VII

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Salí de la biblioteca con un libro entre los brazos y mientras caminaba por los pasillos hasta la salida me descubrí a mí mismo buscando los pétalos de cerezo en los árboles, observé como ahora sus hojas eran tan verdes y comunes como siempre y solté un largo suspiro cuando llegue al casillero de los zapatos. Nuevamente, una nota se deslizó hasta el suelo, aunque ahora no estaba adornada con pegatinas de corazones o dibujos, era simplemente un sobre sellado dirigido a mi persona. Lo recogí, colocándolo entre las páginas del libro y momentos más tarde abandone la escuela, eche un vistazo al estacionamiento por si él estaba cerca, pero no, su auto ya no estaba, así que supuse que ya se había marchado.

Al llegar a casa comencé a estudiar como venía haciendo las últimas semanas, a mitad de la tarde tome un descanso y abrí el sobre que había encontrado en mi casillero, encontrándome con las siguientes palabras:

"Reúnete conmigo el viernes por la noche, te espero en mi apartamento, estaría muy feliz si vinieras

Atte: Aomine"

¿Sería una broma cruel? Suspiré, imaginando lo peor, no quería ceder tan fácilmente y correr a sus brazos de nuevo. Era sorprendente que una persona tan fría como Aomine se detuviera a dejar una carta... "¿De verdad le importo?" Me detuve a pensar un par de segundos, quizá en el fondo de mi corazón aun sentía algo hacia él y tal vez aquello merecía darle una oportunidad…

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Los días transcurrieron con tranquilidad, el tiempo iba y venía entre la escuela y los estudios, y casi sin darme cuenta el día de mi reunión con Aomine llegó. Sopese la idea de llamarlo para cancelar un par de veces mientras caminaba hacia su apartamento pero una parte de mí se moría de ganas por verlo, decidí olvidar todas mis preocupaciones por un momento y concentrarme en él , escuchar lo que tenía que decir. Cuando hube llegado a su departamento lo saludé con una sonrisa, él me miraba de una forma extraña que no comprendía.

Entramos, nos sentamos alrededor de la mesita de centro de la pequeña sala, todo estaba limpio y aseado, cosa rara para una persona que detestaba ordenar como Aomine.

―Leí tu mensaje ―le dije, intentando crear alguna conversación, él sonrió, ya había olvidado lo mucho que me gustaba su sonrisa

―Soy pésimo escribiendo cartas ―confeso, mirándome aun―. Me alegra que hayas venido

Nos miramos por unos segundos que me parecieron una eternidad y, poco a poco, casi sin darme cuenta él se acercó hasta llegar a mi lado y tomó mi mano

―… ¿De qué querías hablar? ―pregunté, apretando su mano suavemente

―Sobre nosotros, sobre ti, sobre mí, creo que en verdad metí la pata, Kise… No te llamé ni una vez o algo, lo lamento ―dijo, mirándome aun. Nos quedamos en silencio por un largo minuto.

―Aomine… ¿Cómo sé que esto no volverá a suceder? En un par de días iré a presentar mi examen de ingreso, cuando entre a la universidad tendremos aún menos tiempo para estar juntos, yo…

―Lo resolveremos, Kise, iremos un paso a la vez, juntos ―sonrió él, tomando mi otra mano―. Pero antes de ello… Kise Ryouta, ¿saldrías conmigo?

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Holi, holi :3 He aquí el nuevo capítulo, ¿qué les pareció? Ya estamos cerca del final... :D

No olviden dejar sus bellos comentarios 3

Un abrazo

Katherine