Llegaron a la oficina del sanador y tal como Lucifer dijo, no había ángel que se acercara a menos de 10 metros de la puerta, Gabriel aun cargaba a Castiel en brazos y eran escoltados por Lucifer, Castiel trago saliva y se preparó para cualquier cosa. Abrieron la puerta entrando.
"¿No sabes tocar?" pregunto Raphael molesto
"L-Lo siento yo…" Gabriel miro a su alrededor sin querer enfrentar aquella dura mirada de su hermano mayor, se sentía mal que el pequeño angelito fuera el objetivo de tanta ira.
"Veo que trajiste a Castiel"
El angelito se escondió de nuevo en el hombro de Gabriel al ser mencionado, comenzaba a arrepentirse por aceptar ir hasta con el sanador, Gabriel lo bajo al suelo para que enfrentara a Raphael.
Al verse solo y desprotegido busco a Gabriel pero era tarde, Gabriel se había alejado un par de pasos, estaba buscando alguna forma de escapar pero Lucifer había cubierto la puerta.
"¡Castiel!"
Dio un salto mirando al sanador, su hermano era tan alto en aquel momento.
"R-Raph…"
"Silencio, no hables" El sanador camino por la habitación lentamente sin alejarse demasiado, tomo un frasco con algunas plantas dentro "¿Sabes qué es esto?"
Castiel miro las plantas y asintió pero no dijo nada.
"Dime qué es"
"S-Son tus plantas, estaban en el jardín"
"Ahora ¿Sabías las reglas sobre mi jardín?"
Volvió a asentir.
"Entonces dime ¿¡Por qué entraste y lo destruiste!?"
Comenzó a temblar, bajo la cabeza mirando sus pequeños pies, escuchó al arcángel acercarse hasta estar frente a él.
"Contesta"
Levantó su mirada, su labio amenazaba con soltar el llanto pero debía ser valiente, había destruido algo que su hermano mayor apreciaba.
"Lo s-siento…no debí d-destrozar tu jardín para plantas flores para mis abejas"
"Ah y hablando de eso ¿Sabes de donde salieron esas abejas y las semillas de las flores?"
Castiel asintió nuevamente, sabía que su hermano quería una respuesta así que trago algo más de saliva para poder quitar el nudo en su garganta y respondió.
"Las abejas son de la tierra y las semillas del cuarto de papá"
"Castiel" habló Gabriel "Tú no sabes volar ¿Cómo trajiste las abejas?"
Se lo pensó unos momentos, no quería contestar a eso, fue cuando se escuchó un aleteo y otro apareció en la habitación.
"Fue Balthazar" dijo Miguel apareciendo "El pequeño bribón trajo más que abejas de la tierra, ya me encargue de todo incluso de tratar con el pequeño, dijo que fue su culpa, no de Castiel pero…"Miguel avanzó hasta donde estaba Castiel aun con los brazos cruzados "Escuche lo del jardín y tuve mis dudas"
"Destrozo mi jardín, completamente" comento Raphael con un tono acusador.
"Sí, pase por él y lo vi" Miguel miro a su hermano "Lamento lo que paso, sé que apreciabas ese jardín"
"Eso no es lo peor, no tendremos medicinas por un tiempo"
"¿¡Qué!?" dijeron los arcángeles restantes al unísono
"Lo que escucharon, solo tenemos la medicina reservada pero debemos ser cuidadosos"
"¿No puedes plantas más y ya?" pregunto Gabriel algo nervioso ya que sabía lo que la falta de medicina significaba.
"Gabriel, no tardo cinco segundos, tarde cinco siglos en tener ese jardín perfecto"
Miguel avanzó hacía sus hermanos.
"Bien, eso significa que no habrá ningún viaje a la tierra o fuera del cielo para nadie"
"¿¡Qué!?"
"¡No puedes hacer eso!" grito Gabriel dando un paso hacia Miguel
El arcángel mayor se giró para ver al menor severamente.
"¿Quieres ver que puedo?"
Gabriel negó volviendo el paso hacia atrás aun con una mirada dura pero por dentro tampoco quería probar al arcángel mayor porque sabía que perdería.
"Cuida tu tono hacia mi Gabriel, recuerda que eres mi hermanito al igual que recuerda que las ordenes no son solo porque yo quiera, son por una razón y es por lo que estamos aquí"
Devolvió la mirada hacia el angelito aun parado en medio de la habitación, Castiel ya se sentía suficientemente culpable, él solo quería algo de miel y poder ver a las abejas.
"Encárgate de esto" dijo Miguel mirando a Raphael
"¿Estás seguro?"
"Eran tus cultivos"
"Sabes qué no seré suave ¿verdad?"
El arcángel mayor asintió, Gabriel miro a ambos algo preocupado por la conversación, no quería que lastimaras a su angelito, Castiel no tenía malas intenciones, solo fue una pequeña travesura y ya ¿No podían solo regañarlo y dejarlo pasar?
"Sabes que no funciona así Gabriel" murmuro Miguel, al notar la preocupación de su hermanito le leyó la mente.
"Es solo un novato, ni siquiera es un novato por completo" suplico Gabriel
"Es un angelito lleno de culpa ¿Te gustaría que vea a alguien lastimado y no pueda curarse rápido y piense que es su culpa? ¿Crees que sería feliz así?"
"No" Gabriel bajo la mirada "Pero…"
"Eres su guía y un buen guía debe enseñarle lo que es bueno o malo a sus cargas o podrían desviarse, esto fue una pequeña travesura pero si no se le corrige puede ir a mayor en un futuro y entonces no será solo una travesura o un accidente"
"Es muy pequeño, no entiende lo que está bien o mal"
"Para eso estamos nosotros, para enseñarle lo que es bueno o malo pero también estaremos allí para consolarlo y abrazarlo después de cada castigo ¿Prefieres verlo llorar por sentir culpa o porque esas 'buenas intenciones' lastimaron a alguien?"
Negó con la cabeza nuevamente, recordaba cuando Castiel era un bebe y le arranco una pluma mientras jugaba, él se había quejado porque le había dolido de verdad y por eso Castiel había llorado por haberlo lastimado, desde entonces ninguno se quejaba cuando le arrancaba las plumas por juego, sabía lo sensible que era Castiel con lo de lastimar a los demás.
"Si de verdad eres una buena guía y un buen hermano, no interferirás, porque esto es para que pueda aprender y crecer"
Raphael camino de nuevo hasta estar frente al angelito dejando a sus hermanos, eso sería difícil ya que Castiel siempre fue uno de los angelitos mejor portados, siempre obedeciendo, siempre llorando por solo un regaño pero todos crecían y todos pasaban por esa etapa de travesuras, unos más que otros y temía que Castiel fuera de lo que más.
"Castiel ¿Quién te dio permiso para entrar a mis jardines, para pedirle a Balthazar que fuera a la tierra cuando apenas aprendió a volar y para entrar a la habitación de creaciones de nuestro padre tomando algunas semillas de flores?"
"Nadie"
"¿Acaso le dijiste a algún sanador que ibas a los jardines? Porque tengo varios sanadores cerca del jardín y ninguno te vio entrar ¿Puedes explicarme eso?"
Castiel movió su pie por el suelo formando algunos círculos.
"Entre a escondidas"
"¿Y a la habitación de nuestro padre? Porque también recuerdo que hay muchos guardias pasando por los pasillos muy seguido"
"También fui a escondidas"
"Entonces lo de Balthazar ¿Cómo sabías que iría a la tierra? ¿Él te lo dijo?"
"No, yo le pedí que fuera"
Raphael se cruzó de brazos, sabía todo aquello, no era difícil adivinarlo, excepto lo de Balthazar, luego lo podría comprobar con el otro ángel, ahora estaba enfocado en Castiel.
"Solo por haber entrado en el jardín o en la habitación de papá debería azotarte"
Castiel dio un paso atrás, desde antes había supuesto lo peor pero aun no quería pensarlo, no iba a correr porque sabía que sería peor ¿verdad?
"Pero lo que has hecho es mucho peor, has robado creaciones de la tierra y de la habitación de nuestro padre y no solo eso, destruiste el jardín de sanadores sin pensarlo dos veces, pero yo se la manera de hacer que para la próxima pienses dos veces antes de cometer algo así de grave"
El sanador camino hasta unos cajones, abrió uno sacando un cepillo de madera, Castiel ensanchó los ojos, había escuchado de aquello por sus hermanos mayores, siempre era la misma historia 'el maldito cepillo de madera' y todos siempre le decían lo mismo 'cuídate de estar en el camino del cepillo porque lo lamentaras por días' o al menos eso le decía Raziel, que era él que en más problemas se metía.
"H-Herman…"
"Ven Castiel, Miguel y yo pensamos que con diez serán suficientes"
¡Diez eran demasiadas! No quería más que encogerse en sí mismo para que ninguno de sus hermanos le encontrara de nuevo, busco ayuda en alguno mirando hacía Gabriel que era su mejor esperanza, pero el arcángel no le miraba, tenía la mirada apartada, Lucifer le dio una mirada de pena y Miguel le indico que fuera con Raphael.
"Castiel" volvió a ver a Raphael "Ven"
Negó con la cabeza cubriendo su pequeño trasero con sus manos, retrocedió un par de pasos.
"Castiel" dijo en tono de advertencia
Volvió a negar ya con lágrimas en los ojos, Raphael no quería una persecución ni nada por el estilo, no quería que todo fuera a peor así que se acercó al angelito tomándolo de la mano caminando hacía su silla amablemente sin jalarlo aunque sentía que Castiel se resistía un poco de caminar.
Lo tumbo sobre su regazo levantando su pequeña túnica descubriendo su trasero, Castiel balanceo las piernas nerviosamente intentando salir de allí aunque sabía que era imposible.
"Porfavor Raphy, lo s-siento, sé que estas molesto pero puedo darte algo de miel, solo debemos esperar"
Raphael sonrió ante el 'intento' de explicación del pequeño, nunca había escuchado algo así para escapar de un castigo pero tenía que continuar.
"Como veo que sabes sobre plantas o quitar tierra tu ayudaras a la reparación del jardín"
Levantó el cepillo desde la parte de madera dejándola caer con suficiente fuerza para que el angelito lo sintiera pero no le lastimara, Castiel se arqueo un poco.
"¡Auuu!"
"También irás con nuestro padre a decirle lo que hiciste y le pedirás perdón por lo que has hecho"
Volvió a bajarlo dos veces.
"¡Ahai! ¡Ow!"
Sentía ya como Castiel temblaba en su regazo, ya estaba llorando y apenas había comenzado.
"Ya se te había advertido todo eso y aun así desobedeciste"
Castiel se retorció saltando cuando volvió a sentir el cepillo dos veces más, aquello ardía de verdad tanto como sus hermanos le contaron, estaba llorando tan alto que apenas escuchaba el regaño de Raph y lo peor era que ya no quería estar allí, se movía intentando escapar pero Raphael lo sujetaba bien por lo que llevo una mano para cubrirse de cualquier otro ataque.
"¡P-Porfavor R-Raphy! ¡Ya n-no más!"
"Retira tu mano Castiel"
Negó con la cabeza.
"Nooo ¡Lo siento! ¡No volveré a hacerlo!"
"Castiel" advirtió pero el angelito volvió a negar
Suspiro pesadamente tomando la pequeña mano de Castiel sujetándola en su espalda provocando un llanto más profundo de Castiel y volvió a darle otro azote con el cepillo.
"¡Ahh! ¡Mikey! ¡P-Porfavor ayúdame!" grito con algo de esperanza
Miguel le escuchó pero no hizo nada, se quedó allí esperando que todo terminara rápido, Castiel lloro con más fuerza cuando otra nalgada cayó.
"¡Luciii Porfavooor!"
Balanceó sus piernas, pero Miguel miraba a Lucifer atentamente para que no interfiriera, Lucifer sabía que sería peor interferir ya que solo alargaría más aquello así que desvió su mirada.
Castiel se vio atrapado, ninguno de sus hermanos mayores le ayudaba en aquella tortura, solo le quedaba una opción y era en el que tenía más esperanza.
"¡Auuu! ¡Gaby!"
No obtuvo respuesta pero seguiría intentando, volvió a sentir otro azote.
"¡Ouuu!…me dueleee"
Se soltó en llanto cuando no escuchó respuesta, Gabriel no quería ni mirarle en aquel momento, apretaba sus puños con fuerza esperando que aquel llanto desgarrador se terminara, tenía tantas ganas de ir y tomar en sus brazos a Castiel, quitarle cualquier dolor y lágrima, pero no podía porque sabía que a los ojos de sus hermanos, eso era ser un mal hermano.
"¡Aahh!"
Y ese fue el último, por fin era todo, Raphael dejo el cepillo de lado acomodando la túnica de Castiel, lo tomo de los hombros para ponerlo de pie y poder abrazarlo, pero en cuanto lo saco de su regazo Castiel salto corriendo hacia la puerta corriendo hacia afuera.
Gabriel le miro correr, iba a ir detrás de él cuando alguien le detuvo del hombro, miro a Miguel molesto por detenerlo.
"¡Es su culpa!"
"Gabriel, tú también debes aprender, él necesita irse a un lugar donde se sienta seguro, si vas detrás de él o si lo retenemos aquí se sentirá encerrado, ya que llegue a un lugar donde esté tranquilo lo sentaras, porque eres su guía" explicó Miguel
Era verdad, aunque fuera algo mínimo sentía como Castiel se relajaba un poco más y ahora sabía dónde estaba, miro hacía Miguel con duda.
"¿Recuerdas lo que te dije? Ahora necesita que alguien lo abrace, lo consuele y le diga que estas allí y lo amas a pesar de todo, así que ve, iremos en unos momentos"
Asintió transportándose al lugar que sabía que estaba Castiel, en el jardín de los arcángeles. Llegó encontrándose a Castiel de pie a los pies del lago, se frotaba su pequeño trasero y continuaba llorando.
Se acercó lentamente para no asustarlo y noto como Castiel no lo rechazó cuando acarició su cabeza con ternura.
"¿Estas bien?"
"N-Noo" sollozo
"¿Qué sucede?"
"Me d-duele mucho"
Gabriel sonrió ante el puchero de Castiel, se sentó en el pasto.
"¿Por qué corriste así? Raphy te iba a abrazar"
"Ninguno m-me quiso a-ayudar, ni siquiera tu" dijo con tristeza
"¿Y qué querías? ¿Querías que corriera y te sacara del regazo de Raphael para que luego a mí me tiraran en el de Miguel o Lucifer? Al final los dos terminaríamos castigados"
Castiel sonrió un poco por la idea de Gabriel defendiéndolo pero también sabía que era algo inútil frente a los mayores y no solo eso, era egoísta querer meter a Gabriel en problemas como lo hizo con Balthazar solo porque él quería.
"Lo siento, de verdad lo siento" murmuro limpiando sus lágrimas
"Lo sé y ya estas perdonado, todo está perdonado"
"¿Lo prometes?" miro a su hermano con sus ojos azules
Gabriel le dedico una sonrisa y abrió los brazos.
"Lo prometo"
Castiel sonrió saltando a los brazos de su hermano volviendo a soltar algunas lágrimas aunque por lo menos ya no sentía aquella culpa que le comía por dentro.
"P-Pero papá se va a molestar cuando le cuente que…"
"Yo me encargare, te aseguro que no estará para nada molesto" dijo Miguel detrás de ellos con una sonrisa
Castiel bajo la mirada al ver a sus tres hermanos mayores.
"¿Lo prometes?"
Miguel sonrió acercándose, se sentó al lado de Gabriel tocando la nariz de Castiel con cariño.
"Lo prometo"
Castiel sonrió con más tranquilidad al saber aquello, de verdad que todos le perdonaban, miro hacia abajo con tristeza.
"Lamento lo que hice, en serio"
"Todo está perdonado" dijo Raphael
"Todo olvidado"
Sonrió de nuevo mirando a sus hermanos.
"Prometo que les daré a todos miel, una dulces y rica miel"
Los cuatro arcángeles le miraron preocupados.
"Claro…la traeré cuando pueda bajar a la tierra de nuevo con Gaby"
Sonrieron negando con la cabeza, aquel pequeño angelito nunca cambiaría…
