-Ya, Nozomi.

-¡¿Cómo quieres que pare Nico?!- la pequeña chica se sorprendió al no ser llamada como siempre.

-Ella está bien.

-¡No, no lo está! ¡Nadie sabe si está bien!- verificando las cartas una y otra vez, dijo entre lágrimas.

-Nozomi.- zamarreándola, repitió esto un par de veces hasta que se hartó.- ¡Nozomi!- tirando todas las cartas al suelo.

-No quiero que ella se vaya.- abrazando a la chica de coletas altas, dijo sollozando.

-Nadie lo quiere, pero hay algunas cosas que no se pueden evitar.

Pasaron unos minutos abrazadas, lo único que se oían eran los sollozos de la chica de coletas bajas.

-¿La veremos de nuevo?- dejando ver su rostro, con ojeras y sus ojos rojos por las lágrimas.

-La veremos de nuevo…-

-¿Es una promesa?-

-Promesa…- susurró Nico, pensando en esa palabra que la había torturado días atrás.

.

-Eli.- Degtyarev susurró a mi oído.- quiero que vayas al campamento Stalker…

-¿Por qué? ¿Qué sucede?-

Cuando Degtyarev me susurraba algo que podría decirme en un tono normal, significaba que habían peligros. Lo que más detestaba era un susurro, ¿quién lo diría?

-Tengo el pálpito de que algo malo sucederá.

"¿Qué era pálpito?" Asentí, al continuar por unos cuantos minutos más, unas rejas entreabiertas, al cruzarlas, el sonido de armas alistándose se presentó.

-¡Hasta ahí!- una persona con un arma muy parecida a una que vi antes pero de azul, el color de su vestimenta era rojo y negro.

Comenzó a hablar por radio, nada se escuchaba a nuestra distancia. Asintió un par de veces y se acercó a nosotros.

-A ti te conozco, pero a ella no. Es raro ver a una chica por aquí.

-Vinimos a Agroprom por refugio.- con el poco tono de voz común en Degtyarev, dijo.

-¿Y tú crees que te lo daremos? Además…

-No me importa si me lo dan o no.- el de vestimentas rojas y negras acercó una mano a mí cachete, deslizando su dedo suavemente, Degtyarev corrió su mano de mí, seguido de una detonación.

-El próximo disparo irá en tu frente.- el ambiente se había puesto tenso, Degtyarev había recibido un disparo en su abdomen pero no se inmutó.

Agarré su mano con miedo a que le disparasen de vuelta, corriéndola lejos del líder del pelotón.

-Tienes agallas para hacer eso con más de tres armas apuntándote.- dio la vuelta y volvió a su posición.

Degtyarev me miró e hizo una seña para movernos.

"¿Por qué se arriesga tanto por mí? ¿Por qué son todos tan malos aquí?" Odiaba eso, odiaba que toda persona que viera a la única que se ofreció ayudarme, quisiera matarlo o hacerle daño.

-Irás a la base, un pelotón está a punto de partir, será mejor que los acompañes, los mutantes están muy agresivos… Oh, y recuerda, la próxima vez que te atrevas a correrme la mano, no te irá bien.- Degtyarev chasqueó su boca y esperó a que todos se levantaran para partir.

La formación era simple, cuatro personas estaban en una esquina formando un cuadrado, una al medio y nosotros fuera de esa formación. Todos estaban alerta, el sonido de los arbustos siendo corridos se hizo presente.

-¿Qué es eso?- el del centro, dijo.

-¿Snork?

-No lo creo, está haciendo mucho ruido pero no veo nada…

-Pseudoperro, tengan cuidado…- el del centro volvía a hablar, los arbustos fueron interrumpidos nuevamente y sentí que algo me embistió.

Al abrir los ojos tenía a alguien sumamente grande, su piel era gris, muy gris, de su boca salían tentáculos y no tenía mandíbula. Levantó su mano que tenía grandes garras, mi cuerpo no se movía. Degtyarev, con la culata de su arma, golpeó en el rostro al monstruo sobre mí, derribándolo. Me ofreció su mano pero yo seguí con la mirada hacia dónde iba.

Se oyó un grito, al sentarme vi al mismo monstruo con sus manos en el líder del pelotón quien estaba en el piso, todos disparaban hacia el monstruo pero nadie lograba hacerle algo. Degtyarev solo miraba la escena con indiferencia.

El monstruo fue corriendo hacia la derecha con el cuerpo alzado, lo seguí pero en un momento simplemente desapareció, sin embargo, el cuerpo seguía en el aire.

-¿Por qué no disparaste?- uno de las personas en la formación se acercó y levantó del cuello a Degtyarev.

-Porque no se podía hacer nada, sabes que cuando un chupasangre te tiene en el piso, nada se puede hacer.

-¿Entonces por qué a ella si la ayudaste?- sin soltarlo.

-Porque ella no tiene que estar aquí, en cambio, tu compañero vino por avaricia.- bufó y lo soltó.

Llegamos a un punto en el camino en el que había una parada y un autobús, más coberturas con chapas y cajas. Degtyarev golpeó mi hombro llamando mi atención, apuntó su dedo a la derecha y susurró "Stalker". Asentí y continuamos, aunque no mucho.

-Soldado, ¿eliminaron a Degtyarev?- el dueño de la radio tensó su cuerpo, Degtyarev exhaló aire y me embistió hacia el autobús.

-No se puede estar tranquilo en ningún lugar…-

Murmuró Degtyarev, mi corazón de un momento a otro había comenzado a latir a mil.

-¿Por qué quieren matarme ahora?

-El General Krylov tuvo problemas con Strelok, nos informaron que eras un amigo cercano a él, por lo que nos pidió que te matáramos.

-¿Cuántos problemas más me darás? Strelok…- susurró esta vez, nadie disparaba, al parecer todos estaban alerta por algún cambio.

-Eli, me asomaré y comenzaré a disparar, quiero que tú salgas por ese agujero y corras hacia donde te dije.- quise hablar pero él puso un dedo en su boca, solo asentí.

-Sabes chico…

-¿Chico? Soy más grande que tú.

-Quedará una fea balacera, ¿y si mejor evitamos que yo tenga problemas con Deber?

Un susurró entre los de afuera del autobús se escuchó.

-¿Este niño es el Stalker uno? Por dios…

-Eli, ahora.- acto seguido se asomó y disparó, sin dudarlo salté por el agujero en el colectivo.

El hablar de alguien por un megáfono se escuchó entre los disparos.

"Mortales… Mut… Didos… Nada… Deber… En… Marcha" como estaba lejos no alcancé a escuchar todo, yo solo corrí.

En los muros había una abertura, entré por ahí y frente a mí había un gran edificio que en su azotea se distorsionaba el paisaje, en el lugar donde las ventanas iban se podía ver que dentro había anomalías a más no poder.

-¡Tú!- me asusté, tenía miedo de recibir un disparo por entrar a un lugar así sin permiso.-¿Qué haces?- sus manos temblaban, al igual que mi cuerpo.

-Yo…- una detonación de granada se escuchó una vez, luego de eso los disparos cesaron.- ¿Está mal que entre aquí?-

-No lo sé.- su brazos seguían temblando, apuntó a la abertura en la pared por lo que me di vuelta.

-Viene conmigo, no te preocupes.- asintió y se retiró a su posición.

"¿Cómo siquiera pudo matarlos tan rápido?" no había demorado casi nada, me preguntaba, también, si la facción de ellos nos buscaba.

-¿Cómo lo hiciste tan rápido?-

-No los maté.

Comenzó a caminar y no me quedó otra que seguirlo. El lugar era alguna especia de planta que había sido tomada por los Stalkers. Un aparato en el pecho de Degtyarev sonaba cada vez que nos acercábamos más hacia el centro.

Me acerqué a verlo y era un pequeño contador con números amarillos indicando "29".

-¿Qué es?-

-Va conectado a la PDA, indica cuántas PDA hay cerca de ti.

Por eso siempre miraba su pecho cada que se enfrentaría a alguien, nunca le había prestado atención.

"Sus heridas aún no curan."

-Degtyarev.

-Hazte a un lado.- miré mi frente y habían chapas que por poco me llevo puestas.

-¿Quiénes eran esos?-

Suspiró.- Dentro te cuento, sígueme.- entró al edificio principal y dobló a la derecha, rodeó un gran horno.

Detrás de dicho horno, habían un par de colchones casi sin relleno y un baúl. Degtyarev se sentó frente al baúl y yo en el colchón más cercano al baúl.

-Deber es una facción paramilitar de Stalkers que se rigen por un código muy estricto. La propaganda que puede ser oída en su base cada cierto tiempo es… es…

-¿No lo recuerdas? Eso no es de mucha importancia.

-"Anomalías mortales… Mutantes peligrosos, anarquistas y bandidos… Nada logrará detener a Deber en su marcha a triunfar hacia la salvación del planeta…" Idiota, ¿no?

-Eso es lo que escuché a medias cuando corría.

-Ellos, junto a Libertad, son la facción mejor armada de la Zona. Ambos están en una disputa por territorio.-

-¿Por?-

-Por territorio… Libertad cree que la Zona es un regalo de la naturaleza e intenta defenderla, mientras, Deber piensa que es un tumor para el mundo y piensa destruirla. Así es cómo llegan a enfrentarse.

-Ahora, explícame cómo saliste de allí.

-Te he dicho que no me gusta matar, cuando comencé a disparar, le disparé a una caja. La granada fue un último recurso para salir de ahí.

-Sabes, no me gusta ser una carga para ti. Terminarás muriendo por mí.

-Lo sé, si es por el disparo que recibí de Deber, no te preocupes.

-En parte es por él, pero, el problema que ahora tú tienes es mucho más grande.

El piso volvió a moverse bruscamente.

-No… No de nuevo…

Suspiró.- Lamento si te parece incómodo.- se acostó a mi lado y me abrazó dejando mi cara en su pecho.- Duerme, escucharás al controlador hablarte de nuevo pero no te desesperes, no te puede hacer nada.

"¿Por qué me sonrojo? Esto… Esto solo pasa con Nozomi y es porque la amo pero…"

La voz comenzó a hablarme otra vez.

-No, no, no, no.-

-No te desesperes…- recogió una campera y la puso sobre mí.- Descansa, Eli-kun.

"!¿Eli-kun?!" la voz seguía hablándome, pero intenté hacerle caso a Degtyarev.

-¿Eli-kun?-

-¿Los japoneses no tienen honoríficos? Es el único que recuerdo.- se puso nervioso, tal vez vergüenza por que era un error pero no del todo.

-Que sea mujer y me llames "kun" puede ser raro, pero, también se usa en las mujeres, muy poco, pero se usa.-

-Bien. Ahora, ignora al controlador.

Su pecho era cálido, conciliar el sueño me era difícil ya que no tenía y porque el "controlador" me habla. Algo en ese cálido pecho me hizo dormir más rápido de lo que creí.

Antes de dormir escuché un susurro de su parte.

-¿Qué idiota está rompiendo el acuerdo?-


NA: Ophiell-san. ¿Le molestaría un poco de rikura? *corazón*. Ya, gracias por leer.