A la mañana siguiente, Damon entró a su oficina como de costumbre y se sentó ante su ya conocida taza de café. Justo después, la preciosa Elena siguió sus pasos dejando los papeles del día frente a él y regalándole una resplandeciente sonrisa.

-Buenos días Señor Salvatore- Lo saludó tan correcta y profesional como siempre. Con el mismo brillante estado de ánimo que la acompañaba a diario.

-Buenos días…-Saludó algo ido mientras la contemplaba.

-Traje entre sus papeles la orden de compra de los nuevo insumos, para que vea si quiere agregar algo, debe hacer eso primero porque antes de las nueve tengo que realizar el pedido señor- le dijo poniendo un dedo sobre el papel al que se refería.

-Claro…-contestó Damon sin apartar la mirada de su rostro, totalmente abstraído.

-Y tiene un marciano verde de tres cabezas detrás de usted- sonrió burlona.

-Si claro…espera ¿Qué?-la miró extrañado y ella rio.

-Regrese a la tierra señor… ¿Le ocurre algo?- interrogó alzando una ceja.

Damon sacudió la cabeza para aclararse "A ti es a la que debería ocurrirte algo, ayer gritaste mi nombre entre gemidos en este mismo escritorio" pensó. Y su entrepierna latió con el recuerdo. Carraspeó y se sentó un poco más erguido- No me pasa nada, solo estaba algo distraído… tendré listo esto en unos minutos-sonrió.

-Claro… con permiso Señor- le dijo con una sonrisa divertida y salió de allí con su endemoniado vaivén de caderas.

Estaba perdido. Ahora podía concentrarse mil veces menos que antes. Se meció los cabellos fuertemente despeinándose y sonrió. Al menos ella no parecía tener problemas con el modo en que el acostumbraba a hacer las cosas, asique todo iría bien. Le comenzaría a gustar de más ir a trabajar. Soltó una risa y negó con la cabeza, burlándose de sí mismo y sus pensamientos, y como si no tuviera más remedio, se puso a trabajar.

El reloj marcó las 2 de la tarde cuando un cartelito de Elena interrumpió su día laboral "Cóctel de celebración por el nuevo contrato (hora de que el Rey descienda de las alturas a mezclarse con la plebe)" Sonriendo por los familiares comentarios adicionales de la chica en sus carteles, se levantó y salió al encuentro de su empleada predilecta.

-¿Listo Señor?- lo recibió ella con una sonrisa.

-Siempre listo…- comentó con una sonrisa tentadora y le ofreció el brazo.

-No se ofenda pero preferiría no bajar allí de su brazo- Se disculpó luciendo apenada.

-¿Por qué no?- inquirió molesto por su rechazo.

-Valoro demasiado mi vida como para exponer mi pobre ser a la ira de un centenar de amantes despechadas Señor- le soltó descarada.

El la miró sorprendido por su atrevimiento y a continuación lanzó una risa incrédula y divertida.

-Por Dios santo pequeña bruja eres una atrevida- siguió riendo- ¿Cómo puedes insinuar que me eh acostado con un centenar de mujeres de mi empresa?- negó divertido y luego la miró como considerándolo-Pero tienes mucha razón, no necesitas hacerte de enemigas aquí…ni mucho menos ser blanco de cotilleo…Hay que mantener tu honrosa reputación- guiñó un ojo y ella soltó una risilla.

Ambos se encaminaron hacia la segunda planta, más precisamente al salón de conferencias, en donde los recibieron unas largas mesas llenas de copas y aperitivos y todo el personal de la empresa charlando animadamente. Celebraban el cierre de un contrato que les había hecho ganar mucho dinero gracias al duro trabajo de todos los empleados, y es por eso que se les daba aquél pequeño premio de una hora de frivolidad y vida social en medio del horario laboral.

Damon dio un pequeño discurso de felicitaciones para todos los presentes con una sonriente Elena parada detrás y luego ambos se perdieron entre la multitud para celebrar. Tomaron un par de copas de una de las mesas y se dispusieron a relajarse un poco.

-Cuando veo a toda la empresa reunida aquí no puedo creer lo mucho que ah crecido- sonrió Damon orgulloso.

-¿Cómo era cuando empezó?- se interesó ella.

-Yo no había nacido cuando mi padre la fundó…comenzó creando planillas de cálculo para asistir la contabilidad de las empresas…la tecnología en aquél tiempo no era ni de lejos lo que es ahora…- le contó- cuando yo era niño me gustaba acompañar a papá al trabajo y correr por los pasillos de sus oficinas… pero este edificio aún no existía- sonrió ante el recuerdo- Mi padre lo adquirió al tiempo que yo entre a la universidad…- Su mirada se entristeció por un segundo y ella lo notó.

-¿Lo echa de menos señor?- le preguntó comprensiva.

-Sobre todo en el trabajo- reconoció él- No me gusta ser el jefe- ironizó.

-Pues se le da muy bien mandar a la gente- ella puso los ojos en blanco.

El se encogió de hombros e iba a contestarle pero fueron interrumpidos.

-Buenas tardes Señor…Elena- Saludo Elijah, seguido de un chico joven con cara amistosa.

-Elijah- asintió Damon con la cabeza.

-Hola Elijah- sonrió Elena.

-Disculpe señor, le presento a mi hermano Kol… comenzó en la empresa hace dos semanas- el chico se adelanto y le tendió la mano a Damon.

-Gusto en conocerlo Señor Salvatore- Damon estrechó su mano cortésmente con su típica mirada profesional de jefe.

-Igualmente Kol, es bueno contar con otro Mikaelson entre mis filas- asintió satisfecho.

Los Mikaelon rieron ante esto y luego Kol se giró a Elena.

-Hola Elena- le sonrió amistoso y se acercó a darle un beso en la mejilla.

-Que bueno verte Kol- le sonrió ella de vuelta y le devolvió el gesto.

Damon alzó una ceja interrogante.

-Estudiamos juntos- explicó ella reconociendo esa cara.

-Así es y por cierto, tengo en el auto el libro que me prestaste el viernes-

-Genial, voy a necesitarlo para el próximo examen- comentó con cara mortificada.

-te lo daré a la salida, recuérdamelo- sonrió el chico.

-De acuerdo- asintió Elena.

Rick apareció en aquel momento- Hola caballeros…Elena- saludó sonriente.- ¿me permiten robarme un rato al jefe?- su jovialidad de siempre los hizo reír y acto seguido alejó a Damon de allí sin esperar respuesta.

Media hora después, y luego de una charla en la que Rick lo convenció de ir a la playa el fin de semana, Damon estaba parado con un grupo de hombres pertenecientes al sector de finanzas que mantenían una formal y aburrida plática sobre los últimos movimientos monetarios de la empresa. Debería estar prestando atención, pero solo se limitaba a asentir de vez en cuando con su cabeza, mientras su vista y atención estaban totalmente concentradas al otro lado del salón. Allí, su dulce secretaría estaba entre risas y bromas con el menor de los Mikaelson. Le intrigaba saber que los tenía tan divertidos. Observándolos bien, había notado lo bien que se llevaban y la complicidad que parecía haber entre ellos. Kol posó su mano en la cintura de Elena y ambos salieron del salón. Damon tensó su mandíbula.

-Disculpen caballeros, hay un asunto que requiere mi inmediata atención- se disculpó con sus acompañantes y sin esperar respuesta salió detrás de la escurridiza parejita.

Sin embargo no pudo ver por donde se habían ido y no tuvo más remedio que regresar a la reunión. No le quedaban animos de aguantar a nadie asique espero unos minutos de cortesía y subió a su oficina. Sorpresivamente Elena estaba sentada en su escritorio con un libro en las manos.

-¿Dónde te habías metido?- interrumpió su lectura parándose frente al escritorio de la chica.

Ella levantó la vista sobresaltada por su llegada repentina y su duro tono.- Disculpe señor, fui a recuperar mi libro… no pensé que fuera a ser indispensable en la reunión ¿Necesita algo?-.

Damon tomó aire para serenarse, estaba comportándose como un idiota.- Esta bien, y no…. No necesito nada.- salió a su escritorio sin voltear a ver a la chica que lo miró extrañada.

El resto del día paso sin contratiempos y Damon se fue a su casa cuando dieron las seis de la tarde.

A la mañana siguiente salió temprano para la empresa pues tenía bastante trabajo que hacer y quería llegar cuanto antes. Pisó su oficina a las 7:10 y se sorprendió al encontrarse a Rebekah sentada en su escritorio. No pudo evitar pensar que no se veía ni la mitad de bien de lo que se había visto Elena ahí.

-¿Qué haces aquí Rebekah?- inquirió serio.

-Vine a hacerte una visita, sé que es temprano… pero me mandan a Londres hoy para cerrar un nuevo trato y no te veré en un par de semanas- sonrió provocativa.

-Espero que tengas todo listo… no quiero perder ese contrato.- se acercó al escritorio cautelosamente para sentarse en su sitio y automáticamente ella se sentó en sus piernas.

-Claro que sí jefe, ahora quiero un incentivo laboral- y sin esperar autorización se lanzó a su boca.

Damon recordó en aquél instante a Elena sentada sobre sus piernas hacía poco más de 24 horas atrás. Sus labios eran mejores, ella besaba mejor, su cuerpo era perfecto… un momento. ¿Estaba comparando a Rebekah con Elena?... contrariado se separó de ella a tiempo de ver como Elena entraba con el café en sus manos y se frenaba al verlos.

-Disculpe señor no sabía que estaba aquí- se sorprendió ante la imagen. Rebekah no se movió de su sitio.

-Elena…- titubeó él mortalmente incómodo- Vete Rebekah… que tengas buen viaje- la chica se levantó y antes de salir cuando estuvo a un lado de Elena se giró.

-Nos vemos en un par de semanas Damon- sonrió totalmente a posta.

Cuando se quedaron a solas Damon agacho la cabeza avergonzado de que lo hubiera encontrado así, pero la alzó inmediatamente al escuchar una risita proveniente de Elena.

-Wow… ella sí que sabe marcar territorio- rió divertida.

Damon alzó una ceja sorprendido- Disculpa por esto… yo no…-

-¿Me va a dar explicaciones Señor Salvatore?- levantó su insolente cejita burlona- No se preocupe no soy quién como para merecerlas-

-Pero tú….yo- Realmente se sentía extraño en aquella situación.

-Usted y yo nada… Es mi jefe y yo su secretaria, se perfectamente cuál es mi lugar… no tiene de que preocuparse- le dedicó una sonrisa tan tranquilizadora que logro calmarlo.

-De acuerdo- negó con la cabeza y sonrió- Pero hubiera preferido que no vieras eso… ¡Qué vergüenza!- rió algo sonrojado.

-Ya… como si no supiera lo que le gusta a usted hacer en su oficina- comentó pícara y esta vez tuvo el placer de verlo sonrojarse de verdad. Soltó una sonora carcajada mientras dejaba su café y salía de allí.

Unos minutos más tarde volvió a entrar con sus papeles del día.

-Su abogado estará aquí en media hora Señor- le recordó.

-Claro… ¿Podrías traerme café en cuanto llegue?-

-Por supuesto Señor…- se dio vuelta para marcharse y él se paró de su escritorio.

-Elena- la llamó y para cuando ella volteó el estaba justo detrás. La chica alzó los ojos sorprendida por su repentina cercanía.-Gracias…- la vio levantar las cejas curiosa- Gracias por hacérmelo todo tan fácil-

-Es mi trabajo señor- sonrió.

-Ya… pero hablo de las cosas que no lo son- le envió una mirada sugerente.

-No hay problema… ¿Por qué complicarse la vida?- soltó una risita.

-Eres increíble- dijo y se acercó a besarla. Ella no opuso resistencia y le devolvió el beso gustosa. Esta vez fue lento y un poco más tierno que los anteriores que habían compartido.

-Y usted besa de maravilla señor- le guiño ella el ojo cuando se separaron y se retiro.

El volvió riendo a su asiento.

Media hora después escuchó su comunicador sonar.

-Su abogado esta aquí señor- le comunicó.

-Hazlo pasar Elena-

La puerta se abrió instantes después y detrás de Elena con una bandeja de café venía Enzo.

-Compañero- sonrió.

-Que hay colega- le sonrió de vuelta levantándose y se abrazaron dándose unas amistosas palmadas en la espalda.

Elena dejó la bandeja en el escritorio- Avísenme si necesitan algo- dijo eficiente y se marchó.

-Yo necesito algo de ella- comentó divertido Enzo mirándole el trasero.

-yo ya tuve algo de ella- sonrió malévolamente volviéndose a sentar.

-Desembucha- pidió emocionado Enzo sentándose frente a él con sus ojos brillando.

-Enzo… viniste a trabajar- lo regaño.

-Al cuerno con el trabajo…ya rugiste león…ahora cuenta.- lo apremió.

Y Damon riendo empezó su relato, guardándose obviamente los detalles más sucios.

El día pasó normal, hasta que luego del almuerzo, cuando el reloj marcó las dos en punto, Elena golpeó a su despacho y entró. Lucía preocupada.

-¿Qué ocurre?- interrogó levantando la vista de su PC.

-Han llamado de Toronto…- comentó acercándose al escritorio- Ah habido problemas con la presentación de la aplicación móvil.

-¿Problemas?... Esa aplicación fue terminada a principios de este año… todo estaba bien- se extrañó.

-Lo sé pero fallo durante la presentación-

-¿Qué clase de fallo?- inquirió.

-Se calló el servidor a media demostración… los clientes están furiosos y nuestros programadores no saben explicarles que fue lo que ocurrió.-

-Mandaremos entonces un intermediario para que…-

-Lo quieren a usted- le informó mirándolo apenada- Dicen que solo mantendrán el contrato si usted en persona va a dar explicaciones… creo que es lógico señor- explicó la chica.

-Tienes razón…pero…maldición no tengo tiempo para viajar a Toronto ahora…estamos tapados de trabajo.- se lamentó.- Pero supongo que debo hacerlo…tengo invertido medio millón ahí- suspiró estresado.

-Su vuelo sale en cuatro horas señor-

-Siempre tan eficiente- le sonrió.- Prepárate, vendrás conmigo.

-¿Qué? Señor, no puedo ir con usted a Canadá- le dijo poniéndose seria.

-¿Por qué no? Tendré muchas reuniones y necesitare alguien que me ayude allí, eres mi secretaria y asistente personal Elena, tienes que venir.- Le ordenó con una voz que no admitía réplica.

-Pero…- intentó protestar pero el la interrumpió.

-Por favor Elena…te necesito- le dijo con una sonrisita de lado y unos ojazos de niño bueno. Pero ella no respondía asique junto sus manos tiernamente bajo su mentón, puso un morrito y aleteó sus pestañas.- por fis…-

-De acuerdo señor…- accedió al fin poniendo los ojos en blanco.

-Genial…lo siguiente que iba a decir era "es una orden".- rió él.

-Podría haber empezado por ahí... más al estilo "jefe"- dijo haciendo comillas con las manos.

-Así no hubiera sido divertido...- levanto un dedo y la señalo repetidamente- te veo en el aeropuerto en tres horas…- y dicho esto salió de su oficina, alcanzando a oír cuando llego a la puerta el largo suspiro cansado de la chica.


Hasta aquí llegamos por hoy!...¿Que les pareció? Quiero Reviews para saberlo! jajaja... Esta Elena trae a Damon de cabeza xD jajajaj es tan divertida de escribir ... espero que lo sea también de leer! Saludos a todos...nos leemos pronto! :)