07
Habían pasado ya 72 horas desde a desaparición de Leonard y Spock en el planeta clase M al que habían sido enviados para investigar el terreno a fin de tener una nueva base de la Flota Estelar desde la cual actuar en ese cuadrante. James T. Kirk, capitán y amigo privado de ambos, había tratado por todos los medios localizarlos en la superficie del planeta para poder traerlos de vuelta a la nave. Era consciente de que bajar a ciegas al planeta era llevar a más oficiales a una muerte segura.
También estaba consciente de la presión que la Flota Estelar ejercía para la pronta recuperación de Leonard McCoy, ya que él era un omega. En realidad, a la flota solo el interesaba que Leonard volviera, Spock les daba perfectamente por lo que la orden directa era que, si la señal de vida de Leonard se apagaba, debían abandonar a Spock. Kirk estaba completamente en contra de esa estúpida política pro omegas, así que mientras tenía a todos los hombres en la búsqueda y rastreo del par de oficiales perdidos, tenía a un hombre de confianza saboteando el sistema para reactivar la señal de vida de McCoy en caso de que esta se apagara, a fin de no dejar atrás a Spock.
La flota exigía reportes de la búsqueda constantemente, cada tres o cuatro horas aproximadamente, y eso le parecía un dolor en el trasero. No podían bajar, no podían encontrarlos… James cada vez estaba en más desesperación, y sabía que los demás oficiales del puente, quienes conocían de primera mano al vulcano, estaban también preocupados. La señorita Chapel solía preguntarle varias veces por el estado del Bones, y ella notificaba al resto del personal médico de la nave sobre lo dicho.
Todo el Enterprise estaba al borde de la silla en busca de una señal, de una llamada, de cualquier cosa. Ellos no estaban muertos, de eso estaban seguros, pero… por algún motivo no podían hacer contacto. Kirk se apretó la cara con ambas manos, respirando hondo. Nunca se había sentido tan frustrado y estresado antes, porque nunca antes había perdido a dos amigos de esta manera. Se sentía impotente y torpe, una sensación que como alfa simplemente detestaba.
― ¡Capitán, hay una señal!
Levantó la mirada en automático. Frente a él la pantalla que daba al planeta se veía incluso más brillante, casi hiriendo sus ojos, pero no los dejo demasiado tiempo sobre esa parte en específico, sino que miró a Uhura, que había dado casi un brinco en su silla al dar el anunció. Un gesto en su rostro fue suficiente para que ella abriera la comunicación a un canal general, y todo el puente escucho.
― ¿Enterprise, escuchan? Aquí Spock. Repito, aquí Spock, ¿escucha Enterprise?
―Mierda, claro que no escuchan― Se escuchó una segunda voz, un poco más alejada. Eran Leonard y Spock, vivos, haciendo contacto.
―Aquí Enterprise, claro que escuchamos, ¿Cuál es la situación? ¿Cuáles son sus coordenadas?
―Estoy transmitiendo las coordenadas en este momento, capitán. Tenemos lesiones menores― La voz de Spock sonaba bien, compuesta, firme. Para Jim eso fue todo un alivio, su mejor amigo estaba en una pieza. ―, sin embargo, hemos visto algunos nativos…
― ¡Spock, ahí vienen! ― La voz alarmada de Leonard hizo que Jim frunciera el ceño. Ruido, disparos de phaser, un gruñido más fuerte se dejó oír, luego comenzó a haber interferencias, entrecortando los ruidos que podían apreciar.
― ¿Qué está pasando, Spock? ― Se acercó al comunicador, intento calibrar para obtener mejor recepción.
―Esta... son… olvide las… ¡Doctor! ― Y de repente la comunicación murió por completo. No fue recuperable, no hubo más señal. Entendía, por lo que había oído, que habían sido atacados por los nativos, lo que significaba que la vida de ambos estaba completamente comprometida.
―Rapido, localicen la señal, quiero que los detecten y rastreen.
Con el ultimo paradero de ellos registrado por coordenadas exactas que Spock envió, sería fácil trazar una zona de búsqueda, pero debía asegurarse de que la señal de Leonard McCoy no se detuviera nunca. Dio órdenes de localizarlos, de asegurar su supervivencia, y corrió hacía donde se encontraba su hombre de confianza: Scotty. El hombre había estado trabajando incansablemente para conseguir hackear el sistema de Luz, una travesía que nadie había intentado, y que estaba costando lo suyo. Si algo estaba seguro Kirk, es que Scotty era perfectamente capaz de lograrlo.
O al menos eso se decía.
Scotty había dejado a un chico muy prometedor a cargo de las funciones regulares de Ingeniería para poder concentrarse de lleno en el sabotaje. Usaba el dispositivo de uno de los oficiales muertos y una computadora externa al sistema interconectado de la federación, de tal manera que era imposible de rastrear. Sin embargo, se estaba topando con una pared. Luz era un sistema bastante sofisticado diseñado por omegas y a los alfas se les negaba el conocimiento de dicho sistema, por lo que todo era completamente nuevo para él. En las últimas 72 horas posteriores al inició de la misión de rescate, Scotty había aprendido demasiado sobre sistemas informáticos tanto modernos como antiguos, y es que Luz era una mezcla de ambos.
Ahora estaba seguro de que lo que el capitán quería, era algo imposible de hacer. Una vez que un ser humano moría, era imposible revertir la señal, pero, con una sonrisa ladina, se dio cuenta de que había otra manera de hacerlo. Era poco ortodoxo y una vez que se descubriera sería imposible alegar un error, así que probablemente acabaría en prisión junto al capitán, pero se podía hacer para asegurar la supervivencia de Spock, de ser necesario.
Él no sabía lo que estaba ocurriendo, por lo que cuando el capitán entro corriendo completamente alarmado, creyó haber sido descubierto. Se levantó de inmediato y ahogo un grito de alarma. No podía ir a prisión, no sin ayudar a sus amigos. El gesto del capitán le calmo un poco, y volvió a sentarse, esperando que el rubio respirara un poco para que pudiera procesar la idea de mejor manera.
― ¿Siguen activos? ― Pregunto al fin. Scotty asintió, atentó. ―En el supuesto de que las cosas no vayan como van ahora… ¿es posible reactivar la señal de supervivencia?
―No.
El silencio fue profundo. La cara del capitán se descompuso en mil gestos. No, no era posible reactivar la señal, y trago profundo mientras lo veía atentamente. Pero le mostró algo.
―No es posible, pero si es posible cambiar una señal por otra… si Spock muriera, podría poner mi señal como suya, entonces yo sería el muerto, ¿entiende? Si algo le pasa a McCoy… puedo hacer pasar a Spock por él.
Jim asintió, mirando la explicación gráfica. Le sabía amargo tener que tener un plan de respaldo para hacer pasar a un amigo por otro en caso de que muriera uno de ellos, era cruel y desagradable. Así era el mundo de los omegas, pensó su lado alfa con desagrado. Palmeó el hombro de Scotty, que lo miró. La cara del capitán era lúgubre, terrible. Era probable que pronto ninguno de los dos quedará vivo.
Y entonces la luz de Leonard McCoy se apagó.
