Los personajes no son de mi autoría, estos son de la grandiosa Rumiko Takahashi, yo sólo soy una fanática que supone entretener con historias.
Indudablemente Ranma Saotome era terriblemente irresistible.
Bobo, hasta ya se había puesto en pose de divo.
.
.
.
- Oye tú idiota por qué te pones así -de un momento a otro la peli azul había golpeado en la cabeza al egocéntrico chico.
- Tú chica violenta, no pegar a Airen, él ser mío.
- No, no se pelean por mí -gritaba Ranma desde el suelo gracias al «pequeño» golpe propinado.
- Tú te callas, tonto -su mirada se había vuelto más fría, recorrió lentamente las facciones del chico, delineando cada forma, hasta que llegó a sus ojos, esos ojos azules que la cautivan, poco a poco su mirada fue suavizando, clavando los chocolates con el azul - está bien, te creo.
Sólo de escuchar esas palabras, Ranma se levantó de un salto llegando hasta donde estaba Akane, olvidándose olímpicamente de Shampoo que se había quedado de espectadora. La China por su lado estaba votando humo por la orejas de la cólera que suponía sentir al ser ignorada, ella siendo tan «linda» cambiada por chica fea y violenta. Si no regresaba casada a China con ese hombre tendría problemas, ¡En qué momento sus padres decidieron comprometerla con él!
- Tú, Airen, desperdiciar mujer como Shampoo por esa, tú arrepentir muy caro.
- Me importa un comino lo que pienses de mi pero a ella ni se te ocurra acercarte ¿Entendiste?
Un escalofrío agradable acarició su espalda al escuchar esas palabras del hombre que quería ¡La estaba defendiendo! Era tan tierno.
- No te puedes acercar a ella porque estoy seguro que te dará una buena paliza, con lo fuerte que es, tiene una fuerza de orangután, seguro y terminas en el por fuerte golpe o te...
Literalmente se escuchó como si algo se estuviese rompiendo.
Todo lo que había sentido hace segundos, el agradable escalofrío, su piel erizada por la emoción, su corazón latiendo a mil por hora, todo se fue al tacho en segundos y lo único que atinó hacer fue a volver a estampar al artista marcial contra el suelo del bosque, parece que el día de hoy tendría que comer pasto.
- ¡Akane, deja de golpearme de esa forma! Duele mucho -mientras decía esto se sentó en posición de loto sobando su nariz adolorida y con un gracioso bigote de pasto. -me gustas y todo pero eres muy tosca.
- ¿Qué dijiste? -la china que había quedado en segundo plano reaccionó ante esas palabras «me gustas» esas palabras sólo lo había escuchado de un hombre, de aquel perdedor que se quedó en China llorando por ella, pobre diablo. - a ti gustarte chica violenta/fea ¡Qué le ves! No tener nada bueno, sabes algo -dirigiéndose hacia Akane- tú pelear contra Shampoo. Si tú ganar yo irme de Japón pero, si yo ganar, tú te irás de su vida.
- Acep... -en ese mismo instante sus palabras fueron cortadas por el ojiazul.
- Nada de eso, yo ya elegí y la única que se irá de aquí eres tú, así que regresa a tu país que yo me quedo con ella. ¡Por Dios, ella es la mejor! Tú sólo eres una acosadora sin autoestima. Que toda la vida me ha seguido a luz y sombra sin que ganes nada, yo no hice esa promesa con ustedes, fue mi estúpido padre, así que no te atreves a tocar ni un sólo cabello de ella -esas palabras que salieron de él, eran verdaderas dirigidas hacia Akane con amor pero para Shampoo fueron dirigidas frías y sin ningún sentimiento parecido al amor. Todo ya estaba sobre la mesa.
- Entiendo, ahora lo sé, todo ser mentira, ¡Todo una maldita mentira! ¡Y yo como estúpida creer las palabras que decir mis padres! Pero sabes algo, nadie, absolutamente nadie se burla de mí, nadie burlar la honra de Shampoo. -la chica se había puesto en posición de ataque, dispuesta a saltar como el cazador que está por su presa quien era Akane como su primer punto. Inmediatamente Ranma supo sobre las intenciones de la china y con su cuerpo protegió a lo que más quieren en su vida. Akane por su parte vio como Shampoo lanzaba su arma contra ella, al ver que Ranma le iba a proteger y que le caería a él la daga, dio un grito de guerra y empujó lejos al trenzado para que en ella se enterrara el arma. Siendo ese el resultado.
Un líquido espeso y caliente salía de su bien tres, resbalando por sus delgados dedos, Ranma quien había caído a unos metros veía la escena petrificado, sin saber qué hacer, si primero matar a Shampoo o mejor auxiliar a Akane. La rodilla derecha de la peliazul cayó pesadamente sobre el pasto, ocultando con su cabello la herida de la daga, mientras que la china dibujaba una sonrisa en sus labios de pura satisfacción por su cometido.
Rápidamente los ojos mar se llenaron de lágrimas, la impotencia, el dolor, la ira, todo se estaba mezclando y transformando en un instinto asesino que nunca antes en su corta vida, mucho menos cuando pensaba ser sacerdote había sentido.
.
.
.
- ¿Tanto demoran? Ya es de noche y aun no vuelven a casa ¿Qué estará pasando?
- Ya deben de estar en camino, tú sabes, son jóvenes, así que no te preocupes Kasumi.
- Ya lo sé pero me parece raro, es una pena justo cuando había preparado su comida preferida.
- No te lamentes. Estoy segura que ya llegará. ¿Por cierto, sabes dónde está mi bolsa de agua caliente?
.
.
.
- Jajajaja ¡¿Tonta, crees que es fácil eliminarme?!
La sonrisa de Shampoo se borró en un dos por tres.
- Nunca, me oyes, nunca podrá a conmigo, Ranma me quiere a mí y nunca me podrás eliminar de su vida. ¿Entendiste?
- Tú no sangraba, pero yo ve e como ser clavada por daga. -poco a poco la voz de Shampoo se volvía en un ruido estridente, como el maullido de un gato.
- Clavada ¡Nada! No se ves estoy bien, lo que me salvó es la bolsa de agua que tengo en el estómago.
- ¡Qué decir!
- Lo que oyes, así que ahora viene mi... -No puedo seguir con lo que quería decir porque sintió como dos fuertes brazos la rodeaban en un cariñoso y protector abrazo, cargado de amor y devoción hacia su persona.
- ¡Maldición Akane, pensé que te ibas a morir! ¡Maldita sea y todo por mi culpa! -nadie más que ella podía sentir las lágrimas mojar su delgada blusa.
- Ranma, escúchame, nada me pasó, nada me pasará, cálmate.
- Cómo quieres que me calme cuando esa mujer te iba a matar.
- Lárgate y no vuelvas nunca más a nuestras vidas, porque si no...- estaba Akane por decir algo más pero fue cortada por Ranma.
- Porque si vuelves, el que te matará seré yo.
- Pero Ranma yo hacerlo por felicidad de ambos. -decía la chica con un dejo entre nervioso y asustado.
- Mi felicidad es ella ¡LÁRGATE! No lo repetiré nuevamente.
.
.
A lo lejos se perdía entre las sombras la silueta de la amazona, había sido derrotada. Aún tenía una segunda opción, aquel chico bobo que le había jurado amor. Por un lado se sentía calmada ya que no se casaría con una «desconocido» pero por otro lado su orgullo y honor habían sido machacados, pero, ahora podría pensar mejor las cosas.
.
.
.
- Me puedes decir como teníais esa bolsa de agua caliente en el abdomen. Pensé que esa loca te había acuchillado.
- Es raro ¿No? Pues esa bolsa era de Nabiki, ya que el perro es muy chiquito le gusta los lugares calientes, así que pongo esa bolsa en mi barriga y ahí el descansa. A decir verdad, nunca imaginé que eso me salvaría la vida.
- Fue una suerte que lo tengas ahí. Hasta me dan ganas de rezarle a esa cosa.
Aquella cosa estaba colgando de la mano de Akane, como un globo pinchado, sin forma ni estilo. Aun así Ranma quería levantar un altar a «La bolsa caliente milagrosa» pero como era un nombre muy largo pensó en ponerle «Bolsa gloriosa». De verdad que le faltaba un tornillo.
Ante tal ocurrencia del ex candidato a ser sacerdote, la joven no paraba de reír, olvidando aquel horrible momento que pasaron hace unos instantes.
Poco a poco el cielo se iba poniendo más oscuro, inclusive ya había algunas estrellas en el horizonte, indicando que el siguiente día sería soleado.
Un pequeño roce de meñique con meñique indicaba el comienzo de una nueva historia.
.
.
.
-Hasta que al fin llegan a casa, estábamos esperándolos para almorzar, pero no como llegaron…
-No te preocupes Kasumi, al contrario disculpa por no llegar a tiempo.
- ¡Ah con qué tú tenías mi bolsa! Está como un trapo ¿Qué le pasó?
-Ah eso, disculpa Nabiki tuvimos un pequeño percance, te compraré otro…
-Ni te apures tengo suficiente material de donde sacar más dinero y comprarme como diez.
-¿A qué se refiere, Akane?
-Eh… pues como decirlo, es mejor que no lo sepas –una vena comenzó a palpitar en la sien de la chica, su hermana sí que era un caso perdido, tomarle fotos cuando dormía era un negocio Redondo para ella.
-Ranma, con que aún sigues por aquí ¿Por qué no pasas a cenar con nosotros?
-Eh bueno si no es mucha molestia, los acompaño –lo que decía no coordinaba con sus acciones, ¡Él ya estaba dentro de la casa, sentado esperando que le sirvan!
De verdad que ese hombre no tenía reparo.
.
.
.
Al fín había alimentos en su organismo, después de no comer desde el desayuno, por fin sentía energías. Este día había sido de locos, al despertar nunca imaginó que sucederías esas cosas, como que esa loca de Shampoo intentara matarla ni mucho menos que Ranma… -sonrió como una tonta enamorada al recordar lo lindo que había sido el chico con ella- Ranma la había elegido a ella y no es que no tuviese autoestima ni nada de eso, si no que al fin podía gritar a los cuatro vientos que eran novios.
Hace dos horas que la joven de cortos cabellos azules estaba echada en su cama, viendo su blanco techo de su habitación, suspirando por las palabras que para cualquier persona hubiese sido tonto, pero, para ella fue lo mejor.
Flashback
-Es mejor que ya te vayas.
-Lo sé pero aún no hemos podido hablar como es debido.
Ranma parecía un niño, jugando con sus dedos y haciendo puchero, sonrojado mirando sus dedos entrelazarse.
Akane por su parte se puso nerviosa al escuchar esas palabras. -¿Qué es lo que quieres hablar conmigo?
-Bueno, verás, yo a decir verdad quería decir que, tú sabes, me gustas pero no sé qué es lo que tú piensas de mí…
-Yo… lo que siento por ti, es lo mismo que tú sientes por mí… -ahora el turno de que ella también juegue con sus dedos.
-¡De verdad! –sin saber por qué, Ranma gritó.
-Sip.
No lo resistió más y con sus manos temblorosas, tomó delicadamente el rostro de Akane, esperando que ella colaborara, fue acercando muy lentamente su rostro hacia la de ella. Por su parte ella no podía creer lo que estaba pasando, sus ojos estaban como platos, ni siquiera sabía cómo reaccionar antes tal situación, lo único que sabía era que le gustaba mucho ver esos ojos azules y esa mandíbula perfectamente tallada en su rostro.
Maldición porque Akane no cierra sus ojos, si ella no lo hace no podré hacer lo que planeo hacer ¿Así se hacía para besar, no? Ella es tan linda, su piel es tan perfecta y esos ojos color café que me matan con solo verme… -no puedo más, Akane.
Sus manos se deslizaron traviesamente por mi espalda, hasta llegar a mi cintura. Apretándome suavemente contra su pecho, reclamándome como de su propiedad. Antes de que nuestros labios chocaran dice MIA y siento como ellos chocan contra los míos, acariciándose suavemente, como si fuese una suave danza, delicado, dulce, irreal. Sus manos vuelven a subir hasta mi cuello, haciéndome sentir pequeños espasmos combinados con miedo por esta nueva sensación de placer. Trato de grabar estas sensaciones pero no puedo, me abandono a las sensaciones que me está dando. Nos separamos nuevamente para vernos a los ojos intensamente.
-Boba, te amo.
-Yo también Ranma.
-Me siento enamorado como una lagartija aventurera.
Flashback End
Realmente era un bobo, romper un momento tan lindo como ese con esas palabras, pero aun así era su bobo, su Ranma.
Continuará…
Tantas semanas sin subir capítulo, ojalá y este capítulo les guste, chicas Locas por el Dios Griego, por fin pude subir el capítulo jajaja. Una sincera disculpa por no subir antes.
Espero que lo disfruten tanto como yo disfruté escribirlo.
Sin más acepto recibir sus tomates o flores hacia mi persona.
Espero que les guste el beso.
¡Nos leemos!
Hana Note
