Qué?- preguntó esta, un tanto enfadada. No le gustaba que la molestaran cuando estaba estudiando.- ¿Qué pasa?

La castaña le hizo un gesto para que bajara la voz.- Escuché a Matt hablando con Mello, resulta que algo extraño está pasando en Japón, y me parece que ellos van a ir a investigarlo.

Far estaba confundida.- ¿No se supone que L es el que tiene que investigar los casos?

La otra se encogió de hombros.- No tengo idea, eso fue lo que escuche.

:- Muy extraño…- siguió la peliblanca. Escucharon la puerta abrirse, y su peliblanco favorito apareció con unos juguetes en las manos.- ¿Crees que deberíamos…- miró a Near.-…decirle algo de esto…?

:- ¡No!- exclamó la castaña.- Nadie sabe que sabemos esto, Far. Ni Mello, ni Matt, y obviamente tampoco Near. ¡Él ni siquiera sabe de qué estamos hablando!

La peliblanca negó con la cabeza, ya había empezado a dolerle el cerebro.- Olvídalo, Linda. Si los chicos viajan a Japón nos lo van a decir, si no, ira L como todas las veces que ha sucedido algo grave. No le des tanta importancia.

Antes de que la castaña pudiese decir algo, Far ya se inmerso en su lectura.

Se cruzó de brazos y salió del salón un tanto molesta, resulta que la única aventura que podía tener allí era pintar con los dedos.

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:- Estoy teniendo una especie de deja vu, Watari.- comentó el detective mientras tomaba un sorbo de azúcar con un poco de café.- ¿Acaso no le deje bastante claro ayer al joven Yagami que no me movería de este lugar?

Watari no dijo nada, solo le alcanzó el teléfono. L suspiró.- Light, creo que ya había…

:- Escúchame bien, Ryusaki.- sintió el cambio en la voz del castaño y decidió callar. El ruido de sirenas y gritos en la distancia lograron desorientarlo, pero aun así hizo lo posible para tratar de entender lo que estaba diciendo.- Necesito que vengas, ahora.

Volvió a suspirar, ya un tanto irritado.- Escúchame tu, Yagami. Aún tengo dos casos internacionales importantes para resolver, no puedo darme el lujo de viajar hasta allá ahora…

:- ¡RYUSAKI, POR UN DEMONIO!- más gritos.- ¡No tendría que haber esperado, si me hubieses dicho que sí nada de esto habría pasado!- una larga pausa, L pensó que se había cortado la comunicación.- Atacó de nuevo.

:- Entiendo.- pausa.- Dime cómo fue la situación y veré que puedo…

:- ¡NO!- las sirenas se encontraban más cerca.- ¿No lo entiendes? Debes venir, ahora. Si no lo haces él va a ganar, no podremos salvarla. A ella ni a nadie.

L estaba por decir algo pero Light lo interrumpió.- Misa está en el hospital. Si sigues siendo tan egoísta como para no darte cuenta que está en peligro, será demasiado tarde.

Y con eso, terminó la llamada.

El pelinegro le devolvió el teléfono a su padre y siguió escribiendo. El mayor no podía creer lo que veía.- Ryusaki… ¿acaso no piensas…?

:- Voy a investigar esto a profundidad.- comentó el detective.- Si este asesino hace a su reputación, entonces me involucraré personalmente.

Watari negó con la cabeza, un tanto decepcionado, mientras salía de la habitación. Sabía que era diferente, y sinceramente no le gustaba en absoluto.

No le importaba si "captaba su interés" o no, él llamaría para reservar un vuelo a Japón mañana en la mañana.

No iba a dejar sin ayuda a la única persona que una vez significó algo para su hijo, por supuesto que no.


*Quería decir que investigué y la hice con las cartas del tarot. Fue lo primero que se me ocurrió para intentar hacerlo más real. Si tienen dudas búsquenlas, esas cartas existen en la vida real.

Muchas gracias por leer y por dejarme comentarios, lo valoro muchísimo. Y si no me falla la creatividad ni el tiempo trataré de publicar más seguido. Pero tomen nota, no voy a abandonar la historia, así que no se preocupen por eso.

Un beso a todos,

-Vigigraz