Capítulo 7 "For Annabell" - Band Of Horses.

Estoy muy agradecida por los reviews! Qué bueno que les esté gustando la FanFic.

Please escuchen las canciones en las que me inspiré para cada capítulo. Y también dejen sus reviews, please!

Gracias por el apoyo! Un abrazo.


For Annabell

-No te disculpes, lo entiendo perfectamente - sonreí.

-Trataré de llegar lo antes posible. El hospital es un caos - suspiró Edward.

-Lo entiendo. No te preocupes, sólo recuerda comer algo, por favor.

-Buscaré tiempo para ir a comer, no te preocupes por eso.

Dr. Cullen, favor de pasar a enfermería - decía el altavoz.

-Debo irme. Nos vemos esta noche.

-Suerte. Adios - me despedí.

-Adios, Rose.

Colgué el teléfono.

Edward trabajaría hasta tarde en el hospital otra vez.

Nuestra relación, a diferencia de lo que había pensado, se volvió mejor. No éramos los mejores amigos en el mundo pero, por lo menos, conversábamos y sonreíamos más.

Todo mejoró después del incidente de aquella otra noche.

Me dispuse a limpiar la casa después de desayunar.

Me apresuré para terminar temprano porque, desde hace ya dos semanas, opté la costumbre de salir por las tardes al porshe a leer. Y claro también a ver al joven que pasaba siempre frente a nuestra casa haciendo ejercicio.

Había veces donde él volteaba a verme y yo, rápidamente ladeaba la mirada o pretendía leer ocultando con el libro la enorme sonrisa que me provocaba. Ese joven tenía algo interesante en su mirada, pero aún no lograba decifrar de lo que se trataba.

Ese día decidí hacer algo distinto ya que Edward no llegaría a cenar así que no tenía prisa por preparar la cena.

Subí a mi habitación cambié mis jeans por pantalones deportivos, guardé mi anillo de matrimonio, me hice una coleta, até las agujetas de mis tennis y salí de la casa.

Calenté un poco y me preparé para correr alrededor de nuestro vecindario.

Empezaba a ganar velocidad, había recorrido varias cuadras hasta que me topé con una casa en particular que llamó mi atención. Tenían un enorme roble dónde dos niñas pequeñas jugaban.

Sus risas eran encantadoras.

Corrí de espaldas para seguir contemplándolas.

Apesar de que mi niñez no había sido de las mejores, pues mi padre falleció a mi corta edad, siempre había soñado con formar mi propia familia. Tener hijas a quiénes cuidar. Las amaría tanto.

Sonreí imaginándolas.

Cuando volteé mi cuerpo para continuar corriendo me estampé con algo... o con alguien.

Mi visión se volvió borrosa, no me había dado cuenta que estaba en el piso.

-¿Te encuentras bien? - escuchaba a lo lejos.

Traté de pararme pero sólo conseguí tropezar y volver a caer.

-Permíteme ayudarte.

La persona con la que había colapsado me paró sin ningún esfuerzo. Me hizo sentir como una muñeca de trapo.

Aparté el cabello de mi rostro y fue así como pude verlo bien.

-¿Tú? - pregunté sorprendida.

-No sabía que hacias ejercicio, pensé que lo único que hacías era leer.

La persona con quien había chocado era el joven que pasaba frente a mi casa. Me sonrojé como un tomate.

-Lo lamento, me distraje. ¿Te lastimé? - titubeé.

-Tienes suerte que chocaste contra mi, si hubiese sido contra un árbol... - me sonrió.

-Estaba aburrida y salí a hacer un poco de ejercicio.

-Ya veo. ¿Quieres que te acompañe a tu casa? Parece que aún no te recuperas de la caída.

Y para ser sincera así era, no sé si fue el golpe o la sorpresa de habermelo encontrado que mi corazón latía muy rápido.

-Estoy bien - mentí - sólo necesito tomar un poco de aire.

-Soy Emmett, por cierto - me dijo extendiéndo su mano.

-Rosalie - contesté sonriendo.

Caminamos regreso a casa, él posó su mano en mi espalda. Agradecí el gesto porque aún estaba un poco mareada por el golpe.

-Jamás te había visto por aquí, ¿eres nueva en Forks?

-Algo así, hace cuatro meses que me mudé de Londres.

-Ya veo, por eso no te me hacías conocida. Yo he vivido aquí poco más de 2 años y jamás había visto a una mujer como tú - me dijo sonriendo.

Su comentario me hizo sonrojar aún más.

- ¿Y qué te trajo a Forks?

-Huir, supongo... la verdad preferiría no hablar de eso - ése tema era muy delicado.

-Misteriosa. Me gusta. ¿Y te mudaste con algún familiar o vives sola?

Sentí un extraño parálisis en mi corazón. Sentí como sí el tiempo se hubiese detenido.

¿Qué debía hacer?

¿Contarle a Emmett, el extraño que acababa de conocer, que vivía con Edward, que él era mi esposo y que los dos nos habíamos casado por mero compromiso ?

No, esa no era una opción. Era demasiado complicado. Por lo que mis siguientes palabras fueron:

-Sí. Sí, vivo sola.

Emmett no dijo nada, sólo sonreía.

Seguimos caminando hasta llegar a mi casa.

-Gracias por todo, y de nuevo perdón por el incidente.

-No te preocupes por eso, Rosalie.

-Adios, Emmett - titubeé.

-¡Espera!... - tomó mi mano - ¿Crees que... podamos vernos después? - me propuso.

Mi corazón se agitó, pero no era de nerviosísmo. Era de emoción. Jamás había experimentado algo como ésto.

-Aquí estaré - prometí.

Él me dedicó una sonrisa y se alejó.

Cuando entré a mi casa una nueva corriente de electricidad recorrió mi cuerpo. Una gran sonrisa se formó en mi rostro y no pude borrarla por el resto del día.

Tal vez mentí, pero no había razón por la que Emmett se enterara de mi pasado.