El camino de regreso se nos hace pesado. Mai va muy callada y yo, por extraño que parezca no tengo ganas de hablar. Las dos estamos en nuestro mundo. Se que la noticia es muy buena, esto va a volver loco a Reito. Aunque nunca imagine que Mai y Reito ya hubieran llegado a esa etapa de la relación. Pero bueno… ¿Quién soy yo para meterme en eso?.
Al llegar al apartamento Mai es la primera en bajar y entra directo al edificio sin esperar a ver si la sigo. Suspiro y estaciono bien el auto antes de bajar. Tomo la bolsa de medicamentos que la doctora le dio a Mai y que por la prisa que llevaba se le olvidaron.
El edificio ya está activo, la mayoría ya se ha despertado y otras ya tienen que ir a sus clases. Con una pequeña sonrisa voy saludando a toda la que pasa por mi lado hasta que llego al apartamento que está con la puerta abierta. Entro y cierro. Veo a Mai que va saliendo de la habitación con el gesto descompuesto, dejo el medicamento a un lado y la atraigo a mi cuerpo para abrazarla.
"¿Quieres comer algo?" le pregunto cuando veo que su espalda se relaja.
"No tengo hambre"
"Tienes que comer" le susurro al oído "voy hacer un omelet tan rico que vas a chuparte los dedos" sonríe.
"¿Tu cocinas?" asiento orgullosa.
"Por supuesto" me separo del abrazo y me voy a la cocina "ahora dices que no tienes habré, pero te apuesto a que cuando pruebes mi omelet hasta vas a querer repetir" ella se ríe.
"Si es así. Me encantaría comer" aplaudo.
"Esa es la actitud" sonrió.
Busco en el refrigerador y saco un poco de queso, jamón, y algunos champiñones que encuentro como son estudiantes de gastronomía no me sorprende que tenga casi de todo. Tomo un par de huevos y con un cuchillo la señaló.
"Tu puedes ser la estudiante de gastronomía pero verás lo bien que se me da cocinar" ella se ríe.
"De acuerdo. Pero ten cuidado ese cuchillo es para carne y es muy afilado" señala burlona.
Saco otro y ella niega con la cabeza. Sacó otro y ella vuelve a reírse así que me saca uno que es más delgado que el que saque primero y me lo da. Entre risas comienzo a partir todo lo que voy a utilizar, bato los huevos y lo echo en una sartén caliente junto a los demás ingredientes.
Cuanto ya está todo listo nos vamos a la sala y con un vaso de jugó cada una comemos frente al televisor. Comemos en silencio pero mi pecho se infla de orgullo cuando escucho como suspira de placer al probar la comida. Cuando termina de comer y al ver que su rostro no se contrae y que su color es normal, tomo el plato de sus manos y lo coloco en la mesita que está frente de nosotras, bajo el volumen del televisor y ella suspira.
"Mai…" ella me interrumpe.
"Se lo que dirás pero… por favor Mikoto, no me preguntes nada de lo que no estoy segura de contestar" asiento y paso mi brazo por sus hombros.
"Esta bien. Pero recuerda que yo siempre estaré de tu lado ¿de acuerdo?" ella asiente.
"Por favor no le digas a nadie, tengo que pensar en muchas cosas antes de decirles a todos" asiento sin dudarlo.
"Por supuesto! Yo guardaré el secreto" ella sonríe y se me queda viendo de un modo que no me había visto antes.
Después de pasar casi toda la mañana con Mai y asegurarme que ha comido el almuerzo me marchó a ver a mis pacientes. Al llegar veo que todos se encuentran tranquilos, para mi suerte todos ya comieron. Cuando salimos de la consulta le mande un mensaje a un compañero para que me hiciera el favor de ayudarme con darles de comer y así asegurarme de que estarían atendidos mientras acompañaba a Mai y para mi suerte cumplió con su promesa.
Tomó unas páginas, mi estetoscopio y comienzo a revisar uno por uno para ver como están. Algunos están tranquilos pero hay unos cachorros que se alocan al verme y no se quedan quietos. Después de asegurarme que todos están bien, me voy a la habitación e intento estudiar para mis exámenes. Pero se me es imposible, no puedo dejar de pensar en Mai y Reito, yo se que se pondrá muy contento al saber la noticia y yo quisiera verlo, pero hay algo dentro de mi que no me deja estar tranquila y una opresión rara en mi pecho se convierte de poco a poco en una rabia que no pensé tener.
¿Qué rayos me pasa? Se que debería de sentirme feliz por ellos pero no puedo… simplemente no puedo y no puedo explicar por que, solo se que no estoy feliz. Con un fuerte golpe cierro mi libro y lo dejo a un lado. Suspiro pesado e intento pensar en otra cosa.
Reviso mi teléfono y veo que no tiene carga. Me levanto de mi escritorio y busco el cargador. Después de ponerlo a cargar lo dejo a un lado y me voy a la pequeña refrigeradora que esta cerca de la puerta y saco una lata de soda. Esta haciendo calor y eso me refrescar.
Cuando estoy tomando la soda escucho el sonido de unos tacones golpear el suelo y una cabellera rubia se asoma por la puerta. Con una sonrisa me apoyo en la puerta del refrigerador.
"Vaya, ¿a que se debe esta agradable visita?" ella sonríe y saca una botella de vino.
"Tengo a Kitty afuera y pensé en aprovechar el tiempo y pasar un rato contigo ¿Qué te parece?" la veo de arriba abajo.
Viene vestida con una falda corta, una blusa con un gran escote y unas botas largas. Tomo un poco de soda para disminuir el calor que comienza a aumentar. Dejo la lata a un lado y con un saca corcho que tengo destapó la botella de vino.
"¿Por qué traes a Kitty?" ella se encoje de hombros.
"Sabes que no me conocen mucho aquí y solo me dejan entrar si digo que traigo a mi gato con la mejor veterinaria del país" su comentario hace que se me salga la risa.
"¿Te tomaste tantos problemas solo por verme?"
"Tu haces que valga la pena" me dice mientras se acerca de forma seductora.
Masaka es una belleza de mujer. Rubia, ojos azules, cuerpo esbelto, piernas torneadas y una sensualidad natural. Me da dos copas que saca de su bolso y con sensualidad se acerca a mi estéreo y pone música.
"Por nosotras y para que no vuelvas a perderte por mucho tiempo" dice tomando una copa de las copas que serví y la choca con la mía.
"Si no te conociera creería que me extrañas" se encoje de hombros.
"La última vez que nos vimos me dejaste y te fuiste con esa pelirroja y no volviste a llamarme" suspiro y sonrió
"¿Celosa?"
"Por supuesto, tengo que aprovechar cada segundo que pueda contigo" dice mientras comienza a quitarme la camisa "por eso me enojo si alguien interrumpe nuestro tiempo juntas" termina de quitármela y la tira a un lado "ya no hables, pierdes tiempo"
Me besa el cuello y parte de mi pecho, mientras sus manos juegan con mi creciente bulto. Me quedo quieta y no digo nada mientras su mano entra en mi pantalón. Cierro los ojos y me olvido de todo lo demás y solo me concentró en disfrutar porque eso voy hacer, disfrutar toda la tarde.
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El día se me ha hecho eterno. Mi cabeza no ha dejado de dar vueltas. Desde que se que estoy embarazada no he dejado de pensar. ¿Qué voy hacer? ¿Qué pensará Reito de esto? Pero lo que más me atormenta, ¿Qué dirá Mikoto? ¿Tendré el valor de decirle? ¿… quiero tenerlo?.
Suspiro y me giro. He pasado todo el día en la cama. Como es fin de semana era necesario ir a clases y estar acostada ha sido la única forma en la que las náuseas no me atormentan. Después de casi dos horas intentando dormir sin poder lograrlo, me aburro de estar acostada y me levanto. Para mi suerte las náuseas del día de hoy se han detenido y me siento mucho mejor que hace un rato. Pero ahora tengo una hambre horrible…
Busco para ver si encuentro algo que comer pero nada de lo que hay se me antoja. Al contrario tengo unas inmensas ganas de helado. Sonrió, aunque la sonrisa se borra al pensar en Mikoto. En todo este tiempo ella se a portado de forma excepcional conmigo, creo que lo mínimo que merece es que la tome en cuenta.
Ash! ¿Por qué tenía que pasar esto?. Todo estaba bien y ahora… ¿Qué rayos voy hacer yo con un bebé?. Aún estoy estudiando y no le puedo pedir ayuda a mi madre porque ya tiene demasiado con el medicamento de Takumi. Paso mis manos por mi rostro para intentar aclarar mis pensamientos pero es en vano.
En eso la puerta principal se abre. Mi corazón comienza a latir de forma desenfrenada pensando que podría ser Mikoto, pero para mi suerte es Aoi.
"Hey Mai. ¿Ya te sientes mejor?" asiento.
"Fui al medico y ya me siento bien"
"Algo así escuche" la veo extrañada "todas las chicas están diciendo que te vieron salir con una chica muy guapa en la mañana. Primero pensé en Natsuki pero ella no se queda a dormir, después en Mikoto y ella si se ha quedado, pero si salieron temprano solo significa que fueron al medico. ¿Cómo te fue?" suspiro frustrada.
"Solo es una bacteria estomacal" frunzo el ceño.
¿Esta bien decirle así? No creo que se sienta ofendido ¿o si?. Me remuevo incomoda. Lo siento bebé pero tendré que llamarte así hasta que sepa que hacer.
"Eso suena horrible" hace cara de asco "espero que te recuperes pronto, ha de ser un asco vomitar todos los días" suspiro.
"Eso espero también" fuerzo una sonrisa.
Aunque la verdad no se cuanto durarán las náuseas, pero he escuchado que son tres meses… que horrible no quiero ni imaginarlo. Mi teléfono comienza a sonar en mi habitación. Me disculpo con Aoi y me voy a contestar.
"Hey preciosa ¿Cómo estás hoy?" pongo los ojos en blanco.
"Ya Natsuki, ¿Qué quieres?"
"¿Acaso no puede una persona hablarle así a su amiga?" dice con tono ofendido.
"Claro que si, pero no tu Natsuki. ¿Qué pasa?" ella suspira.
"Mi refrigerador esta vacío" gruño.
Estoy a punto de decirle un par de cosas pero luego recuerdo que ella es mi mejor amiga y de verdad necesito hablar con alguien sobre lo que esta pasando. ¿Y quien mejor que Natsuki? Tal vez la única persona que conozco que no verá esto con sentimiento.
"De acuerdo" respiro profundo "tengo un poco de lasaña… ¿Hola?" el sonido de colgado me interrumpe.
Niego con la cabeza y sonrió. Se que en un par de minutos la tendré aquí. Voy a buscar al refrigerador y saco el pedazo de lasaña que Aoi me había dejado ayer, pero como me quede a cenar donde Reito, ya no me lo comí así que se lo daré a Natsuki. Lo pongo a calentar para que cuando venga ya lo encuentre caliente. Pero ni ha terminado de calentarse cuando la puerta del apartamento se vuelve a abrir y entra Natsuki.
"¿Cómo es que llegaste tan rápido?" preguntó sorprendida.
"Estaba abajo" dice sentándose en el taburete de la barra de la cocina.
"¿Estabas con alguien?" preguntó curiosa mientras le pongo la comida enfrente y hago esfuerzo para no poner cara de disgusto al sentir el olor.
"Me gustaría decir que si, pero no. Estuve todo el día en el taller probando un motor" dice mientras toma los cubiertos y prueba la lasaña "joder esto está delicioso!"
Yo sonrió pero no digo nada, estoy que me muero de las náuseas que me hace solo el olor de esa lasaña. Y lo peor es que ahora que la veo aquí ya me acordé, no estoy tan segura de decirle. Me remuevo incomoda y espero pacientemente a que termine de comer.
"Muy bien Mai. ¿Qué pasa?" dice al terminar.
"¿Cómo?"
"No te hagas Mai, que se que algo te pasa. Primero me dices que tienes comida cuando te pedí sin interrogarme porque tengo vacío el refrigerador" pongo la mano en mi rostro. Que tonta "segundo, no me has hablado casi nada desde que llegue cuando la perica eres tu. Y tercero estas moviendo tanto esa pierna que creo que pronto se te caerá" detengo el movimiento inconsciente que tenia mi pierna "también sin mencionar que mi madre me obligó a tomar un curso de lenguaje no verbal y se identificar algunas expresiones. Se identificar cuando estas ansiosa"
Suspiro, no se como lo tomará ella pero enserio necesito hablarlo con alguien.
"Estoy embarazada" le digo con seriedad.
Ella sorprendida y poco a poco abre la boca hasta que esta a punto de caerle al suelo. Me ve con la boca abierta por varios segundos y luego poco a poco comienza a palidecer. Me alertó porque hasta puedo jurar que ha dejado de respirar
"¿Natsuki?" le hablo, pero nada no reacciona.
Tomó una toallita que está en la puerta del horno y le doy un golpe en la cabeza con ella.
"¿Por qué me golpeas?" dice enojada.
"Porque te quedas como idiota"
"Joder! Tengo derecho a estar sorprendida ¿no?" se cruza de brazos y me ve con seriedad "¿desde cuando lo sabes?"
"Esta mañana"
"Mai… esto es un problema ¿lo sabes?. En la universidad esta prohibido que mujeres embarazadas vivan en los dormitorios" Suspiro y me remuevo.
"Lo sé Natsuki" ella suspira.
"Sabes… si necesitas ayuda yo…"
"No Natsuki, ya mucho me ayudaste antes con lo de Takumi" le digo seria.
"Pero Mai, sabes que eso no es nada. Takumi es alguien importante para mi también" niego con la cabeza.
"Te lo agradezco mucho, pero no"
"Testaruda" pasa los dedos por las cejas "¿Ya le dijiste al padre?"
"No… pero lo sabe" ella me ve extrañada "lo sabe, pero no sabe que es suyo"
"¿Te puedo preguntar de quien es?" me remuevo incomoda. Ya llegue hasta este punto, no le veo la lógica a mentir.
"Mikoto… mi bebé es de Mikoto"
"¿Mikoto? ¿La hermana de ese niño de papi?" pregunta sorprendida. Asiento "joder… pensé que te gustaba el hermano… ¿Cómo fue que te acostaste con ella?"
"No fue por que yo quería…"
"¿Qué?!" se levanta de golpe asustándome "¿te obligó?"
"¿Eh? No Natsuki, estas equivocada" ella gruñe.
"Mai, no tienes que ocultármelo, porque te juro que si te hizo algo ahora mismo voy y le rompo todos los huesos"
"No es así, ella se ha comportado excelente conmigo. Es solo que las dos estábamos muy ebrias y una cosa llevó a la otra" ella no se tranquiliza.
"Aún así Mai, ella debió respetarte"
"Y lo hace Natsuki, te lo aseguro" ella niega con la cabeza.
"Ahora mismo me va a escuchar" toma sus llaves "y te aseguro que se va a responsabilizar aunque tenga que obligarla"
"No Natsuki espera" voy detrás de ella y la tomo del brazo.
"Mira Mai o me dices donde vive y vamos en este momento o voy e investigo y será peor" me ve con una seriedad que nunca había visto en ella.
"Esta bien, vamos"
Voy a mi habitación por el teléfono y mis llaves, cuando vuelvo veo que Natsuki ya no esta, así que salgo corriendo y la encuentro frente al edificio extendiéndome el casco para que me lo ponga. El camino lo hacemos en silencio. Pero veo que el cuerpo de Natsuki está relajado, no está enojada, tal vez el teatro anterior lo hizo para que me a ir y decirle a Mikoto.
Al llegar a la mansión Kanzaki. Natsuki se incomoda y hasta veo que hace más gestos de desagrado de lo usual. Al entrar nos dirigimos al salón principal y esperamos.
"Ara, ara. Mai, no sabía que vendrías hoy" me saluda Shizuru pero no me observa, solo se le queda viendo a Natsuki "¿buscas a Reito? Porque ahorita no se encuentra"
"No, quería ver a Mikoto" frunzo el ceño "no imagine que Reito la dejaría sola"
"Tenía algo importante en la empresa y como ya tuve demasiado de esas reuniones decidí quedarme" asiento.
"Un poco desconsiderado ¿no cree?" dice Natsuki a nuestro lado "dejar una belleza como usted por una reunión con unos ancianos…" niega con la cabeza "si fuera mi novia, no dejaría de apreciar su belleza ni por un segundo" abro la boca sorprendida.
"Ara, muy galantes sus palabras ¿señorita?"
"Natsuki, llámeme Natsuki"
"Nat-su-ki" dice pronuncia lento y tan suavemente que desprende una sensualidad que nunca podría imaginar que fuera por el nombre de Natsuki "es un gusto y un placer conocerla" dice balanceando sus caderas al acercarse a ella "y solo para aclarar. Reito no es mi novio. Estoy soltera" la ve de arriba abajo "aunque quien sabe si eso cambia pronto" le giña un ojo y veo como sorprendentemente un sonrojo se forma en el rostro de Natsuki.
"Y Mikoto se encuentra?" preguntó para cambiar el tema.
"Mikoto esta en el mismo lugar de siempre" me dice mientras camina hacia el sofá grande y se sienta en el centro.
"Gracias. Entonces iré a hablar con ella" le digo a Natsuki que asiente y no hace nada por seguirme.
Es más puedo ver como sonríe y como paso a paso se acerca un poco a los sofás. Niego con la cabeza y oculto una pequeña sonrisa. Al salir, el aire helado me golpea en el rostro. Respiro profundo. Voy hacer esto antes de que me arrepienta.
Llego al cobertizo y no la veo por ningún lado. Me pongo a ver en todo el lugar y saludo a algunos animales que se ven animados, de los que están animados casi todos son perritos. Estoy casi por terminar y aún no veo a Mikoto por ningún lado. Estoy a punto de irme cuando de repente veo una luz salir por una puerta que nunca había visto antes.
Con suavemente abro la puerta, pero cuando la tengo casi la mitad de abierta me quedo quieta. Adentro es como una especie de habitación muy bien amueblada. Pero no es eso lo que hace que me quede estática, claro que no. Dentro esta Mikoto sentada completamente desnuda en la orilla de una cama, con las piernas abiertas y con una despampanante rubia igual de desnuda, esta con su cabeza entre sus piernas y con su miembro dentro de su boca.
Quiero correr e irme pero no puedo, mis pies están pegados al suelo y mi cuerpo no responde. Mikoto tiene la cabeza inclinada hacia atrás en placer y unos jadeos salen por su boca. De repente gira su rostro y abre ligeramente sus ojos y veo el brillo de placer en ellos, pero se borran de golpe al verme parada en la puerta.
"Mai!" grita asustada.
Se levanta de golpe haciendo que la mujer entre sus piernas caiga hacia atrás liberando su gran miembro. Mi boca se seca. Su cuerpo completamente desnudo está traslúcido por el sudor, su miembro está grande y duro, el olor a sexo en la habitación hacen que mis hormonas estallen. No se que me pasa pero por primera vez veo a Mikoto de una forma tan sensual, que desearía que me tomará entre sus brazos.
El quejido de la mujer en el suelo me despierta de mi ensoñación y mi estómago me hace reaccionar. Como no, de la forma en que se le da mejor últimamente, se contrae y comienza a vomitar. Mikoto se acerca corriendo a mi lado y me da una papelera para que siga vomitando, aunque más de la mitad cayó en el suelo.
Después de que mi estómago vuelva a vaciarse, ella sin asco ni nada, toma la papelera y la deja a aún lado, va a un lado donde tiene un refrigerador y saca una botella con agua, la destapa y me la da para que me enjuague.
"¿Ya mejor?" asiento y escupo el agua en la papelera.
Me toma del brazo y me sienta en la cama donde minutos antes estaba ella. Mis mejillas se sonrojar y me muero de la vergüenza. Hace unos minutos ella estaba disfrutando de la vida, recibiendo placer de una hermosa rubia y yo acabo de arruinarle el día.
"Lo siento mucho" susurro avergonzada.
"No tienes que sentirlo" me sonríe mientras se pone una toalla alrededor del cuerpo "¿Querías algo?"
"Oh. Quería hablar contigo de algo pero creo que será después" digo viendo de reojo a la rubia que no ha hecho nada por vestirse.
"No te preocupes, Masaka ya se va" dice recogiendo la ropa de ella.
"¿Qué?! Pero… Mikoto!" toma la ropa que le da.
"Te llamo luego"
"Si me voy se acaba Mikoto, ten en cuenta eso" Mikoto se queda pensando unos segundos.
"De acuerdo, entonces adiós Masaka" le dice abriendo toda la puerta.
"Estas cometiendo un error" le dice a Mikoto y luego me fulmina con la mirada antes de salir.
Mikoto no dice nada solo se limita a vestirse lo más rápido que puede. Después de vestirse se pone a limpiar el desastre de vómito que hice. Trato de ayudarle pero ella se niega a que lo haga. Ambas permanecemos en silencio mientras limpia el suelo. Después de limpiar se disculpa y lleva la papelera a otro lugar.
Yo aprovecho y veo todo alrededor. Este lugar es pequeño, solo un poco más grande que mi habitación del apartamento. Tiene un refrigerador pequeño, un pequeño escritorio, aunque la cama es extra grande, pero lo que más me sorprende es la pequeña cocina. Dejo de fisgonear cuando Mikoto regresa con una manzana en la mano.
"No tengo mucho pero esto te caerá bien" me la da con una pequeña sonrisa.
"No es… Gracias" acepto con una sonrisa.
"¿Y que eras lo que querías decirme?" suspiro y veo al suelo.
No se como seria la mejor forma de decirle. Pero creo que es necesario ser sincera.
"No se como lo tomaras, pero creo que es importante que lo sepas" vuelvo a verla "estoy embarazada" ella frunce el ceño y hace una mueca de que ya sabía "estoy embarazada de ti Mikoto, el bebé es tuyo" suelto el bombazo.
Mikoto se pone rígida y completamente pálida, es como si hubiera visto un fantasma o algo peor, no sabe que hacer. Me observa con la boca abierta y los ojos están apunto de salirse de la impresión.
"¿Pero y Reito?... ¿Estas segura que es mío?"
"Si, tu eres la última persona con la…" ella se sonroja "y las fechas concuerdan" ve me preocupada "claro que no es necesario que hagas nada, solo quería que supieras antes de tomar una decisión" le digo rápido al ver lo preocupada que esta.
"Pero… ¿De que estas hablando?" frunce el ceño.
"Mikoto… tanto tu y yo estamos por terminar nuestras carreras. No creo que un bebé sea algo bueno para nosotras"
"¿Qué?"
"No estoy segura de tener al bebé" justo al momento de decir eso me arrepiento.
Su rostro se desencajado y comienza a negar con la cabeza mientras camina de un lado a otro. Su reacción me sorprende,
"No Mai no puedes hacer esto!" me grita asustada "se que tener un bebé mío no es algo que alguien deseara, hasta puedo entender lo doloroso que puede ser pero…" se acerca a mi y me toma de las manos "por favor Mai, no es necesario que tu lo cuides, yo me haré cargo. Es más si desde el día de su nacimiento no quieres saber nada, esta bien, yo me lo llevare lejos y no sabrás nada de nosotros. Pero por favor, no lastimes a mi bebé"
Al escuchar esas palabras algo dentro de mi explota. No puedo hacerlo… ¿En que momento se me ocurrió que podía hacerlo? ¿Cómo voy a lastimas a un bebé… a mi bebé?. Niego con la cabeza y el corazón me late a mil. ¿Cómo podría abandonar a mi hijo o hija?.
"No Mikoto" digo y veo como sus ojos se ensombrecen "no podría nunca dejar a mi bebé… creo que podemos hacer esto juntas" su rostro cambia en cuestión de segundos.
Con un rápido y movimiento suelta mis manos y me abraza con fuerza, agradeciéndome una y otra vez mientras yo me dejo abrazar y me reconforto con la calidez y la dulzura con la que ella me abraza.
