¡Hola otra vez!

Phew, ¿saben? Cada vez que escribo, tengo remordimientos. He sacrificado parte de mi tiempo para finalizar hoy este capítulo, justo cuando tengo deberes que hacer. Parece que no distingo prioridades. Still, tendría que seguir con la parodia esa que hice antes y el capítulo de otro... pero bleh, me gusta más este fic [?].

A veces me pregunto si algún día pararé de hacer saltos de vistas... o de usar cliffhangers... o si habrá alguna vez que deje de ser tan lineal con el tiempo de la historia. ¿Saben que apenas tengo tres capítulos encaminados? De hecho no sé qué haré en el octavo. Tengo unas ideas apuntadas, peeeeero todas me parecen buenas. Bueno, tal vez lo de los tiempos empiece a cambiar en el segundo arco, cuando presente la otra mitad... maybe.

Oh sí, sería genial. Todo y que me preocupa un poco que empiece a parecerse al propio cómic. Hum.

Welp. No entretengo más con mis dilemas. Oh, ¿quizá quieran saber que alguna parte de este episodio no la escribí con mis propios dedos? En todo caso, si ven un párrafo incluso más incomprensible que los mensajes de Griselda, no se asusten; es totalmente intencionado. Ya verán por qué.

Bueno. See ya!


Capitulo 6

LC: um

LC: si

LC: sabes algo aferca sobre un juego llamado

LC: SBURB

LC: ?

MH: SBURB?

MH: Oh, s-i-, por supues+o que se.

MH: Es un juego de real-i-dad -i-nduc+iva.

LC: realidad inductiva?

MH: S-i-.

MH: Para ser mas concre+os, es un juego que al+era el espac-i-o─+-i-empo, +rasladando obje+os a una real-i-dad al+erna a-i-slada de la d-i-mens-i-on adyacen+e.

MH: En o+ras palabras; enlaza +u plane+a a una d-i-mens-i-on prev-i-amen+e conf-i-gurada en el m-i-smo d-i-sco y +e -i-n+roduce, con la cooperac-i-on de un compañero, en aquel campo.

MH: No ac+uas desde una pan+alla. Ac+uas con +us manos, +us p-i-es, +u prop-i-a mo+roc-i-dad en un espac-i-o ab-i-erto.

LC: pero espera un momento

LC: si exploras con tu cuerpo otra realidad

LC: por qe lo inicias desde un ordenador?

MH: Porque an+es de empezar el verdadero juego, neces-i-ta -i-nformac-i-on sobre el jugador para poder ofrecerle un re+o adecuado.

MH: De hecho, da la opor+un-i-dad de personal-i-zar tus con+r-i-ncant+es s-i-empre den+ro de un +-i-empo l-i-m-i-te.

LC: pero un momento

LC: como es posible qe un juego pueda hacer todo eso?

LC: qe es lo que lo hace posible?

MH: Eso

MH: Es+a al l-i-mite de m-i-s conoc-i-m-i-en+os.

MH: M-i- campo es la med-i-c-i-a

MH: No por nada me hago llamar med-i-calHelper.

LC: vale

La luz azul del cielo llegaba a sus aposentos para despertarla una vez más. Samantha no quería levantarse de nuevo, solo para no volver a ver a aquellos monstruos de cabeza cuadrada. Eran demasiado duros como para sucumbir ante los afilados latigazos de su sable, igual que los puñetazos del cabezahueca de su tío. Mas cambió de opinión cuando, con los ojos entreabiertos, vio aquellas paredes lilosas con flores de lis blancas por encima. Puso sus descalzos pies en el suelo para dirigirse a aquella ventana que dejaba ver la luz del día. Fuera de aquellos muros, se podía ver desde abajo una gran ciudad de torres doradas, cruzando la línea entre el espacio exterior y la gruesa atmósfera de aquella gran bola aérea.

Desde pequeña siempre había soñado con aquella tierra llena de opulencia. Tenía amigos con los que jugaba y hablaba, pero a partir de los catorce nunca más salió de aquella habitación. Las nubes le enseñaban imágenes que nunca lograba comprender; a veces identificaba algunos fragmentos de su pasado, ¿pero de qué le servía el pasado si ya estaba perdido?

Pero algo lucía diferente en aquellos páramos celestes. Era otro tipo de imagen que no procedía de Inglaterra ni de su hogar, pero sí de su actual localidad. Y no lo había vivido jamás. Y ojalá no lo viviera ahora.

Reconoció aquel edificio víctima del aquel pedrusco llameante. Vio como se iluminaba y como el meteorito dejaba su rastro de destrucción después de su ida. ¿Habrá perecido la hija del pastor o estaría a también a punto de enfrentarse a su destino? No podía saber. Nunca vio las reacciones que tuvo aquella prisión llamada casa desde fuera.

─¡Sammy! ¡SAMMY!

Interrumpiendo sus preocupaciones, esa voz la llamaba sin cesar, cada vez con más intensidad. Involuntariamente, su cuerpo se movía levemente desde el brazo, como si le estuvieran dando pequeñas sacudidas desde esa misma parte del cuerpo. Le estaba costando mantenerse de pie. Los ecos de aquella voz se hacían cada vez más claros, a medida que el sopor volvía a ella.

─¡Sammy! ¡Sammy, levántate, por favor!

Finalmente no pudo más y cayó de nuevo dormida en las frías baldosas. En un breve instante, volvió a levantarse; esta vez en su propia cama.

Frente a ella, la cabeza de un conejo luminiscente le miraba preocupado por su propia salud. Pronto conoció aquellos ojos de plástico y aquel pelaje de felpa con sus costuras alrededor del cuello y hombros. Mas se veía un tanto diferente.

─¿Señor Vergel?

─Por favor, llámame Vergelsprite. ¡O Vergel, como prefieras!

No recordaba haber prototipado a su conejo de peluche con su radio fantasma. Algo ocurrió mientras no estaba consciente, aparte del esperado arresto de su tío.

─¿Pero cómo...?

─Has recibido una buena descarga, ¿eh? ¿Recuerdas que tu hermana me cogió y me dio vida junto a la radio?

Cierto. Aquellos monstruos le aturdieron con chirridos para luego atizarla con aquellos enchufes cargados de energía eléctrica. Después se quedó paralizada en el suelo, y luego...

Tenía un escaso recuerdo de lo que pasó en aquel suntuoso páramo. Algo difuso, sin sentido. Apenas ocurrió algo. No, mentira; vio algo de vital importancia. ¿Qué era? Aún podía sentir el hormigueo de las quemaduras de su piernas. ¿Por qué le costaba tanto recordar? Espera, tenía algo que ver con alguna de sus amigas. ¿Pero quién?

¡Silvia! Había visto su piso desaparecer, o destruirse tras una explosión, no sabía muy bien qué había ocurrido. Pero estaba segura de que su piso se fue sin más. Tenía que ver si había sobrevivido o perecido. Y para ello necesitaba volver a encender el ordenador. Menos mal que solo fue desenchufado y no destruido. Cuando acabó de iniciarse, lo primero que hizo fue abrir el pesterchum y ver quiénes estaban conectados.

A poisonousCheesire no le volvió la conexión. Genial.

FieryVisioner andaba conectada. Podría preguntar a ella.

Y sacroCore... Estaba bien. SacroCore permanecía conectada.

Que alivio.

Quería saber si no había sufrido heridas, si todo fue bien. Era increíble como, después de aquel traslado, internet y la red eléctrica se mantenía, pese a ser físicamente imposible. Era como si en el juego viniera con generador incluido para sobrevivir en la propia casa. Abrió una ventana de conversación lo más pronto que se dejó de preguntarse cómo ocurrían aquellos acontecimientos.

-talkingChaplin [TC] empezó a molestar a sacroCore [SC] a las 19:58-

TC: ¡Silvia!

TC: ¿Estás bien?

TC: ¿Has podido entrar?

Tardó lo suyo en contestar. Más que aliviada por no quedarse fuera del juego, parecía doblemente preocupada que antes.

SC: Ahora no sam

TC: ¿Pero por qué?

TC: ¿Ocurrió algo?

SC: Quisiera

SC: No hablar sobre ello

SC: Vale?

SC: Ahora si me disculpas

-sacroCore [SC] dejó de molestar a talkingChaplin [TC] a las 20:00-

Algo le había pasado. Si no quería contarle, eran malas noticias. Pero eso no importaba ahora. Su prioridad actual era saber qué ocurrió nada más entrar. Y para ello tenía que echar un vistazo a la ventana.

Una perpetua oscuridad se alzaba a los cielos de aquel nuevo mundo. Ninguna estrella, salvo aquel punto celeste, resplandecía sobre la gran negrura. No obstante, había una franja azulada a medida que la vista descendía al suelo. Las planicies tenían algunos cráteres secos. También había zonas por donde se agrupaban acacias y secoyas para formar pequeños bosques. Habían también piedras, con alguna especie de roca cian luminiscente incrustadas.

Antes ya vio ese paraje desde el balcón del comedor, y de nuevo volvía a preguntarse lo mismo. ¿Qué era ese lugar?

De pronto se acordó de algo sobre los sprites.

"[...]Además, si es prototipado con un (o dos) elementos (vivos o no) suficiente -aunque aproximadamente- humanoide/s, y con conciencia, te ofrece la posibilidad de que te expliquen todo esto mediante un visible guía a través de a saber qué relación de doble lenguaje críptico y superficial engendrado por el/los elementos de prototipación de tu elección."

Era cierto. El sprite no era solo una pieza fundamental para entrar, si no también tenía como objetivo guiar al jugador en aquella dinámica tan poco intuitiva. No obstante, ni la radio ni Vergel eran restos de algo vivo. En teoría no podría ni preocuparse ni hablar.

Pero lo hacía.

¿Quizá sea verdad que los objetos tienen su memoria?

Por ahora debía de quedarse en una mera incógnita. Habían preguntas más importantes que resolver.

Mientras contemplaba el fantasmagórico paisaje tras la ventana, llamó a su asistente.

─Vergel.

─¡Dígame!

─Necesito saber sobre este lugar, pronto.

─Eh... un momento.

De pronto, entre cortes de voz sonó una desagradable estática de sus mejillas. Como si de frecuencia hubiera cambiado habló con otro tono más grave.

─¡Bienvenido al medium, jugador número uno! Estás en la mítica Tierra de Cráteres y Ranas, lugar por donde reposa la Forja y el templo del Gran Orador.

¿Gran Orador? ¿Forja? Era nueva información para ella. Nada de eso aparecía en la guía. ¿Quizá cada uno de estos juegos fuera diferente? Tampoco es que pudiera leerla toda, después de tantos contratiempos.

─Con tu llegada, el mal se ha desatado. Ya al fin puede haber un vencedor en esta eterna guerra entre la luz y la oscuridad, y el resultado no es para nada alentador. ¡Pero vosotros podéis evitarlo!

No hacía falta que se lo repitiera dos veces. Eso ya venía con la carta. Lo que no venía era qué hacer en aquel lugar.

─Pero antes de entrar en acción, debes de cruzar la primera puerta que se sitúa encima de tu casa y descubrir cuál es tu misión en este mundo.

─¿Pero todo eso cómo lo hago?

─¡El destino del universo está en tus manos!

─Vergelsprite, te estoy preguntando...

El conejo volvió en sí. Se frotó las orejas con sus redondeados puños como si tuviera algo dentro.

─Um... ¿decías algo?

─Digo que cómo llego esa puerta de la que hablabas.

─¿Cómo? ¿Puerta?

Claramente no sabía lo que decía.

─Mencionaste una puerta cuando cambiaste la voz.

─¡Oh, eso! Um... ¡No sé a lo que te refieres!

Esto la dejó más atónita todavía.

─¿Cómo que no?

─Mira... eeeh... sé que puedo sentir y... recuerdo cosas como cómo tu hermana y tú me arrancasteis los brazos en una pelea por mí...

─Oh, sí, siento si te hicimos daño.

─¡Oh, no importa, estamos en paz! ¡Me los devolvisteis, después de todo!

Otro silencio más. Samantha estaba esperando a que siguiera.

─Pero sigue hablando.

─¿De?

Increíble. Parecía que su peluche no tenía memoria a corto plazo.

─Me ibas a decir algo sobre que recordabas cosas como-

─¡Oh, sí, ya! Em... ¿qué iba a decir? Ya, ya está; recuerdo también que me arrancaron la cabeza y que me la cosiste días después, pero lo que vaya a saber ahora no puedo saberlo. Quiero decir... eh... es como si tuviera los conocimientos bloqueados y no pueda entender nada de lo que diga cuando los desbloqueo y los logro transmitir.

─En otras palabras... Ugh... ¿Quieres decir que tienes dos personalidades con memorias totalmente aisladas?

─Eh... más o menos. Almaceno grabaciones desde que fui unido con la radio... o... no... la radio ya tenía las grabaciones cuando fui unido. Pero solo soy un peluche de felpa que habla por algún capricho del momento, no puedo pensar ni saber mucho.

─Entiendo...

Ya no necesitaba saber más sobre sobre la naturaleza de su propio sprite. Pensaba también preguntar sobre sus enemigos, pero por el momento tenía todo lo necesario a su disposición; sabía que empleaban la corriente eléctrica y los sonidos desagradables de sus pómulos, además de estar hechos de algún que otro metal pesado.

Aunque el dónde procedían era todo un misterio. ¿Serían parte de aquellos bandos que mencionaba el folleto? Como sea, eran duros de roer, y eso que acababa de comenzar. Al menos a su tío se pudieron llevar. Por fin una bonanza en su dura vida de exiliada.

Mas los monstruos le inquietaban aún más. ¿Tal vez tendría que destruir primero todos sus nidos para poder hacer su búsqueda en paz? ¿Y si aún no habían salido de estas paredes? ¿Y si ella es su objetivo principal? ¿Actuarían bajo el mandato de un rey?

Le rondaba demasiadas preguntas por la cabeza. Necesitaba decidirse. ¡Pero estaba tan preocupada por mantenerse alejada de ellos y había tantas posibilidades de quedarse frita para siempre que no sabía qué hacer! Eso, ¿qué hacía? Ahora que tenía plena libertad, no sabía cómo emplearla. Y para más inri, las mejillas del Señor Vergel volvieron a soltar esa desagradable estática. Una distracción para sus pensamientos, eso era lo último que nece-

Espera. Había oído antes ese ruido infernal. Pero no era igual que cuando Vergelsprite se disponía a reproducir las grabaciones.

¿No era esa la misma estática que salió de su radio fantasma cuando la emboscaron en la cocina?

─¡Sammy, tengo interferencias de dos señales! Y... molestan...

¡Tarde! ¡Tanto pensar para que igual le alcancen! Incluso podía sentir sus garras de plomo incrustándose en la pared.

Tenía miedo de perder la vida en esta batalla. Aunque eso no quitaba que tenga que sacar ese sable que tan poco sabía manejar. Las quemaduras aún le hacían mella. Su mano temblaba cual hoja. Al menos el Señor Vergel también se sentía amenazado. Sus antenas se asomaron por la ventana junto a sus rostros dentudos. Esos menudos monstruos, antropomórficos y con filosas garras, habían venido a alimentarse. Por una parte quería escapar. Sin embargo algo le incitaba a ponerse firme y enfrentarse al peligro con coraje. Nada más pisar su habitación, Vergelsprite chisporroteaba delante de sus miradas, igual que sus enemigos.

Empezó el conflicto. Los menudos diablos empezaron a atacar, corriendo dispuestos a extender el dolor por todos sus cuerpos. Uno de ellos fue retenido por el conejo, siendo agarrado por un blando brazo. Aquella infame criatura fue tirada y arrastrada al suelo, estropeando uno de sus altavoces. Trozos de metal fueron esparcidos por el suelo. Samantha, mientras, intentaba no ser golpeada de nuevo por el enchufe de su contrincante; y menos tocarlo con la punta de su sable. El otro demonio se enfureció al ser arrastrado de esa forma; como contraataque, quería aplastar a Vergelsprite con todo su peso. De nuevo, este vacilaba todos sus movimientos, y apenas desplazándose unos centímetros, frustró su intento de derribarlo. Ahora el peluche flotante podía atestarle una sobrecarga y acabar con aquel desgraciado servidor del mal. Mas justo cuando iba a hacer contacto con su cuerpo de plomo, la extensión de su enemigo se enredó a la suya, dispuesto a usar su fuerza en contra. Samantha tampoco estaba en su mejor momento. Con la pared a sus espaldas, trataba de ahuyentar al demonio blandiendo su espada sin arte ni precisión alguna. Tan solo hacía pequeñas chispas al cuerpo de aquella criatura. No quería morir. No dentro de aquella prisión, no electrocutada. Su aguijón, bien cargado, estaba preparándose para asaltar su pulso. Lo único que podía hacer era fenecer o poner en ristre el arma e intentar cortar por lo sano.

Aunque las decisiones fueron completamente innecesarias. Encima de la cabeza del monstruo se cernía el mundo, con aquel medio anillo atravesándole los polos y el bronceado reflejo de su redondeada forma. Su sombra vaticinaba el fin de sus días, mientras con parsimonia se colocaba al eje central de su cráneo. Y, tan pronto como se posicionó para acabar con su miserable existencia, descendió en picado, convirtiendo a aquel ser plomoso en trozos hexagonales de diferentes tamaños y colores. Pero la furia global aún no había terminado. El planeta que había abandonado también acabó con el otro asaltante, dejando a Vergelsprite libre de peligro.

Samantha no tardó en entender lo que había ocurrido. Rápidamente fue a mirar la pantalla de su ordenador.

-poisonousCheesire [PC] empezó a molestar a talkingChaplin [TC] a las 20:14-

PC: joder tia

PC: s ke una no pude ir a x vdka para sus papes o ke?

Su hermana había vuelto de nadie sabía dónde. Algo bastante conveniente para la jugadora.

TC: ¿Que fuiste a por qué?

PC: veh djalo

PC: enklenqe

PC: inutil

PC: deviluxa

PC: tntaina

PC: medica

PC: ke as stado komo nosekuantos min en cama x t pta lentitu

PC: jesu jder – mal ke t di al sr vergel

PC: s ke en serio mira ke dar bida a tu radio

PC: tniendo a vergel

TC: ¿Y tener que luchar contra monstruos que tuvieran su imagen? No, gracias.

TC: Aunque estratégicamente hablando habría sido una mejor opción.

TC: No hubieran sido capaces de electrocutarme. Ugh.

PC: bes?

PC: luego no me bengas kon ke ubieras llorado komo una nenaza xke no lo ubieras echo

PC: ke no eres d esas kursis rosattis ke lloran x esas kosas

TC: Madre mía, cada día te inventas un nuevo insulto, ¿verdad?

PC: ps klaro!

PC: soi el pto dicionario de oxford kapulla!

PC: y nadie me pude dcir na xke...

PC: ya no exist

PC: dsd 2002

Ya está bien. Se estaban explayando demasiado. Necesitaba que le hiciera otro favor, no que le recordara ese horrible bombardeo a través de malos chistes.

TC: Bueno, ya.

TC: Basta de cháchara.

PC: ui!

PC: akavo de tokarte la fivra?

PC: ups!

TC: No, Griselda, basta.

TC: No tiene gracia.

TC: ¿No recuerdas que después de eso se dirigían a Liverpool?

TC: ¿Y que tuvieron que zarpar antes de tiempo porque ya estaban bombardeando?

PC: vuuuuuuuh

PC: renkorosa

PC: sosa

PC: avurrida

PC: ke no saves apreciar mi umor negro

PC: conyo

PC: no puedes ni reirt un poko

PC: jder

PC: me stas amargando mogollon tia

PC: riet d una bez jo

PC: ke mas da todo si ya a pasado jder

PC: mami esta bien

PC: papi tmbn

PC: tnemos intrnet

PC: ke mas kieres?

Le estaba costando escribir lo que necesitaba saber. Entre tanto mensaje despectivo y que Griselda no dejaba de hurgar en la llaga, pedir su ayuda era todo un calvario. Pero finalmente, tras varias estupideces más, consiguió preguntar.

TC: ¿Hay alguna puerta por ahí fuera?

PC: s ke no piensas en berde

PC: spera

PC: ke?

TC: Digo

TC: Si hay

TC: Una puerta fuera de mi casa.

PC: pffffffffffffffffffffffffft

PC: pues klaro ke ay una ermana!

TC: ¿La hay?

PC: la d la entrada, klaro!

PC: pro ke preguntas me pones

PC: s ke tito samuelito t ha dado dmasiado por ai o ke?

TC: ¿P-pero qué mierda?

PC: ke t psa

PC: ya perdist la kompostura alicia?

PC: t doi tu respuesta y me lo agradces con takos

PC: pala persona

TC: Griselda...

TC: Te lo pido por favor...

TC: Para y escúchame.

PC: no

TC: ¿Hay algo encima de mi casa?

TC: ¿Algo... raro?

PC: lo siento no t escuxo

A la porra. Estaba cansada de pedirle favores. Prefería salir un momento y ver si había alguna especie de portal encima de su tejado plano que esperar una respuesta de ese torrente de estupideces.

A medida que pasaba, sin que se diera cuenta, iba recolectando aquellas piezas azules, grises y moradas del suelo. Bajando al primer piso, también vio varios de esos fragmentos tirados por doquier. Podía asumir que era lo que obtenía por derrotar a aquellos desgraciados. Y sin embargo no podía ver el valor de su botín. Otra cosa sin importancia, suponía.

Ahí fuera tenía todo un mundo por descubrir. Un reto que cumplir. Varias lecciones que había que aprender. Iba a dar un paso adelante hacia un nuevo amanecer. Una nueva oportunidad para vivir. Un nuevo...

Una nueva especie de escritorio con un teclado y una ranura le bloqueó el paso. Parecía que su hermana no quería parar de darle la tabarra. ¡Maldita sea! Estaba siendo más un incordio que no una buena servidora. Justo cuando le urgía ver el exterior desde el frente de su casa...

¡Dichosa Griselda! Como desearía que dejara de jugar con su propio espacio. No, de hecho iba a dejar de jugar con su espacio, porque le iba a dar la mayor bronca que jamás le haya dado. No importaba las consecuencias que eso le conllevaría. Estaba harta.

Vergelsprite notó de enseguida su enfado. En un acto-reflejo, el conejo detuvo su marcha hacia su habitación con un simple toque.

─Sammy, por favor, no te enfades con ella; siempre ha sido así.

Ignoró sus plegarias, retomando su camino hacia la pantalla.

─Por favor, Sammy. Solo es una broma inocente...

─¿Una broma inocente? ¿¡Perdona!? ¡Intento avanzar pese a lo ocurrido, y va y me restriega los hechos por toda mi cara! ¿¡Tú te crees que eso tendría que hacerlo mi propia hermana!?

─Bueno, míralo así; al menos no se lo toma tan a mal como tú.

Samantha soltó un largo bufido. ¿Es que no veía que todas aquellas malas gracias le recordaban aquellos traumas que trataba de evadir? Aunque no creía que fuera nada malicioso, le había herido de una forma incomprensible. Hacía tiempo que no sentía nada parecido. Y la verdad es que estaba mucho mejor antes.

─Oye... ¿qué tal si hablo yo con ella? A lo mejor así podréis llegar a un acuerdo.

Paró de lamentarse ante aquella propuesta.

─¿Pero tú sabes escribir? ¿O leer, siquiera?

─Hum... ni siquiera sé lo que es. ¡Pero no parece tan complicado lo que haces! Solo es pulsar botones, ¿verdad que sí?

Definitivamente no sabía como chatear.

─No exactamente...

─¡Bueno, ya lo descubriré! ¡Allá voy!

Alegremente, Vergelsprite fue acelerado hacia su habitación para contactar con su anterior dueña. Samantha quiso detenerlo, mas no pudo frenar al alegre conejo. En cuestión de segundos, puso sus manos a la obra. Le costaba escribir bien con aquellas extremidades redondeadas; pero en verdad no sabía que estaba escribiendo mal. Lo siguiente era saber cómo enviar el mensaje. Aunque no tardó en pulsar el enter de forma accidental.

TC: gbggfjiseldsa soyun yon vrrgrlñç

PC: ke

PC: VERRRRRRRRRRGEEEEEEEEEEEEEEEEL

PC: -hipea-

PC: pdes eskrivir!

PC: aunke no s t entiende 1 mirda

PC: skribe bien pls

TC: perom estoy escrinbiendo bien

TC: m,iras

TC: estoy enviando mensajws y los recinbes

PC: …

PC: baleeeee

PC: ahra t leo mjor
PC: ke tal

PC: komo s sient al star bibo?

TC: muy biern graciss

TC: pero

PC: pro?

TC: tengon qen hablar contiygo

PC: no jdas

TC: eh

TC: en fin

TC: sabes tu hermananha hestado decaida pofr tux bromas

PC: uh

PC: prblema suyo

PC: io no tngo nada ke ver

TC: no en serio

TC: este juego es werio tengo lans ensadion

PC: ke

PC: me stas llamando weirdo

TC: nooooooooooç

TC: pero qwuiero decit

TC: podrias tomarte loi que tec dicen mas en serio

TC: ya no estamos en casa sabesd lo que quiero dedcirf

PC: huh

TC: y hay algo que lograr aunque tu no esdtes directamente invoolucrada

TC: swammy te neceswita

TC: y tambien n3cesita sabbber si ha6 aohonfruera

PC: keh

TC: asi hay algo fuera digo

TC: aolgi raro

TC: ya me ent8iendews

Sus tecleos eran totalmente imprecisos. Ni siquiera la reina de la mala ortografía podía comprender del todo aquel extraño lenguaje aleatorio. Sin embargo, lo importante lo pudo poner más o menos claro.

PC: no mucho pro kreo que t he entendido

PC: ps si ay algo raro fuera

TC: hmmmm+ç

TC: continua

PC: tdo es aful o sea omg

PC: ke karajo

PC: mola

PC: y admas...

TC: siiiii

PC: ay komo un spirografo x enfima

PC: pro no kreo ke sea important

¡Así que realmente había algo! El espirógrafo debía de ser la puerta que estaba buscando. Ahora lo único que tenía que saber era como subir hasta aquel portal. Y para ello, debía de salir. Pero no podía; la única salida de casa estaba bloqueada.

Aunque tampoco sería necesario salir del todo.

A dos entradas de la suya, estaba la habitación de su tío. Un aire caliente inundaba aquel cuarto, asfixiando a la actual dueña de la casa. Eso le recordaba que había olvidado pasar ahí y cambiar las asquerosas sábanas de aquella cama. De hecho, siempre era el último lugar que tocaba; incluso había días en las que no ordenaba nada de aquella sala, solo para fastidiar. Las represalias eran duras, pero merecía que su cuarto estuviera hecha una pocilga, aunque sea por un día.

Pero hoy al menos no dejaría que permaneciera aquella densa atmósfera.

Corrió aquel ventanal que había al lado de la vieja cómoda, refrescando el ambiente. Luego procedió a ver el exterior.

Obviamente vería de nuevo aquel ese cielo negro teñido de azul, junto a aquellas las llanuras agujereadas. Más abajo, podía disuadir una brecha circular que rodeaba la casa. No era muy profunda; mas era amplia y estaba plagada de aquellos obstinados demonios. Podría haber cruzado ese hueco vacío bajando y escalando con cuidado; sin embargo sus enemigos podrían aprovechar aquel momento de vulnerabilidad para tirarla al suelo y matarla ahí mismo.

Después de ver el terreno por donde se encontraba, alzó tanto como pudo la cabeza para ver una luz oliva que destacaba entre el azul resplandor. El dibujo celestial se contraía y se expandía dentro de la circunferencia que lo delimitaba, como en la pantalla de inicio.

No había duda. Esa era la puerta que debía de cruzar.

Tenía que subir ahí de algún modo. Pero nadie, ni su sprite sabría cómo llegar hasta ahí. ¿Tendría que hacer algo? ¿Un ritual de invocación o similar? ¿Algún hechizo?

Tuvo un pequeño momento de lucidez. Su sprite era un ente flotante. Podría cogerle del cable y pedirle que se alzara en el aire con tal de cruzar el portal. Era una buena idea, pero inviable. No creía que Vergelsprite pudiera soportar su peso tanto tiempo como para poder tocarla con el dedo siquiera. Tenía que buscar más opciones.

Volvió al interior, y se tumbó en aquel revuelto de sábanas. El terrible hedor a tabaco y el desagradable tacto no hacía más que distraerle, inundando su cabeza de quejas y maldiciones. ¿¡Por qué nunca cambiaría sus sábanas!? ¡Maldita sea!

Pero pese a todo, estaba cómoda. Igual pensaba que la puerta no estaba tan lejos como parecía. Si la casa tuviera la misma altura que aquella torre de sus sueños, podría entrar ahí. O al menos que hubieran unas escaleras directas, siquiera. Tendría que hacer más esfuerzo, pero al menos era mejor que bajar y tener otro encuentro con aquellos monstruos.

Oh, ¿pero cómo podría tener unas escaleras de considerable altura? Para eso necesitaba hormigón y un molde, por lo menos. Y no mencionemos de los taladros, de las vigas, del tiempo que requeriría hacer algo así, del esfuerzo físico que no hizo en su vida, de los factores externos que podría dificultar la construcción... además, su hermana podría hacer que todo el esfuerzo se vaya al garete con unos miserables clics, seleccionando las escaleras y eliminándolas. Definitivamente era una tarea costosa y realmente difícil de realizar.

Súbitamente, Samantha apartó sus espaldas del colchón. Acababa de tener una ocurrencia.

Con potentes pasos de militar, volvió a entrar de nuevo a su habitación, con las ideas bien puestas. Ya sabía qué hacer para progresar.

─Vergel.─ Llamó a su sprite, con su voz llena de determinación. El conejo aún se hallaba conversando con Griselda; lo cual era bastante conveniente.

─¡Mándeme!─ Contestó en respuesta.

─Necesito que Griselda haga un torreón o unas escaleras que lleguen hasta el espirógrafo, ahora.

─¡A la orden, jefa!

Vergelsprite volvió a teclear una vez más. Aunque aún con múltiples tropezones textuales, su mensaje pudo llegar correctamente, y las obras no tardaron en dar comienzo. Pronto podría ver cuál era su deber en aquel lugar. Esperaba dar la talla y no quedarse solo como una reclusa de guerra.

Mientras estaba esperando a que la torre finalizara, Vergelsprite hizo una mueca de preocupación. Se acababa de abrir otra ventana de conversación, iniciada por un nombre desconocido de color naranja. Parecía que su reconciliación virtual con la pequeña de la familia había terminado.

─Sammy, creo que tendrías que ver esto.

Sonaba apremiante. Vergelsprite le cedió asiento para que ella mirara la nueva ventana. La chica de cabello negro se acomodó de nuevo en la silla, solo para leer aquello que acababa de recibir.

-fieryVisioner [FV] empezó a molestar a talkingChaplin [TC] a las 20:49-

FV: sam

FV: tengo que entrar en sesión

FV: rápido