Siete

—Albus, ¿podemos hablar?

Albus se sobresaltó y dejó caer el libro de pociones que había estado leyendo detenidamente. Se había quedado despierto en la Sala Común de Slytherin aquella noche porque necesitaba ponerse al día con sus deberes, y siempre le había resultado más fácil hacerlo en la tranquilidad de la noche. Y había pensado que estaba solo, que ya todo el mundo se había ido a dormir…

—Pensé que estabas acostado —dijo, mientras se inclinaba hacia un costado para recoger el libro.

Cuando se reincorporó, Scorpius ya había ocupado un lugar en la mesa, frente a él. Llevaba el cabello rubio platinado bastante desordenado y estaba envuelto en una bata verde esmeralda. Albus pudo notar cómo la pálida piel de su pecho desnudo se asomaba por entre la tela y tuvo que obligarse a apartar la mirada rápidamente. Detestaba profundamente que a Scorpius se le ocurriera dormir casi semidesnudo, sobre todo con el frío que hacía. ¡Ya estaban en octubre!

Scorpius se aclaró la garganta, como si pretendiera llamar la atención de su amigo, y luego se pasó una mano por el cabello, algo inquieto. Albus tragó saliva, mientras pensaba sobre qué podía querer hablar el rubio. Bueno, se le ocurrían varias cosas. Todavía se mostraba bastante distante hacia él, aunque ahora compartían alguna que otra trivialidad. Pero la fuerte amistad que siempre los había caracterizado parecía haberse esfumado por completo durante el último tiempo.

—¿Qué te pasa? —le preguntó Scorpius, sin vueltas.

Albus se encogió de hombros, haciéndose el desentendido.

—No sé a qué te refieres…

—¿Te has dado cuenta que desde que comenzó el año apenas si hablamos? —le recriminó el chico, algo dolido—. Sobre todo ahora, que pasas tanto tiempo con Scamander… —agregó, mientras desviaba su mirada hacia el crepitante fuego de la chimenea.

Albus enarcó una ceja, mientras dejaba el libro de pociones sobre la mesa y se cruzaba de brazos. No le había gustado para nada el tonito que Scorpius había usado para referirse a Lysander, la recriminación implícita debajo de su voz. ¡Si él supiera…! Scorpius no tenía idea de cuánto bien le hacía pasar tiempo con el Ravenclaw, de lo mucho que se divertían juntos, de lo mucho que lo había ayudado a, en cierto modo, superar sus problemas…

Bueno, no en realidad. Albus seguía bastante enamorado de su mejor amigo, pero pasar tiempo con Lysander y charlar de cualquier cosa siempre le ayudaba a despejarse un poco la mente.

—No tanto tiempo como el que tú pasas con Brown —respondió Albus, sin poder evitar que el apellido de la chica sonara como un insulto en sus labios.

Entonces Scorpius esbozó una sonrisa triste, algo que lo tomó de improvisto.

—Lea y yo ya no somos nada. Corté con ella la semana pasada. Me estaba asfixiando. Lo sabrías si pasaras más tiempo conmigo, tu mejor amigo, que con Scamander… —y se puso de pie, dispuesto a regresar a la habitación—. Hasta mañana —se despidió.

Albus no respondió. Las últimas palabras de Scorpius quedaron resonando en su mente. Ése era justamente el problema. Eran amigos, nada más…

Mierda.


Nota: Muchas gracias a todos por haber comentado el capítulo anterior. De verdad sus palabras me dan muchos ánimos para seguir adelante con esta historia :)

Espero que les haya gustado esta pequeña charla entre Albus y Scorpius... ya me dirán luego.

pipa: Trataré de subir el próximo capítulo en menos tiempo, lo prometo.

Saludos,

Alex Franco.