Aquí nada me pertenece, ni iCarly, ni el Seddie, ni la historia... Yo solo hago la adaptación... Que triste mi vida :(
Capítulo 6: La Fiesta
–Por enésima vez, repite conmigo: Tu nombre es Chad Dylan Cooper, eres arquitecto, tienes 25 años, eres de Boston pero actualmente vives en los Angeles y…
–No funcionará –me interrumpió. –Ósea yo no soy un arquitecto, que aburrido, imagínalo…
Me miró como si fuera algún chiste que se me hubiera escapado. No lucía exactamente como un arquitecto y no pensaba como uno, pero no tenía muchas opciones ¿O si? mi creatividad estaba limitada por su intelecto, así que decidí dejar las cosas como estaban, después de todo para competir con Freddie hasta un barrendero se podía considerar un profesional calificado.
–Eres modelo ¿Así esta mejor?
– ¡Oh si! Eso me se me da mejor.
Sin duda.
Aún en ese preciso momento, sentado en el living de mi casa parecía sacado de algún anuncio.
–Bien. Trabajemos en tus respuestas rápidas ¿Hace mucho me conoces?
–Te conozco desde la primera que trabajaste en iTv. Aunque por esa época no vivía en Los Angeles, nos conocimos en Seattle, cuando hiciste un especial sobre el Licuado con un chico jamaiquino.
–Correcto –Sonreí. – ¿Y hace cuanto estamos saliendo?
Chad sonrió con picardía, tal como le había enseñado.
– ¿Oficial o extraoficialmente?
¿No era una maravilla?
Con un poco de dedicación había pulido un diamante en bruto.
Chad seguía siendo un ser completamente fútil, pero bajo mi noble instrucción, pasaba como un chico normal... Bueno no, en realidad parecía uno de esos hombres completamente exóticos, seguros de si mismos que con una sola mirada te hacen estremecer como si dijeran: "Tu y yo en mi cama. Ahora". Exudaba virilidad y al mismo tiempo sus ojos azules tenían ese aire ingenuo al estilo de Leo DiCaprio que tanto me gustaba.
– ¿Y por que no salíamos antes?
–Si lo hacíamos, solo que no queríamos afectar a Fredd.
Fredd... Bueno nadie es perfecto. Yo podía vivir con ese error… jajajaja.
–Y esta noche... –Empecé a decir.
–Esta noche –tomó mis manos con decisión –, estamos aquí porque ya no tiene caso escondernos. Porque me da igual, no puedo vivir sin ti.
¡Sí! ¡Oh sí!
En ese momento podría haberme desmayado en sus brazos. Increíblemente mi muy poco iluminado pupilo tenía cierto don para la actuación.
– ¿Y entonces te beso? –Me preguntó inocentemente aunque sus ojos delataron todo menos inocencia.
–No lo sé, depende de la situación. Impresióname.
Hice un ademán impaciente para que captara que yo aún me tenía que vestir y arreglar y él también y nos pusimos de pie.
– ¿Sabes? –Me dijo en la puerta. –Creo que voy a disfrutar mucho este trabajo...
Y mientras se alejaba y yo contemplaba como embelesada su trasero me dije a mi misma que yo también lo disfrutaría. Por partida doble.
No es por alardear pero estaba hermosísima.
Súper sexy con mí vestido verde y mi cabello cayendo en ondas imperfectas que me daban el aspecto de un hada sacada de algún cuento. Un hada cuyo vestido dejaba al descubierto sus muslos y tenía un escote discreto, pero bastante llamativo.
Supe que estaba bien cuando me abrí camino en la entrada balanceándome con gracia sobre mis zapatos y del brazo del hombre mas sexy que se hubiera visto por ahí.
Oh si, solo mírenme.
Todos volteaban a verme y yo fingía estar al pendiente de todo y al mismo tiempo tener ojos solo para Chad, lo que en verdad no era nada fácil. Sobretodo si tenemos en cuenta sus comentarios que giraban alrededor de cuan bien me veía y nada más. Es lo que habíamos ensayado y estaba bien, pero en mi momento de gloria me hubiera gustado un comentario inteligente. Supongo que siempre pido mucho y debería conformarme con lo que tengo... Estoy hermosa, tengo un hombre alquilado, pero que aún así babea por mi, y lo más importante: Dejé de ser "La Pobrecita".
No creo que nadie ya se lamente de que Freddie y yo Caput. Nadie puede tenerme lástima cuando traigo un vestido de cuatro mil dólares y un dios griego del brazo.
Is good to be Samantha Puckett
– ¿Sam?
And is getting better and better.
Grandioso. Oh sí, grandioso... Gibby.
Solo verlo me produjo tal placer (nacido obviamente de los sentimientos mas mezquinos) que inmediatamente me voltee y le dediqué una sonrisa radiante.
–Gibby, estas guapísimo.
Por mi, él podría vestir un portaligas y medias de red y no lo notaría.
–Tú estas hermosa. –Sonrió mirándome de pies a cabeza.
Muy cierto, si señor.
–Supongo que él es... –Murmuró mirando a Chad.
–Chad Dylan Cooper. Sam me ha hablado bastante de ti. –Lo saludo Chad extendiendo su mano.
–Encantado. –Correspondió Gibby estrechando su mano con la de Chad.
Y en verdad lo estaba. Chad era devastador entre el público, codiciado por las mujeres, envidiado por los hombre y solo mio.
– ¿Enserio? ¿Te habló de mí? –Preguntó Gibby incrédulo, y Chad asintió. –Bueno yo no tuve ese placer, hasta antes de ayer desconocía tu existencia. –Y ahí estaba ese tono de reproche en su voz.
¡Ja! Como si le fuera a contar mis cosas. ¿Desde cuando teníamos esas confiancitas él y yo?
Aunque dos años atrás todo era muy distinto...
–Bueno Sam no quería que se supiera –comentó Chad relajado. –Ya sabes que ella estaba con Fredd y tu eres su amigo lo que definitivamente crea una situación delicada...
Los ojos de Gibby saltaron cuando oyó a Chad decir "Fredd" y tuve que hacer uso de todo mi autocontrol para no morir de la risa en su cara. Chad prosiguió como si nada.
–Sam sabe que nunca estuve cómodo con ese tipo de situación. No era justo ni para ella ni para mí... Tampoco para el pobre Fredd, además tarde o temprano todo sale a la luz. Lo que nunca imaginamos en que Fredd también tenía una relación fuera de...
Suficiente. Le sonreí mientras abordaba con desesperación a un camarero y le robaba un trago. Yo aún no estaba lista para que hablaran de "eso" en mi cara.
Gibby me miraba y luego a Chad una y otra vez y vi en sus ojos que se moría por hacerme miles de preguntas así que decidí complacerlo.
– Cariño ¿Me dejas hablar con Gibby a solas un instante? –Prácticamente ronronee. –Sé que no conoces a nadie pero puedes ir al baño o algo así.
A continuación me puse de puntillas y lo besé descaradamente y él se aprovechó.
Besaba estupendo... mmm definitivamente a su perfecto trasero había que sumarle una boca muy ávida y experta.
Jadee al separarme de él y puse toda mi atención en Gibby mi "ex" amigo.
–Ok, dilo ¿que piensas?
– ¿Que puedo decir? Parece ser el hombre perfecto. Es guapo y se nota que se muere por ti y viceversa. Lo que no me explico es como de la noche a la mañana pasó todo esto. –Dijo examinándome con la mirada.
–Gibby, Gibby, Gibby… – ¡Uy! siempre había querido decir eso. –Nada ocurre de la noche a la mañana. Pero bueno, mejor no hablemos de relaciones pasadas. –Levante la copa en mi mano. –Brindemos por el amor y por el futuro.
Él asintió y brindó conmigo. No sé que haya visto atrás de mí, pero enseguida se excusó y se fue. No me importó. La estaba pasando muy bien. Lo que sea que estaba tomando me sentaba de maravilla, me sentía ligera y muy complacida. Además corría una hermosa brisa que jugaba con mi vestido y me fui internando en el jardín a un costado de la fiesta.
Y sé que muchos ojos se clavaron mi, mientras avanzaba.
Encontré un pequeño banco y se senté a disfrutar de la brisa cerrando los ojos
– ¿Se puede?
Con un pequeño gesto asentí con la mano hasta que mi lento pero eficiente cerebro reconoció la voz de aquella persona y mis ojos se abrieron como platos.
Freddie
–Buenas noches Sam. –Me saludo sonriendo, pero sin mirarme directamente.
¡Oh demonios! Tenía tantas cosas que decirle, tantas cosas por gritarle y ahí estaba… Muda, parpadeando mientras lo veía con una sensación de mariposas revoloteando por mi estómago.
– ¿Como estas? –Le pregunté.
No fue fingido.
En ese momento realmente quise saber como estaba. Quizás porque una parte de mi, una parte estúpida a la que pretendo eliminar, de verdad quería que él estuviese bien. Y otra parte aún mas estúpida quería que no estuviese bien pero no por un motivo vengativo o algo por el estilo sino porque estaba sin mi.
¿Estaría incompleto sin mí, así como yo estaba sin él?
Por mucho tiempo pensé que éramos dos mitades de algo hermoso. Luego resulto que las dos mitades eran pura y exclusivamente de mi y ese fue solo el comienzo... Basta decir que después del "tenemos que hablar" de Freddie me fui rompiendo cada vez mas hasta que hubo mucho mas que dos mitades...
Aún así la pregunta era del estilo que se hacían un par de desconocidos para romper el hielo o llenar un vacío. Y ese hombre que hasta hace poco era mio ahora era tan dolorosamente ajeno que hasta oler el perfume, ese perfume que él sabía que me encantaba, quemaba mis entrañas.
–Bien. –Contestó rápidamente, lentamente se volteó en mi dirección, buscando el contacto visual que parecía haber estado evitando hasta ahora. –Acabo de conocer a tu...
–Ah… –murmuré apenada.
¡Que estúpida!
No me reí en su cara, ni lo insulté, ni lloré, nada... solo expresé mi comprensión como si fuese algo horrible de mi parte haber estado con otra persona. Como si él no hubiera hecho lo mismo, como si...
–Sam –su voz sonaba extrañamente perturbada aunque parecía tranquilo. – ¿Por que no me lo dijiste? Tenía derecho a saberlo.
¿Derecho? ¿De que maldito derecho hablaba?
Yo tenía derecho a presentarme ahí con un hombre guapísimo y darle una patada en el trasero y lo estaba haciendo valer. Ese era el único derecho... ¿O acaso el tenia derecho a romper mi corazón o a engañarme de ese modo tan ruin?
–Supongo –musité mirándolo directamente a los ojos, dejando que el frío de apoderara de mí. Desterrando las emociones de mi rostro –, que una parte de mi se negaba lo que pasaba y quería aferrarse a nuestra relación.
Él asintió como si me comprendiera pero en sus ojos había algo más.
Cuando habló su voz estaba entrecortada.
– ¿Entonces lo conociste en Seattle? –Asentí. –Vaya... eso es mucho, mucho tiempo-
¡Eiugh! El papel de mártir ya me lo habían dado a mi Fredoso.
–Bien sí, no es como si él y yo hubiéramos ido enserio desde entonces, solo éramos amigos en ese momento, no nos veíamos casi nunca. Y nos volvimos a encontrar como hace un año atrás y bien… Yo no recuerdo muy bien que me pasaba ese día, pero estaba un poco triste y...
–No quiero los detalles. –Me interrumpió desviando su mirada hacia otra dirección.
Oh, pero yo te los voy a dar, uno por uno…
–Está bien, yo solo pensé que te gustaría saber. –Dije con inocencia. –Ya sabes, tu me explicaste las cosas de un modo tan exhaustivo… –Como para que no quedasen dudas de que no me amabas. –Creí que... a lo mejor saber sobre Chad te haría sentir mejor.
O peor. Contaba con eso
–Sam, yo vine aquí a pedirte... bueno –se interrumpió. –No importa, supongo que me sentía culpable, me perdonarás pero tenía la sensación de que irías a la casa de Carly a llorar y llorar.
– ¿De donde se te ocurre eso?
–No lo sé. –Sonrió. –Ahora suena tonto, pero Gibby me regañó por como había herido tus sentimientos sin consideración y me sentí una basura.
¡Bingo! Lo eres.
Aún así guardé silencio y pensé que después de todo, Gibby no era tan malo.
Él también se calló por un largo rato y yo volví a cerrar los ojos por miedo a no poder controlarme más. En un segundo sentí como se levantaba del banco y me abandonaba y la parte estúpida, sobre la cual ya estoy trabajando, quiso correr a pedirle que no me abandonara. No de nuevo.
Ese fue el primer asalto. Y no fue nada bueno. Quizás había guardado la compostura, pero por dentro era un manojo de nervios y sentimientos encontrados. Y era bueno que hubiese estado sentada porque me temblaban las piernas sin control. Luego de unos minutos me calme, así que abrí los ojos y me puse de pie.
Me dirigí hacia donde estaban todos y al primero que vi fue a Gibby hablando con un hombre y una mujer en un vestido color fucsia intenso.
Me acerqué tratando de ver quienes eran y me quedé de piedra
El hombre era Freddie.
Y la rubia platinada debía ser Gracia.
Para mi desgracia Gibby alzó la mirada y en un momento me vio y me hizo una seña indicándome que me acercara. Freddie también volteó y se quedó mirándome al igual que su zorra quién me reconoció de inmediato, pues le puso una mano en el antebrazo en una clara señal de advertencia. ¡La muy descarada! Parecía no darse cuenta que hasta hace días yo era la mujer y ella la otra.
Como sea, ahí iba caminando hacia ellos como si el piso fuera una tabla y me estuvieran por arrojar a los tiburones.
Demonios ¿Donde estaba mi héroe?
–Te encontré.
Una mano me atrajo por la cintura y apenas tuve tiempo a girar antes de que la boca de Chad se estampara contra la mía
Por fin estábamos todos.
Holas!
Espero disfruten de este capitulo... Gracias a todos quienes dejan sus Reviews, y han marcado esta historia entre sus favoritos y la siguen.
Nos leemos!
