7. UNA LINDA NOCHE PARA MORIR
Al regresar Mefistófeles el tiempo a la normalidad, una de las enfermeras fue a la habitación de Rei para ver cómo seguía, pero para su sorpresa y horror, la cama estaba vacía y rápidamente se comunicó con la doctora Saeko Mizuno, avisando que su paciente había desaparecido e hizo la alarma, lo que despertó al abuelo de Rei y a Nicolás, que batallaron para levantarse y se horrorizaron cuando vieron que Rei no estaba.
- ¡¿CÓMO ES POSIBLE QUE SE LES PIERDA UN PACIENTE?! – gritó el abuelo en total estado de histeria. Luego apareció la doctora Mizuno, y trató de calmarlo.
- ¡Señor, por favor tranquilícese! ¡Llamaré a la policía para empezar a buscar! ¡La encontraremos! –le imploró la doctora Mizuno.
- ¡Por favor dígame dónde hay un teléfono! ¡Necesito hacer una llamada! –exclamó el abuelo.
- En la recepción, hay un teléfono público de monedas –dijo una enfermera.
- ¡Vamos, Nicolás! –exclamó el abuelo corriendo hacia la recepción, seguido de Nicolás y al llegar le pidió unas monedas a Nicolás y él se las dio. Rápidamente comenzó a insertarlas y marcó al único teléfono del que se acordaba: el de Ami.
El teléfono de Ami comenzó a sonar, pero como ella estaba dormida, no respondió y cuando sonó el contestador, el abuelo dejó un mensaje:
- ¡AMI, RESPONDE, REI HA DESAPARECIDO! ¡TIENES QUE LLAMAR A LAS SAILOR SCOUTS DE INMEDIATO!
Al oír esto, Ami apenas pudo ponerse de pie y ella, todavía somnolienta, llamó al hospital para ponerse en contacto con el abuelo.
- Hospital Metropolitano, ¿en qué le puedo servir? –respondió la recepcionista.
- ¿Por favor puede comunicarme con el señor Hino, por favor? –preguntó Ami a la recepcionista, esta tapó el teléfono y habló por el altavoz:
- Una llamada para el señor Hino en recepción. –Y al oír esto, el abuelo corrió hacia la recepción y tomó la llamada.
- ¡AMI… REI… NO… ESTÁ… NOSOTROS… DORMIDOS… -habló el abuelo, pero por la adrenalina no pudo conjuntar la oración, por lo que Nicolás le arrebató el teléfono y se comunicó con Ami.
- ¡Señorita Ami, soy Nicolás, lo que el maestro está tratando de decir es que la señorita Rei no está en su habitación! –Ami se despertó ante la noticia y Nicolás prosiguió –¡Por favor llame a las Sailor Scouts y dígales que es una emergencia!
- ¡Lo haré! –respondió Ami y al colgar el teléfono llamó de inmediato a todos: a Serena, a Mina, a Darien, a Haruka y a las demás. Serena y Mina estaban profundamente dormidas, por lo que la llamada fue atendida por Luna y Artemis, para luego levantarlas a duras penas. Después, cada quien por su lado, se transformaron en las Sailor Scouts y Darien en Tuxedo Mask.
Inmediatamente todos se reunieron en la parte trasera del hospital, siendo la medianoche y ahí los estaban esperando el abuelo y Nicolás.
- ¿A qué se refiere con que Rei desapareció? –preguntó incrédula Sailor Uranus.
- ¡Nicolás y yo estábamos dormidos al lado de ella en la habitación y de repente una enfermera gritó, sonó la alarma y avisó a todo el hospital que Rei no estaba! –exclamó alarmado el abuelo.
- ¿Y no notaron algo raro en la habitación? –preguntó curiosa Sailor Pluto.
- En ese momento no, pero después sentí una especie de aura maligna, muy densa. –explicó el abuelo.
- ¿Y puede usted detectar rastros de esa energía maligna? –preguntó Sailor Moon.
- Voy a intentarlo, pero voy a necesitar de su ayuda para localizarlo –explicó el abuelo.
- Lo que usted necesite –dijo Tuxedo Mask.
El abuelo pidió que todas se pusieran alrededor de él, formando un círculo y, tomadas de las manos, usaron sus energías para ayudar al abuelo a localizar el rastro de energía maligna y entonces él sintió un rastro muy fuerte que iba desde la pista de aterrizaje del hospital en el techo, pudo sentir la dirección a la que se dirigía.
- ¡Va hacia el oeste! –exclamó el abuelo sorprendido.
- ¿Puede seguir el rastro? –preguntó impaciente Sailor Venus.
- ¡Si, por supuesto! ¡Pero tenemos que darnos prisa! –afirmó el abuelo. Les preguntó – ¿Tienen algún medio de transporte? –De repente, Tuxedo Mask y Nicolás aparecieron con una camioneta de carga.
- ¡Suban todos! –ordenó Tuxedo Mask, y las Sailor Scouts se metieron en la parte trasera, mientras que el abuelo se sentó adelante junto con Tuxedo Mask y Nicolás e inmediatamente aceleraron hacia el oeste.
Mientras tanto, Rei, montada sobre el dragón, se dirigía hacia la base abandonada y al acercarse vio desde lo alto a varios sujetos armados tanto en el suelo como en los techos y varios camiones de carga, los cuales se emplean para el tráfico de drogas y la trata de personas. El sitio era un enorme complejo, bien protegido, con torres con faros para vigilar el sitio de noche. Estaba rodeado por un gran muro de acero de ocho metros de alto, dos de grosor y el área abarcaba unos mil doscientos metros cuadrados. No iba a ser fácil entrar ni poder eliminar a todos los yakuza del complejo, así que solamente se enfocó en el sitio donde se hallaba el jefe, por lo que Rei no iba a dejar nada al azar. De repente, por medio de poderes psíquicos, los cuales se fortalecieron con la nueva transformación, pudo localizar el lugar exacto donde se hallaban el jefe y su padre.
- De acuerdo, acerquémonos un poco más. Les daremos una pequeña sorpresa. –Rei le susurró al dragón y se acercaron al sitio.
Mientras tanto, el jefe del grupo yakuza, el mismo que ordenó el ataque al templo Hikawa, estaba en la oficina y se notaba inquieto, pues sus planes no habían salido exactamente como había planeado: el templo ahora estaba custodiado por la policía; Rei, su abuelo y Nicolás se libraron del ataque, y lo peor, las Sailor Scouts ayudaron a la policía a atrapar a varios de sus integrantes. Takashi Hino, el padre de Rei, estaba ahí mismo y lo miraba caminar de un lado a otro de forma maniática, mientras él estaba sentado en un rincón, mirando nervioso al jefe. Se había convertido en una sombra de lo que antes había sido: traía el pelo despeinado y más canoso, se había dejado crecer la barba, su rostro parecía esquelético, con enormes ojeras debajo de sus enormes gafas y se veía desnutrido. El jefe finalmente dijo:
- ¿Sabes que tu hija está en el hospital, verdad? –preguntó el jefe con frialdad.
- Me acabo de enterar –admitió apesadumbrado el señor Hino.
- ¿Y no estás tentado de ir a verla? –preguntó el jefe con el mismo tono.
- Ojalá pudiera, pero sé que ella prefiere más a su abuelo que a mí, pues he estado alejado de ella durante mucho tiempo y solamente la veo cada 17 de abril, el día de su cumpleaños. No me ha perdonado desde que murió su madre –relató el señor Hino.
- ¿En serio? –dijo el jefe –Y dime, ¿Cómo es que puedes vivir contigo mismo? Te importó más tu carrera que tu familia ¿No es así? –el señor Hino se quedó callado, mirando hacia el piso. –Sabes que es mejor que ella muera para que así no tengas esa carga encima, ¿verdad? –el señor Hino apretó los puños en señal de miedo. El jefe se le acercó, y le susurró al oído que había sido arrancado –Tú nunca te preocupaste por ella y ahora nosotros estamos haciendo tu trabajo sucio, en vez de que tú mismo lo hagas. –el señor Hino sintió un escalofrío por todo el cuerpo. El jefe prosiguió –Pues ahora, tú vas a terminar el trabajo. SOLO. –El jefe le dio una pistola al señor Hino. –Tú decides: o terminas el trabajo, o te quitas la vida…
Pero la conversación se interrumpió por una serie de explosiones que provinieron de todas partes del complejo. El jefe rápidamente llamó por teléfono a los vigilantes, pero nadie contestó. Después siguieron más explosiones por el cuartel abandonado, donde se hallaba el jefe y tanto él como el señor Hino se asomaron por la ventana. Se trataba de Rei, que disparaba desde el cielo las flechas con puntas explosivas que le había regalado Mefistófeles, pero ninguno de los dos la reconoció por la máscara que llevaba puesta.
Mientras se disipaba el humo, el dragón se acercó a tierra y Rei desmontó. Se paseó por todas partes viendo la devastación que provocaron las flechas: cadáveres regados por todas partes, las torres de vigilancia destruidas y varios huecos en los edificios. Al acercarse a la entrada del cuartel, los guardias prepararon sus armas y al ver una enorme figura caminando hacia ellos, sintieron que los nervios los iban a traicionar, pues sus piernas apenas los mantenían en pie, apenas pudiendo sujetar sus armas. Entonces Rei desenvainó ambas katanas y fue corriendo hacia los guardias, quienes apenas pudieron reaccionar y dispararon contra ella, pero por el miedo no pudieron acertar a Rei y los dos fueron cortados, uno con la hoja incendiaria, quien se consumió en llamas y el otro con la hoja explosiva, quien estalló en mil pedazos. Luego ella utilizó la hoja explosiva para cortar el portón, el cual estalló en pedazos, lo que alertó al resto de los soldados yakuza y uno de ellos hizo sonar la alarma, que se oyó en todo el complejo. El sitio era bastante amplio, iluminado por grandes luces, como una especie de bodega muy alta.
Los planes de Rei de ir directo hacia el jefe se vieron alterados, por lo que se vio obligada a enfrentarse a todos los soldados yakuza y sus habilidades serían puestas a prueba. De pronto se vio rodeada por cientos de soldados, pero por usar una máscara que le cubría todo el rostro no mostró emoción alguna.
- ¡Suelta tus armas, seas quien seas! –gritó uno de ellos y cuando Rei parecía que les iba a dar una de sus katanas, enterró el filo en el suelo, lo que provocó que se formara una onda por el suelo que se fue para ocho direcciones, provocando que, todo aquél que estuviera en contacto con esa onda, explotaría. Luego, en medio de la confusión, Rei corrió hacia cada uno de los soldados que estaban dentro del cuartel y con una rapidez sorprendente, comenzó a destazarlos uno por uno, provocando que algunos estallaran y otros se quemaran vivos; al llegar al segundo piso, vio los circuitos que alimentaban a todo el complejo y los cortó, dejando todo a oscuras.
Los soldados restantes no pudieron ver nada debido a la oscuridad y no se atrevieron a disparar, pues podían matarse entre ellos. De repente, un resplandor de color rojo apareció en medio de la oscuridad: era la armadura de Rei ardiendo al rojo vivo; los soldados oyeron una voz que retumbó por todo el sitio:
- ¡QUE COMIENCE LA PURGA!
En medio de la oscuridad algunos soldados decidieron escapar, pero solamente unos dos lograron alcanzar la salida vivos, mientras que el resto pereció en medio de la oscuridad. Otros soldados yakuza que estaban afuera no se arriesgaron y dispararon desde afuera con armas de alto poder, por lo que Rei comenzó a correr para huir de los disparos y desde las ventanas del sitio comenzó a disparar flechas explosivas contra los yakuza, eliminando a algunos, pero aún había demasiados y vio que algunos portaban bazucas. De repente, un potente rayo láser cayó del cielo, eliminando a todos los que estaban afuera del sitio; Rei no se detuvo a ver quién fue, por lo que decidió ir hasta la oficina que estaba en el tercer piso. Estaba vacío, pero entonces oyó ruidos de pasos que se dirigían hacia el techo.
El jefe yakuza y el señor Hino trataron de escapar en un helicóptero, que estaba en el techo del edificio, pero de repente, estalló en mil pedazos; vieron al helicóptero estallar en llamas y de repente oyeron una voz:
- ¡NO SE MUEVAN! –Rei había lanzado una flecha contra el helicóptero.
Ambos dispararon sus armas, pero por el miedo no pudieron dar en el blanco, hasta que se les acabaron las balas. Entonces Rei se acercó hacia ellos, y sin tener lugar hacia donde huir, el jefe y el señor Hino se pusieron de rodillas ante el ser, e imploraron piedad. Y cuando estaba junto a ellos, se quitó el casco y la máscara, dejando ver su rostro, cuyo lado izquierdo tenía quemaduras, una expresión gélida y los miraba fijamente. El señor Hino reconoció esa cara:
- ¿Rei? –preguntó incrédulo el señor Hino.
- ¡Tú! –exclamó desconcertado el jefe -¡Tú eres la mocosa que vivía en el templo!
- Y ahora –Rei sacó su Tessen (abanico con puntas de acero retráctiles) y con voz gélida le dijo –Morirás.
Con un movimiento veloz, cortó la garganta del jefe yakuza, quien se llevó las manos al cuello tratando de detener la hemorragia, pero muy pronto se desplomó en el suelo, sus ojos quedaron completamente abiertos, mientras la sangre continuaba derramándose en el suelo y ahí murió.
- ¡Gracias! ¡Gracias por haberme salvado! ¡No sé cómo…–el señor Hino, con lágrimas en los ojos, se fue acercando a su hija y cuando estaba a punto de abrazarla, ella le propinó un golpe en el rostro, que lo tiró al suelo.
- ¡Cierra tu puto hocico! ¡Ni siquiera te atrevas a tocarme! –dijo Rei con frialdad. El señor Hino se fue incorporando, con una mano en la mejilla derecha.
- ¡Rei, por favor, perdóname! ¡No tuve elección, no sabía que… -pero Rei lo interrumpió.
- ¡¿NO SABÍAS QUÉ?! –rugió Rei, mirando con furia a su padre -¡¿DE QUE AL PEDIRLE UN PRÉSTAMO A ESOS CABRONES PARA TU PUTA CARRERA, PONDRÍAS EN PELIGRO A TU PROPIA FAMILIA?! ¡¿DE QUE NOS ATACARON AL ABUELO Y A MI EN EL TEMPLO?! ¡¿DE QUE TERMINÉ EN EL HOSPITAL AL BORDE DE LA MUERTE?!
Cada palabra que escupió Rei a su padre estaba cargada de un odio enorme, y el señor Hino sintió la enorme ira de su hija en cada palabra, sin poder hacer otra cosa que llorar.
- ¡Mírate nada más! –exclamó Rei con absoluto desprecio hacia su padre -¡No eres más que una caricatura mierdera de lo que eras! ¡Estúpido hijo de perra, si por mí fuera, estarías muerto como ese pendejo!
Por otro lado, la camioneta que transportaba a las Sailor Scouts llegó a las puertas del complejo, comenzaron a bajar del vehículo y lo que vieron les resultó aterradoramente familiar. Vieron miles de cadáveres regados por el complejo y, a pesar de la experiencia previa, aún no se habían familiarizado con este tipo de escenas.
- Tal parece que alguien estuvo aquí, ¿habrá sido Rei? –preguntó nerviosa Sailor Moon,
- No lo sabremos hasta que examinemos el sitio de pies a cabeza –inquirió Sailor Uranus, examinando los alrededores. De repente una de las torres de vigilancia que habían explotado se cayó sobre el enrejado de la puerta principal.
- ¡Eso estuvo cerca! –exclamó Sailor Saturn aliviada.
- Debemos tener cuidado, no sabemos con lo que nos vayamos a topar –añadió Sailor Mercury.
- Separémonos y averigüemos lo que… -dijo Luna, pero de repente escucharon unas voces que provenían del cuartel abandonado.
- ¡Es la voz de Rei, no puedo equivocarme! –exclamó el abuelo asustado.
- ¡De prisa! –ordenó Sailor Pluto y todos se dirigieron al techo del cuartel. Pero al entrar, el sitio estaba sumido en la más completa oscuridad, sin poder ver nada. Entonces Sailor Mercury utilizó su computadora para poder localizar el camino hacia las escaleras y su visor se volvió infrarrojo pudiendo ver hacia adelante.
- Escuchen, tomémonos de las manos y los llevaré hacia las escaleras. Por lo que más quieran, no se suelten. –dijo Sailor Mercury y todos se tomaron de las manos en fila: Sailor Mercury a la cabeza, seguida del abuelo de Rei, Sailor Saturn, Sailor Venus, Sailor Moon, Nicolás, Sailor Neptune, Sailor Uranus, Sailor Pluto y Tuxedo Mask. En el camino se oían chispas y sonidos metálicos, haciendo que todos se pusieran en alerta; al llegar al segundo piso, llegaron a una pequeña bodega donde encontraron armas, cartuchos, linternas y bengalas. Agarraron las linternas y las bengalas y por fin podían ver hacia dónde iban. De repente…
- ¡AAAAHHHHH! –gritó Sailor Saturn sintiendo que algo le agarraba una pierna, y las demás se asustaron. La Outer Senshi usó su linterna para ver qué era: se trataba de una de las víctimas de Rei, que estaba arrastrándose por el suelo y le faltaba una pierna. Sailor Saturn se le acercó y le preguntó:
- ¿Quién fue el que hizo esto?
- Fue… horrible… -trató de explicar el sujeto, mientras se desangraba –Era… una… especie… de… ¡Ahh!...
- ¡¿Una especie de qué?! –preguntó impaciente Sailor Venus.
- Era… como… un… demonio… brillaba… en… la… oscuridad… -se desmayó y perdió el conocimiento.
- Debemos continuar –aseguró Sailor Saturn. De repente oyeron gritos y llantos en la parte de arriba.
- ¡Vamos! –ordenó Sailor Pluto y todos la siguieron subiendo las escaleras.
Takashi Hino lloraba desconsoladamente ante los comentarios llenos de ira de su hija, sin poder decir nada en su defensa. Entonces Rei le dijo fríamente:
- Sin embargo, hay algo que puedes hacer para salvar lo que te queda de tu miserable orgullo, honor y dignidad.
- ¡Lo que sea! –rogó desesperado el señor Hino.
Rei sacó su espada Wakizashi y la lanzó a su padre. Él se quedó aturdido y extrañado al principio, pero se horrorizó al darse cuenta de lo que eso significaba.
- ¡Rei, no puedes estar hablando en serio! –exclamó horrorizado el señor Hino.
- ¿Qué prefieres? –Preguntó Rei con el mismo tono frío - ¿Morir con dignidad o pasar el resto de tu puta y miserable vida tras las rejas, donde los presos te comerán vivo, figuradamente, y te obligarán a convertirte en su perra, haciéndoles favores de todo tipo, incluyendo… sexuales? ¿Es eso lo que quieres? ¿O prefieres tirarte al vacío para que sea rápido?
- ¡NO ME HAGAS ESTO, SOY TU PADRE, ERES MI SANGRE! –imploró desesperado el señor Hino, pero Rei no se inmutó y le respondió con voz gélida.
- Dejaste de ser mi padre hace tiempo. No somos parientes, no somos amigos, no somos nada. Si quieres preservar lo que te queda de dignidad, orgullo y honor, tomarás la decisión correcta.
Todavía sollozando y resignado a su inevitable destino, el señor Hino se abrió la camisa, tomó la Wakizashi y se puso de rodillas. Antes de que él procediera, Rei le preguntó:
- ¿Tienes una última cosa qué decir? –el señor Hino volteó a ver la Luna y sintió una especie de calma, y con un brillo en sus ojos, le dijo unas últimas palabras a su hija:
- Esta es una linda noche para morir, Rei. Me reuniré con Risa. Te quiero. –dijo el señor Hino, sin dejar de ver la Luna y, con un rápido movimiento, enterró la hoja en su vientre, sintiendo un dolor agudo, pero tratando de resistir, pasó la hoja lentamente hacia el lado izquierdo del vientre, tratando de no mostrar emoción alguna. Entonces Rei sacó la lanza Naginata extensible, se acercó a su padre y al blandir la lanza le dirigió una última palabra:
- Adiós –En el momento en que procedió a decapitar a su propio padre, Rei no se dio cuenta de que alguien la estaba observando de cerca y al dar media vuelta vio quiénes eran. Eran sus amigos quienes la vieron con su nueva transformación y se quedaron paralizados al ver su rostro quemado y lo que le hizo a su padre.
- Rei… ¿Qué hiciste? –preguntó el abuelo, con lágrimas en los ojos y con un hilo de voz.
- Hice lo que tuve que hacer –dijo Rei con el mismo tono gélido, sin importar las expresiones de horror de los demás, mientras recogía la Wakizashi y la limpiaba.
- ¿Mataste… a tu propio padre, Rei? ¡Por favor, dime que no lo hiciste! –imploró Sailor Moon, también con lágrimas en los ojos.
- Le di a elegir: o el cometía suicidio o debía enfrentar el dolor y la humillación en la cárcel. Eligió lo primero y lo asistí –respondió Rei con frialdad.
- ¡¿CÓMO PUEDES HACERLE ESTO A TU PROPIO PADRE, REI?! –Exclamó Luna, sin importar que la estaban escuchando el abuelo y Nicolás -¡INCLUSO ESTO ES MUCHO PEOR QUE LOS CRÍMENES QUE COMETIÓ LITA!
- ¡O era eso o los yakuza nos perseguirían a mi abuelo, a Nicolás y a mí por el resto de nuestras vidas! –Rugió Rei furiosa -¡Por su culpa los yakuza pusieron precio a nuestras cabezas! ¡Tendríamos que escondernos para siempre, por nuestra propia seguridad! Lo hice por ellos, y por mí –Nadie se atrevió a hablar, hasta que Nicolás se atrevió a preguntar.
- Señorita Rei… ¿Cómo fue que consiguió esos poderes? –preguntó nervioso Nicolás. Rei respondió con desprecio:
- Eso no es de tu incumbencia, Nicolás –Entonces el abuelo intervino, sumamente conmocionado:
- ¡Por favor, Rei, recapacita! Tal vez tu padre no era el mejor sujeto del mundo, ni el mejor padre… ¡Pero eso no te da derecho a quitarle la vida! –Rei y el abuelo se quedaron mirando a los ojos fijamente y él se volteó a ver a Sailor Mercury y le pidió que le diera la pluma de transformación, ella se la lanzó y después se la mostró a Rei –Lo sé todo Rei.
Rei se quedó sin habla y al final preguntó con voz apagada:
- ¿Desde cuándo lo sabes?
- Desde su último enfrentamiento con… -el abuelo volteó a las Sailor Scouts.
- Sailor Galaxia –respondió Sailor Moon.
- ¡Eso! Y cuando sentí que tu aura se desvaneció en esa pelea, enloquecí –contó el abuelo con amargura –Nicolás lloró desconsoladamente; sabíamos que habías muerto, pero cuando regresaste, fue como una bendición. Por eso, no quiero volver a perderte, no quiero… -el abuelo no pudo seguir pues estalló en llanto y lanzó la pluma hacia Rei; la recogió y se quedó mirándola, al tiempo en que los ojos se le llenaron de lágrimas.
- Abuelo, yo… -trató de decirle algo a su abuelo, pero en ese momento se oyó una voz potente.
- Ya no hay vuelta atrás, Rei. –Todos voltearon por todas partes, tratando de ver de dónde provenía esa voz y en ese momento apareció alguien detrás del helicóptero en llamas. Era Lita transformada en Thunderblitz.
- ¡¿QUÉ RAYOS HACES AQUÍ, LITA?! –preguntó furiosa Sailor Moon.
- Vine por Rei, a evitar que ustedes la regresen a la normalidad –respondió Lita fríamente, sin mostrar ninguna emoción.
- ¡Pues no te permitiré que te la lleves contigo! –Exclamó Sailor Uranus, y gritó -¡TIERRA, TIEMBLA! –lanzó su ataque directo hacia Lita, pero en vez de esquivarlo, lo desvió hacia otro lado de un solo golpe. Después Sailor Uranus se dirigió hacia ella para golpearla, pero Lita respondió con una descarga eléctrica, aturdiéndola y lanzándola hacia atrás.
- ¡SAILOR URANUS! –gritaron todos y se acercaron a Haruka para ver si estaba bien; estaba aturdida por la descarga, sin poder levantarse. Mientras todos estaban enfocados en Haruka, Lita se dirigió a Rei:
- Rei, hiciste lo que tenías qué hacer y ya no puedes volver atrás –Lita se acercó a Rei –Lo que dijiste es verdad: mientras sigas viva, los Yakuza seguirán cazándolos a ti y a tu abuelo; por eso te propongo algo: unámonos y juntas podremos imponer un nuevo orden en esta sociedad, que está plagada de seres viles y corruptos, acabando con ellos de una vez por todas –Lita se apartó de Rei y de espaldas a ella le dijo en tono frío –A menos claro que también quieras cometer seppuku como tu padre.
Rei se quedó mirando fijamente a Lita y entonces comprendió que el único camino que le quedaba era este que ya cruzó, pues ya no había marcha atrás. Entonces se dirigió a su abuelo y le dijo con la mirada ensombrecida:
- Lo siento abuelo, pero ya no hay marcha atrás para mí. He provocado muchas muertes, así como la de mi padre y es algo que no puedo remediar. Por ello… ¡YA NO PERTENECERÉ A LAS SAILOR SCOUTS! No lo merezco.
Esas palabras resonaron en los oídos de todo el mundo, quedando desconcertados y boquiabiertos. Y por si eso no fuera suficiente, vieron que Rei sacó su pluma de transformación, la lanzó al aire, sacó la katana negra y con un solo movimiento cortó a la mitad la pluma, haciendo que explotara en el aire en mil pedazos. Lita sonrió de satisfacción al ver esto y Sailor Moon se desplomó de rodillas como un saco de papas, sin poder creer lo que acaba de suceder. Primero Lita y ahora Rei, ¿Y ahora cuál será el futuro de las Sailor Scouts?
(Música de fondo: For The Damage Coda)
El abuelo trató de incorporarse y alcanzó a decir:
- Rei… Me has roto el corazón… -El abuelo lloró desconsoladamente, y se acurrucó en el suelo, sin poder mirar a su nieta, ahora convertida en un monstruo. –La Rei que conocí, la que ví crecer… ¡ESTÁ MUERTA!
Rei se dio la media vuelta sin mirar hacia atrás, corrió hacia la orilla del techo con lágrimas en los ojos y todos, excepto el abuelo, corrieron para evitar que Rei saltara al vacío; pero en ese momento, Rei chifló con los dedos y al instante un dragón apareció desde el cielo con forma de serpiente negra; antes de saltar, se puso la máscara y el casco y dio un salto. Los demás se asustaron, corrieron a la orilla y vieron cómo se alejaba. Después se dieron la media vuelta y vieron que Lita tampoco estaba, pues ya estaba volando sobre ellos, tratando de alcanzar a Rei. Todos se quedaron viendo al cielo cómo sus ex amigas se iban alejando en la noche.
(Fin de la música de fondo)
Mientras andaban en el aire Lita le preguntó a Rei:
- ¿Por qué no te quedas a vivir conmigo? El templo todavía está acordonado por la policía.
- No me interesa –respondió Rei con rudeza, pero en ese momento apareció Mefistófeles atrás de ella, montado también en el dragón.
- Hazle caso a Lita; además hay espacio para una más, necesitarás descansar después de todo lo sucedido esta noche. ¿De acuerdo?
Entonces Rei aceptó la invitación de Lita y ambas se dirigieron a su apartamento. Luego al aterrizar frente a la puerta, Lita oprimió el botón blanco de su reloj digital, regresando a la normalidad y Rei la imitó, regresando a la normalidad: su piel volvió a su tono natural y las quemaduras del lado izquierdo de su rostro desaparecieron; ya no sentía dolor en el costado por la herida de bala.
Al entrar, parecía que el departamento estaba vacío, entonces Lita oprimió el botón y repentinamente todos los muebles aparecieron, para sorpresa de Rei.
- ¡Impresionante! –dijo Rei, y entonces Mefistófeles intervino:
- Por cierto, mientras estabas en tu misión, me tomé la libertad de traer casi todas tus pertenencias, incluida tu ropa; y no me preguntes cómo lo hice, no querrás saberlo. Bueno, las dejo, luego me contactaré con ustedes. Descansen porque luego habrá mucho qué hacer. –Les hizo un guiño con el ojo y se marchó.
Mientras Lita ayudaba a Rei a desempacar sus cosas, le dijo:
- Si te sirve de consuelo, me alegra que estemos juntas de nuevo. –Al oír esto, Rei esbozó una tímida sonrisa a su amiga.
- Yo también –respondió Rei.
Ambas se fueron a dormir en la misma cama, pero Rei batalló para poder dormir, todavía pensando en los eventos recientes. No podía dejar de recordar el ataque al templo, la herida recibida, la transformación radical, la masacre, el suicidio asistido de su padre y la ruptura con las Sailor Scouts; pero en especial, la ruptura con su propio abuelo, aquél hombre que la había criado desde pequeña, le enseñó sobre ser una sacerdotisa y cómo su vida cambió completamente al saber que ella era la Sailor Scout guardiana del planeta Marte.
- Abuelo… papá… chicas… -susurró Rei, derramando unas lágrimas mientras estaba acostada a espaldas de Lita, tratando de conciliar el sueño.
