Disclaimer: Shingeki No Kyojin es propiedad del Genocida Isayama.
#PrayForIrvin. No mates a Irvin. Por favor, no lo mates.
Recomendaciones musicales:
Magic Works.- The Weird Sisters.
Feel It.- Jacquees
Photograph.- Ed Sheeran
Kiss Me.- Ed Sheeran.
Stop The Clocks.- L.A.
¿Saben?
No hay nada más gay que la manera en la que yo me confesé. Joder, que estoy seguro de que cada gran señor homosexual de la historia, cómo el gran Freddie Mercury, se sintieron avergonzados. Fui muy marica, bien.
Entonces, queda la conclusión de; No existe nada más gay que yo, confesándome a mi gran amor. Zeus misericordioso, incluso eso sonó descaradamente rosa.
Pero entonces, ¡sorpresa! Entra a escena a Levi, a mí y al grupo de esos idiotas con los que ejecutamos una fuga masiva dentro de un destartalado pero muy animado bar. O un antro, o no sé que diablos era. Estaba a la orilla de la carretera, estábamos cansados y hambrientos y de alguna extraña manera terminamos dentro.
Viendo el lado bueno, Armin ya casi encontraba esposa. La rubia de la barra le echaba unas miradas descaradas de "sí me lo pides, dejo todo y nos vamos lejos". Por la cara de idiota que tenía estaba casi seguro de que iba a aceptar.
Ah, estábamos con que no hay nada más marica que yo confesando mis sentimientos.
Bueno, hagan esto. Sí, si que hay algo más maricón que yo actuando cómo una virginal colegiala enamorada. De virginal no tengo ni la nariz. Colegiala, bueno, a veces me gusta sentirme bonito. Y enamorada, pues bueno, les diré, queridas y guarras chicas que efectivamente, se me va el culo por mi gordito.
Procedamos al punto dos. A todo lo anteriormente mencionado, sumen el pequeño complemento de Magic Works(1) sonando a todo volumen por las bocinas y a todos esos cabrones bailando en pareja. El idiota de Marlo hasta se agarró a la silla con tal de no quedar solo. Y entonces estábamos Levi y yo.
Si, si quieren que se los diga, sí. Estoy a punto de comenzar a bailar con Levi Magic Works.
Joder.
-¿Lo tuyo no es el baile, cierto, dulzura?
Levi alzó la ceja.—Lo mío es cortarte las bolas si vuelves a hablar. Anda, invítame a bailar.—Sonreí, le cogí de la cintura y lo acerqué a mí.—Bailemos entonces, dulzura.
La canción era lenta. Ridículamente lenta y ya ni hablemos de la puta letra. Pero ciertamente cómo a mí me gusta mucho Harry Potter, me imagino que soy algún alumno afortunado de Hogwarts que alcanzó de pareja de baile(2) al chico más hermoso de todos. Envidia, lo sé. Soy perfecto y afortunado.
Besen mi turco trasero.
Medio turco.
-¿Sabes, querido? Es el momento perfecto para que correspondas a mis nobles sentimientos.—Él rodó los ojos. Sus asombrosos ojos azules.
-Es momento de que dejes de hablar, Eren.—Acalló él con una afilada sonrisa.—Me gusta esa canción.
-Y luego yo soy el marica.
-Sí, lo eres.—Lo hice girar con suavidad.—No lo creo, primor. Soy yo quién te hizo rodar cómo princesa de cuento.
-Puedo hacerlo yo también. Y apuesto a que te sale más femenino que a mí.
-Si quieres decir que soy más grácil que tú, tienes razón. Eres muy listo, precioso.—Y me hizo girar. Cuándo volvimos a quedar frente a frente, me pareció ver sus bonitos ojitos azules brillar de diversión.—Vaya, Eren. Que vueltecita tan masculina.
-Soy la virilidad encarnada. Veintidós centímetros de largo y no sé cuántos de grosor lo atestiguan.—Y entonces lo logré. Se echo a reír. Ese sonido tan bonito me hizo sonreír cómo idiota y con delicadeza lo envolví en mis brazos y lo estreché contra mí.
"No me apartes, mi amor. Siéntelo. Siente cuánto te quiero. Siente que no es mentira. Siente que te protegeré de todo. Siéntelo, mi amor, siéntelo"
Fue lo que deseé. Fue lo que quise decir, pero no me atreví. Levi no se había apartado, sino que había recargado sus manos contra mi pecho. Levi temblaba, y su cabeza estaba ya recargada contra mi hombro. Quise congelar el tiempo y quedarme ahí para siempre.
No importaba nada. No importaba nada, incluso, no importaba que no me correspondiera. Que no pudiese corresponderme nunca, eso estaba bien. Sólo que se quedase ahí para siempre, que nunca se apartase, que me dejase seguirlo sintiendo.
Oh, chicas, estoy tan jodido y tan enamorado.
Eso es lo mismo, ¿no?
Lo es. Pero cuándo la canción llega a esa frase tan masculina de "You final chance…" Levi alza la cabeza, me mira y me sonríe. Y yo digo que todo, vale la pena. Sin lugar a jodidas dudas.
Mad First Love
Capítulo Siete.
"El Primer Beso"
Las bebidas eran buenas y la compañía de Levi y de los demás lo hizo todo realmente digno de recordar. Pero lo que de verdad hizo esta noche memorable fue contemplar el delicioso sonrojo que Levi cargó en su preciosa cara desde que vio cómo los guarros de Bert y Marco magreándose cómo si no hubiese mañana. Estaba Bert con Marco empotrado contra la pared, y el inocente (ya, sí él es inocente yo soy virgen) de Bodt tenía las piernas envolviéndole las caderas al otro mientras Bert, el tímido (sí, cómo no) Bert lo tenía bien sujeto de los pliegues de las rodillas.
Ymir había rodado los ojos al ver la escena, más yo vi, joder, juro por Afrodita preciosa y bendita, que Levi abrió los ojos cómo jamás lo había visto hacerlo, y les contempló; ¡Les contempló ahí, sobándose el uno con el otro! Mientras un poderoso sonrojo subía por sus pálidas y bonitas mejillas.
Había balbuceado algo sobre que yo no debería de estar mirándolos, que era un metido y que me ocupase de mis asuntos, pero no pude ignorar esa reacción suya, y cuándo una muy jodida y cachonda canción comenzó no pude evitar acercar su cuerpo al mío y dejar que mi aliento erizase los cabellos de su nuca. Levi había jadeado al principio, pero, joder, estamos hablando de Levi, Levi A-Mi-Nunca-Me-Duelen-Los-Huevos Ackerman y el condenado sólo me sacó el aire de un codazo y volvió a llamarme mirón.
Al final terminamos todos fuera, mientras esperábamos que a los cabrones de Marco y Bertholdt, ah y adicionalmente Armin terminasen de follar y se dignasen a dejarnos continuar el viaje. Y por si mis preciosuras guarras os imagináis que Armin está de voyerista o de swinger o formando algún estrafalario trío con los otros dos pues no, él, aunque ¡usted no lo crea! Es demasiado hetero cómo para dejarse magrear por los otros dos guarros y él se habría de estar follando a la menuda rubia que se le pegó cómo lapa nada más lo vio.
Sí, la que lo miró desde un principio con su cara de que por él dejaba hasta los calzones.
Esperen, eso ya lo estaba haciendo.
Cómo era de esperarse, mis amigos, Levi y yo no pudimos dejar pasar la oportunidad de avergonzar al güerito cuándo apareció, sonrojado, acalorado y algo agitado de la mano de esa chica tan mona que lucía cómo si hubiese tocado las estrellas. Cuánto menos logramos resistirnos de burlarnos de Bert y Marco cuándo ambos salieron de detrás del lugar con cara de "ha sido el mejor calentón de mi vida".
-Es mi imaginación, ¿o Marco camina algo raro?.—Reímos ante lo dicho por Levi, quién lucía más precioso que nunca con esa mirada traviesa en esos ojos tan azules y su sonrisita perversa en sus besables labios rosas.
-Ah, y que lo digas. Levi.—Contribuyó a su vez Connie.—Que ese animal d follar no follará pero que tiene un rabo que le llega hasta la rodilla.—El sonrojo de Bertholdt fue casi tan épico cómo lo era sus tres metros de altura y las carcajadas escandalizaron la quietud del estacionamiento.
-Es que mi marido no sabe que Bert, nuestro estimado, inocente y tímido Bert no es grande, es glande.—Lo dicho por Marlo hizo que a Levi se le saliera la malteada por su naricita y que todos los demás riésemos cómo si no hubiese mañana.
Al final, decidimos quedarnos un poco más en la parada (vaya, qué sugerente suena eso) para alimentarnos. Es decir, yo aguantaba, pero mi gordito hermoso de seguro estaba famélico.—¿Bromeas? De seguro mi intestino grueso se está comiendo ya a mi intestino delgado.—Sonreí ante lo dicho por él y le dije que iría a traerle algo de comer al pequeño restaurant que estaba junto al barecillo.
Caminé junto a Ymir quién me sonrió, burlona.—Quién te viera. ¿Has dejado el sexo por comprar cenas corridas y dar besos castos? Joder, enserio que quién te viera.
-¿Te has dejado tú de sobeteos y has preferido abrazos tiernos y secretos cursis?—Contraataqué yo de inmediato. Ella sólo sonrió.—Somos una vergüenza, ¿no es así?
Sino hubiese estado yo tan enamorado, probablemente hubiese dicho que sí. Pero me puse serio cuándo le miré y le respondí la cosa más sincera (aparte del amor que sentía hacía Riv) que hubiese dicho yo.—No. Sólo puedo hablar por mí y te lo digo, no estoy siendo una vergüenza, pero estoy que me voy de culo por Riv y no joderé lo que tengo con él sólo por un calentón.
Ymir me contempló, asombrada. Luego, sonrió.—Es la misma mierda que hubiese contestado yo si me hubieses preguntado. Estoy que me caigo de culo por Tori, joder, Eren, estoy malditamente enamorada y no sé cómo lidiar con esto.—Lucía desesperada.—Es…
-¿Extraño?—Ella asintió.—Lo sé. Lo sentí cuándo comencé a sentir algo que no era lujuria por Riv. Ese cabrón me ha movido el mundo, ¿sabes?
Ella sonrió de nuevo.—Y tú a él, colega.
Alcé las cejas, sorprendido.—¿A qué te refieres?
-Venga que yo no sabía que lo maricón te había hecho ciego también. He visto cómo te mira.—Ella rió.—Te mira cómo si fueses el Sol, amigo. Te mira cómo si fueras una barra de chocolate, ósea no una simple barra de chocolate, sino la barra de chocolate. De esas que tienen trocitos de arroz inflado y todo eso.—Ambos reímos. Le di un suave golpecito en su hombro y ella suspiró.—¿Quién lo diría, no?
Asentí.—Yo maricón y tú bollera. Menuda vida tan más perra. Pero, ¿Sabes algo, Ymir?
-¿Qué cosa?
-No me arrepiento de nada.—Sonreí cómo sólo un macho, pecho no peludo, espalda plateada, abdomen de espartano, barba de leñador, voz de nórdico y atractivo gitano maricón podía hacerlo.—Jamás me arrepentiré de nada. No con él. No con mi Riv.
Ella al final sólo me rodeó con el brazo y bufó.—Menudo maricón estás hecho, tío. Venga, vayamos con tu hombre antes de que te me desmayes o algo.
Cuándo vi a Levi, riendo suelto, relajado y feliz, rodeado de mis colegas no pude sino más que sonreír. Sonreír y decirme a mí mismo que ahí dentro no me había equivocado. Que lo que le había dicho a Ymir era tan cierto y verdadero cómo azules los ojos de mi chico. Nunca me arrepentiría.
No podría hacerlo.
No con mi Levi.
(…)
Langsdorf era una comunidad rural, todo verde y azul en medio de las grandes arterias de la interminable Autobahn.
-¿Te gusta?.—Fue lo primero que Eren me preguntó tan pronto bajamos de la motocicleta y nos encaminamos por un camino de grava hasta una granja colorida al final del trecho.—Es precioso.—Dije yo casi sin aliento.
El viento era cálido el Sol brillaba y el verdor era infinito.—Es cómo ver tus ojos en todos lados.—Susurré sin darme cuenta. No del todo.
Él me sonrió.—Ahora éste es tu lugar también. Cuándo quieras venir ya sea solo o acompañado tú puedes hacerlo, ¿a que sí, bollera?
Ymir asintió, con la chaqueta anudada a su esbelta cadera.—Sip, el gitano tiene razón Levi. Esto también es tu lugar.
Tori llevaba su inseparable cámara al cuello y sacó una fotografía que más tarde me mostró.—Es muy bonita. Para acompañar a la que te regalé, ¿no lo crees?
Sentí mi cara arder, más asentí. La imagen que capturó ella era de Eren y yo, caminando rumbo a la granja. Me di cuenta que todas las fotografías en las que salía con Eren, me veía mejor. Me avergoncé al pensar aquello.
-¿Saben? No sé ustedes, pero la lancha sigue dónde la dejamos y dar un paseo en ella mientras mi hembra y yo preparamos la comida no parece mala idea.—Connie se puso a plan tan pronto entramos. Era un lugar realmente bonito, hasta el punto de permitirme decir que lucía lujoso. Supe que Historia había tenido algo que ver en la decoración cuándo entre a uno de los cuatro dormitorios que estaban en el piso superior, pues me encontré con preciosas tomas de numerosos lugares regados a lo largo y ancho de Europa. Sólo ella tenía ese natural talento de realizar semejantes capturas y sonreí con sinceridad al ver la fotografía del grupo, pero en ella lucían todos mucho más jóvenes. Eren era un alto y flacucho chico que abrazaba con fuerzas a Connie y a Marco. Marlo, Hannah, Franz y Armin también sonreían, y tras ellos Bertholdt e Ymir izaban en sus hombros a una dichosa Sasha y a una encantada Historia.
Era una foto preciosa.
Abajo el barullo crecía, conforme todos se paseaban de un lado a otro, emocionados con la idea de dar una vuelta por el lago tras la granja. Eren entró a la habitación y sonrió. Cómo siempre sonreía para mí. Cómo comenzaba a querer que jamás dejase de sonreír para mí.
-¿Estás cómodo aquí?.—Asentí con rapidez.—Si. Es todo muy.. muy bonito.
-Cuándo Ymir y yo encontramos esto aún vivía en Turquía, pero venía aquí a visitar a mis abuelos. Era una casona casi derruida, polvorienta y abandonada.—Sonrió con nostalgia.—Luego conocimos a Tori y bueno, ya sabes cómo es Tori.—Ambos reímos.—Los demás llegaron después y cuándo menos lo esperábamos éste era ya nuestro lugar secreto.
-¿Nadie más lo conoce?
-Nadie más que tú, yo y los de ahí abajo.—Sasha gritaba exigiendo pimienta y cebolla, mientras Connie contestaba, todo paciencia y ternura, que Armin y Hannah habían ido a comprar a la tiendecilla del pueblo.
-Gracias por compartir esto conmigo. Es fantástico.—Ambos nos miramos. Mis ojos viajaron de inmediato a su boca y sentí mis labios arder. Aparté la vista y me volví hacía la ventana. Ahí fuera, Bertholdt, Marco, Marlo e Ymir probaban la lancha. De un momento a otro Ymir lanzó a Bertholdt al agua y al final todos terminaron jugando a competir para ver quién se ejecutaba mejores clavados. Tori reía encantada, mientras revoloteaba por todos lados, sacando fotos y haciendo comentarios sobre cómo éstas habían salido.
-¡Eren, Levi, dejen de chupárselas y bajen ya!.—Exclamó una empapada Ymir desde afuera, provocando las estruendosas carcajadas de los demás. Cuándo llegamos al pequeño muelle, Eren, maldito sea mil veces, se quitó la camisa y sin poder evitarlo (joder, pónganse en mi puto lugar) me quedé sin aire. Los marcados abdominales de Eren, en conjunto con su perfecta piel color canela (puto) y sus anchos hombros y delgada cintura no hicieron más que hacerme enrojecer cuál tomate. Por lo gordo y por lo rojo, digo. Se despojó también de los pantalones y los huesos de su cadera marcaron una "V" tan perfecta que no hice más que descender cinco niveles en mi autoestima y girar la cara.
Se arrojó tan grácil cómo sólo el bastardo podía ser capaz.
Terminé con la camisa blanca húmeda, mis pantalones arremangados y los pies sumergidos en el agua mientras les miraba luchar entre carcajadas y burlas.—¿Es lo único que tienes, maricón? ¡Dame más, joder!.—Ymir era un hueso duro de roer. Era casi tan fuerte cómo Marco y tan alta cómo Eren, y eso hacía de ella una rival formidable.
Luego comenzaron a jugar a luchar sobre los hombros de otro e Ymir terminó furiosa con Marco al tropezar éste y provocar su derrota contra Franz y Hannah.—¡Bertholdt, a la otra que folléis procura no dejarle el culo tan abierto, mira lo que has provocado jodido cabrón!
El rojo de la cara de Marco sólo era equiparable al rojo de mi cara. El Sol me había dejado todo colorado y el sudor me hacía, imaginaba yo, brillar cuál puerco remojado. Eren, el medio desnudo y perfecto medio turco de Eren, se acercó a mí y me acarició la frente con sus dedos húmedos y helados.—¿Por qué no te metes con nosotros?
Rodé los ojos.—Eren, a menos que quieras ver a un narval nadar en éste precioso lago, dudo que sea buena idea.
Él bufó.—Ya va siendo hora de que dejes de llamarte así. Ah, ni te atrevas a contradecir. Hablas cómo si fueras una ballena.
Alcé las cejas.—¿Ah? ¿Y no lo soy? Joder, Eren, mi canto se escucha hasta Berlín (3), no trates de ser condescendiente.
Un masculino y testosteronado grito de sorpresa salió de mi garganta cuándo el muy cretino hijo de puta (con todo el respeto que Carla Yaeger se merece, que es mucho) sujetó con su mano mi lonja. Sí, mi lonja. Mi lonja de amor. Mi lonja de amor intocable y sagrada y la apretó.—Cariño, tienes una llanta. Eres un puto exagerado.
-¿Llantita? ¡Esto es la rueda de un puto camión de carga!
-¡Eres un jodido exagerado! Cállate y escúchame, tienes una llanta, cómo lo tendría cualquiera y algo de masita extra en tus brazos y piernas. Y unos preciosos mofletes que, cariño de mi corazón, alma y polla, debes saber que me muero por morder.—Enrojecí aún más. Joder, a estas alturas sufriría de un puto golpe de calor.—Nada que no se solucione y nada del otro puto mundo. Pero cómo ya sabrás yo te amo, así estés gordo, flaco, seas un reptiliano o humano. Y aquí entre nos me gustan tus curvas así que deja de ser un idiota y ven conmigo.
Sin poder evitarlo, joder y vaya que intenté, sonreí.—Eres un imbécil.
-Pero soy tú imbécil. Sólo tuyo. Y si lo que quieres es meterme un palo por el culo, mi culo es tuyo, pero por mientras ven conmigo, quiero mojarme un rato.
-Ya estás mojado.
-Y duro cómo una piedra, pero de eso no estamos hablando.—Al ver mi cara estalló en carcajadas. Le levanté el dedo medio y él sólo me tendió la mano.—Anda, ven conmigo.
Y yo acepté.
Y yo tomé su mano y seguí su paso.
Joder, ¿Estás contento ahora Dios? ¿estás contento de ser un gilipollas sádico?
El resto de la tarde fue algo digno de memorar. Algo que jamás, ni aunque pasaran cincuenta años, borraría de mi memoria. Jugar con Eren en el agua, escuchar sus historias, su risa y sus idioteces, sentir su cálida piel sobre la mía y verlo a través de las aguas de lago (por muy marica y cliché que eso suene) fue algo mágico.
Al final sólo nosotros dos quedamos en el lago, pues los demás clamaron ganas de ir a comer, follar y cagar y nos dejaron a solas, cosa que interpreté cómo mala hasta que luego de haber chapoteado cómo beluga encallada (dijese lo que dijese Eren) él quedase inclinado sobre mí. Me ayudó a llegar a saltos hasta el muelle y gracias a Odín que logré subir a la madera antes de volver a resbalar.
Sin embargo, cuándo me giré y quedé frente a frente a Eren, supe que no había manera de volver a escapar a lo que, y que los Otros(4) me lleven, había sido desde siempre inevitable.
Sus ojos, esos increíbles ojos verdes me aturdieron. Sus brazos me acorralaron y pronto quedamos de nuevo a cómo quedamos en un principio. Frente a frente.
El amor duele, ¿Saben? Es extraño, fastidioso, pegajoso y doloroso. Me hace latir el corazón a un ritmo imposible, me hace temblar, tartamudear y enrojecer cómo tomate. Lo digo por lo gordo y por lo rojo. Me hace arder los labios y me hace buscar a Eren siempre con la mirada. Me hacer jadear cuándo él se inclina sobre mí, y clava sus ojos en mi boca.
El amor duele, y es una mierda, eso no es cuestionable ni discutible.
Pero, ¿Saben algo?
Tori tiene razón. Terminarás jodido de alguna manera u otra y realmente he llegado a comprender que prefiero a Eren sobre cualquier otra manera de terminar jodido.
El amor duele, es una mierda y te lastima.
Per vale la pena. Vale la pena cuándo los ojos de esa persona especial te miran cómo si fueses algo hermoso aunque sabes, o al menos en mi caso, sé, que no lo soy. No de verdad. Pero te hace sentirlo. Te hace temblar, ansiar, temer y anhelar casi a partes iguales. Te hace sentir desmesuradamente dichoso y te brinda seguridad al envolverte en un abrazo. Cuándo besa tu frente con cariño y ternura infinitos y te das cuenta de que eso no se hace a cualquier persona.
Sólo a una persona especial.
Joder, y me corto un huevo diciéndolo, pero no creo, sé que encontré a mi maldita persona especial. Al que me hace temblar, ansiar, temer y anhelar casi a partes iguales. Al que me hace sentir dichoso y me brinda seguridad al envolverme en un abrazo. Al que besa mi frente con cariño y ternura infinitos y con el que me doy cuenta de que todo lo mencionado no se hace con cualquiera.
Sólo con una persona especial.
Encontré a mi persona especial, lo sé, lo sé, y también sé que dolerá, pero eso ya no me importa. No aquí, no ahora, con Eren y su corazón envolviéndome en un hechizo del que no soy capaz de escapar.
Y entonces me pongo unos huevos, los que solo un Ackerman puede tener, aferró sus mejillas y cubro sus labios con mi boca. Y eso está bien, porqué se siente bien, porque se siente irremediable y absolutamente bien y porque me hace sentir feliz, ansioso y anhelante de un momento a otro.
Ese primer beso es especial, tan especial cómo lo es Eren.
Este primer beso es mi silenciosa aceptación a lo que Eren me ofrece. Y sé que aunque me vaya a lastimar a morir, no me arrepentiré nunca, pues sus brazos envolviéndome y su boca bebiendo mi aliento me hacen saber lo que significa estar en la felicidad más absoluta y sentir el amor en su manera más pura.
Este primer beso me rinde ante él y ¿saben algo? Joder, no me arrepiento.
Inclino mi cabeza y presionó aún más mis labios contra los suyos pues he aguantado tanto para aceptar esto que me niego a soltarle tan fácil ahora.
Acaricio sus mejillas con mis dedos y abrazo su calidez con mi cuerpo.
Y por primera vez en mi vida, en toda esta extraña vida de chico gordo, algo marginado y de humor de mierda, me siento feliz. Completo y feliz.
Me siento en paz conmigo mismo.
Cuándo nos separamos, él sonríe cómo nunca lo he visto hacerlo e irremediablemente yo lo imito.—¿Eso significa que…¿
-Que me vas a dar tiempo para acostumbrarme. No soy ningún cobarde, no te negaré, eso nunca. Pero quiero tiempo para acostumbrarme a lo que siento. Es… es extraño, ¿sabes?
-Y que lo digas, mi amor.—Mi corazón revolotea al escuchar el cariño y la ternura rebosar de esas palabras.—Pero entonces… ¿eres mi novio?
Suena cómo un niño pequeño. Cómo cuándo un niño pequeño pregunta "¿Entonces sí es mío? ¿si me lo puedo quedar?" Rió. Él siempre me hace sacar lo mejor y lo más desconocido de mí. La risa es una de esas tantas cosas y asiento, tomando su rostro entre mis manos y pegando mi frente contra la suya.—Sí, Eren. Soy tu novio. Somos novios.
¡Joder! ¡Suena tan extraño! ¡Pero tan bien a la vez!
¡Joder, estar enamorado es tan extraño!
Él ríe, feliz y sale de un salto del agua y escurriendo y riendo cuál niño llama a todos a gritos. Salen de inmediato y Eren exclama feliz.—¡Levi acepto ser mi novio!
Y todos aúllan, cómo lo hacen siempre y ríen y nos abrazan.—¡Ya era hora cabrones! ¡Nos tenían full con sus tensiones no revueltas!
Tori se acercó y me abrazó y me dijo con emoción.—¡Bien hecho, Levi!
Sonrío avergonzado y asiento. Ella eleva su cámara y exclama.—¡Sonrían!
Y Eren me envuelve en sus brazos y presiona su rostro en mi hombro. Me dice en un susurro.—No sabes cuánto te quiero, Levi.
Y sonrío en respuesta.
La foto que esa tarde, Historia Reiss sacó, sería uno de los recuerdos más preciados que tendría a lo largo de mi vida. Lo supe tan pronto la vi.
Así cómo también supe, tan pronto vi a Eren, que ese jodido medio turco, cambiaría mi vida para siempre.
Lo único que desconocía en ese momento era, lo feliz que eso sería capaz de hacerme.
(…)
Quizás eran las circunstancias que me embargaban todavía, quizás no pero de todas maneras no pude evitar encontrar al lago más bello que nunca, luego de un paradisiaco atardecer en compañía de mi novio.
¿Leyeron eso, chicas? ¡Levi era mi novio!
Luego de haber informado a cada alma en las cercanías que mi precioso chico finalmente me había dicho que sí, optamos por pasarnos la tarde ayudando a los demás a preparar lo que se convertiría, y gracias a la asesoría de Sasha, hija de Dionisio, diosa de las cocinas, en un auténtico banquete. Terminamos eligiendo comer afuera, dónde Connie y yo construimos una gran fogata.
Aquella noche fue una de las mejores de mi vida.
Mi chico, mi precioso Riv estaba sentado entre mis piernas, riendo despreocupadamente mientras sus deditos acariciaban con delicadeza mi antebrazo, ese que rodeaba su cintura, blandita y graciosa y alrededor nuestro, todos nuestros amigos (porque ahora más que nunca a nadie le quedaba duda de que Levi era uno de nosotros) me completaban ese cuadro mágico y homosexual que junto con Levi había logrado
-¿Sabéis algo, colegas?.—Marlo andaba ya más ebrio que una cuba y cuándo eso pasaba le daba por ponerse sentimental. Casi todos bufamos, entretenidos al verlo ponerse de pié con ayuda del otro borracho de Connie y alzar orgullosamente su cerveza.—Debemos prometer que cada verano, que cada maldito verano repetiremos esto. Quizás en los años que vengan cambien muchas cosas, pero cabrones, ya os lo digo de una vez, tenemos que luchar para que esto siga igual, ¿Si?.—Tori parecía a punto de echarse a llorar. Ymir, a su lado, sonreía con suavidad y más allá, Hannah y Franz observaban a Marlo y a Connie con ojos brillantes.—Quiero que todo esto siga igual, ¿vale? Que Ymir siga tras el culo de Tori, que Franz y Hannah se casen y nos hagan el favor de evitarnos escuchar sus mariconadas cursis.—Todos rieron.—Que Bert se siga follando bien y bonito a Marco, que Armin siga levantando preciosas rubias, o mejor dicho, que se quede con ésta preciosa rubia.—Le guiñó un ojo a una sonrojada Annie.—Que Eren y Levi sean muy felices, muy, muy felices juntos y que Connie y Sasha se decidan por dejar de ser gilipollas y comiencen a admitir que se les va el culo el uno por el otro.
Todos se carcajearon a sus anchas de la sonrojada cara de Connie.—Joder colegas, tienen que prometerlo. ¿Lo prometen? ¡Vamos cabrones, alcen sus cervezas! ¡Tú también Marco, alza tu cerveza cómo de seguro le alzas el rabo a Bert!—Más risas. Estreché contra mí a mi novio y todos, absolutamente todos prometimos ante Marlo que cumpliríamos esa promesa.—¿Pinky promise?(5)
-Pinky Promise.—Repetimos a coro, divertidos.
Entonces, sólo entonces Marlo se zampó de golpe el resto de su cerveza, se quitó la playera y dando un ridículo pero poderoso grito de guerra se lanzó contra las apacibles aguas.
-¡Joder que está fría!.—No tardamos ni un minuto en seguirle. Ymir, Tori, Hannah, Franz… todos, todos nos olvidamos un ratito de la supuesta edad que ostentábamos (venga, que nadie es nunca muy maduro que digamos a los diecisiete) y nos arrojamos al lago. Tal y cómo dijo Marlo se te congelaban los huevos ahí dentro, pero la exhaustiva felicidad que se extendía por mi pecho era suficiente cómo para olvidarla. Levi chapoteó riendo a viva voz, mientras Tori se lanzaba de sus hombros al agua nuevamente. Armin y Annie se besaban cómo si no hubiese mañana y pronto estuve tan entregado a nuestro ridículo pero fabuloso juego que sin importarme nada de verdad, me sumergí, llevándome a mi novio conmigo. El lago en las orillas no era muy profundo, pero sí lo suficiente cómo para permitirme revolotear cómo mariposa alrededor de mi novio, que brillaba cómo si estuviese hecho de madreperla ante la débil luz de la luna que atravesaba la superficie del agua y me permitía ver esa preciosa sonrisa suya, cuándo ambos giramos, y yo sin poder evitarlo le rodeé con mis brazos y coloqué mi boca contra la suya.
Nunca había besado a nadie debajo del agua, y por muy cliché que eso sonase, hacerlo ahí, ahora, mientras abrazo al chico que me robó el corazón me parece más mágico que el culo primoroso de Campanita.
El aliento se comparte y siento sus helados labios calentarme el pecho de maneras inimaginables. Lo tomo de la cintura y nos hago girar con delicadeza conforme avanzamos, conforme emergemos finalmente, sólo para encontrármelo a él sonriendo frente a mí, sonrosado y tembloroso y feliz. Sólo para encontrarle a él, y de paso encontrarme a mí mismo dentro de mi cuerpo y volver a besarle, a beberme su aliento cómo siempre soñé.
Buena Hera, misericordioso Zeus, que me moría porqué mi futuro con él comenzase desde hace tanto y no me había dado cuenta de que su historia conmigo comenzó desde ese día en que le sonreí cómo sólo podía ser capaz Katniss de sonreírle a Peeta. Cómo sólo Mika podía hacer con Yuu.
Joder, cómo sólo era posible de sonreír cuándo alguien se encontraba enamorado.
Descubrir que estuve enamorado de él desde el principio sólo me hizo emocionarme más de tenerle ahí, entre mis brazos que sin dudarlo le levanté brevemente del suelo y le di vueltas. Mi rollito de amor estaba pesado, pero la euforia del momento me hizo ignorar esa nimiedad. Todos aplaudieron cuál película adolescente cuándo Levi me envolvió el cuello con los brazos y me besó de nuevo, esta vez, sellando el inicio de esa etapa en la cuál sería capaz de ser más feliz que nunca en toda mi vida.
(…)
Despertarme y ver a Eren.
Fue lo primero que sucedió tan pronto abrí los ojos. Fue lo primero que sucedió y el calor en mi pecho me hizo saber que eso que revoloteaba en mi barriga no era otra cosa que amor y auténtica felicidad.
Luego de haber compartido con él un momento digno de peli de romance en el lago, con todos nuestros colegas, mi novio (joder, que extraño y bonito suena eso) y yo caímos rendidos de cansancio tan pronto llegamos a la cama. Completamente vestidos y sin más contacto que nuestras manos unidas, contemplé yo la ternura con la que Eren me miró tan pronto abrió sus ojos –sus preciosos ojos verdes- y me sonrió.—Le rogué a Zeus día y noche que cumpliese para mí el sueño de despertarme a tu lado, ¿sabes?
Sentí mis mejillas arder y mi corazón revolotear.
-Hola.—Dije yo con timidez. Él sonrió aún más y acarició con dulzura mi mejilla.—Hola, mi amor.
Sonreí sin poder evitarlo.—Joder, somos tan gay…
Ambos reímos.—¿Dormiste bien?
Asentí.—Perfectamente. Eres muy cómodo, ¿sabes?
-Soy perfecto, dulzura. Es sólo un punto adicional a mi favor.—Arrogante cómo sólo él. Rodé los ojos antes de descansar mi cabeza de nuevo sobre la almohada y suspirar.—No quiero levantarme.
-Tampoco yo. Quiero quedarme todo el día aquí, contigo.—Me acarició los labios y tras inclinarse levemente sobre mí, me dio un dulce beso.—Ahí lo tienes. El beso de los buenos días.
-¿Habrá un beso cada mañana?
-Y cada atardecer y cada anochecer sí así lo quieres.
Rodé por la cama cómo la bolita de maldad y dicha que soy y miré por el ventanal.—Me gustaría quedarme aquí para siempre. Aquí se está tan… en paz.
Eren simplemente asintió.
-Deberíamos bajar antes de que…
-¡Eren, Levi, dejen de follar y bajen ya! ¡El desayuno está listo!
Olía maravillosamente bien, y nos encontramos con el grupito por entero esperándonos ya alrededor de la mesa. El comedor tenía detalles en dorado que sólo podían pertenecer a alguien. Cuándo la vi, coronando la mesa toda alegría y felicidad supe que no me equivocaba. Tori nos saludó con efusividad.—Adivinen qué, chicos…
-¿Ymir finalmente te metió mano?.—Le di un codazo a Eren. Él gimió, más sonrió, apenado.
-No, Ymir y yo ya somos novias. ¿No es fantástico?
-Debimos de haberlos traído aquí desde un principio, ¿no, Eren?.—Ymir apareció por la puerta de la cocina vistiendo únicamente una larga camiseta gris. Eren asintió.—Estoy de acuerdo contigo, bollera, querida.
-Oh, cuánta dulzura de parte de la delicada princesa de las praderas Yaeger.—Me miró, sugerente.—Agradezco tu intervención para que mi preciosa damisela, Eren, haya dejado de padecer dolores de huevos que le hacían aún más insufrible.
-¿Eso se puede?.—Pregunté yo, risueño.
-¡Levi, serás cabrón!
¿Qué? No niñas, no porqué seamos más maricas que los tíos de Secreto en la Montaña seremos unos mariposones. Soy un puto Ackerman, por Dios. Que esté enamorado de este imbécil es simplemente algo extra.
-Oigan perros, pónganse a punto que iremos a dar una vuelta al lago, ¿vale? Aprovechemos el tiempo que nos queda aquí.—Marlo se puso de pie de un salto y nos miró, expectantes.—¿Y a qué esperan, maricones? ¡A mover el culo, que el tiempo apremia!
El Sol era abrasador, sin embargo el viento era fresco y la brisa que levantaba la lancha nos daba una sensación de deliciosos escalofríos. Estábamos todos sentados, emocionados y listos para lo que fuese. Según Connie, en ciertas partes del lago había un barro que nos hacía el cutis de porcelana. Yo no lo necesitaba, pues joder, mi cara era perfecta. Pero Marlo había alegado que él sí y que Sasha quería un poco para probarlo con unas recetas de la escuela así que accedimos todos a ayudar.
El agua estaba algo helada, sin embargo, no importaba. Era tan azul y clara que podía ver a Eren a la distancia. Lo miré durante unos instantes antes de empuñar mis manos contra el lodoso lecho y coger a puños el dichoso barro. Arriba, Tori nos ayudo a juntarlo todo en una bolsa plástica y al final nos olvidamos de todo y nos lanzamos a disfrutar de lo quedaba del último día.
¿Saben?
Nadar se me daba muy bien. Quizás era por mi parentesco con las focas, o quizás era porqué de niño solía ir a nadar con mamá cuándo ella nos llevaba a todos al lago cercano a su casa de soltera.
Aunque estaba feliz, recordar aquello me hizo sentirme repentinamente cansado. Pensar en ella y en todo lo que significaba me agotaba. El dolor se había quedado tan adentro que el simple hecho de recordar era equivalente a soportar de nuevo el escozor de la herida que ella nos dejó.
Que ella me dejó.
Antes del atardecer, volvimos a dónde Bertholdt estaba ya con Marco y Franz encendiendo la fogata. Ahí nos quedamos hasta que anocheció. Cuándo Marlo nos preguntó qué porqué parecía cómo si todos estuviéramos tristes supe que no era el único. De diferentes formas, todos se volvían vulnerables en aquel sitio casi mágico y entendí de inmediato que era por ello que le querían tanto.
Marco nos habló de su familia. La misma familia que le dio la espalda a él y a Ymir cuándo se enteraron de sus preferencias.
Historia nos habló de su madre. De la que la abandonó un día, luego de prometerle que las cosas entre ellas iban a mejorar.
Hannah nos contó, con lágrimas en sus castaños ojos, del hombre amigo de su padre que la lastimó durante mucho tiempo. Ver a Franz, tan dedicado en consolarla, en saber que estaba ahí con ella me hizo entender muchas cosas. Uno a uno, fue destapando las heridas que escondían tras sonrisas eternas. Al final, Eren habló de su padre.
-Golpeaba a mamá. Una mañana, la golpeó tan duro que ella no despertó durante horas. Las peores de mi maldita vida. Mientras estaba junto a ella, en el suelo, él empacaba.—Temblaba de ira.—Cuándo se acercó, pensé que me golpearía también. Pero me abrazó y me dijo que me amaba. Que iría por cigarrillos y volvería. Que al final todo mejoraría—Soltó una risita amarga. Puse de inmediato mi mano sobre la suya.—Que excusa tan mierda, ¿no? Era un idiota por creerle. Por pensar que me amaba. Por creer que de verdad cambiaría.—él no lloró. Era de acero, lo sabía. Pero podía ver su dolor.
Lo abracé sin dudarlo. No sabía porqué, pero quería que se calmase. Que volviese a ser el Eren de siempre. Que sintiese que no estaba solo. Que lo entendía.
Entonces llegó mi turno.
El nombre de Kuschel me quemó los labios cuándo lo pronuncié. No pude terminar de hablar, casi no tenía aliento. Sólo sabía que Eren me sostenía entre sus piernas, contra su pecho y que los demás no me miraban con lástima o compasión. Sino que me miraban y sin hablar me decían que estaban conmigo.
Comprendí que eran una gran familia descompuesta que a pesar de todo funcionaba cuándo todos estaban juntos. Incluso Annie. Incluso yo.
Estaba ya dentro y eso me hizo sentirme menos miserable.
Me hizo sentirme feliz y fuerte.
Decidimos dormir ahí.
Eren, de nuevo se puso a mi lado y tomó delicadamente mi mano.—Estoy aquí, mi amor.—Sus palabras, sus palabras me hicieron sentir cálido y protegido. Asentí.—Yo también.—Dije mirándolo fijamente.—Estoy aquí para ti, Eren.
No pude decirle mi amor. Aún no me sentía capaz.
Pero lo haría. Y cuándo lo hiciese, cuándo fuese capaz de llamarlo mi amor, sabía que jamás, nada me haría cambiar eso.
Sólo era cuestión de tiempo.
Ahí, rodeado de mis amigos y dándole la mano a mi novio, supe que era sólo eso.
Cuestión de tiempo.
Continuará.
Hermosas Criaturas:
6392 palabritas. Espero que el beso haya sido lo que esperaban. Quise hacerlo todo muy meloso, porqué, joder, amo a esos dos. La escena del lago si es algo cliché, pero m imagino ¿a quién no le gustaría besar al amor de su vida bajo el agua?
Gracias, gracias por todo.
Hoy, por cierto, es el cumpleaños de mi carnala, así que el capítulo es un regalo para ella.
Mercurio17, espero que sea de tu agrado. Te quiero muchísimo, nena.
Aclaraciones:
(1)
Magic Works es una preciosa canción incluida en el Soundtrack de Harry Potter y el Cáliz de Fuego. Es interpretado por "The Weird Sisters" Escúchenla. Vale muchísimo la pena.
(2)
El Baile de Navidad celebrado durante el Torneo de Los Tres Magos, también perteneciente a Harry Potter y el Cáliz de Fuego.
(3)
El canto de las ballenas usualmente es capaz de ser escuchado a varios kilómetros a la redonda.
(4)
Otros, espectros de hielo. Parte de las leyendas de terror de Poniente, tierra perteneciente a la "Saga, Canción de Hielo & Fuego"
(5)
¿Hay alguien por ahí que no sepa que es el Pinky Promise?
Agradecimientos especiales a:
Sweetvioleth, Charly Land (eres un amor), Neri735, Kokoa Kirklaand, ESLAEJ (abrazo de oso para ti), Lia Primrose (eres una de las primeras y te amo por siempre darte el tiempo de leer mi pequeño fic. Amo Young And Beautiful), ChibiGoreItaly, Nanao Himura.
¿77 reviews? Ustedes son lo mejor de lo mejor. No saben cuán agradecida estoy por la oportunidad tan grande y valiosa que le han dado a mi historia. Las amo.
Un abrazo enorme,
Elisa.
