Esta historia es de la genial Snapegirlkmf y gracias a Angela Black Blood por betear
Capitulo 7 Decorando los pasillos
Diciembre 22, 1982
Foxfire Hall:
"¿Que eta haciendo, Hotspur?" pregunto Harry, mirando al elfo enrollaba guirnaldas de acebo con frutos rojos en las barandas de la escalera y el balcón del rellano. Esta había sido una tradición en la residencia Prince desde que Hotspur era un pequeño elfo, y el acebo era recogido de los mismos árboles de la propiedad. Estaba decorada con cintas rojas y hermosas bolitas doradas.
"Estoy decorando con guirnaldas de acebo las escaleras y los pasillos, joven amo," respondió el elfo, jamás dejando de enrollar. Porque sus manos eran tan pequeñas, el podía enrollar las cintas con fuerza y reacomodar las hojas para que se vieron mas bonitas y así no tenia que preocuparse porque alguien se enganchara con las espinas de las hojas. "¿Ve? Hace que los pasillos se vean mas festivos y nosotros los elfos hemos echo esto por cientos de años."
Harry lo miro con los ojos abiertos. "¡Uyyy! Eso es. . .no pedo conta tantos números. Es mas que siete, ¿cieto?"
Hotspur río. "Mucho mas, pequeñín."
"¿Pedo ayudar?"
Hotspur dudo. El tenía un sistema para decorar los pasillos y no sabía si Harry seria más una molestia que una ayuda. Pero no quiso lastimar los sentimientos del pequeño, así que dijo, "Porque no decoras el pasillo de lado izquierdo, ¿cerca de tu habitación?"
"¡Ya!" dijo Harry, emocionado. A el le encantaba ayudar a los adultos. "¿Dame de eso? ¿El cebo y eso?"
"Si chico. Toma esos de allí," el elfo apunto a varias cintas con acebo y frutos rojos listas. Luego comenzó a tararear la tonada del antiguo villancico "Decorando los pasillos".
Harry rápidamente tomos las cintas y las llevo arrastrando hasta el pasillo del ala izquierda, cerca de la habitación suya y de su papá. La pared estaba desnuda y Harry pensó que se veía. . .aburrida. El se paro en puntillas y trato de acomodar la larga guirnalda, encontrando que era más difícil de lo que parecía.
Mucho más difícil.
El logro poner una punta de la cinta, estaba hechizada para que se quedara en su lugar cuando uno la presionaba contra la pared. Luego trato de enrollar el acebo como había visto a Hotspur hacer y se dio cuenta que no cooperaba. Pero Harry era terco y no se rendía fácilmente. Finalmente, coloco la primera cinta y se alejo un poco más para poner la siguiente.
Le tomo mas de diez minutos colocar la cinta mas larga y luego miro el pasillo. Se veía. . .como que necesitaba algo más. Harry pensó y pensó. Luego se le ocurrió una idea. ¿Y si hacia un dibujo en la pared, para que combinara con las guirnaldas? En todos sus libros de Navidad, siempre tenían aves con el acebo y árboles.
Pero Harry no sabía como dibujar un ave, así que decidió salir afuera para mirar una para dibujarla luego. El paso al lado de Hotspur, que le dijo, "¿Ya terminaste, pequeñín?"
"Si. Voy al jardín, Hotspur," Harry le informo al elfo, porque Severus le había dejado muy claro que siempre tenia que avisarle a alguien cuando salía.
"Esta bien, amo Harry," le dijo el elfo, terminando su labor.
Harry bajo por las escalera, eran largas y con vueltas y a mitad de camino se deslizó en su trasero porque era mas rápido así. Sus piernas eran pequeñas y él siempre se cansaba a mitad de camino además que así era más divertido, ya que las escaleras tenían un corredor de alfombra verde por todo el medio. La madera también estaba libre de astillas por haber sido utilizada por tantos años.
El jardín al que Harry tenia permitido ir estaba adjunto al invernadero, que era una gran habitación con grandes ventanales y tenia variadas plantas y una fuente en el centro, al igual que varias sillas para sentarse y relajarse. Harry rápidamente lo cruzo y salio por las puertas dobles al jardín cerrado, lleno de rosas, rododendros y tulipanes. Ya que Drusilla había sido una llamadora de tormentas, ella había logrado modificar el clima y la temperatura en el jardín, permitiendo que las rosas florecieran todo el año. Así que las aves siempre venían aquí a cantar o volar entre las fragantes flores. Además de las rosas, Drusilla había plantado el borde con acebos en el lado más cercano a la casa, donde estaba protegido del viento y del exceso de sol. El acebo estaba en flor, con grandes racimos de bayas rojas y brillantes.
Harry caminó por el camino de piedra hasta una banca y se sentó allí por un rato, mirando las aves, en su mayoría pequeños gorriones y pinzones y un brillante petirrojo volando de aquí allá entre el acebo, comiendo las bayas rojas.
A Harry le recordaron arándanos, porque eran redondos y de color rojo.
El miro otro momento antes de que le diera frío y decidiera entrar para terminar de decorar el pasillo del segundo piso.
Para cuando llego arriba nuevamente, estaba acalorado, cansado y hambriento. Era casi hora del almuerzo, un echo del que su barriga le estaba recordando con mucho ruido. Él quería llamar a Lina y preguntarle si le podía dar algo de comer, pero primero quería terminar el pasillo para poder sorprender a su papá y abuelo. A el le gusto decorar para Navidad. El pasillo y la escalera estaban vacíos, ya que Hotspur se había ido a atender otra labor en la Mansión.
El encontró un pequeño pote de tinta encima del escritorio en la habitación de su papá, que no estaba cerrada esta vez. Severus había estado apurado esta mañana cuando se marcho al trabajo así que no cerro la puerta como lo hacia normalmente. Así que Harry entro y encontró la tinta y una pluma en el escritorio de Severus.
¡Oh bien! ¡Ahora puedo dibujar las aves! Harry pensó feliz, bajándose de la silla y llevándose las cosas.
Él había visto a su papá y a su abuelo muchas veces utilizar una pluma así que la unto y comenzó a dibujar sus aves bajo las cintas de acebo. Esto le tomo bastante tiempo, ya que la pluma no paraba de chorrear al piso, pero finalmente quedo satisfecho.
El no podía esperar para que su padre y su abuelo vieran como había "decorado los pasillos".
Pero entonces su barriga volvió a gruñir.
El miro las brillantes bayas rojas que estaban colgadas justo enfrente de el. A las aves les habían gustado y se parecían mucho a los arándanos que Lina había puesto en el relleno la noche anterior. Harry había comido un poco y había encantado que sabían un poco agrias y dulces. Se le hizo agua la boca y saco un baya roja de la pared y la olfateo
Olía bastante bien, y él tenia hambre. Aunque era pequeña, así que saco cinco mas y se las metió a la boca. Tenían un sabor muy agrio pero la suficiente dulzura para que Harry no las escupiera. Él se las trago, preguntándose porque a las aves les gustaban tanto. No tenían ni la mitad del rico sabor de los arándanos
Unos momentos después escucho a Lina llamándolo para almorzar con Severus y Augustus y rápidamente se deslizo por las escaleras. Su estomago todavía rugía y se sentía extraño.
Hoy había sopa y sándwiches de ensalada de pollo para el almuerzo. Harry se comió casi todo lo que le sirvieron, y después Severus le pregunto como había estado su día.
"Estuvo bien." Le dijo Harry. "Ayude a Hotspur a dec...corar los pasillos, Papá."
"Ah. Suena divertido," dijo Severus.
"¿Quere ver?" pregunto Harry.
"Lo siento, no puedo. Me los puedes mostrar después. Debo volver ahora a trabajar, pero estaré en casa en unas horas," dijo Severus, alborotándole el cabello al niño, que se había oscurecido durante el ultimo año
Harry lo miro decepcionado, pero se animo cuando Severus le sugirió que fuera a la sala de juegos a jugar hasta que regresara.
Una vez que se aseguro que Harry estuviera ocupado para que no causara un alboroto cundo se marchara, el Maestro de Pociones se Apareció a su estación de trabajo en el Laboratorio Prince, donde estaba trabajando en una versión mejorada de la poción para Curar Granos, una que curaba y prevenía los granos al mismo tiempo.
Algunos minutos después, justo cuando estaba decantando el producto en un vaso precipitado, recibió una frenética llamada por Floo-de Augustus—Harry estaba muy enfermo, dolor de estomago, vómitos, y diarrea.
"No creo que sea un virus, Severus," dijo Augustus. "Creo que comió algo que no debería. Algo toxico."
Severus dejo el vaso precipitado a medio llenar y se apareció de inmediato a casa.
Cuando arribó, encontró a Harry llorando en el regazo de Augustus. "Harry, ¿que sucede?"
"Fermo, Papá. Me duelo mucho." El se estaba apretando el estomago y gimiendo. Augustus tenía un cubo de plástico al lado de ellos.
Severus tomo al niño llorando en sus brazos y pregunto, "Harry, ¿Qué comiste hoy? ¿Puedes recordar?"
"Almorcé contigo y después me sentí mal."
"¿Antes de almorzar comiste alguna cosa?"
"Si. Comí las bayas del pasillo. Como las aves."
"¿Que bayas comiste? ¿Donde?" Severus grito, frenético.
"¡La bayas de acebo!" Harry gimió, y luego vomito de nuevo, violentamente.
Severus le acerco el cubo, sobándole la espalda, su corazón helado y frío en el pecho. Él sabía, al igual que todos los Maestros de Pociones, que las bayas de acebo eran toxicas en los niños pequeños, y Harry no era un niño grande. ¿Hace cuanto fue esto? ¿Quizás hace media hora o una hora? ¿Cuantas bayas comió? por Merlín, necesito llevarlo a San. Mungos. Su corazón estaba zapateándole en el pecho, estaba completamente aterrorizado de una manera en la que nunca lo había estado en su vida.
Cuando Harry termino, Severus le limpio la boca con un pañuelo. "Shh, te vas a poner bien. Papá te llevara donde un sanador y él hará que te sientas bien."
Harry solo asintió a apoyo su cabeza en el cuello de Severus. Él se sentía horrible pero estaba seguro de que su papá lo haría sentir mejor, como siempre.
Severus se dirigió por Floo hasta San Mungos y Augustus lo siguió, no estaba dispuesto a dejar a sus nietos solos en el hospital.
La sala de emergencia estaba abarrotada de gente cuando llegaron, pero Augustus se precipitó hasta el escritorio y le informo a la recepcionista de turno que su nieto estaba envenenado y fueron guiados de inmediato hasta una sala de atención. Severus se sentó en la camilla con Harry en su regazo luciendo como si fuera a desintegrarse en cualquier momento, sus ojos estaban vidriosos y seguía murmurándole en voz baja a su hijo, que sollozaba y comenzaba a ponerse débil y somnoliento por el vomito y el envenenamiento.
Un interno con una tunica azul los siguió con pergamino y pluma en la mano. "Necesito información del niño, ¿Sr. —?"
"Prince," Augustus intervino. "Soy Augustus Prince y él es mi bisnieto, Henry. Él necesita un sanador de inmediato," gruño.
El interno se estremeció ante el tono punzante. "Uno viene en camino, señor." Ella escribió Henry Prince en el pergamino. "¿Cuantos años tiene?"
"Dos años y medio."
"¿Cuanto pesa?"
"Uh . . .creo que veinticinco libras."
Escribió rápidamente todos los síntomas de Harry que le dicto el viejo y todo lo que el niño había comido.
Para cuando termino con eso, Harry había vomitado nuevamente, en una vasija que Severus había conjurado, y para entonces Severus ya estaba casi histérico. "¿Donde diablos esta el sanador, maldición?" dijo con fuerza. "Esta es una emergencia, ¡no un examen de rutina!"
Justo en ese momento una regordeta sanadora con cabello castaño y ojos azules entro a la habitación, ella estaba usando una tunica blanca y parecía tener alrededor de treinta años. "Hola. Soy la sanadora Faolin. ¿Cual es el problema?"
"Mi hijo comió bayas de acebo," dijo Severus.
"Ah. Una ocurrencia común con niños de su edad durante estas fiestas," dijo la sanadora, leyendo el pergamino y pasando su varita sobre Harry. "¡Pobrecito! Él esta sufriendo de un caso agudo de intoxicación además de una reacción alérgica por las bayas. ¿Cuantas veces a vomitado?"
"Dos desde que estoy con el," respondió Severus.
"Tres veces antes," respondió Augustus.
"Cinco veces." Ella se detuvo a examinar el contenido de la vasija. "¿Hace cuanto empezaron los síntomas?"
Una vez que tuvo toda la información que necesitaba, la sanadora Faolin mando una Poción Anti-Nausea directamente al estomago de Harry. Luego se agacho y le pregunto a Harry, "Cariño, ¿puedes decirme cuantas bayas comiste?"
"Uh . . .no se . . ." Harry se quejo, él aun se sentía mal pese a la poción.
"¿Fueron mas de tres?" la sanadora pregunto con paciencia.
"Trata de recordar, Harry," le animo Severus, corriendo el pelo de la frente de Harry, que brillaba por le sudor.
Harry trato. "Si, creo que. . .como seis."
"¿Seis?" Severus estaba horrorizado.
"Tres producirían nausea moderada y vómitos, pero ya que él consumió el doble, sus síntomas son peores," dijo la sanadora Faolin. "Pero no se asuste, Sr. Prince, la intoxicación con acebo es raramente fatal. Podemos tratar al pequeño con pociones y él estará bien en un par de días. Él no parece haber consumido mucho de las bayas, porque comió después así que eso disminuyo el proceso de absorción y el vomito hizo que expulsara la mayoría de la bayas, lo que es algo bastante bueno."
"Si es así, ¿Por qué esta tan enfermo?" pregunto Severus.
"Su reacción es mayormente alérgica." Respondió la sanadora. "Creo que seria mejor que lo dejaran aquí esta noche para monitorearlo, señor."
"Esta bien, pero me quedare con el," Severus dijo con firmeza. Él no se molesto en corregir el error con su nombre y el de Harry. Él recordó a la sanadora. Ella había estado de turno el día de navidad cuando había encontrado a Harry y le había dado las pociones para el bebé. Pero ella aparentemente no lo recordaba, claro, ella veía a tanta gete todos los días que paresia imposible que ella recordara una cara en particular entre tantas, especialmente si solo lo vio por unos momentos. Y entonces, él no se había visto bien, agotado y ojeroso. Pero igual fue un alivio saber que ella no lo recordaba. Y ya que ella nunca había visto a Harry, ella jamás lo conectaría con el Niño-Que-Vivió.
"Por supuesto, señor."
"¿Que pociones le dará?" pregunto Severus.
"Una cucharada de un ligero Elixir Desintoxicante, formulado para su tamaño, peso y edad," respondió ella. "Un Aliviador de Dolores, Una Solución Anti Picazón, ya que creo que por la reacción alérgica desarrollara ronchas, y un Calmante para el Estomago. Voy a ponerlos en una habitación privada del área pediátrica, Sr. Prince, una con baño. ¿Él sabe ir al baño?"
"Recién esta comenzando."
"Bueno, quizás querrá ponerle un pañal en la noche, ya que la Poción Desintoxicante le dará diarrea."
"Esta bien." Accedió Severus.
"Entonces síganme," ella los guió fuera de la sala de exámenes hacia las escaleras.
Una vez en la habitación, ella y Severus lograron que el irritable niño se tomara la mayoría de las pociones que necesitaba, y cuando comenzó a rehusar, la sanadora Faolin simplemente las dirigió a su estomago con un movimiento de su varita.
Ella entonces transfiguro la ropa de Harry en una tunica de hospital y un pañal. "Listo, ahora estarás mas confortable, ¿No es cierto cielo?" ella le sonrío a Harry.
Harry puso mala cara, infeliz. "¿Me pedo ir a casa?"
"Aun no, debes quedarte aquí un poco," le dijo ella. "Hasta que nos aseguremos que estas mejor, Henry. ¿Te sientes un poco mejor ahora?"
El asintió. "yo. . .yo quero al pofesor calladito."
Augustus rápidamente hizo aparecer al oso con su tunica negra para que Harry lo abrazara. Era su juguete favorito y dormía con el todas las noches.
Harry apretó el oso con fuerza, enterrando su cara en el suave pelaje. Su cara estaba enrojecida por el llanto.
Severus se sentía inexplicablemente culpable. "No puedo creer que no note que estaba enfermo, quizás pude. . ." comenzó.
"No se culpe. Fue un accidente. ¿Estaba usted en casa cuando comió las bayas?" pregunto la sanadora con simpatía.
"No, estaba en el trabajo. Pero nunca se me ocurrió decirle que no comiera las bayas. . ."
"Los niños de su edad hacen de todo, lo se porque tengo uno en casa también. Ella se trago un botón cuando yo estaba a su lado, lo saco de mi ropa, así que no se sienta mal, ninguno de los dos," añadió ella, porque Augustus también se veía culpable y arrepentido. "esta es la temporada. Lo importante es que no entraron en pánico y reconocieron la sustancia de inmediato y lo trajeron con rapidez. Él va a estar bien. Los veré después."
Ella se marcho, dejando a los tres solos.
Harry se removió inconfortable. "Quero ir al baño."
Severus lo llevo, aunque Harry armo un alboroto por tener que usar un pañal después.
"¡Soy gande!"
"Lo se, pero estas enfermo, hijo, y no quieres tener un accidente," le dijo, acomodándole el pañal.
Harry lloro, no comprendía, y Severus lo hizo callar, paseándolo hasta que se quedo dormido. Luego lo puso en la pequeña cama y se dirigió a Augustus, " Abuelo, tu no necesitas quedarte, me puedo encargar yo solo, no te preocupes."
"No seas ridículo, Severus. No iré a ninguna parte. Debí mirarlo con mas cuidado en vez de confiarme en los elfos para todo, se en el tipo de cosas que se meten los chicos. . ."
"Abuelo, por favor. La sanadora tenia razón, estas cosa pasan. Pudo ser peor. Pudo comer mas de seis bayas." Severus le dio una palmadita en el hombro al viejo mago, suprimiendo un escalofrío. Veinte bayas eran una dosis fatal para un niño. Debí recordar que las bayas de acebo se ven tentadoras para un niño y decirle que no debía comerlas. Soy un padre terrible por olvidar eso. El casi murió por mi despreocupación.
Harry durmió y cayó el crepúsculo. Augustus también se durmió mientras que Severus los miraba a ambos dormir, mientras se flagelaba mentalmente y se prometía quemar todo el acebo de la mansión. Hasta que se dio cuenta de lo estúpido que sonaba y mejor despertó a Augustus. El persuadió al viejo mago de regresar a la casa y reasegurar a los elfos de que Harry estaba bien y para que durmiera en su propia cama.
Severus entonces transfiguro la silla en la que estaba sentado en una cama y se durmió un rato, hasta que Harry lo despertó, él tenia sed, calor y picazón.
Snape convoco un poco de agua en una taza y un poco de loción mágica para echar en la irritada piel del niño, porque Harry tenia ronchas en su estomago y muslos.
"No te rasques."
"Pica," se quejo su hijo, tratando de rascarse sobre la polera.
"Para. Lo empeoraras," le ordeno Severus, sosteniendo las pequeñas manos con fuerza.
Él aplico la loción, luego se sentó con su hijo en brazos hasta que dejo de removerse y se volvió a dormir.
Cerca de la madrugada, Snape se permitió dormir también.
Harry despertó con el sol en sus ojos y se sentó. Se sentía mucho mejor, su barriga ya no le dolía y ya no se sentía caliente y con picazón. El miro alrededor de la extraña empapelada sala con sus conejos de colores y caras sonrientes y se pregunto donde estaba. Luego recordó—él estaba donde el sanador con su papá porque había comido esas horribles bayas que no eran arándanos. Él nunca cometería ese error de nuevo. El vio as u padre durmiendo en la cama al lado de la suya.
Harry todavía se sentía un poco mareado, pero tenía que ir al baño, así que se bajo de la cama y se dirigió al baño, la tunica del hospital aleteando por la rapidez.
Severus despertó al oír la descarga del inodoro y se sentó con rapidez, mirando a la cama de su hijo.
Al encontrarla vacía, casi entro en pánico.
Hasta que vio a Harry salir del baño, con el trasero al aire, porque se había sacado el odiado pañal, la tunica del hospital no siendo suficiente para cubrirlo. "Harry, cielo santo, ¿Por qué no me hablaste?"
El pequeño se encogió de hombros. "Tabas durmendo. ¡Y no uso pañales! ¡Eso es para bebés!" el frunció el ceño mirando a su padre.
"¡Oh, Harry!" gruño su padre. Aun así, no podía culpar al niño por su actitud. El rápidamente conjuro ropa interior. "Ven aquí y ponte eso, diablillo, antes que alguna enfermera entre y te vea el trasero desnudo."
Harry accedió, permitiendo que Severus le pusiera la ropa interior, luego se acurruco en el regazo de su padre.
"¿Como te sientes? ¿Mejor?"
"Si. Tengo hambe. ¿Y desayuno?"
"Pronto." La familiar pregunta envió una oleada de alivio por todo su cuerpo, porque significaba que su adorado hijo en realidad estaba en camino a la recuperación. Mezclado con el alivio, sin embargo, había enojo porque Harry lo había asustado casi hasta la muerte. "Hijo, nunca comas nada de un arbusto, árbol o planta, nada, sin decirme primero. Y si no a mi a tu abuelo. Pudiste morir, Harry. Esa bayas eran venenosas, hijo. Es por eso que te enfermaste. ¿Entiendes?"
"Si señor. Nunca mas las comeré." Él agacho su cabeza. "Lo siento, Papá. ¿Toy en pobemas?" el sollozo, luciendo patético.
"No esta vez, creo que aprendiste tu lección. ¡Nunca mas me vuelvas a asustar así!" le dijo seriamente, luego abrazo con fuerza a su preciado hijo, silenciosas lagrimas de alivio y ansiedad deslizándose por su rostro y cayendo en el alborotado cabello de Harry, que estaba mas alborotado que de costumbre. Él no podía recordar la ultima vez que había llorado, no desde que había sido un niño pequeño tras una de las palizas de Tobías, pero sus emociones habían estado en un torbellino desde ayer, corriendo de terror a culpa luego a rabia y todo entre medio, y la presura había aumentado y aumentado dentro de el y al final había encontrado una salida en las lagrimas que estaba derramando. El hundió su rostro en el cabello del niño, respirando su aroma y agradeciendo que su hijo siguiera viviendo. Él ni siquiera quería pensar en lo que sentiría si Harry hubiera muerto. Habría sido algo intolerable.
Harry también comenzó a llorar, creyendo que Severus estaba enojado con el. "¡Lo siento, Papá! ¡No quise sutate! Siento ser malo, ahora el pade Navidad no me taera regalos." Él empezó a llorar bastante fuerte.
Severus se quedo helado, asombrado de que Harry saltara a esa conclusión, y por un momento se quedo sin voz. Luego le dijo, un poco ronco, "Harry, calla y escúchame. Tu no eras malo por comerte las bayas, hijo. Solo. . .bueno, fue un error. Deja de llorar ahora." El comenzó a mecer al niño gentilmente. "Shh, hijo. Esta bien. Te perdono." Harry siguió llorando, sonando como si lo estuvieran despellejando con vida. "Merlín, chico, si no dejas de llorar como si te hubiera golpeado, los sanadores vendrán y me llevaran arrestado."
Abruptamente, Harry paro. "¡No!" él tragó con dificultad. "¡No peden hacer eso! ¡Nadie se lleva a mi papá!" el levanto su cara llena de lagrimas y miro a Severus. "¿No tas nojado?"
"No. Te perdono. Y el Padre Navidad te dejara tus regalos bajo el árbol, no te preocupes. Porque pensaste que no lo haría"
"'Poque. . .poque fui malo y me comí las bayas y por deccora los pasillos y por dibujar las aves en la pare." El le dijo a su padre en voz baja y avergonzada.
"Harry, te dije que fue un accidente— ¿Qué quisiste decir con que dibujaste aves en la pared?" Severus exclamo. "¿Cuantas veces te he dicho, jovencito, que dibujar se hace en pergamino o papel, no en la pared? ¿Con que dibujaste y donde?"
"Arriba, cerca de mi pieza. Yo. . .yo tome tu puma y tu tinta de tu bitacion."
"¡Henry Snape. . .!" gruño Severus. "¡Tu abuelo nos va a despellejar vivos! tu sabes que no debes hacer eso, se que lo sabes."
"Me olvide."
"¡Mmmmm! bien, cuando lleguemos a casa, podrás limpiar la pared y eso te recordara que debes dibujar en pergamino la próxima vez y que mantengas tus pegajosas manos fuera de mi escritorio, ¿esta claro?"
"Si señor. ¿Me. . .me darán regalos?"
Severus gruño. "Quizás. Si te comportotas bien hasta la mañana de Navidad. Eso es. . .en dos días mas."
"¡Seré bueno!" prometió Harry.
Severus rogó por ese milagro. Últimamente, el segundo nombre de Harry se había vuelto Problemas, y suponía que tendría que acostumbrarse. Él le dio a su hijo una ligera palmada en el trasero y lo sentó en su regazo esperando que la sanadora viniera a chequear a Harry. El tenia el presentimiento que este eran el comienzo de las travesuras de su hijo, dado quien había sido su padre. Merlín dame fuerza y paciencia, porque creo que necesitare grandes cantidades para no volverme loco. Por otra parte, estoy agradecido de que este diablillo siga aquí para hacer locuras. Él abrazo a Harry nuevamente, hacienda que el chico chillara en protesta.
"¡No tan fuerte, Papa!"
Severus soltó su agarre, y así fue como la sanadora Faolin los encontró unos minutos más tarde.
Quince minutos después, Harry y Severus habían regresado a casa, la sanadora Faolin había declarado que estaba de vuelta a la normalidad, y fue recibido con los brazos abiertos por Augustus y los dos elfos, hasta que se enteraron de los dibujos de Harry. Augustus retó al niño brevemente, luego lo envió arriba a limpiar la pared con Removedor de Tinta Mágico, supervisado por todos los miembros de la casa.
"Lo siento, abuelo," Severus se disculpo, sabiendo como Augustus odiaba el desorden. "Es solo que no se que le sucede últimamente."
Augustus bufo. "Es la edad, Severus. Acostúmbrate, porque podría durar por otro año, y entonces crecerá y hará travesuras mas grandes, como todos los niños."
"¡Santo cielo!" Snape dijo en voz baja, ignorando la sonrisa de satisfacción de Augustus. A veces el Viejo era diabólico en sus predicciones. Luego fulmino con la mirada a su abuelo. "¡No necesitas lucir tan satisfecho!"
Augustus no respondió, estaba demasiado ocupado ahogando una sonrisa malvada. Pobre Severus no sabía lo que le traería el futuro.
