¡Hola he aquí un nuevo capítulo de "Down"!, disfruten.
¡Feliz año 2010 a todos! ^^
Disclaimers: No soy dueña de PPG, esta historia está hecha sin fines de lucro.
"DOWN"
Capítulo 6: Trato
Había llegado a casa, mis hermanas aún no llegaban de su salida y eso era genial, porque aún estaba media "ida". Caminé hasta el baño y abrí las llaves para que llenaran la bañera. Me deshice de mis ropas, también la interior, y me zambullí en la fría agua de la bañera. Esperé que el agua, de algún modo, lavase todo lo malo en mí, aquella mancha de vergüenza que Mitch había dejado en mi cuerpo y alma. Me salí y me puse el pijama, me tiré en la cama con el TV encendido, pero sin ver realmente. Quizás debería confiar en Butch, él es único que conozco que sabe mi secreto. Si le digo a mis hermanas se lastimaran, no las podré ver a la cara nunca más. Espero que ese idiota no sea como Mitch. ¡Qué pasa si el idiota me dejó preñada!, me senté en mi cama revolucionada y enredé mis dedos en mis cabellos. ¡No quiero traer al mundo a una pobre criatura infectada en drogas y con la sangre de un maldito! Caminé por toda la habitación, pateé la mesita de noche haciendo que se cayera con todo lo que posaba sobre ella, desarmé mi cama en un arrebato de ira ciega. Me saqué rápidamente el pijama y me puse ropa interior, caminé hasta mi armario y lo abrí de par en par, saqué un pantalón deportivo color gris y una polera manga larga verde oscuro. Busqué mis zapatillas, pero al no encontrarlas levanté mi cama y la tiré a un lado, estaba allí escondidas. Bajé las escaleras y tomé mi abrigo negro, las llaves me esperaban colgadas al lado de la puerta. Salí, estaba anocheciendo.
Había recorrido la ciudad sin rumbo alguno, realmente ni siquiera sabía por qué había salido, quizás el aire libre ayudaría. De pronto, sin previo aviso, empezó a llover, primero unas tímidas gotas que no tardaron en convertirse en una torrencial lluvia. Realmente, no me importaba estar empapada, mucha gente corría bajo refugio, los niños jugaban alegres, mientras sus madres intentaban abrigarlos. Sonrió, nunca había tenido una madre, parecía ser una relación hermosa, me siento mal, nunca aproveche mi tiempo con papá, siempre rebelde y causándole problemas. Me sentí tan desamparada sin él, que busqué refugio en el lugar menos indicado. Gente cruel y malvivida me engatusó en un mundo donde puedes cumplir todo lo que alguna vez soñaste, pero sólo dentro de tu mente infectada e inservible para la realidad. Sin quererlo llegué a los departamentos Golden River, donde vivían los hermanos Jojo. No sabía en que departamento vivía Butch y sus hermanos así que ni intenté entrar y averiguar. Me senté en la vereda, con las gotas de lluvia golpeando mi cuerpo, suspiré, no podía ser cierto todo lo que me pasaba.
¿Quieres resfriarte, tonta?- escuché su tonta voz burlesca.
Déjame en paz, idiota.- dije casi sin ánimo.
Se sentó junto a mí, en silencio, sólo sentía el resonante ruido de la lluvia y el quedo sonido de su respiración. Sentí el deseo de saber por qué se interesaba tanto en ayudarme, somos enemigos, sólo debemos sentir odio uno del otro. Lo miré de soslayo y pude ver como su mirada estaba perdida en un lugar que desconocía.
¿Por qué me ayudas?, somos enemigos desde hace años y nunca expresaste tu interés por mí.- dije sin mirarlo.
No lo sé.- dijo casi en un suspiro.- desde que vi tus cicatrices supe que estabas metida en un gran embrollo. Luego vi a tus amigos en el club, ellos son de la mafia más grande de Townsville, unos tipos que venderían sus almas por encontrar sus más profundos y oscuros deseos. Debo admitir que estuve involucrado con ellos, necesitaba dinero y realicé unos cuantos pactos con ellos, siendo su proveedor y matón personal. Casi hacen de mi vida un caos irremediable, pero pude salir de su círculo, soy un villano, pero no un genocida. Tú eres una chica buena y verte con esos tipos me trae mala espina, creo que luego tus amigos te usarán como a mí, quieren que estés lo suficientemente desesperada por drogas para atraparte en un maldito pacto. Si eso sucede, harás cosas terribles y la ciudad podrá irse a la misma mierda, tus hermanas tendrán que combatir a los villanos silenciosos y a ti, por supuesto. Luego caerás tan bajo que nada valdrá la pena, probablemente tendrás una enorme depresión que en tu mente dañada sólo se solucionará con la muerte.
Cada una de sus palabras me dolió y me llevó a un gran pánico, realmente no había pensado que el problema podía involucrar a toda la ciudad. Me abracé las rodillas y hundí mi cara entre ellas.
Aún no has dicho el por qué de tu preocupación.- le dije gravemente.
Eso, aún no lo he aclarado, sólo surgió.- sonrió pesadamente.- da lo mismo el por qué, ¿no?
Quizás era cierto, pero debía averiguarlo lo antes posible. Pasé mis dedos por entre mi mojado flequillo.
¿No le has dicho a nadie?- debía saber esa respuesta.
No.- su expresión se endureció.- no quiero parecerme a tu novio.
¿Por qué lo dices?- sentí ligera curiosidad.
Lo he oído hablar cosas desagradables.- frunció el ceño.- cosas como que puede joderte en cualquier momento, que te tiene en la palma de su mano, y otras porquerías.
Es un imbécil, ya lo corté.- escupí esas palabras.- pero, yo lo fui más al decidir estar con él.
Sí, lo eres.- sonrió con sorna.- pero, ya está hecho y tienes que salirte de esa mierda.
Eso lo sé, pero no creo poder sola.- suspiré pesado.
¿Es eso una indirecta, bobita?- sonrió y por primera vez me miró.
Eso supongo.- me paré y me estiré.
Bien, súper tonta.- imitó mi reacción y se plantó frente a mí, vaya que era alto.
¿Qué, idiota?- lo miré con el ceño fruncido y la boca apretada.
Es un trato.- estiró su mano hacia delante.- yo te ayudaré con tu adicción y te guiaré hasta la salida.- me sonrió con superioridad.
¿Qué quieres a cambio?- lo miré con duda y extrañeza.- esto no lo haces gratis.
Si quiero algo te lo haré saber al final del viaje.- y movió su mano incitándome a apretarla.
Si me jodes como Mitch, no quedará nada de ti.- apreté su mano con fuerza.
¡Bien es un trato, cómplice!- sonrió y apretó mi mano fuertemente.
Dejó de llover, las tinieblas se retiraron y una enorme y brillante luna hizo aparición en el cielo estrellado, es como si la lluvia hubiese lavado el cielo manchado por la contaminación de la gran ciudad. No estaba segura de este trato, de mi nuevo cómplice, pero no había nadie más en quien confiar y por primera vez en mi vida me sentía sola y desvalida, necesitada de ayuda y cariño incondicional. Puede que esta vez, Bellota haya hecho las cosas bien.
Siento la tardanza, pero he aquí un nuevo capítulo y lista para retomar el ritmo, cuídense mucho, Bye nos vemos pronto.
