7. Toma de decisiones
Milo se pasó la mano por los cabellos y resopló enfadado.
— ¡Tú tienes la culpa de esto!— gritó indignado el griego, señalando al inglés—. ¿Y ahora qué?
— ¿Qué yo tengo la culpa?— bufó molesto el Wyvern—. ¡Que tu amiguita no ande mandando a dioses para atacarme! Y ahora pues nada, que disfruten de un hermoso romance…
El caballero de Escorpio frunció el ceño indignado ante tales palabras.
—Claro, que ella salga con ese…ese aborto infernal o lo que coño sea— dijo irritado—. No pienso tolerar que este romance llegue a buen puerto, ¿me entiendes? Además, ¿qué narices andabas haciendo por aquí?
Radamanthys se cruzó de brazos, sin ánimo de ceder.
—Precisamente, librarme de Zeros— espetó sin más—. De esta manera, se quedará aquí y yo podré regresar sin él, así que esta situación me viene de perlas. De hecho, si vine aquí, fue para pedir a alguno de vosotros que le quitara los sentidos, pero mira, ya no necesito nada más. ¿Y tú qué? ¿Ibas detrás de ella? Eros comentó que ella le habló de ti…— dijo socarronamente.
Milo no modificó su expresión facial de cabreo, salvo un leve sonrojado provocado por las palabras del juez.
—No tengo ni idea qué hablaron Eros y ella, pero yo vine porque necesitaba hablar con ella de un asunto importante para ambos— contestó secamente—, y cualquiera que fuera el caso, no implicaba que ella terminase con Zeros.
—Oh, ya entiendo— replicó el inglés, ampliando la sonrisa burlona—; el valeroso caballero de Escorpio va a en pos de su enamorada, sólo para encontrarse que otro hombre…bueno…llamar hombre a Zeros es ser demasiado complaciente…le ha robado la novia… ¡Qué triste destino el de Milo de Escorpio, que tendrá que soportar cómo su amada se besa con Zeros!
Y tras decir esas palabras, señaló con el dedo a sus compañeros, haciendo que el griego se girase.
Zeros se sentía mareado, pero poco a poco iba mitigándose el dolor. Lo que sí sentía, era un dolor en el pecho muy fuerte.
— ¡Ay!— masculló dolorido—. ¡Me está dando un infarto!
A tan solo unos pasos Shaina se había incorporado y se sentía igualmente mareada, mientras se pasaba la mano por la frente.
— ¿Qué ha pasado?— se preguntó, poniéndose de pie, buscando su máscara—. ¿Dónde está Eros? ¿Y el espectro?—musitó, cuando sintió un fuerte dolor en el pecho también, por lo que emitió un quejido de dolor.
Al escuchar la palabra Eros, el espectro de rana pensó que estaban llamándole y se giró. Vio entonces a la amazona, que estaba inclinada con la mano agarrada al pecho.
Rápidamente, fue hasta ella y colocó su mano sobre su espalda.
— ¿Se encuentra bien, señorita?— preguntó Zeros.
En ese momento, ella alzó la vista y ambos guerreros cruzaron sus miradas. Los dos se quedaron unos segundos quietos, sintiendo sus corazones arder de pasión.
—Oh…qué bella…—musitó el camboyano, obnubilado por la amazona.
Shaina se sonrojó y bajó la mirada hacia el suelo, en un coqueto gesto, mientras el espectro de rana tomaba su mano y depositaba un beso en el dorso.
—Permítame ayudarla, señorita…
—Shaina— respondió ella, completamente sonrojada—. Mi nombre es Shaina, ¿y tú eres…?
—Zeros, espectro de Rana al servicio de Hades, ¡croac!— replicó el hombre, realizando una reverencia.
Ambos juntaron entonces sus manos y comenzaron a acercarse lentamente.
A los lejos Milo y Radamanthys observaban la escena con una mezcla de repulsión y descontento en el caso del caballero de oro y de asco pero también diversión en el del juez.
—Yo no puedo ver esto— musitó el griego dándose la vuelta, pero Radamanthys le sujetó firmemente y le dio la vuelta.
—Sí que lo vas a ver— respondió el Wyvern, divertido.
Y entonces, la pareja comenzó a besarse delante de ellos.
— ¡Qué asco!— exclamó el inglés, quien comenzó a reírse y liberó al caballero de oro, que se dio la vuelta rápidamente y junto a unos matorrales comenzó a vomitar—. Esto es lo más grotesco y repugnante que he visto en mi vida. Pero bueno— dijo agitando las alas de su armadura—, el asunto está arreglado, ya puedo regresar a Alemania sin problemas. ¡Disfruta de estas imágenes irrepetibles, Milo!
Con la cara descompuesta, el griego miró con furia al espectro, quien se disponía a marcharse.
—No tan deprisa Unicejo— musitó el caballero de Escorpio—, me vas a ayudar a deshacer este entuerto.
—Ni tan siquiera pienses que me voy a quedar a echarte una mano— cortó el juez—; esto ha sido un regalo del cielo para librarme de Zeros, así que, lo que los dioses han unido, que nadie lo separe.
Pero Milo no estaba por la labor de dejarle marchar, así que le agarró del brazo.
—De eso nada, te quedas aquí y me ayudas.
Radamanthys frunció el ceño y se deshizo del agarre del dorado con un gesto desdeñoso.
—He dicho que no— sentenció—, míralo por el lado positivo, esta es la oportunidad de que nuestros dioses puedan formar una alianza duradera, gracias a las relaciones entre dos de sus guerreros. ¡Todo son ventajas!
—Esto es una abominación— terció el griego—, y como no me ayudes a parar esto, seré yo el primero en llegar a Alemania y decirle a Pandora que viniste para cargarte a un subordinado— espetó, sonriendo maliciosamente, al percibir la sorpresa en su rival—. No tienes otra opción…o me ayudas o tu querida Pandora te freirá con el arpa.
El inglés se dio la vuelta y se mesó la barbilla.
—No me preocupa en absoluto que Pandora me castigue, al fin y al cabo, estoy más que acostumbrado— contestó—, tengo callo hecho y ya ni me duele. Sin embargo, es cierto que no debo irme de aquí, no por ayudarte, sino para impedir que te salgas con la tuya. Si me voy, tendrías vía libre para boicotear la relación y fastidiarme todo— espetó cortante—. ¿Quieres jugar? Muy bien, jugaremos. Pero haré todo lo que esté en mi mano para que esos dos consuman la relación. Y créeme— dijo pasando el brazo por el cuello del caballero de Escorpio—, no soy un hombre romántico, pero hay alguien que me va a ayudar a serlo…
Milo gruñó una maldición por no contar con aquella respuesta del Wyvern y amenazó con pedir refuerzos del mismo modo.
—A todo esto, ¿dónde han ido?— preguntó el dorado, buscando a la pareja.
Radamanthys sonrió de medio lado y dejó escapar una risa maliciosa.
—A vivir su amor.
Notas:
Just me: me temo que va a ser Milo quien tenga que velar por la seguridad de su compañera, porque ella no va a estar dispuesta a dejar a su amor xD ¡Gracias por el comentario y por leer el capítulo!
Sslove: dudo que dándole un beso a Zeros se convierta en príncipe XD con él, esas cosas no funcionan. Sí, Radamanthys se salvó de una buena y le ha venido como agua de mayo toda esta situación, sin duda. ¡Gracias por seguir leyendo y por dejar un comentario!
Raixander: LOL don't you say that beauty lies within? So, here we have a good example XD Zeros deserves his moment of romance at all costs! Yay, and probably he could turn into a good guy towards his coworkers...as he doesn't have any friend at all among Hades' troops. Enjoy the frog, my dear!Thanks for all! Luv ya!
Gracias a los que estáis marcando como favorita o estáis siguiendo la historia, ¡espero que os esté divirtiendo!
¡Feliz finde a todos!
