Los personajes de CCS le pertenecen al maravilloso grupo de CLAMP, esta historia esta hecha sin fines de lucro, solamente por diversión y para entretener.
"Sueños por compartir"
Capítulo anterior:
―El boleto a nombre de…
―Yukito Tsukishiro.
Lo mejor era ir a acompañar a Sakura… le daría una pequeña sorpresa.
*~*~*
° Capítulo VII°
Sakura
Si fuera posible que de tanto dar vueltas en el mismo lugar se pudiera hacer un hoyo, hace mucho tiempo que hubiera creado uno.
Habían dos palabras que me describían en este mismo instante, nerviosa y estresada en extremo… creo que esas eran las apropiadas. Pocas veces había sentido un remolino de emociones juntas y no ayudó en nada el haber tenido ese acercamiento con Shaoran, sentía que en ese mismo instante me iba a desmayar entre sus brazos, por un momento creí que ya no respiraba... y a la vez, que mis labios se acercaban hacia los de él sin estar consciente de lo que estaba a punto de suceder; pero volví a ser parte de otro momento de lucidez oportuna y me dí cuenta a tiempo del error que iba a cometer… pero a pesar de que el resultado fue algo que sabía era correcto y necesario, no pude evitar sentir un gran nudo en el estómago.
Desde ayer en la mañana, exactamente desde que salí volando de su oficina después de lo que hice, mis emociones no estaban para sorpresas que me pudieran causar un paro instantáneo, mis nervios se encontraban crispados y mis sentidos más alerta que nunca, tal vez porque sabía que si una situación parecida se repitiera, no podría ser tan fuerte, si en unos cuantos momentos me distraje, no sabría si podría reaccionar a tiempo otra vez.
Era tanto el estrés que había acumulado en menos de dos días, que con sólo dos palabras que no me agradaran amenazaba con estallar. Sé que otros no tenían la culpa de la montaña de emociones que estaba experimentando, pero por más que intentaba tratar de apaciguar lo que sentía, nada en mí tomaba en cuenta la sencilla petición que aclamaba.
Y es que lo había considerado peor a como lo esperaba, mi idea era convivir lo menos posible con él y así había sucedido considerando que él trabajaba en el mismo piso donde estaba, pero el sentir que estaba en el mismo radio de distancia que él y tener en cuenta que cada vez que nos veíamos...aunque fuera por medio de una mirada fugaz, él me miraba de una manera que no sabía descifrar, pero que de una u otra manera me hacían sonrojar como una colegiala y que me hacían dudar de que si esa acumulación de sangre era de furia o de eso que me negaba a aceptar.
El hecho de dedicar tanto tiempo del día a pensar sobre el asunto me encolerizaba aún más que el simple hecho de verlo, asunto que me revelaba más y más lo que me empeñaba a ignorar y negar a como dé lugar.
¡No quería amarlo!
No podía sentir nada por él, era como si me pidiera a mi misma olvidar lo que me había hecho y eso era algo que aunque sí quería olvidar, no de tal manera hasta llegar al punto de permitirme dejar de lado el dolor provocado por su acto de cobardía, para darle el perdón silenciosamente. Aún cuando yo siempre había pensado que no se deben guardar rencores a las demás personas, pero a él ciertamente no le era aplicable ese principio; de tal forma que no podía o no quería seguir mis propios consejos y eso era un choque de mis propios ideales.
Por otra parte estaba consciente de que estaba dando lo mejor de mí en cuanto ser fuerte se refiere, sin importar que tuviera que dar el doble de mí misma, lo había demostrado hasta ahora y así continuaría, sería también capaz de poder sobrellevar los días que se me avecinaran sin importar los problemas que hubieran en el proceso y al final, todo saldría bien para poder seguir con mi vida.
Quería ser positiva en ese aspecto.
―Sakura, el señor Li desea reunir a todo el equipo para un anuncio importante ―escuché que me llamó Hikari desde la puerta del baño, estaba tan absorta en mis pensamientos que no me percaté de en qué momento había ingresado al lugar.
―En un momento voy ―le respondí volteando a verla dedicándole una sonrisa. Ella al instante salió del baño dejándome de nuevo sola en el tocador.
Miré mi reflejo en el espejo, me entristecí un momento por lo que vi, no era la misma persona con las sonrisas de siempre o con ilusiones que se reflejaba con tan solo verme a los ojos, trato de volver a ser la de antes, pero esa persona había desaparecido hace mucho tiempo y aunque muchas veces salía a relucir, eso no impedía que el verdadero dolor me envolviera por dentro. Sonreí para mí misma y volví a adquirir la postura que me había impuesto para mi propia protección. Recogí las cosas dispersadas sobre el mármol y las metí a mi bolso con algo de pesar; de pronto, escuché como alguien ingresaba a la habitación y como acto reflejo voltee a ver quién era: gran error, era una de las personas que no ayudaban en mi estado de ánimo.
Tomé mi bolso y me giré con el propósito de irme, pero en ese instante Meiling me hizo un chasquido con los dedos.
―Shaoran no tiene todo tu tiempo para estar esperándote. Y si quieres arreglarte como una cualquiera para impresionarlo, déjame comentarte de que de nada te servirá ―escuché burla y cinismo en sus palabras, por un momento consideré en irme sin decirle nada, pero no iba a permitir tampoco que me catalogara de esa manera.
―Pues con la prometida que tiene, creo que la equivocada eres tú ―le contesté, fue un comentario que dije sin premeditación y eso me sorprendió, porque no era de las personas que lanzaban esos comentarios, al parecer me estaba volviendo loca durante mi estancia aquí―. Además, no tengo ninguna necesidad de ir tras Li, porque yo igual estoy comprometida ―le informé mostrándole el anillo que adornaba mi dedo, tal vez no debería de estar diciéndole ésto a ella, pero lo hacía para que me dejara de una vez tranquila.
Se sorprendió por la noticia que le dí, pero su mirada volvió a ser arrogante unos segundos después.
― ¡Pero qué noticia! ―se llevó falsamente la mano hacia la boca fingiendo sorpresa―. Eso quiere decir que aparte de ser una ofrecida también eres infiel ―aseguró.
― ¡No te permito me hables de esa manera, no tienes ningún derecho! ―alce mi voz más de la cuenta y sentía como la paciencia se me estaba acabando.
―Yo te hablo como se me dé la gana ¿Entiendes eso Kinomoto?
― ¿Por qué habría de entenderlo? Tú no eres nadie para mí ―espeté tratando de no perder la compostura, cosa que me estaba costando mucho trabajo.
―Como sea, pero de todos modos no pierdo nada con asegurarte que Shaoran no caerá en tus redes de seducción barata ―esto era impresionante, no podía creer el conjunto de estupideces que podía decir en menos de cinco minutos y no quería quedarme para saber si rompería algún record, por lo que para no seguir con esta tonta conversación me apresuré a dejarla, pero al tratar de pasar a su lado para salir del baño, ella me jaló del brazo bruscamente.
― ¿A dónde crees que vas? Aún no he terminado contigo y no creas que me dejarás con la palabra en la boca Sa-ku-ra ―me nombró de una forma burlesca pero traté de no hacerle caso, era mejor que ella hablara y estaba segura que yo no continuaría con su juego, pero habían límites que no dejaría que ella rebasara―. Sé lo que intentas hacer y averiguaré que tienes que ver con Shaoran mujerzuela desvergon… ―interrumpí su repertorio de insultos con una bofetada, ya la había soportado durante un buen rato y no era tonta para dejarla tratarme de esa manera, me deshice de su agarre y me aleje de Meiling lo suficiente para que no tenga alcance de volver a sujetarme.
Se sujetó la mejilla donde recibió el impacto y puede ver cómo su cara pasaba a estados de cólera y odio, no me sentí mal por lo que le había hecho porque era la persona menos indicada para decirme esas cosas que solo lo decía por un rencor sin sustento, porque yo no le había hecho nada. Desafortunadamente existía ese tipo de personas que odiaban a otras sin razón aparente y era algo sorprendente saber que existían esas situaciones.
De pronto noté como su mano derecha se levantó rápidamente con el propósito de devolverme el golpe, pero no se lo permití al tomarle la muñeca.
―Como dijo en un principio, lo mejor será no hacer esperar más al señor Li ―dije mientras dejaba caer su mano.
Logré salir de ahí sin que me interceptara de nuevo y suspiré cuando noté que no me seguía, quise tranquilizarme, pero tenía el presentimiento de que Meiling no dejaría de esa manera el enfrentamiento que tuvimos y me intrigaba grandemente las medidas que pudiera tomar. No la conocía lo suficiente para saber las cosas de las que era capaz, pero de lo poco que la había tratado, podía notar que no era alguien en la que se podía confiar, más que nada porque no estaba en paz consigo misma y eso hacía que fuera rencorosa, envidiosa, vengativa y mala con las personas que no consideraba de su nivel. No podía profesarle odio, lo único que sentía hacia ella era pena, más que nada por las causas que provocaran que fuera así.
Solo rezaba con que los problemas ya no continuaran o terminaría rindiéndome pero por otras circunstancias.
Caminé en dirección a la sala de juntas donde Li iría a hablar con el equipo de trabajo y conmigo, no sabía exactamente qué asunto iba a tratar, pero ciertamente eso era lo menos me podía importar en estos instantes. Agradecía enormemente que hubiera más de dos personas en el lugar, ya que de alguna manera eso permitiría que no me sintiera tan cohibida y nerviosa de estar tan cerca de él.
Esperé unos segundos y tras sentirme segura, empujé la puerta de la habitación y como me lo imaginaba ya todos estaban reunidos, eso me apenó en gran medida, no había contemplado el tiempo que me había tomado tal "discusión" con Meiling.
―Disculpen la tardanza ―susurré y rápidamente me ubiqué al lado de Hikari, quién solo me ofreció una sonrisa.
―No se preocupe señorita Kinomoto ―escuché que Shaoran tomó la palabra y no había ninguna pizca de reclamo en su voz. No sé qué fue lo que me causó esas simples palabras, pero tuve la ligera percepción de que su voz había salido tan acariciadora, lo que me provocó que sintiera de nuevo esa sensación explosiva que estaba evadiendo.
Tragué en seco y agradecía que el piso fuese en ese momento mucho más interesante que cualquier otra cosa, porque era oportuno no estar viéndolo.
Era frustrante ¿Por qué me empeñaba en pensar esas cosas y más a fondo que nunca?
"Él no te ama", recordé con una punzada en el corazón…eso no me gustaba.
―Ya que nos encontramos todos reunidos, tengo un anuncio que darles, que no tomará más de diez minutos ―dí un pequeño respingo en mi lugar y de igual manera interrumpió mis pensamientos que empezaban a retumbar como martillos. Hubo un silencio para luego escuchar que él intercambiaba un par de palabras ¿en chino? con otra persona, quise saber si Meiling había llegado y levanté la mirada para encontrarme con alguien inesperada.
―Sa… Kinomoto ―se aclaró la garganta―, y a todos los presentes, tengo el honor de presentarles a Li Fanren ―ella dio un paso hacia adelante, pude notar que era una mujer muy hermosa y tenía un gran parecido a Shaoran, lo que me hizo recordar que el nombre se me hacía familiar y es donde recordé que era una de sus hermanas, nunca tuve la oportunidad de conocerla, ni a ella ni a las demás, más que en fotos que eran de hace varios años atrás. Esa era una parte de la vida de Shaoran que desconocía en casi toda su totalidad―. Ella es mi hermana y de ahora en adelante a la persona que se dirigirán para cualquier inconveniente, ella me pasará el informe posteriormente, lo que significará que la supervisión no estará a mi mandato en su totalidad.
―Mucho gusto a todos ―saludó con una reverencia.
―Los dejo con ella de ahora en adelante, muchas gracias por su tiempo, con su permiso ―se despidió de su hermana, desde que supe quién era aquella mujer, no había desprendido mi mirada de los hermanos y cuando Shaoran se despidió, me obligué a dirigirla hacia a un lado para no cruzarme de nueva cuenta con la de él.
Cuando escuché el sonido que hizo la puerta del salón al cerrarse, con eso supe que había abandonado la habitación y eso me hizo sentir grandemente aliviada, como si la gravedad regresara a mí y volviera a ser la misma de siempre.
El hecho de que Shaoran no estuviera más por los alrededores, me lleno de cierta felicidad, pero de pronto sentí cierto vacío y algún anhelo perdido dentro de mí, uno que provocaba estragos en todo mi interior. Quise concentrarme en otras cosas para no querer pensar ni sentir y decidí que lo mejor era comenzar con los labores del día. Me acerqué a una silla para dejar mis cosas, cuando de pronto sentí que alguien estaba cerca de mí y giré para confirmarlo.
Pensé por un momento cómo debía llamarla, no sabía si era casada o no, pero creo que lo mejor era dirigirme con propiedad hacia ella ―Señorita Li ¿en qué puedo ayudarla? ―ofrecí amablemente a la hermana de Shaoran, por un momento sentí cierta intimidación pero traté que no se viera reflejado.
―Kinomoto ¿verdad? ―quiso confirmar.
―Así es, soy la supervisora del trabajo para su familia, Kinomoto Sakura. Mucho gusto ―incliné levemente la cabeza.
―Xiao Lang ya me informó cada detalle, solo espero que su desempeño de ahora en adelante no sea tan deficiente como su puntualidad, porque yo no tolero fallas ―me advirtió y eso me dejó helada, fue algo que me llegó de sorpresa.
―Discúlpeme señorita Li, pero el que haya llegado tarde no…
―No necesito de sus excusas, solo quiero que le quede claro que no seré tan condescendiente como mi hermano, aunque él lo sea por otras causas que... ―interrumpió lo que iba a decir―. Solo le quería decir eso...con su permiso señorita ―y finalizó sin dejarme tiempo de decirle ni una palabra.
Me dejé caer en una silla, era inútil que intentara llamarla o seguirla para dejarle en claro que lo que pensaba de mi no era lo correcto, porque de seguro nada de lo que le dijera tendría resultado, si al parecer tenía la misma mentalidad que Meiling.
Me cubrí los ojos con las manos ¿por qué cuando había algo positivo en todo este asunto, simplemente se volteaba en mi contra?
La tranquilidad no iba a ser posible en bastante tiempo, ahora lo que menos necesitaba eran más problemas y sobre todo a otra Li que me los causara.
Suspiro tras suspiro, a eso se había dedicado Shaoran Li en todo el día, ni siquiera el revisar contratos, archivos, firmas y demás cosas, le había impedido realizar tal acto muy raro en él, mucho menos cuando ocurría cada cinco minutos sin falla alguna, su secretaría no había dudado en preguntarle si necesitaba algún doctor porque le empezaba a asustar la manera en la que se comportaba; y aunque él le había contestado con otro suspiro, la respuesta negativa que salió de sus labios no la había dejado para nada tranquila y ya había considerado informarle del asunto a Fanren Li… lo cuál era su última opción puesto que sabía que ella estaba ocupada con otros asuntos y no quería importunarla, o terminaría perdiendo su trabajo por no tener autorización de su jefe.
Si tan solo supiera ella, que el motivo y la solución aparente del estado de su jefe, era la persona que tenía a unos metros de distancia de su escritorio.
Cuando Shaoran dio el anuncio de que Fanren sería la encargada, de eso ya dos días atrás, se frustró grandemente porque sus oportunidad de poder acercarse a Sakura sería más imposible de lo que ya era y estaba comprobado con los dos días sin verla ni un instante, pero era ahora cuando menos podía contradecir las disposiciones de su madre, más que nada para que no levantara sospechas sobre Sakura o no las avivase más si ya estaba enterada. Aun así, y de eso estaba más que consciente, era de que existía una barrera más grande que su madre, que tenía que derribar primero antes de realizar un paso mal dado…y eso era algo que ambos sabían y que les impedía solucionar las cosas.
Quería terminar de una vez por todas con esa penitencia, una que se podría considerar que él mismo se imponía o las circunstancias que lo obligaron a vivir un infierno y a provocar otro en la vida de la persona más importante para él. No iba a permitir que se alejara de nuevo en su vida, si el destino le había ofrecido la oportunidad de verla y sentirla cerca, era porque definitivamente existían las segundas oportunidades y era bueno saber que no fue necesario esperar otra vida para volver a encontrarla, recordó que una vez ella le dijo eso, pero ambos no sabían que las circunstancias en que se lograría aquel encuentro no serían las mejores del mundo.
"―Si algo nos llegara a separar, que no pasará ―le aclaró seriamente y con mucha seguridad―, ten por seguro que nos buscaremos hasta en otra vida, tendremos nuestra segunda oportunidad juntos para concluir lo que nos faltó, eso escuché una vez ―dijo Sakura soñadora.
―¿Y cómo nos encontraríamos? ―curioseó Shaoran un poco.
―Nuestro corazones nos guiarían y latirían más fuertes cuando estemos a poco tiempo de encontrarnos ¿Te parece bien? ―preguntó con una gran emoción.
―Me parece claro, pero… ―se detuvo un instante y tomó a Sakura de la cintura para dejarla más cerca de él hasta que sus labios se quedaron a milímetros de distancia de rozarse, las mejillas de Sakura se tiñeron un leve sonrojo y su pulso se aceleró, algo que solo sucedía cuando estaba cerca de él―, ¿sabes la razón por la que se daría la segunda oportunidad?
―Es… es simple ―titubeó ligeramente―, solo porque nos amamos... esa es la mayor razón y todo lo que se necesita ―terminó en un suspiro mirando fijamente los ojos ámbares del menor de los Li.
―Entonces estaremos siempre juntos ―le prometió mientras sellaba ese pacto con un beso que emanaba todos los sentimientos que ellos tenían en esos momentos, para hacer una sincronía y armoniosa mezcla del amor de ambos."
Los recuerdos de nueva cuenta azotaban las paredes de su cabeza, desempolvando más y más que habían hecho el labor de desaparecer de su mente, en el poco tiempo en el que llevaba descansando de las responsabilidades de cada día para hacer un intento de aliviar tensiones, los incesantes golpes de culpa, impotencia, miedo, inseguridad, agonía, anhelo, lo dejaban más cansado que cualquier otro labor a realizar.
Se levantó de la silla por enésima vez en el día, se desajustó la corbata y salió a hablar con su secretaría, al salir se encontró con un escritorio vacío, ciertamente la razón principal de su salida no era para hablar con ella, eso era un asunto mínimo, lo que realmente quería, era sentir que tomaba un descanso del sofoco de su oficina, tomar aire y estirarse un poco. Miró a los alrededores y notó que no había gente cerca, se apoyó en la mesa y miró al suelo.
Soledad.
Eso era lo menos que necesitaba en esos momentos, pero… soledad no significaba solamente estar sin nadie, porque habían situaciones en las que se puede estar atiborrado de gente, pero sigues sintiéndote solo.
Pero a Shaoran, eso no le importaba, necesitaba de gente para no sentirse mucho más miserable.
Se enderezó con el propósito de entrar otra vez a la habitación, pero en el momento en que se dirigía a la puerta, se detuvo como si de pronto se hubiera desconectado de todo, consideró que ahora tenía "un tiempo libre", se giró y con el caminar más rápido emprendió una ida a la sala de juntas, pero paró súbitamente antes de llegar, ya que se encontró con que Sakura venía hacia él.
Su mente se quedó en blanco justamente cuando más lo necesitaba, se gritaba a sí mismo palabras para reaccionar, pero era cuando menos sabía qué hacer. Sólo le quedaban menos de tres segundos para que Sakura se diera cuenta que estaba yendo a la dirección donde él se encontraba, porque si no se había dado cuenta antes era porque su celular era más interesante que los alrededores.
Y pasó, por fin apagó el celular y en el momento de continuar con su recorrido, se dio cuenta de la presencia de él.
Era demasiado tarde para huir de su camino, no quería parecer patética y salir corriendo al lado opuesto, solo era pasar a su lado, sin ninguna palabra, mirada o respiro de por medio.
Muy fácil… si no se tratara de ellos.
Caminó a paso lento pero con la energía para correr un maratón, no quería hacer contacto visual y así fue, solo faltaban tres pasos para rebasarlo. No estaría tan nerviosa, de no ser porque él no movía ni un solo músculo y eso no le ayudaba en nada. Sakura quería que por arte de magia se transportara a cualquier sitio muy lejos de ahí, eso o que hubiera un apagón para así tratar de huir sin ser detectada... pero sería más difícil tratar de salir sin tropezarse con nada.
Pero entre tantas plegarias y planes de escape, no se había percatado de que ya estaba en la puerta del ascensor, miró de reojo para ver si Shaoran seguía sin movimiento y soltó un suspiro de alivio cuando se dio cuenta que él ya no estaba.
Sentía que el aire regresaba de golpe a sus pulmones y sus emociones volvían a recobrar el ritmo de siempre… o lo cercano, una sonrisa nostálgica se formó en su rostro y sentía que pronto iba a empezar a llorar si no salía lo más rápido de ahí. Pulsó el botón y casi se arrodillaba ante el ascensor por haber abierto rápido.
Pero solo fueron necesarios tres segundos.
Tres, para que terminara dentro del elevador de la forma más sorprendente que se pudo haber imaginado.
Aunque lo que ocurrió podría estar en la categoría de "locura" para Shaoran, puesto que desde el momento en que su mente no había podido procesar ninguna llamada que le mandaba, no pensaba que la primera reacción que tendría después de su laguna mental sería una tan espontánea y sin premeditación alguna, que cuando se dio cuenta le asustó en gran medida pero que le dio fuerzas para no retractarse a último minuto, ya que ese impulso había sido también oportuno sin importar de la manera en que se presentó, porque era el momento que estaba esperando y buscando con tal ansiedad, que era necesario aprovecharlo y no desecharlo a la basura por segundos de titubeo.
Pero Sakura estaba mucho más asustada que Shaoran, puesto que nunca se había imaginado que en segundos se estaría enfrentando a una situación que busco de todas las maneras posibles de evitar y que tenía que enfrentar en contra de su voluntad.
Y es que no era para menos, porque no todos los días eres atacada literalmente en la puerta del elevador, a menos que sea por un asesino en serie o un ladrón, por lo menos estaba segura de que su "agresor" no era de ese tipo de personas… y más por la manera en que la enfrentó.
Porque Shaoran de un segundo a otro se trasladó hacia donde la castaña estaba esperando y en el momento en el que él llegó a ese lugar, las puertas del elevador se abrieron y cuando Sakura estaba a punto de poner un pie encima del transporte, el de ojos ámbar la tomó de la cintura por detrás y él mismo la introdujo dentro, cargándola ligeramente. Sakura solo pudo intentar gritar, pero cuando se dio cuenta de quién era se quedó sin palabras y sólo pudo patalear para soltarse del agarre de él.
Shaoran por su parte, en el momento en que entró al lugar, dejó un brazo alrededor de Sakura y con la otra cerró el elevador para que no avanzara ni abriera sus puertas. Centró su total atención en ella y la dejó acorralada entre una de las paredes del reducido espacio, en ningún momento la había dejado de sujetarla por la cintura. Por un momento la mirada de ambos se perdió en la del otro, pero el contacto se rompió en el momento en que Sakura empezó a mover sus brazos para liberarse de él, hubiera usado la misma técnica que ya había empleado en él, pero Shaoran estaba haciendo un poco de presión en las piernas de ella para no dejarla repetir ese acto mortal contra él.
―No te dejaré ir hasta que hablemos y me escuches ―sentenció firmemente, en ningún momento dejaba de mirar los ojos esmeralda, ni aún cuando ella rehusaba de su mirada. Al verla de esa manera, recordó las veces en las que se quedaba admirando su rostro, memorizando cada una de sus facciones, la profundidad de su mirada, la delicadeza de su sonrisa, el color de sus emociones, la suavidad de su piel.
Le encantaba mirarla y habían ocasiones en donde los dos se quedaban solos, él le tomaba el rostro y después de llenarla de besos, le pedía el favor de que se quedaran así por unos minutos. Sakura siempre aceptaba y aunque amaba observarlo tan de cerca, no podía evitar sonrojarse mientras toda su piel se erizaba de emoción, ahí es cuando salían a relucir los comentarios de Shaoran… "Te ves mucho más hermosa con ese color" o "combina con tus ojos". Eran simples detalles que llenaban de luz la vida de ambos o simplemente que les confirmaba que si existía un final feliz al término del camino, donde cada de uno se encontraba con el otro.
Pero ahora, aunque ese final era una que continuaba de cierta manera en pausa por la división de la vida de ambos, era también una que por si sola estaba buscando su rumbo… y ésta vez el correcto.
―Te había de... dejado más que claro que no si no era por el trabajo, yo... yo no hablaré contigo ―por un momento había dudado de lo que iba a decir, porque la cercanía en la que se encontraban le hacía sentir la misma fragancia que a través del tiempo no había cambiado, una mezcla dulce y amarga combinada de una manera que la hacia única entre todas, pero trataba con todas sus fuerzas de mantener una postura firme.
―Sólo necesito que me escuches por cinco minutos Sakura... ―suplicó con un susurro―, sólo eso necesito... por favor... ―Sakura por primera vez en el tiempo que llevaban encerrados no rehusó de su mirada, solamente porque aquélla petición que había salido de los labios de Shaoran había sonado sincera y en ella estaba el arrepentimiento que le costaba mucho trabajo creer. En escasos segundos acumuló una calidez en su pecho al considerar la palabra sinceridad... pero el mismo tiempo la hizo a ver que no podía ser posible―. Me siento muy arrepentido de lo que te hice Sakura, pero quiero que sepas la verdad detrás de todo el daño que te causé, porque en realidad las razones son...
― ¡No! No quiero saber más verdades Shaoran, no quiero saber cuáles fueron las verdaderas razones, porque eso no hará que el daño sea menos... ¡Yo sé bien las intenciones de todo esto! Simplemente quieres recordarme algo que he tratado de olvidar a través de los años para dañarme mucho más de lo que me haz hecho... no quiero escuchar nada ¡Nada! ―acusó en una sola emisión de voz de manera ahogada por las lágrimas que ya se habían desbordado de sus ojos―. Puede ser que estés arrepentido, pero cuatro años son demasiado tarde para mí... y no quiero escuchar las mismas palabras de antes, pero con una versión más bonita para redimirte y hacerme creer otras cosas, no... no más ―terminó sollozando mucho más fuerte, una explosión de emociones había emanado repentinamente sin importarle que él estuviera frente a ella.
Shaoran se había quedado sin palabras y se llevó varios golpes literales tras esas palabras, porque era ahora cuando se daba cuenta de la magnitud del dolor que ella había experimentando y todo por su culpa, el verla derramar esas lágrimas mientras gritaba y peleaba consigo misma, era peor que su propio dolor en sí, porque ella seguía sufriendo y creía haber hecho crecer esa herida tras pedirle que lo escuchara, solamente porque sus palabras no tenían el mismo significado para ella.
Sakura peleaba para alejarse de los brazos de Shaoran, pero todas sus fuerzas eran en vano y el no tener la mente clara y los ojos empañados en lágrimas, no la ayudaban a buscar la mejor solución. Y él castaño al verla así, no soportó más y la atrajo hacia si haciendo fuerzas con ella, hasta que por fin la pudo abrazar... un abrazo incompleto en el que sólo él participaba. Teniéndola así de cerca quería reconfortarla aunque diera un resultado opuesto... eso era lo que quería hacer desde ese día, abrazarla como si la vida se le fuera en ello para darle a entender en silencio la verdad.
¿Egoísta?... tal vez.
No había aguantado más y el también había sido víctima de lágrimas retenidas que se acumulaban levemente en sus ojos ámbar. No le importaba llorar, solo quería que esta pesadilla de acabara de una vez.
El ascensor no había podido soportar por mucho más tiempo el estar parado, por lo que empezó a moverse sacando a cada uno de su propia batalla, rompiendo ese momento como el vidrio... estruendosa y agresivamente. Los movimientos por liberarse del castaño, volvieron a hacer aparición, pero él no la quería dejar ir, sólo se escuchaban los forcejeos de los dos, era raro que ninguno dijera nada... no habían reclamos, gritos, ni súplicas.
Y el momento por fin llegó, se separaron una vez más y el rostro de Shaoran se hundió en una de desolación y soledad. Esos momentos de tenerla tan cerca, era lo mejor que había sentido en años, pero al ver que ella se alejara como si quemara, le hizo darse cuenta que habían dos sentimientos muy diferentes entre los dos. Sakura se limpió las lágrimas agresivamente e hizo todo lo posible para quitarse todo rastro de lo vivido durante uno de los escasos y más largos momentos de su vida.
Fanren Li venía entrando al edificio en ese mismo instante y desde su perspectiva, vio como Sakura salía de los ascensores lo más rápido que podía mientras se acomodaba el cabello y atrás de ella venía Shaoran persiguiéndola, la mayor de las Li se apresuró a acercársele a su hermano menor pasando de lado a Sakura, quién solo dijo quedamente "Con su permiso señorita Li", para después salir del edificio sin casi ser detectada. Fanren se quedó sorprendida al verla con los ojos hinchados por las lágrimas que pudo observar en ella, su hermano menor estaba apunto de no hacerle caso a Fanren, pero ella lo tomó del saco haciendo que se detuviera.
―Será mejor que no quieras hacer un escándalo Xiao Lang ―aconsejó―. Primero piensa bien lo que vas a hacer considerando todo, no cometas otro error ―dijo mirándolo fijamente a los ojos, como dándole a entender que esa conversación ya la habían tenido―, ahora acomoda tu corbata y vámonos a tu oficina ―le ordenó tomándolo del brazo y lo arrastró hacia el lado opuesto hacia donde él miraba, el lugar donde ella se había ido.
Ese sábado, no solamente Sakura y Shaoran tenían problemas... porque precisamente ese día de la semana era la cita que Tomoyo había acordado con Alexander Andrews.
No tenía ni la más remota idea de que hacía ella a unas cuadras de ese lugar, cuántos días estuvo considerando a la idea de faltar, pero sabía que no podía. Tenía muy presente tanto en mente como en corazón de que no era correcto lo que había emprendido apenas unas semanas atrás, lo que quería es dejar todo por terminado, no empeorar más las cosas... pero era un trayecto al que no se le podía frenar el paso.
Se había propuesto hace más de siete años, que si por alguna circunstancia se le volvía a presentar una situación dónde él estuviera, iba a usar todas las medidas posibles para no cometer los mismos errores y desaparecerlo de su vida definitivamente, porque los errores que había cometido habían dejado graves huellas en su vida, que hasta la fecha eran imborrables... todo por la ingenuidad, desesperación y el miedo. Emociones que no le dejaba las ideas claras que tenía para razonar y poner en práctica, porque en cuántos momentos del día no se había puesto a pensar las maneras de afrontar de nuevo ese problema... pero no era lo mismo planearlo y decirlo con tanta anticipación, porque en el momento preciso nada salía como lo esperado y es ahí donde comenzaban los verdaderos problemas, puesto que los recuerdos, el temor al pasado y a las consecuencias que pudiera tener para su futuro con Eriol no la ayudaban a sobrellevar y luchar con todo, aunque eso le debiera de dar más fuerzas.
Ahí es cuando tenía una idea más clara que entendía a Sakura perfectamente, por todo el dolor que había estado cargando por tanto tiempo como ella y entendía el mar de emociones que vivía. Pero por lo menos Sakura había sido capaz de librarse de ese secreto y debió de habérselo contado a ella en ese momento, pero no quería darle más problemas de los que ya tenía.
Pero la diferencia es que en Sakura todo fue causado por el amor y en ella por esa ceguera de la que se libró muy tarde.
De tan solo recordarlo agonizaba por dentro, porque aquello era algo que se le presentaba con menor medida y dolor, pero con frecuencia.
Como había dicho antes, no había marcha atrás y ahora debía de pensar una mejor solución, puesto que las que habían salido aquellos días, eran vacías y carentes de buenos resultados.
Empujó la puerta que tenía un letrero con el mensaje de "abierto" e instantáneamente se escuchó una campana empleada para avisar cuando llegaba alguien. Buscó con gran ansiedad y desesperación a la persona que aborrecía con toda su alma pero que tenía que ver por obligación, no había mucha gente y eso la ayudo a divisarlo al final de la cafetería del lado izquierdo, cerca de los ventanales, el lugar era sencillo y acogedor... lo conocía muy bien y fue uno de sus sitios preferidos, pero ahora no significaba nada para ella.
Siguió caminando hacia la mesa con delicadeza, con cada paso que daba sentía que los pies le pesaban mucho más de lo normal, se armó de coraje y apresuró el paso, mientras más rápido ocurriera todo, mejor para ella... tenía que confiar en que todo saldría bien, tenía que.
Además de que no era fácil verlo, puesto que le dolía demasiado estar cerca de él... era como tener algo que estrujaba su corazón, le traía muchos recuerdos amargos y tristes.
―Empieza a decir lo que tengas desde ahora, porque no tengo tu tiempo ni las ganas para soportar tus sucios juegos ―ordenó Tomoyo al mismo tiempo en el que se sentaba frente a él. Alzó la mirada y lo enfrentó. Por su parte el rubio de ojos azules sólo pudo esbozar una sonrisa satisfecha por tal actitud inicial que había optado la de ojos amatistas.
Era un indicio alentador de que haría todo lo que le dijera y también la confirmación de algo que quería tener más en claro todavía.
― ¡Qué carácter!... alguien se levantó con el pie izquierdo ésta mañana ―comentó con sorna, sabiendo que le molestaban esos comentarios, sobre todo ahora y los que venían de su parte.
― Creo que no fue por eso, fue de tan sólo ver tu cara.
―No pensabas de lo mismo de "esa cara" tiempo atrás y me enorgullece decir que te...
― ¡Ni te atrevas a decir más! ―amenazó rotundamente―, ¡ese tema es más que desagradable y ya no existe para mí! ―puntualizó dando por terminado esa parte de la conversación.
― Temo que no coincido contigo, pero para que veas que no es de mi agrado seguir molestándote, te dejaré en paz ―dijo con sarcasmo, Tomoyo notó que en ningún momento se le había borrado esa sonrisa prepotente de su rostro y eso a la nipona la ponía cada vez más nerviosa y angustiada. Se dio cuenta que ningún comentario lo inmutaba y es cuando se sentía más desprotegida que al principio―. Por lo que ¿Te parece si comenzamos los negocios?... porque ahora estoy muy seguro de querer llevarlos a cabo, tenía mis temores sobre si hacerlos o no, pero me hiciste fácil la decisión.
―¿De qué hablas? ―preguntó confundida.
―Ahora sé que tu adorado Eriol no sabe tú pasado conmigo... tenía mis dudas sobre si le habías confiado todo a él, pero por la actitud que tuviste al verme en la fiesta y tu apuro por terminar esto, quiere decir que él piensa saber todo de ti, cuando realmente se pierde de lo mejor ―se tomó unos segundos para beber de su taza de café para continuar―. No pensé que hicieras algo como eso, sobre todo si te vas a casar con él.
―Entonces lo que dijiste sobre las fotos...
―¿Es mentira? ―Tomoyo asintió―. ¡Claro que no! Las fotos realmente existen, ¡¿creías qué iba a ser tan tonto cómo para desasearme de un material tal valioso como ese?!
― ¡Se suponía que esas fotos habían de dejado de existir! ―exclamó incrédula.
Alexander hizo unos sonidos de desaprobación.
― Pues ya ves que no querida... sabiendo eso, creo que lo conveniente será comenzar los negocios que me interesan.
―Bien ―pronunció con algo de dificultad, porque todo era mucho más grave de lo que esperaba, tenía miedo de lo que fuera a pasar de ahora en adelante y esperaba que el haber venido hoy sin haberle comunicado a su mamá, no fuera una acción muy precipitada y tonta de su parte.
― ¿Por dónde empezar? ―dirigió su mano derecha hacia su mentón optando una posición pensativa―. No sé, tal vez empezando a hacer las ofertas de dinero para garantizar mi silencio y por consiguiente tu bienestar.
―Dinero ―repitió―, sabía que desde que apareciste de nuevo en mi vida, era nada más porque ya no te quedaba ni un grano de arroz en el banco ―le dijo despectivamente.
―Entonces el trato será mucho más rápido de lo que imaginé, teniendo en claro que ya sabes lo que realmente quiero ―río a carcajadas.
―No seas cínico, será rápido porque te quiero lo más lejos de mí en éste instante ―su voz no titubeo como pensó―, y espero que tengas en cuenta que no recibirás ni un centavo más de mi parte, no creas que me manipularás como antes... ―no supo que la impulso a revelarse de esa forma, tenía que buscar la manera de sacarlo de su camino, no empeorar las cosas.
Dio un pequeño grito inaudible interrumpiendo sus palabras, en el momento en el que Alexander rápidamente se sentó al lado de ella y le tomó la cara con las manos, acercando su rostro para quedar más cerca de ella.
―Palabras equivocadas Tomoyo, tú si me darás lo que quiero, porque de lo contrario no usaré palabritas en tu contra y sabes que no te conviene tenerme como enemigo ―la soltó con la misma velocidad con la que se acercó a ella y regresó a su lugar.
Tomoyo se tocó la barbilla por el dolor molesto que le había causado y poco tiempo después lo miró a los ojos con gran rabia contenida.
― ¡No tenías ningún derecho a tocarme!
―Otra opción no me dejaste ―dijo restándole importancia―, deja eso de lado y mejor empecemos a discutir lo valioso.
Ella respiró profundamente conteniéndose todo lo que quería poner en práctica y prefirió hacerle caso para acabar con este infierno.
La puerta de la oficina de Shaoran Li se abrió dejando entrar a su prometida, él la miró con absoluta extrañeza, puesto que pensaba que desde hace mucho tiempo se debió haber marchado, aunque ciertamente ella no debería estar por aquí, se suponía que hoy lunes tenía un compromiso de trabajo. Tampoco se imaginó que entraría de una manera muy molesta e indignada, hasta podría jurar que estaba haciendo lo posible para sacarse unas cuantas lágrimas.
Con mucho dramatismo, se sentó en una de las sillas frente al escritorio de Shaoran y después se llevó fingidamente la mano hacia el pecho.
―Shaoran, no quería decirte todo esto para no dañar el trabajo encomendado por tu madre, ¡pero es algo que no puedo tolerar más! ―confesó con gran aflicción.
― ¿De qué hablas Meiling? ―preguntó prestándole mucha más atención a su computadora.
― ¡Primero dame la atención que necesito Shaoran! ―chilló.
Shaoran resignado, cerró el trabajo que estaba haciendo y le dio la atención que ella estaba demandando, era algo típico que hacia Meiling cuando venía a quejarse de algo o alguien y se preguntaba quién había despertado la parte caprichosa e intolerable de Meiling. Solo esperaba que ésta queja no fuera por algo insignificante como una mancha a su ropa.
― Te presto atención Meiling, ahora me haces el favor de explicarte bien y espero que valga la pena como para dejar lo que sí es realmente importante.
― ¿Qué acaso yo no soy importante? ―demandó molesta ―, Pues si no te parece importante que una mujer insignificante me haya puesto una mano encima, ofenderme con palabras que te aseguró no son de una dama y tratarme todo este tiempo de la peor manera posible... ¡no sé que sea importante para ti Shaoran! ―gritó a la vez que se paraba indignada.
Shaoran alzó una ceja y se dijo a sí mismo que no era lo que esperaba que le dijera. ―Claro que sí Mei y ¿quién fue la persona que te agredió? ―preguntó fingiendo interés.
― ¡Sakura Kinomoto por supuesto! ―regresó a su lugar.
Lo debió haber imaginado.
―Seguramente habrás hecho algo para ofenderla, ella no es de agredir a las personas sin una causa grave de por medio ―aseguró, eso lo sabía perfectamente. Sakura era de aquéllas mujeres que estaban a favor de la no agresión, siempre había sido muy bondadosa y caritativa en la ayuda de otros, usaba las palabras para arreglar los problemas. Debió haber hecho algo muy grave Meiling para que ella hiciera eso y en vez de molestarse con Sakura por haber agredido a su prometida, empezaba a molestarse con la que sería su esposa.
― ¡Sabía que eso ibas a hacer Shaoran! ―acusó rotundamente―. Acusarme que yo soy la causante de toda esta situación y asegurar que me tengo merecido todo lo que me ha pasado... ¡pero para tú información!... esto paso desde la semana pasada cuando tu hermana llegó a la ciudad, desde entonces solo he sido víctima de sus desprecios y ofensas, pero sabía que lo que menos que te faltaba era una queja mía con todos los problemas que tienes ―empezó a llorar―. Y si vine hoy, era porque no puedo tolerarla más.
― De acuerdo Meiling.... pero aun así qué pretendes que yo haga ―no podía creer lo que le decía Meiling, confiaba en que Sakura no se la había pasado todos estos días molestando a Meiling y por eso no se fiaba de todo lo que ella le decía.
―Sacarla de aquí, eso es lo que quiero ―le sostuvo la mirada a Shaoran―. Y de no hacerlo, yo mismo se lo pediré a Ieran y ella me apoyara ―aseguró.
―¡Eso no Mei! tienes prohibido decirle algo a mi madre, yo soy el encargado y no creo que le agrade lo que pretendes hacer ―prohibió molesto.
―Entonces si no quieres que eso pase, más te vale Shaoran que hagas algo al respecto para ponerla en su lugar, tal vez no puedas sacarla porque en este momento es importante, pero por lo menos imponle límites en cuanto a mi y a ti se refiere, entre ello incluye que debe darme una disculpa... si no lo hace, haré lo que te dije ―le condicionó con la seguridad de que él no se opondría a la petición.
En esa clase de situaciones era donde realmente quería desaparecer, sobre todo cuando eran pequeñeces que le hacían ver que sus problemas aumentaban de nivel. Lo único que quería, era arrojar a la basura ese problema con su madre y dejarlo pasar como usualmente hacía con la mayoría que se le presentaban.
Pero no era común y esa era la principal razón de no poder tratarlo como una hoja de papel.
No era necesario volver a amenazar a Meiling o decirle alguna respuesta al capricho que se había impuesto y en el que ahora él se veía involucrado, ni siquiera se merecía alguna expresión en su mirada que le diera a entender las medidas que emprendería o si simplemente lo había entendido.
Sólo se levantó de su lugar y Meiling dio un respingo al verlo hacer esa acción, sobre todo porque temía que Shaoran ya hubiera rebasado su límite de paciencia y eso era algo de temer cuando sucedía, por la misma razón ahora lo seguía meticulosamente con la mirada desde que abandono su puesto en el escritorio.
Cuando se posicionó en la puerta, la abrió y ahí es cuando Meiling entendió todo, se levantó con la cabeza en alto y salió en silencio sumamente irritada y molesta. Su furia aumentó mucho más en el momento en que la puerta cerró rápidamente apenas estuvo completamente fuera.
La secretaría de Shaoran quién divisó todo desde su lugar dejó escapar una pequeña risa disimulada, la cual calló inmediatamente cuando Meiling le dirigió una mirada asesina, enseguida se volvió a enfocar de vuelta en su trabajo.
Pero para Meiling, sin tomar en cuenta el enojo del que era víctima, muy en el fondo de ella sentía una gran satisfacción porque sin importar que Shaoran no le haya dado una respuesta a su demanda, bien sabía que él no iba a ser tan tonto como para arriesgarse a que Ieran supiera del "pequeño problemita" que tenían.
Lo había pensado demasiado, pero después de tanto analizarlo le parecía bien decirle de esa manera lo que la "tonta de Kinomoto", como la llamaba, le había hecho. Amenazarlo con su madre había salido muy productivo y sabía que ese era uno de los puntos débiles de Shaoran. Sobre todo, porque había llegado a la conclusión de que Ieran tenía un poder irrefutable sobre su hijo menor.
Y sí, no la podía sacar de su camino porque era importante ahora, pero si Shaoran la condicionaba, Meiling sería capaz de verla rebajarse a su pies y obligarla a soportar todo lo que fuera a hacerle, algo que podía ser considerado poca cosa, pero que era algo que disfrutaría; poder hacer y decir todo lo que quisiera sin que ella se atreviera a contradecirla. Eso sería mucho más placentero, la sacaría a sus métodos para provocarle presión.
Mientras tanto, Shaoran no dejaba de pensar en lo que haría, nunca se hubiera imaginado que Meiling lo amenazaría de esa manera y mucho menos con su madre, es ahora cuando llegaba a conocer una nueva faceta de ella. Pero ahora no podía ignorar esa amenaza, porque seguramente la realizaría, sobre todo cuando estaba consciente de que Ieran apoyaba a Meiling en todo lo que ella le pidiera y que a él no le había importado hasta ahora, que era cuando él si saldría perdiendo.
Tenía un gran límite sobre lo que tenía que hacer por obligación, no había visto a Sakura desde el sábado cuando ocurrió ese desafortunado encuentro en el ascensor, pero sabía que aun seguía la tensión entre ellos, no había progresado nada, al contrario, había hecho ese muro mucho más alto. No sabía como le diría a Sakura que se tenía que disculpar con Meiling, cuando estaba seguro que ella no había hecho nada, mucho menos de cómo iba darle alguna señal para alertarla de que estaba siendo obligado a llamarle la atención, cuando ni siquiera le había dicho la verdad.
No sabía qué iría a hacer, porque en caso de no decirle a Sakura, se vería envuelto en un problema mucho más grande y si lo hacía, sin importar que las palabras que le dijera fueran de lo más amables, ella lo vería como una amenaza y avivaría la mala imagen que de por sí ya tenía de él. Al parecer tenía que sacrificarse por el bien, no de él, si no de la de ella y personas involucradas, porque prefería darle un regaño laboral y ponerse de lado de su prometida, con la posibilidad de que ella lo resintiera, a que fuera estar de nuevo en la mira de su madre.
El deseo de redimir todos sus pecados, cada vez lo veía mucho más lejano e imposible.
Por el momento debía de mantenerse detrás de la línea en la que había estado desde hace años y dejar de lado lo que era primordial; y cuando sintiera que el peligro ya no era latente, no importarían las medidas o los impedimentos, pero juraba por su vida, que la cruzaría sin dar marcha atrás.
―Rika, hazme el favor de llamar a la señorita Kinomoto para venga a mi despacho y si llega a preguntar la razón, dígale que son por asuntos laborales ―le ordenó a su secretaría desde el intercomunicador.
―Enseguida señor Li ―contestó al poco tiempo.
Esperaba que está discusión no fuera tan perjudicial para ambos, porque nunca había sido fácil enfrentar a Sakura por situaciones de este tipo. En especial cuando no era él mismo.
Tomoyo llegó muy nerviosa y con mucho temor a su casa, no habían sido días para nada tranquilos, porque vivía con el temor de que Alexander no cumpliera con su parte del trato, sobre todo cuando no había conseguido el dinero solicitado. Era una suma muy grande y no era fácil sacar tal cantidad del banco en una sola emisión.
Lamentaba demasiado, el ni siquiera poder disfrutar de sus propios preparativos de boda que tanta ilusión le daban.
Se dirigió inmediatamente a la sala y se llevó un gran susto al ver a alguien en la sala, pero se tranquilizó cuando vio que era Eriol y nadie más.
―Eriol... me diste un gran susto ―soltó un suspiro y se dirigió a donde el se encontraba, le dio un pequeño beso en los labios y es cuando se dio cuenta de que algo le pasaba a Eriol.
―Perdón por haber venido sin avisar ―explicó cortante.
―No te preocupes, nunca es molestia el tenerte aquí ―murmuró con una sonrisa tenue―. Pero ¿te pasa algo?... siento que estás raro.
Eriol se levantó de su lugar y caminó un poco, para después mirar a Tomoyo con la duda presente en su rostro.
― ¿Puedo saber dónde estuviste el sábado? ―preguntó sin ninguna emoción de por medio. La hija de Sonomi pensó en ese mismo instante que él ya sabía toda la verdad y el miedo se apoderó completamente de ella, no quería creer que se haya enterado de la manera más inadecuada.
―Te dije que iría de compras y así fue ―mintió con nerviosismo.
― ¿Segura Tomoyo? ―volvió a preguntar, su mirada era algo intimidante hasta ese punto, sobre todo porque él descifraba a las personas y a su novia, sin importar el trabajo que le costaba en un principio, pero ahora sabía que mentía.
Tomoyo sólo asintió.
― Claro ―dijo con sarcasmo―, y las tiendas tienes forma de cafetería ―afirmó, Tomoyo dejó de respirar unos momentos―. Te vi el sábado con Alexander Andrews.
No quería, pero debía hacerlo.
Era claro que si dependiera de ella, haría lo que fuera mejor para sí misma, pero por el simple hecho de no depender de ella, es que se veía obligada a aceptar ciertas condiciones de las cuáles no quería ser partícipe.
Como la que ahora le mandaban "Ir a la oficina del señor Li para asuntos laborales".
¿Acaso podía decir no? Claro que no, por la única razón de que lo quería tratar Shaoran, eran simples asuntos de negocios, en las que su familia se veía envuelta y por consiguiente ella de igual manera.
Si hace días le había parecido fácil la sobrevivencia en este lugar, era nada más porque no se había presentado ninguna situación en la que se viera envuelta en una posición tan dolorosa con su ahora "jefe temporal", pero ahora todo había cambiado, porque ya había ocurrido y ni ánimos tenia para volver a recordarlo. Cada vez que le regresaba a la memoria esa escena, se confundía mucho más de lo que ya estaba, porque experimentó muchas cosas que creía perdidas y nuevas dudas y esperanzas, sobre prácticamente todo. Vivía un caos que la aturdía demasiado.
Por eso mismo no quería volver a verlo y mucho menos a poco tiempo de haberse enfrentado con él de nueva cuenta, más que nada porque se veía envuelta en una explosión de sentimientos muy opuestos entre sí. Lo único que le aliviaba, era que podía asegurar de que ahora podía recuperarse mejor y se había impuesto la fortaleza de que no se rendiría tan fácilmente y de que sería feliz sin importar que o quién se lo impidieran.
No lo veía fácil, pero sí se veía capaz de lograrlo, cómo ahora, que lo iría a ver después de lo ocurrido.
Tocó a la puerta de la oficina de Shaoran y apenas él le indicó que podía pasar, lo hizo.
Una vez sentada frente a él, le quiso dar a entender que quería acabar con esto pronto ―Li, será mejor que me digas los asuntos laborales a tratar.
Y a partir de ahí, todo sucedió demasiado rápido para su gusto que apenas pudo comprender lo que le estaba diciendo. Se confundió y dudó unos instantes si lo que estaba viviendo era un sueño.
La razón era porque ahora Shaoran se estaba comportando cómo siempre se imagino que lo haría desde la primera vez que lo vio, frío y distante de ella, muy diferente a como estos días lo había visto, amable, buscando cualquier manera de hablar con ella y explicarle cosas de las cuales esa se negaba a escuchar por temor, sin esas miradas que la hacían sonrojar sin una razón lógica. No había nada de eso, solo se encontraba con la imagen de sus pesadillas. Esa era su perspectiva y eso la hizo quedarse sin aire.
Sentía tantas cosas entremezcladas, que apenas comprendía lo que le estaba diciendo y cuando por fin pudo entender, respondió más decidida que nunca.
― Si usted cree que me disculparé por algo no he hecho, está muy equivocado ―advirtió la castaña―. ¡No quiero saber que le dijo su prometida sobre mí, pero no aceptaré ese tipo de calumnias de su parte y mucho menos de personas que resultan ser los mensajeros, por el simple hecho de gozar de cierto poder! ―gritó.
―Bajé la voz, lo único que le estoy pidiendo es que ofrezca una disculpa y que procuré mantenerse lejos de Meiling ―reiteró tranquilamente lo que le había dicho.
―¡Yo le habló como yo quiera! Y no ofreceré nada por el simple hecho de que no me arrepiento de haberme defendido de ella y sobre el asunto de no acercarme a ella, lo hago con mucho gusto, pero adviértale que ella también no tiene ningún derecho a estar cerca de mí.
Shaoran sólo se mantenía inmutable, estado que le estaba resultando insoportable y del que no sabía cuánto tiempo más iba a poder soportar. Pero que tenía que mantener hasta el final, porque de lo contrario nunca se hubiera atrevido a comunicarle lo que Meiling le había pedido, pero el no demostrar ningún tipo de expresiones, había salido más contraproducente de lo que se imaginaba, puesto que Sakura se había tomado de la peor manera lo que le había dicho, cuando trató de expresarlo lo más sutil posible y con ese aire de profesionalismo que usaba con sus empleados y socios.
―Me está mal entendiendo señorita Kinomoto, es solo algo que le estoy pidiendo, porque de lo contrario Meiling no desistirá.
Sakura respiró hondo y trató de tranquilizarse, sus emociones habían hablado por ella y no su mente.
―De acuerdo, con tal de que este asunto no se vuelva a tratar ―aceptó resignada, sabía que era inútil discutir con él y mucho menos con esa actitud que se había impuesto. No quería remover más heridas y estar más tiempo cerca de él. Pero en el momento en el que iba continuar con sus condiciones sobre el trato, un timbre de celular resonó en toda la habitación, lo que causó que Sakura sacará rápidamente el aparato de su bolso.
Con algo de pena le pidió a Shaoran el permiso para atender la llamada, lo hubiera ignorado, pero era de alguien importante. Él sólo le dirigió un asientamiento de cabeza. En ese mismo instante, Sakura se alejó del escritorio y se ubicó en un rincón de la habitación, cerca de la pequeña sala del despacho.
―Diga ―contestó el teléfono con voz baja.
―Hola Sak.
―¡Yukito! No sabes cuánto me alegra escucharte ―expresó con notoria alegría. Shaoran al escuchar el nombre de quién ahora era dueño del corazón de la castaña, mantuvo mucho más interés en la conversación que se estaba llevando a cabo entre los dos, como Sakura estaba de espaldas a él, ella no se podía dar cuenta de la actitud tan obvia que estaba optando el heredero de los Li.
―Sakura, tengo una sorpresa que darte y espero que te guste.
―¿Sorpresa? Será lindo ver de qué trata... pero podemos discutirlo dentro de una hora, es que ahora estoy en una reunión ―murmuró apenada, desde que había dejado Tokio, las llamadas entre ellos habían disminuido y cuando se llevaban a cabo siempre surgía algun problema para dejar la plática para después, asunto que no le agradaba para nada a Yukito, por eso el temor que tenía sobre la reacción que pudiera tener.
―Te aseguró que no tardará más de dos minutos el anuncio que te daré ―insistió, por lo que Sakura aceptó gustosa―. Estoy en París ―el semblante de la castaña expresó mucho más felicidad. Le parecía una excelente noticia, porque tal vez de esa manera los días pasarían mucho más rápido y de mejor manera a como estaban transcurriendo hasta el momento. Aún no podía creer lo que había escuchado.
―¡Me haces muy feliz con esa noticia Yuki! es la mejor que he recibido en días... no podía esperar nada mejor, que el hecho de que estés en París ―hasta ese punto, Sakura se olvidó por unos instantes de que Shaoran estaba cerca de ella. Pero él no la había perdido de vista y apenas escuchó la noticia que le habían dado a ella, algo en él explotó rápidamente.
Celos, porque esas sonrisas y aquella emoción que le expresaba a él, eran especiales para las personas que realmente quería y considerar que Sakura amará a otra persona con la misma fuerza o con una mayor a como lo amó él, solo lo dejaba más encolerizado con la vida y con él mismo, por haber provocado la perdida de su oportunidad para ser feliz... más culpa le adjudicaba al destino, por haberle puesto trabas al futuro prometedor que ya tenía visualizado junto y con ella. Estaba molesto con la persona que había ocupado su lugar, con él y con todo el mundo.
Trató de recuperar la compostura, no podía hacer una escena de celos, porque era injustificable y no tenía ningún derecho... argumento que odiaba. Trataría de ignorar todos los pequeños detalles que Sakura expresara en respuesta a su prometido, titulo que no quería aceptar. Pero la gota que derribó toda fuerza de voluntad, fue cuando Sakura respondió "Yo también te amo".
Se levantó sigilosamente de su lugar pero con rapidez y al dirigirse a Sakura, lo primero que hizo fue arrebatarle el celular e inmediatamente lo apagó, cortando la comunicación, para llevar el aparato directo al bolso de su pantalón. Sakura abrió la boca en expresión de sorpresa y se dio la vuelta para enfrentar al que había osado de interrumpir su plática. Pero en ese mismo instante, en el que ella hizo el movimiento, Shaoran aprovechó para tomarla de la cintura y pegarla a la pared más cercana donde se encontraban.
No hicieron falta palabras o miradas como en pasadas ocasiones, porque en seguida Shaoran besó a Sakura, un acto que quería hacer desde hace mucho y que ahora no le importaba las consecuencias que pudiera acarrear, sólo quería disfrutar del momento y de sentir esos labios dulces que nunca había olvidado... a cerezas para ser exactos.
A Sakura tampoco le había molestado tal arrebatamiento de parte del castaño y apenas sus labios hicieron contacto con los de él, olvido todo y solo podía pensar en una sola cosa... ella tampoco se arrepentiría de ello. No pensaba en lo que estaba haciendo, pero no le importaba, en estos momentos no le importaba, porque lo sentía más relajante que cualquier cosa, era como un imán que no le permitía separarse de él.
Como polos opuestos, blanco y negro, sol y luna, no existiría el equilibrio si no existieran esas simples cosas, no se podía vivir el uno sin el otro.
Sentía que el aire que acariciaba sus mejillas era de lo más embriagador que la dejaba estática disfrutando de las caricias que cada beso le otorgaba. Veía estrellas y juraba no sentir sus pies tocando el suelo.
Los besos eran bruscos, pero a la misma vez cuidadosos, que la hacían perder más la razón para entrar a las puertas de la locura, perdía la noción del tiempo y el espacio, Shaoran quería sumergirse más en la boca Sakura y ella lo dejó gustosa, igualmente quería estar en ese agradable abismo. Porque la llenaba de su calidez, provocándole un choque de emociones que la descontrolaban aun más, quería sentirlo dentro de su piel, que como consecuencia ella se acercaba más y él hacía lo mismo, la acorralaba más y más de lo que ya estaba, dejando ningún espacio existente entre ambos.
Sakura sentía que se formaba un nudo en su garganta, acompañada de una acidez que contenía muchas esencias diferentes, desde hace mucho que no sentía un beso así, los de él aunque rehuía de la idea de aceptarlo por el rencor que aun sentía, pero los de él eran diferentes, especiales a su parecer, eran los que la hacían sentir sin duda alguna amada y aunque era más furiosos y posesivos, no lamentaba el volver a sentir esto, ni siquiera porque estuviera cometiendo el peor de los pecados.
En ese momento, no quería pensar en Yukito ni en la herida propia de su corazón, ya abría tiempo para eso.
Los brazos de Sakura pasaron alrededor del cuello de Shaoran mientras enredaba sus manos en los cabellos castaños de él, que ya había empezado a ascender sus manos por debajo de su blusa por su espalda, no encontraba palabras para describir la sensación que se acumulaba en su estómago.
Entre beso y beso, soltaban suspiros entre cortados por la pasión que estaba aumentando entre ambos, el amor se podía sentir en el aire y en algún momento se dispersó entre ambos, las mitades se habían encontrado otra vez. Sus labios bailaban en una perfecta sincronía, sus movimientos eran naturales como si no hubiera pasado mucho tiempo separados. La felicidad ahora no parecía tener límites para ambos y aunque el miedo trató de apoderarse de los sentimientos que Sakura estaba expresando, ella no permitió que nada interrumpiera ese momento que solo en sueños había vuelto a vivir... pero que ahora se cumplían. Por eso en ningún momento abrió sus ojos, por el temor de volver a la realidad.
Empezaron a disminuir el ritmo de sus besos para convertirse en más delicados, disfrutándolos mejor... no supieron en que momento se habían dejado caer en el mueble.
Shaoran estaba sobre Sakura tratando de no hacerle daño y sus manos ahora acariciaban las mejillas de la castaña, pero el momento se rompió, separando sus rostros pocos centímetros y en milésimas de segundo Shaoran sintió miedo al encontrar la mirada de Sakura, porque se dio cuenta de lo que había ocurrido y sobre las consecuencias que eso pudiera tener con ella... más rechazo y desprecio.
Sus miradas se fundieron durante poco tiempo, en donde Shaoran pudo notar las mejillas sonrojadas, los labios hinchados y los ojos brillantes de su acompañante... pero no ocurrió lo que Shaoran esperaba cuando el contacto visual se rompió, sino todo lo contrario. Sakura enseguida lo atrajo hacia sus labios de nueva cuenta, con urgencia de volver a sentirlo más cerca que nunca... para no dejar escapar la esencia de sus labios.
Los dos sonrieron al volver a besarse, mientras empezaban a olvidar todo una vez más.
N/A: Dianitha saca banderita blanca y está muy apenada u//u.
Siento mucho el atraso que tuvo este capítulo, pero saben que nunca olvidaría este proyecto al que quiero mucho, solamente fui atacada por un bloque mental que aborrecí demasiado y que me dejó estancada a la mitad del capítulo, le sumamos los últimos examenes que presente y el resultado ya se sabe -.- Por eso mismo me aplique mucho en las vacaciones y lo pude terminar ^^, aun así me pueden decir que opinan al respecto. Tengo que ser sincera con que no me agrado como quedó :S... pero eso depende de ustedes, que espero que no hayan perdido interés en la historia :)
¡Muchas disculpas!
Pasando al capítulo... ya quería darle un merecido a Meiling y que mejor forma que de parte de Sakura, aunque después eso trajo sus consecuencias :S. La llegada de Fanren que vimos en el capítulo anterior, aquí su intervención fue mala, sobre todo para nuestra protagonista ¿es mala o solo tiene un mal concepto de Sakura? Necesito sus opiniones xDD. La escena del elevador me dejo un nudo en la garganta y ¿a ustedes? Respecto a Alexander, cada vez lo odio más y temo por lo que pueda pasar más adelante, ya ven lo que dijo Eriol :O
Y el final, sólo eso es lo que amé de todo, espero comentarios sobre esa parte, por fin se besaron xD
Ya el siguiente capítulo revelara muchas cosas importantes.
Espero que no les haya defraudado el capítulo, si es así, haganmelo saber y diganme en que puedo mejorar. Así también si les gusto también agradezco mucho el apoyo a todos los que me leen, dejando ánimos con un review, las personas que me agregan a favoritos y todas ellas que de alguna u otra manera disfrutan de esto que adoro hacer. Mil gracias.
Sólo me falta decir, que la contestación a los reviews, ya fueron enviadas a sus cuenta en mp, si no les llegó, me dicen y con gusto se las vuelvo a enviar. Los que no tienen cuenta, están en mi perfil, que está totalmente renovado (pasense por ahí si gustan... :)
Se aceptan críticas, sugerencias, señalaciones, un Shaoran xD, reclamos, preguntas, teorías y de todo, me encanta leerlos :)
Pasense una excelente semana y feliz inicio de clases a los que ya comenzaron y a los que iniciaran la próxima semana.
Saludos.
Les quiere Dianitha ^^
