DISCLAIMER: Esta historia no me pertenece, es solo una adaptación, su verdadera creadora es xALEJANDRAx todos los créditos a su persona. Shingeki no Kyojin pertenece a Hajime Isayama.

ADVERTENCIA: Este capítulo contiene Lemon y Yumikuri del bueno xD

Capítulo 7.

Después de 2 días Historia volvió a su departamento, Ymir se había despedido de los hombres el día anterior y con ellos también de su pasado, ahora se dedicaba a cuidar a Historia y ayudarla con la pequeña cuando Sasha no estaba con ella.

-Historia, ¿ya pensaste en un nombre?- preguntó la morena mientras acariciaba el cabello de la bebé.

-Sí, me gusta Amelia.-

-¿Amelia? ¿No te parece muy francés?

-Sí pero, me gusta- respondió la rubia acercándose envuelta en una bata- Ymir, ¿te has fijado como te ve? Tan… fijamente, no sé, es raro ¿no crees?-

-Tal vez solo le llamo la atención por algo, soy la única con el cabello corto, tal vez por eso…

-No lo creo, no ve tu cabello, te ve a ti.

-Histo, un bebé a esta edad no ve nada, solo ve sombras, tal vez reconoce mi voz pero no puede ver más allá de una cosa no definida.

-Mmm entonces no lo sé, le daré de comer- dijo sentándose en la cama y recibiendo a la niña- ¿sabes Ymir? Se llamará Amelia, a Sasha y a mi mamá también le pareció muy francés pero me gusta.-

-Bueno, es tu decisión, tú sabes, ahora regreso- dijo la morena saliendo, no le gustaba ver cuando Historia amamantaba a su hija, la conciencia no la dejaba en paz cuando eso pasaba, la madre de Historia había llegado casi al dar a luz la rubia y se volvía loca de emoción al ver a su nieta, le encantaban los ojos de la pequeña, sería una chica muy hermosa cuando creciera, tan hermosa como Historia pero con ojos color miel.

El mes que estuvo la mamá de Historia con ella, Ymir pasó poco tiempo en el departamento de Historia, no quería interferir mucho en su relación, extrañaba a la enana ojiazul y tenía ansias por ver a su hija, mientras Sasha tampoco iba mucho por la misma razón que Ymir, al finalizar el tiempo, la misma Ymir llevó a la mamá de Historia al aeropuerto y la despidió, Historia recibía constantes llamadas de su hermana mayor y su abuela, iba a mandarles fotos de Amelia por internet, ya que por motivos de la escuela de las chicas y la salud de la abuela no podían viajar de momento.

Al volver del aeropuerto Ymir fue al departamento de Historia, al entrar ésta la abrazó sin darle tiempo a decir nada.

-Te extrañé Ymir- le dijo con sus brazos en el cuello de la morena.

-También yo Histo... ¿cómo está Amelia?-

-Bien, también extrañándote- dijo alejándose un poco de Ymir quedando separada por muy poco, solo se veían-... tus ojos Ymir... son como los de Amelia- dijo acariciándole el rostro.

-¿Eso es malo?-

-No... Tus ojos son hermosos...-

Ambas se quedaron viendo, Historia seguía acariciando la cara de Ymir.

-Disculpen...- dijo Sasha no muy lejos, al escucharla se separaron rápidamente asustadas como si hubieran estado haciendo algo malo.

-¡Sasha!- dijo Historia.

-Disculpen que las interrumpa pero, olvidé las llaves de mi casa aquí esta mañana... solo vengo por eso y me voy... – entró rápidamente al cuarto de Historia y momentos después salió- aquí están... nos vemos chicas.

Al salir, Historia e Ymir se quedaron viendo sin decir nada, no sabían qué decir o qué hacer, Amelia empezó a llorar.

-Iré por ella- dijo Historia muy sonrojada, Ymir se sentó en el sillón- mira quién está aquí bebe- le dijo a la pequeña que se veía molesta, llegó hasta donde estaba Ymir sentada e Historia se la dio, la pequeña se quedó viendo a Ymir atentamente y la morena besó su cabeza- podrías verla un momento, iré a cocinar algo para comer.

-Claro no hay problema- dijo Ymir.

Historia se fue a la cocina y ella acostó a Amelia en el sillón y se hincó en el suelo observándola, la pequeña ahora veía al techo.

-Amelia...-susurró la morena, la rubiecita no volteó a verla pero pareció poner más atención a la voz de Ymir- sabes quién soy ¿verdad mi pequeña? De alguna manera lo sabes... nunca quise que las cosas pasaran así, tu madre, Historia es tan buena... me arrepiento mucho de lo que hice, pero no me arrepiento de tu nacimiento, cambiaste mi vida y apenas tienes un mes... estaré junto a ti, no seré como mi madre... porque así como Historia, yo soy tu madre también... Pero ese será nuestro secreto- Amelia empezó a inquietarse, Ymir se levantó y la cargó- todo estará bien mi pequeña no temas- le dijo al oído y fue a la cocina, ni Historia ni Ymir comentaron lo sucedido y el día transcurrió normalmente, al entrar la tarde Ymir volvió a su departamento al ver por la ventana a Sasha entrar al edificio.


-¿Ibas a besarla?- preguntó Sasha.

-¿¡Qué!? ¿Estás loca? Es mi amiga así como tú, no te beso a ti ¿o sí?- dijo Historia saliendo del cuarto, Amelia dormía después de comer.

-Historia, las vi, de no haber llegado se habrían besado.-

-¿Y si ese fuera el caso qué? ¿Dejarías de hablarme? ¿Si me hubieras visto besar a Ymir retirarías tu amistad de mí?-

-¡No! Historia eso no me importa pero ¿qué hay de Ymir? No quiero que por una confusión salgas lastimada, tú misma lo dijiste, es tu amiga, quién te asegura que Ymir no te ve tan solo como amiga...

Historia suspiró.

-No soy lesbiana Sasha... no sé qué pasó... yo... no sé...-

-Tranquila pequeña, deben ser las hormonas o algo así- dijo abrazándola.

-Sí, eso debe ser.-


Seis meses habían pasado desde aquel encuentro y no se había vuelto a repetir, las 3 actuaban como si nada hubiera pasado, Historia iba a clases en la mañana, estaba en casa de vuelta a las 12, nadie en la escuela sabía que tenía una hija, 4 de los seis meses se la paso haciendo ejercicio para recuperar su figura, Sasha se había mudado a 2 puertas del departamento de Historia y entraba a clases a las 10 y salía a las 2 e Ymir llevaba solo una clase, por lo cual Amelia nunca estaba sola, ya se había acostumbrado a las 3 chicas, siempre las veía a su alrededor, a Historia no le gustaba salir de noche y siempre estaba en casa después de clases junto con Ymir, si bien no habían tenido otro acercamiento, los coqueteos y la atracción eran cada vez más evidentes, incluso Sasha se daba cuenta pero como le había dicho a Historia eso realmente no le importaba, sabía que Ymir era buena persona y amaba a la pequeña, estaba tranquila si algo pasaba entre ellas.

Amelia estaba sentada en la cama jugando con la blusa de Historia, Ymir estaba con ella, era viernes en la tarde, las chicas solo se relajaban esperando el fin de semana.

-Amelia… Amelia- dijo Ymir subiendo un poco la voz tratando de llamar la atención de su hija, la pequeña volteó a verla- no juegues con eso tu madre se enojará si la llenas de saliva.

La niña rió y se metió la blusa a la boca.

-¡Diablos! Historia me matará, se supone que estoy cuidándote-dijo quitándole la blusa- ¿por qué te gusta mordisquear la ropa de Historia?- le preguntó volteando a verla, la niña la veía atentamente-… solo hay una forma de saberlo- dijo Ymir y se metió la blusa en la boca, Amelia rió y movió las manos hacia arriba y abajo.

-¿Ymir qué haces con mi blusa?

-¡Historia!... yo…estaba…- Historia estaba envuelta en una bata blanca a medio abrir, desde donde estaba Ymir podía ver a la sexy rubia de cabello mojado, la observó de arriba abajo con la boca abierta.

-Estabas… ¿qué? Ymir, yo pensé que Amelia era la que hacía eso.-

-Si lo hace ella, solo quería saber por qué lo hacía… pensé que tu ropa sabia diferente a las demás… y yo…-

-¿La estabas probando para ver si tu idea era cierta?- Preguntó Historia levantando una ceja.

-…Sí.-

-Eres una tonta-dijo la rubia riendo- la ropa solo es ropa… bonito ejemplo le estás dando a mi hija, qué par de tías te conseguí Amelia- dijo Historia acercándose a la cama, Historia acostó a la niña y empezó a cambiarla de ropa, la pequeña reía alegremente y estiraba los brazos tratando de agarrar algo- ¿qué? ¿Qué quieres?- le preguntó mientras volteaba detrás de ella buscando algo que pudiera llamarle tanto la atención.

-Creo que tiene hambre- dijo Ymir viendo a Historia.

-¿Qué? Por qué dices…- Historia se dio cuenta que su bata se había abierto un poco más dejando ver algo más de sus senos, se sonrojó y se cubrió- ya decía yo que nada podía llamarle tanto la atención como eso.-

-No puedes culparla por eso…-

-¿Cómo dices?- preguntó Historia aún más roja.

-Que no puedes culparla por ver tus senos así… O sea… digo porque… de ahí comió y… como que el biberón no le gusta mucho aún… y …ah bueno… yo… creo que…-

-Ymir, ¿podrías buscarme otra blusa? No puedo andar por la vida sin ropa y ya que me hiciste el favor de mordisquear la que tenia lista… ¿podrías darme otra?-

-Sí… claro, pero fue Amelia, lo juro.-

-Ajá… claro- dijo Historia mientras levantaba y cargaba a la niña, Ymir le dio la blusa e Historia le dio a la niña, la morena salía cuando Historia dejó caer la bata y comenzó a vestirse.

-Dios, ¿qué pasa con tu madre, quiere provocarme?- le dijo en voz baja a la rubiecita mientras salía casi corriendo.

Historia salió después de unos minutos, vio a Ymir jugando con Amelia en el sillón, Historia se sentó a su lado y la niña dejó lo que estaba haciendo y estiró los brazos a su madre en clara señal de querer estar con ella, Ymir se la dio, la rubia se acostó con su hija en brazos y subió las piernas y pies descalzos a las piernas de Ymir, la morena comenzó a darle un masaje en los pies.

-¡Aaah! ¡Ymir! Tenías mucho que no hacías eso, me encanta… me relaja mucho.-

-Ok…- dijo pasando saliva -lo haré más seguido.-

Después de unos minutos Ymir subió las manos y empezó a acariciar parte de las piernas de la ojiazul, la niña que dormitaba en el pecho de Historia subía y bajaba al ritmo de la respiración de su madre quien trataba de no despertarla, respiraba un poco agitada a la par de Ymir.

-Chicas a que no saben que…- Sasha se quedó donde estaba viendo la escena, Ymir acariciando las piernas de Historia e Historia disfrutando de eso mientras la pequeña estaba por dormirse en su pecho, al escucharla Amelia se despertó e Historia se levantó, Ymir se quedó donde estaba con gesto serio.

-Sasha… ¿cómo te fue en la escuela?- preguntó Historia tratando de desviar la atención.

-Bien…-

-Disculpen chicas, debo llamar a mi padre- dijo Ymir levantándose del sillón- más tarde vuelvo.

Ymir salió e Historia se quedó sola con Sasha, esperaba preguntas pero no las hizo.

-Historia, vengo a que me prestes a mi sobrina, quiero llevarla conmigo esta noche, desde que dejó de llorar se divierte mucho conmigo, puedo traerla mañana… o pasado mañana, como tú veas…-

-Pues… sí, claro, no vives lejos de aquí.-

-Vivo a 3 departamentos del tuyo, no pasa nada… además creo que tienes cosas que hacer…-

Historia se sonrojó pero no negó nada, preparó la pañalera de su hija y 20 minutos después estaba sola.

-Hola Ymir- dijo al teléfono.

-¿Historia?-

-Sí, crees poder venir ahora, necesito hablar contigo.-

-Claro, voy para allá.-

Cuatro segundos después estaba tocando la puerta de la rubia, se abrió y la morena entró, detrás de ella la puerta se cerró.

-Histo, me asustaste- dijo al verla recargada en la puerta.

-Lo siento…-

-¿Historia pasa algo? ¿Dónde está Amelia?-

-Con Sasha… estamos solas…-

Ymir pasó saliva y se quedó de pie.

-¿Qué? ¿No vas a terminar de entrar?- dijo Historia acercándose a ella.

-Sí… ¿de qué querías hablar?- dijo yendo al sillón. Historia la siguió y se sentó a su lado.

-De algo pero primero… ¿podrías seguir con lo que hacías hace un momento?- dijo acostándose en el sillón y subiendo las piernas en las de Ymir.

-Claro- dijo la morena empezando a acariciar las piernas de la rubia, no tardaron mucho en relajarse y volver estar como estaban antes de la interrupción- Histo, tienes unas piernas hermosas.-

-Mmh… Ymir…-

Historia gimió un poco con los ojos cerrados, tomó las manos de la morena y las subió un poco más, sin embargo Ymir subió aún más y ahora tenía sus manos en la cintura de Historia mientras ésta podía sentir la respiración de su compañera en la mejilla, la rubia abrió los ojos y giró un poco la cabeza quedando a escasos centímetros de los labios de Ymir.

-Historia…- la morena no dijo más y se acercó lentamente hasta rozar sus labios, después la besó, Historia tímidamente al principio empezó a responder el beso, la morena como pudo se acomodó encima de Historia y el beso se volvió más apasionado, las manos de la rubia revolvían el cabello oscuro y las manos de Ymir recorrían la cintura y hombros de la rubia.

-Historia…- dijo agitada separándose un poco de los labios rojos- deseaba tanto esto, poder besarte.

-Yo también Ymir- dijo volviendo a acercarla.

Los besos eran cada vez más apasionados, la lengua de Historia se paseaba con los labios de Ymir haciéndola perder la razón para después entrar en la boca de la morena, Ymir no podía creer la maestría que tenia Historia para besarla, si seguía así tendría un orgasmo sin siquiera quitarse la ropa… ¿orgasmo? Ymir abrió los ojos rápidamente y se separó un poco.

-¿Qué… pasa?- preguntó Historia agitada.

-Historia… estás segura… ¿qué quieres esto?- preguntó de igual manera la morena.

-¿Qué no se nota al besarte?... lo deseo Ymir- dijo volviendo a besarla, la chica estaba a punto de dejarse llevar cuando recordó las palabras de la doctora "Ymir, puedes embarazar a otra mujer"

-Historia… espera- dijo separándose.

-¿Qué? Por qué… ¿qué pasa?-

-Solo espera un poco… yo tengo que… espera- dijo y se levantó y salió corriendo, dejando a la rubia confundida y avergonzada.

-¿Ymir? … no puede ser…- dijo quedándose acostada en el sillón con las manos en la cara.

Ymir estaba en la puerta de su departamento buscando las llaves en sus bolsillos, al sentirlas metió la mano y las sacó, buscaba la llave de la puerta entre la llave del coche, el departamento de Historia, la de la puerta de la casa de su padre y otras más que de momento no recordó de donde eran, de tanta ansiedad cayeron al suelo.

-¡Ah diablos! ¡Qué bueno que no hay alcantarilla aquí si no se habrían caído dentro!- dijo levantándolas y sacando la llave correcta, abrió torpemente y entro corriendo, fue hasta su cuarto y buscó en cajas en el closet.

-Vamos, vamos, ¿¡dónde están!?... álbum familiar… no… foto de papá, lo siento papá pero no… ropa que voy a donar… ¿¡dónde están!?...¡ah! ¡Aquí están!- dijo sacando unos cuantos condones femeninos- caducidad… ¡sí! Caducan el otro año…

Dejó todo lo demás tirado en el suelo y salió corriendo, cerró de nuevo la puerta de su apartamento y cuando iba a entrar al de Historia la puerta estaba con llave.

-¿Qué?... ¿pero qué demonios?- Ymir sacó su llave, abrió la puerta y entró sin hacer ruido, Historia estaba sentada en el sillón viendo hacia el techo.

-Historia…-

-Ymir…- dijo volteando a verla- discúlpame por favor… es solo que, no sé qué pasó, yo perdí el control… pero no quiero perderte, sé que no debí besarte pero… lo siento en verdad, ahora que sé que no sientes lo mismo que yo solo quiero pedirte que lo olvides y continuemos con nuestra amistad sin que esto afecte… suena difícil pero sí se puede, solo olvidémoslo ¿sí?-

-No, no podré olvidarlo.-

-Ymir, por favor…-

-Histo…- dijo sentándose a su lado y tomándola de las manos- no lo olvidaré porque yo también quiero esto, si me fui es porque recordé algo urgente pero ya está arreglado y eso no podía esperar a mañana porque no quiero interrupciones.

-Pero tú…- Historia no pudo continuar hablando, los labios de Ymir sobre los suyos se lo impedían.

- perdón por hacerte pensar otra cosa…- volvió a besarla, la rubia entendió el lenguaje de los besos de Ymir, sabía que era sincera y también ella deseaba lo mismo, Historia volvió a llenarse de alegría y empezó a besarla, las manos de Historia acariciaban la espalda de Ymir mientras ella acariciaba la cintura y la cadera de la ojiazul.

La morena volvió a recostarla en el sillón.

-Vamos al cuarto- dijo Historia sin dejar de sentir los labios de Ymir en el cuello.

Ambas se levantaron y caminaron al cuarto cerrando la puerta, Ymir tomó de la cintura a Historia y volvió a besarla.

-Ymir, espera, hay algo que quiero pedirte- dijo alejándose un poco.

-Dime...-

-Esta será mi primera vez... sé que te preguntas qué pasó con Amelia pero... Será mi primera vez, ten... cuidado por favor- dijo sonrojándose y desviando la mirada.

Ymir tomó su barbilla levantando el rostro de la rubia y le besó los labios.

-No te preocupes, confía en mí, no te lastimaré.-

Historia sonrió y volvió a pasar sus brazos por el cuello de la morena volviendo a besarla, Ymir la llevó de espaldas a la cama y la acostó, quedando encima de ella, las manos de la morena comenzaron a subir de la cintura a los senos de la rubia, la tocó con cuidado casi rozándola, Historia se estremeció y dejó escapar un gemido, después Ymir bajó las manos y levantó la blusa quitándosela, Ymir admiró la piel blanca y empezó a besar el abdomen, subiendo hasta los senos atrapados aun detrás del brasier negro, Ymir inconscientemente pasó la lengua por sus labios y despojó a la rubia de esta prenda dejándola totalmente desnuda de la cintura hacia arriba.

-Eres hermosa Historia…-

Ambas chicas sonrieron y la pecosa acercó su boca a los blancos senos y empezó a masajear el pezón con la lengua mientras con la otra mano tocaba el otro seno, Historia tomó el cabello de Ymir para evitar que se alejara de ella y con la otra mano apretó la mano de la morena sobre su seno, Ymir entendió que Historia necesitaba más pasión y así lo hizo, la morena se mantuvo entretenida por largo rato, besando y lamiendo, suave y tiernamente con tranquilidad cada uno de los senos de la rubia y también mordiendo y succionando con desesperación, complaciendo a su compañera y por supuesto a ella misma.

Sus manos recorrían cada curva, la miró a los ojos, los vio llenos de placer, Ymir desnudó por completo a Historia en un segundo.

Una idea le vino a la mente, haciéndola sonreír con malicia.

Sin mediar palabras, tomó a la chica por las caderas, dejándola al borde de la cama.

Ymir no tardó en acariciar las rodillas de la chica sentada frente a ella, separando luego las sensuales piernas para descubrir la intimidad de la joven.

Y ahí estaba Historia, respirando agitada de solo ver como su amante la observaba con detenimiento; había admiración en la ojimiel, sin mencionar la lujuria y la pasión.

Historia vio atentamente cómo Ymir escondía la cabeza entre sus piernas. Luego, un pequeño choque eléctrico la recorrió entera. El sentir como la morena clavaba dulcemente esa traviesa lengua en su intimidad, recorriéndola con paciencia, lamiéndola entera, separando cuidadosamente los pliegues para poder disfrutar más de ella... era hermoso.

-Ahhh, Ym.. ir ...aahh…

La rubia hubiese querido alargar aquel gemido, pero esos labios aprisionando su clítoris, casi la hicieron desmayarse. No imaginaba que Ymir fuese tan apasionada y tierna a la vez. Así, el cuerpo de la mujer se relajó, disfrutando la forma en que la morena deslizaba su lengua, acariciando con insistencia el botoncito que coronaba la entrada de su sexo.

-Aahh...

Ymir estaba satisfecha de oírla gemir de forma tan sensual, cosa que la incitaba a continuar, más pronto, los bocados que daba al sensible sexo de la chica, se volvieron más desesperados.

Ymir estaba hambrienta de ella y quería disfrutarla al máximo una y otra vez.

Succionó el clítoris de la rubia, sintiendo cómo esta se retorcía agradecida por ello, pues pequeñas convulsiones de placer la habían recorrido al sentir el orgasmo.

-¡Aah! ¡Ymirr!-

Historia casi le gritó, arqueando la espalda y echando la cabeza hacia atrás, posando las manos sobre los oscuros cabellos de su amante, intentando retenerla entre sus piernas, que siguiera prodigándole placer.

Cansada, Historia se dejó caer sobre las tibias sabanas de la cama, siendo abrazada instantes después por la pecosa, quien la llenó de besos y caricias.

Ymir no sabía qué tenía esa mujer, que la estaba volviendo adicta a ella, con tenerla esa vez supo que no podría estar sin ella jamás.

Entonces, deslizó sus suaves manos nuevamente por la cintura de la ojiazul, tocando cada rincón de aquel cuerpo.

Posando sus dulces labios en su vientre, mientras sus manos, no perdían tiempo y ya se encontraban rodeando el sexo de Historia. Quería hacerla vibrar nuevamente, que suspirase las cuatro letras de su nombre y lo hizo... la seda de sus manos la acariciaban con paciencia.

-Aahh….¡Ymir!

La chica sonrió con placer al escuchar a su amante gemir entre sus labios; quizás ya la había hecho esperar suficiente, la morena se levantó de la cama y se despojó sola de su ropa, dejando el pantalón al pie de la cama mientras veía a aquella diosa con las piernas abiertas esperándola, estudiándola con la mirada llena de deseo.

Ymir se acercó nuevamente y la acomodó en la cama, acarició sus senos mientras la besaba, después se hincó entre sus piernas, Ymir se agachó y acarició con la lengua el sexo húmedo de la rubia mientras ésta volvía a gemir, después con un dedo primero entró en ella lentamente, atenta a su rostro, Historia gimió más fuerte y su respiración se aceleró, después introdujo dos dedos en la rubia.

-Aaah Ymir…. ¡Sigue! No te detengas sigue… ¡sigue!-

La morena aceleró el ritmo, Historia seguía gimiendo, pensó que no podría recibir más placer pero se equivocó, abrió los ojos desmesuradamente cuando Ymir empezó su labor nuevamente al lamer y chupar su clítoris al tiempo que entraba y salía rápidamente de ella.

-¡Aaaahhh! Ym… ¡Ymir!- decía entre gemidos y respiraciones ruidosas y agitadas, la espalda de la ojiazul volvió a arquearse mientras los dedos de Ymir eran empapados… Historia había tenido otro orgasmo.

-Dios… Ymir… eres maravillosa…- dijo tratando de halar aire.

-No, tú eres maravillosa- dijo besándola, Historia sintió húmedos los labios de la morena, esto la excitó, empezó a tocar los senos de Ymir, sentía sus pezones erectos entre sus dedos, nunca había sentido eso antes pero le gustaba… vaya que le gustaba.

-Esta noche será para ti- dijo Ymir volviendo a besarla, después Ymir fue a la orilla de la cama donde estaba su pantalón.

-¿Qué haces?- dijo Historia- ven aquí…

-No me iré a ningún lado- dijo acariciando las piernas de la rubia- de verdad me gustan tus piernas- tomó una y la puso en su hombro, comenzó a besarla y tocaba hasta donde sus brazos le permitían, Historia cerró los ojos, en ese momento Ymir aprovechó para sacar el condón de su empaque y ponérselo, después separó las piernas de Historia y se acomodó en medio y empezó a friccionar.

-¡Ymir!... ¡No te detengas!-

-¡Historia!-

Decían entre jadeos y gemidos, después ambas tuvieron el orgasmo al mismo tiempo.

Historia cerró los ojos con cansancio y satisfacción, en ese momento Ymir se quitó el condón y lo aventó bajo la cama, después se dejó caer en la cama cansada, y cerró los ojos.

-Ymir, eres fantástica- dijo besándola.

Ymir sonrió-Tú lo eres también- le dijo y se dedicó a besarla, estuvieron horas besándose y acariciándose hasta que la noche y el cansancio las venció.

Continuará...