Capitulo VII: Salida

Los malditos escalones parecían estar cada vez mas separados uno del otro, crecían ante sus ojos, levantándose como demonios sonrientes...se burlaban de el?

No ese era el whisky jugando otra vez con el.

La botella resbalo de sus grasientos dedos, y casi derrama su contenido en el suelo.

La mano temblorosa la levanto, se limpio la boca y se bebió lo que quedaba como si fuese agua.

La dejo caer y vio como se alejó rodando en la oscuridad.

Los escalones no parecieron volverse más fácil de subir, se preparo para la escalada.

Cuando al fin estuvo frente a la puerta rogo para que algo bien le saliera y la puerta no tuviera llave. Seguro que se la había dejado olvidada en ese lugar…junto con su zapato izquierdo y su coraje y cordura.

La puerta se abrió y las bisagras parecieron chillar más que de costumbre.

- Maldita sea!

La cabeza se llenaba con cada ruido como una bolsa con aire caliente.

La casa estaba silenciosa, y el hizo todo lo posible para que siguiera así.

Llego a su cuarto y se desnudo con una dificultad desesperante, se tiro sobre las mantas y saco la otra botella del bolsillo de su abrigo tirado en el suelo, puso la botella contra la luz que entraba por las rendijas de las persianas y vio las figuras que se dibujaban en el aceite del liquido ámbar, su boca se hizo agua.

Ya no tenía miedo de la oscuridad, el sabia por fin que los demonios esta noche no vendrían.

Destapo la botella y paso la lengua por los labios partidos antes de hundir el cristal en su boca y tragar la mayor cantidad de líquido posible antes de quemarse todo en su interior.

Saboreo la amargura y la comparo con la que producía su propio ser.

Ya no tenia miedo del demonio de la esquina de su cuarto y esa sonrisa…y ese vapor.

Se toco el cuerpo con asco, y maldijo cada parte de carne y pelo y piel…esta noche no tenia miedo a los fantasmas ni a los demonios.

Esta noche no, esta noche el único ser enfermizo en esa habitación seria el.

Los amigos se habían quedado sin palabras, las bocas cómicamente abiertas como pescados luchando por respirar, los ojos se movían de una cara a otra, el silencio se extendía uniformemente, y hasta el grifo que goteaba parecía estar en el mismo nivel que ellos.

Sobre la mesa de café las cartas y la foto.

Ross se acercó y tomo con delicadeza la foto y la observo con una sensación de que estaba siendo victima de una broma, en cualquier momento un grupo de personas con cámaras saldría de alguno de los cuartos y se reirían en su cara por la gracia de haber caído en un engaño.

Pero era demasiado cruel para ser una broma.

Phoebe se mordió las uñas y pensó que se había dejado esta mañana la leche fuera, y que entonces se echaría a perder y esta noche cuando fuese a su casa debería pasar por una tienda y conseguir otra, porque entonces mañana no tendría, y no podría tomar su café…y sin el café de la mañana, por alguna extraña razón en que los planetas y los astros y los espíritus intervienen, el aura de su cuerpo se vería afectada y entonces tal vez eso crearía una serie de acontecimientos en los que al otro lado del país un tipo loco en su mugrienta caravana se decidiría por fin y saldría con un arma y masacraría a sus vecinos, y de alguna forma extraña pero posible ella seria la culpable, porque había olvidado tomar su café…y por eso ella debería actuar, no podía, no podía cargar con eso en su conciencia. Y la idea la entristeció tanto, que casi deseo, casi suplico que hubiese sido esta mañana que no hubiese tomado el café, entonces ahora el extraño dolor en su pecho por lo que acaba de descubrir, no seria tan real y casi palpable…porque ella tendría otra cosa con que ocupar su mente.

- Debemos…deberíamos hablar con el? – Joey murmuro con los ojos perdidos en los cristales. Podía imaginar al tío gordo desnudo en su nueva hamaca hawaiana meciéndose suavemente, mientras los elásticos se tensaban al máximo de su potencial bajo su peso, y algún día…algún día cederían, y seguramente él no lo vería. Dios como deseaba salir al balcón y pasarse la noche, el día, la vida entera sumergido en las probabilidades de una vida que no fuese la suya. Ser un observador.

Mónica emitió un sonido que seguramente seria el que hacen los animales cuando son atropellados, y era gracioso, era un sonido que se prestaba para bromas, del cual sus amigos guardarían en su memoria como el incidente del scrabble y el plato, seria el sonido que todos harían una vez a la semana para burlarse de ella, y el ruido que recordarían cuando estuviesen calientes por el efecto del vino alguna noche cualquiera, y se reirían hasta llorar, del ruido de la ardilla atropellada, y aunque ella quisiese nunca jamás podría volver a repetirlo, porque seria como ese truco increíble que solo sale por casualidad o accidente y cuando se quiere repetir frente a los amigos, es casi una patética burla de nada y todo menos lo que se quería mostrar. Ese ruido de animal agonizante seria la doble mortal hacia atrás, era el ruido que le pondría un sobrenombre, era el ruido con el que la conocerían, era el ruido que alguien nunca te dejaría olvidar…de alguien como Chandler nunca dejaría pasar. Pero nadie rio.

Y Rachel lloro, pero ella siempre lloraba por todo, y los demás se enojaban con ella por eso, porque lloraba cuando una uña se le partía, y cuando veía anuncios de reencuentros en Navidad y pensaba que este año su padre no le regalaría algo tan espectacular, y lloraba cuando alguien le gritaba, y cuando veía películas románticas, y lloraba cuando alguien la ignoraba, y lloraba…pero eso era antes, ahora ella sabia controlar las compuertas de sus ojos, y ya dejo de llorar y aprendió a ser fuerte y mas que lagrimas saladas…Pero ahora ella lloraba y se enfado porque nadie estaba llorando, y se enojo porque hoy había tenido un día genial en el trabajo, y se enfado porque se sintió estúpida, egoísta, cínica y llorona. Y se enojo con personas que nunca conoció, y se enojo con la vida, y ya no pudo parar el veneno que la invadió.

- Que debemos…que debemos hacer? – Joey volvió a susurrar.

- Deberíamos hablar con Chandler – Ross se levanto.

- Deberíamos pensar que decirle – sugirió Mónica.

- Si eso es una idea muy buena, seria algo así como "oh Chandler, mira aquí Joey que no respeta tu intimidad ni tus cosas, se le dio por hurgar, y si bueno, encontró que no solo tienes un hermano que parece ser idéntico a ti, si no que estaba pirado y murió", si que pensáis, eso estaría bien?

- Phoebe – Joey protesto.

- Que Joey no fue así?, porque en lo que a mi respecta esto Chandler lo tenia guardado en un lugar en el que no lo encontrarías por casualidad o si?, no quería que lo encontrásemos cualquiera de nosotros, era algo privado y tu te has inmiscuido.

- No es así, estaba preocupado por el!

- Oh claro, si vale por eso…por eso es que has buscado entre sus cosas privadas no?

- Cual es tu problema?

- Mi problema es que esta mañana cuando me levante de la cama me propuse tener un día esplendido, y ahora tú vienes y nos cuentas esto, y no tenias ningún derecho…

- Oh claro ya veo, ósea que se trata de que esto es como la mosca en tu sopa no?, porque así es como ha sido Chandler siempre para ti, una molestia.

- No es así!

- Entonces que es?, porque no me dices que te molesta tanto de todo esto?, que te molesta mas, el echo de que uno de nuestros amigos nos haya ocultado durante años esto, o de que ahora deberás verte envuelta en el problema de él y que eso apenas te importa y por eso te fastidia?

- Porque se como se siente!, se lo que es perder eso, se lo que es tener un gemelo y perderle lo viví, porque mi hermana puede estar viva, pero me odia y yo la odio a ella, y eso es casi tan doloroso como que estuviese muerta, porque entiendo mas que ninguno de vosotros esta situación. No sabéis, no tenéis idea…creéis que él se sentirá aliviado de que nosotros, mejor dicho de que tu Joey te inmiscuyeses en sus cosas y lo descubrieras?...pues no, no es así como se sentirá, él no quiere nuestra ayuda ni nuestra lastima y comprensión, si lo quisiera lo hubiese dicho hace mucho tiempo. Nosotros, quienes somos para cambiar eso?

- Somos sus amigos. – susurro Joey con la cabeza gacha.

- Y él era su hermano, su gemelo, y cuando esa parte de ti desaparece es como perder tus piernas, lo se, yo lo viví, y fue muchísimo antes de que pudiese llegar a tener conciencia de lo que es el amor. No fue como esto…él te va a odiar.

- No, el vera que me preocupo por el.

- Si el quisiera ver eso, te lo hubiera contado Joey

Joey cayó en el sofá y algunas lágrimas saltaron en su cara, podía ver el reflejo de todos ellos en la tele apagada, y tuvo el impulso de encenderla, y subir el volumen al máximo…por que los sonidos entonces llenarían los vacíos que se hicieron en su corazón. Quería que algo o alguien le dijera que todo estaba bien. Pero no era tan estúpido como todos creían, y lo vio claro ahora más que nunca. Y no quedo otra opción.

- Lo se… - dijo con las voz arrugada, y admitió para si mismo y para todos lo que el ya sabia, que había destapado una caja de Pandora de la cual la primera victima seria el.