Disclaimer: Ninguno de los personajes de Naruto me pertenece.

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Hola a todos ¿Cómo están? Espero que bien. Yo, antes que nada, quería diculparme por la hora en que estoy subiendo el capítulo. Digamos que hoy tuve uno de esos días realmente deprimentes donde nada parece salir bien y la computadora tampoco cooperó demasiado. Recién ahora puedo subirlo, perdón. Además recibí un golpe en un tobillo y está mutando en algo... bueno, digamos que ya no parece un tobillo. No uno normal, al menos. En fin, no quiero aburrirlos ni transmitir mala onda. No es mi intención. Nada más quería disculparme y explicarles porque no pude subirlo antes (la tecnología me jugó una mala pasada). En fin, perdón. Y volviendo a la historia también quería disculparme si hasta el momento no quedó muy claro hacia donde va la historia. Espero que con este capítulo se esclarezca un poco el asunto. Pasa que me pareció importante en los primeros capítulos aclarar un par de cuestiones, para poder encaminar bien la idea. Perdón. Y no sólo se disculparme :D, también se agradecer. Y es justamente lo que quiero hacer, decirles gracias por el constante apoyo. No termino de decirles lo mucho que me animan y lo feliz que me hacen. De verdad, me encanta saber que de alguna forma la historia interesa. Y que toman parte del tiempo de su vida en leer mi humilde fic, y no solo eso, además, se toman la molestia de firmarme y hacerme saber sus comentarios (que aunque no lo crean me ayudan mucho, si no fuera por ustedes jamás me habría dado cuenta de muchas cosas, que a lo mejor deba correjir para la próxima). En fin, quería decirles ¡Gracias! Y si realmente no es demasiada molestia, perdirles, ya saben si no es mucho pedir, que me hagan saber cualquier duda, inquietud, pensamiento, opinión y crítica con respecto a la historia. Al capítulo o a lo que sea. Ya saben ¡Muchísimas gracias! No hace falta decirles que son los mejores ¡Los adoro! Nos vemos y besitos.


Rosa y celeste

VII

"Vanidad"

Caminaban lentamente en la oscuridad de la noche, con los cuerpos fatigados y heridas de batalla. Las ropas ensangrentadas y el sudor adherido a la piel, de tanto andar.

Habían perdido la cuenta de cuanto tiempo habían estado recorriendo aquellos caminos hasta que finalmente vieron la entrada de Konoha. Su hogar, habían regresado. Y la noche recién nacía, mostrándose con sus primeras estrellas y una preciosa luna plateada, que iluminaba cada recoveco de la aldea.

Sin embargo, y a pesar del cansancio, el ambiente era animado. Y alegre, después de todo la misión había resultado un éxito.

—¡Que bonito! —exclamó Ino contemplando el oscuro firmamento, inmenso, profundo y eterno. Sakura a su lado sonreía feliz y orgullosa.

—Lo es.

—¡Ya lo sé! —exclamó de repente Naruto. Los tres se voltearon a mirarlo extrañados, después de todo el rubio solía tener las ocurrencias más absurdas— Vayamos a comer ramen.

—No se porque no me sorprende… —bufó la pelirrosa, sin deja de sonreír un segundo. La verdad era que la idea realmente le atraía. Pasar tiempo con amigos no era algo que, como shinobi, podían permitirse seguido. Sin mencionar que eran concientes que su vida pendía de un hilo, y cada segundo podía ser el último. El último día, con sus familias, con sus amigos, amores, amantes y seres queridos.

—¿Qué dicen? —insistió alegre el chico. Sakura asintió.

—¡Por supuesto! —respondió Ino feliz, realmente aún no tenía deseos de regresar a su casa. A su lado Shikamaru bostezó.

—No, gracias —fue la respuesta del Nara y los tres lo miraron decepcionados.

—¡Oh vamos Shika! —exclamó Ino. Él negó con la cabeza.

—Ino, acabamos de regresar de una misión. No se tú pero yo estoy cansado, y me quiero ir a dormir —en los labios de la rubia se dibujó una mueca de tristeza.

—Shikamaru, sólo será un rato —acotó Sakura.

—¡Vamos Shikamaru! —exclamó Naruto de forma entusiasta.

—Quédate —dijo de repente la rubia, él la miró sorprendido—. Hace mucho que no pasamos tiempo juntos. Será sólo un momento ¿Si?

Él la observó unos segundos, la muchacha sonreía gentilmente a la espera de su respuesta. Aquellas palabras le eran simplemente imposibles de ignorar, pues sabía a que se refería Ino. Y era verdad. Todo. Lo cierto era que desde la muerte de su sensei, y el posterior ascenso a jounin del moreno, las cosas habían cambiado. Y de manera brusca. El equipo 10 ya no existía como tal, era cierto que siempre lo serían en sus corazones, sin embargo ya no entrenaban juntos. No pasaban tiempo juntos, ni siquiera solían tener misiones juntos. Sólo en raras ocasiones se veían, y esta era una de esas.

—Bien —respondió, su tono de voz aburrido. Ino sonrió alegre y se abrazó a él. Provocando en el chico una clara sensación de incomodidad, sin embargo no dijo nada.

—¡Entonces está decidido! —exclamó Naruto feliz, mientras ahora los cuatro retomaban su camino hacia Ichiraku. De pronto Ino se detuvo, a sólo unas cuadras del lugar.

—¿Qué sucede? —preguntó Shikamaru.

—Espérennos aquí, nosotras vamos a bañarnos y venimos.

—¡¿Qué?!

—Serán solo diez minutos —comentó Sakura de forma casual. Tanto Naruto como Shikamaru se habían quedado sin palabras ¿Acaso lo decían en serio?

—Sí, la casa de Sakura queda a solo una cuadra de aquí —explicó la rubia señalando la dirección en la que quedaba dicho lugar. El moreno suspiró de forma cansina—. ¡¿Qué esperabas?! ¿Qué permaneciéramos todas sucias y despeinadas?

—¡Nosotros también estamos sucios! —objetó Naruto, como restando importancia al asunto. Sin embargo la razón no pareció válida para ellas, quienes mantenían su decisión con firmeza.

—¡Pero es diferente! —exclamó Sakura.

—Ustedes son chicos, no importa como se vean. En cambio nosotras debemos vernos bonitas —explicó la rubia con una sonrisa.

—¡Ino! —exclamó fastidiado el Nara, aquello era absurdo. Sin mencionar que tenía sueño y había accedido a quedarse con la condición de no regresar tarde a su casa. Y ahora ella le venía con aquello, era simplemente tonto—. No es como si fuera una cita, es sólo ir a comer ramen.

Ella frunció el seño y lo miró desafiante, como si lo que acabara de decir su amigo fuera lo más disparatado del mundo. No sólo por menospreciar la importancia del aliño de ellas, sino por hablar de citas ¿Quién habló de aquello? Nadie. Fue solo una expresión. Y ante lo irracional de la idea rió ¡Qué absurdo!

—Eres un tonto que no entiende nada —respondió finalmente, cruzándose de brazos.

—Serán solo unos minutos, espérennos en Ichiraku —volvió a decir la pelirrosa y ante las miradas incrédulas y apesadumbradas de ambos jóvenes, se marcharon. Dejándolos completamente solos.

—Conozco a Ino mejor que eso —comentó de repente el Nara, con el tono monótono y sin embargo se podía percibir cierto fastidio en sus palabras—, no serán "solo unos minutos" —Naruto a su lado asintió.

Y tal como el Nara lo había dicho, su predicción se vio hecha realidad cuando pasados 30 largos minutos, aún no había señal de las muchachas. Ni parecía que fueran a regresar pronto.

Quince minutos más, y ya empezaban a impacientarse ¿Dónde demonios se habían metido? ¿Y que fueron de los "diez minutos"? Cinco más.

—¡Regresamos! —comentó alegre la rubia, Sakura a su lado sonreía.

La joven rubia llevaba una falda púrpura y una remera de mangas cortas, negra, entallada al cuerpo que delineaba perfectamente su silueta. Y su larga cabellera dorada, mojada y liberada de su habitual recogido. Mientras que Sakura vestía de rosa, muy similar a Ino.

—Fueron los diez minutos más largos de mi vida —comentó de repente el Nara con latente sarcasmo en la voz, y el seño fruncido.

—¡Oh cállate! No entiendes nada… —respondió, dándole un golpe juguetón en el brazo.

—Por supuesto que no, jamás entenderé porque demonios se toman tanto tiempo en arreglarse. Pareciera un maldito ritual. Y todo por vanidad, es demasiado absurdo. Son demasiado problemáticas.

—¡No lo somos! Que ustedes tengan problemas en comprendernos no nos hace complicadas, los hace a ustedes idiotas —Naruto la miró algo molesto.

—Bien, entonces pruébame —la retó el moreno, contemplándola con expresión seria. Si había algo en lo que confiaba, era en su capacidad de interpretación y compresión.

—¿A que te refieres? —preguntó ella temerosa, por un momento malinterpretó la palabra "pruébame" de él. Y es que era fácil verle un doble sentido, sin duda un juego del lenguaje. Quizá por eso Shikamaru había elegido esa palabra en particular y no otra. No, aquello era absurdo ¿Por qué haría tal cosa?

—Explícame porque ustedes, mujeres, son tan vanidosas. Si no lo comprendo… —pero se detuvo, sabía que sería demasiado problemático terminar aquella frase. Y estaba completamente seguro que más tarde se arrepentiría, sin embargo estaba convencido. Y confiaba plenamente en su intelecto— haré lo que quieras.

Tanto Naruto como Sakura intercambiaron miradas curiosas, entre la joven rubia y Shikamaru. Mientras Ino permanecía en silencio, contemplando al chico frente a ella. Contemplando la proposición, no sabía porque pero el tono que el Nara había usado había provocado en ella una extraña sensación de inseguridad. Sin mencionar que había sonado en extremo atrevido ¿Por qué? No lo sabía. Quizá fueran ideas suyas, sin embargo se conduciría con cuidado. Después de todo se trataba de Shikamaru, y seguramente detrás de aquello había algún tipo de truco. De eso estaba segura, o quizá eso era lo que él quería que ella creyera.

—¡Estúpidos juegos mentales! —chilló, a nadie en particular. Obviamente ninguno de los presentes comprendió de qué hablaba, por lo que ignoraron el comentario—. ¡Bien! Sakura ayúdame a explicarles a estos dos…

—Bien —respondió con una sonrisa. Aquello seria divertido, ver las caras de confusión de sus amigos cuando intentaran explicarles la razón detrás de su ritual de belleza.

—Nosotras las chicas nos arreglamos para nosotras mismas —allí estaban, esas expresiones de completa incredulidad. Ambas rieron— para sentirnos bonitas —agregó Ino con seguridad.

—Es difícil de explicar, pero cuando una se embellece se siente bonita. No vamos a mentirles que también es porque nos gusta que nos miren, que los chicos nos vean. Sobre todo ese chico que nos gusta —comentó risueña la pelirrosa—, pero todos los chicos en general.

—Sin embargo, el motivo principal es porque al sentirnos bonitas, nos sentimos bien. Y viceversa. Es como si tu cuerpo reflejara tu estado de ánimo, por eso si estás feliz. Sientes deseos de arreglarte y verte linda para que todos a tu alrededor lo noten, y te noten.

—Además, la belleza es el principal arma de las mujeres. Es nuestra herramienta para conseguir lo que queremos.

—Por eso, no hay que descuidarla. Si una mujer irradia belleza, es imposible que un hombre no caiga rendido —finalizó con orgullo la rubia. Ante la mirada atónita de Shikamaru.

—¡Eso es absurdo! —exclamó Naruto. El Nara a su lado asintió.

—¡Claro que no! Es verdad, todo lo que dijimos —reprochó la pelirrosa molesta.

—Puedo creerte todo lo anterior —agregó Shikamaru— y estoy seguro de que sea así. Pero no estoy de acuerdo en que con sólo belleza y vanidad puedan hacer caer a un hombre. Cualquier chico inteligente es capaz de ver la manipulación, sin caer en ese "encanto" que ustedes tanto vanaglorian.

—Yo no lo creo así —retrucó Ino, cruzándose de brazos de forma terca.

—Eso es porque eres problemática.

—¡¿Qué?! Tú solo no quieres aceptarlo —chilló Ino, terminando su plato de ramen.

—No, además. Para que algo sea verdadero tiene que haber pruebas reales ¿Sabes? Y, sin ánimos de ofender, no veo que su supuesta arma te haya funcionado con, digamos, Sai.

Entonces la mirada de Ino se ensombreció, y supo que había cometido un error. No sólo había desmentido lo que ella había aseverado sino que también había herido, en el proceso, su orgullo. La había ofendido, y seguramente la rubia se lo haría pagar.

—¡No sabes de que hablas! —gritó molesta, dejando de golpe el tazón de ramen vacío sobre el mostrador—. No se porque me molesto en explicarte algo así. Ustedes los hombres andan ciegos por la vida, sin siquiera notar cuando le gustan a una chica. Somos nosotras las que constantemente tenemos que mostrarnos ante ustedes. Ustedes tienen el camino fácil.

—Mira que eres problemática —refunfuñó él, algo fastidiado por la terquedad de ella—, mira quien habla de distraída. Tú no eres capaz de distinguir a quien le gustas y a quien no.

—¡Si lo soy!

—Bien, nómbralos y yo te diré si aciertas —ella arrugó la nariz ¿Por qué se empeñaba tanto él en fastidiarla? Entonces se dio cuenta que en verdad jamás había sabido a quien le había gustado y a quien no. Por un momento había pensado que realmente le había gustado a Sai, sin embargo le habían probado lo contrario. Y ahora no tenía a nadie.

—Eh… —balbuceó, y entonces él sonrió satisfecho.

—¿Ves? Eres incapaz de reconocer a alguien a quien le gustas, aún si lo tuvieras enfrente. No se que tanto hablas Ino, deberías dejar de presumir y detenerte a pensar un segundo antes de abrir la boca.

En ese momento tanto Naruto como Sakura intercambiaron miradas de curiosidad, ambos de preguntaban si Shikamaru verdaderamente había querido decir lo que había dicho o sólo había sido un comentario, casual e hipotético. Sin fundamentos verdaderos, y solo para aclarar su punto. O había significado algo más.

—No es presunción, ni vanidad. Es cierto ¡Tú no sabes nada! Hasta el hombre más inteligente podría caer enceguecido ante la deslumbrante belleza femenina. Es sabido ¿Verdad Sakura? —la joven asintió.

—Ya te dije, no te creeré hasta tener pruebas.

—¡Bien!

Y eso fue todo lo que se necesitó para hacerla estallar. Sólo una pequeña conversación, que había iniciado de forma amistosa, durante una amena cena, para hacerla desear probarle estar equivocado. Y lo haría ¡Aunque fuera lo último que hiciera!

—¿Quieres pruebas? Te daré pruebas, y cuando tenga a un chico a mis pies tendrás que admitir que tenía razón —entonces se volvió furiosa a Sakura y prácticamente gritando le ordenó— ¡Vamos Sakura!

La joven asintió dudosa y despidiéndose de Shikamaru y Naruto se marchó junto a su amiga, contemplándola de reojo mientras la rubia maldecía al Nara.

—Ya verá, y tendrá que admitir que yo tenía razón y "que ni siquiera lo vio venir".

—Ino… —murmuró la pelirrosa alejándose junto a su amiga. Sabía que estaba metiéndose en un juego peligroso, sabía que el terreno era inseguro y que no debía jugar de aquella forma. O alguien podía salir lastimado. Sin embargo no había forma de detenerla, y Sakura lo sabía.

Mientras Shikamaru la contemplaba alejarse, en silencio y con la mirada fija en la muchacha. Una vez más la había hecho enfadar, una vez más la había provocado hasta hacerla marcharse. Y aunque no podía negar que había aprendido bastante sobre las mujeres aquella noche, tampoco podía decir que había hecho un avance con Ino. De hecho, parecía que cuanto más intentaba acercársele más empeoraban las cosas.

—Simplemente problemático… —susurró, un suspiro que se perdió en la noche.