Capítulo VII - Nuestro Pequeño Milagro


Sofia the first no me pertenece

Tres meses después...

Miranda se encontraba preparando todo para la llegada de los invitados de honor, el par de razones de aquella gran fiesta.

- Hola Mamá, ¿ya todo está listo? - preguntó una Sofia con 5 meses de embarazo junto a su esposo Hugo.

- Oh, Sofia, Hugo, que bueno que llegan, ya casi está listo, ¿y como se a portado mi nieto o nieta?

- Bien, aunque es difícil dormir con esta barriga de noche y agradezco que Hugo tenga la paciencia para buscarme ciruelas voladoras en medio la noche y calarse mis cambios de humor - contestó algo apenada Sofia.

- No digas eso Sofia, soy tu esposo y el padre de ese bebe y los amo a ambos y haría lo que fuera por ustedes - mencionó Hugo con una sonrisa y tomando su mano cariñosamente.

- Yo digo que será niño - se escucho la voz Roland.

- No, siempre quise tener una niña, estoy seguro de que al menos Dios me dará la suerte de darme una nieta - corrigió Garrick.

Miranda suspiro pidiendo paciencia por las peleas infantiles de ese par, mientras que Hugo y Sofia los observaban rojos de la pena.

- Por cierto, ¿ellos no les han escrito?

- No, seguro llegaran tarde - le respondió Sofia a su madre.

- Espero que no tengan contratiempos.

- Hola, ¿llegamos tarde? - preguntó Astrid muy contenta de las mano de Zandar, quienes ahora eran novios.

- Hola, Astrid, Zandar, no, no se preocupen, son los primeros en llegar.

- ¿Y ellos no han llegado? - preguntó el príncipe de Tangu.

- No, lo más probable es que algo los retrasará.

- Ya me imagino que pudo ser - todos rieron ante el comentario de Astrid.

- Ya que están aquí, ¿les gustaría ayudarnos? - preguntó Miranda.

- Claro.

Luego de que todos ayudaron la fiesta comenzó y los invitados llegaban pero los dos invitados de honor aún no aparecían.

- ¿Dónde podrán estar? - se preguntaba Sofia.

- Hola, disculpen la tardanza, tuvimos dificultades con el carruaje - expresó una voz conocida por todos.

Todo el mundo se volteó a la entrada y se encontraron con la imagen de Amber y Axel juntos y felices.

- ¡Amber! - expresó emocionada Sofia por lo que corrió a darle un abrazo a su hermana.

- ¡Hermano!, pensé que nunca vendrían - saludo Hugo a su hermano mayor - ¿Qué pasó?

- El carruaje se averió a medio camino, el cochero no encontraba la rueda de repuesto y Amber se le antojaron unos postres helados de Freezenburg y tuvimos que hacer escala allí.

- ¡Oye!, este bebe come tanto como tú.

- De hecho esa eres tú amor - se burlo un sonriente Axel.

Amber lo miró con enojo y con un sonrojo evidente en sus mejillas.

- Podrás burlarte lo que quieras pero eres muy débil ante mis besos - le contraatacó con un guiño y una sonrisa coqueta la oji pardo.

- Eso es verdad.

- ¡Astrid! - le reprochó su mejor amigo.

- Hay perdón, pero es que ella tiene razón.

- Bueno, fuera de eso, ¿cómo les fue en su luna de miel? - pregunto Sofia.

- Muy bien, fue tan romántico y hermoso - respondió soñadora y enamorada Amber - Pero debo admitir que los extrañamos mucho.

- ¿Qué sucede Sofia? - le preguntó Hugo a su esposa al verla llorar a mares.

- Es que...yo...también extrañe a mi hermana...- lloro la pobre. Sofia era sentimental pero obviamente las hormonas le afectaban en este momento.

- Les hicimos esta fiesta para celebrar su regreso, después de todo ahora serán los reyes de Enchancia y tendrán mucho trabajo que hacer, además que un embarazo necesita mucha atención y más si se trata de mi hermana - mencionó James.

- ¡James!

- Descuida, me encanta cuidar de mi amada reina y ese bebe que juntos creamos - mencionó Axel rodeándola con sus brazos y besándola con amor y dulzura.

- Bueno, si es como Sofia, prepárate, no es broma - bromeo el rey de Albuquerque.

- ¡Hugo! - le reprocho mientras todos reían.

La fiesta continuó con muchos de sus amigos entregándoles regalos para el bebé y para ellos.

- Oh, abuela, gracias, esta hermoso - agradeció Amber a su abuela, cuando le entregó una cobija para el bebé, hecha a mano.

- A Sofia le di unas botitas de bebe y a ti esta manta, las tenía guardadas desde hace muchos años para ustedes, estoy tan feliz de que aún estés con nosotros y pudieras alcanzar la felicidad - hablo la madre de su papá.

- Es verdad, por un momento pensamos que no volverían nunca más, creímos que habían muerto - expresó James recordando los echos sucedidos después de que declarasen muertos a Amber y Axel.

- Nosotros también pensamos que era el final - expresó Axel tomando la mano de su ahora esposa.

- Pero nuestro pequeño milagro nos salvo - mencionó con ilusión al poner una mano en su vientre.

Flashback

La torre de piedra había desaparecido y los cuerpos de Amber y Axel seguían tomados de la mano y aún siendo sostenidos por sus seres queridos.

- ¡No, no pude haber perdido a mi hijo! - lloraba Garrick desconsolado mientras Hugo lo abrazaba también llorando, Sofia no era la excepción, ella no dejaba de culparse por no haber podido salvar a su hermana.

Al llegar Roland y los demás también fueron presa de la ira y la desdicha.

James lloro como nunca lo había hecho, su hermana melliza y él habían nacido juntos y ahora la muerte se la llevaba y ni siquiera le había dado la oportunidad de despedirse.

Miranda pensó que lo mejor era que Sofia dejara el cuerpo de Amber antes de ponerse peor por la muerte de esta, por supuesto que le dolía la muerte de su hijastra pero después de la muerte de su primer esposo había aprendido a tomarla como algo natural, por lo que la abrazo para llorar con ella, además Sofia estaba embarazada, el bebé sentiría la tristeza de su madre.

Las hadas también lloraban, todo el mundo lloraba al ver el trágico final de este bello y singular amor.

Zandar era un mar de lágrimas que se aferraba a su padre y se culpaba por no haberse dado cuenta de que Amber no era feliz con él.

Roland no podía creerlo, había perdido a su primera esposa y ahora perdía a su hija mayor, la vida era muy injusta con él, de repente tuvo una idea, aunque no sabía si podría funcionar ya que desafiaba las leyes de la realidad, no podía permitir que la vida de Amber terminara de esta forma, Cedric era el único que podía ayudarle.

- Majestad, yo más que nadie quisiera poder revivirlos pero lo que me pide es casi imposible, nadie ha podido devolver de la muerte a un ser humano ni menos dos.

- Por favor te lo suplico Cedric, si tienes la forma de regresarlos, hazlo - rogó Garrick.

Cedric observó a Sofia quien le dijo con una mirada que confiaba en él y de súplica también para que lo intentara.

El hechicero se puso a pensar en algo que había sentido desde que vio a la princesa el día antes de la boda. Una presencia nueva, pequeña pero fuerte que venía de la misma Amber, ¿cómo era posible?, estaba esperando un bebé, una nueva vida estaba naciendo en su vientre, no quino pensar en detalles pero esa podría ser la clave para traerlos de vuelta.

- Hay una forma, dentro de la reina Amber hay una pequeña chispa de vida, quizás pueda usarla para darles lo necesario para regresar al mundo de los vivos.

Con esto Sofia tuvo la ligera sospecha de lo que era eso, se preguntó cuándo pudo haber sucedido.

Cedric tomó su varita y apuntó a Amber y con suma concentración busco en el vientre la reina aquel nuevo ser que se comenzaba a formar y al encontrarlo comenzó con él hechizo usando mucho de su propia magia, la cual rodeo también a Axel.

Por su parte Amber y Axel estaban perdidos en el otro mundo, se sentían pero no se podían encontrar.

- Oh, Axel, ¿dónde estás? - preguntó angustiada.

Todo lo que tenía alrededor era un espacio en blanco y tenía miedo de vagar por la eternidad por la tierra y no volverlo a ver.

- No temas hija, yo siempre estaré a tu lado - escucho de una voz dulce y suave que extrañamente le pareció familiar.

Fue cuando entonces apareció frente a ella una persona muy especial, que a pesar de una haberla visto en persona ya podía saber quién era.

- Mamá.

- Mi niña

- ¡Mamá! - Amber corrió a los brazos de su madre biológica y está la recibió con amor y dulzura.

- Oh, Amber, por fin puedo hablar contigo, he pasado tantos años viéndolos a James y a ti crecer que añoraba el momento en que pudiera hablar con ustedes.

- Mamá, ¿dónde estamos? - preguntó curiosa.

- Es la línea divisoria entre la vida y la muerte.

- Entonces, estoy muerta.

- Y me temo que Axel también.

- ¡Axel!, mamá, ¿lo has visto?

- No lo he visto pero efectivamente está muerto.

- Pero acaso, ¿se fue al otro mundo sin mí?

- No mi niña, Axel y tú no se encuentran porque aún tienen mucho que vivir y por cumplir.

- Pero ¿cómo si estamos muertos? - preguntó la joven reina.

- Ya verás.

Mientras, afuera, en el mundo de los vivos, Cedric hacia todo lo posible por salvarlos, como la presencia del ser que crecía dentro de Amber era nueva y muy pequeña no llegarían del todo sanos, los tendrían que atender de inmediato.

Los minutos parecían eternos para todos y las esperanzas comenzaban a perderse pero fueron testigo de cómo en un segundo Amber y Axel despertaban y volvían a respirar, mientras que Cedric se desmayaba por el gran uso de su energía.

- ¡Amber!, estas viva - agradeció una Sofia feliz de verla respirar.

- Sofia... ¡aaaaaah! - gritó de dolor la rubia.

Axel también se quejó de dolor, necesitaban ser atendidos y rápido.

- ¡Rápido, busquen a un doctor para ellos y Cedric - Roland no se olvidaría nunca de esta gran hazaña de su hechicero real, ya había salvado a Sofia hace varios años y ahora salvaba a Amber, definitivamente podía contar siempre con su viejo amigo.

Los tres fueron llevados lo más rápido que se pudo a un hospital, las heridas de Amber y Axel eran críticas por lo que necesario que sus familiares les donaran sangre por la que habían perdido, mientas que Cedric solo necesitaba descansar, reponer energías, por si fuera poco se les había revelado que Amber estaba embarazada de apenas dos días, gracias a los exámenes de sangre realizados.

Después de eso sólo se necesitaba esperar a que ambos reaccionaran pero esas fueron las dos semanas más largas de sus vidas.

Finalmente Amber fue la primera en despertar.

- ¿Mamá? - preguntó al ver a Miranda sentada en un sofá leyendo un libro.

- ¡Amber, hija, has despertado!, les avisaré a los demás - está salió emocionada y busco a toda su familia, la abuela la abrazo muy contenta, sus hermanos las abrazaron en conjunto y su padre lloro apretándola en fuerte abrazo paternal.

- Hija, estoy tan feliz de que estés con nosotros, pensé que nunca te volvería a ver.

- Yo también papá, estaba muerta, en otro lugar más iluminado y blanco, ¿cómo pude volver?

- Fue gracias a Cedric, el uso una chispa de vida en ti para traerlos a Axel y a ti de vuelta.

- ¡Axel!, ¿dónde está él?, ¿está bien?, quiero verlo.

- Sé que quieres verlo pero no están en condiciones y además él aún no despierta.

La rubia se entristeció al escuchar eso.

- Sé que no es el mejor momento pero Amber ¿cómo es eso de que estas embarazada? - preguntó James.

- ¿Cómo? - la reina no comprendía.

- ¿Acaso no sabías que estabas embarazada y que ya son dos semanas?, ¿quién es le padre?

En ese momento a Amber le vino a la mente su primera noche de amor con Axel, seguro fue allí cuando crearon al bebé que crecía dentro de ella, no tenía caso escondérselos, lo descubrirían tarde o temprano.

- Es..Axel - soltó teniendo miedo de la reacción de su padre.

- Supongo que era inevitable, ustedes se aman y no podían evitar estar juntos pero no te niego que me hubiera gustado que fuera después del matrimonio - le recalcó su padre y ella sonrió nerviosa.

- Perdón pero me pueden dejar a solas con Sofia, debo hablar con ella - pidió y su familia le dio su espacio a las hermanas.

- ¿Sucede algo malo Amber? - preguntó la oji azul algo confundida.

- Sofia, necesito que me ayudes a ver a Axel, por favor.

- Pero Amber...

- Por favor Sofia - rogó desesperada.

- Bien, déjame ver que podemos hacer para que nadie se dé cuenta.

De esta forma Sofia llevó a Amber en una silla de ruedas, ya que todavía le era difícil caminar, afortunadamente nadie se dio cuenta y esperaron a que Hugo y su padre salieran de la habitación donde estaba el joven.

Al entrar Amber no puedo evitar llorar, Axel había sido curado de los golpes que había recibido y aquella herida de gravedad que le habían hecho en el pecho, quería que despertara, decirle cuanto lo amaba y que estaba esperando un bebé de él.

- Axel, mi amor, te extraño, ¿sabes?, estoy embarazada, vamos a tener un bebé - le hablaba acariciando su mano entre las suyas para que él sintiera que estaba allí.

- Am..Amber...- lo escucharon pronunciar.

- ¡Axel!, estoy aquí, abre tus ojos - le pidió.

Al escuchar la voz de su reina, el oji gris verdoso comenzó a mover sus ojos, así que finalmente los abrió y cuando su visión se acostumbro a luz pudo distinguir las figuras de Amber y Sofia.

- Amber, ¿eres tú? - le preguntó al verla.

Amber liberó más lagrimas de la emoción y sin perder tiempo lo abrazo, sin embargo el joven se quejó de dolor en el pecho y es que aún le dolía la herida en el pecho.

- Oh, perdón, perdón, es que estoy muy feliz de que estés despierto.

- Amber, ¿qué pasó?, pensé que estaba muerto - expresó ya que lo último que recordaba era despedirse de su padre, su hermano y unirse a ella en el otro mundo.

- Si, yo también lo pensé pero mi hechicero real encontró la forma de regresarnos por medio de la emergía de una nueva vida dentro de mí. Axel, estoy embarazada, vamos a ser padres - le comentó sonrojada pero contenta.

Axel observó el vientre de su amada reina y ella le sonrió dulcemente.

Por lo que bajo su mano el estómago de la joven reina de Enchancia y lo acaricio, quería abrazarla y besara pero su cuerpo aún adolorido no se lo permitía.

- Papá, voy a ser papá - no podía ocultar su felicidad y orgullo - Amber, te amo

- Y yo a ti - la princesa se agachó un poco y besos sus labios.

Mientras Sofia los veía enternecida, le alegraba tanto que su hermana haya encontrado la felicidad por fin.

En ese momento Hugo entro a la habitación y se les quedo viendo a todos en especial a su esposa pero rápidamente dejado todo.

- Déjame adivinar, no pudiste re usarte a que tu hermana te pidiera traerla para ver a Axel - dedujo y es que conocía muy bien a su esposa.

Su mujer le sonrió nerviosa y sonrojada al sentirse delatada y el rodó los ojos para luego ver a su hermano.

- Por fin despiertas, parece que Amber era lo que necesitabas para despertar - expresó la joven a modo de saludo.

- A ella y a alguien más - mencionó feliz, refiriéndose a su hijo.

- Si, ya sabemos que Amber está embarazada de ti - mencionó sintiendo que podía burlarse de su hermano con esto por años.

- Toda nuestra familia lo sabe - mencionó Sofia al ver a los hermanos de ambos sorprendidos.

- Descuida, papá lo tomo bien - le aseguro su reina rápidamente al notar su angustia.

Al saber que su hijo había reaccionado, Garrick lo abrazo hecho un mar de lagrimas y felicitó a Amber por su embarazo y que no podía esperar para tener a sus dos nietos en sus brazos, su sueño se había hecho realidad, pronto sería abuelo y de sus dos hijos más rápido de lo que pensaba.

Roland le dio a Cedric unas merecidas vacaciones para reponer energías, mientras que Amber y Axel aún no podían salir del hospital y la rubia ya no podía esperar más para poder casarse con él.

- Pero no es justo, yo quiero casarme ya con Axel, hemos esperado tanto por esto que no quiero esperar ni un segundo más - se quejó de manera graciosa mientras comía un antojo que el bebe le había pedido.

- Hija, sabemos que han esperado mucho pero no podíamos hacer la boda con ustedes heridos y las órdenes del doctor fueron claras, aún no podían darles el alta y más sabiendo que estas en cinta - le explico Miranda con clama.

- Lo sé mamá ¡pero ya pasó más de un mes!, no puedo esperar más.

- Relájate Amber, en dos días saldrán del hospital, la boda será anunciada y ya solo faltarán algunos días para que te cases - le informó su hermano.

Aunque la rubia no estaba muy contenta con eso no le quedó más que esperar, afortunadamente el tiempo pasó rápido y exactamente en dos dias, su novio y ella ya estaban en sus castillos.

Se organizó una fiesta para anunciar el compromiso y Zandar los felicitó sin ningún resentimiento y aunque los preparativos de la boda tomaron un poco más de tiempo de lo esperado finalmente había llegado el día soñado por Amber y Axel.

- Oh, Dios mío, Amber, estas hermosa - expresó Miranda al ver a su hija mayor con vestido blanco y su peinado.

- Gracias madre, no puedo creer que por fin ha llegado el día, hace cuatro meses no creía que podía ser feliz y menos junto a Axel y aquí estoy sin poder esperar el momento de que nos declaren marido y mujer y estoy segura de que mi bebe tampoco puede esperar para ver a su papá - mencionó igual de emocionada y alegre.

- Han esperado tanto por esta felicidad que unos cuantos minutos no les hará mal, gracias por permitirme ser tu madre Amber, jamás podré ni quiero remplazar a tu mamá pero Sofia, James y tú son mis hijos, aunque no te haya traído al mundo me siento muy feliz de compartir contigo este hermoso día en tu vida.

- Y yo te quiero como si fueras mi mamá, siempre nos has cuidado a James y a mí como si fuéramos tus hijos, reviviste el amor en papá y nos diste la mejor hermana del mundo, gracias por todo mamá.

Madre e hija se abrazaron llorando de felicidad.

- Bueno, mejor nos apresuramos o se te correrá el maquillaje.

- Oh, antes, tengo que hacer algo - recordó.

- Bueno, entonces, Sofia y yo te esperamos en el carruaje.

Se abrazaron de nuevo y Miranda se fue dejándola sola, la nueva reina de Enchancia salió de su recámara hasta el que ahora era su despacho y se paró frente al retrato de su madre biológica y colocó una de sus manos en ella.

- Mamá, cuanto quisiera que pudieras estar aquí pero está bien, estoy muy feliz con mi familia, Miranda y Sofia son las mejores personas que he conocido, fuiste tú quien las envío a nuestras vidas, ¿verdad? y Axel pronto será mi esposo, siempre le hablare de ti a tu nieto o nieta, me alegra haberte conocido aunque sea por unos minutos, sé que siempre nos estarás cuidando desde arriba, te amo mamá, nos vemos - fue cuando sintió una fresca y agradable brisa venir de la ventana y sonrío dulcemente para luego volver a ver el retrato antes de irse a tomar el carruaje que la llevaría a su boda con su amado Axel.

Cuando las puertas se cerraron una imagen trasparente se formó frente a las ventanas, era la mamá de Amber y James con una sonrisa de orgullo y felicidad en su rostro - Se muy feliz hija mía - pronunció para luego desaparecer.

Mientras que en la iglesia Axel estaba preocupado como todo novio ante los 6 minutos de retraso de su bella reina.

- ¿Qué pasa Axel, tienes miedo de que Amber te deje plantado? - preguntó Hugo jugando.

- Muy gracioso Hugo - río en sarcasmo - Es que ya tiene 6 minutos de retraso y no llega.

- No te preocupes, Amber se estuvo quejando de que no pudieron casarse antes, créeme, no se perdería esto por nada del mundo - comentó recordando lo que su esposa le contó.

De repente se escucho el relinchar de los pegasos del carruaje de Enchancia y como era la tradición el novio no podía ver a la novia antes de la boda, así que Axel y su hermano entraron a la iglesia.

- ¿Sucede algo malo Amber? - le preguntó Sofia a su hermana al verla observar la iglesia algo sería.

Amber le había pedido que fuera la madrina de la boda y Hugo era el padrino.

- No, no es nada malo, es que es casi irreal verme aquí, lista para casarme con Axel por amor y no por una ley y con un bebé en camino, todo al mismo tiempo, ¡estoy tan emocionada hermana!

- Y yo estoy muy feliz por ti Amber, has esperado tanto por este momento y al fin estás aquí y ambas estamos embarazadas.

Compartieron un gran abrazo de hermanas, felices la una por la otra.

- Chicas, vamos, ya es hora. Amber tu novio espera - les llamo Miranda adelantándose para entrar en la iglesia.

- ¿Lista para esto hermana? - le preguntó Sofia con una sonrisa confiada.

- Por supuesto que sí hermana - respondió ella igual y tomando el brazo de su hermana para cruzar juntas la puerta de la iglesia.

Tan pronto cruzo la puerta pudo notar lo maravillado que estaba Axel al verla y ella se quedó embelesada viendo lo guapo que se veía en su traje de novio.

Su hermanita la entrego con su padre para tomar su lugar como madrina de la boda y que este la entregará a su futuro esposo.

Poco a poco la llevo hasta el altar donde estaba su prometido.

- Por favor cuídala y ámala mucho.

- Lo haré.

Al tomarse de las manos no pudieron evitar rememorar aquel momento en que sus ojos se conectaron por primera ves, en aquel tiempo habían factores que se interponían en su amor pero ahora no había nada que les impidiera felices.

Tomaron asiento y la boda dio inicio y cuando al fin el cura los nombro marido y mujer Axel beso a su nueva esposa con beso apasionado y cargado de amor y ella le correspondió con la misma emoción.

Después la boda compartieron con sus seres queridos hasta que la noche llegó y cargándola en sus brazos la llevo hasta la que ahora sería su recámara.

- Y aquí estamos otra vez, te ves tan hermosa - expresó besando su mano con dulzura.

- Ya dijiste eso - se rió su ahora esposa.

- Y nunca me cansare de hacerlo - le respondió besándola con amor y pasión para después abrazarse al estómago de su esposa, donde se estaba formando su hijo o hija.

A lo que ella sonrió enternecida y acaricio la cabellos castaños con suavidad - No puedo esperar para tenerlo en mis brazos.

- Yo también, todavía me parece un sueño que estemos juntos, aquí, disfrutando nuestra noche de bodas - tomo su barbilla para besarle de nuevo.

- Lo sé, después de aquella pesadilla, al fin somos felices - le respondió besándolo suavemente.
De esta forma disfrutaron de su noche de bodas, amándose como la primera vez, entregándose una vez más a los brazos del otro.

Y a la mañana siguiente se prepararon para la coronación de Axel como el nuevo rey, la corona la colocaría Amber.

- Príncipe Axel de Albuquerque, ¿promete gobernar junto a su reina por y para el bienestar de todos en Enchancia?, ¿hacer cumplir las leyes y gobernar con sabiduría y gentileza? - preguntó la reina.

- Lo juro - respondió firme y seguro.

- Como reina de Enchancia es un placer para mí nombrarte rey Axel de Enchancia - pronunció con felicidad al colocarle la corona.

Se tomaron de las manos y enseguida Baileywick entro en escena.

- Con ustedes, el rey Axel y la reina Amber de Enchancia - expresó con orgullo.

Luego partieron para una luna de miel de dos meses y medio por todo el mundo.

Fin del Flashback

- Definitivamente ese bebe es milagroso, les devolvió la vida - comentó James.

- Si, es nuestro pequeño milagro - expresó Amber muy feliz mientras acariciaba su vientre.

Seis meses más tarde...

- ¡Aaaaaaaahhhhhh! - gritaba a Amber a todo pulmón.

- Resiste Amber, el doctor viene en camino - le rogaba Miranda a su hija.

Esa noche Amber había entrado en labor de parto y el doctor estaba en otra aldea, por lo que James y Roland salieron para buscarlo y la pobre de Amber llevaba más de tres horas esperando.

Todo el castillo estaba en movimiento por la llegada del bebé y Axel estaba echo un manojo de nervios, su esposa estaba por dar a luz pero el doctor no llegaba y lo único que podía hacer darle ánimos.

- ¡Aaaaarrrrrrrr! - gritó de nuevo la joven reina de Enchancia.

El dolor la estaba matando, sentía como si la estuvieran rompiendo desde adentro.

Afuera de la recámara Hugo cargaba a su bebé de un mes de nacida, una pequeña niña con el cabello de Sofia y sus ojos verde oscuro llamada Elisa, estaba preocupado por su cuñada y su hermano.

Vivian también estaba presente, ella estaba esperando a su primer bebé, tres meses de embarazo exactamente y al igual que su cuñado estaba preocupada por Amber y Axel.

Sofia y Miranda estaban con ellos adentro para ayudar a calmar lo más que se pudiera a Amber.

Finalmente llegaron James y Roland con el doctor, quien no perdió tiempo en atender a la reina pero en medio de todo encontró algo al recordar el nacimiento de Amber y James.

- ¡¿Que está diciendo?! - le protestó Axel tomándole del cuello de la camisa.

- Lo siento pero hay una alta probabilidad de que así como la reina Lorelei, la reina Amber no resista el parto y...muera.

- ¡USTED NO PUEDE PERMITIR QUE ESO PASE! - gritó Axel con rabia y odio pero hacía sí mismo y sintiendo mucha impotencia por no poder salvar a su esposa.

- Lo siento mi rey, se cómo se siente pero no hay nada que se pueda hacer - acepto con tristeza y derrota el doctor.

- No es posible, mi hija - la culpa y los recuerdos del pasado carcomían a Roland.

Mientras que Axel y los hermanos de Amber lloraban sin parar y es que en sus corazones estaba la tristeza y el dolor de perder a Amber.

Axel no podía creer lo que estaba pasando, ¿habían vuelto de la muerte para esto?

La pequeña y fina mano de su esposa acaricio su rosto para acariciar su mejilla y para su sorpresa ella le sonrió, a pesar del dolor desgarrador que estaba sintiendo en estos momentos, con lo que le explicaba que aceptaba su destino.

- ¡Amber! - gritó impotente y la beso con fuerza no queriendo soltarla nunca.

Mientras que un Roland desesperado corría por el jardín del palacio en busca de aquel pozo que comenzó todo. Tal vez este objeto mágico podía cambiar el destino de Amber. Cuando estuvo a punto de lanzar la moneda por el poso una voz conocida por él lo detuvo.

- ¡Roland, no! - era la mismísima voz de su primera esposa, la madre de sus gemelos.

- Lorelei - expresó incrédulo y más aún al verla frente a él con una mirada de angustia y preocupación.

- No lo hagas Roland, solo empeorarás las cosas - le explico calma.

- Por favor perdóname, yo solo quería una familia contigo, no sabía que esto pasaría - se disculpó pensando que le tendría resentimiento.

- No, no te preocupes, no tengo ningún resentimiento, nunca quisiste que esto pasara pero si haces esto solo empeorarás el destino de Amber.

- ¡Pero no quiero perder a mi hija, ni mi a nieto! - le confesó llorando desconsolado.

- Lo sé pero por favor ten fe en mí, todo saldrá bien - le aseguro.

- ¿Qué quieres decir?

- Confía en mí - y dicho esto desapareció y así Roland decidió creer en las palabras de su antigua esposa y no pidió el deseo al pozo para luego regresar en medio del parto.

- ¡Vamos mi reina, tiene que pujar un poco más! - exigió el médico.

- ¡GGGGGGRRRRRRRR! - Amber pujaba y pujaba todo lo que podía aferrada a la mano de su esposo quien había decidido quedarse a lado sin importar nada ni siquiera que le estuviera estrujando la mano.

El bebé comenzó a asomar su cabeza y ya solo faltaba un esfuerzo más para que saliera, así que la reina gritó a todo pulmón y finalmente tuvo un respiro cuando él o más bien la pequeña bebe salió dando su primer llanto de bebé.

- Es una niña - anuncio el médico al entregársela a Violet para que la cubriera y la limpiara y así poder dársela a sus padres quienes la recibieron con lágrimas de felicidad y orgullo.

La pequeña tenía los ojos de Amber y el cabello de Axel.

- Es tan hermosa, Amber...- Axel no pudo continuar ya que Amber había cerrado sus ojos con la bebe quien lloraba en sus brazos, temió lo peor.

Miranda tomo a la bebe para evitar que se cayera.

- Amber, ¿Amber?, ¡Amber! - gritó una y otra pero no funcionaba, su esposa no reaccionaba.

Todos los presentes pero sobre todo él lloraban ante la clara partida de Amber, hasta que Miranda noto algo increíble.

La pequeña bebe lloraba sin parar y cuando Miranda paso por cerca de la cama, la bebita suavizó su llanto, se alejó y volvió a llorar a todo pulmón, volvió a acercarse y el llanto bajo, algo extraño, su teoría era cierta, tal vez había una forma de revisar a Amber.

Colocó a la recién nacida en el pecho de su madre y esta dejo de llorar en el acto.

- ¡Miren! - expresó sorprendida al ver cómo los dedos de la mano derecha de Amber se movían.

Con su notable cansancio la reina rubia abrió sus ojos y al ver a su hija en su pecho el primer instinto que tuvo fue de tomarla en sus brazos con todo el amor del mundo y arrullarla.

Axel sintiendo un enorme alivio al ver a su esposa viva le robo un enorme beso, para luego besar la cabecita de su pequeña bebe.

- Este es un milagro, aún contra todo pronóstico la reina se ha mantenido viva - exclamó bastante sorprendido el médico.

- Si, un milagro - pronunció Axel viendo con amor infinito a su esposa y su hija, la cual estaba contenta en los brazos de su madre.

Roland sonrió al ver esta escena, su primera esposa tenía razón, fue entonces cuando la vio observando a su hija con su esposo e hija de la misma con una dulce y hermosa sonrisa para luego verlo a él y asentir como una afirmación de sus sospechas y desaparecer de nuevo.

El antiguo rey de Enchancia vio a su nieta con sorpresa, el llanto de la misma había salvado a Amber, definitivamente era un pequeño milagro.

- ¿Y cómo le pondrán? - escucho que preguntaba su nuera Vivian.

Amber miró a Axel y este le sonrió para luego asentir - Lorelei II

Roland y James quedaron mudos al oír ese nombre.

- Ese, era el nombre de nuestra mamá - expresó el rubio tratando de aguantar el llanto, tantos años que no había vuelto a oír ese nombre.

- Quise que fuera como un tributo a ella, a pesar de que nunca la conocimos, siempre la recordamos y sé que gracias a ella tenemos a una mamá grandiosa como Miranda y la mejor hermana, Sofia - expresó con lágrimas de felicidad la reina de Enchancia.

Sofia abrazo a su hermana, ambas llorando de emoción, mientras que sus esposo sonreían ante tan bella escena.

La pequeña creció siendo amada y consentida por sus padres, era muy unida con su prima y su primo, ahora tenía una hermana de dos años.

Afortunadamente este embarazo no había tenido ningún riesgo para la reina Amber, por la que la bebe tenía los ojos de Axel y el cabello de Amber.

Lorelei II, era muy parecida a Amber de niña, este día, estaba cumpliendo 4 años y sus padre invitaron a toda su familia y amigos.

- Muy bien Lorelei, pide un deseo y sopla las velas - le indico su madre contenta.

La pequeña cerró sus ojos y después soplo lo más fuerte que pudo para apagar las velas contenta de tener a toda su familia con ella.

Su tía Sofia la felicito junto a su esposo, el tío Hugo y sus hijos, Elisa y Brick de la misma edad que su hermana.

Su tío, el caballero James y su esposa, la tía Vivian junto con su hijo Victor, le habían regalado su primer Violin en su cumpleaños número 3.

Le encantaba jugar con sus abuelos Roland y Garrick y su abuela Miranda le enseñaba muchas cosas, como tejer y navegar.

A su primos y a ella nunca se les oculto la historia de su abuelo Brick y su abuela Lorelei I, de quien compartía el nombre, no sabía porque pero siempre sentía como una presencia agradable y protectora la cuidara.

- Princesa Lorelei, ha llegado el momento de abrir los obsequios - le aviso Baileywick.

Para sus primos y ella era como un tercer abuelo que querían mucho y el señor Cedric, el grande, su hechicero real era como aquel tío divertido y gracioso que siempre les enseñaban hechizos y conjuros por hacer.

- Este es de parte de sus padres - mostró Baileywick al revelar una cortina y revelar un unicornio parecido al de Amber y es que a ella le encantaban los unicornios tanto como a su madre.

- ¡Un unicornio!, gracias papi, mami - corrió emocionada a abrazar a su madre y a su padre quienes la recibieron felices.

La fiesta continuó siendo divertida y amena, al llegar la noche la pequeña y su hermana estaban muertas del cansancio, así que después de dormir a su bebé, se dispusieron a dormir a su pequeña Lorelei.

- Papi, ¿cómo se conocieron tú y mamá? - le preguntó curiosa la niña a su papá.

- Bueno, nos conocimos desde niños, tu mamá estudio con tus tíos, Hugo, Sofia, Vivian y James, mientras que yo estudiaba en otra escuela porque soy cinco años mayor.

- ¡¿Fue amor a primera vista?! - pregunto emocionada la pequeña.

- Bueno, al principio no, tuvieron que pasar algunos años y distintas cosas para que tu madre y yo nos enamoramos - explicó recordando todo lo que habían pasado para llegar hasta este momento.

- ¿Cómo cuáles? - preguntó inocente y curiosa ella.

- Bueno...- entonces comenzó a narrar cada parte de la historia al nivel de la niña, cuando fuera más grande podría contarla mejor.

Mientras Axel contaba su historia de amor con su esposa a su hija mayor, Amber los observaba desde la puerta con una sonrisa enternecida, jamás pensó que sería tan feliz como ahora.

Cuando la niña por fin concilio el sueño, la arropó y le dio un beso en su cabeza, apago la luz y salió del cuarto para encontrarse con su esposa parada frente a él observándolo con amor.

- Pensé que ya estabas dormida.

- No pude dejar de escuchar su historia, "príncipe encantador".

- ¿Qué?, tienes que admitir que siempre he sido un encanto.

- Axel.

- Bien, solo quise que la historia fuera más emocionante y mágica para ella, después de todo es gracias a ella que estamos aquí - expresó con felicidad y orgullo paterno al recordar su regreso de la muerte y como su esposa pudo evitar el mismo destino que su difunta suegra gracias a ella.

- Es verdad, ella es especial, ambas son especiales - hablo refiriéndose a sus dos hijas.

Axel y Amber amaban a sus dos hijas por igual, ambas importantes y las dos eran muy especiales a su manera.

Tomados de la mano y con una última mirada a la habitación de su hija se fueron a su recámara.

Dentro la habitación de la pequeña una brillante luz invadió el espacio y una mano acariciara la frente de la pequeña, la mano de aquel ángel que siempre cuidaba de ella y que guardaba sus sueños, su abuela Lorelei.

Más tarde esa noche, Axel se despertó en medio de la misma para observar a su mujer la cual dormía plácidamente en sus brazos.

Al comienzo de toda esta travesía no pensó llegar a ser feliz, ni menos con Amber pero he allí lo curioso del destino, aquella niña rubia malcriada y presumida que decía odiar era ahora aquella mujer que compartía su cama y le brindaba su calor, aquella que cada noche besaba y acariciaba, la única que amaba con toda el alma, con la que desbordaba su pasión y entrega por amor y la prueba eran sus dos niñas, su amor verdadero, su única dueña, la madre de sus hijas y por la que daría su vida sin dudarlo, Amber era eso y mucho más.

Acaricio su rostro suavemente y enredo sus dedos en aquellas hebras rubias que tanto adoraba, recordó cuando la comparo con la diosa Venus, definitivamente ella era una diosa, bella y hermosa tanto por dentro como por fuera.

Detuvo sus pensamientos al ver que comenzaba a despertarla, como adoraba verla abrir sus hermosos ojos pardo.

- Hola - le saludó con suspiro de dicha y amor.

- Hola, perdón, no quería despertarte, es que...estaba pensando...

- No, está bien, amo ver tu sonrisa al despertar pero ¿en qué pensabas?

- En todo por lo que hemos vivido, nuestras hijas y en lo mucho que te amo.

- Hemos pasado por mucho, aveces me pregunto qué nos depara el destino.

- Venga lo que venga lo enfrentaremos juntos, te amo mi reina.

- Te amo mi rey.

Y con una risa contenta unieron sus labios en un beso que prometía mucho y mas, demostrando así que esta pareja dispareja había encontrado el amor el verdadero y dejado la soledad atrás.

Fin.