Los dedos de Castle siguieron acariciando sus labios y luego apartaron un mechón de pelo colocándolo detrás de su oreja. Sentía su cuerpo arder, quizás por el calor que desprendía el cuerpo de él, o por el calor que ella misma estaba experimentando debido al deseo. Un deseo que no podía seguir conteniendo, porque no solo deseaba sentirse viva, no solo deseaba sentir placer, deseaba sentirlo con él.
Acercó por inercia sus labios a los de él que pareció sorprendido, se miraron por unos segundos y ella miró sus labios de nuevo. Dios se moría por besarlo, se moría por sentir esos sensuales labios y por saber cómo se sentiría su lengua en su boca…
-Yo…-Carraspeó apartando la vista, sintiendo como su cuerpo gritaba querer ser tocado por esas manos que aun acariciaban su rostro.
-Es tarde-Dijo y él pareció confundido, pero la dejó levantarse.
-Si…-Dijo también apartando la vista. La miró y abrió la boca para decir algo, pero volvió a cerrarla.
Kate había sido clara al decirle que no quería que la besara otra vez. Y aunque sus ojos le hubiesen dicho lo contrario hacía unos segundos, él no quería que las cosas entre ellos acabaran mal, porque tenía la esperanza de volver a verla.
-Te acompaño-Dijo él mientras ambos caminaban a la puerta.
Kate cogió su bolso y Rick no pudo evitar mirar su cuerpo con lujuria. No sabía que le pasaba, sentía que podía perder su autocontrol por momentos. Y si, él era un calavera, un amante de las mujeres, pero también las respetaba, y si Kate no quería… miro sus piernas enfundadas con medias y sintió como toda la sangre se iba a su entrepierna, haciendo que su miembro comenzara a endurecerse.
-Supongo que ya nos veremos…-La escuchó decir mientras abría la puerta.
Y entonces no pudo soportarlo más.
Estiró la mano y cerró la puerta antes de que ella saliera.
Kate se quedó rígida y él junto su pecho con la espalda de ella.
Cerró los ojos aspirando su olor, su endemoniado y sensual olor y se deleitó con la sensación de su pelo acariciando su rostro mientras él acercaba sus labios a su oreja.
-Quédate…quédate, Kate.
Kate se estremeció cuando el aliento caliente de Castle rozó su oreja y dejó caer el bolso que sostenía con fuerza en su hombro al suelo.
Sentía su cuerpo temblar y sabia que si se giraba no habría vuelta atrás. Y sin embargo, no pudo evitarlo. Porque sentir el cuerpo grande y duro de él tan cerca, derrumbó todas sus defensas, y solo podía escuchar las palabras de Lanie.
Se giró y sus miradas se encontraron. Los ojos de él estaban oscuros y podía ver su pecho subiendo y bajando con rapidez.
-Kate…-Pero ella no le dejó decir nada más porque juntó sus labios con los de él en un beso que los dejó a ambos sin aliento, un beso primitivo, un beso desesperado, un beso que no era más que la promesa de algo mucho más placentero.
Las manos de él se posicionaron en sus caderas de inmediato y ella se aferró a su camisa arrugándola, mientras la lengua de él se introducía en su boca haciéndola delirar.
Castle sabía a vino y a sexo. No sabía muy bien cómo definirlo, pero la verdad era que no quería definirlo, quería simplemente sentirlo. Quería sentir a Rick.
Sus manos comenzaron a quitar los botones de su camisa con desesperación, llena de deseo de tocar su piel caliente.
Rick rugió cuando las uñas de ella rasparon su piel y eso hizo que terminara de descontrolarse.
Sus labios se posaron en su cuello en donde besó y succionó la suave piel de Kate, que solo podía frotarse y retorcerse contra su cuerpo.
Su mano acarició el costado del cuerpo de ella y se posó sobre uno de sus pechos, haciéndola gemir inesperadamente.
Kate se sorprendió a sí misma cuando sus manos comenzaron a quitar el cinturón de Castle. Como había dicho, ya no había vuelta atrás, y realmente lo único que quería era sentirse llena, era sentirse completa.
Ese gesto hizo que Castle se sintiera como loco porque ya no había dudas sobre lo que Kate quería.
Y vaya si él estaba dispuesto a dárselo.
Metió la mano debajo de la falda de ella y sintió como las medias le estorbaban así que sin dejar de devorar sus labios y su cuello las rompió con fuerza, haciendo que ambos jadearan en medio del sonido del nylon al rasgarse.
Ella lo ayudó y gimió cuando los dedos de Rick se movieron sobre sus bragas, mirándola a los ojos. Eso hizo que se sintiera sumamente húmeda y necesitada.
Volvió a besarlo sedienta de su sabor y él movió su lengua al mismo compas que movía sus dedos, sintiéndola preparada para él.
-Mmm- Gimió ellas cuando Castle hizo a un lado la tela acariciándola directamente en su máximo punto de placer, ese punto en el que al ser acariciada sentía vibraciones en cada parte de su cuerpo y una agradable sensación en su entrepierna y su vientre.
Alzó una pierna de forma instintiva y Castle la sostuvo con fuerza, rompiendo aun más las medias para acariciar su muslo.
Siguió devorando sus labios y Kate sintió como metía la mano debajo de su blusa, levantando el sujetador para acariciar el pezón que ya estaba completamente duro y excitado.
Ella no lo soportó más y estiro la mano metiéndola dentro de sus pantalones, que ya no tenían cinturón ni botón ni cremallera.
Rick jadeó cuando ella cogió su miembro con fuerza y este vibró entre sus dedos.
La necesitaba en ese momento y aparentemente a ella le pasaba lo mismo con él.
Metió la mano en su bolsillo trasero sacando un condón de la billetera. Siempre había escuchado que no era bueno llevarlos en la billetera, pero eso era solo cuando estaban mucho tiempo. Él solía usarlos bastante seguidos.
Rompió el pequeño sobre sin dejar de mirarla a los ojos y se lo colocó casi sin mirar.
Ella se mordió el labio cuando él le levantó con fuerza la pierna y luego hizo a un lado las bragas, penetrándola con fuerza, mientras volvía a besarla, atormentándola con su lengua.
Kate gimió audiblemente cuando él empezó a moverse dentro de ella.
Dios se sentía estupendo, se sentía delicioso. Se sentía…
-¡Ah!-Gritó y cogió aire sintiendo los besos de él en la base del cuello.
La forma entrecortada en la que él respiraba hacia que ella se sintiera aun mas excitada. Sus manos no paraban de acariciar su rostro y su pelo. Cogió el rostro de él entre sus manos y volvió a besarlo mientras él aumentaba mas el ritmo de sus embestidas haciendo que ese calor que tanto había extrañado se acumulara en su vientre.
Se abrazó a su cuello y sintió como él la levantaba haciendo que sus piernas rodearan su cintura, penetrándola más profundamente.
Separó su rostro del de ella y se miraron directo a los ojos.
Lo que Rick vio en los ojos de Kate hizo que casi se corriera. No parecían los mismos ojos tristes que siempre veía. Estos estaban vivos, estos le decían cuanto estaba disfrutando del momento.
-Joder, Kate… te sientes mejor de lo que pensé…-Murmuró juntando su frente con la de ella-Quiero sentir como te corres…-Siguió diciendo mientras volvía aumentar el ritmo de sus embestidas.
Kate se arqueó y se aferró a los mechones de él, gimiendo ahogadamente, mientras el placer que se había estado acumulando en su vientre finalmente explotaba haciéndola sentirse no solo viva, sino eufórica.
Gritó y sintió como él embestía aun mas rápido, tensándose luego, gimiendo en su cuello.
Castle aspiró una vez más el aroma de su cuello y la dejó suavemente en el suelo.
Se quedaron unos segundos en silencio hasta que ella lo empujó sutilmente colocando las manos en su pecho. Él buscó su mirada pero ella no lo miró a los ojos.
No sabía que decir. Estaba…dios había sido fantástico.
Quizás no de la forma en la que él hubiese querido que se desarrollara todo, pero que fuese de esta forma, demostraba las ganas que ambos tenían de que pasara. No solo era él quien la deseaba fervientemente a ella, ella también lo hacía.
No quería que pensara que había sucedido así porque ella no era lo suficientemente importante…simplemente…había sucedido.
-Kate…-Ella simplemente cogió su bolso acicalándose, colocando la falda y la blusa en su lugar y cogiendo con una mano uno de los zapatos que se le había caído mientras lo hacían.
Abrió la puerta y se quedó allí de espaldas unos segundos, como si quiera decir algo mas, pero simplemente salió y Castle no supo qué hacer durante unos segundos.
Se colocó los pantalones en su lugar y abrió la puerta colocándose el cinturón.
-Kate, espera…-Dijo pero ella ya estaba subiendo al ascensor.
Miró al frente y vio a su vecina cotilla con el ceño fruncido, mirando como terminaba de colocarse el cinturón.
Él la saludo con un asentimiento de cabeza y se dio media vuelta entrando a su casa.
Ya hablaría con Kate. Esto no iba a quedar así. No después de probarla, no después de saber que sabia y se sentía mejor de lo que el había pensado.
Además no solo era sexo lo que le atraía de ella.
Y si, probablemente que estuviera casada seguiría siendo un problema. Pero él nunca dejaba que los problemas le vencieran.
-Buenos días-Kate que estaba mirando por la ventana que daba al jardín de forma distraída, se sobresalto girándose al escuchar la voz de su suegra.
Beth Cofield era una mujer bastante dulce, y de hecho, siempre había tratado a Kate muy bien, casi como una hija.
Estaba quedándose esa semana con ellos como solía hacer de vez en cuando desde que James había tenido el accidente y no quería viajar hasta Seattle, en donde vivía Beth con su marido, que no era el padre de James pues se había quedado viuda cuando James aun estaba en la secundaria.
-Hola, buenos días-La saludó intentando sonreír.
-¿Estás bien?, no te vi llegar anoche-Dijo amablemente sirviéndose un poco de café.
-No…eh…estaba con un caso y luego fuimos a tomar algo porque ganamos… se me fue el tiempo. Siento no haberte avisado.
-Oh no te preocupes. Y felicidades, cielo. Siempre le digo a James lo buena que eres como abogada-Le dijo bebiendo un poco de su taza.
Kate sonrió a medias.
Odiaba mentir. Odiaba sentirse así, sumamente culpable.
Pero lo que más odiaba, era que en parte no se arrepentía de lo que había pasado con Rick. Se sentía liberada. Sentía que de nuevo, su cuerpo volvía a vibrar lleno de vida.
Claro que se sentía mal, claro que hubiese preferido que pasara en otras circunstancias. Pero no podía dejar de pensar en los labios de Rick sobre los suyos, en sus manos rompiendo sus medias, en la forma en la que la había llenado…
-¿Kate?
-¿Mmm?-Miró a su suegra saliendo de sus tórridos pensamientos.
-Te preguntaba si ya desayunaste.
-Ah, no…
-Perfecto, haré mis famosos hot cakes-Dijo de forma amigable-A James le encantan…
-Oh no, no tienes porque…
-Que sí, que sí. Te dije que mientras yo estuviera aquí te ayudaría en todo-Se acercó a ella y la cogió de las manos-Eres una mujer excepcional, Kate. Has cuidado de James, te has quedado a su lado…-La miró con cariño-No sé como agradecerte que no lo hayas abandonado a su suerte.
Kate sintió que de nuevo el peso de lo que era su vida regresaba, colocándose sobre sus hombros y haciendo que comenzara a sentirse vacía otra vez.
-Nunca haría eso…
-Lo sé. Y por eso te quiero como a una hija-La abrazó con fuerza y Kate cerró los ojos.
Porque en lo único que podía pensar, era en Rick.
Basta, Kate, no puedes volver a verle y punto.
Rick miró su móvil, habían pasado dos días y él no sabía nada de Kate. Generalmente eso él lo consideraba una bendición. Tener sexo con una mujer y que esta desapareciera era algo que le gustaba, porque él solo buscaba eso. Él no buscaba una novia, él no buscaba una chica para follar frecuentemente, él solo buscaba diversión aquí y allí.
Pero por alguna razón el no saber nada de Kate lo hacía sentirse inquieto. Quería llamarla, pero le estaba dando tiempo para que ella procesara todo.
Quizás darle tiempo era una mala idea…porque mientras menos pensara, mejor. Kate solía pensar demasiado las cosas, y estaba seguro de que esa noche en la que tuvieron sexo, había dejado de hacerlo, había dejado de pensar y le había dado paso a lo que su cuerpo le pedía.
Cogió el móvil dispuesto a llamarla pero se vio interrumpido por su visitante.
-Estos cereales que compras saben a pie-Se quejó Alex dejando el bol de cereales sobre el mesón.
-No saben a pie, simplemente tienen fibra…
-Pues yo no quiero fibra, quiero chocolate, ¿no tienes de chocolate?
-Alex, no sabía que vendrías, así que no te los compré…tendrás que conformarte con estos.
-Estoy harto de ir de aquí para allá-Dijo el niño de repente-¿Sabéis que no soy un perro verdad?
-Claro que no lo eres…
-Pues me tratáis como uno.
-Alex.
-¿Qué?, estoy tres días aquí dos allá, luego cuatro allá, uno aquí. ¿Por qué no le dices a mamá que me deje contigo?-Dijo luego suavizando la voz.
Rick miró a su hijo sorprendido. A veces se olvidaba que Alex ya no era un niño pequeño.
-¿Eso es lo que quieres?
-¿Por qué no?, al menos contigo no tendría que estar de aquí para allá.
Castle se acercó a él acariciándole el pelo.
-Es tu madre Alex…
-Ya, y no he dicho lo contrario. Pero se la pasa viajando, papá…
Castle suspiró.
-Vale, hablaré con ella ¿sí?, ya veremos.
-No, no veremos. Dile que ya estoy grande y puedo decidir…
-Eh eh…sin levantar la voz, enano-Alex lo miró con el ceño fruncido-Venga, vamos a buscar esos cereales de chocolate a ver si se te quita el malhumor.
-No estoy de malhumor-Dijo con los brazos cruzados.
-¿Te has peleado con tu novia o qué?-Rió Castle cogiendo su americana.
-Que no estoy de malas…-Rick lo despeinó.
-Venga, ponte unos pantalones y unos zapatos.
Alex suspiró y le dio una mirada suspicaz a su padre antes de obedecerlo.
Rick miró el móvil otra vez.
-Kate, Kate… necesito volver a verte-Murmuró para sí mismo.
