Capítulo 7
-Su escoba de Quidditch tiene nombre y... no puedo decirles cuál es porque no sé cómo se pronuncia -levanté ya la mirada.
- Bueno, eso no es tan vergonzoso... creo -reí.
- ¿Por qué no sabes cómo se pronuncia? -le preguntó Nick haciendo que lo mirara.
- Porque está en... no sé -reí.- Pero suena chistoso, aunque no tengo idea de cómo se pronuncia.
-Creo que yo sé cómo, tampoco lo he podido pronunciar bien nunca pero significa algo así como "rayo veloz" -dijo Abie, entonces mi amigo se nos unió.
- Hey, Stuart. ¿Cómo se llama tu escoba? -le pregunté con una sonrisa inocente.
-Shlanryis -dijo como si nada.
-No es como creí que se llamaba -dijo Abie alzando una ceja.- ¿Qué significa?
-No les diré -sonrió.
- ¿Por qué? -dije decepcionada.
- ¿Qué idioma es? -preguntó curioso.
-No es ningún idioma, es una palabra que inventé.
-No es una palabra -sonreí y me miró amenazador.- Es la combinación de dos nombres.
-Kailen tiene un pequeño lunar en forma de corazón que se ve cuando usa short -dijo Henry en venganza, me sonrojé y volví a ocultar mi rostro.- Short muy corto -sonrió.
- Es suficiente, Stuart -levanté la varita y usé Silencius para que no hablara.
- ¿Es cierto? -dijo Nick algo inquieto.
Asentí roja, oí en mi mente a Henry reír y me sonrojé más.- Abie tiene la culpa, ella compró ese short de pijama -ahora ella rió.
- Y ahora pienso que Stuart es un pervertido -dijo Nick.
- Como sea, ¿cuáles son los nombres que combinó para el de su escoba? -sonreí.- Debes vengarte, Kailen.
-El suyo y el de la chica que le gusta -respiré hondo para que se me pasara lo sonrojada. Henry se sentó tranquilo a ver televisión.
Nícolas se rió con ganas mientras abrazaba a Kailen.- Es una idea muy romántica.
- Y algo complicada porque no puedes adivinar el otro nombre en esa mezcla de sonidos.
Reí también, entonces el papá de Henry apareció por la chimenea, sus hijos fueron a saludarlo y al notar el hechizo en su hijo lo revirtió. Nos saludó a todos y luego fue en busca de Lucy. Me di cuenta de que había un olor a comida en el aire, la cena estaba casi lista y ya se nos había ido todo el día.
A la semana siguiente, me "reconcilié" con mis padres y volví a casa, después de darle lata a Henry con que quería hacerme una perforación en la nariz. Nícolas regresó a su habitación en el Caldero Chorreante el mismo día que yo y estaría en el colegio unos días antes de entrar.
Los pocos días que Clary se quedó más tiempo, Henry estuvo lidiando con ella que quería hacer muchas cosas que no le parecían bien así que trataba de convencerla de no hacerlo. Un par de días después de que se fueron, conseguimos un pequeño trabajo en un pub, ambos como meseros, además de que él era ayudante de cocina y yo cantaba en las tardes mientras tocaba la guitarra. Abie les mandó unas fotos de esos días a nuestros amigos. Henry se escribía seguido con Steve así se enteraba qué sucedía en sus vidas. En cuanto llegaron las listas de útiles fuimos a comprar todo lo necesario, Abie estaba emocionada.
Violette se enojó un poco porque tardé en contestar su carta pero le dije que lo compensaría de alguna manera después. Nos pusimos de acuerdo para ir todos juntos al callejón a comprar el material, aunque Nícolas no pudo unirse al inicio, sino hasta que ya casi terminábamos.
Controlar la emoción de Abie fue muy difícil y después de Olivander's nos separamos de ella y su mamá y fuimos a hacer nuestras compras. Estuve comprando ropa con Clary mientras Henry compraba la suya. Cuando Nick llegó fuimos por un helado y estuvimos vagando un rato en lo que las otras dos terminaban sus compras. Ese día trabajábamos así que Abie tuvo la idea de que comieran con ellas en nuestro trabajo. Henry los atendió mientras yo atendía otra mesa, para cuando llegaron sus platillos yo ya estaba lista con la guitarra en la pequeña tarima.
- Abie debería ser fotógrafa -me comentó Nícolas cuando estuvimos ahí.
- ¿Por la enorme cantidad de fotos que nos mandó de este lugar? -asintió.- Veamos que tan buen lugar es.
Henry era bueno como mesero, sabía memorizar las órdenes bien, hacía cuentas rápido, podía atender a todo tipo de gente y le iba sobre todo bien con las mesas llenas de chicas. Por mi parte cantaba por alrededor de media hora y otra la hacía de mesera, cuando sentía cansada mi garganta pasaba otra chica a cantar. Mi amigo se encargó de que quedara bien la comida de nuestros acompañantes, de que llegara caliente y pronto.
- Creí que las chicas del colegio tenían una especie de hechizo pero parece que Daimon realmente las atrae -dijo Nick cuando vio mi ceño fruncido.
- Kailen canta muy bien, ¿verdad?
-Los dos atraen a la gente -comentó Abie.- Mi hermano canta los viernes también pero no lo hace bien -rió.- Le hemos dicho que toque la armónica pero no quiere, entonces a veces toca la guitarra cuando no quiere cantar.
Cuando terminé de cantar fui a atender las mesas que me correspondían, me quedé platicando con un chico que seguido iba allí solo o con sus amigos. Henry me llamó la atención y volví al trabajo hasta que de nuevo me llamaron a esa mesa, me volví a distraer.
- Y parece que Kailen le llaman mucho de aquella mesa -le dije a Nick en voz baja.
- Si intentas que me ponga celoso...
- No, primo, claro que no -solté una risita.
- Tal vez un poco -frunció el ceño y observó a Kailen un rato.
Abie se giró un poco y nos miró, sonrió.- La ha invitado a salir dos veces y le ha regalado dos chocolates y... creo que una rosa -rió.- Ella ha rechazado la flor y las invitaciones pero se queda los chocolates diciendo que no todos los días te dan dulces que no tengan la ligera sospecha de tener alguna poción rara.
- Oye, Kailen tiene razón -dije sorprendida y Nick me miró.- Debería salir con chicos muggle, lo de los chocolates sin poción es muy cierto.
-Miren -dijo Abie sonriente y me señaló. Justo el chico me había dado una flor, reí y le expliqué que esa noche mi novio estaba allí, señalé la mesa donde estaban. Esa vez no rechacé la flor, había pensado poner una en mi vasito de las propinas y esa me servía, aunque lo volví a rechazar a él, la verdad era que me divertía mucho eso. Abie rió y comió tranquila. Lucy solamente observaba lo suficientemente callada para que no la notaran pero por dentro estaba divertida.
Nick no dejó de fruncir el ceño y trató de concentrarse en su comida.
- Pienso que estás controlándote para no ir a la mesa de allá y arma un escándalo -dije sonriente.
Lucy no aguantó más y rió quedito.- Un consejo para el futuro, Nícolas -tomó un sorbo de su bebida.- El romance siempre hace caer a una mujer -sonrió.- En especial a las adolescentes.
- Alessandro es el chico más romántico que conozco -hice una pausa.- Bueno, no, conozco a alguien más -reí.- Pero aun así es un buen consejo. Además, Kailen no está haciendo algo malo -Nick me miró.- ¿Qué? Aceptar regalos de vez en cuando no es malo, así que no te pongas huraño.
- ¿De personas que apenas conoces? -me encogí de hombros.
Lucy volvió a reír, Abie la miró curiosa. - Son cumplidos -sonrió.- Además según he escuchado cuando platica con mi hija o platicamos las tres, le gusta que le regalen cosas así.
-¿Cuántas veces le has regalado flores? -preguntó la más chica a Nick con curiosidad, sonrió.- Henry le ha regalado muchas a Clary ¿verdad? -rió.
- Pero esas flores no cuentan -le sonreí a Abie.
- Bueno... -Nick se avergonzó un poco.- Sólo le he regalado una flor...
- ¿Sólo una? Me decepcionas, Alessandro.
-Sí cuentan -dijo aún más alegre.- Sé que chocolates sí le das, flores no... ¿Canciones? eres su profesor de música a final de cuentas -rió.
-¿Algo más? -preguntó Henry al llegar con ellos y recoger algunos trastes que habían desocupado ya.
-Ya trae la cuenta, hijo.
-Los invita la casa -contestó él con una sonrisa y se llevó las cosas.
- Canciones sí le has dedicado, ¿no?
- Unas cuantas, supongo -se encogió de hombros.- Le gustan los dulces, por eso suelo darle chocolates.
Abie sonrió.- Eres romántico, pero no muy detallista... creo...-rió.- De todos modos Kailen está muy enamorada de ti -rió.
-¿Listos para irse? -preguntó Lucy.
Asentí.- Antes de que Nícolas se siga atormentando por no ser detallista -reí.
- Iré a despedirme a Kailen.
-Los espero en el coche -dijo Lucy, cuando su mirada se encontró con la de Henry se despidió con una señal de la mano y se fue con Abie tras ella. Él fue a despedirse de Clary tras avisarme que ya se iban así que lo seguí.
- Haces bien tu trabajo, Stuart -sonreí.- Podrías ser mesero en lugar de jugador.
- Nos vemos en el colegio, Kailen -le dijo con media sonrisa.
-Lo pensaré como segunda opción -dijo y rió.
-Nos vemos -sonreí.- Aunque me gustaría verte desde el tren -agarré una de sus manos.- Espero verte en la cena o en cuanto lleguemos -le di un beso.- Te quiero -dije sonrojada.
- Ahora pienso que debería ser tu primera opción -reí también.
Le acarició la mejilla.- Si pudiera estaría contigo en el tren pero el deber me llama -rió un poco. Creo que sí debo ser más detallista.- Nos vemos -la besó por más tiempo.
-Será la segunda -sonrió y besó su mejilla.- Pórtate bien y nos vemos pronto -rió.- Debo volver al trabajo.
Respondí a su beso, un poco más roja conforme noté un par de miradas, reí bajito.- Nos vemos -le di un beso rápido en los labios y reí.
- Prometo regresar con una linda perforación en la nariz -sonreí y jalé a Nick.-Vámonos, señor romántico. Adiós, Kailen.
- Au revoir, petite -se despidió con la mano y me siguió.
Sonreí.- Au revoir, mon chat et Clary -dije esperando haberlo dicho bien. Henry rió y me uní a él, luego volvimos al trabajo.
- ¿Mon chat? -miré a Nick mientras salíamos.
- ¿Qué?
- Nada -lo seguí riendo.
No los volvimos a ver pero nos mandábamos cartas. El día de regreso al colegio Abie nos dejó pronto y fue a buscar algún compartimento con chicos de su edad para empezar a hacer amigos, aunque buscaba a Violette de vez en cuando. Henry me cargó sobre su espalda para que buscara a nuestra amiga.
Al llegar a la estación, la primera persona que encontré fue Vi. Se veía rara y seguía usando la ropa holgada.- ¿Estás bien? ¿Y tu... Steve? -pregunté curiosa.
- No siempre voy a estar pegada a él como ustedes lo hacen, ¿sabes? -rió.- Pero ahorita llevó mi baúl al tren, te veo luego -y simplemente, se fue.
- Está bien -seguí caminando.
Vimos de lejos a Steve pero estaba ocupado platicando con alguien que supusimos era su mamá o la de Violette, así que no le hablamos. Encontré a Clary a unos metros y le grité agitando los brazos para que me viera, la saludé con un gesto de la mano.
Escuché que gritaban mi nombre, al ver a Kailen la saludé también y los alcancé.
- Mi nuevo amigo y yo estamos felices de verlos después de tanto tiempo -sonreí.
-¿Nuevo amigo? ¿De qué ha...?-abrí los ojos un poco sorprendida y le aparté el cabello.- ¡Se ve genial! Yo quiero uno también -sonreí.
Henry se asomó a ver de qué estábamos hablando y notó una pequeña perforación en la oreja de Clary, negó.- Te dije que te portaras bien -le puso una mano en la cabeza.- Eso no es portarse bien -sonrió.
- Puede que Nick te deje, él fue quien me aconsejó que era mejor uno en la oreja que en la nariz... además de que duele menos -le sonreí a Henry.- Pero me porté bien, no grité ni lloré mientras me hacían la perforación. Deberíamos hacernos uno todos -reí bajito.
-De todos modos no le iba a pedir permiso -sonreí y miré a Henry.- ¿Podrías hacerme uno?
-Seguramente podría pero tú sí vas a llorar y probablemente te muevas -rió y miró a Clary más de cerca.- Una en la nariz definitivamente no me habría gustado pero ese se ve bien -sonrió.- Tal vez considere hacerme una -tomó bien sus cosas y nos dijo que subiéramos ya.
- Está bien, señor capitán -reí bajito.- Hace un rato que no te decía así... seguirás siendo capitán, ¿no? -los seguí y miré alrededor.- ¿Y Abie? ¿Se les perdió?
-Supongo que sí -rió.- En un momento lo averiguaré -miró alrededor buscando a su hermana.-Creo que ya subió, quiso ir a buscar amigos de una vez.
- Ya veremos en qué casa la va a poner el Sombrero -sonreí.
-Esperemos Hufflepuff no -dije sonriente y mi amigo me vio con el ceño fruncido.- Mejor agarra las cosas de tu princesa y las tuyas y subamos antes de que se vaya el tren -lo empujé un poco, tomé mis cosas y subí.
- Espero lo mismo -sonreí de nuevo y la seguí.- No te vayas a poner gruñón si eso pasa.
-En todo caso espero que quede en Slytherin, así al menos tú le puedes echar un ojo, aunque no ha habido nadie de esa casa en mi familia desde hace cuatro generaciones.
-Se podría quedar en Slytherin o Gryffindor -dije mientras buscaba un compartimiento vacío, de pronto me jalaron a uno, era uno donde habían tres chicos del equipo de Quidditch de nuestra casa.
- Ravenclaw también es una buena opción -me asomé al compartimento y miré a Henry.- Ya sabrás si seguirás como capitán o no.
-Supongo -rió. Saludé a todos y jalé a Henry dentro, salí yo.- Hola chicos -dijo sonriente y se sentó un rato a platicar con ellos.
-Ahorita nos alcanza -empujé su baúl a donde no estorbara y caminé buscando otro compartimento vacío.- ¿Crees que Vi y Steve quieran compartir con nosotros?
Me encogí de hombros.- Supongo que sí... aunque me encontré a Vi y me dijo que no siempre estaría pegada a Steve pero empiezo a dudar eso -reí.- Porque desapareció de un momento a otro.
-Creo que aún no suben, no los oigo cerca -encontré un lugar vacío y entré, acomodé mis cosas.- Creo que de todos modos terminarían con nosotros porque se están acabando los lugares vacíos -sonreí y me senté junto a la ventana.
- Pueden ocupar el lugar de Nícolas -sonreí y también acomodé mi baúl.- Seguramente sí se vendrán a nuestro compartimento -me senté frente a ella.- ¿Crees que Henry siga como capitán?
Asentí.- Lo quieren como capitán, pero renunciaron tres personas al equipo -fruncí un poco el ceño.- Uno de los buscadores y las otras dos chicas del equipo, habrá que buscar nuevos elementos.
- Seguramente los encontrarán -sonreí.- ¿Qué buscador se salió?
-El que no es Summerby -bostecé.- Espero encontremos buscador y él se quede como cazador.
- Es una buena idea, supongo que funciona mejor como cazador -me recargué en el asiento y fruncí el ceño.- Aunque creo que Henry ya se hizo fama de entrenador salvaje...
-Pero casi llegamos algo a la final y también se esparció el hecho de que nos robaron la estrategia, así que hay esperanzas en él -el tren se empezó a mover.- Ahí vienen Vi y Steve -comenté antes de que él se asomara a donde estábamos y nos saludara.
- Eso sí -sonreí y saludé a Steve.- Hola, parecillo Las Vegas.
- No fue en Las Vegas, Clarissa -dijo Vi sonriente.
- Fue una boda normal -dijo Steve con una sonrisa que no le había visto jamás.- No hay más lugares vacíos, así que nos instalaremos aquí ¿está bien? -entró y acomodó sus cosas y las de Vi.
-¿Y viven juntos y todo? -pregunté curiosa.
- Hay mucho espacio, puede quedarse -Vi se sentó junto a mí.
- Pues sí, eso hacen las personas casadas, ¿no? -le indicó a Steve que se sentará a su lado.
Él obediente se sentó a su lado y se recargó en su hombro rodeándola por la cintura. Me les quedé viendo y sonreí.- Creía que se habían juntado por otra razón, me alegra ver que se quieren así -subí los pies a mi asiento y miré por la ventana, sentí algo extraño en mi pecho al pensar en Nick, reí quedito.
Vi negó.- Además, es divertido vivir así -rió bajito.- Aunque en el colegio no será igual... ya encontraremos la manera -sonrió como sólo ella sabía hacerlo.
- Mientras no los expulsen por hacer algo raro, está bien.
-Si ya pudieron ser traviesos y con Umbridge ahí... no creo que se les complique ahora -sonreí, Steve asintió.
-Le robaré a Henry su idea de usar como cuarto privado la Sala de Menesteres -dijo él y besó la mejilla de Vi.
-Consíguete otro lugar -dijo mi amigo mientras entraba, sonrió.- Sigo siendo capitán.
- Conseguiremos otro mejor -dijo Vi mirando a Steve.
- Otro año de entrenamiento difícil y mala suerte para el equipo de Quidditch de Hufflepuff, que triste -reí.
-Sí -le sonrió, le susurró algo al oído y se recargó mejor en ella. Los pensamientos de ellos dos me hacían sonreír, aunque eran como un susurro y de pronto eran fuertes.
-Seguramente -dijo Henry con su sonrisa habitual, movió mis pies y se sentó.
Violette le sonrió y le acarició el cabello.- ¿Y Nick?
- Se nos adelantó -volví a reír.
- ¿Y la pequeña Abie?
-Buscando amigos -dijimos los dos al mismo tiempo, reímos.
-En realidad busca a unos niños que conoció cuando nos vino a recoger a fin de año -sonreí.
-Eso de hacer amigos en el tren no se me hace buena idea, pueden quedar en casas diferentes y encontrar otros amigos -dijo Steve, miré a Clary y reí.
Reí junto a Kailen.- Pero eso no impide que sigan siendo amigos -sonreí.
- Es bueno que haga amigos de todas maneras.
-Ya la veremos al rato -dijo Henry, me recargué en sus piernas.- No soy Nícolas por si no lo has notado.
-Pero eres mi almohada alternativa -reí y cerré los ojos. Me acordé de algo y me levanté.- Dijiste que tenías un regalo para mí.
- Había olvidado que era tu cumpleaños -reí de nuevo.
- Felicidades -dijo Vi con una sonrisa.
-Sí, lo olvidé -reí y recibí un pequeño golpe en la cabeza con un libro. Steve también me felicitó y agradecí a los dos. Quité la envoltura del libro y lo miré.- Magia alternativa... suena intere...-cuando vi los nombres de las autoras me sorprendí, reí de emoción y abracé a Henry.- ¡Gracias! -él también rió y despeinó mi cabello.- Te mereces un premio -besé su mejilla e hizo una mueca, reí y le di otro beso.
-Ya, ya, puedes darme una rana de chocolate si quieres agradecerme -me separó y reí.
Sonreí un poco.- Ya había olvidado ese libro -miré por la ventana con una extraña sensación producida por esa repentina muestra de cariño.
- ¿De qué es? -preguntó Vi curiosa.
-No sé -reí y lo empecé a hojear, me quedé embobada en él.
-Hechizos y pociones inventados y mejorados por su mamá y su tía -dijo Henry sonriente. Steve ya estaba dormido.
- Es un buen regalo -asintió Vi y siguió acariciando el cabello de Steve.
- Ya vuelvo -me levanté y me dirigí a la puerta.
-¿Quieres algo del carrito de dulces? -preguntó Henry al verla caminar. Saqué un trozo de pergamino y empecé a anotar algunas páginas que tenían cosas interesantes, ya se me habían olvidado los demás.
- No... Sólo tengo... -abrí la puerta.- Quiero salir solamente -cerré la puerta y caminé por el pasillo. Violette se limitó a reírse de mí, como siempre.
Henry miró a Vi buscando una pista de porqué había huido tan repentinamente.- Eres lento, Henry -dije sonriente.- Está celosa -me miró con una ceja levantada y le sonreí, luego regresé a mi lectura.- Por haber besado tu mejilla -no dije nada más y continué leyendo.
Vi siguió riendo.- Sí, eres bastante lento. A ella casi no le gustan los dulces, no tendría razón para ir a buscar el carrito. No sufre de claustrofobia y le encanta mirar por la ventana durante los viajes en tren. Dame otro motivo para que se vaya -sonrió.
-Pero...-dijo Henry.-Es...-lo miré y sonreí, asentí. Se quedó pensativo, reí.
- Clary tiene razón, eres un tonto -dijo Vi con una risita y se recargó en la cabeza de Steve para dormirse también.
-Este año pasará algo bueno respecto a eso -dije a Vi, noté la mirada de Henry y sonreí.- A menos que seas muy tonto.
- Espero que sí -contestó Vi con los ojos cerrados y se dejó llevar por el sueño. Un par de minutos después, regresé al compartimento.
Henry miraba por la ventana en silencio, pensando, cuando ella volvió. Yo seguí leyendo mi libro y ahora comía unos dulces que había sacado de mi mochila, la vi y la saludé con un gesto de la mano.
Le sonreí y también levanté la mano. Regresé a mi lugar en silencio y saqué los walkman de mi bolsillo.- ¿Qué tal está el libro?
-Muy interesante -sonreí.- He tomado algunas notas pero creo que mejor lo reviso bien en la escuela... tal vez puedo practicar algunas de las cosas que vienen aquí -abrí el libro y le mostré una página al final, sonreí.- Tienen más libros, los buscaré un día.
- Genial -sonreí de nuevo.- Me lo tienes que prestar cuando lo termines.
Asentí y lo guardé con cuidado en mi mochila. Me asomé a la caja de mis gatos, se me hacía extraño que estuvieran calmados, pero tanto Shasta como Aravis estaban dormidos. De pronto se oyó un leve ronquido, Henry se había dormido también.
Me puse los audífonos.- Parece que todos nos han abandonado -reí bajito.
-Lo triste es que ahora no tengo sueño -reí.- Saldré a caminar -sonreí y así lo hice. Estuve caminando sin rumbo hasta que me metí al compartimiento de los chicos del Quidditch y platiqué con ellos un rato.
Asentí y miré por la ventana escuchando música. En cierto momento me puse a practicar Oclumancia casi hasta el anochecer, pues no entendía cómo podía usarla Nick sin mucho esfuerzo mientras que yo casi gritaba lo que pensaba.
Henry despertó cuando se fue de lado y se golpeó con la ventana, entonces se sobó y notó que el sol comenzaba a ocultarse.- Dormí mucho -comentó y se estiró. Steve seguía dormido y aun no volvía yo.
Apenas escuché lo que dijo a través de los audífonos y me encogí de hombros.- Supongo -seguí practicando con los ojos cerrados.
-¿No te has aburrido? -preguntó mientras miraba a Steve y Violette dormidos.- ¿Y nuestra latosa hermana?
Negué y me quité los audífonos.- Estoy practicando y Kailen salió a caminar pero no ha regresado.
-¿Qué practicas?
- Oclumancia... o un intento de Oclumancia -suspiré y abrí los ojos.
-Deberías practicar eso con alguien que te puede leer la mente -sonrió.- Practica con Kailen, aceptará.
- No lo dudo, pero no es mala idea si aprendo a despejar mi mente primero -fruncí el ceño.- Nick hace que parezca muy sencillo.
-Tal vez ese es su talento -rió.- Es cosa de práctica. Tienes razón, es buena idea aprender a despejar tu mente.
- Con una novia que lee mentes, claro que debe ser su talento -reí bajito.- No me gusta mucho la idea de practicar, creo que por eso lo mío son las pociones.
-Kailen se frustra al no poder leer su mente -sonrió.- Tu talento principal son las pociones, puedes tener varios otros.
- Pero es más conveniente que no la lea -volví a reír.- ¿Tú crees? No se me ocurre ningún otro.
- Preparas un té muy rico y las galletas no las he probado pero dicen que están muy buenas -sonrió.
- En realidad son ricas... pero ese no es el punto, es como si preparara pociones, fuera de eso creo que no hay otra cosa -me encogí de hombros.- Mientras que tú eres un sabelotodo.
-Uno que desperdicia todo eso -dije entrando, cerré con cuidado la puerta y les ofrecí unas pasitas cubiertas de chocolate que me habían regalado.
-Soy un desperdicio -rió.
- Cierto -tomé algunas pasitas.- Pero supongo que es mejor que lo desperdicie, porque ya es lo suficientemente engreído sin usar sus conocimientos por completo.
-Solo quiere lucirse -reí y comí. Él me miró, sonreí inocentemente.- Sabes que es verdad -se encogió de hombros.
-Ya deberían cambiarse, ya oscureció y pronto llegaremos -desde donde estaba le dio una pequeña patada a Steve para que se despertara.- Vamos a cambiarnos.
Steve nos miró adormilado, bostezó y asintió.- Vi, despierta -le dijo en un susurro y se levantó.- Hace mucho que no dormía así -se estiró.
Vi despertó.- Es más cómodo escuchar los leves susurros de sus conversaciones -le sonrió a Steve y lo empujó hacia la puerta.- Voy a cambiarme con las chicas, así que salte.
Reí.- ¿Segura?
-Nos vemos después entonces -le dio un beso, tomó su uniforme y salió. Henry lo siguió.
-Una vez Henry olvidó cerrar la puerta de su cuarto mientras se cambiaba -busqué mi uniforme.- Podría mostrarte lo que vi, Clary -reí.
Me sonrojé y busqué mi uniforme. Ya he visto una buena parte de él...- No lo encuentro necesario.
- Ajá -dijo Violette mientras se cambiaba.
-Ajá -repetí y reí.- Lo vi en boxer ¿segura no quieres ver? -reí.- Aunque ya lo viste en traje de baño, es casi lo mismo -recordé a Nick y sonreí sonrojada, me fui de lado poniéndome una calceta y caí de sentón, reí.
- No es lo mismo en realidad -susurré y la miré.- ¿Te ayudo a levantarte?
- De hecho es lo mismo, lo que realmente quieren ver permanece oculto -dijo con toda naturalidad mientras se acomodaba los zapatos. Me sonrojé.
- ¡Violette Rose!
Me sonrojé y reí nerviosa, me levanté sola.- No digas esas cosas, no es que quiera ver... eso -me puse más roja y me senté a ponerme los zapatos.- Si quisiera ya habría pasado...-pensé en voz alta sin darme cuenta.
- No me culpen por descifrar sus lindas mentes juveniles -sonrió y se puso el suéter.
- Pues no deberías decir en voz alta lo que "descifras" -fruncí el ceño.
- Pobre Nick -rió.- Y él es cuatro años mayor que tú, que triste... -volvió a reír.
Me sonrojé más e hice un puchero.- Yo no tengo la culpa de que le gustara alguien más chica que él por tanto -miré a la ventana.- Supongo sabe arreglárselas solito -sentí que me estaba poniendo más roja pensando cosas que no debía.- Ya deja de decir esas cosas.
- Están hablando de mi primo, ¿recuerdan? -sentí un escalofrío y negué.- Ya basta, Rose.
- Es divertido verlas sonrojadas -se recargó en el asiento.- Pero está bien, las dejaré en paz... por ahora -rió.
-Temo ese "por ahora" - respiré hondo y terminé de acomodarme el uniforme.
- Están creciendo y van a escuchar cosas así siempre -sonrió y miró a Kailen.- Y tú vas a escuchar cosas peores en la mente de los demás -me miró.- Y tú, si no te apresuras, te van a ganar a Henry.
Relacioné lo que me dijo Violette con lo que le dijo Clary y me sonrojé mucho al recordar cosas que había tomado de la mente de él por accidente.- Ah -busqué algo que comer.
- Nadie me va a ganar nada, deja el tema por la paz, ¿quieres? -me senté y subí las piernas al asiento.
- Está bien -sonrió y se levantó.- Iré a buscar a Steve.
-Si ves a Henry dale un zape de mi parte -comí un chocolate y me senté a esperar que llegáramos mientras miraba por la ventana.
