N/A

Aquí una nueva entrega. De verdad espero les guste.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece porque si me perteneciera Atobe sería novio de Sakuno.


Resumen:

Jamás la había visto llorando de esa manera y todo por culpa de Echizen, sin embargo, era momento de decirle lo que sentía, no importaba si la tenía que esperar porque lo haría... si definitivamente siempre estaría ahí para ella más ahora que era su prometida


Dolor

La chica seguía llorando en sus brazos Dioses estaba odiando a Echizen en este momento por hacer sufrir a su amiga Sakuno en verdad que ese tipo era un imbécil, no era mucho peor que eso de eso no había ninguna duda, además su amiga Osakada también tenía la culpa pero cuando la viera más le valía a esa chica andarse con cuidado porque era capaz de matarla con sus propias manos por lo que le había hecho a su pequeña niña, a la mujer que amaba porque si ya no tenía 12 años ahora tenía 16 años para él ya era una mujer.

- Shhhhh - paso sus manos por la espalda de la chica que solto un débil sollozo había estado llorando demasiado por la traición de su amiga Tomoka y del chico de sus sueños, Ryoma-kun era novio de Tomoka desde hace dos años ¡poco después de que él se fuera a América!, eso era injusto no podía ni quería creerlo pero tan solo, tan solo deseaba que hubieran sido sinceros desde el primer momento quiza de Ryoma se lo esperaba pero de su mejor amiga eso era imposible de creerlo, siempre se habían tenido confiaza entonces ¿porqué ella no se la tuvo?, le dolía demasiado la garganta porque le había gritado con todo lo que tenía a su amiga pero le dolía más el corazon por la traición de la misma.

Atobe solto un suspiro de nueva cuenta para posar la vista en sus compañeros que se detuvieron frente a ellos porque la chica había llegado durante el entrenamiento llorando por lo que había dejado este para consolarla - Esta dormida - les dijo y estos asintieron, la verdad no sabían desde cuando pero ella se había convertido en la chica que siempre les traía un aperitivo durante el entrenamiento de la tarde o durante el entrenamiento de los fines de semana y aunque fuera increíble la apreciaban como a una más de la familia Hiotey por muy loco que sonara - ¿Quieres qué te ayudemos en algo? - pregunto Shishido pero él solo nego con la cabeza - En ese caso hasta mañana - asintió ante la despedida de Oshitari para verlos partir.

Se levanto un poco para cargarla cuidando el no despertarla, camino hasta donde se encontraba su maletín además de su estuche con la raqueta dentro, sento a Sakuno y se coloco en cuclillas no sin antes despertarla - Sujetate a mi espalda te llevare a casa - la chica asintió para colocarse sobre este que se impulso para cargarla y comenzar a andar, quien los viera no creería que ore-sama estuviera cargando a alguien por lo general él llamaría a sus empleados para que llegaran en un auto pero esta situación era diferente él deseaba estar con ella porque quería sentir su calor y no solo eso deseaba cuidarla de todo y de todos.

La respiración de la chica era calmada parecía dormida y no dudaba de que lo estara doblo a la esquina para continuar con su camino, la casa de la chica no estaba lejos al menos agradecía por ya conocerla - Atobe - se sobresalto un poco al escuchar el llamado de ella así que se detuvo - ¿Si? - pensandolo mejor continuo con su camino porque miro al cielo y al parecer empezaría a lloviznar pronto al parecer el cielo entendía el dolor de la chica justo como el lo hacía porque entendía su dolor, entendía el dolor de saber que su mejor amiga la engañara, entendía el dolor de que Echizen fuera un desgraciado, entendía el dolor al saber que el sueño de ser algo de ese chiquillo ya no podría cumplirse, entendía todo el dolor de Sakuno.

- Ayudame - sintio que ella se aferraba a su espalda mientras el llanto comenzaba a correr de nueva cuenta, se detuvo para dejarla en el piso y abrazarla, ella recargo su mentón en el hueco del cuello de él para seguir con el llanto - Te amo Sakuno y siempre te ayudare - quería declararsele desde hace mucho pero tenía miedo, sin embargo, era momento de que ella se enterara de sus sentimientos además algún día se iba a enterar después de todo, la lluvia comenzo y ninguno de los dos se movio de donde estaba, dejaron que la lluvia los cubriera por completo, era momento de empezar de nuevo.


Habían pasado dos años desde aquella tarde en la que ella decidio empezar de cero, donde acepto aún sin decirselo los sentimientos de Atobe aunque este de alguna manera ya estuviera enterado, ahora tenía 18 años, miro el anillo de compromiso y sonrió enternecida porque si... era la prometida de Atobe, escucho el timbre así que tomo su bolso para bajar corriendo - ¡Nos vemos más tarde abuela! - cerro la puerta tras de si para ver a Keigo que la veía con una sonrisa ladina, se le notaba en los ojos lo mucho que la amaba al igual que en los de ella porque no tenía ninguna duda de que lo amaba.

Comenzaron a caminar tomados de la mano con una sonrisa en sus labios - ¿Cómo estuvo tu día? - pregunto ella refiriendose a la mañana de entrenamiento a la que no logro asistir porque tenía consulta médica - Bien, me estoy encargando de mejorar la Silver Pair - contesto este mientras doblaban la esquina - Conociendo a Ryou apuesto a que te ha gritado varias veces - dijo esta riendo suavemente mientras su prometido asentía con la cabeza y una venita salía en su ojo derecho - Me ha dicho "Te estas volviendo un maníatico con la preparación de nuestra pareja conociendote más bien quieres ayudar con tu boda pero como no te dejan", ha hecho que todos terminen burlandose de mi - termino con un leve mohín que hizo reir más a su prometida.

- ¿A dónde iremos? - pregunto la chica tratando de cambiar el tema a lo que este tan solo señalo la heladería frente a ellos - Después de comer un helado iremos a mi casa quiero estar contigo mejor dicho quiero dormir en tu regazo - no habían tenido intimidad sexual aún porque ambos deseaban tenerla en su luna de miel. Entraron en el establecimiento y ella se quedo petrificada al ver frente a ellos a Echizen de la mano de Osakada, desde el día en que ambos decidieron empezar de nuevo ella dejo de hablarle a esta, Atobe la miro y no sintio dolor solo sintio que no quería hablar con ellos por lo que la conduzco para rodear a la pareja.

Tomaron asiento y él se inclino levemente para robarle un beso que ella acepto gustosa pues la verdad es que extrañaba sus besos y eso que le había dado uno durante la anterior noche - Te amo - le dijo ella con esa sonrisa tan típica y él tan solo la volvio a besar... si definitivamente siempre cuidaría de ella más ahora que era su prometida, en dos meses se convertiría en su esposa y seguiría cuidandola siempre porque era el amor de su vida de eso no había ninguna duda.

Ambos se amaban, el día que la lluvia caía sobre ellos ambos entendieron que su destino era juntos, que eran el uno para el otro, ella entendio que Atobe era su príncipe y él entendio que ella era su princesa, ambos tenían algo en común, ambos entendían el dolor del otro por esa simple razón eran almas gemelas.


N/A

Espero les haya gustado esta nueva entrega de esta serie que se me ocurrio mientras estaba en el hospital y miraba la lluvia que afuera caía.

Gracias por leer.