El niño me miró por un largo rato. Aquella mirada hacia que algo ardiera en mi interior. Odiaba ilusionarme. No deseaba tener el dolor de la esperanza, de que aquel pequeño pudiera ser mi hijo, el cual había dejado de buscar.
-¡No deseaba robarle! ¡Tome! ¡El bolso de su esposa! ¡Ahora solo deje irme si no llego a mi casa mi padre me golpeara!
Lo miré por largos segundos haciéndome la idea de que aquel pequeño no podía ser mi hijo, no después de tanto tiempo
— ¿Señor? ¿Se encuentra bien? — Me pregunto el niño, mirándome extrañado.
— ¿Cuál es tu nombre? – Le pregunté
—William —Esa fueron las palabras que confirmaron lo que mi corazón ya decía, cerré mis ojos con fuerza al momento de que dos solitarias lagrimas cayeron por mis mejillas
—Te tengo una propuesta, ¿por qué no vas a mi casa a comer algo y después yo te llevo a tu casa? — Le planteé sonriendo, no sabía si aceptaría pero tenía que sacarme ese sentimiento de mi corazón lo antes posible.
—No creo que a mi padre le guste la idea, aún más si no le llevo comida a mis hermanos— Dijo mirando el piso. Aquel gesto hizo verme a mí mismo cuando deseaba algo que no podía tener.
—Te prometo que no se enojara, por favor— Le suplique al niño, el me sonrió y se levantó sacudiendo sus pantalones rotos
Caminé con él tomado de la mano; parecía pacifico miraba las calles en silencio, de pronto vi a Bella que venía corriendo hacia mi agitada, al parecer había corrido una maratón para encontrarme. Cuando me vio de la mano con niño, me miró feo
—Señora, lamento lo de su cartera, de verdad, solo quería dinero para mi comida — Bella contempló al pequeño detenidamente y cuando vio a sus ojos, me miró sorprendida
—Edward, no pensarás… —Comenzó a reprimirme Bella, pero la callé caminando con el niño hacia un lugar de comida rápida. Aún con el bolso de Bella en mi mano, William me miraba con miedo mientras mi amiga caminaba detrás de nosotros con la mirada puesta en el pequeño.
—Señor, debo irme por favor
—William mírame. Sé que te parece rara mi actitud pero ¿estás seguro de que aquel hombre sea tu padre? —El niño cuando escuchó mi pregunta, se levantó del asiento enojado y ofendido por mi atrevimiento, y sin decir una sola palabra salió por la puerta.
— ¿¡Qué demonios crees que estás haciendo!?
—Siguiendo a mi corazón — Le dije saliendo a toda prisa detrás de mi hijo…o lo que mi corazón decía
— ¡William! ¿Podrías oírme un momento por favor?, se que no me conoces pero hay algo en mi corazón que me dice que eres mi hijo —Le dije acercándome a él con delicadeza,
William, me miró asustado y observó a un lado de la calle. De pronto, corrió hacia mi lado, escondiéndose detrás de mis piernas. De la esquina de la calle venia un hombre que tenía una furiosa mirada puesta en el pequeño.
— ¡Mocoso Malcriado! ¿¡Dónde te habías metido!? —Le gritó tomándolo de su cobrizo cabello jalándolo con él, William gimió de dolor ante la jalada del hombre que hacía llamarse su padre.
— ¡Maldito Asesino! ¡No sabes por cuánto tiempo esperé encontrarme contigo!—Le dije con veneno y odio. El hombre me miró detenidamente y al reconocerme, palideció, y tomó con más fuerza a William, y él nuevamente gritó. Ante eso, solo pude golpearlo.
— ¡Te pudrirás en la cárcel por lo que le hiciste a Emily y a Edward! ¡Tu condena tardó en llegar pero me preocuparé personalmente a que sea la más dolorosa de todas! —Le susurré con odio arrodillándome a su altura donde él se encontraba todavía aturdido por mi golpe
—Pero… — Antes de que pudiera terminar su frase volví a golpearlo, pero esta vez dejándolo inconsciente. Tomé mi teléfono y llamé a la policía.
— Edward ¿qué es todo esto? —Dijo Bella apareciendo de pronto, la vi al lado de William quien parecía confundido por todo lo que estaba presenciando.
—Lo encontré —Fue lo único que pude decir. Caminé hacia William y sin poder contener las lágrimas lo abracé con fuerza, sintiéndome nuevamente lleno.
Mi parte más racional me decía que no podía confiar en el hecho de que aquel pequeño que acababa de conocer fuera mi hijo, por el cual dejé de luchar para no continuar sufriendo, pero mi corazón de padre me confirmaba que ese pequeño era mi hijo, el cual no pude ver nacer ni verlo crecer pero ahí estaba en mis brazos más confundido que nunca.
—Ed, ya llame a la policía, ahora tenemos que esperar—Me dijo Bella, quedando a mi altura, asentí aún mirando los inocentes ojos de William
—Todo estará bien ¿confías en mi? —Le pregunté acariciándole sus mejillas, el sonrió y me abrazó con fuerzas, sonreí sintiendo sus pequeños brazos alrededor mi cuello
O-O¬
Minutos después apareció la policía, para tomar mi testimonio, si no fuera por los pequeños brazos de William que se encontraban a mí alrededor hubiera dicho cualquier cosa inapropiada.
—Señor, tenemos que llevarnos al niño hasta que se compruebe que él es su hijo—cuando escuchó esto se abrazo con más fuerza mi cuello.
—Lo lamento oficial, pero no se lo llevara a ningún lado. Yo me quedaré con él hasta que termine la investigación — Le aseguré caminado con el niño aún en mis brazos
Camine con él Hacia el auto y entre en el, Bella me siguió visiblemente sorprendida por todo lo que estaba pasando
—Edward ¿te das cuenta de todo lo que está pasando? —Me preguntó Bella, mientras íbamos camino hacia nuestro hogar.
No supe que contestarle, pero lo que si sabía en que nunca más en mi vida quería soltar al pequeño que estaba en mi regazo durmiendo tranquilamente con mi chaqueta sobre sus hombros
— ¿Lo puedes creer? Después de 8 años tengo a mi bebé en mis brazos, ¿cuánto dolor habrá dentro de él? tan solo imaginármelo me da escalofríos —Dije mirando la ventana del auto
—Estoy feliz por ti, ahora solo nos queda ayudar a sanar todas las heridas de ese pequeño corazón —Me dijo Bella con una sonrisa, apoyando su cabeza en mi hombro
—Gracias, pero aún me queda una cosa más por hacer, para cerrar esta herida —Le confesé Bella, quien me miró extrañada
—Señor, podría llevarnos a mi hogar de casado. Aún tengo una cosa que resolver antes de ir a casa —Pedí ante la confundida mirada tanto de Bella como del chofer quien asintió extrañado por mi petición.
Deseaba poder cerrar aquel capítulo de mi vida esta noche, para poder ser todavía más fuerte para sacar a adelante a aquel pequeño que había llegado a mi vida para volver a ser el que era antes
—Señor, ya llegamos— Me informó el chofer
Suspiré para sacar a William de mis brazos y dejarlo en el auto. Cuando salí de éste, vi mi casa en la cual había compartido toda mi vida matrimonial, al lado de mi esposa, la cual me la habían arrebatado, pero después de tanto tiempo por fin iba a ver justicia por ello.
— ¿Quieres que te acompañe? — Me pregunto Bella, saliendo del auto para tomar mi mano en señal de apoyo como tantas veces lo había hecho.
—No, esto es algo que tengo que hacer solo si quiero ser el padre que hace ocho años me hubiera gustado ser — Le contesté caminando hacia la casa.
Caminé lentamente hacia la entrada de mi vivienda. Todo estaba igual a como lo había dejado; tomé la llave que se encontraba escondido detrás de un macetero y con ella abrí la puerta de todo mi pasado.
Todo estaba de la misma manera en la que lo había dejado cuando me mude con Bella, me senté en el respaldo del sofá mirando la televisión cubierta de polvo, los sillones de igual forma. Había incluso ropa en las sillas.
—Lo encontré, finalmente — Susurré levantándome para subir las escaleras caminando hacia la habitación de mis bebés.
Entré en la habitación y toda aquella ternura de la habitación, ahora era tenebrosa, ambas cunas estaban en el centro de la habitación cubierta de polvo los peluches comprados que nunca fueron tocados por nadie. Las repisas tenían conejos de felfas. Las paredes pintadas de azules que con el tiempo ya se estaban descascararon.
Pero hubo un peluche que me llamo la atención fue el primer peluche que ambos tuvieron un Hermoso conejo que ahora se encontraba lleno de polvo
—Ed, encontré a tu hermano. Todavía no puedo creer todo lo que ha pasado en las últimas dos horas — Susurré caminando hacia uno de los peluches tomándolo para sacudir un poco el polvo.
Tome el peluche, a pesar de los años aún seguía igual de tierno, como lo recordaba el día que Emily lo compró, con él en mi brazo cerré la puerta de la habitación sintiéndome libre por primera vez después de mucho tiempo.
—Bien, aún me queda una cosa más por hacer, para poder terminar de cerrar esta herida —Me animé a mi mismo caminando hacia la habitación principal, la que compartía con Emily
Cuando estuve en la habitación, no pude evitar que las lágrimas cayeran por mis mejillas, me senté sobre la cama a respirar el olor de Emily. Sobre la cómoda, aún se encontraban su perfume y sus joyas. Como si nada hubiera pasado. Dejé el peluche sobre la cama para caminar hacia el armario que fue diseñado por Emily.
Cuando entre todavía se encontraba toda su ropa en la misma posición que ella lo había dejado; tomé un vestido negro con pequeños relieves blancos, su vestido favorito, según ella, era más cómodo para su vientre.
—Te extraño, me haces tanta falta todos los días. Aún espero el día de que todo esto sea un sueño y cuando despierte tú todavía estés a mi lado— Dije esperando a que ella pudiera escuchar todas mis peticiones y mis miedos.
Me quedé un par de minutos más en la soledad de mi antigua habitación. Revisé todos los lugares, cajones y una de las cosas que más dolió fue cuando en uno de los cajones de la cómoda de Emily, se encontré todas sus ecografías, desde el momento que se enteró que estaba embarazada, hasta que me la quitaron de mi lado.
—A pesar del tiempo todos estos recuerdos aún duelen y no espero a que dejen de hacerlo. Pero sé que algún día recordare todo esto y ya no dolerá tanto —Dije antes de tomar el peluche que se encontraba sobre la cama para salir de la habitación y de la casa en la cual se encontraban tantos bueno y malos momento de mi vida.
— ¿Todo bien? —Me preguntó Bella quien me estaba esperando en la entrada de mi hogar.
No pude contestarle ya que las palabras no pudieron salir de mi boca, la abracé con fuerza sintiéndome sin el dolor que cargue durante ocho años de mi vida. Ahora volvería a empezar junto al pequeño que me había devuelto las ganar de vivir mi vida.
—Ahora todo está bien—le dije tomando su rostro entre mis manos y besando su mejillas delicadamente. Ella rió por primera vez contenta por ver mi nueva actitud
— ¿Conozco ese peluche? Nunca me gustó para mis sobrinos — me comento Bella
O-O¬
La noticia sobre que había encontrado a mi hijo perdido, fue los titulares de todos los medios de prensa al día siguiente. Por lo que preferí no ir a trabajar y quedarme en casa a cuidar al pequeño William quien no había querido salir del sofá por lo que ambos dormimos en el.
—Will ¿Seguro que no quieres bañarte o cambiarte de ropa?—Le pregunté mientras él veía televisión "coraje el perro cobarde" pareció no escucharme ya que comenzó a reír mientras el viejo asustaba al pobre perro rosado
—Estoy bien así gracias — Me sorprendía como estaba tomando toda la situación parecía bastante tranquilo, después de enterarse de que toda su vida había sido una mentira
—Cariño ¿por qué mejor nos vamos a bañar para poder ir a conocer al resto de la familia? —dijo Bella haciéndose notar, se colocó de rodillas para mirar con ternura aquellos ojos que hicieron que mi vida cambiara.
— ¡No me toquen! — gritó de pronto, levantándose del sofá corriendo hacia mi habitación cerrando con fuerza la puerta detrás de él.
—Will, pequeño, no haremos nada que tú no desees. Pero por favor abre la puerta —Le hablé tranquilamente, en mi primera labor como padre de un niño de ocho años.
—Ustedes no me van a querer si me ven — susurró desde mi habitación, suspiré deseando poder abrazarlo con fuerza.
—Will, te he buscado por ocho largos años. Nunca voy de dejar de quererte, ahora por favor abre la puerta
La puerta lentamente se abrió para dejar ver a mi pequeño quien tenía los ojos llenos de lágrimas. Me acerqué a él para abrazarlo con fuerza, y de pronto comenzó a llorar en mi hombro como si el alma se le fuera en ello. Lo abrace con más fuerza sin saber qué hacer para poder calmar un poco su dolor.
—No quiero volver a estar solo, no quiero que me vuelvan a golpear. Por favor no me dejes — Dijo entre su llanto, miré a Bella quien tenía los ojos llenos de lágrimas al ver la escena que estaba presenciando.
—Escúchame bien, nadie nunca más volverá a tocarte ¿me oyes? ese hombre irá a la cárcel y haremos nuestra vida, irás al colegio, tendrás amigos y todo esto será sólo un horrible recuerdo—Le dije seguro de mi mismo, el asintió aún con lágrimas corriendo por sus mejillas. Se las sequé con cariño para besar sus mejillas
— ¿Ahora puedo Bañarme? — me preguntó tímidamente, le sonreí tomándolo en brazos para ir al baño.
Mientras lo ayudaba a quitarle la ropa pude ver marcas en todo su cuerpo, recuerdos que seguramente cargaría por el resto de su vida. Cerré mis puños con fuerza ante la impotencia de no haber podido evitar todo el dolor de aquel angelito. Cuando estuvo en la bañera, jugó con el agua como si nunca la hubiera visto en su vida, cada acción, sonrisa para mí era una maravilla no podía dejar de mirarlo sin sonreír a cada momento.
—Será mejor que salgas antes de que el agua se enfrié — Le aconsejé, poniendo mi mano en el agua.
El rió asintiendo, me levanté en busca de la toalla para envolverlo en ella y llevarlo a mi cuarto para vestirlo con la ropa que Bella había comprado en la mañana.
Cuando ya se encontró vestido y con algo de comida en el cuerpo, volvió a ver televisión con tranquilidad como si lo que se encontraba haciendo lo hubiera hecho durante toda su vida.
—Ed, el teléfono está sonando —Dijo Bella sacándome de mi transe
—Hola
— Señor podría darnos sus declaraciones con respecto al encuentro de su hijo —Suspiré sabiendo que esta sería la primera llamada de muchas.
—Cuando sea el momento de hablar, lo haré. Me tomaré mi tiempo de la misma manera que me lo tomé para hablar de lo que sucedió durante estos ocho años, gracias por la preocupación — Dije con cortesía cortando la comunicación.
—Déjame adivinar, la prensa — Me dijo Bella mirándome a los ojos, esperando una respuesta de mi parte.
—Creo que será mejor irnos a la casa de mis padres para que conozcan a William.
—Estaba a punto e proponerte lo mismo, iré a ver a William, mientras tú vas a preparar las cosas para irnos —Me dijo Bella caminando hacia el sofá para sentarse junto a mi pequeño.
Caminé a mi habitación, en donde arreglé una maleta para poder poner un poco de ropa para ambos ya que lo que importaba era salir del apartamento ya que afuera se encontraban a lo menos diez periodistas
—No quiero ir — Sentí el grito de William quien estaba en frente de Bella con las mejillas algo sonrojadas, sonreí recordando a Emily cada vez que se enojaba.
— Cariño ¿qué pasa? — le pregunté caminado hacia él, para sentarme a su lado. Pero William se cruzó de brazos.
—No quiero ir, nadie me va a querer en esa casa y volveré a la calle. —Me dijo rodeándome con sus pequeños brazos, le devolví el abrazo levantándolo del sofá para sentarlo en mis piernas
—Ellos te adoraran, Will, no tienes ni idea de todo lo que hemos sufrido por su desaparición y ahora que te he encontrado todos quieren conocer a ese bebé que me arrebataron —Le dije secándoles las mejillas que aún tenían rastro de un poco de lágrimas.
—Tengo miedo
—Nada malo pasará, te lo prometo de verdad — Le dije besándole las mejillas y acariciándole su cabello cobrizo.
La salida del departamento fue caótica, ya que como había previsto al menos unos diez periodistas se encontraban posados a las afueras esperando captar una imagen de mi pequeño recién encontrado después de tanto tiempo.
—Edward, dinos ¿cómo te sientes de haber encontrado a tu pequeño? —Me preguntó un periodista colocando el micrófono en la ventana.
Bella me miró algo confundida en el mando del auto, le envié una mirada tranquilizadora, para que manejara con más cuidado para evitar lastimar a algún periodista.
—Edward, se rumorea que ya habías encontrado a William hace un mes pero estabas esperando a dar la entrevista para hacerlo público, ¿Cuán de cierto en eso?
Muchas veces me sorprendía la rapidez con la que la prensa podía inventar cosas, y muy pocos periodistas eran los suficientemente responsables para desmentir tanta estupidez.
— ¿Qué está sucediendo? — Me pregunto Will desde el hueco de mi cuello donde se encontraba escondiendo su rostro desde que salimos
—Nada de lo debas preocuparte. Ahora solo mira el paisaje —Le susurré sentándolo en mis piernas para que viera mejor los árboles en los cuales yo me había criado.
Cuando finalmente llegamos, Bella me miró con una sonrisa bajando del auto para caminar hacia la puerta anunciando nuestra llegada. Miré a Will, quien tenía la mirada en el suelo.
—Hey ¿qué sucede, cariño? ¿No te gusta el lugar?— Le pregunté algo asustado por su actitud, pero el solo se abrazó a mí con fuerza.
— ¿Qué sucede si nos les agrado? — Me preguntó, suspiré saliendo del auto con él en mis brazos, lo dejé en el suelo y me arrodillé a su lado, para mirarlo a los ojos.
—Will, te lo dije en nuestra casa, no sabes lo que hemos luchado para que tú estés aquí con nosotros, te van a amar. Sólo sé tú mismo — Le dije besando sus mejillas.
Le tomé la mano y juntos caminamos hacia la entrada de la casa en donde ya se encontraban mis padres tomados de las manos, esperando ver por primera vez a Will. En cuanto lo vieron, corrieron hacia él para abrazarlo, pero Will me rodeó con miedo
— ¿Amor, qué sucede? , no te haremos daño, te lo prometo —Le dijo mi madre, acariciándole su espalda. Miré sus ojos que estaban llenos de lágrimas cuando nuestras miradas se juntaron me sonrió feliz.
— ¿Lo prometes?— Le preguntó. Mi madre le quitó los brazos de mi cuello para abrazarlo con fuerza.
Will, me miró con miedo. Le sonreí esperando a que eso significara que todo iba a estar bien. Y al parecer me entendió ya que envolvió sus brazos alrededor del cuello de mi madre del mismo modo que lo había hecho conmigo.
O-O¬
El resto de la tarde paso sin mayores complicaciones, mi pequeño había podido adaptarse a las circunstancia que la vida de la había puesto. Mi padre jugó con él como fuera un niño nuevamente.
—Ed ¿por qué no se quedan a dormir esta noche? — Me preguntó mi padre con Will, en los brazos
Miré a mi hijo, esperando que el decidiera. Will, se sonrojo y sonrió de la misma manera que su madre lo hacía para pedirme algo o decir que si.
—De hecho pensábamos quedarnos, de aquí hasta que las cosas de calmen, aún tiene que salir los resultados de los exámenes y luego el cambio de apellido y todo eso —Enumeré sonriéndole a mi pequeño
—Bien, entonces a la cama jovencito, mañana tenemos un largo día — Le dijo mi madre tomando de la mano a Will, caminando hacia las escalera para luego desaparecer entre ellas.
¿Dónde están? ¿En un living o sala o en la cocina?
—Supongo que sabes que ahora tenemos una conversación pendiente — Me dijo mi padre, mirando a Bella que se había mantenido en silencio hasta ahora y a mi alternativamente.
—Lo sé — Admití, levantándome para tomar un vaso y llenarlo de agua para beberme la mitad de un solo trago
—Tenemos que hablar sobre la educación de Will, ahora ya eres padre de un niño de ocho años, que tiene muchas heridas en el alma que debes ayudarle a sanar — Me dijo mi padre
— Irá a un Psicólogo, estaba pensando en una profesora particular, pero aún tiene miedo a las personas, no voy a exponerlo a una muchedumbre que después pueda salir hablando en la prensa — Le dije sentándome, sobre el lavado como lo hacía cuando era niño.
—Lo sé, pero vas a tener que buscar gente de confianza para poder ayudar a ese pequeño. Que por cierto tiene mucho de ambos, la sonrisa y los ojos de Emily, tu cabello, el mismo tono de piel y los mismos gestos cuando querías algo — Me comentó con un aire de soñador.
—Lo encontré, papá, ahora está conmigo y eso es lo que importa. Tengo que aprender a ser padre, de un niño de ocho años
—Sé que lo harás bien, estamos aquí para ayudarte. Tu hermana está loca por conocer a Will, pero James se enfermo y prefirieron mantenerlo en casa — Me había extrañado que mi hermana no se encontrara ahí, pero sabía que su hijo estaba ante todo.
—Mañana será otro día. Buenas Noches Papá — Me despedí para subir por las escaleras y entrar a mi habitación en la cual se encontraba mi madre con mi hijo viendo televisión
—Están viendo tele y no me avisan —Will, se sonrojo le sonreí para recostarme a su lado viendo nuevamente a ese perro rosado que siempre su amo lo asusta, mi pequeño comenzó a reír cuando el perro se golpeaba— Bueno, suficiente televisión por hoy los veo mañana a mis dos amores —Se despidió mi madre besándonos a ambos en las mejillas, Will se cubrió en mi cuello sonriendo, la misma sonrisa que su madre.
Fui a cambiarme y cuando volví para acostarme al lado de él, Will se encontraba profundamente dormido acurrucado en el mismo lado que lo había dejado, me recosté a su lado y lo abracé por la espalda.
—Te amo, hijo. Saldremos adelante, de eso estoy seguro —Le dije besándole su cabello cobrizo, la puerta se abrió y dejo entrar a Bella que estaba ya con su pijama puesto.
— ¿Cómo estas, papá? — Me pregunto sentándose por los pies de la cama, sonreí ante mi nueva etiqueta.
—Abrumado, Feliz y temeroso
—Estamos juntos en esto, ¿cierto? —Me dijo tomando mi piernas, le sonreí sabiendo que ahora ya no estaba solo, saldríamos adelante.
— Lo sé
Ahora estaba más tranquilo que nunca, había encontrado a mi bebé y ahora tenía que ser padre y ayudarlo a sanar todas sus heridas y sabía que no estaba solo en esta lucha para sanar a William Anthony Cullen Beckett y que volviera ser un niño como cualquier otro.
Hoola Se que eh estado Mucho Tiempo Fuera, pero prometo que sera la ultima vez que desaparezca por tanto tempo :)
Muchas Gracias A Mi Beta Regina Baechler que hace que estas incoherencia se vuelvan coherentes :)
Nos vemos en los Reviews
