Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K Rowling.


Ginny estaba terminando de preparse, con Harry habían pasado por muchas cosas, pero nunca habían podido ir a cenar a ningún lugar, y ahora que por fin todo estaba en paz quería disfrutar a su novio sin que ningún maniatico asesino fuera tras él.

Estaba terminando de peinarse, cuando alguien llamó a la puerta.

-Si eres Harry ya te he dicho que no te quería ver hasta las ocho.

-No soy tu novio, pero son las ocho y tu madre quiere sacarte una foto -dijo Hermione al otro lado de la puerta-. Oh, estás muy bella.

Cuando Ginny salió de la habitación se encontró con su amiga parada frente a ella. La pelirroja llevaba un corto vestido negro, era muy sencillo, el único detalle que tenía era que tenía la espalda abierta hasta unos centímetros más arriba de donde comenzaba su trasero.

-No pienso bajar las escaleras con estos zapatos puestos -dijo la pelirroja haciendo reír a su amiga.

Eran unos zapatos negros, pero con el taco muy alto, y Ginny no era de las chicas que vivía encima de tacones, por lo que estaba poco acostumbrada a usarlos y no pensaba arriesgarse a bajar las escaleras y romperse la cabeza.

Llegó a la cocina y vio a Harry sentando en uno de los sillones hablando con Bill, llevaba un pantalón de jean, una camisa negra y zapatos negros. Estaba muy guapo.

-Oh Ginny, estás preciosa -dijo su madre al verla bajar, se apoyó en ella y se puso los zapatos, con ellos llegaba a la altura de Harry-. Déjame sacarte una foto.

-Estás muy guapa -el pelinegro se acercó, la tomó por la cintura y le dio un beso, cuando se separaron los sorprendió el flash de la cámara- ¿Vamos?

-Si, vamos -Ginny sacó a Harry de la sala, donde Bill se reía porque se había sonrojado.

Se aparecieron en un callejón del Londres muggle, las calle de la ciudad estaban pobladas, cada uno estaba en su mundo, y aunque sabían que había gente al rededor no terminaban de prestar atención a lo que pasaba fuera de su pequeño mundo, cosa que Harry y Ginny agradecían muchísimo. Nada de el Elegido. Nada de héroes de guerra. Nada de entrevistas. Nada. Sólo ellos dos.

Harry condujo a Ginny por unas calles hasta llegar a un lindo restaurant. Era chico, sencillo, pero muy acogedor. Dieron el nombre de la reserva y fueron a sentarse a su mesa, les dejaron los menú y el mozo los dejó a solas.

-Gracias por traerme -dijo Ginny a Harry-. Nunca he venido al Londres muggle sin mis padres, y tampoco he recorrido mucho el lugar.

-Yo tampoco, la primera vez que vine fue con Hagrid, cuando me dijo que era un mago -comentó-. Así que podemos ir a recorrer después de cenar.

-Me parece perfecto.


Hermione se encontraba sola, estaba en medio de un bosque que no reconocía, tenía solo su varita en mano, no veía por ningún lado ni a Harry ni a Ron. Estaba empezando a asustarse. Escucha un ruido y rápidamente se da vuelta apuntando con su varita. Que completamente paralizada al ver a la mujer que tenía enfrente.

Bellatrix.

Sentía que sus pies estaban pegados al piso, que la habían hechizado y no podía hablar, sentía un frío en su espalda que la dejaba muy intranquila, pero sentía una quemazón bastante fuerte en su brazo, donde estaba la inscripción que la mujer le había hecho. Veía a la bruja acercarse cada vez más a ella. Cada vez sentía su cuerpo más y más rígido, como si fuera de hielo. Cuando la mujer levantó su varita Hermione despertó abruptamente.

Respiró profundamente para intentar tranquilizarse, sentía su cara mojada, por lo que estaba segura de que estaba llorando, miró a todos lados queriendo saber donde estaba, enseguida reconoció el lugar, era la Madriguera y esa era la habitación que compartía con Ginny, sólo que la pelirroja no estaba en ese momento.

Era la primera vez después de mucho tiempo que dormía sola en una habitación, los últimos días estaba compartiendo habitación con su amiga, antes estuvo casi un año compartiendo la carpa con Harry y Ron, y antes con sus compañeras de Hogwarts. Ya no podía dormir sola.

Intentando no hacer mucho ruido salió de la habitación y subió las escaleras hasta la habitación de Ron. Sabía que Harry y Ginny aún no habían vuelto de su cita porque la pelirroja no estaba en su habitación, además se había ido a dormir temprano y no creía que hubiera pasado mucho tiempo. Abrió la puerta y vio a su novio profundamente dormido, todavía sin hacer ruido intentó despertarlo, este, aún alerta por la guerra vivida hace poco tiempo despertó exaltado.

-¿Qué pasó Hermione? ¿Estás bien? -dijo al ver los rastros de lágrimas que había en su cara.

-No -contestó la castaña volviendo a llorar.

Ron la abrazó fuertemente e hizo que se sentara en su cama, estuvieron así unos minutos hasta que Hermione logró tranquilizarse y por fin pudo explicarle a su novio lo que le había sucedido, él volvió a tranquilizarla y le recordó que ya nadie le podía hacer daño, que ya todo había terminado.

-¿Puedo dormir aquí?

Ron se sorprendió un poco por la propuesta, pero enseguida le dijo que si y le hizo un lugar. Hermione prometió varias veces que se iba a ir antes de que su madre despierte para que no haya problemas y Ron contestó que eran novios y que era normal que durmieran juntos, logrando que Hermione se sonroje.


Harry y Ginny llegaron más tarde de lo que habían acordado con Molly, le habían prometido a esta que como mucho iban a estar a la medianoche en la casa, y cuando entraron eran casi las dos de la mañana. Ginny con los zapatos en la mano y tratando de no hacer subió a su habitación y se asustó al no ver a Hermione, cosa que le hizo saber rápidamente a Harry. Ambos subieron con varita en mano, primero querían cerciorarse de que Ron estuviera en su habitación, pero se llevaron una sorpresa al ver a la pareja dormida en la cama del pelirrojo.

-Visto y considerando la situación, está invitado a dormir en mi habitación señor Potter -le susurró Ginny a su novio, haciéndo que a este le de un escalofrío.

Bajaron en silencio las escaleras y entraron a la habitación de la jóven. Harry no había agarrado su piyama, por lo que sólo se quitó lo que tenía y salió del baño, donde se había descambiado para no molestar a la pelirroja, cuando volvió a entrar a la habitación, Ginny se estaba terminando de poner su remera, por lo que había visto toda su espalda blanca, llena de pecas y sin brasier. Intentando ignorar ese detalle se acostó abrazando a la pelirroja, quedándose dormido rápidamente.

Un rayo de sol le dio en los ojos y los abrió, sintió a alguien a su lado y recordó que la noche anterior había dormido con Ginny porque Hermione estaba durmiendo con Ron en su cuarto. Intentando no despertar a la pelirroja se levantó de la cama, la jóven estaba profundamente dormida, el corto pantalón de vestir estaba levantado un par de centímetros, al igual que su remera, tratando de no hacer caso a eso, tomó su ropa y salió de la habitación. Empezó a subir las escaleras cuando escuchó a alguien que bajaba, alarmado vio que no podía esconderse en ningún lugar, pero para su suerte era Hermione que bajaba de su habitación y no Molly.

-No te he visto -le dijo la castaña a Harry un poco sonrojada.

-Ni yo a tí.