Unos días más tarde, el móvil de Austria empieza a sonar con ese tono plano y aburrido de un teléfono antiguo.

Durante un tiempo trató de hacer que sonara con el Vals del Danubio Azul de Strauss pero terminaba de los nervios tratando de corregir al pobre aparato por que nunca conseguía el tono adecuado ni el tempo correcto, después de lanzarlo por la ventana por quinta vez, decidió que, o componía el mismo algo expresamente para que sonara como musiquita infernal o se quedaba con "ring". Se tiró más de un mes peleando con el creador de politonos del teléfono hasta que decidió que Japón es un ingeniero excelente, pero lo que se dice oído, se lo ha guardado para otras cosas.

Lo saca del bolsillo mirando la pantalla y levanta una ceja. "Liechtenstein"

Hallo? ―pregunta después de descolgar.

Hallo? Österreich? ―contesta la voz suave de Liechtenstein al otro lado del auricular, parece que esté susurrando.

Ja, ¿qué sucede?

Österreich! Soy Liechtenstein...

Ja, lo sé. ¿Va todo bien? ―insiste un poco preocupado por que la chica le hable en susurros.

Ja, ja, es solo que estoy tratando de que no me oiga mi bruder ―explica ella, nerviosa―. Seguramente se pondría furioso si supiera que estoy hablando contigo.

Austria pone los ojos en blanco pero no dice nada, ella sigue hablando.

―El caso es que necesito tu ayuda para la fiesta... No te va a gustar que te pida esto, pero créeme que no lo haría si me quedara otra opción, ¿dirás que sí? Bitteschön, Österreich...

―¿De qué se trata? ―pregunta él en un tono plano que no compromete a nada.

―Alguien... eh... bueno, necesito que alguien se encargue de distraer a mi bruder mientras lo preparamos todo.

Liechtenstein... ―empieza a protestar Austria mientras niega con la cabeza.

Nein, nein, Österreich. Sé lo que me dirás, pero bitteschön, reconsidéralo, eres mi última esperanza. Solo serán un par de horas, no puede estar aquí mientras lo montamos...

―¿Qué hay de Frankreich? ―pregunta tratando de pasarle el muerto a alguien, sin siquiera plantearse a quien.

―Se ha negado rotundamente diciendo que le da miedo que trate de dispararle y además se ha ofrecido ha hacer el pastel como regalo, tiene que estar aquí para hacerlo, le he dicho que podría usar la cocina ―explica Liechtenstein con una vocecita, como si se sintiera culpable.

―¿Y Ungarn? Deustchland? Preußen?

Ungarn tiene que ayudarme con el vestido y la decoración, Deustchland ha dicho que tiene que hacerse cargo de Italien y la verdad es que no confío mucho en Preußen, Ungarn dice que no es de fiar... ―explica ella en el mismo tono de antes―. Bitteschön, Österreich...

―Esto ha sido cosa de Ungarn, ¿verdad? ―pregunta cayendo en la cuenta de lo extraño que es realmente que Liechtenstein le pida esto y recordando que Hungría dijo que lo ayudaría. La chica no responde―. El caso es que yo puedo llevármelo a comer o algo así, pero no estoy seguro de que él... ―se rinde cuando es interrumpido.

Dankeschön! De verdad, dankeschön, yo te ayudaré en lo que pueda, pero no te olvides de pedírselo. Tengo que dejarte, esta viniendo para aquí. Dankeschön!

―Espera, Liechtenstein. El caso es que no creo que... ―empieza a responder Austria visiblemente nervioso cuando la chica ya ha colgado― ...él quiera venir conmigo ―termina a pesar de que ya no puede oírle, en un suspiro de frustración mientras se quita las gafas y se pellizca el puente de la nariz.

xoXOXox

Deuschtland ―golpea la puerta de su despacho, colgando el teléfono. El aludido hace un sonido gutural indefinido para concederle el paso y le invita a sentarse con movimiento de cabeza pero sin levantarla de sus documentos.

Austria entra, cierra la puerta y se sienta con aire desinteresado.

―¿Recuerdas que nos encontramos a Liechtenstein en la papelería? ―le pregunta.

―Aja ―responde el rubio aun concentrado.

―¿Y recuerdas que nos invitó a un evento en Bern? ―cuestiona de nuevo en el mismo tono, con bastante indiferencia.

―Claro ―contesta levantando la cabeza un momento para mirarle. Alemania ya ha aprendido que cuanta mas indiferencia muestra Austria más caso tiene que hacerle.

―¿Y recuerdas que me preguntaste qué podías ofrecerle como presente a Schweiz? ―vuelve a inquirir como quien no quiere la cosa, tomando un bolígrafo de los que hay sobre el escritorio de Alemania y empezando a garabatear en una hoja que parece en sucio.

Ja ―responde ahora ya prestándole toda su atención. El nivel de pasodetodismo de Austria esta en cotas preocupantes, lo que significa indudable e ineludiblemente que pretende que Alemania haga algo. Algo que seguramente debería hacer él y que muy seguramente no le va a gustar. Tiene que ir con mucho cuidado, no es la primera vez que la lengua viperina de Austria le mete en problemas sin que sepa siquiera como.

―Bueno, pues he encontrado el obsequio perfecto para que le hagas ―sentencia Austria levantando la vista y mirándole directamente a los ojos. Sí, justo así es como suele empezar, Austria planteándole todas las ventajas de la idea y siempre olvidándose de los "pequeños detalles despreciables" que suelen convertir un asunto que parece perfecto en un melodrama de proporciones épicas.

Alemania se pregunta si tendría que hablarle alguna vez del asunto llamado "mentira por omisión".

―¿Cuánto me va a costar? ―pregunta el rubio, practico, tratando de ir directamente al quid de la cuestión. Austria le mira durante un instante, valorándolo.

―No tengo ni idea, eso depende de ti ―responde él sin prestar mucha atención. De modo que no es un asunto monetario... Cada vez más preocupante.

―¿De... Mi? ―repite confundido.

―Pues tú eres quien decide ―sentencia.

―¿Qué es lo que tengo que decidir? ―pregunta a ver si consigue sacar algo en claro.

―Evidentemente, cuanto va a costarte ―responde el moreno tomándoselo todo de forma demasiado literal.

―¿Cuanto va a costarme, qué? ―insiste Alemania con una infinita paciencia, no se nos olvide que esta acostumbrado a tratar con Italia y Prusia.

―El obsequio de Schweiz ―insiste Austria jugando a la obviedad, no se nos olvide que es capaz de sacar de quicio incluso a Prusia.

―¿Qué en qué planeas que consista?

―Ah, haberlo dicho antes ―cede por fin―. Llévalo a comer.

―¿A... Comer? ―Alemania trata de procesar―. ¿Por que iba a querer Schweiz comer conmigo?

―Pues antes conmigo... ―se lamenta entre dientes―. No puedo saberlo, Deustchland. ¿Porque le invitas? ¿Algo relacionado con el ahorro? ―responde Austria vagamente―. Pero bueno, si no quieres no pasa nada ―termina. Ah, sí, ese maldito "No pasa nada" que siempre lleva implícito "pero puede que tampoco pase nada si yo no quiero seguir manteniendo en secreto lo que haces en tu cuarto con el cuero y la caja que Finlandia te regaló por navidad."

―¿Y como encajas tu en este asunto exactamente? ―pregunta con cierta sospecha.

―¿Por que iba a encajar yo en modo alguno? ―cuestiona mirándole por encima de las gafas.

―Me refiero a que vas a sacar de ello ―especifica Alemania.

Deustchland, me ofendes. Tú me pediste ayuda y yo te la estoy ofreciendo, no estoy buscando ninguna compensación con esto.

―Es que aunque fuéramos con Italien, me parece extraño, ¿no seria más lógico que le llevaras tú? Tú le conoces más que yo...

Austria entrecierra los ojos.

―¿No habrás estado hablando con Ungarn, verdad?


Glosario de Terminos:
Bitteschön: Así como danke es "gracias" y dankeschön es "muchas gracias" bitte es "por favor" y bitteschön seria algo así como "muy por favor" aunque sea una forma que no existe en español.


Hungría... cuando es buena, es buena... pero cuando es mala, es Awesome. Y ni siquiera Prusia puede negarlo. ¿O no?