HAPPY LIFE: CEMENTERY FLOWER
CAP 7
"15 de Junio"
Aquella mañana, Yoh Asakura movía rítmicamente la cabeza al ritmo de Soul Bob, golpeteando sus manos en su regazo mientras que tarareaba de forma continuada y mostrando una enorme sonrisa en el rostro
Finalmente y hacía un par de semanas que los vendajes habían desaparecido y podía correr y estirarse como antes, quizás con alguna leve incomodidad en el hombro debido a que el golpe realmente no había sido algo ligero pero de todas maneras era capaz de realizar sus actividades de antes… o más bien de hacer aquellas que no había podido debido a que había tenido que limpiar la casa; ninguna importante en realidad pero al menos ahora podía tirarse de verdad en la banqueta del jardín lateral a observar el cielo, ir a la tienda para buscar discos, hacer la compra para alimentarse y limpiar cada cierto tiempo para evitar que el esfuerzo del adulto se viese desperdiciado solo porque él era un flojo
Pero bueno, había regresado a su semi rutina de antes de conocer al Tao… o al menos en parte.
Faltaban unos pocos meses para que finalmente pudiese ingresar a la escuela… la verdad era, que igual debería de haber entrado en esos momentos pero le parecía un desperdicio meterse justo cuando estaba por acabar el tetramestre aunque Tai le había dicho que más desperdicio era, el no tomarse el tiempo de hacerse a la idea de cómo era el sitio al que se uniría
Hizo una mueca
Adulto a final de cuentas
Su mirada se volvió pensativa unos segundos, recordando que de hecho hacía algunos días que no había visto a aquel hombre, ni siquiera durante las noches en el cementerio. Aunque cuando había terminado de sanar él se había quedado en su casa unos pocos días más, de repente le había notado que se iba poniendo un poco más retraído y oscuro hasta que finalmente hacía una semana se había disculpado con él y le había pedido que le permitiese marchar a su casa al menos por un par de semanas y que luego, si a él le parecía bien, volvería para seguirse hospedando en la posada pero que esta vez, pagaría su estancia; por supuesto que Yoh le había comentado que ni siquiera se le ocurriera, que ya bastante pago había sido que le cuidase y que además, le pagase los alimentos y otras cosas que necesitaba el hogar y que él era bienvenido para cuando quisiera regresar
Por supuesto que no iba a negar que le había dolido y se había sentido algo abandonado al irse el otro, pero este le había vuelto a prometer que volvería… y él quería creer en ello
A pesar de que el adulto no le debía nada y prácticamente estaba quedándose a su lado por mero capricho del Asakura, de alguna manera el chico de Izumo creía muy en el fondo que si el de cabello negro volvería a su lado era porque quizá, de alguna manera, le había tomado un poco de cariño; no podía pensar que quizá le estuviese viendo con otros ojos, eso ni hablar, él solo era un crío de trece años y el otro… bueno, no sabía su edad pero evidentemente ya era mayor
Así que… porqué siquiera podría creer que de alguna manera existiría algún tipo de atracción hacia su lado?
Además, era absurdo incluso que él la sintiese
Estaba comprometido
Su destino ya estaba escrito y sellado y eso era todo. No era como si pudiese librarse de ello tan fácil
Pero aún así, la perspectiva de pensar que cada vez faltaba menos para que el otro volviese a Funbari le hacía sentir feliz y aquel día se había decidido a visitar más temprano a su homónimo en el cementerio, llevando un radio de baterías y colocando su música favorita a un buen volumen; no uno molesto que llamase demasiado la atención o incordiase a los fantasmas que vivían en aquel sitio pero sí lo suficiente como para imaginarse al otro chico (que en su mente lucía mucho como él), sentado a su lado y moviéndose igual
Y de igual manera, estando ahí… no se sentía solo
-Muy bien… esto no me lo esperaba
Yoh abrió los ojos y se inclinó un poco desde su posición sentado de mariposa y recargado en la lápida de su contraparte para ver al hombre de ojos negros que estaba de pie en la apertura hacia la lápida, llevando una bolsa de compras en una mano y con un gesto algo liviano y fresco
El niño entornó levemente los ojos: a él no lo engañaba, esa expresión era incluso más vacía de lo que le hubiese visto antes cuando le conociese en el cementerio e incluso en aquellos instantes parecía que se movía y reaccionaba por orden automática de su cuerpo; el chico de ojos castaños se apoyó en una mano hacia delante para después, comenzar a enderezarse percibiendo que quizás el otro deseaba estar unos momentos a solas con su esposa, después de todo, esta vez había ido muy temprano
-Lo siento… no quería molestar
Aseguró decidiendo no incomodarlo al tiempo que se giraba para apagar el aparato pero entonces, la voz de aquel hombre le detuvo
-No… no lo apagues- dijo con un tono suave, mientras que suavizaba la expresión- sé que a él le gusta… seguramente, está disfrutando mucho de tu compañía… ya hacía rato que lo tenía abandonado y esta vez has venido tú también; conociéndole, sé que se ha emocionado de ver que viniste y además, pusiste la música de Soul Bob
Aseguró asintiendo una sola vez de forma lenta y algo torpe, provocando una sensación de inquietud en el chico
Había algo… algo en el aire, algo alrededor de aquel adulto que se salía completamente de a lo que le tenía acostumbrado y que encendía sus alarmas rojas de forma sonora
No le gustaba y le traía algo de angustia
-Tai…
-De todas maneras, yo ya iba a retirarme –cerró los ojos y movió una mano para calmar al chico y que no se levantara- solo… quería pedirte un favor si no hay ningún problema…
-Si… por supuesto
El niño asintió con gesto preocupado y de todas maneras, se puso de pie por inercia sin dejar de observar al más alto que no le veía, solo mantenía una mirada pensativa
-Podrías… no venir esta noche al cementerio?
-Eh? –Yoh abrió mucho los ojos con sorpresa ante la extraña petición del otro que no había modificado sus gestos en lo absoluto- porqué…?
-Necesito unos momentos a solas… y… hay cosas que preferiría que no tuvieses que ver en realidad
Dijo sencillamente el de cabello negro, provocando que el shamán emitiese un suspiro y asintiese "seguro es porque va a llorar" pensó bajando un poco los párpados; entendía el motivo por el cuál no deseaba que le viesen quebrarse de esa manera, soltar el llanto cuando algo dolía solía ser una acción muchas veces demasiado íntima y que reflejaba la vulnerabilidad de las personas que en ese instante se sentían desprotegidas. Él mismo solía llorar en silencio y a solas cuando no podía más aunque siempre había deseado alguien con quién poderse desahogar, pero dado que le faltaba esa persona, comprendía el hecho de que el adulto quisiera poder descargarse en la soledad de la noche
Sonrió muy apenas y asintió una vez con respeto
-Por supuesto
Respondió finalmente para después, cerrar los ojos intentando traspasarle algo de ánimo al Tao
-Todo estará bien
Aseguró y por un instante, le pareció ver que el hombre le sonreía con la mirada de forma agradecida
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La voz de Soul Bob se escuchaba por toda la pensión ante el silencio reinante por la ausencia de vida en toda la extensión de aquel hogar.
Los grillos en el exterior de la casa dejaban escuchar sus chirridos y la brisa nocturna movía con suavidad la parte alta de los troncos de bambú que adornaban las esquinas de la propiedad; aunque las luces del segundo piso se encontraban apagadas, las del primer piso estaban encendidas lo que le daba una luz cálida y generosa a aquella construcción que casi parecía viva, a pesar de su solitario inquilino. Yoh Asakura se encontraba en aquellos momentos sentado en una de las habitaciones con mesa pequeña, teniendo un ventilador pequeño encendido hacia él debido al calor mientras que veía el televisor en la mesita de la esquina donde un programa mostraba a su cantante favorito llevando a cabo un espectáculo
Después de haber estado en el cementerio, las cosas no habían sido normales en todo el resto del día comenzando por el hecho de que se había sentido observado todo el tiempo
Siendo un shamán aquello realmente no tenía por qué inquietarle pero la verdad era, que a él le daban miedo los fantasmas a veces; sabía que no tenía ni razones ni motivos para temerles, era lo suficientemente fuerte como para soportar una posesión y no tener que pensar en que alguno pudiera colarse, pero el simple hecho de saber que se trataba de una persona muerta, espiándole sin que él pudiese hacer nada era suficiente para mantenerlo inquieto en las noches.
Y había tenido esa sensación de vigilancia desde que hubiese dejado el cementerio.
Por no decir la inquietud que le acompañó hasta la hora de la comida y que al final hizo que terminara por botar la sopa instantánea que se había hecho al ya haber terminado con los alimentos que el adulto le hubiese comprado y estuviesen en el refrigerador; no se había tomado el tiempo de ir a la tienda para comprar algo más sustancioso y había casi llenado la alacena de alimentos rápidos que pudiese calentar en la estufa o en un microondas. La verdad era, que si era sincero desde el momento en que había despertado ese día había percibido un algo en el aire que le había provocado bastante nerviosismo que relacionaba con el verano y el hecho de que debería de estar yendo a la escuela.
Era una fortuna no contar con teléfono para que su abuelo lo molestase pero estaba seguro de que en algún punto, recibiría una carta con un ko-oni que lo patearía en el trasero
Sin embargo, volviendo a los asuntos de aquel día, había algo que no terminaba de permitirle relajarse adecuadamente. Ni siquiera había podido tirarse a ver las nubes en el pasillo que daba al jardín ya arreglado, fuera de ello, se había terminado tumbando de lado completamente preocupado mientras que ansiaba casi a gritos que alguien más viviese en aquella pensión para que el silencio que reinaba en esta no fuese tan espantoso y la sensación de verse observado disminuyese o al menos, tuviese una razón lógica de ser; por el contrario, se había visto obligado a ponerse de pie después de unas horas para salir al parque, a la calle y a cualquier lado donde estuviese rodeado de personas y aún con todo, la sensación de estar siendo seguido lo acompañaba a todas partes
Y ni siquiera había posibilidades de llamar a alguien para que le hiciese compañía
A quién?
No tenía amigos, ni de chiste se atrevería a hablarle a su madre o a su abuelo seguro de que estos pensarían que algo malo había ocurrido o peor aún, que fuese Anna la que respondiese y se decidiese a alcanzarle desde antes en Tokyo
El chico apoyado en la mesa y vestido con un pants de estar y una playera celeste claro, cerró los ojos para luego, emitir un quejido frustrado
Le estaba molestando la música de Bob
DE BOB!
Jamás hubiera podido imaginar que el sonido y la letra de las canciones que tanto amaba en aquellos instantes lo irritase al grado de querer apagar el televisor y quizá, irse a su habitación a dormir de una vez y por una vez, sin colocarse sus amados auriculares para dormir con las melodías que le acompañaban siempre
Pulsó el botón de apagado del aparato y dejó salir un gemido
Observó unos momentos el teléfono celular que descansaba sobre la mesa y la tentación de llamar al adulto para ver cómo se encontraba fue aumentando con cada segundo pero entonces cuando tenía la mano puesta sobre aquel aparato, cerró los ojos y la apartó lánguidamente; no tenía la seguridad de que fuera a responderle y si aún así lo hiciera… qué le diría? Que le había dicho que era capaz de ver fantasmas pero ahora tenía miedo de que uno de ellos estuviese rondándole cuando ya de por sí convivía con otros seis?
Que se sentía muy solo, que extrañaba su compañía y quería ver si no había posibilidad de que adelantase su regreso en una semana?
Qué?
Además, el adulto le había pedido que le dejase solo esa noche en el cementerio por lo que además podía ser que ni siquiera tuviese el teléfono a la mano y si fuera lo contrario, muy probablemente lo tendría apagado
Se talló los ojos y negó con la cabeza
Se estaba poniendo paranoico nuevamente. Y estaba tan desganado que tomó la decisión de no tomar ducha aquella noche e irse a acostar directo esperando poder conciliar el sueño; quizá iba siendo hora de ir a visitar a algún médico que le hiciese algún tipo de receta para comprar pastillas para dormir.
Suspiró de forma profunda y se puso de pie para de ahí caminar hasta el interruptor de luz y apagarlo. Una a una, las luces se fueron desvaneciendo en la pensión hasta que esta quedó a oscuras siendo la última en apagarse la de la cocina, dejando al Asakura a oscuras; el niño comenzó a andar hacia las escaleras del segundo piso pero apenas llegado a la mitad del pasillo largo de la casa comenzó a sentir una horrible e inminente inquietud, como si algo fuese a saltarle encima
Tembló suavemente y sacudió la cabeza
Por favor! No era posible que estuviese sintiendo miedo en su propio hogar, siendo parte de una familia de shamanes reconocidos en todo el Japón!
-Tamegoroh?
Llamó con un tono de voz que le sorprendió que fuese temblorosa y algo aguda, carraspeando al final para luego proceder a voltear a todas partes esperando ver el brillo azulado de alguno de los espectros que habían muerto en el incendio de Funbari, pero solo el silencio le respondió; se forzó a comenzar a caminar rumbo a las escaleras a pesar de que iba sintiendo más y más pesadas sus piernas, pero siempre tratando de tomar valor aún con su estómago dando vueltas
-Tamegoroh?... chicos? –llamó nuevamente en voz alta, pero nada le respondió; un crujido detrás suyo le hizo temblar con un escalofrío y erizarse, volviéndose su rostro azul en la parte superior debido al pánico que comenzaba a acrecentarse
No, no, no, no
-En verdad, esto no es gracioso…
Dijo con un tono de voz aún más débil, dando un par de pasos más… hasta que un crujido justo detrás suyo le hizo pegar un grito que resonó en toda la posada y de ahí, comenzar a correr despavorido a las escaleras y subirlas tan rápido como pudo para llegar al segundo piso donde encendió la luz de golpe y se obligó a no ver hacia atrás a sabiendas de que si volteaba al piso de abajo solo vería oscuridad
Sacudió la cabeza
-Ahhh! Basta ya!
Gritó para sí mismo y se palmeó la mejilla varias veces bastante irritado. Debía de crecer, había estado viviendo en esas termas durante bastante tiempo (bueno, unos cuantos meses ahora) y nunca se había sentido inquieto, fuera de sentirse solo; no había nada que temer, estaba bien que su familia no era precisamente la más adorable de todas pero nunca le hubieran enviado ahí a sabiendas de que era inhabitable. Incluso su madre había vivido ahí a solas y jamás había tenido problemas
Aunque… dado sus ideas acerca de que quizá deseaban deshacerse de él…
-Yoh… basta –se dijo con firmeza y una expresión de pesadez- estás solo y no hay muerto que pueda hacerte daño. La casa está vacía… como siempre
Sus párpados bajaron y en sus memorias le pareció ver ese momento en que el hombre de cabello negro fuese rápidamente solo de oírle levantar la voz un poco para asegurarse de que estuviera bien; sonrió muy a desgana, cómo era posible extrañarle tanto cuando él no le significaba nada más que un niño que estaba a solas y que había que cuidar según su perspectiva?
El chico cerró los ojos y negó un par de veces con la cabeza para entonces, tomar la puerta corrediza de su habitación y abrirla para entrar…
Y sin embargo no pudo
Ahora en verdad sudaba frío y sentía como si se hubiese caído en el aire, con las piernas temblando y el oxígeno aparentemente agotado al grado que no llegaba a sus pulmones
No podía avanzar. No podía moverse.
Su cuarto no estaba oscuro. Estaba NEGRO. Ni un solo rayo de luz lo atravesaba y ni siquiera las luces del pasillo parecían poder atravesar aquel manto espeso que lo tomaba todo y absorbía cualquier sensación de calidez que tratase de meterse entre los resquicios de la madera; no podía ver nada pero el Asakura sabía que siquiera intentara ingresar, algo malo iba a ocurrir. No había motivos para pensarlo, no había pruebas tangibles de esa seguridad… pero simplemente lo sabía.
Tanto como que el sol saldría al día siguiente
Y entonces, en menos de un segundo y de forma tan clara como su corazón palpitando contra su pecho le había parecido ver a una persona de su estatura estando de pie en medio de su cuarto, en medio de toda aquella negrura, clavando sus ojos muertos en él
-AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
Ni siquiera pensó o razonó. Solo se dio la vuelta y salió disparado hacia la oscuridad del primer piso y de ahí a toda velocidad llegó a la entrada donde sin ver se colocó de forma torpe las sandalias de madera para partir rápidamente hacia el exterior y de ahí a la calle y entonces, con el corazón desbocado y la mente confusa, se dirigió al cementerio de la colina Funbari
No importaba que Tai le hubiese pedido dejarlo a solas
Lo necesitaba imperantemente por muy estúpido que sonase y no iba a poder regresar a las termas en paz si no iba con el otro aunque fuera solo para asegurarse de que se había vuelto loco; incluso si necesitaba de llevarse a cinco espectros del cementerio a las termas durante un tiempo no le importaba
Solo quería quitarse esa sensación de muerte y desesperación de encima
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Una vez en el cementerio…
Bueno, simplemente se negaba a creer lo que sus ojos veían a pocos metros de la entrada
Botellas
Botellas de vino, de sake y de otras sustancias aquí y allá, repartidas en el interior del cerco que rodeaba la zona que pertenecía a la tumba de su homónimo Asakura así como un par de cajitas y platillos para sake que ya habían sido olvidados hacía horas
Y apoyado contra la lápida…
-Tai?
No podía creer lo que veía. Ahí, sentado en el suelo con la ropa desarreglada, la corbata casi suelta, apoyado contra la lápida y los ojos hundidos y perdidos se encontraba aquel hombre que le había cuidado tanto y que había tratado de animarle durante su tiempo herido; abrió y cerró la boca un par de veces, incrédulo por lo que estaba atestiguando y se acercó un par de pasos al otro con gesto de completa preocupación.
No tenía sentido alguno
-Tai…
-ALÉJATE!
La voz atronadora y potente del Tao hizo frenar en seco al niño, que tembló con un escalofrío y se quedó en el sitio donde había sido detenido aún con los ojos muy abiertos y clavados en quien en ese momento descansaba ambos brazos sobre las rodillas dobladas y abiertas hacia los lados, con una botella de bebida colgando de una mano
Yoh no podía creerlo
-Te dije que no vinieras esta noche al cementerio- la voz del adulto era fría, grave y reflejaba el enojo que en aquellos momentos este sentía en contra del shaman; el de cabello castaño inspiró profundo y frunció un poco el ceño, colocándose una mano cerrada a nivel del pecho- vete
-No
La voz del niño era firme al tiempo que quien estaba en el suelo en aquellos momentos levantaba muy apenas el rostro y dejaba ver un brillo dorado en sus ojos generalmente negros; los tenía tan entornados que le daba un aspecto salvaje en medio de su cabello despeinado cuando este solía estar al menos, peinado de forma decente. El adulto apretó la mano alrededor del cuello de la botella que sostenía para después, acercársela a los labios y darle un largo trago
Al niño le costaba imaginar que en verdad, aquel fuese el mismo hombre que fuese tan devoto a su esposa
-Qué está pasando?
-Y por qué debería de darte explicaciones?
Soltó de forma cortante nuevamente el de cabello negro lo que provocó que quien tenía delante compusiese una expresión herida que pareció incomodar al adulto que se removió en su lugar
-Es demasiado tarde, no deberías de estar aquí niño…
-Afortunadamente la zona no es peligrosa y además… estaba preocupado por ti –mintió en parte pues no le parecía el momento de confesar que había ido corriendo como niño prepuber asustado por una sombra en su habitación que seguramente había sido provocada por su imaginación pero además, sí se encontraba preocupado por el otro
-No es peligrosa?
El tono burlón con el que el Tao soltó aquello sobresaltó al shamán que abrió mucho los ojos; el adulto rió fríamente desde su posición de sentado y ladeó la cabeza
-No veo el por qué deberías de…
-Nunca vas a saber que tan seguro es un sitio hasta que no sientas el frio de la muerte presionando contra tu cabeza –ronroneó el de mirada oscura apuntando con un dedo de la mano derecha al niño, fingiendo que le disparaba lo que provocó que este compusiese un gesto aún más angustiado- no seas tonto Yoh: un descuido incluso cuando te sientes más a salvo puede llevarte a la nada… te mueres… y lo dejas todo atrás, no más dolor, no más preocupación, no más nada…
Tai volvió a dar un trago a su botella y al más joven le temblaron los ojos conforme los entornaba
-Tú no eres así…- dijo finalmente con un tono suave y algo tembloroso- deberías dejar de beber. No estás siendo racional…
-ESTOY SIENDO TAN RACIONAL COMO QUIERO!
El aludido había agachado la cabeza mientras que estallaba, volviendo a provocar un pequeño salto en el Asakura que abrió mucho los ojos
-TÚ ERES EL IRRACIONAL, PONIÉNDOTE EN RIESGO SALIENDO A LA CALLE ASÍ NADA MÁS, HACIENDO COSAS QUE TE HACEN DAÑO Y ACERCÁNDOTE A UN SUJETO COMO YO!
Los ecos de aquellos gritos resonaron una y otra vez en el cementerio aunque extrañamente, tuvieron un efecto de frío en el chico. Nada de aquello tenía sentido y aún estaba muy preocupado por el Tao pero al mismo tiempo, algo le decía que todo aquel show era debido a algo en específico; solo tenía que encontrarlo y tratar de solucionarlo o ayudar al otro a hacerlo, si es que no quería perder lo que él consideraba la primer amistad que tenía en aquella ciudad
Así… como a la persona que le había comenzado a significar tanto
Quizá era por necedad, obsesión o un deseo infantil ante quien se había preocupado por él en una realidad donde se le había enseñado que tendría que ver por los demás y nunca por sí mismo y que nadie le atendería como en su corazón quería, pero de todas maneras, se sentía impulsado a no abandonar a aquel adulto que simulaba ser alguna especie de animal malherido que deseara defenderse
Yoh tomó aire de forma profunda y volvió a hablar
-Tai… basta –pidió dando un paso más hacia este, que se puso de pie de forma tambaleante para agitar un brazo en un intento por alejar al de menor edad- este no eres tú…
-LÁRGATE!
El de cabello negro cayó torpemente sentado de nueva cuenta y al dar un paso más algo llamó la atención del chico que desvió sus ojos en dirección de la lápida negra cuyas estrellas parecían en aquellos instantes, lágrimas amargas que permanecían congeladas sobre la figura que las observaba silente y eterna; puso un poco más atención a la figura y lo recorrió un escalofrío: nunca se había percatado de lo terriblemente parecidos que eran los dos
Un pensamiento algo cruel le pasó en un instante, al creer que quizá la amabilidad del otro se debía a que quizá… tenía un gran parecido con su esposa, aparte del nombre
Pero…
Bajó la mirada unos segundos y luego, cerró los ojos como si tratara de ver en su propio corazón. No.
Desde un inicio no había sido el Tao el que le había buscado, en realidad, había sido el propio Yoh quien se había acercado al adulto que de hecho en ningún momento le había hecho avances de ningún tipo; quizá una parte de su comportamiento para con él si era motivado por el parecido pero algo le decía en el fondo, que sinceramente el hombre se había preocupado por su persona más que por el hecho de ser un caso (demasiado extraño si lo pensaba seriamente) de homónimo físico y por nombre.
Y además… él siempre le hablaba y le trataba como un ser aparte
Algo dentro suyo se tranquilizó y solo le hizo aumentar el cariño que ya sentía por aquella persona que permanecía respirando de forma dificultosa en el suelo.
Si en verdad tenía tanto parecido a su antigua pareja lo más normal era que hubiera querido alejarse, por dolerle el hecho de verle a él… que le rehuyese a partir de que supiera que él asistía al cementerio… pero todo lo contrario, el adulto seguía fiel al amor por su esposa y se preocupaba por el niño que como bien había dicho en otras ocasiones, le hacía compañía a alguien que le había sido muy importante; por unos segundos, se sintió tonto al haber tenido un pensamiento oscuro del otro… pero a final de cuentas suponía, que había ciertas costumbres que no podía arrancarse desde la infancia, como su desconfianza por los humanos.
Porque al final de cuentas… ese sujeto, era un humano, nada más.
Abrió los ojos de nueva cuenta y los movió para ver al adulto a los ojos… pero entonces, su mirada dio con una zona de la lápida a la que no había puesto atención… y en ese segundo, sintió como si una potente luz le cayese encima, dándole entendimiento a todo lo que ocurría en esos instantes
-15 de Junio…- dijo despacio con expresión aturdida y de total sorpresa para finalmente, ver al otro- hoy es… 15 de Junio…
Sonrojado por su estado de borrachera, temblando al serle imposible ponerse de pie y con gruesas lágrimas deslizándose por sus mejillas al ser incapaz de retenerlas a pesar de su mirada de enojo, Tai Tao observaba al Asakura que parecía congelado en su sitio
-Hoy…
-Hace exactamente seis años, cuando mi esposa tenía catorce años… fue asesinado por un ladrón que entró en lo que se suponía seria nuestro nuevo hogar…
Esta vez la voz del Tao no sonaba agresiva. Era baja, grave y lenta pero ya no parecía enojada contra el niño delante suyo y de poco en poco, su mirada parecía ir cambiando de una irritada a una de culpa y gran pesar
-Yo… le dije que buscara una casa que le gustara… -dijo despacio mientras que su voz por lo general firme, parecía irse quebrando de poco en poco- le dije… que quería… que él decidiera, que encontrara un sitio donde fuera feliz, porque lo único que quería era que fuese feliz…
Apretó la botella entre sus dedos y comenzó a temblar
-Estaba… estaba esperando a nuestro primer hijo…- Yoh sintió un gran dolor en su pecho y su mirada se volvió triste y dolida, solo de imaginar lo que cargaba aquel hombre delante suyo desde hacía ya tantos años; ahora entendía, esas visitas a la tumba no solo eran para visitar a alguien a quien amaba y no era capaz de dejar ir
Era su penitencia por no haberle podido proteger y sentir que había sido él quien lo había enviado a la muerte
-Cuando todo terminó, vi… que planeaba darme la noticia con una sorpresa en nuestro nuevo hogar –seguía diciendo con un tono cargado y torpe el de cabello negro- pero… ese sujeto… ese maldito infeliz… -volvió a temblar y entonces, se agarró la cabeza con ambas manos aunque se golpeó con la botella al hacerlo- por qué no llegué a casa antes de que se fuera!?... PORQUÉ NO ESTUVE CON ÉL CUANDO MURIÓ!?
Estalló
-PORQUÉ NO MORÍ CON ÉL? DEBÍ DE HABERME MATADO!
Jadeó y entonces, el de cabello castaño caminó despacio hacia el otro
-Mi esposa… mi hijo… por qué?... porqué ellos que no hicieron nada malo?... Yoh solo tenía el maldito celular en la mano, ni siquiera era una amenaza! –lloró con más fuerza
-Tai… es suficiente de esto –musitó el chico inclinándose hasta sentarse delante del otro y con cuidado, estirar una mano para tomar la botella medio vacía de la del otro hasta que hizo fuerza para quitársela; curiosamente, el hombre no pareció hacer esfuerzo alguno por retener aquello y le permitió al chico llevársela. Este suspiró y se sentó mejor sobre sus talones para al siguiente momento, vaciar el líquido en la tierra a un lado ante la mirada vacía del más alto- no vas a honrar a tu esposa haciéndote daño cada año, como me temo que lo llevas haciendo
Solo el silencio respondió a la voz del chico y este dejó la botella a un lado con las demás
-Sé que lo amas… y aunque nunca he pasado por algo como tú, entiendo el arrepentimiento y el dolor que llevas contigo desde el día en que se fue –musitó por lo bajo, descendiendo sus párpados hasta la mitad de sus ojos con expresión seria pero suave- no… no puedes olvidar tu vida. Los muertos… no desean más muertos, Tai…
-Cómo puedes decir con tanta seguridad, lo que él querría? –inquirió el otro quizá un poco más duro de lo que pretendía pero aquello pareció haber hecho despertar algo en el otro, que se tensó unos segundos pero no por ello, permaneció callado
-Porque… sé que yo no te desearía muerto
Dijo en un tono algo temeroso pero suave y sin titubear. Un pequeño sonrojo cubrió sus mejillas y apretó las manos en su propio regazo
-Si… tú estuvieras en esta tumba y tu esposa fuese quien se torturara año tras año, castigándose duramente por las acciones de aquellos que te llevaron y muriendo lentamente… qué es lo que desearías decirle?
Los ojos del hombre se abrieron en un pequeño espasmo de solo un par de milímetros pero su expresión perdida no cambió; Yoh alzó una mano y solo dudo un par de segundos para luego, colocarla sobre la derecha de quien tenía delante y que había vuelto a apoyar los brazos en sus rodillas dobladas
-Estoy seguro de que él ama que vengas a verlo… te lo dije antes y lo repito, es algo muy hermoso y esa devoción que tienes por él, es algo que nunca ves en las parejas… todos querrían a alguien como tú
Dijo bajando muy apenas la mirada
-Yo querría a alguien como tú…
-Tú… no necesitas a una persona con tantos problemas como yo –musitó con torpeza el adulto, moviendo un dedo para acariciar de forma distraída la cálida y suave mano del menor- no… no tienes que interesarte en mí. Pretendo ser una persona fuerte y poderosa y la verdad… es que solo soy un perdedor
-No, no es así –Yoh frunció el ceño suavemente- caerte por una herida así de fuerte, no te convierte en un perdedor. Estás vivo… y estás aquí… y me has ayudado tanto que eso me dice, que eres una gran, gran persona… eres un humano admirable que conoce del amor y de la compasión por otros… la tuviste conmigo a pesar de que no me conocías y…
Negó un par de veces con la cabeza
-Sé de perdedores. Yo soy uno de ellos. Y tú no eres como yo
Aseguró con firmeza y apretó un poco más su mano
-Por favor… vamos a casa- pidió el Asakura por una vez con tono suplicante a lo que el otro dejó salir un suspiro
-No te convengo, Yoh. En verdad. Hay muchas cosas sobre mí… demasiadas. He hecho mucho mal y la verdad es que en el fondo, no soy una buena persona; estarías mejor solo…
Esa palabra hizo que el niño se estremeciese con horror. No. En su mente las escenas en Izumo rodeado de niños de la escuela riéndose y golpeándole, estar entre su familia y aún así saberse completamente solo, el estar en esa casa en Funbari donde solo el sonido de su corazón indicaba algo vivo en medio de un gran territorio de nada…
No, no quería
No deseaba volver a estar solo!
Ni siquiera lo pensó. Antes de siquiera reaccionar, antes de pensar o de que la razón golpease contra su mente, antes de que ni siquiera las voces de su consciencia le gritasen la mala idea que era aquello… se había lanzado hacia delante para sorpresa del Tao que alzó el rostro ante el movimiento repentino del niño delante suyo y sin más, Yoh Asakura le tomó de las solapas del saco oscuro y desarreglado y le estiró hacia él para en un momento, unir sus labios con los del más alto
No supo cuánto duró aquello, pero aún sin despegarse se escuchó a sí mismo susurrar:
-No me dejes solo
Una lágrima se deslizó por un lado de su rostro pero antes de siquiera meditarlo o de reaccionar en vergüenza y separarse, el adulto le había tomado el rostro con cuidado para profundizar aquel beso
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