Estrellas

"Los sueños si pueden volverse realidad, si lo deseamos con fuerza. Puedes tenerlo todo en esta vida si sacrificas todo lo demás por ello."

J.M. Barrie, Peter Pan

Sin comprender nada y sin entender del todo porque seguía allí, solo se quedo quieto y en silencio al comprender que sus preguntas o quejas jamás serian atendidas por su captor. Aquel héroe mitad fuego mitad hielo que solo se limitaba a conducir mirando al frente.

No le prestaba atención, ni si quiera un poco. No lo hizo cuando le ordeno que se pusiera el cinturón, cosa a la que accedió casi de inmediato, y tampoco cuando se detuvo en la cochera de un complejo de apartamentos en la parte residencial de Musutafu sacándolo de la cabina casi a la fuerza tomándolo de la muñeca y dirigiéndose al ascensor.

Casi había olvidado el tacto de Todoroki, y no pudo evitar sentirse nervioso. Lo tomó con su lado derecho, aquel lado de su cuerpo que es unos pocos grados más frio de lo normal, el había aprendido eso del tiempo en el que estaban en U.A durante aquellas noches en las que, apretados uno junto al otro, veía películas o estudiaban. Se perdió en sus pensamientos rememorando aquellas épocas, pero rápidamente fue sacado de su burbuja al escuchar la puerta que asumía era del departamento de Todoroki, cerrándose con fuerza.

Todoroki soltó su muñeca en aquel momento. El instinto de huir era fuerte, pero era como si Todoroki pudiera entender lo que su mente planeaba y se había puesto entre su única posible salida.

Se sentía atrapado, tan indefenso como nunca antes.

Prefería mil veces estar enfrentando a One for All en vez de sentir la mirada fría de Todoroki, aquella mirada cargada de odio y algo más que se dirigía hacia él.

Lo había pedido.

No es como si alguna vez hubiera sido suyo, pero esa amistad era tan especial y esos ojos heterocromáticos lo miraban de forma tan única en el pasado que le dolía en sobre manera recibir ese trato frio.

"¿Qué esperabas Izuku? ¿Qué se lance a tus brazos luego de haberlo ignorado?"

Por supuesto que no, no había motivo para ello. Ni hoy ni nunca para que Todoroki sintiera, aunque sea un poco de amor hacia él, por el contrario, Todoroki debería estar odiándolo en este momento. ¿será por eso que lo trajo aquí, para decirle lo mucho que lo odia ahora?

—Te odio Midoriya, como no tienes idea—soltó Todoroki, luego de unos momentos de silencio.

Por un momento creyó escuchar el lastimoso sonido de su propio corazón haciéndose añicos junto con un sonido ahogado de su garganta al escuchar aquella declaración cargada del mismo sentimiento que se le transmitía.

Quería llorar.

Derramar las lágrimas que por tanto tiempo contuvo, tirarse al suelo y rogar por clemencia. ¿Cuándo fue que pensó que podría vivir sin la amistad de Todoroki? ¿de dónde salió la estúpida idea de que era mejor alejarse a mantener su amistad?

Idiota

Idiota

Idiota

Se repita una y mil veces en su corazón.

Sabía que Todoroki no lo amaría del mismo modo que él lo hace, pero por lo menos lo estimaba, era importante para él, tenía su calidez en las tardes frías, sabia de sus inseguridades, le brindo confianza, le expresaba su cariño, se hicieron promesas, sabia que lo consideraba como su familia y en noches como esta, llenas de estrellas, solían salir juntos a verlas lejos de la ciudad o en algún parque.

¿Por qué creyó que todo eso no era importante?

Llevó sus manos a su rostro tratando de contener su llanto.

—Lo siento, de verdad lo siento—escapaba de entre cada quejido, su voz sonaba rota como si le faltara el aire.

Pero aun así no podía mirarlo y Todoroki quería ver su rostro.

Quería ver su expresión rota, sus lagrimas caer de su rostro, quería ver el reflejo de su propia desdicha, aquella que sufrió el tiempo que no supo nada de Midoriya, cuando se dio cuenta de sus sentimientos, cuando supo que jamás seria correspondido, cuando se dio cuenta que era despreciado por aquel que tanto amaba.

Cuando por fin Midoriya levanto su rostro lleno de lágrimas, no era como se lo había imaginado.

—Lo siento, lo siento…

Seguía repitiendo sin descanso.

¿De verdad lo lamentaba? Todoroki no podía creerlo. No del todo al menos.

No después de la forma en la que se fue.

No después de haberlo ignorado por semanas.

No después de años pensando que lo repudiaba por amarlo.

Todoroki no podía hallar la manera de no sentir el odio que siente, así como tampoco podía ignorar el amor que brota por cada poro de su piel, ese amor que le ruega una y mil veces que lo abrase, que lo consuele, que bese con amor cada una de sus lágrimas. Y era tan contradictorio y frustrante no saber con exactitud qué era lo correcto y que no, que su cabeza daba vueltas mientras Midoriya se deshacía en disculpas.

Y eso lo irritaba en cierta medida, pero también alimentaba su curiosidad.

—Solo quiero saber algo—avanzó hacia Midoriya con nervios, pero decidido a tener su respuesta, aquella que le dolería y lo obligaría a dejar todo atrás— ¿Por qué te fuiste e intentaste dejarme atrás? ¿Acaso me repudias por algo que hice?

¿O que siento?

Quiso agregar, pero no tuvo el valor de hacerlo.

—¡Jamás! —soltó de inmediato sosteniéndolo de los hombros con fuerza—¡tú jamás hiciste nada malo!

Aquello pareció encender la ira de Midoriya de algún modo y no entendía por qué.

—¡Fui yo! Todoroki... El culpable soy yo... — se acercó sin dejar de sostenerlo, pero disminuyó su agarre.

Sintió el temblor de su cuerpo, la forma en la que se sostenía de él como si se fuera a caer, el nerviosismo de su cercanía se hacía presente, aún más cuando enfocó su mirada esmeralda, opacada por lágrimas, en sus fríos ojos heterocromáticos.

Una sonrisa triste y melancólica surcó por su rostro.

—Supongo que ya no tengo nada que perder—Le dijo soltando sus hombros, avanzó un paso más y la distancia entre ellos era casi inexistente, luego las yemas de sus dedos se deslizaron con delicadeza sobre su rostro—Yo me fui porque quería olvidarme del amor que siento por ti, esa es la verdad. Tú no hiciste nada malo, tal vez tu único error fue ser amable conmigo, pero al fin y al cabo no es tu culpa que yo me enamorara de ti. Lo siento Todoroki, seguro te da asco mi presencia, pero yo no puedo evitar-

Un golpe seco retiró sus manos con violencia del rostro de Todoroki obligándolo a retroceder tres pasos lejos de él.

—¿To-Todoroki?

—¡No te atrevas a tocarme! — soltó contrariado.

—¡Lo siento, pero ahora puedes entenderme! —sostuvo su mano lastimada por el golpe brusco que recibió, aunque no dolía tanto como el rechazo que sentía de parte de Todoroki—¡sabia que reaccionarias así! ¡que no entenderías, que me odiarías por traicionar nuestra amistad!

—¿Que hice Midoriya?… dime ¿alguna vez te hice algo? —su voz sonaba grave, oscura y aún más enojada de lo que estaba antes, causando miedo en el ojiverde.

—¿A que te refieres?

—¡¿Alguna vez te di alguna señal que te odiaría por ello, a ti o a alguien?! ¡¿Te pareció que era el tipo de persona que discriminaría a alguien por amar?! ¡¿Ese era tu concepto de mí?!

No pudo responder. Solo se quedo en silencio absorte en la mirada heterocromática y en como una lagrimas empezaban a caer de su rostro.

—¿Qué podía hacer Todoroki? —soltó como en un susurro luego de unos minutos— tenía miedo, no quería perderte. Yo estaba asustado, solo quería deshacerme de estos sentimientos y volver a verte como el amigo que tú veías en mí, pero no pude, así que pensé que si me alejaba de ti podría enterrar todo esto y tomé la primera oportunidad y me fui ¿Qué más podía hacer? Estaba tan desesperado, tú ya tenías a alguien a tu lado y yo seguía amándote en secreto. No podía vivir así.

La desesperación en su voz, el vacío de su mirada y las lagrimas de su rostro no bastaban para Todoroki, no dejaría de decirle lo que pensaba por pena. Este era el momento, esto era lo que había esperado por tanto tiempo.

Midoriya, su amado y preciado amigo, estaba frente suyo admitiendo sus sentimientos luego de tres largos años de ausencia aclarándole al fin el porqué de su partida.

Si era lo que esperaba ¿Por qué no era feliz?

Oh, claro. Se fue para olvidarlo, lo dejo en la incertidumbre y volvió y no se molestó en verlo o en mandarle si quiera un saludo, es más tenia planeado huir de allí sin llamar su atención.

Midoriya lo amó, sí. ¿pero qué significaba eso para él ahora?

—¿Lo lograste Midoriya? —preguntó con sorna secando con furia las pocas lágrimas en su rostro.

—Por favor Todoroki… no me preguntes eso

—¿Por qué no? Te fuiste para olvidarme así que asumo que lo lograste y lo hiciste tan bien que no quisiste volver a verme. Todo tenía que estar bajo tu control sin los detestables sentimientos que tenias por mi que no te detuviste a pensar en cómo me afectaría. Volviste a asumir que, así como te "repudiaría" por amarme, a mí no me dolería lo que hiciste, que no me preguntaría que había hecho mal para alejarte de mí, jamás te preguntaste-

Se detuvo llevando sus manos a su pecho intentando calmar la furia que llevaba dentro.

—Jamás me preguntaste si yo sentía lo mismo—le sostuvo la mirada fuerte y decidida.

Lo diría, se desharía de todo esto, no había porque albergar esperanza. Observó su mano izquierda, aquella que se encendió en llamas por primera vez por las palabras acertadas del que consideraría su primer amor y que ahora estaba seguro dejaría atrás por fin.

—Si hubieras hablado conmigo, si me lo hubieras dicho tal vez yo… habría entendido antes que lo que tu presencia significaba para mí era más que amistad

No valía la pena intentarlo, se decía a sí mismo, porque este amor los destruiría a ambos. Dos seres con corazones frágiles y tan llenos de inseguridades, de conflictos, de palabras no dichas y de sentimientos que quedarían en el olvido por el simple hecho de no ser honestos en uno con el otro. Porque ahora, luego de esto, luego de saber cómo Midoriya detesto esos sentimientos desde que los tuvo, no sabía si lo odiaba o lo amaba.

—¿Q-qué quieres decir con eso?

Si pudiera volver a atrás, si pudiera haberse dado cuenta antes, aquel día en aquella banca de un parque mirando las estrellas en sus ojos verdes, podría haber sabido que el embelesante sentimiento de querer hacer eterno un momento significaba sentir amor se lo pudo haber confesado allí mismo, no tres sino cuatro o inclusive cinco años antes, cuando su amor era puro y no lleno de odio como el que corre por su ser ahora.

Pero el tiempo no vuelve, y tampoco se borra el daño sufrido.

Midoriya ya lo olvidó, dejo atrás ese amor, entonces a él solo le corresponde hacer lo mismo ¿verdad?

—Será mejor que te vallas, creo que ya todo se aclaró—puso las manos en sus bolsillos y con un gesto de indiferencia se dispuso a subir a su habitación—conoces la salida.

Pasó fríamente sin decir nada más por el costado de un Midoriya que no podía entender lo que pasa.

¿Cómo debía de interpretar eso?

Si hubieras hablado conmigo, si me lo hubieras dicho tal vez yo… habría entendido antes que lo que tu presencia significaba para mí era más que amistad

¿Eso quería decir que también lo amaba?

¿Era eso?

—¡Todoroki espera! —respiraba agitado. Su corazón dio un vuelco que lo dejo sin aliento al comprender a cabalidad sus palabras.

Lo amaba.

Todoroki Shoto, su amigo, aquel a quien atesoro por tanto tiempo y que jamás pudo olvidar, lo amaba.

No.

Se repitió, no podía hacerse de ilusiones, no soportaría una vez más verse abatido por el desamor. Todoroki tenia que ser claro, él mismo tenia que serlo.

—No sé si me entendiste-

—Entendí perfectamente— dijo sin voltear cortándole sus palabras—odiabas lo que sentías por mí, te fuiste y olvidaste. Fin de la historia.

—Todoroki—se acercó a él y lo obligo a mirarlo tomando su rostro entre sus manos llenas de cicatrices, pero rápidamente las manos del más alto tomaron las suyas para quitarlas. Tuvo que ejercer fuerza para no permitírselo, lo que tenía que decirle tenía que hacerlo mirándolo a los ojos—En esencia eso fue lo que hice, pero, yo nunca dije que te haya olvidado. Es todo lo contrario, no ha habido día que no haya pensado en ti, por más que quisiera no hacerlo, siempre eras el dueño de mis pensamientos y no quería verte porque sabia que si te veía una vez más estos sentimientos se saldrían de control.

El agarre que ejercía presión en sus muñecas se detuvo. Todoroki lo soltó, pero aun así Midoriya se resistía a dejar de sostener su rostro entre sus manos.

—Aún te amo—acaricio con el pulgar su mejilla, entre los limites de la piel de su cicatriz. Se acerco a él dispuesto a cumplir de una vez por todas su fantasía recurrente de juntar sus labios, de mezclar sus almas en un beso y sentir que el amor que guardó por años al fin seria correspondido.

Dejó que guiara su rostro con la calidez de sus manos, sus ojos se cerraron por instinto dejando caer lagrimas que estaba reservando para la soledad de su habitación, sintió la respiración de Midoriya sobre sus labios y el momento se sintia eterno y tan frágil que no se quiso mover o decir algo, pero al sentir el ligero roce de los labios ajenos sobre los suyos de inmediato su cuerpo reacciono girando su rostro evitando todo contacto.

—Lo siento—soltó retrocediendo lejos de la entristecida mirada de Midoriya—yo pase años intentando comprender lo que sentía, intentando olvidar, así como tú, pero siendo sincero no he podido hacerlo, en algún punto, mi amor por ti ya no era solo eso. Quería verte sufrir como yo sufrí, quería que alguien, quien sea, te causara el mismo dolor que por años viví sin tu presencia. Midoriya, yo ya no se si lo que siento por ti es amor o es odio, pero definitivamente no es el mismo amor que tuve hace años. Lo siento, pero lo mejor será que te vallas.

—Pero, Todoroki yo puedo-

—Vete por favor.

Midoriya entendió, en aquella frase, el sufrimiento de Todoroki durante todo ese tiempo. También entendió que no quería seguir sufriendo, que estaba confundido, que no sabia lo que sentía por él. No podía presionarlo, no ahora mientras intentaba mantenerse seguro y firme frente a él, aunque por dentro sabía que estaba asustado.

Siempre fue así, Todoroki Shoto para lo ojos del mundo era el chico fuerte, valiente y con grandes habilidades para convertirse en un gran héroe, pero para él, para el Midoriya del pasado que tenía su plena confianza era un chico frágil, lleno de inseguridades y temores, que no sabia exactamente que era recibir amor.

Bien dicen que no puedes dar lo que no recibiste y siendo alguien que creció con el amor incondicional de su madre se esforzó en darle a Todoroki todo el afecto que pudiera, viendo crecer en su mirada fría y triste el afecto que poco a poco comenzaba a mostrarse en el brillo renovado de sus ojos. Primero para su madre y su hermana, luego para sus hermanos e inclusive en buenos tiempos hacia su padre. Y ahora entendía que ese afecto y amor que le correspondían a él y solo a él llegaron de una forma tan suave como un arrullo o como el viento frio que se colaba por la terraza que no supo identificarlo como "amor". Del mismo modo era un sentimiento tan frágil que podía transformarse en algo a lo que Todoroki si estaba acostumbrado. Al odio que lleva dentro, a los recuerdos tristes y a las miradas llenas de dolor y lágrimas.

Se dio la vuelta sin nada más que pudiera hacer.

Tal vez era lo mejor.

Pero el malestar de su corazón y la esperanza que volvía a nacer le decía lo contrario. No podía rendirse, no podía renunciar ahora que sabía que Todoroki sentía aún algo de amor hacia él. Tal vez este dañado, roto y con manchas de odio, pero cree fervientemente que puede repararlo, que puede volver a caminar junto a él no solo como amigos, sino que puede tomar su mano, abrazarlo y demostrarle que su amor es incondicional y que no lo dejara.

Con eso en mente tomó el pomo de la puerta.

—No me rendiré ahora que se que hay algo de amor en ti hacia mí, me voy aferrar a él, no lo soltaré y no lo dejare ir por más minúsculo que sea. Todoroki, hasta el día que me veas a los ojos y me digas con sinceridad que ya no me amas, yo seguiré intentando llegar hacia ti con todo lo que tengo. Es una promesa.

No esperó escuchar una respuesta, sabía que no la tendría, así que solo salió del departamento sin decir nada más.

Todoroki cayó al suelo luego de escuchar el sonido de la puerta cerrarse con las mejillas encendidas, el corazón palpitando, el nudo en su garganta y el eco de las palabras de Midoriya resonando en las paredes de su memoria.

Ahogó el sonido de su llanto y dejo fluir solo las lágrimas, buscó la cajetilla de cigarrillos y abrió una botella de vino.

Odiaba como él podía llevarlo a esos límites.

Odiaba como lo tenía entre sus manos solo con palabras.

Odiaba su determinación y la forma en la que se imponía en su vida.

Tal vez antes era sin intención, pero ahora Midoriya había sido claro y su intromisión en su vida seria apropósito.

Maldición, cuanto lo odiaba y lo amaba a la vez.

Al día siguiente del "incidente" como había elegido llamarlo, con los ojos rojos y un aspecto desaliñado nada típico de él, buscó a Aizawa preocupado por haber descuidado su trabajo como héroe y le pregunto sobre el mensaje de colaboración para una misión y su ex profesor había admitido, sin vergüenza alguna y algo irritado, que lo citó apropósito para que se encontrara con Midoriya.

"Era realmente fastidioso verlos evitarse y me estaba hartando de las quejas de All Might"

Fue lo que le dijo. Y no sabia si agradecerle o molestarse por ello.

El resto de la semana fue normal.

Pero dos semanas después de su última conversación las noticias de que el héroe "Deku" había vuelto a Japón estaban en todos los noticieros y revistas junto con una carta en el buzón de su departamento, no tenia sello de la oficina postal lo que sugería que no fue dejado por el cartero, sino que posiblemente el emisor en persona fue a dejarla en su buzón. Con algo de sospechas y recelo se decidió a abrir el sobre al ver las iniciales M.I en la parte inferior del mismo.

Recuerdo claramente el tiempo que pasábamos juntos en U.A, recuerdo nuestras tardes de películas y los paseos ocasionales bajo las estrellas.

Recuerdo el roce de nuestras manos y como me sonrojaba pensando en cuanto anhelaba que tomaras mis manos entre las tuyas y que entendieras que te amaba porque tenía miedo de decírtelo en palabras. Recuerdo a mi yo de la preparatoria llegando a mi habitación y dejar escapar un millón de suspiros inspirados solo en la memoria de tu sonrisa, esa sonrisa que solo era para mí y que me sentía tan honrado de apreciar.

¿Qué ha cambiado desde ese momento?

Absolutamente nada.

Porque sé que en algún momento volveremos a vivir esas memorias, que volveremos a ver las estrellas juntos, pero que esta vez tendré el valor de tomar tus manos entre las mías, decirte una y mil veces que te amo y suspirar sobre tus labios palabras de amor para ver tu sonrisa destellar aún más que las estrellas.

No sé cuándo sucederá.

No sé cuándo tu corazón se sienta listo para volver a mí, para volver a reconocerme, primero, como tu amigo y luego, conforme pase el tiempo, tenga el honor de ser llamado tu amor.

No sé cuánto tiempo pase, pero estaré aquí, en ese parque que solíamos visitar, bajo el manto de las estrellas esperando por ti, pase lo que pase, siempre esperare por ti.

Siempre tuyo,

Midoriya Izuku.

Sus dedos temblaron sobre el papel, arrugándolo las esquinas un poco y distorsionando la fina escritura que en ella se plasmaba. Si mal no recordaba en algún momento le había confesado a Midoriya que las cartas tenían un efecto más personal que los mensajes de texto o los correos electrónicos por lo cual prefería escribirle a su madre mediante ellas. Le había dicho que era como si pudiera plasmar sus sentimientos en cada frase por la forma en como escribía, el pulso y la intensidad de cada trazo. En ese momento Midoriya bromeó sobre que le gustaría escribirle también.

"Así podrías averiguar como me siento en realidad cuando conversamos"

Ambos se sonrieron y le aseguró que sería una total pérdida de tiempo estando a un piso de distancia y seria cansado estar subiendo y bajando.

Ahora se preguntaba si en realidad fue una broma o si Midoriya habría querido que supiera de sus sentimientos.

Aliso el papel y lo guardó en el sobre dejándolo olvidado en el buró de su habitación.

Mas las palabras que había leído jamás dejaron su memoria.

¿Sabes? A veces pienso en si algún día reencarnaremos ¿suena tonto?

Lo que pasa es que tuve un sueño. En mi sueño yo era un viajero en busca de paz para mi pueblo, me encontraba con Uraraka que era una bruja e Iida, un caballero de brillante armadura, juntos tratábamos de detener al mal de ese mundo.

En algún punto de nuestro viaje te encontrábamos. Tú eras el príncipe de las tierras que visitábamos. Tenías esa misma mirada seria que recuerdo antes del festival deportivo y me admitiste querer huir de tu padre, te conté de nuestro viaje y te invité a unírtenos. Aceptaste casi de inmediato y fui feliz de arrebatarte del lugar que te hacia sufrir. Conforme avanzábamos en nuestra travesía te conocía más y más y no podía evitar enamorarme de ti pero no dije nada.

Se nos unió Kaachan, que era el señor de las tierras de los dragones y Kirishima, que podía transformarse en dragón y que era sirviente de Kaachan.

En algún punto, en medio de la batalla final, estaba tan concentrado en vencer al villano principal que no me percate del ataque que iba dirigido hacia mi hasta que fue demasiado tarde. Pensé que moriría, pero en cambio te vi caer delante de mí, estaba tan enfurecido que desperté algún poder oculto y pude vencer a los villanos. Los maté, algo no muy heroico hoy en día, pero al verte herido lo único que quería era acabar con todo. Una vez que mi ira de aplacó pude correr a tu lado, te abracé con fuerza, había asumido que estabas muerto, pero abriste los ojos y me miraste con amor. Soltaste un "te amo" y solo atine a abrazarte más fuerte como si pudiera detener tu vida entre mis manos, pero fue imposible. En ese momento te prometí que, en otra vida, no importa cómo o cuando estaría a tu lado sin importar que.

Mi sueño termino cuando tome mi espada acabando con mi vida con mis propias manos hundido en la depresión, sin tu amor no había nada en este mundo para mí.

Desperté llorando, tomé lápiz y papel y escribí esto.

Tal vez es improbable pero que tal si es una vida pasada. Tal vez en un mundo alterno no pude decirte nunca que te amaba así que me decidí a decirte una y mil veces que te amo por aquella vida pasada o vidas en las cuales no pude decírtelo.

Todoroki Shoto te amo, en esta vida y en las próximas siempre te amare.

Por siempre tuyo,

Midoriya Izuku.

Las cartas no dejaban de llegar todos los días sin excepción, cada vez que se levantaba había una en el buzón. Se preguntaba cuan temprano Midoriya se levantaba para dejarlas antes de que él despertara o de donde sacaba el tiempo para escribirlas con lo agitado que estaba su vida desde que pisó Japón.

Las cartas empezaban a ser un número considerable y el cajón de su buró ya no era suficiente así que les tuvo que comprar un pequeño baúl para poder guardarlas con cuidado. Los temas se volvían diversos, desde como le había ido en el trabajo, alguna curiosidad, un sueño, un poema, algo que le recordara a él durante el día o recuerdos de U.A.

No importaba que, cada día se sorprendía a si mismo al sentir el entusiasmo palpitando en su pecho con la expectativa de leer una nueva carta. Pero una mañana no hubo carta.

Solo el sonido incesante de las sirenas a lo lejos y el sonido de su celular.

Corrió con todo lo que sus piernas le permitieron ante el llamado de una emergencia en la ciudad.

Se habían convocado a todos los héroes disponibles y la situación era un caos.

Se escuchan estruendos desde el centro del desastre y corrió hasta el lugar encontrando a Deku batallando con el cuerpo herido y ensangrentado. Se posicionó a su costado y sin decir palabra alguna ambos combatieron. Se esforzó al máximo, dando todo de si intentando acaparar todos los ataques para disminuir la carga de Deku.

Acabaron juntos con el villano, pero este intentó, desde el suelo, lanzar un ultimo ataque. No tuvo tiempo de reaccionar, solo vio como uno de sus dedos se trasformaba en una filosa membrana y se estiraba hacia él, no hubo fuego ni hielo, no atino a responder con nada solo cerro los ojos esperando por el dolor punzante de la herida, pero no pudo sentirlo.

En un abrir y cerrar de ojos había sido lanzado a tres metros de distancia. Entre la nube de polvo pudo enfocar su mirada en la figura de Deku, y el corazón se le detuvo al verlo atravesado por uno de sus costados.

El villano retrocedió dejándolo caer al suelo en un charco de sangre y sonrió con maldad. Se puso de pie como pudo y corrió hasta él, vislumbro al villano intentando atacarlo una vez más, pero esta vez no lo dejaría. Dagas de hielo salieron de su lado derecho, fuertes, veloces y mortales como nunca antes atravesaron al villano sin un atisbo de remordimiento una y otra vez.

Una vez asegurado que el villano no respirara tomo el cuerpo del héroe entre sus brazos.

Llamo su nombre innumerables veces entre llanto, escuchó a los helicópteros cerca y con desesperación llamo apoyo. A lo lejos distinguió a Uravity haciendo flotar al equipo médico.

Con lo poco de fuerza que le quedaba intento levantar a Midoriya entre sus brazos para llevarlo hasta allá pero un débil susurro detuvo sus esfuerzos.

—Todoroki, no te sobre esfuerces tú también estas herido— soltó el héroe desde el suelo.

—Ese ataque estaba dirigido a mis no tenías que-

—Si tenía—soltó abriendo con esfuerzo los ojos—¿recuerdas el sueño que te conté? No iba a permitir que sucediera así.

—¡Y ahora que, me volverás a dejar solo! —le gritó en su desesperación

—Tu vida es más importante para mi que la mía, no me importa morir por ti —con dificultad toco el rostro de Todoroki limpiando las lagrimas de sus ojos— Shouto te amo, nunca lo olvides.

Su mano cayó, y sus ojos se cerraron.

—¿Midoriya?

Un grito se escucho a lo lejos y ráfagas de fuego y hielo de desprendieron sin control. Aprisionó el cuerpo de Midoriya al suyo.

No tiene caso vivir así.

Pensaba mientras su hielo se densificaba y empezaba a cubrirlo con cuidado de no dañar el cuerpo que sostenía con fervor en sus brazos. Solo necesitaba una ráfaga de fuego sobre su cuerpo y el choque de temperatura acabaría con su vida. Se abrazo fuertemente a su amado sosteniéndolo contra su pecho.

Te amo.

Susurró y luego todo de volvió negro.

Cuando abrió los ojos el techo blanco de lo que asumió era un hospital lo recibió fríamente. Giro su rostro y vio a Yaoyorozu dormida en una silla al lado de su cama.

Segundos después Awase entro con dos tazas de café, pero al verlo despierto de inmediato salió a buscar una enfermera.

Se sentía como perdido, sin saber que hacer o que decir. Recordaba lo que había pasado, pero no podía reaccionar a ello. El doctor le mencionó que aparte de sus heridas estaban tratándolo de hipotermia pero que todo estaba controlado.

Ni bien salió el doctor, Yaoyorozu lo ayudo a sentarse para luego darle una cachetada en el rostro y gritarle lo idiota que había sido.

Por un momento no supo a lo que se refería, no podía recordar más allá del cuerpo de Midoriya siendo atravesado por el ataque del villano. La miró tratando de entender a qué se refería. Awase, que había regresado con el doctor, prendió el televisor de la habitación y coloco un canal de noticias cualquiera.

Las imágenes se repetían una y otra vez, borrosas en la pantalla por la lejanía y el humo del campo de batalla, pero pudo distinguirse a si mismo abrazando el cuerpo de Midoriya siendo cubiertos por el hielo de su kosei fuera de control. A su lado estaba el villano que había sido atravesado por varias dagas de hielo.

Hielo se formaba a su alrededor, pero de un momento a otro todo se disipó y el hielo desapareció. Eraser Head estaba frente a él activando su kosei anulando el suyo. En las imágenes del noticiario no podían distinguirse, pero recordó las palabras de Aizawa en su mente.

¡Todoroki, Midoriya esta vivo! ¡tenemos que atenderlos, ya paso el peligro suéltalo ya!

Luego se desmayo con Midoriya en sus brazos.

Reacciono antes esto y se levanto de su cama.

—¡¿Yaoyorozu donde esta Midoriya?!

—¡Todoroki tranquilízate!

—¡Tengo que verlo!

Busco la habitación con desesperación y en la puerta encontró a Uravity, Ingenium y Red Riot visiblemente heridos junto con Inko que lloraba aferrada a la mascara del traje de Deku.

Se acerco a Inko temiendo lo peor, pero antes de formular sus preguntas el doctor salió para dar el informe.

"Perdió mucha sangre, tiene múltiples huesos rotos y una contusión, está fuera de peligro, pero aun no ha podido despertar…"

Fue todo lo que pudo oír antes de ingresar al cuarto.

La vista no era para nada agradable.

Se quedo en shock de solo verlo, lleno de vendas, con su bello rostro lastimado y conectado a numerosas maquinas.

—Midoriya…

La recuperación fue larga, más de lo que había imaginado, pero no se despego de Midoriya ni por un segundo. Fue una bendición verlo abrir sus ojos, solo Inko y él durante la noche.

Conversaron un poco sobre su estado y como terminó la batalla, Inko estaba de mucho mejor humor y besaba el rostro de su hijo en todo momento hasta que se puso de pie excusándose en que tenia que hablar con el doctor.

Todoroki que es estaba al lado de la cama tomó asiento en la silla cercana.

—¿No deberías estar trabajando, Todoroki?

—Estoy de permiso—soltó con una sonrisa melancólica—aparte de mi permiso médico tengo también una audiencia antes de poder volver al deber debido a lo que paso ese día.

—¿Audiencia? —preguntó Midoriya extrañado

—Perdí el control de mi kosei cuando te vi herido—apretó fuertemente los puños, el solo recuerdo le provocaba demasiadas emociones—maté al villano y-

Se detuvo ante la mirada descolocada de Midoriya.

—No me digas que tú…

—Intente morir contigo Midoriya, si no hubiera sido por Aizawa que desactivo mi kosei estaría muerto ahora— dijo acomodando su cabello en una clara señal de incomodidad.

—¡Como se te ocurre algo así! ¡¿en que diablos pensabas?! —soltó por fin enojado Midoriya

—¡Pensaba en ti! ¡en que no quería estar lejos de ti una vez más! ¡no me importaba si era en este mundo o en otro! —enfocó su mirada heterocromática en los orbes verdes de Midoriya que lo miraba abatido—sentía que sin ti ni podría seguir viviendo.

—Todoroki-

Shouto— le corrigió— me llamaste Shouto antes de caer inconsciente.

—lo recuerdo—dijo sonrojado Midoriya acomodando un par de mechones verdes detrás de su oreja con nerviosismo—recuerdo cuando te llamé por tu nombre y porque lo hice, Shouto

El sabor de su nombre en su boca, no con el tono de héroe, sino con uno mas personal, uno que se sentía dulce en sus labios, uno que le conmovía en sobremanera.

Así como también hacia palpitar el corazón de Todoroki.

Izuku…— soltó Shouto y el corazón de Midoriya se sumó al compás del de Todoroki al sentir cada silaba pronunciada con amor.

No hubo mas palabras de por medio.

Solo sus manos entrelazadas sobre las sabanas del hospital y sus cuerpos abrazados durmiendo uno al lado del otro.

—Shouto—dijo meciéndose con suavidad en el columpio de un parque en medio de la noche luego de 5 largas semanas de tratamiento y ya con el alta médica.

—Dime Izuku—le respondió en el columpio que se encontraba a su lado

Izuku se detuvo de golpe y busco algo entre su bolso. Cuando lo encontró le entrego de inmediato el sobre al que estaba tan acostumbrado pero este lucia sucio, roto y con rastros de sangre.

—No pude entregarte este ese día—lo miró esperando que lo tomara.

Extendió su mano tomando el sobre. Miró a Izuku como si le pidiera permiso para abrirlo en ese momento, el joven héroe solo asintió mostrando su aceptación y volvió a mecerse en el columpio.

¿Te he dicho alguna vez que tus ojos son como dos hermosas estrellas?

No, espera. Tus ojos son más bellos que cualquier estrella, astro, galaxia o si quieres universo.

Podría decir que me enamore de ellos a primera vista, a pesar de estar tristes y opacos tenían algo que me llamaba a mirarlos sin descanso, sus colores eran tan atrayentes que quería descubrir sus distintas tonalidades y cuando tú no me veías me embelesaba en ellos y soñaba con el día en que me vieran solo a mí.

Cuando me retaste en el festival deportivo, me quedé sin aliento, a pesar de la tristeza y el atisbo de rencor en ellos, eran bellos, más de lo que imagine y me pregunté que sería verlos brillar de alegría y paz. Tal vez ahora entiendas porque me esforcé tanto en nuestra batalla.

Tus ojos se veían tan tristes que yo quería que ser el que los iluminara, aunque sea un poco.

Y luego de ello soñaba día y noche con cómo se verían esos ojos si me mirasen con afecto.

Cuando por fin fuimos amigos y tus ojos se fijaron en mi como alguien importante en tu vida, no fue como lo imaginaba. Fue mucho más de lo que mi corazón pudo soportar y cada día con la cercanía eran más y más bellos.

Incluso ahora no puedo dejar de mirarlos, no importa si es a través de la pantalla del televisor o en alguna revista, verte patrullar de lejos o en una colaboración de trabajo. Tus ojos me llaman, no importa que esté haciendo, me pierdo en ellos y me rindo a tus pies, inundado por el amor que siento por ti que se desborda sin poder ser contenido. Me causa dolor y presiona el pecho con violencia y solo puedo rogar que llegue el día en que acabes con mi sufrimiento, que tus ojos deshagan el hechizo que me mantiene lejos de ti y me que permitas que se cierren dejándose llevar en un beso bajo un manto de estrellas que no se comparan con tu belleza.

Si hoy he de morir, moriré con el recuerdo de tu mirada sobre la mía, mirándome como cuando estábamos en U.A sentados en los columpios de algún parque cercano.

Susurraré un te amo y le rogare al viento que lleve mi mensaje hacia ti porque a pesar de todo, de la muerte o de la vida, jamás dejaré de amarte.

Por siempre tuyo,

Midoriya Izuku.

—Estaba programado para ese día el ataque directo a la cabeza de la organización, luego de mucha investigación por fin estábamos listos. Así que antes de salir escribí la carta y la guardé en el bolsillo de mi traje. Es un milagro que este casi entera.

Sonrió, con esa hermosa sonrisa que hacía a Shouto perder la noción del tiempo.

—No sabia que tan peligroso seria y bueno quería estar seguro de si me pasaba algo supieras que te amo.

Escuchó el sólido de las cadenas del columpio agitarse y antes de poder comprobar la fuente del sonido, Shouto ya estaba de pie frente a él sosteniendo su rostro entre sus manos.

—En este momento romperé el hechizo

Se agacho un poco y levanto el rostro de Izuku entre sus manos, lentamente, acercándolo a sus labios, disfrutando el momento en el que esos ojos verdes se perdían en su mirada y se cerraban ante la fuerza incontrolable del roce de sus labios. Acaricio con delicadeza, saboreando su piel, y luego pidió permiso para profundizarlo. Se paseo sin reparos dentro de su boca intentando memorizar su calidez. Izuku giro su rostro dándole más espacio a Shoto para que lo explorara con libertad y llevó sus manos a su cuello, aprisionándolo entre sus labios volviendo el beso más demandante.

No sabe a ciencia cierta por cuanto tiempo estuvieron besándose solo recuerda el sabor de los labios de Shouto sobre los suyos reclamándolo con vehemencia, la textura de su piel del cuello, el suave cabello bicolor entre sus dedos y los sonidos de ambos labios chocando una y otra vez sin descanso.

Abrió los ojos despertando de su sueño y Shouto lo miraba embelesado.

—El príncipe ha roto el hechizo y este humilde aventurero puede reafirmar que nada se compara a su belleza, ni siquiera el cielo estrellado sobre nosotros que solo sirve de adorno para su hermosura.

—No sabia que eras así de poético—sonrió Shouto mientras tomaba de sus manos invitándolo a ponerse de pie, atrapándolo de la cintura, como si estuvieran bailando un silencioso vals.

—Yo tampoco, pero creo que el amor que siento por ti me inspira a muchas cosas—Le dijo sonriendo dejándose llevar por la mágica danza.

Se detuvieron y entrelazaron sus dedos, juntaron sus frentes y se miraron en silencio.

—Te amo— soltó suavemente Shouto besando el dorso de su mano llena de cicatrices

Izuku suspiró como si por fin hubiera acabado una larga batalla, aunque básicamente lo fue. Ganar la confianza de Shouto lo hacia feliz, no solo tenía su perdón, sino también su amor, por fin se sentía en paz.

—¿Estarás conmigo por siempre? —soltó el más alto

—Por siempre en esta vida y las demás—le respondió—porque lo que siento por ti…va más allá de la eternidad.

Y así se acaba…No puedo creer que lo haya terminado. Son aproximadamente 6500 palabras para este capitulo (creo que nunca había escrito tanto jeje). Espero que les haya gustado tanto como a mi me encanto escribirlo. Me gustaría escuchar sus comentarios o sugerencia para alguna historia nueva con estos dos hermosos tortolitos (por cierto, ando pensando en una donde Izuku sea un villano).

Bueno, ¡nos vemos!