Bueno, queridos y miles de lectores (que les da flojera dejar comentario) he aquí el siguiente capítulo de este Fanfic, me gusta mucho que le este agradando a muchas personas así que empecemos...
Mírame de otra forma
Capitulo 6
¿Otro cambio más?
En el horizonte de Ooo comenzaba a salir el sol, miles de criaturas ya estaban preparándose para comenzar el día.
En un Pantano, adentro de una cueva estaban el último humano conocido, un perro mágico y una criatura grumosa, esta, estaba dormida en un acolchonado y al lado de ella una notable reciente Fogata apagada.
Se notaba claramente que aquel ser ya había sido una costumbre para él dormir a las afueras de las comodidades habituales de las personas, al lado de ella, el perro y el humano arrecostados en un manto de hojas gigantes y envueltos en ellas. Lucían incómodos y también adoloridos además de que por sus notables ojeras se les nota que no durmieron lo suficiente para que descansaran lo necesario.
El humano con sombrero de oso polar comenzó a levantarse, fastidiado por aquel ambiente en el que se encontraba gruñó, salió de esa cueva sin hacer un mínimo sonido, inclusive previniéndose de no llegar a pisar ninguna rama que produjera un ruido molesto que -automáticamente- despertara a alguien.
Finn estaba en un pantano, en un sucio y húmedo pantano. La vista no era muy hermosa, pero aun así lograba encontrar un poco de lindura en el lugar y tenía una pequeña necesidad de estar solo por siquiera un momento, el pantano emitía el olor y la humedad, ese lugar no sería bueno para acampar además de que siempre estaba lloviendo. Se sentó en una roca a pensar, el agua caía encima de él como si se estuviera dando una ducha pero no le importaba.
Estaba pensando en nada más ni nada menos que en la Princesa Flama, para él era un recuerdo que nunca le salía de la mente, quizás llegará a jamás olvidarla. Fue su única y primera novia verdadera. Él no supo cómo comportarse, ni cómo actuar cuando estaba ante ella pero no era algo que le sorprendiera ya que siempre la había perseguido a donde fuera. En el humano se dibujo una sonrisa; se había acordado de la primera vez que se vieron en la que él la persiguió a través del bosque cerca del Reino de los Duendes, suspiro después de aquel pensamiento. A decir verdad, siempre que le gustaba a alguna chica actuaba de esa forma, como cuando le gustaba la Dulce Princesa, la seguía a todos lados también. Como un tonto.
Extrañaba escuchar la risa de la Princesa Flama que siempre lo ponía de buen humor, su amabilidad y calidez, ver el incomparable tono bermellón claro que tenia su piel.
Él chico estaba realmente confundido, ¿tanto costaba conseguir el verdadero amor? ¿A qué era lo que le tenía miedo? ¿A que ninguna chica lo llegue a querer de verdad o no ser lo suficientemente bueno para alguna?
Recordó el poema que le había escrito a la Princesa Flama, se inspiro justo con el sol del amanecer después de haberse quedado toda una noche sin dormir pensando en ella intentando descubrir la forma en la que se dieran su primer beso. Ese beso que sigue plasmado en su memoria, por ese beso se hubiera destruido todo Ooo pero ¿Qué más da? Después de todo valió la pena.
El chico sonrió de medio lado. ¿Cómo estarían los dos si él no hubiera sido tan tonto? Al menos él, seria el chico más feliz del mundo.
Sacó de su mochila una de las velas que le pertenecían a la Princesa Flama, había engañado a Jake diciéndole que no tenia nada de ella aunque sabía perfectamente que tarde o temprano se enterará. Él se había guardado una sin que nadie se diera cuenta… ni siquiera la Princesa Flama; aunque a lo mejor Jake y BMO ya deberían de saber de ella… al igual que el pedazo de goma de mascar del cabello de la Dulce Princesa. La había guardado solo para tener algo de ella, para recordarla, aunque recordarla era algo que le sobraba, pero no le importaba.
La acercó a su rostro para olerla, pero no daba mucho efecto por el hecho de algo, que se le había olvidado.
Estaba lloviendo.
Decidió solamente sostener la vela entre sus manos y mirarla por unos momentos, a diferencia de las otras velas que vendían en el mercado esa vela era mucho más especial, provenía del Reino del Fuego y le pertenecía a una chica que quería de verdad, por ningún motivo llegaría a hacerle algo, incluso si fuera por alguna estupidez así que solo esperaba que ella jamás haya notado que le faltaba una de sus velas mientras acariciaba la que tenia en sus manos con el pulgar.
Y lo último que pudo recordar, el último día de campo que extrañamente tuvieron en el Reino Helado. En este momento Finn se estaría dando una cachetada mental por haber dejado pasar ese momento.
¿A dónde se había ido todo eso?
Un sonido proveniente de Jake interrumpió sus pensamientos. Finn siempre actuaba más maduro cuando Jake estaba con él, eso siempre fue así. Guardó la vela en su mochila y camino hacia Jake.
-¡Oye Jake, Despierta! – Gritó Finn olvidándose completamente de todo
-Emm… - dio vueltas – debo despertar… -siguió dando vueltas - ñeh, 5 minutitos más – Finn rió
El radar que llevaba Finn comenzó a sonar que indicaba el movimiento de la supuesta piedra especial, este de inmediato lo sacó. Mostraba una dirección que se dirigía al norte de él, Finn levantó la vista y vio a lo lejos… la casa de Marceline.
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Después de tener una noche de fiesta, comenzaba a salir el sol cerca de la cueva de Marceline pero ni llegaba a unos centímetros de donde estaban ellas. Marceline, a pesar de ser vampira le gustaba dormir por la noche y además ella misma dijo que le encantaba el sol, le asusta pero le gusta. Ella se encontraba adentro de su habitación flotando acostada en su cama, sintió la necesidad de levantarse, no estaba muy feliz pues había tenido una pesadilla, la no-muerta se levantó despeinada y con el ceño fruncido hacia la cocina, bajando las escaleras, saco una manzana y comenzó a succionar su color.
- ¡Malditas pesadillas! - exclamó de mal humor frunciendo el ceño
Para alguien que ha vivido cientos de años, es normal tener sueños extraños y pesadillas. Algo no muy conveniente cuando eres un vampiro inmortal, tristemente las pesadillas cada día empeoraban pero siempre terminaba con el mismo final, todos mueren.
Al hacerlo, miro por la ventana. Vio lo que se encontraba atravesando el objeto de cristal y se le cayó la manzana que ya tenía su tono gris, quedo sin palabras y con la boca abierta, se le enrojecieron las mejillas ¿pero que estaba viendo?
Se acercó flotando a donde tenía fijada su vista, dirigiéndose donde estaba una chica acobijada con tan solo aluminio que estaba durmiendo al lado de una ardilla. Insegura, se preguntó una y otra vez si despertar a aquella chica seguido por el pensamiento de que se había perdido algo importante anoche, difícilmente se resigno a hacerlo ya que no tenia nada más en mente, se acerco y movió su hombro un poco para despertarla – Freya – dijo susurrándole, Marceline - ¡Freya! – volvió a repetir un poco más fuerte, porque no quería despertar a la ardilla y menos a alguien que aún anduviera por aquí.
-¿Crees que es fácil hacer que las personas te comprendan?- una voz firme comenzó a hablar
-¡Por supuesto que no!-
-¿Entonces, cual es el Problema?-
-El problema es que lo mal interpreten-
-¡Él nunca te quiso! ¡¿Y qué?! No puedes hacer nada, ya es muy tarde para hacer algo-
-Eso no es verdad, él cambiara, ¡yo lo sé!-
-¿Lo sabes? ¿Y cómo lo sabes?-
-Yo… -
-¡Freya!, ¡Freya!, ¡despierta de una vez pequeña mocosa! – escuchó fuera de sus sueños
Comenzó a abrir los ojos, confundida y agitada después de esa sacudida. - ¿Freya, quién? – contesto casi dormida.
-¡Tú, mocosa!- Escuchó otro grito
-¡Ah sí, yo! – dijo mientras que se sentaba en el acto, de pronto después de esto se escucho un grito de la misma voz que la llamaba - ¿Qué, qué? – se estregó los ojos
-¡FREYA!, ¿puedes explicarme que haces desnuda en este lugar? – Le gritó desde lo lejos, Marceline. Transformada en un pequeño murciélago y dándole la espalda.
La Princesa Flama se quedo mirándola unos segundos sin entender de qué rayos estaba hablando y después bajo su mirada a ella misma.
Dio un gran y enorme grito que se escucho por todo Ooo.
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El grito que salió desde lo lejos fue tan fuerte que sobresalto al rubio, logró despertar por fin a Jake, y mejor aún a la Princesa Grumosa.
-¡BRAD, AMAMÉ! – Gritó la Princesa Grumosa.
-¿eh? ¿Eh? ¡AY MAMASITA, YO NO FUÍ! – gritó Jake después de Grumosa
Todo eso solo causo más risa en la cara de nuestro héroe.
-¡Qué bien que al fin despertaron, chicos!- Finn se levantó de la roca en la que estaba sentado - ¿Escucharon eso? ¡Debemos ir a donde proviene ese grito! –
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- ¡Derr Princess! - La Dulce Princesa despertó de un salto, con saliva seca en la boca.
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Después de dar un tremendo grito que salió desde las profundidades de sus pulmones, la Princesa Flama o ahora mejor conocida como Freya, le pidió a Marceline algo con que cubrirse.
Para ella era una sensación extraña, no solo no traía la ropa de fuego con la que estaba normalmente vestida sino que al tocar algo, ya no lo quemaba. Camino por toda la casa de Marceline con una sensación increíblemente extraña.
-Dime, picarona. ¿Por qué despertaste así esta mañana? – dijo Marceline entre risas ya casi sin poder contenerse, mientras que la Princesa Flama se encontraba completamente enrojecida.
-¡No es gracioso, Marceline! – La fulminó con la mirada y su voz conservaba un tono de indignación
-¡Bien, bien! ¡Pero contesta! – Flama dio un suspiro
-No tengo idea – había despertado sin ninguna prenda en ella, solo la Pulsera que no quería salir de ella. Observo la pulsera una vez pensado en ella, y temiendo lo obvio, la vio, ahora dos de esas gemas estaban brillando y la Pulsera se había hecho más pequeña. No le gustaba lo que estaba viendo en lo absoluto, sin darse cuenta apretó el puño del brazo que llevaba la Pulsera y de su rostro comenzaron a caer gotas de lava para su sorpresa dándole un diminuto y grato alivio
-¡Hey! ¡¿Qué tienes, que pasó?! – se acercó Marceline agarrándola de los hombros
-¿No lo ves? – Marceline se quedo callada un momento sin comprender cuál era el problema
Solo la conocía desde ayer pero sentía una gran determinación en ella, la siguió mirando detalladamente, pues notó el gran cambio que paso desde ayer a hoy. No quemaba lo que tocaba, no volaba, no hacia bolas de fuego y ni siquiera llevaba su ropa. Era obvio lo que pasaba ahí, Marceline lo sabia pero era mejor ir más lento con ella. Simplemente ella no quería perder sus poderes.
-¡Oye, ya párale con este Show y dime qué pasa, mujer! – le gritó Marceline
Flama se secó las lagrimas, se miró las manos y vio que era lava, lava hirviendo, y no la lastimaba en lo absoluto.
-Te lo contare después, ahora… necesito algo de ropa, Marceline – le sonrió
Marceline no le negó algo de ropa puesto que ella guardaba cosas que ya no usaba. Después de varios minutos, Marceline estaba esperando a Flama afuera de su habitación mientras ella se escogía algo que ponerse de las antiguas prendas de Marceline
Marceline miró otra vez por la ventana, esta vez más tranquila mientras esperaba a la Princesa – Mmm… es increíble que tu amigo roedor siga durmiendo después de ese grito que milagrosamente no me dejó sorda –
-Yo tampoco sabía que tenía el sueño tan pesado – decía Flama desde la habitación – Oye, ¿Tienes algo de comer? Me muero de hambre –
-¿Qué? ¿Qué crees que es esto, Hotel con desayuno incluido? –
-¡No! Es solo… que tengo mucha hambre… - Marceline suspiró
-Bien, pero solamente tengo comida roja –
-¿Comida roja? ¿Algo así como carne roja? –
-No, me refiero a que solamente tengo comida de color rojo- Marceline estaba afuera tocando su bajo-hacha
-¿Y eso por qué? – La Princesa Flama se encontraba midiéndose un vestido adentro de la habitación.
-Soy un vampiro… -
-Ahhh ... - contestó - no entiendo... -
Marceline giró los ojos sin poder creerlo - Me refiero a que yo me alimento del color rojo, ¡no puedes comer cualquier cosa cuando solo tienes de dientes, colmillos! –
Justo después de que Marceline dejo de Hablar, se escucho abrir la puerta de la habitación donde se encontraba Flama. Salió de ahí, no lucia tan diferente que antes, Se recogió el cabello del frente hacia atrás, Traía puesta una falda-jean y debajo de ella una licra de color negro, una blusa caída de color negro también, unos zapatos azules y una venda azul que le cubría su gema en la frente.
-¿Yo tenía esa ropa allá atrás? – preguntó Marceline arqueando una ceja, Flama asintió sonriente – Pues, no lo recuerdo - se cruzó de brazos
-¿Es decir que me la regalas? - Flama le sonrió juguetonamente mientras juntaba sus manos
Marceline hiso un tono de molestia ante el puchero que estaba haciendo la pelirroja, definitivamente parecía un bebé - está bien, pero no me veas así –
La Princesa Flama, se dirigió a un espejo que se encontraba cerca de la habitación. Al llegar, notó que estaba algo sucio para reflejarse - ¿Hace cuánto que no limpias este espejo?-
-Pues no lo uso mucho, los vampiros no nos podemos reflejar – La total ignorancia de la pelirroja acerca de los vampiros no era algo que le molestara a Marceline, puesto que nunca había tenido una conversación con alguien así desde hace mucho tiempo.
La Princesa Flama limpió un poco el espejo con el antebrazo para verse mejor, abrió bastante los ojos después de esto - ¿Esa soy yo? – se veía completamente diferente a como era ella antes, ni siquiera ella podría reconocerse a sí misma si no fuera ella misma.
Estaba tan perdida en su reflejo que apenas notó como ahora podía tocar las cosas a diferencia de antes que las quemaba, pero se comenzó a dar cuenta de esto. Pues puso una de sus manos en el espejo y miro su blanca piel en ella, extrañamente a la Princesa Flama se le formo una sonrisa tan grande que podría incluso superar la del gato sonriente, pero esa sonrisa no era suficiente para demostrar toda la alegría que tenia adentro de ella, estaba demasiado contenta por experimentar algo nuevo que siempre quiso hacer desde un comienzo y que ella misma lo recuerda.
~ FlashBack ~
Narra Princesa Flama
No sé ni cómo ni por qué yo ya me encontraba en otro lugar, me sentía tan diferente en ese lugar, nunca había visto algo así… lo único que había visto en toda mi vida era roca y lava ¿Qué era eso? ¿Qué era aquello? Lo único que sabía es que podía lastimar con mi fuego y defenderme con él. No quería hacerle daño a nadie de todos modos, asustada y confundida después de haberme desmayado en esa lluvia repentina corrí dejando un rastro de fuego detrás de mí hacia lo primero que encontrara en mi camino. ¡Yo solo quería escapar de ahí! Llegué a un lugar que era muy verde, supuse que era un bosque… apenas pude escuchar de ellos en esa lámpara, indiferente del lugar en el que me encontraba sentí una inmensa curiosidad y deseos de aventurarme en donde me pudiera seducir el deseo de saber donde rayos me encontraba.
Alenté mi paso cuando llegue a ese extraño lugar, vi tantos colores, tantas formas y tamaños que solamente me quedé ahí parada con las manos juntas observando aquel lugar tan bello… quería tocarlo, quería sentirlo en verdad… ignoraba completamente mi elemento natural mientras hacia esto, veía ardillas y… aves… sentí tanta curiosidad que pude tocar a una, me sorprendí que después de un mínimo contacto esa ave se le encendieran las alas y salió volando en un instante, pero no le di mucha importancia. Había más, había más que explorar ¿Cómo iba a querer perdérmelo? Ya había hecho lo que nunca pude, alejarme del Reino del Fuego.
Observé más a mi alrededor, vi una hermosa hilera de flojeras violeta y no me pude resistir a ir donde ellas.
Acerqué mi mano con temor, no quería quemar la flor así que la regrese de nuevo pero tenía tantas ganas de tocarlas en verdad… que un segundo después de darme cuenta la bella hilera ya había sido rostizada… adiós bellas plantas; justo después de la partida de las plantas sentí un terrible dolor adentro de mi ¿Qué había sido eso? Me levanté sin pensarlo dos veces y caminé hasta el final de aquella hilera descubriendo un lago de lava azul, y sin pasar desapercibida lo toque a ver qué pasaba, y me dolió.
Me quejé después de eso, pues no era lo que me esperaba, pero para mi sorpresa escuche un "¿Estás Bien?" detrás de mí y viré mi cuerpo de inmediato.
Era el mismo chico de antes.
~ Fin FlashBack ~
-En ese entonces era tan inocente… y lo único que hice fue volver donde no quería volver nunca... - suspiro la Princesa Flama
Juro que no fue mi intención hacer que Finn sea medio tonto, así venía.
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