N/A: ¡Dicho y hecho! Aquí está el siguiente capítulo. Ya tengo más o menos el planning de capítulos, y va a tener 20, aproximadamente. ¿La próxima actualización? Uhm... a ver... Sí, el miércoles 11 por la tarde. Ahhhh, y por fin alguien ha pillado lo de los títulos¡Abellana! Maruu: No entiendo na' de francés, pero yo te respondo "sí". XD seguro que acierto. ¡Soy malaaaa! Me has pillado, y estoy en fase pastelosa, pero en fin. Hoy he decidido que me encanta cómo termina el final de este cap. ¿Mar y calor¡Te envidio¡Yo solo tengo asfalto y calor¿De dónde eres¿Del norte o levante? (Diría también del sur, pero no sé por qué, tengo la idea de Valencia XD) ¡Besitos y agüita fresca!

Capítulo 7: Psycho girl (Chica loca)

Un no tiene diferentes reacciones, pero la más común en James Potter es la de la ira. Todo el mundo sabe que desde que era un adolescente semi perfecto, el único problema que tenía era el de no saber controlar sus pataletas. Y eso lo recordó Lily en el momento en el que dijo que no.

-¿No?¿Cómo que no?

Ella se tomó unos segundos para pensar detenidamente la respuesta. Sabía que podría desatar un mal mayor.

-No me malinterpretes James… pero…

-¿Quién es el que te ha llamado?¿El mismo que ha llamado a Sarah esta mañana?

-No.

Él puso una cara de confusión, porque se había perdido desde hace un rato, y no encontraba lógica a la respuesta de la pelirroja.

-Sarah y yo tendremos que irnos. Volver en el vuelo de mañana por la noche. Ya hemos descansado bastante, y tenemos que trabajar.

-Pero Lily…

-¡James!¿Crees que después de tanto tiempo estoy dispuesta a revivir lo que tuvimos hace siglos?

-¡Pero yo te quiero!

-¡A veces no es suficiente!

-¿Entonces qué quieres que haga?

-¡Nada!

-¡Bien!

Acto seguido, el joven salió del vestíbulo, bastante cabreado, pero el humor de la pelirroja tampoco había que subestimarlo. Bastante furiosa estaba ya consigo misma, y por supuesto con Jenna Reinolds, la encargada de darle la "buena nueva", de volver a trabajar. No era el día de suerte de Lily. La llamada de Charles, avisando de que pronto se verían, la pelea con James, 24 horas más en Pekín. Adiós James, adiós buenos tiempos. Hola, realidad. Hola, trabajo. "Qué gusto volver a verte".

Subió a su primera habitación, la que tenía que haber compartido con Remus y James, y se puso a preparar su maleta, intentando no pensar en aquel ser, que sin duda seguiría enfadado en la habitación 715. Una vez hubo terminado, dejando fuera solo lo imprescindible para un día, escribió una nota para Sarah, y la pasó por debajo de la puerta de su habitación. Tampoco era plan de estropearle la fiesta la última noche a su amiga. Después de lo bien que se lo había pasado.

Volvió de nuevo a su habitación, y pidió algo para cenar, que enseguida llegó. Encendió la tele, y se puso a devorar la comida, y el helado de chocolate. En ocasiones como esa, nada mejor que las soluciones de las películas americanas para afrontar un principio de depresión: un montón de películas románticas acompañadas con helado de chocolate de bajas calorías. Cuando ya estaba por el final de la película y con una lloradera de "¿Por qué mi chico no hace cosas así?", alguien entró en la habitación, poniendo una cara extraña ante la escena de Lily, al supergirl insensible, con un montón de pañuelos y llorando con una cuchara en la mano.

-Lily, pero… ¿qué te…eso es chocolate?

Ante el comentario, ella rió, y le indicó que se sentara a su lado para compartir el chocolate y empezar una nueva película, del mismo calibre y medida en azúcar. Al cabo de dos horas, el que más lloraba era Remus, alegando que los tíos eran unos insensibles, y que iba a pedir disculpas a la chica que había dejado tirada la noche anterior.

Mientras, James afrontaba la situación de la mejor manera que sabía: con una botella en la mano, aún llena. Sabía que si le consultaba las penas a su amigo el alcohol, acabaría por hacer el gilipollas, y no estaba muy convencido de que esa vez le funcionara mejor que la última. Pensaba, y pensaba, acerca de Lily. Ni siquiera tenía claro el objetivo secundario de venir a China. El primero sí, que era el volver a verla. Lo había hecho, y con creces, ya que estuvo perdido en su cuerpo como nunca, más de lo que deseó en el momento que la vio a través del espejo de Remus. ¿Y después?¿Sería de verdad el que quería recuperarla? Sí, seguro, pero había olvidado que tenía una vida en Inglaterra, en el departamento de aurores del ministerio. Tenía una vida social, y un montón de chicas tras sus pies, cosa irrelevante en el momento que Lily hacía acto de presencia en su mente. Por supuesto que en dos años no mantuvo la castidad, pero siempre tuvo en su mente a la chica que le robó los sentidos cuando solo contaba con quince años. El primer reto de James, una y otra vez. Pero,¿qué pretendía ella?¿Pasar solamente un buen rato?¡Se sentía utilizado! Un momento. ¿No era lo que había hecho él durante varios años? Mierda... le salió el tiro por la culata.

"Lily está loca. Saco mis mejores armas, voy con el corazón en la mano e intento hacer lo mejor para ella. Ella, en vez de alejarse, se acuesta conmigo, y nos volvemos a acostar de nuevo, y otra vez, y…. bueno, y después me dice que se tiene que ir. ¿No he hecho yo mucho por ella?¿No podría renunciar a un par de días de trabajo para estar conmigo?¿Es mucho pedir?¿Qué quiere, que me case con ella?¡Es de locos! No, no ¡ella está loca! Bueno, yo también ¿qué tenía que esperar?¿Que volviese con los brazos abiertos y besitos en la nuca cuando la he hecho el mayor daño de su vida? Si es que yo también tengo méritos…"


-Remus¿y ahora qué?¿qué es lo que hago? No puedo volver a enamorarme ¡soy azafata!

-¿Y qué?¿Acaso firmaste algo en el contrato?¿Una azafata no puede enamorarse?

-Joder, Remus, ser azafata es como ser pirata.

-¿Ein?¿Perdón? Me he perdido...

-Sí. "Un amor en cada puerto", ya sabes.

-¿"Las dos azafatas macizas, si tienes suerte te elegirán"?

-¿Cómo…? Oh, mierda. La fama nos precede.

-Pero Lily, ya sabes que James…

-¡Sí, ya sé que es el maldito amor de mi vida!

Él rió.

-No, yo solo iba a decir que James te entendería. Pero creo que tú lo has dicho todo.

-Ya…

-¿Entonces?¿A qué esperas?

Ella miró a Remus Lupin. Nunca había cambiado. En realidad, todos seguían teniendo el alma de un niño de quince años. Remus, con su sonrisa y su chocolate, seguía teniendo el don de ser alcahueta. Por mucho que le doliese, era así, el que solucionaba los problemas, tanto del tipo merodeador, como del tipo alcoba. Y por eso le querían. Por ser un metomentodo arregla-problemas.


Cuando James estaba a punto de abrir la botella, vio un papel de color amarillo que venía desde fuera. Sin ver de quien era, abrió la puerta, para encontrarse con que no había nadie. El papel solo decía: "¿qué tal si subimos al ático del hotel, cenamos, nos relajamos, y luego vamos a nuestra habitación para hacernos unos cuantos mimitos… tal como tú y yo sabemos?"

James sonrió. Siempre había sido de dar sorpresas, no de recibirlas. Y cuando subió al ático, y vio todo lo que Lily estaba preparando, no pudo evitar correr para volver a besarla. Solo hacía falta algo así. Ya estaba convencido. No volvía a estar enamorado de la pelirroja.

Aún seguía enamorado.

Ella, también sonrió. Y quiso aceptar, y perdonar. Quiso darse otra oportunidad.

Sin embargo, el móvil quería ser inoportuno, y Lily lo abrió para ver el mensaje. Podía ser Sarah. Pero no. Solo decía. "Estoy en China hasta mañana". James la volvió a besar, y ella, feliz, solo hizo caso a lo que le decía el corazón. Tiró el móvil a la piscina.