Sé perfectamente lo mucho que me tardé. Lo lamento, escula y mierdas personales que prefiero no contar porque confío en que puedo arreglármelas sola.
El príncipe y el mendigo
Capítulo 7
Gonna help you
Craig salió más que decidido de su lujoso cuarto, seguido de cerca por Tweek. Sólo se fijó en cuánto tiempo había pasado desde que se encerró con el rubio cuando se dio cuenta de que la celebración ya había acabado, los invitados se habían ido y la reina se hallaba dulcemente dormida en su trono.
Verla allí, tan majestuosa y cariñosa, comparada con su abusiva madre...
No podría salir del castillo así como así.
-Espera-avisó a Tweek, acercándose a la mujer que reposaba en sus antebrazos-. Mamá...-fingió, sacudiéndole del hombro suavemente. Pensó un poco y reflexionó que a su verdadera madre jamás podría hablarle de esa manera, nunca tendría semejante oportunidad...
Y si Sharon fuera su verdadera madre quizá muchas cosas se habrían evitado. Las golpizas, los insultos, tener que trabajar desde niño...
Sus brazos se movieron por sí solos y rodearon a la castaña en un abrazo, despertándola.
-Stan, hijo...-expresó, con rastros de sueño.
Craig sintió ese nudo en la garganta que tanto odiaba.
-Te quedaste dormida... madre-pronunció, frunciendo el entrecejo internamente.
-Ah, lo siento... es que... ¿sabes? Estuve intentando superar que él ya no está... Debo ser fuerte, yo soy la reina... hasta que tú te cases-expresó aún cansada.
-Sí, como digas... madre. Voy a salir... ¿te parece bien?
-¿Adónde?-esta vez sus ojos se abrieron mucho, sorprendidos.
-No te preocupes... sólo voy al jardín-mintió-. No me busques, ¿bien?
-Hmm... como desees, cariño-por primera vez Sharon complació un capricho de tal magnitud. No estaba de humor para enojarse con lo único que le quedaba de Randy...
Craig salió con Tweek a su lado.
Maldito Stan... por su culpa... por fin pudo saber qué era tener una mamá...
Y lo que daba asco era tener que devolvérsela. Tener que devolverle todo.
-Craig, ¿estás bien?-quiso saber Tweek.
-Sí, Tweek, estoy de lujo-mintió, tragándose su tristeza una vez más y volviendo a ser, poco a poco, Craig Tucker.
-¿Adónde vamos?-cuestionó Marsh mientras era llevado del brazo por lugares que ni él conocía. Carajo, era un pésimo príncipe y seguramente sería un pésimo rey... Sus ojos no pudieron evitar llenarse de culpa al notar que Craig no era el único pobretón de la ciudad...
"Los nobles damos asco", pensó.
-Tú conoces a tus guardias, no te dejarán pasar... Y si te creyeran el cuento, Craig saldría perjudicado-empezó Broflovski, sin mirarle-. Tengo contactos... con gente... de mal vivir-se apenó-. Ni mis padres saben esto, pero son como mis amigos.
-Sí que te encantan los chicos malos-ironizó el pelinegro. Kyle se sonrojó levemente-. Ya me siento reemplazado...-fingió un puchero.
-No hay tiempo para eso. Ya llegamos-señaló un edificio que dejó boquiabierto a Stan. Se veía como... como... como un...
-¡¿Un burdel?-se escandalizó-. ¡¿Quieres hacerme entrar a una casa de putas? Kyle, te ordeno que me lleves lejos de aquí, o...
-Huevos, puto-un chico castaño se apareció en frente de Stan, y antes de que éste pudiese reaccionar, de un certero pellizco lo mandó a dormir.
-Hola, Christophe-saludó Kyle-. Eso no era necesario...
-No podemos dejar que nos descubra. Es una gallina, y... ¿qué los trae por aquí?-se dirigió un cigarrillo a la boca, encendiéndolo.
-Necesito un favor...-sus ojos verdes brillaron-. Es por Craig...
-Hablemos más cómodamente adentro. La gente se preguntará qué hace el príncipe desmayado junto a nosotros.
Kyle lanzó un jadeo de sorpresa.
-¿Lo sabes?
-¿Crees que confundiría a Craig con este pendejo? Vamos, no soy tan idiota... Y además lo reconozco, entré a su casa a robarle su osito de felpa cuando ambos teníamos diez-sonrió con malicia, levantó al pelinegro y ambos entraron al edificio de infame reputación.
-Es bueno saberlo-refunfuñó el pelirrojo-. ¡Hey, con cuidado!-protestó cuando Chris empezó a levantarlo. Recibió una mirada que provocó su vergüenza-. E-es que de-debemos devolverlo intacto, tú sabes...-se defendió, rojo como un tomate.
-Como digas, cuidaremos muy bien de tu príncipe azul-se burló el castaño.
-C-cállate, Chris...
-Están dormidos-dio el veredicto Nimue, la Dama del Lago, abuela de Galahad y madre adoptiva de Lancelot. Ambos erizos suspiraron aliviados-. Pero... es un hechizo muy fuerte-sus ojos se entrecerraron, mirando con angustia al erizo azul-. Esto es, definitivamente, obra de el prisionero 0107.
-¿Puedo saber de una buena vez quién demonios es ése?-preguntó Sonic, hastiado.
-El prisionero 0107 fue un talentoso mago, ayudante de Merlín. Merlín le tenía un gran aprecio, pese a que su alma no era digna de cariño. 0107 Era demasiado... ambicioso. Cuando Merlín dormía, el experimentaba con todo tipo de sortilegios... su meta era alcanzar la inmortalidad-los ojos de Galahad se abrieron como platos-. Cuando Merlín fue nombrado hechicero de reino, 0107 quedó como su simple sombra, un donnadie. No pasó ni una semana, cuando 0107 atacó al reino. Buscaron todo tipo de métodos para derrotarle, pero era...-tragó saliva antes de pronunciar-. Invencible. De tanto experimentar consigo mismo alcanzó ser inmortal. Merlín pagó con su propia vida un hechizo prohibido para mantenerlo encerrado bajo el castillo. No sé con exactitud la fuerza de su ira, pero...
Sus brazos abrazaron a Lancelot, buscando darse consuelo.
-Mi niño...-sollozó-. No me dejes... no aún...
-¿Y qué pasará con ellos?-interrogó Sonic.
-Debemos despertarlos lo antes posible... Tengo un mal presentimiento... puede que nunca despierten si no hallamos a 0107 y lo detenemos...-se levantó del suelo y sus ojos verdes buscaron los dorados de Galahad.
El niño estaba más que asustado. Nimue intentó tranquilizarlo con un abrazo.
-No te preocupes, eres un caballero ahora, no nos defraudes...-sin saberlo, sus palabras sólo hirieron más al erizo-. Tú y el rey Sonic lo lograrán.
-Um-m... de acuerdo-murmuró tímidamente.
-¿Qué estamos esperando? ¡Vamos a por él!-exclamó Sonic, ansioso.
-¡No seas imprudente!-protestó Caliburn, rompiendo su silencio-. Esto no es tan fácil como lo consideras, tonto. Ni siquiera yo sabía de su existencia, qué vergüenza me doy. Agh, pero no es mi culpa, estuve en esa roca durante tanto tiempo que perdí la noción del tiempo...
-Sí, ya sabemos que estás viejo-bromeó Sonic.
-¡Cállate! No podemos partir sin un plan... Debemos averiguar qué clase de hechizo usó Merlín.
"¿Estás bromeando? ¡Nimue ya lo dijo, a costa de su propia vida!", pensó la espada, enojada.
-Detesto admitirlo, pero toda información sobre tal hechizo fue destruida. Cito: "Enormes llamas de color violeta que se alzaban hacia el firmamento, encerrando al traidor y llevándolo a ras del mismísimo infierno". Eso es el único fragmento del que tengo memoria.
-Nimue, hazme el favor de cuidarlos-pidió el rey.
-Como desee, ¿qué hará usted?
-No puedo quedarme de brazos cruzados mientras ese pillo lastima a mis amigos. Ni pienso hacerlo!-empuñó a Caliburn y salió a toda velocidad. Galahad lo siguió, pese a que no era ni la mitad de veloz.
-¡E-espere! ¡Su majestad!-gritaba mientras corría detrás suyo. El aludido hizo oídos sordos. Estaba ansioso, tenía que admitirlo. AL menos cuando se lo tuviera que enfrentar no tendría que preocuparse por lastimarlo. Los incesantes llamados de Galahad ya empezaban a surtir efecto sobre él. Se detuvo al instante y corrió hacia él, lo cargó y siguió su camino.
-Vamos, Galahad, es tu oportunidad de demostrarle a tu padre de lo que eres capaz-alentó. Al no recibir respuesta su rostro giró hacia su invitado, sólo divisando una expresión de horror-. ¡Ah, no puede ser tan malo!-animó. El rostro de Galahad no cambió.
-¡Deténgase!-chilló antes de que Sonic chocara con algo invisible para él.
Adolorido, se levantó, buscando a la fuente de su colisión.
-¡¿Acaso no lo ve?-gritó el joven erizo, horrorizado y mirando hacia arriba-. ¡Cuidado!
-¡Pero qué...!-exclamó Sonic, siendo víctima inmediata de un golpe tremendo que lo mandó muchos metros lejos. Frente a Galahad había una criatura inmensa...
Que emanaba flamas violetas de sus ojos. Ambos con una furia tremenda y unas ganas espantosas de sodomizar al primer ser vivo que se le cruce.
Craig se cubrió cuidadosamente con una manta muy mal cuidada. Tweek le imitó. Ambos aprovecharon que los guardias estaban en pleno descanso para salir de allí.
Cada par de ojos buscaba desesperadamente a Stan.
-¿Y si está allí?-Tweak señaló apenado un burdel. Craig se aguantó la risa.
-Ese maricón no estaría allí por nada del mundo. Aunque... quizá no afecte saludar a unos viejos amigos-sin aviso alguno, de una patada abrió la puerta
-Craig!-saludó un trío de rubios.
-Qué hay, Kenny, Butters y Gregory-saludó con su voz monótona.
-¿Quién es ése?-Kenny miró con malicia al rubio que temblaba detrás de Craig. El moreno adivinó sus pensamientos y le dio una mirada asesina.
-Es Tweek-cortó. El mensaje de sus ojos ya era bastante tácito.
-Qué te trae por aquí, viejo?-Gregory saludó.
-Hoy en día ya no puedo pasar a saludar a nadie, joder-se quejó en broma.
-Ok, cálmate, sin rencores...
-Bien, tío. Digamos ya olvidé a lo que vine-sus ojos se posaron en el generoso trasero de una prostituta que pasó junto a él. Tweek no pudo evitar notar esto. Sus ojos se llenaron de tristeza.
-Yo creí que viniste a ayudar a tu amigo a perder la virginidad llevándolo de putas-comentó Kenny.
Tweek enrojeció. Craig lanzó una carcajada seca.
-Para nada. Hay asuntos más importantes...-su voz se apagó cuando notó a una chica de rubios rizos acercarse a él.
-¡Craig Tucker, me debes dinero!-reclamó.
-Creo que esa es mi salida, ¡Adiós, chicos!-agarró a Tweek de la muñeca y salió pitando de allí, antes de que Bebe lo alcanzara.
-Sabes que nunca de pagará-gruñó Butters, hastiado.
-Agh, extrañaré mi chullo. Jamás debí dárselo por adelantado-se lamentó.
-Conque... necesitas ayuda para infiltrarte en el castillo-repitió Chris, observando a Stan, quien recién se recuperaba de su sueño.
-¡No me toques, puto!-rugió.
-Ya, princesita-se burló-. No será fácil. Tus guardias me recuerdan-hizo una mueca.
-¿Nos ayudas o no?-bufó Kyle.
-Claro, los ayudo. ¿Quieren una infiltración o un allanamiento?
-Por favor, lo más sutil posible-pidió el pelirrojo.
-Pfft, qué maricas. Todos piden eso-entornó los ojos-. Necesitaremos una distracción, cuerdas, armas por si aca...
-No exageres-gruñó Stan. De repente se oyó un grito femenino.
-¡CÁLLATE, BEBE!-gritó Chris, enojado.
-También tenemos que sacar a Craig-añadió Kyle.
-Memorizado. Disfruta de tus últimos minutos de libertad, viejo-le dijo a Stan.
-Gracias-respondió, sarcástico.
-Iré a preparar las cosas, luego hablaremos del precio-salió de la habitación y los dejó solos.
-Te voy a extrañar, Ky-susurró el pelinegro.
-No empieces de nuevo-gruñó Kyle, evitando su mirada.
-Es en serio. Pese a que sabes que soy un farsante, pese a mi egoísmo, sigues a mi lado...
-Para qué son los amigos...
-Gracias por ser mi amigo, Kyle...
"Dios, esto es cursi", Kyle pensó, sonrojado.
-¿Podrías concederme un capricho?-pidió, sonriendo levemente.
-Te escucho-respondió, sin imaginarse qué diría el moreno.
-Seamos más que amigos-dijo-. Por un segundo, olvida que soy el heredero al reino, olvida lo que somos... ¿Me aceptarías? Prometo que, apenas sea el rey, tú estarás a mi lado, siempre lo estarás...
Broflovski permaneció silente.
-Eres un tonto-esa respuesta decepcionó a Stan, pero al sentir unos cálidos labios sobre su frente se dio cuenta de que no estaba en lo cierto-. Somos unos tontos, ¿sabes?
-¿Por lo que sentimos?
-Por todo, Stan-otro beso en su mejilla-. Y me encanta...
Stan lo tomó por la barbilla.
-A mí también, Ky-otro leve beso en sus labios y ambos rieron tiernamente.
-Viva nuestra estupidez!
-Hey, par de tórtolos-la voz de Chris los asustó terriblemente. ¿Desde cuándo estaba en el marco de la puerta?-. Les traigo una noticia. Craig, hace unos minutos, estuvo aquí.
-¿QUÉ?
-Sí, pendejos. Pero eso ya no importa, igual vamos a visitarlo esta medianoche-su rostro se tornó malicioso al mostrarles una cuerda en su mano.
Craig siguió caminando por las calles del pueblo. Tweek lo detuvo apenas estuvieron lo suficientemente lejos de la gente.
-¿Qué sucede?
-Eres... un... grandísimo...-su cara se veía claramente enojada.
-¿Es por lo del burdel?
-¡Es por todo, Craig! Creí que era obvio...
-¿Qué cosa?
-Estoy jodidamente loco por ti, Tucker-tosió. El aludido tenía los ojos como platos-. Cuando fuimos a ese lugar tan horrible me di cuenta de la clase de persona que eras, y...
-¿Crees que tuve sexo con una de ellas?
-¡SÍ!
-Pues te equivocas, tan sólo los conozco... Y no tengo dinero para pagar ni un minuto con una.
-¿Y la rubia esa?-se mostró suspicaz.
-Se supone que me vendió un chullo, pero hasta ahora no le pago-se aclaró. Su voz sonaba tan seria que era imposible que mintiera.
-Oh, Dios mío-Tweek se dio cuenta de su idiotez-. ¡P-perdón! ¡Olvida lo que te dije!
-Ok...-esta vez Craig lucía confundido-. ¿Te gusto?
-¡Gah! ¡Te dije que lo olvidaras!
-Lo siento, es que... no puedo! Es la primera vez que alguien me lo dice a la cara... Qué valiente eres, tío.
-¿En serio?
-Claro.
-NO me lo creo, estoy seguro de que alguien más te lo ha dicho...
-Kyle, quizá... Pero nunca me lo dijo-se encogió de hombros-. A decir verdad, me gustaba un poquito...
-¡GAH!
-Pero no tanto... yo admiro la valentía, quizá él no halla tenido las agallas de decirme algo tan simple, pero sus acciones eran la prueba...
-Ah, ya veo...
-No es gran cosa. Algún día me lo encontraré de nuevo y hablaremos como amigos. Y perdón, es que no sé cómo sentirme frente a ti...
-Gah, no es gran cosa-sonrió apenado.
-Sí que lo es. Eres una de las pocas personas en este mundo a las que le importo. Yo... quiero corresponderte, pero...
-Pero no soy lo suficientemente bueno, ¿verdad? Yo no me sacrifiqué por ti ni nada, ¿cierto?
-Claro que lo has hecho. Tu trabajo, tu vida... están en riesgo por mi culpa. Porque me quieres proteger... porque te gusto...
-Sí, soy tu héroe-bromeó para aliviar la tensión. Ya está anocheciendo. Mejor volvemos antes de que te mate la reina.
-Ok, Tweekers-asintió-. Mi grandísimo héroe...
Al llegar al castillo se encontraron con la enorme sorpresa de que Sharon no estaba sola.
Le acompañaba un sujeto de cabello castaño, corpulento como un cerdo, mirada ambiciosa y vestimenta lujosa.
-Hola, mamá-saludó el joven pelinegro. Sharon permaneció inmóvil.
-Tu no eres mi hijo, Craig Tucker-sus ojos marrones claramente reflejaban decepción.
Ambos jóvenes se quedaron paralizados ante esas palabras.
-Y si buscas probar lo contrario, muéstrale tu omóplato-añadió malicioso el gordo.
-¡ESTO ES UN ATROPELLO!-reclamó Tweek en su defensa-. ¡POR SUPUESTO QUE ES EL REY!
De repente, la manga derecha de Tucker estaba ardiendo en llamas violetas, obligando al pelinegro a retirarse su chaqueta al instante, revelando su carencia de la marca real.
-Al calabozo, mocoso-sonrió el castaño mientras Tucker era retenido or los guardias y llevado lejos.
-No sé cómo agradecerle, señor...-murmuró Sharon, afligida.
-Eric Cartman, a su servicio. Ahora sólo falta encontrar a su hijo, su majestad. Ese farsante la pagará caro...
Fin del capítulo
Tengan un buen día ^^ Gracias de antemano por los reviews y favoritos.
