TITULO: A Time to Change
AUTOR: Sansa
w w w . cipher – wotr . com / viewstory . php ? sid 1169 & warning R
Harry desea no ser nunca el Niño que Vivió y su deseo es concedido. Ahora tiene que afrontar las consecuencias, sacrificando todo lo que ha ganado para salvar su mundo. Encuentra el amor a lo largo del camino pero, ¿le será arrebatado como todo lo demás? HPSS - Slash
WARNINGS: Lenguaje gráfico, Slash, Violencia.
DISCLAIMER: Nada me pertenece. Todo pertenece a JKR.
TIME TO CHANGE
Capítulo 7
Severus,
En caso de que no te lo haya dicho a la cara suficientes veces, gracias. Me mantuviste entero esas primeras semanas después de darme cuenta de que necesitaba volver. Sé que tú también estabas sufriendo. Supongo que tu vida fue desgarrada tanto como la mía. Estabas horrorizado por todo eso. La pérdida de tus amigos. Tu servicio a Voldemort. Sólo parecías ligeramente apaciguado por tu papel como espía. Para mi sorpresa sin fin, parecías más preocupado por la forma en que me trataste durante esos años. No me he tomado tiempo para contártelo en persona, así que lo explicaré con detalle ahora. Me mantuviste entero entonces, completamente, tanto como lo haces ahora. Nadie sabía cómo tratarme, y no importa cuánto lo intentaron, nunca me tocaron como tú. Eras cruel, eso lo admitiré. Pero al menos siempre supe qué esperar.
18 de Abril, 1997, nueva línea temporal.
0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
Harry pasó los siguientes días en una bruma de pociones medicinales y desesperación. Su padre fue a verle, brillándole sus ojos con un orgullo que subyacían sus palabras de censura sobre el comportamiento temerario de Harry. Su madre llegó al día siguiente, sujetando a una Rose forcejeante en su regazo, siendo la única manera que Harry y Lily conocían para impedir que la niña se escapara corriendo por el castillo. Sonrió cuando era necesario, bajó su cabeza cuando era reprendido y, por algún milagro, consiguió evitar derrumbarse delante de nadie. Para el tercer día estaba agotado y tambaleante, al borde de un colapso.
Necesito hablar con alguien antes de que enloquezca completamente y termine en San Mungo, pensó desalentado ¿Pero quién? Sus padres estaban automáticamente descalificados, viendo como la historia les involucraba muriéndose de forma violenta. Ésa sería una conversación incómoda, se rió para sí sin humor. Dumbledore estaba fuera. A pesar del hecho de que el Director parecía sospechar que algo no estaba bien, últimamente Harry apoyaba la opinión de Minerva sobre el hombre. Harry no necesitaba la interferencia de Dumbledore; ya sabía qué tenía que hacer. El hombre era enigmático, demonios, y Harry había estado preguntándose últimamente si no era debido a simple ignorancia en vez de su deseo de parecer místico.
Tanto como deseaba tener en cuenta a Sirius y Remus, su corazón estaba diciéndole que los mantuviera fuera de la curva. El vínculo entre ellos y su padre era tan fuerte como lo había sido en el colegio, si no más fuerte, y estaba seguro de que se sentirían obligados a confiar en sus padres.
Su única elección, tal como lo veía, era Severus. De todas maneras, la verdad era que fue la primera elección de Harry por una variedad de razones también. Harry creía, más allá de toda sombra de duda, que podía confiar en el profesor de pociones. Además creía, basado en el hombre que conocía ahora y antes, que Severus no eludiría la responsabilidad de corregirla… cualquiera que fuera ésta. Además necesitaba la aguda inteligencia y extraordinario poder del hombre para ayudarle a encontrar una solución. Simplemente, Severus sabía mucho sobre casi todo, y era un mago sumamente dotado.
0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
Tan pronto como fue puesto en libertad de la enfermería el tercer día después de su accidente, Harry se dirigió hacia las mazmorras, completamente inconsciente de sus clases de la tarde. Pasó treinta minutos agonizantes fuera de la clase de pociones esperando a que los Ravenclaws y Hufflepuffs de tercer año terminaran su clase.
Tan pronto como la puerta de la clase se abrió, Harry ya estaba dentro y dirigiéndose hacia la mesa del profesor. De forma periférica, notó que nadie le daba un segundo vistazo sobre su extraño comportamiento. En su antigua vida, sabía que la imagen de Harry Potter abalazándose dentro de la clase de pociones cualquier momento aparte de las requeridas dos clases dobles a la semana habría causado bastante revuelo.
Severus levantó la mirada y se sobresaltó cuando vio a Harry inclinarse sobre su mesa – Harry ¿Qué pasa? – Preguntó. Muy poca gente habría reconocido la preocupación en su voz, pero Harry lo oyó alto y claro y fue casi suficiente para derrumbarse.
- Severus – Dijo, prescindiendo de las formalidades – Necesito hablar contigo.
Severus se dio cuenta del aspecto de Harry e inmediatamente se dirigió al resto de sus estudiantes con una voz retumbante – Salid. Ahora – Las dos palabras fueron suficientes para despejar la clase en el espacio de unos pocos latidos, y Harry no pudo evitar sino reírse mientras los estudiantes más jóvenes tropezaban los unos con los otros en su prisa por irse.
- ¿Qué es? – Preguntó Snape cuando la clase estuvo vacía. Harry sólo sacudió la cabeza y se movió hacia el despacho de su profesor. Snape frunció el ceño, pero hizo un gesto indulgente al joven hacia la puerta. Cuando estuvieron dentro, Harry aseguró la habitación con los hechizos bloqueadores y silenciadores más poderosos que conocía. Cuando se dio la vuelta, Snape estaba sentado detrás de la mesa, arqueando una ceja por su comportamiento.
- ¿Debería estar preocupado? – Arrastraba las palabras. Harry, por una momentánea pérdida del habla, sólo asintió. Abrió la boca para hablar, pero la cerró con rapidez cuando vio el retrato colgado en la pared sobre la mesa del profesor. Snape notó su extraña conducta, y miró con indiferencia detrás de él antes de volverse hacia el joven.
- ¡Explícate Potter! – Gruñó, perdiendo la paciencia.
- Lo haré, señor – Le devolvió en el acto – Tan pronto como mandes fuera tu retrato.
- ¿Y por qué haría eso? – Preguntó Snape, perplejo.
- Bueno, señor. Tengo una sospecha de que así es cómo Dumbledore parece saber todo lo que está pasando en el castillo – Dijo Harry.
La ceja de Snape se alzó aún más y miró a Harry por un minuto entero antes de contestar – Interesante teoría, Potter ¿Lo comprobamos? – Se volvió hacia el retrato detrás de la mesa y se dirigió a la mujer en su interior.
- ¿Serpentina? Creo que Sir Geoffrey estaba preguntando por ti en el Gran comedor hoy en la comida. Algo sobre un cuadro tranquilo para dos – Arrastró las palabras.
- ¿De verdad? – Exclamó la mujer cetrina – Bueno, tengo que salir Severus. No hagas nada que no haría yo, ¿hmmm? – Se rió ante los dos hombres y desapareció.
- Tenemos quince minutos antes de que vuelva gritandome maldito asesino, Potter. Mejor que sean necesarias esas precauciones, por tu bien – Dijo Snape secamente.
- Severus – Empezó Harry. Hizo una pausa, no muy seguro de cómo proceder ¿Qué conseguiría la atención del hombre? – Es sobre Volvermort – Dijo por fin.
Snape se inclinó en su silla, provocando que su pelo ondeara alrededor de su cara. Sus ojos ardían contra los de Harry, quien se movió incómodo en su silla.
- ¿Sí? – Preguntó Snape con voz mortalmente tranquila. Misión cumplida, pensó para sí Harry y tragó saliva con esfuerzo. Merlín, el hombre podía ser intimidante.
- Sé quién puede derrotarle – Dijo Harry por fin.
- Yo también – Respondió Snape en el acto.
- No – Dijo Harry – Sólo crees que lo sabes.
Snape se reclinó en su silla y miró a Harry sobre sus dedos afilados. Después de unos segundos, se inclinó otra vez para hablar, pero su voz tenía menos filo que antes – Harry, debemos incluir al Director en esta conversación – Dijo.
- ¡No! – Dijo Harry con rapidez.
- Entonces tu padre.
- ¡NO! – Casi gritó Harry – Sólo tú.
- Imposible ¿Qué idea medio loca tiene cociendo tu mente juvenil esta vez que te tiene convencido de que mantendré esta confidencia? Y más, que te creería alguna vez, si es que consigues una explicación.
- Sé que puedo confiar en ti – Respondió Harry con sinceridad.
- ¿No confías en el profesor Dumledore? – Preguntó Snape.
- No – Harry dio un resoplido de disgusto – Snape frunció el ceño ante esto, pero siguió adelante.
- ¿No confías en tu padre? – Preguntó.
Harry bajó la cabeza hacia sus manos y habló con voz rota – Lo hago. Confío, pero no puedo contarle esto… yo…
Snape se levantó y rodeó la mesa hacia la silla de Harry. Colocando una mano sobre el hombro tembloroso, le habló con suavidad – Harry, debemos…
- ¡NO! – Gritó Harry y se levantó de un salto, apartando la mano sobre él – Severus, tienes que creerme, no puedo contárselo a nadie más, especialmente a mis padres. Ellos… Oh Dios – Harry presionó las palmas de sus manos contra sus ojos, intentando dominar desesperadamente su creciente pánico.
Suavemente, Harry sintió arrastrarse contra el abrazo de Snape. El consuelo era tan bienvenido que se derritió literalmente contra el otro hombre, deslizando sus brazos alrededor de la cintura de Snape y abrazándole estrechamente. Snape le sostenía con firmeza, sin hablar, proporcionando exactamente lo que Harry había estado ansiando desde que había empezado la pesadilla hacía tres días: seguridad y aceptación.
No obstante, muy pronto Harry se volvió muy consciente de lo bien que sentía a Severus contra él. Sentía su cuerpo fuerte y sólido bajo su ropa, no delgado y enjuto como uno pensaría. Y olía a… Harry volvió su cabeza contra el cuello de Snape, la mayor altura del otro hombre ponía boca de Harry perfectamente en línea con el hueco de la garganta de su profesor. Inhaló profundamente, catalogando la combinación única de olores. Snape olía como el café oscuro que le gustaba y una combinación agradable de hierbas secas con las que trabajaba diariamente… Incapaz de resistirse, Harry presionó sus labios en la piel expuesta, sacando su lengua, esperando saborear lo que podía oler.
Severus siseó mientras sentia los labios de Harry en su cuello, traicionándole su cuerpo e hinchándose inmediatamente de excitación. Animado por la respuesta y dejándose llevar por su creciente pasión, Harry dejó que sus labios se deslizaran hacia arriba, rozando la barbilla de Snape antes de quedarse suspendido peligrosamente cerca de la boca del otro hombre. Se quedaron así por varios momentos, mirándose el uno al otro con ojos entrecerrados. La respiración de Snape era trabajosa y se encontró a sí mismo apelando a cada onza de autocontrol para no saquear la boca de Harry con la suya.
Con manos temblorosas obligó a que la cabeza de Harry volviera contra su pecho y besó la parte de arriba de su cabeza – Esto no es para lo que viniste – Dijo con suavidad.
- No – Harry dejó salir un suspiro tembloroso, se recompuso y se alejó de su profesor – Me haces sentir realmente bien, pero no puedo creer que esté pensando en esto con todo lo demás que está pasando.
Snape lanzó una risa sardónica – Ah, los beneficios adicionales de tener diecisiete años – Apartó suavemente pero con firmeza a Harry – Deja de mirarme así. Mi control no es ilimitado.
Harry retrocedió hasta que sintió que la parte trasera de sus muslos chocaban con la silla. Sentándose pesadamente, apoyó su cabeza sobre sus manos e intentó centrarse.
- Realmente lo hice esta vez, Severus – Susurró. Alzó la mirada hacia el otro hombre que se había vuelto a sentar en su silla en el lado opuesto de la mesa - ¿Estás preparado? – Preguntó.
- No estoy seguro – Contestó Snape mordazmente.
Harry suspiró profundamente una vez más antes de lanzarse con la historia. Lo contó de inicio a fin, empezando con la Nochebuena en Grimmauld Place. Habló lentamente y con seguridad, asegurándose de que nada se quedaba fuera.
Cuando hizo una pausa breve para reagrupar sus pensamientos, habló Snape - ¿De verdad te crees esto, Harry? – Preguntó con cautela.
- ¡Sí! – Dijo Harry con firmeza – Es cierto. Cada palabra – Se reclinó encorvado contra su silla, sintiéndose agotado por contar la historia – Y hay más – Harry procedió a repetir la conversación de Albus y Minerva la última noche en la enfermería.
Cuando terminó, Snape estaba sacudiendo lentamente la cabeza, los ojos sobre su mesa – Lo siento, Harry. Esto es demasiado imposible para creerlo. Estabas muy drogado esa noche en la enfermería ¿Estás seguro de que no estabas soñando? Y esta otra situación. Empezó cuando tuviste aquel episodio en tu dormitorio antes de Navidad. No puedo evitar sentir que podrías estar sufriendo de una enfermedad de alguna clase – Snape hizo una pausa y abrió las manos en un gesto de súplica – Y esta 'antigua vida' a la que sigues refiriéndote, ¿por qué no me das más detalles sobre ella?
- No querrás los detalles, confía en mí – Murmuró Harry.
Snape puso los ojos en blanco – Sígueme la corriente.
- ¡Vale! – Harry se cruzó de brazos sobre su pecho y miró desafiante a su profesor – En mi antigua vida, me odias.
Snape dio un resoplido – Imposible – Afirmó rotundamente.
Harry señaló a Snape, pinchándole con su dedo por énfasis - ¡Quieres a Malfoy! – Le acusó.
- ¿Cuál?
- Draco.
Le siguió un ladrido brusco de risa – Ahora sé que deliras.
- Severus… - La voz de Harry traicionaba su exasperación.
- Harry – Snape le interrumpió – Sé que es difícil ver a uno de tus amigos en el punto de mira todos los días. Entiendo que es difícil ver acciones valientes que has tomado descartadas, al mismo tiempo que las de alguien más, mientras que no son la mitad tan heroicas, son alabadas.
Harry miró con la boca abierta a Snape. Estaba atónito porque el hombre creyera algo como eso, especialmente de él - ¿Eso es lo que crees? – Preguntó en voz baja, el dolor evidente en su voz. No podía evitar cerrar sus ojos contra él.
Snape no respondió. Dirigiendo su mirada hacia el joven, esperó en silencio. Cuando Harry abrió por fin sus ojos otra vez, Snape estaba sorprendido por el dolor crudo en ellos.
Cuando Harry habló, su voz era fría y baja – Es una maldición que sorbe la vida, traicionera, malvada que no desearía para mi peor enemigo. Tergiversa todo lo que es bueno en algo oscuro y frío. El dolor del Cruciatus es suave en comparación al sufrimiento que me trajo esa cicatriz. Incluso tú no podrías envolver tu cerebro considerable alrededor de lo que he soportado. Nunca sugieras que le doy la bienvenida.
Snape estaba sorprendido, aunque su apariencia externa nunca lo mostraría. El muchacho delante suyo no era el joven despreocupado de hacía cuatro días. Éste estaba golpeado y cansado, los ojos llenos de conocimiento más allá de sus años y poseía la confianza de un soldado avezado.
- Harry – Empezó – James, Sirius, Remus. Les debo todo. Me sacaron de la oscuridad cuando lo habría abrazado de buena gana. Si lo que estás diciendo tiene siquiera una pizca de verdad en ella, debo confiar en ellos. Escúchame hasta el final – Dijo suplicante cuando Harry empezó a sacudir su cabeza otra vez en negación – No podría traicionar la confianza que pusieron en mí para protegerte.
- Deberías – Contestó Harry – Si supieras lo que hice, lo entenderías.
Fue el turno de Snape de cerrar los ojos, colocando sus dedos en las sienes – Harry, esos sueños…
- Son recuerdos – Afirmó Harry.
Snape abrió los ojos, frunciendo los labios ante el joven – Demuéstralo.
Harry sabía que podía. No había soñado por un solo momento que sería capaz de convencer al profesor de pociones sólo con sus palabras. Largas horas en la enfermería habian sido dedicadas a buscar un método de prueba para sus alegaciones. Pero el hombre sentado delante de él no era el bastardo odioso y cruel con quien Harry había crecido originalmente, y odiaba causarle el dolor que sabia que seguiría. Su indecisión sólo estaba agravada por los sentimientos nuevos y excitantes que había estado desarrollando por su profesor durante las últimas semanas. No obstante, Severus no aceptaría nada menos que pruebas absolutas, así que Harry se resignó a lo inevitable.
- ¿Tienes un pensadero? – Preguntó.
0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
TBC (Continuará)
0 0 0 0 0 0 0 0 0 0
Muchísimas gracias por leer, espero que os guste la historia.
