Traducción autorizada por Alianne82.
No tuvieron otra opción más que hacer una gran boda – Blaine era el príncipe, pronto a ser rey. Y por encima de eso, todo el mundo quería un vistazo a su elegido, el hijo del herrero que robó el corazón del príncipe.
Seguía disculpándose con Kurt sobre la magnitud del evento – sabía que ponía a Kurt incomodo – y Kurt seguía diciéndole que no se preocupara por eso, porque sabía que sería inevitable.
Kurt estuvo increíble en las semanas previas a la boda, calmado y compuesto y sensato cuando Blaine se estaba volviendo loco sobre los detalles, dulcemente emocionado y loco de alegría al llegar a una decisión sobre el pastel y la música y una verdadera ubicación para la ceremonia.
Kurt dibujó ambos trajes para la boda – con el resto de la preparación no tuvo tiempo de hacerlos, pero por su insistencia los padres de Blaine contrataron a Isabelle para ser la costura y Kurt estaba muy agradecido cuando se enteró, abrazó a Blaine tan fuerte, Blaine no tuvo más remedio que tirar de algunos hilos y le consiguió un puesto oficial permanente en la corte.
Le ofreció lo mismo a Burt, pero se negó, en su lugar hablo de retirarse y dejarle el taller a Finn, quien había estado buscando más responsabilidad últimamente. Kurt pensó que era para impresionar a Rachel, quien había estado pasando demasiado tiempo con Finn durante los últimos meses. E incluso con el anuncio de que el futuro rey se casaba con un hombre, Blaine sabía que la ignorancia era todavía un gran problema en los pueblos. Así que él esperaba, aunque nada estaba escrito en piedra todavía, que sería capaz de hablar con Burt para que aceptara un puesto como consejero o Representante de Lima después de su retiro como herrero. Él creía que ya que estaban desesperadamente necesitados de nuevas leyes para proteger a las víctimas de la ignorancia, la perspectiva de alguien que había sido un aldeano durante toda su vida podría ser muy útil.
Pero por ahora, los preparativos para la próxima boda ocupan la mayor parte de su tiempo.
Lo más emocionante que lograron hacer, según Blaine, fue escoger sus habitaciones en el palacio - sus habitaciones de la infancia ya no eran lo suficientemente grande para los dos, y también quería que Kurt tuviera un espacio que fuera de ambos, algo que podrían hacer propio juntos. En realidad no había escasez de habitaciones en el palacio, ya que todos los antepasados de Blaine solía tener un montón de hijos. La mayoría de los cuartos se habían transformado en habitaciones, algunos sirvieron como salas de estar o de simple almacenamiento. Kurt seguía poniendo los ojos en blanco ante la decadencia del lugar, pero aun así tomó la tarea muy en serio, y, finalmente, se instalaron en un privado con tres habitaciones en la planta superior - una sala de estar, un dormitorio (Blaine no podía evitar sonrojarse sobre el pensamiento de un dormitorio común, de hecho Kurt lo molestaban sin piedad y Dios él ama a este hombre con todo su corazón, no podía esperar a compartir su cama), y una tercera habitación lo suficientemente grande para un piano y un escritorio - este era el lugar donde Blaine esperaba pasaran las tardes cuando otras funciones no les requirieran. Tocaría para Kurt mientras dibuja, y tal vez cantarían juntos; Blaine iniciará una pequeña melodía dulce y Kurt se unirá con su hermosa y bella voz...
Tenía ganas de muchas cosas. Todas ellas tenían que ver con Kurt.
Kurt se sentía un poco extraño, dejando la casa de su padre el día de la boda – se estaba mudando y no importaba cuantas veces soñó con dejar este pueblo, se sintió de repente muy melancólico por abandonar su hogar de infancia. Había tenido Buenos momentos aquí también, con su padre y su madre, cuando estaba viva.
Pero estaba ganando más de lo que perdía, sabía esto – se estaba casando, lo que nunca pensó sería posible, y estaba enamorado, tan enamorado, que todavía lo abrumaba a veces.
La ceremonia en sí fue hermosa pero corta, Kurt se sintió un poco mareado durante toda ella, no pudiendo quitar los ojos de Blaine que se veía tan impresionante en la ropa Kurt pensó para él.
Las manos de Blaine estaban temblando mientras sostenía las de Kurt durante la ceremonia pero su voz fue firme cuando dijo sus votos, con los ojos brillantes de felicidad. Kurt enroscaba sus dedos con los de Blaine, dijo sus propios votos en una voz igualmente constante, incluso si se sentía a punto de flotar por la emoción inundaba su pecho.
Bailaron enfrente de todos en la recepción, y Kurt sabía que todas las miradas estaban sobre ellos y no a todos les gustaba lo que veían. Hoy, a él no le importaba. Tenía todo lo que podía alguna vez pedido en su vida. Tenía amor.
Era de noche y el sol ya se estaba poniendo en el oeste para el momento en que lograron escaparse por un rato - Blaine tomó su mano, lo sacó a la terraza donde hablaron por primera vez hace casi dos años. Se veía igual, solamente un poco menos intimidante tras meses de estar expuesto a vivir en el palacio y toda su grandeza y opulencia.
―Oye ―Blaine dijo, tan pronto como estuvieron a solas, de pie frente a Kurt con una sonrisa en su rostro, algo casi tímido en sus ojos.
―Oye tú ―Kurt respondió, luego sonrió ampliamente―. Eres mi esposo.
―Lo soy. ―Blaine bajó los ojos, su sonrisa tan contenta―. Y tú eres el mío.
―Mío ―Kurt repitió, poniendo sus manos en las caderas de Blaine y acercándolo, juntando los rostros para que sus narices se estuvieran tocando―. Eres mío.
―Para siempre ―Blaine prometió, y lo besó.
Este es el final de la historia. Espero lo hayan disfrutado.
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