"Sólo una oportunidad más" Reedición

Lady Isis I

DISCLAIMER: Inuyasha © Takahashi Rumiko.

Stage VII

Oculta entre los arbustos, una mirada amarilla observaba a Rin y a Sesshoumaru entregarse su amor. Con lascivia, la mirada recorría el hermoso cuerpo de Rin, odiándola y maldiciéndola por su belleza y su preferencia. Con total desprecio, observaba el musculoso cuerpo de Sesshoumaru, señal inequívoca de envidia por ser el poseedor de tan hermosa prenda.

"Si se hubiera tratado del taijiya, no habría problema. Sólo se trataba de un simple humano. Incluso el kitsune no habría sido problema, aunque fuera un demonio de alto nivel. Pero… El Inu Tai Youkai era de cuidado… Definitivamente".

Sesshoumaru se movió ligeramente, con el cuerpo de Rin sobre el suyo, de modo que el intruso decidió retirarse y poner en práctica el malévolo plan que había trazado.

Lejos de ahí, en la villa donde Inuyasha y Miroku habían sido requeridos por sus servicios, eran pagados generosamente, así como Shippo y Kohaku.

- No lo entiendo.- Dijo Kohaku:- Generalmente nos pagan después de haber aniquilado al demonio, no antes.

- De hecho, este pago es por haber venido…- Dijo Miroku:- Cuando exterminemos al demonio se nos dará el resto…

- Me pregunto qué tipo de demonio será para que nos hayan requerido a los cuatro.- Dijo Inuyasha.

- Uno muy poderoso…- Dijo el sirviente del propietario de la villa:- Nuestro señor ha sido perturbado por ese demonio que ha venido a robarse al mayor tesoro del amo.

- ¿Y qué clase de tesoro es ése? – Preguntó Miroku con interés. Inuyasha lo codeó para que fuera más discreto:- ¡Ugggh!

- Su prometida.- Dijo el sirviente, sin titubear.

- Es claro entonces, que ése demonio tiene una cuenta pendiente con tu amo.- Dijo Inuyasha, empezando a desconfiar del sirviente.

- ¿Inuyasha? – Preguntó Shippo:- ¿Qué quieres decir?

- Mira Shippo…- Dijo Inuyasha a Shippo, llevándoselo aparte:- Tú mejor que nadie sabe las razones por las que un demonio "roba" a una mujer…

- ¿Una deuda?

Kohaku se acercó, interesado.

- Así es…- Confirmó Inuyasha:- Se trata de algo personal.

- ¿Quieres decir que el señor de la villa hizo algo que ofendiera al demonio y por eso éste vino a robarle a la novia? – Preguntó Kohaku, deduciendo lo obvio.

Shippo asintió y se volvió a ver a Miroku, quien a las claras se decepcionaba por el tipo de tesoro que debían recuperar.

- Aunque… - Inuyasha empezó a titubear, luego se volvió al sirviente:- Dime… ¿Tu amo está seguro de ser correspondido por su prometida?

El tipo se sorprendió:- N-No…

Todos se fijaron en él, claramente molestos por el engaño.

- N-No… quiero decir… no sé que quiera decir con eso.

Inuyasha se dio la vuelta, claramente enfadado. Miroku lo siguió, aunque Shippo y Kohaku dudaban, pues no sabían a qué conclusión había llegado el hanyou.

- ¡¡P-Por favor!! ¡¡No se vayan!! – Empezó a suplicar el sirviente y corrió a arrodillarse delante de Inuyasha y Miroku.

- ¡¡Ustedes son los únicos que podrían derrotar al demonio!! ¡¡Mi amo lo sabe y si los dejo ir el amo me matará!!

Inuyasha se molestó y sujetó con fuerza al tipo por el cuello.

- ¡¡¿¿Acaso me crees estúpido??!!

Miroku se alarmó. Si no calmaba a Inuyasha, éste sería capaz de matar al tipo.

- ¡Cálmate, amigo! ¿Qué puede ser tan grave para que no quieras exterminar a éste demonio?

- ¡No te das cuenta, Miroku! – Le dijo, furioso, soltando al sirviente.

Miroku, Kohaku y Shippo lo observaban sin comprender.

- Se trata de… ¡¡Sesshoumaru!!

Tras el breve lapso de relajación, Rin abrió los ojos. Se encontraba sobre el pecho de su señor y suspiró enamorada.

Se incorporó levemente para observarlo. Los ojos de su señor se encontraban cerrados –Pero evidentemente se encontraba despierto- Rin sonrió y se acercó para acariciar los labios de su amado con los suyos. La caricia fue correspondida y Rin suspiró, complacida.

- ¿Mi señor Sesshoumaru?

El aludido abrió los ojos muy lentamente, fijándolos en la chica.

- Rin tiene una pregunta.

Como respuesta, sólo parpadeó una vez.

- ¿Por qué mi señor salió de la caverna tan agotado… como si hubiera combatido?

Sesshoumaru se incorporó, apoyándose en el árbol. Usualmente, de pocas palabras, sentía que debía a Rin una explicación.

- Este Sesshoumaru tuvo que librar una batalla muy difícil, Rin…- Empezó a decir, mientras recordaba lo sucedido esa mañana…

Caminó en la oscuridad durante mucho rato. Como acababa de pasar el invierno, la cueva aún estaba fría. Conforme avanzaba, las paredes empezaban a brillar por la humedad. Las estalactitas de hielo empezaban a descongelarse, muy lentamente. Parecía que llegaba al fondo de la caverna, cuando notó una luz muy brillante.

En el fondo de la caverna, desde el techo, se filtraba una luz desde el exterior, proyectándose en un cristal que lo iluminaba totalmente. La luz reflejada en las paredes y estalagmitas hacía de ése lugar… una cueva de espejos.

Sesshoumaru llegó hasta ahí y se maravilló ante lo que vió…

Su reflejo… en las paredes de la cueva.

Algo no estaba bien. Rin lo había llevado a la cueva donde estaba el youkai poderoso, que ella deseaba como esposo…

Entonces… se dio cuenta de la estrategia de la chica.

Y su corazón emitió un solo latido…

Y su voz susurró su nombre…

- Rin…

"¿Acaso creyó que no me daría cuenta?"

Recordó el día en que la encontró y la forma en cómo ella se acercó a él. Era evidente que desde ése primer momento, la pequeña había sido flechada por el apuesto demonio. Esa éra la única razón por la que ella lo seguía por todas partes, cual sombra…

"O podría decir: cual ángel guardián…"

Luego, todas las aventuras que vivieron juntos: las veces que la rescató y las veces que ella le demostró su lealtad y su amor incondicional siendo aún una niña pequeña. Ella había nacido para ser suya. Su devota amante.

Entonces, como un fantasma, se materializó ante él su propio reflejo, desafiándolo.

- ¿En qué estás pensando, Sesshoumaru? ¿Acaso piensas rebajarte como una vez lo hizo tu padre?

La ira se apoderó de él y atacó al intruso.

Pero, por alguna extraña razón… fallaba.

- No puedes vencerme, Sesshoumaru, pues soy el reflejo de tu verdadera naturaleza: Un verdadero Tai youkai, poderoso e invencible… Tal como lo conjuró la sacerdotisa…

Sesshoumaru se sorprendió – aunque se entiende que únicamente abrió un poco más los ojos – Ahora lo comprendía… Y sonrió.

Rin había puesto un conjuro en esa caverna.

Sesshoumaru debía derrotar completamente a ése poderoso demonio, - a sí mismo - … si quería demostrar lo que realmente sentía por la chiquilla.

Una lucha cruel e imposible, por su amor verdadero, escondido en las profundidades de su corazón, gobernado durante cientos de años, por su orgullo y su maldad innata de demonio. Su odio y total desprecio por la especie humana y la pasión que la hermosa chica había despertado en él, a través de los años.

"¡Esa chiquilla… es una bruja!"

Entonces… Se preparó para el combate.

Su rival hizo lo mismo, apenas una milésima de segundo después.

Se preparó e hizo a sí mismo un juramento:

"Rin…"

"… Te prometo que saldré de aquí, victorioso, habiendo derrotado a éste demonio, o éste Sesshoumaru…"

"… morirá en el intento."

CONTINUARA…

N/A: Espero que lo disfruten… Lamento la demora, pues perdimos nuestra Lap-top (¡¡Por mi sangre gitana, os juro que me la vais a pagar, so malditos ladrones!!) Y tardamos un poco en recuperar nuestros archivos… Tuvimos que recurrir al respaldo de FF y volver a leer TODO, para darle una lógica continuidad. ¡¡Gracias a todos por leer!! Muchos besos y saludos.

Isis. (Para mis amigos y lectores)

Hasta pronto.