Si se lo que dirán… dos meses sin actualizar. Pero esta vez sí tengo una excusa.
La verdad es que ya tenía la historia casi terminada, me faltaba solo el capítulo final y el epilogo, pero me robaron mi notebook, con todos los documentos. Y si bien termine recuperándola me la habían formateado, perdí todos los documentos de este fic y de otros dos que pensaba publicar.
Recordaba en su mayoría lo que había escrito, pero la rabia y la pereza de tener que reescribirlo me ganaron y termine por cambiar una escena de este capítulo. La verdad la otra escena le daba mucho más salseo y juego a la historia, pero me había costado tanto escribirla que no pude recrearla.
Me cuesta mucho escribir un fic de romance, esta historia en realidad iba a tratar más de aventura y misterio que es lo que más me gusta escribir, pero capitulo a capitulo termine por decantarme en centrarme en el romance. La verdad siento que se me da mal, así que de antemano pido perdón a los amantes del romance si no me sale bien.
Por cierto, también publicare otro fic de Fairy Tail pero ese si será más centrado en la aventura y pequeños misterios, aunque solo publicare los dos prólogos de la historia y ya cuando termine esta historia lo seguiré. Por eso si se pasan a leerlos y darme ideas se los agradecería mucho.
En fin los dejo con el capítulo, también aclarar que no falta mucho para el final. Disfruten.
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¿Alguien anoto la matrícula de ese tren?
Aun no abría los ojos y ya podía sentir el dolor. Hasta el simple movimiento de respiración le enviaba continuas corrientes de dolor. No recordaba estar tan adolorido desde… su pelea con Zeref y Acnologia. Fue entonces que recordó los últimos momentos del día, los recuerdos le llovieron bombardeando su mente con imágenes. Se sentó en la cama de golpe mientras se llevaba una mano a la cabeza.
- Joder – mascullo entre dientes al sentir el dolor recorrer toda su columna vertebral. Recorrió la habitación con la vista, ese lugar olía a Juvia en cada rincón, pero había otro sutil aroma, bajo la vista encontrándose que tenía a alguien abrazada a su pierna – Sora – llamo en un susurro – Despierta – dijo esta vez en un tono más alto – Dormilona – incluso moviéndola no hacia la menor seña de despertar.
Pero no quería gritarle, no era tonto. Había captado el olor de todo su equipo en el piso de abajo y aun no quería contestar miles de preguntas. Además la falta de heridas en su cuerpo le decía que Wendy tuvo mucho que ver. Rápidamente se quitó su camiseta notando también la falta de marcas negras que siempre estaban en parte de su torso y hombro, un suspiro de alivio escapo de sus labios.
- Sora – susurro en su odio – El desayuno está listo –
- ¿Dónde? – la pequeña alzo su cabeza mirando en todas direcciones buscando su deseado alimento, pero al notar la mentira hizo un puchero mientras miraba con enojo a su padre. Pestañeo un par de veces al notar que el pelirosa le sonreía - ¡Tou-san¡ - se lanzó a su pecho mientras rodeaba su cuello con sus manos.
- Tadaima – susurro devolviendo el abrazo. Natsu apretó más el abrazo mientras aspiraba profundamente el aroma de la pequeña.
- ¿Tou-san? – susurro ante la extraña acción del pelirosa, si bien él demostraba su cariño por ella constantemente, sentía que algo le pasaba.
- Solo déjame abrazarte un minuto más – pidió recibiendo un pequeño asentimiento. Natsu cerro sus ojos recordando las palabras de su hermano – No, ella no pasara por eso. Me niego a que suceda - aflojo su agarre separándose unos centímetros para sonreírle.
- Eres un dormilón – Natsu alzo una ceja ante la risita de la pequeña – Tía Wendy dijo que dormirías al menos un día porque tenías mucho mmmm ¿Cómo era? – Sora llevo su puño debajo de su mandíbula mientras intentaba recordar. Natsu tuvo que contener una risa ante la ternura que le daban sus gestos - ¡Ah sí¡ agotamiento físico – Natsu no pudo evitar sonreír ante la alegría de la niña – Dormiste tres días –
- Wow supongo que te aburriste sin mí – comento despeinándole el cabello ante las quejas de ella, pero aun así Natsu siguió durante unos segundos – Supongo que tendré que compensarte – Sora asintió un par de veces con estrellitas en los ojos - ¿Qué quieres? –
- Quiero aprender el rugido – Natsu alzo una ceja ante eso. Justo en el momento que iba a hablar Sora se paró en la cama mientras encendía sus brazos en llamas – Moete kita zo –
- ¿Ella también? Rayos, ya nadie respeta los derechos de autor – aunque por fuera sonreía, por dentro lloraba cómicamente. Estaba totalmente orgulloso de los logros de su hija, pero esa era SU frase. Suspiro, se la compartiría, pero solo a ella - ¿Solo el rugido? – pregunto alzando una ceja – Yo pensaba enseñarte toneladas de técnicas, pero si no quieres tal vez deba enseñárselas a otra niña que me quiera más – el pelirosa agacho la cabeza mientras fingía un tono pesimista y triste. Sora comenzó a sudar de los nervios, pues a sus ojos había deprimido a su padre.
- No no no, solo puedes enseñarme a mí. Por favor Tou-san – Sora hizo un pequeño puchero mientras inflaba sus cachetes, Natsu al ver sus ojos rogando por su perdón y su aprobación; agacho la cabeza derrotado, no podía negarse.
- Esta bien, está bien… solo deja de hacer eso – pidió mientras alejaba la mirada para no ver esos ojos de cachorrito empapado – Igneel esta niña es demasiado astuta, sabe cómo controlarme a la perfección… Me pregunto si… ¿Estarías orgulloso de mi como padre? – sus pensamientos le hicieron forzar una sonrisa al recordar a su padre, quien a pesar de ser un dragón había sido un magnifico padre para él y siempre se hacia la misma pregunta - ¿Podre ser tan buen padre para Sora, como tú lo fuiste para mí? Igneel realmente me hacen falta tus concejos – Natsu volvió a dirigir la vista hacia su adorada niña quien lo miraba con una sonrisa de oreja a oreja, esa sonrisa de victoria. Soltó un suspiro resignado mientras se levantaba de la cama, se puso su calzado que estaba a un lado sobre la mesilla de luz y le extendió la mano a su niña - ¿Vamos? –
- Si – respondió bajando de la cama y tomando su mano. Natsu la observaba de reojo mientras avanzaban por el pasillo. Antes de quedar inconsciente había logrado ver a su equipo y con su aroma impregnado en el departamento le hacían recordar aquella misión de clase SS.
Lo admitía, le hubiera gustado ir a esa misión, después de todo era un gran amante de las aventuras y las peleas, más aun si estas llevaban a hacerlo más fuerte. Cada experiencia él las recibía con los brazos abiertos. Pero aunque hubiera querido ir a hacer esa misión, estaba eternamente agradecido de haber estado en coma. No cambiaría su encuentro con Sora y todo lo que desencadeno, por nada en el mundo, no importa que le ofrecieran.
Le acaricio la cabeza mientras le regalaba una sonrisa, ella le saco la lengua antes de sonreírle. Natsu lo sabía, no era idiota, se había convertido en lo mismo que Alzack y Gildarts. En uno de esos padres extremadamente pegajosos y cariñosos, que lo único que querían era ver sonreír a su hija, esa criaturita que se había convertido en su propósito de existencia. Si Natsu sabía que era muy irónico, pues él se había burlado mucho de Alzack por ello y ahora lo entendía a la perfección, Sora era su hija y pobre de aquel idiota que intentara acercarse a ella. Ya le pediría concejos a Alzack o Gildarts de como espantar a los niños que se atrevieran a solo mirarla.
Al bajar al pie de las escaleras le hizo señas a Sora que guardara silencio, ella por su parte asintió mientras el brillo de travesura se asomaba por sus ojos. Natsu soltó un grito de victoria en su interior, su hija seria la perfecta cómplice de travesuras cuando regresaran al gremio, teniendo una pequeña cómplice era menos probable que lo descubran, además ni siquiera Erza o Mira se podrían enojar con Sora. Después de todo quien podría enojarse con una niña tan tierna.
Asomo su cabeza hacia el recibidor y tal como le había indicado su olfato, todo su equipo se encontraba allí. Lucy, Erza y Gray compartían el sillón grande. Wendy junto a Charle ocupaban el sillón individual que miraba hacia él.
Wendy alzo la vista inmediatamente al notar su presencia, lo cual para Natsu era normal, después de todo ella también era una Dragon Slayer y aunque era la más joven entre los siete, definitivamente sus sentidos estaban muy bien desarrollados, probablemente lo haya escuchado desde el momento en que despertó. Natsu le giño un ojo mientras le pedía que guardara silencio, ella le sonrió en respuesta mientras también le guiñaba el ojo. Perfecto tenía otra cómplice.
Por ultimo Happy se encontraba sentado sobre el regazo de Juvia, en el sillón que le daba la espalda. Todo era perfecto. Con pasos precisos y calmados se acercó sigilosamente hasta colocarse detrás de su compañera peliazul. Levanto la vista hacia el resto de sus compañeros, que parecían petrificados al notar su presencia así que decidió ignorarlos y concentrarse en Juvia.
- ¿Quién soy? – pregunto en un susurro mientras se acercaba a su oído, inmediatamente le soplo suavemente la punta de la oreja, provocando que la peliazul se retorciera levemente a causa de un escalofrió.
- Kyaaa – Juvia dio un salto del sillón mientras se giraba a mirarlo. Un leve sonrojo en sus mejillas combinado con el adorable puchero y la mirada acusadora, era sin duda alguna un objetivo cumplido.
- Avergonzar a Juvia para que se vea linda: Misión cumplida – pensó el Dragon Slayer mientras le regalaba una sonrisa a su compañera. Juvia al ver ese gesto y comprender que Natsu estaba parado sonriendo como siempre, olvido su enojo mientras se lanzaba a abrazarlo, se pegó a su pecho mientras rodeaba su espalda con sus brazos.
- Juvia estaba muy preocupada por usted Natsu-san – el joven correspondió el abrazo mientras aspiraba el olor de su compañera, jamás se cansaría de oler y disfrutar del dulce aroma de Juvia. Si bien había otras chicas que olían condenadamente bien, como eran Lucy, Erza, Mirajane o Lissana; el aroma de Juvia era sin lugar a dudas su favorito. Podría caer en la tentación de volverse adicto a su aroma, y si sucediera, no se quejaría.
Un leve tirón en sus ropas los hizo despegarse levemente para poder bajar la mirada. Sin poder evitarlo una sonrisa llena de ternura se posó en los labios de ambos, Sora sostenía las ropas de ambos mientras tenía una pequeña sonrisa. Natsu no dudo en tomarla por debajo de los brazos y alzarla para quedar a la altura de ambos, reanudaron el abrazo dejando a la niña en medio de ellos.
- Sora-chan también se preocupó mucho por usted Natsu-san, tuve que obligarla a salir de la habitación para alimentarse, Sora-chan es tan terca, me pregunto de quien lo aprendió – Natsu solo pudo soltar una risa nerviosa ante la acusación, si bien Juvia no daba el mismo tipo de miedo que Erza, prefería enfrentar a la pelirroja que a la maga de agua.
- Lo siento, prometo que no sucederá de nuevo – susurro en un balbuceo, rogando en su interior que sean las palabras que esperaba escuchar. Pero ante las penetrantes miradas, no solo de Juvia sino también de Sora, tuvo que tragar saliva de manera ruda – Ya me disculpe, dejen de mirarme así – pidió en un susurro aún más bajo que el anterior. Juvia no podría darle una paliza como Erza, pero seguro le dolería más cualquiera de sus castigos, solo esperaba que no lo dejara sin su deliciosa comida.
- Sora-chan – Juvia despego su mirada del pelirosa, quien suspiro aliviado - ¿Perdonamos a Natsu-san o no? – la mirada cómplice que compartieron ambas peliazules, le dio un pequeño escalofrió al Dragon Slayer.
- Solo si nos compra muchos pasteles – Natsu por un momento creyó escuchar un grito de júbilo proviniendo de la pelirroja, pero al observarla noto que seguía petrificada observándola, tal vez fue solo su imaginación.
- Oye – reclamo al notar el pedido – Tú ya me pediste entrenamiento a cambio de perdonarme – agrego mientras le apuntaba acusadoramente con su dedo, mientras fingía el rostro más serio que podía. Realmente no se le daba bien eso de actuar.
- Pero Ka-san no te pidió nada. Yo lo hago por ella – respondió Sora mientras le sacaba la lengua a modo de burla.
- Chica astuta – susurro Natsu mientras lo invadía un tic nervioso haciendo que su ceja temblara. Sora seria su perdición sino aprendía a decirle que no. Finalmente suspiro derrotado – Bien ustedes ganan. Lo que mis chicas quieran, mis chicas tendrán –
- Natsu-san – el aludido observo la sonrisa que tenía su compañera, esa sonrisa burlona la reconocería donde sea. Era su propia sonrisa burlona ¿Cuándo había aprendido a copiarle? Volvió a tragar saliva - ¿Sus chicas? –
Natsu se petrifico ante la pregunta. Había dicho SUS, había proclamado abiertamente sus sentimientos posesivos sobre ambas. Podría poner una excusa sobre Sora, era su hija y parecería normal a ojos de todos. Pero ¿Qué excusa daba para Juvia? Había confesado sus sentimientos indirectamente, y aunque él ya había admitido para sí mismo que sus sentimientos iban más allá de una simple amistad, decirlo abiertamente y más aun a Juvia era totalmente diferente. Trago saliva con dureza, como siempre su gran bocaza lo metía en un gran problema ¿Cómo lo arreglaba ahora?
- Juvia… yo… tu… nosotros… lo que quiero decir es… - se rasco la nuca con nerviosismo, ni siquiera podía formular una frase coherente. Observo los brillantes ojos azules de Juvia, sus labios entre abiertos y el leve sonido de su corazón acelerado. Volvió a tragar saliva – Yo… te… a… -
- Se gusssstan – Natsu suspiro aliviado, nunca en toda su vida se había sentido tan alegre por escuchar esa frase. Happy se colocó en su hombro palmeándolo repetidas veces con su patita – Natsu eres todo un flojo, has dormido mucho – agrego con una pequeña sonrisa cómplice, luego le sacaría toneladas de pescados a su padre por ayudarlo, porque él había notado que Natsu casi cavaba su propia tumba.
- Yo también me alegro de verte Happy – respondió separándose de ambas chicas para abrazar a su compañero y apretarlo fuertemente contra su pecho – Y a ustedes también chicos – agrego mostrando su enorme sonrisa en dirección a su equipo.
- ¡NATSU¡ - Juvia se movió justo a tiempo de su lugar, con Sora en sus brazos, evitando ser arrastrada hacia el suelo junto con Natsu. Las tres chicas se arrojaron sobre el mago de fuego, Gray por su parte solo le mostro una pequeña sonrisa acompañada de un asentimiento.
Natsu no pudo evitar reír, él también había extrañado enormemente a su equipo y tenerlos ahora solo podía aumentar su felicidad.
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La siguiente hora Juvia se quedó observando atentamente la interacción del Equipo más fuerte de Fairy Tail. Todos se comportaban exactamente igual, como si el tiempo no hubiera pasado. Natsu y Gray con sus continuas e injustificadas discusiones, Erza golpeándolos a ambos para que se tranquilizasen, Wendy y Lucy sudando de los nervios por sus peleas, Charle fingiendo ignorar a Happy. Sí, todo seguía exactamente igual.
Bueno, casi todo. Tal vez cualquier otra persona habría omitido el cambio de Natsu, probablemente Sora no lo había notado, pero para Juvia era imposible ignorarlo. Había visto incontables veces el torso desnudo de Natsu desde que lo conocía y más aún desde que tenía sentimientos por él, por eso había notado casi al instante la desaparición de las marcas negras. Ella sabía que gran parte de esas marcas aparecían y desaparecían, pero en su torso siempre quedaba un rastro pequeño. Pero ahora, ya no estaba, había simplemente desaparecido.
- Entonces Natsu ¿Por qué llegaste herido? – él observo a Erza durante unos segundos, de reojo miro a Sora y soltó un largo suspiro.
- Wendy, Happy, Charle ¿Podrían acompañar a Sora a jugar? – Wendy intercalo la mirada entre la pequeña y el chico durante unos segundos, pero al notar la mirada del pelirosa termino por aceptar. Además ambos sabían que podía escuchar la conversación desde fuera – Dime Erza ¿Cuál es la misión SS que les encargo el concejo? – pregunto tras asegurarse que su pequeña hija había salido de la habitación, pero su tono hostil no pasó desapercibido para ninguno de los cuatro presentes.
- Natsu ¿Sucede algo? – Lucy intento acercarse hacia el mago de fuego pero ante la amenazante mirada que le lanzaba volvió a retroceder.
- Quieren respuestas y yo también, ustedes primero – Natsu gruño levemente. Erza se levantó de su asiento dispuesta a encararlo pero fue detenida por Gray al tomarla de su brazo.
- El concejo nos ordenó destruir todos los libros creados por Zeref – dijo Gray colocándose enfrente de Natsu – Solo falta E.N.D y Alpha… tu sabes quienes son ambos… y donde están sus libros ¿Verdad? – pregunto mientras sonreía de manera retadora.
- Si, lo sé – respondió Natsu con la misma sonrisa – Es por eso que ni tú, ni nadie le pondrá una mano encima… si es necesario convertiré en cenizas al mundo –
Las tres jóvenes comenzaron a intercalar la mirada entre ambos, tenían esa misma sonrisa que ponían cuando estaban a punto de lanzarse sobre el otro en cualquier segundo, pero el aire de confianza y complicidad entre ellos era muy visible. Ellos dos sabían algo que ellas ignoraban totalmente.
- Grandes palabras, pero sabes que no eres lo suficiente fuerte para tener al mundo de enemigo – Gray avanzo dos pasos y alzo su puño en dirección a Natsu – Por eso tendrás mi apoyo cuando eso suceda – agrego sonriendo, el pelirosa también sonrió al chocar su puño.
Las chicas parpadearon confusas, se estaban perdiendo de algo, más aun Juvia.
- Juvia no entiende ¿Quién es Alpha? –
- El último y más importante Etherias creado por Zeref – respondió Natsu, provocando aún más dudas con sus palabras.
- Durante nuestros viajes descubrimos que había muchos más Etherias de los que conocíamos, hace poco descubrimos la existencia de Alpha… pero yo tampoco sé cómo es que Natsu sabe de él – explico Lucy mirando a Juvia – Hemos seguido todas las pistas y las indicaciones del concejo, hasta esta ciudad… pero simplemente ya no hay pistas – concluyo soltando un largo suspiro mientras negaba lentamente.
- ¿Y se supone que yo soy el idiota? – pregunto Natsu soltando una suave risa, lo que provoco que Erza le diera un golpe suave por burlarse de ella – Ey, solo intentaba abrirle los ojos – se quejó sobándose la frente.
- Natsu-san, podría explicarle a Juvia ¿Qué está sucediendo y por qué parece saber todo? – Juvia se posiciono a centímetros del Dragon Slayer y tocando su pecho con ambas manos uso la técnica que había aprendido de su hija, los ojos de cachorrito.
Para sorpresa de los tres restantes Natsu se había sonrojado, el cabello de Titania palidecía en tonalidad ante el rostro del joven. ¿Natsu Dragneel sonrojado y avergonzado? ¿Por una acción de Juvia? Solo faltaba que tuvieran una hija… pero ya la tenían. ¿Dónde estaba Happy cuando se le necesitaba para decir su frase?
- Bien, te lo diré todo… pero – Natsu rápidamente se sentó en el sofá individual arrastrando con él a la maga de agua, ella quedo sentada entre las piernas del pelirosa y aunque intento separarse los brazos que rodeaban su cintura se lo impedían – Quédate así – pidió mientras olía su cabello.
- Pero Natsu-san es muy vergonzoso… Juvia no puede – susurro removiéndose con incomodidad, pero era imposible zafarse de su agarre, era mucho más fuerte y terco que ella. Tras un par de minutos termino por rendirse, con su rostro ardiendo debido a la cercanía con el joven, levanto su vista encontrándose con tres sonrisas diferentes. La de Erza era de aprobación, la de Gray podía asegurar que era una sonrisa cómplice y por último la de Lucy, una sonrisa amable y sincera, pero Juvia podía notar cierta tristeza.
- Fueron engañados, esa misión no fue un pedido del concejo – aseguro Natsu ocultando su rostro entre los azulados cabellos de su compañera – Esa misión, las pistas y todas las indicaciones vienen la misma persona que me conto todo… la misma persona con las que me reuní hace unos días… también es él quien tiene los libros de E.N.D y Alpha – alzo la vista solo unos segundos para notar sus rostros de sorpresa, probablemente ya sabían de quien hablaba – El mismo mago quien los creo… Mi hermano mayor Zeref Dragneel –
- Natsu no es gracioso… todos vimos como Zeref murió – dijo Lucy con una sonrisa temblorosa, rogando que realmente fuera una broma.
- También vimos a la Primera morir y está más viva que nunca – recordó Gray rompiendo todas las esperanzas de su amiga en mil pedazos.
- ¿Cómo es que está vivo? – pregunto Erza borrando la sonrisa que tenía minutos atrás.
- Cuando Zeref absorbió toda la magia de la maestra Mavis, también absorbió su maldición… él dijo que fue solo una bonita coincidencia pero gracias a eso ella ya no corre peligro de dañar a nadie con la Maldición de Ankhseram – Natsu se tomó unos segundos para recordar todo lo que su hermano le había contado – Él sigue siendo inmortal y su maldición es aún más poderosa que antes. Ya no es capaz de controlarla, solo estar cerca es suficiente para ser dañado o asesinado –
- Por eso Natsu-san volvió herido ¿Verdad? – pregunto Juvia girando su cuello para mirarlo, pero ambos notaron el roce de sus alientos, detalle que todos notaron, pues sus rostros eran separados por solo unos centímetros. Ellos inmediatamente se separaron con un leve sonrojo en sus mejillas.
- Así es, pero necesitaba hablar con Zeref. Él me conto todo, desde la misión que les encargo de destruir todo lo que él creo, hasta la identidad y el poder de Alpha. A cambio prometí ayudarlo a romper su maldición pero solo conocemos dos formas de romper su inmortalidad – soltó un pequeño suspiro, tan solo estaba comenzando y tener cerca a Juvia ya no era suficiente para sentirse tranquilo – La primera soy yo, es decir mi poder de Etherias, la maldición de E.N.D, la llama de la Negación –
- ¿Llama de la Negación? – preguntaron los cuatro a la vez.
- Zeref dijo que el máximo poder de E.N.D es la llama de la Negación, una llama capaz de quemar la magia, la vida, la muerte, el tiempo, el espacio y la realidad misma – sus ojos se abrieron con sorpresa, si eso era verdad su poder estaba totalmente fuera de la comprensión ¿Cómo se hubieran enfrentado a E.N.D? Ahora entendían porque Zeref era conocido como el más grande mago oscuro que el mundo hubiera conocido, no era una exageración, era una realidad – La segunda es aún peor –
- ¿Qué es peor que tengas que convertirte en un Etherias? – pregunto Lucy incrédula de lo que había escuchado, nada podía ser peor o al menos eso creería.
- Despertar a Alpha – Natsu apretó aún más el agarre a la cintura de Juvia, haciendo que ella se tensara al notar que temblaba levemente – Zeref la creo otorgándole la maldición más poderosa de todas, capaz de modificar el mundo con solo desearlo – otro suspiro escapo de sus labios – Pero solo puede usarse una vez, luego perderá toda razón de existencia y desaparecerá –
- ¿Pero eso no resolvería todo? Si Zeref tiene su libro, podría despertar a Alpha y hacer que le quite su inmortalidad –
- Erza – llamo Gray captando su atención – No estas entiendo, lo importante no es su poder. Lo importante y la razón por la cual Natsu no quiere tomar esa opción es por su identidad –
- Gray-sama ¿Usted sabe quién es Alpha? – pregunto Juvia logrando que todas la miradas se clavaran en el mago de hielo.
- Sí. Pero no es a mí a quien deberías preguntarle – Gray se levantó de su asiento y colocando su mano izquierda en el bolsillo camino en dirección a la salida, pero se detuvo a un lado de la pareja – Si necesitas hablar, búscame – susurro dándole un suave golpe en el hombro al Dragon Slayer. Al llegar al pasillo se dio la vuelta mirando a sus dos compañeras, haciéndole señas que lo siguieran, estas dudaron unos segundos antes de finalmente decidir darle intimidad al par de magos de magias opuestas, habían entendido que esto era más personal de lo que pensaban.
- Natsu-san, Juvia quiere saber ¿Quién es Alpha? – pregunto tratando de separarse para mirarlo al rostro, pero el fuerte abrazo del joven se lo impedía – Natsu-san mire a Juvia – pidió logrando que él abriera los brazos lo suficiente para permitirle girar y quedar frente a frente. Juvia tomo entre sus manos el rostro de su compañero – Dile a Juvia que no es ella – pidió en un susurro perfectamente audible. Natsu se mordió el labio con fuerza al notar que ella estaba al borde de las lagrima - ¿¡Por qué ella¡? ¿¡No podía ser alguien más¡? – Juvia comenzó a negar de manera frenética mientras sus lágrimas caían de forma descontrolada por sus mejillas. Natsu de reojo noto el repentino cambio climático, la lluvia se azotaba con fuerza contras los cristales y claramente podía notar la magia que acompañaba cada gota que caía desde aquellas nubes negras. Era solo otra clara muestra del dolor que sentía Juvia en ese momento.
No sabía que decir, tampoco creía posible que existiera algo correcto que decir en ese momento. No tenía el valor ni la fuerza de contestar su pregunta. De todas formas ¿Qué podía decirle? Ella ya había sacado su propia conclusión, dolorosamente correcta. Él mismo sufrió cuando lo supo, todas las heridas con las que llego eran producto de eso, en su arranque de frustración intento golpear a Zeref centenar de veces, todas y cada una de ella fue repelido por la Maldición de Ankhseram al proteger por voluntad propia a su portador.
Natsu apretó sus brazos aprisionándola contra su pecho. En ese momento era lo único que podía hacer para reconfortarla ¿Existía algo que le subiera el ánimo? ¿Cómo le dices de manera suave a una madre que su hija está condenada al sufrimiento? ¿Cómo explicarle que Sora era la Etherias más importante creada por Zeref? Si alguien lo sabía, por favor que se lo dijera, porque necesitaba saberlo.
Lo único que podía hacer, era hablar con el corazón.
- Juvia créeme cuando te digo que nada le va a pasar a nuestra hija – ella se separó levemente de su pecho para mirarlo directamente a sus ojos. Juvia pudo notar nuevamente aquel brillo de confianza y seguridad que ardía en esos jades, una pequeña sonrisa se formó en sus labios, ella no podía dudar de él, nunca lo hiso y no empezaría a dudar ahora – Tu y Sora son lo más importante que tengo, son mi familia y todo lo que deseo en la vida… Te prometo que nada les pasara a ustedes mientras yo exista… Siempre estaré allí cuando me necesiten… Confía en mí – pidió quitando de manera delicada con sus pulgares las lágrimas que arruinaban el hermoso rostro que tanto le gustaba admirar.
- Juvia le cree Natsu-san, siempre confié en usted– ella le sonrió mientras un pequeño sonrojo se posaba en sus mejilla al notar como sus alientos chocaban – Natsu-san besa… - sus palabras fueron cortadas por los cálidos labios de Natsu. Juvia cerró sus ojos disfrutando de aquel contacto con el que tanto tiempo había soñado, siempre pensó que los labios de su compañero serian dulces, cálidos y suaves, eran aún mejor.
Natsu aún no creía que ella correspondiera sus sentimientos. Mucho tiempo había querido saber que era el amor. Ahora lo sabía, Juvia y Sora lo eran. Ellas eran su felicidad y le habían enseñado el amor, por ellas crearía un camino hacia un futuro feliz para los tres. Cueste lo que cueste.
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Observo el oscuro cielo, las gotas golpeando su rostro ocultaban perfectamente sus lágrimas. ¿El cielo reflejaba sus sentimientos o los de Juvia? Sabía la respuesta, pero quería creer que era por ambas.
- ¿Duele? – Lucy dio un pequeño saltito, al girar su vista noto que Gray estaba solo un par de metros detrás de ella. Lo que la sorprendía era que había pasado más de medio día sin quitarse su ropa.
- Mucho – respondió forzando una pequeña sonrisa – Lo amo – una pequeña lagrima escapo de su ojo derecho. Gray acorto la distancia entre ellos rodeándola en un fuerte abrazo, permitiéndole apoyarse en su pecho.
- No necesitas hacerte la dura… Puedes llorar Lucy – susurro acariciando su cabello, ella asintió lentamente.
- ¿Crees que soy… tonta… por desear su felicidad? – Gray apretó los dientes cuando sintió como las uñas de la maga estelar se clavaban en su espalda – Lo amo tanto que duele –
- No creo que seas tonta… Eres muy fuerte y noble por desear su felicidad – un pequeño paraguas de hielo apareció en su mano para cubrirlos a ambos, lo último que deseaba era que su amiga se enfermara en ese momento. Darle un pequeño refugio era lo único que podía hacer por ella – Eres una gran chica Lucy, un día encontraras tu propia felicidad, solo debes esperar –
- ¿Te duele? – la pregunta lo tomo desprevenido, pero no le sorprendía que incluso en su gran tristeza ella se preocupara por los demás, era una de las cualidades que definía a la maga estelar.
- Si –
- ¿Por qué no lloras? – pregunto Lucy aferrándose con más fuerza a su espalda.
- Lo hago – respondió en un susurro escondiendo su rostro entre los dorados cabellos de su amiga.
/
Por si alguno le daba curiosidad, la escena que elimine y que tanto me había costado escribir. Se encontraba entre las últimas dos, una donde Lucy y Natsu hablaban sobre su relación y él terminaba pidiéndole perdón por no poder corresponder sus sentimientos. La verdad me costó mucho trabajo la primera vez, pues una vez me paso, deje una amiga en la tan famosa Friendzone y joder, jamás en mi vida me había sentido tan basura. Ver una sonrisa falsa en el rostro de tu mejor amigas y saber que su amistad se fue a la mierda, duele a las dos partes.
Tal vez la escriba en un futuro modificándola un poco, no lo sé realmente.
Como la vez anterior espero que queden sobrevivientes y que cierta lectora deje de apuntarme con su escopeta.
