Hola! Cómo están? Por mi parte, podría decirse que estoy liberada ya de exámenes por este curso (¡viva!), pero me queda por ahí algún examen final… Pero bueno, no es de mucha importancia, porque he aprobado todo! Yeah!^^ Eso sí, llevo ya una semana sufriendo unos insufribles (valga la redundancia =P) dolores de cabeza -.- Espero que se me pasen pronto. Incluso no me dejaron estudiar en condiciones y he bajado un poco en las notas…
Bueno, pues eso, que ahora voy a descansar para reponerme! Mientras tanto, les dejo el capi VII para leer. Espero que les guste^^ Ah, y he visto que el hecho de que Maka entre en el Shibusen ha gustado… Pues a ver qué pasa! =P
Disfruten leyendo!^^
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Palabra VII: "Bienvenida al Shibusen"
"No me lo puedo creer"
No, claro que no. ¿Quién me iba a decir a mí que mi amiga muda asistiría al mismo colegio que yo? ¿Para que viera lo mierdecilla que era y que estaba mejor marginado en un rincón, con gente como Chrona?
"Soy un cero a la izquierda", joder, Soul, deja de martirizarte aunque solo sea a primera hora de la mañana…
-Maka-hablé, intentando parecer razonable-¿Sabes lo que estás haciendo? El instituto no es un sitio agradable. Por desgracia, quieras o no, tendrás que cruzarte con la vida de gente con la que no llegues a congeniar, o peor, que no quieran verte ni en pintura.
En realidad, estaba generalizando bastante y minimizando la cosa en ciertos aspectos.
Ella sintió con la cabeza. Escribió.
-Sé lo que estoy haciendo. Voy a asistir al mismo instituto que tú.
¿Por qué aquello parecía tener el simple planteamiento de un capricho infantil que no pensaba en las posibles consecuencias y obstáculos de por medio?
-…Mira, Maka-no sé por qué me empeñaba tanto en quitarle aquella idea de la cabeza, pero al menos lo estaba intentando. Lo último que querría era que la tomaran también con ella.-No todos van a ser como yo-igual de amables, comprensivos, y sin prejuicios…
-Sí, no todos serán igual de raros que tú, Soul.
-¡Ey!-me quejé.
Rió. Pensé que, al verla tan feliz, no es como si pudiera quitarla la ilusión de asistir al Shibusen, ¿verdad?
"Ya habrá otros que se encarguen de ello", sacudí la cabeza para dispersar aquellos pensamientos. Deseé con todas mis fuerzas que, al menos a ella, le fuera bien. Sin contratiempo. Sin malas miradas. Sin palabrotas. Sin lágrimas.
Terminé por resoplar, rendido.
-…Bienvenida al Shibusen, entonces.
Sonrió.
*.*.*
Por el momento, todo iba bien. Solo alguna mirada indiscreta a Maka, aunque eso podía entenderse dado que a nadie le sonaría su cara, por ser nueva, a mitad de un trimestre. Es una novedad.
"Todos en contra de la monotonía"
La acompañé a secretaría. Sinceramente, prefería llegar a clase justo cuando lo hiciera Stein. Así me ahorraba un montón de cosas que no querría ver ni escuchar…
"Aunque no lo veas, aunque no lo escuches, eso no significa que las burlas y el acoso no estén ahí. No me dirás ahora que tienes complejo de avestruz, ¿verdad, Soul?"
La secretaria rechoncha, al lado de otra del tipo "palito" por lo delgada que estaba y que se mordía las uñas debido al hambre (y aun así, se aguantaba las ganas), tecleaba incesantemente en el teclado del ordenador frente a ella, mientras su compañera hablaba por teléfono (y creo que era una llamada personal, nada que ver con el centro).
Eran el prototipo de secretarias que debía haber en todos los institutos. Ah, y se me olvidaba el hombre con barbita de tres días, barriguilla (cervecera) y con cara de no haber visto siquiera la palabra "felicidad" escrita en todo su vida.
Contuve la risa al pensar una y mil formas por las que aquellos personajes eran o serían de esa manera.
"Imaginación al poder"
-Ejem-me aclaré la garganta al ver que ninguno de los adultos allí presentes nos hacían caso.
La señora rechoncha de las gafas despegó la vista de la pantalla del ordenador.
-¿Querías algo?-preguntó.
-Eh…-miré a Maka-Es que… Ella es una nueva alumna, y…
La mujer dirigió su mirada miope a Maka, como evaluándola. Maka se sintió incómoda, podía verlo por su mirada inquieta. Entonces, la mujer se echó un poco para atrás con la silla con ruedas y se puso frente a unos enormes cajones que se parecían a esos donde metían a los cadáveres en las series policiacas de la tele, aunque un poco menos grandes, y, en vez de muertos, lo que había era un montón de papeles y carpetas que, digo yo, estarían clasificados (porque si no, sería un lío querer encontrar algo).
-¿Nombre?-dijo entonces.
-Maka Albarn-contesté.
La mujer enarcó las cejas.
-Perdona, pero, le preguntaba a ella.
Me mordí la lengua para no decir "Ya lo sé". Pero, Maka…
Maka sacudió la cabeza y asintió, y la mujer interpretó que ese era su nombre, y empezó a buscarlo. Aunque me extrañaba que ya estuviera en aquellos archivos si era nueva en el colegio…
-Ah, sí, Maka Albarn-habló la mujer cogiendo una carpeta, y acercando a base de piernas la silla con ruedas a la recepción que nos separaba-Estudiaste aquí hace unos años, ¿verdad?
Me sorprendí, mucho, y más al ver que Maka asentía.
"¿Maka ha estado en el Shibusen antes? Yo llevo aquí desde los seis años. Nunca la había visto…", o tal vez es que simplemente no reparé en ella porque ni siquiera la conocía.
La señora miró y remiró los papeles que ahora tenía en las manos. Una Maka sonriente, pequeña, descansaba inmortalizada en una foto con un clip sujeta a una hoja.
-Ah, sí. Sé quién eres-volvió a hablar la secretaria-Tú padre nos llamó hace un par de días. Dijo que no habría problemas de reincorporarte en alguna clase de tu curso.
Maka sonrió, como corroborando lo dicho.
-Mm… Veo que ya tienes el uniforme. ¿Y los libros?-Maka asintió-Entonces… Ya se te ha asignado a una clase. El horario de clases te lo proporcionará tu tutor. Aquí tienes un plano de las instalaciones por si te es necesario. Para cualquier contra tiempo o cuestión, pregunta antes a tu profesor, y si no, ven aquí a preguntar.
Maka volvió a asentir.
-Bueno… Bienvenida al Shibusen.
Por primera vez, Maka escribió.
-Gracias.
Tras ajustarse las gafas y leer aquella palabra, la mujer sonrió. Supe perfectamente lo que quería decir aquella sonrisa y aquella mirada.
"Oh, pobrecita mía…"
No se te ocurra mirar a Maka con pena o compasión. No es lo que ella quiere. Ni yo tampoco.
*.*.*
-Ey, Maka, no me dijiste que habías estudiado aquí hace tiempo.
Se encogió de hombros. Escribió.
-Estuve aquí hasta que mi garganta me dio serios problemas. Tuve que dejarlo. Pero, de todas formas, no importa. No tenía amigos.
Y lo decía como si fuera algo tan natural como respirar. Supongo que para ella siempre ha sido difícil… Incluso más que a mí.
-… ¿Seguro que puedes apañarte tú sola a partir de aquí?
Asintió enérgicamente con la cabeza.
-Vete ya a clase o llegarás tarde.
-…En realidad, ya llego tarde.
-¡Lo siento!
Se mostró consternada. Contuve una sonrisa.
-Nah, tranquila, no creo que pase nada…-me rasqué la cabeza-En tal caso… Suerte. Y que te vaya bien.
Sonrió.
Cuando nos despedimos, me dirigí a clase y pensé en muchas excusas que dar, pero ninguna me resultaba convincente.
-Vaya, Evans, ya pensé que le habían vuelto a expulsar.
-… ¿Puedo entrar en clase?
Stein sonrió con suficiencia.
-Claro. ¿Por qué no? Íbamos a corregir un ejercicio que mandé ayer… ¿Lo ha hecho, Evans?
-… No.
-Entonces siéntese de una vez y deje de interrumpir mi clase. ¿Lo ha entendido?
Eso era lo que desde un principio quería decir al verme llegar tarde, pero prefería hacerme pasar por una situación incómoda y hacerse el mandamás por un instante. Lo mejor era callar e ir a mi sitio.
En cuanto me senté, Stein siguió con su monólogo sobre la física. No me apetecía ni escucharle. Estaba más pendiente de pensar en cómo le estaría yendo a Maka.
"Esto es una tortura"
Una bola de papel aterrizó en mi cabeza, y después en mi pupitre. Todo esto, por supuesto, cuando Stein escribía en la pizarra y daba la espalda a los alumnos.
Deshice la bola y leí su contenido.
LÁRGATE. NADIE TE QUIERE AQUÍ.
Sinceramente, no me interesaba en lo más mínimo saber quién había sido, aunque me podía hacer una idea.
Volví a hacer una bola y la metí en mi mochila. Ya la tiraría a una papelera al terminar las clases.
Aunque uno crea que no le importa, o que no le afecta, en realidad, es algo que duele. Sí, duele, el no ser aceptado por los demás, el que los demás te quieran apartar a un lado como si no fueras nada. Nada y todo. Nada que ofrecer, todo por lo que ser burlado.
"Si no puedo estar aquí, ¿dónde debería estar?"
Cogí un bolígrafo y empecé a escribir. Tal vez le hiciera un favor a Stein pensando que estaba tomando apuntes de su lección. Lástima que tan solo esté escribiendo incongruencias como:
"Quiero ver a Maka".
*.*.*
Justo cuando estaba tirando aquel insulto en una de las papeleras de los pasillos, dirección al comedor, algo chocó contra mi espalda.
-… Eres tú, ¿verdad, Maka?
Me giré y su cabeza asomó sonriente. Sentí tal alivio al verla sonreír que por un instante me olvidé de que incluso se me consideraba un repudiado. Un instante. Solo por un instante.
-¿Qué tal?
Se apresuró a escribir.
-¡Genial!
-¿Ah sí?
-Sí. Aunque ningún compañero se dirige a mí.
Sentí una opresión en el pecho.
-Maka…
-¡Pero no te preocupes! ¡Seguro que soy capaz de hacer amigos mucho antes que tú!
Suspiré.
-Sí, seguro…
Bueno, si no me sentía aliviado porque todo fuera bien, al menos me podía sentir aliviado por el hecho de que ella fuera tan optimista respecto a todo.
El silencio que había instalado entre los dos fue llenado por un extraño sonido. ¿Un rugido? Maka se llevó las manos al estómago. Sonreí con sorna.
-¿Hay hambre?
Maka se sonrojó. Pero asintió.
-Vamos. Yo también me muero de hambre. Iba en dirección al comedor antes de que un extraño ser arremetiera contra mí.
Me dio un Maka-chop. Me sobé la cabeza. Sonreímos, como idiotas.
Tras coger nuestra comida en unas bandejas, nos fuimos a sentar a una mesa vacía. Por suerte, algo que no faltaba en el Shibusen era espacio, y por tanto mesas, sillas…
Por un momento me pregunté si a Maka le importaría el hecho de que solo estuviéramos nosotros dos a la mesa. No me preguntó. Lo preferí.
"Tal vez debería preguntarla más respecto a cómo le ha ido…"
Me metí una cucharada en la boca.
"…O tal vez no"
En ocasiones, se agradecía el silencio.
-¿P-puedo…?
Alzamos la cabeza. Chrona estaba frente a nosotros, temblando, y temí que se le cayera la bandeja al suelo (al menos nadie le había puesto esta vez la zancadilla y se le cayera la bandeja y le manchara la ropa).
-¿P-puedo…s-sentarme…-a pesar de que ya sabía (o creía que sabía) lo que iba a decir, la dejé terminar; parecía que estaba haciendo un gran esfuerzo al respecto-c-con vosot-tros…?
Miré a Maka. Se encogió de hombros y sonrió.
-Claro-respondí.
Se sentó frente a Maka, quien estaba a mi lado. Es como si fuera difícil tenerla de frente…
-¿E-eres…n-nueva a…aquí?-hizo el esfuerzo.
En realidad, Chrona sería feliz teniendo amigos. Se veía que hacía esfuerzos por conseguirlo. Pero también había quien hacía esfuerzos por hacer que eso no sucediera.
Maka asintió lentamente con la cabeza. Señaló a Chrona con el dedo, y luego se tocó la garganta. Creo saber qué estaba intentando "decir".
-Es…tartamuda-expliqué a Maka.-Se llama Chrona Makenshi. Va a mi clase.
Sus labios formaron una perfecta O. Después, sonrió.
-Soy Maka Albarn. ¡Encantada de conocerte!
Chrona parpadeó confusa.
-¿Q-qué…?
-Es muda-expliqué a Chrona.
Por un instante, se me asemejaron. Luego, deseché la idea. Maka no podía ser comparada con…
"Nadie"
-¿Podemos ser amigas?, escribió Maka.
Por un momento, creí que Chrona se pondría a llorar. Con ojos húmedos, respondió con voz trémula pero firme.
-¡S-sí!
Maka alzó el pulgar de su mano.
"Así que esto es comer en compañía"
Antes, solía comer con Tsubaki, Black Star y otros compañeros de clase. Pero, al final, terminaba por no formar parte de ninguna conversación, y sentía que allí sobraba, por lo que terminé por irme. Tampoco es como si me hubieran insistido mucho en que volviera…
Por supuesto, antes todo era diferente…
-Hola, ¿qué hacéis?
Nos giramos y la miramos. La niña nos miraba curiosa. Nos miramos las manos sucias y las escondimos detrás de la espalda.
-Eh… Estamos jugando.
-¿A qué?
Mi amigo sonrió.
-¡A buscar tesoros!
-Eh… Entonces, ¿puedo jugar con vosotros?
-¿Qué?-Él arrugó la nariz-Si lo haces, te ensuciarás el vestido. Este no es un juego para niñas.
-Pero… Acabo de mudarme aquí… Y no tengo amigos…
-Anda, déjala que venga con nosotros. Así, te comportarás un poco mejor, ya que habrá una chica mirando.
-¡Pero qué dices!
Me dio un codazo. Yo le di otro. Nos incorporamos del suelo, y nos intentamos limpiar un poco las manos que habían estado cavando en el suelo en busca de un suculento tesoro.
Extendimos cada uno una mano.
-¡Seamos amigos!
A pesar de que nuestras manos aún estaban sucias, las estrechó. Su mano era diferente. Era más pequeña, blanca, suave. Era agradable.
-Y bien, ¿dónde podemos encontrar un tesoro…?"
…Volví al presente cuando Maka me dio un par de golpecitos en el brazo. Ya tenía algo escrito en su cuaderno.
-Ha sonado la campana. Se ha acabado la hora de la comida. Debemos darnos prisa porque las clases comenzarán en breve.
-…Sí.
Maka ladeó la cabeza.
-¿Te encuentras bien?
-…Sí. No es nada.-miré a ambas-¿Nos vamos?
Había obviado que algunos de mi curso (y otros de cursos inferiores, del curso de Maka, probablemente) no paraban de mirarnos. Sí, ya debíamos ser la mesa de los raritos… Solo espero que Maka… no acabe como nosotros dos.
-Nos vemos luego.
Maka se despidió con una sonrisa optimista y se dirigió a su clase. Caminé en silencio hasta clase con Chrona siguiéndome tímidamente.
Al entrar en el aula, había dibujado en la pizarra un burdo dibujo en el que se nos veía a Chrona y a mí de la mano, con unas palabras en mayúscula debajo: "UNIROS AL CLUB DE LOS MIERDAS"
Chrona tembló. Cogí el borrador y lo borré con cara indiferente. Me senté en mi sitio y agradecí que Stein hubiera entrado en clase.
-¿Quién ha borrado la pizarra la última vez?-preguntó.
-¡Evans!-contestó Hero, con su insufrible voz.
-Evans-el profesor se dirigió a mí; esbozó una sonrisa macabra-Veo que ya no sirve ni para limpiar una pizarra en condiciones, ¿eh? ¿Acaso no ve que se ha dejado cosas por borrar?
"He borrado aquello que quería borrar"
-A ver-dijo entonces Stein-¿Quién ha dibujado ese excremento en la pizarra?
*.*.*
Y por fin se acabó el día. Ha sido uno de los más largos, a pesar de contar con las mismas horas lectivas de todos los días que no son fines de semana ni fiestas o vacaciones.
Recogí mis cosas y salí de allí. En la puerta principal del Shibusen, me encontré a Maka.
-Ey-la saludé.
En cuanto me vio, los ojos se le iluminaron. Se la veía muy animada.
-¿Ha pasado algo?
Escribió tan rápido que se le deformó un poco la letra.
-¡He hecho una amiga!
-…Claro, Chrona.
Negó con la cabeza.
-Aparte. Es una chica de mi clase. Muy atlética y carismática. Se llama Kim Diehl. Ha sido muy amable conmigo después de comer y me ha dicho que si quería ser su amiga.
Se la veía orgullosa consigo misma.
-Me alegro.-dije, con sinceridad.-Entonces… ¿Ha sido bueno tu primer día en el Shibusen, Maka?
Asintió enérgicamente.
-¡Y espero que mañana sea mejor!
-¿Ah sí?
-Sí. Mañana puede ser un gran día.
Ah, parece que mi hermano no es el único que piensa así… Tal vez debería ser más optimista, como ellos. Aunque… La situación no lo merezca.
Entonces, mientras caminábamos devuelta a nuestras casas, caí en la cuenta de algo.
"¿De qué me suena…el nombre de Kim Diehl?"
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Espero que les haya gustado! Dejen sus reviews para que sepa su opinión!
Primer día de Maka en el Shibusen! Soul y Chrona siendo discriminados T^T Algo más del pasado de Soul. Un insufrible Stein (y Hero, aunque aparece poco en este capi =P), y… Aparición de un nuevo personaje! Bueno, aparecer como tal, no, pero sí su nombre XD Y qué traerá consigo este personaje…?
Si quieren saber esto y más, plis, dejen sus comentarios!
Muchas gracias por todo!
Bye~!^^
