No me pertenece KHR
El pequeño Tsu-kun miro con el ceño fruncido al rubio que reía abiertamente con Hibari: su futura esposa.
Después que el rubio se fue, Hibari camino hacia donde estaba Tsuna haciendo puchero.
—No tengas aventuras a mis espaldas. —farfullo.
—No estoy saliendo con nadie, ni estoy engañado a nadie.
—Estoy preocupado… todo es tu culpa por mover el culo, como una puta. —murmuro.
—Herbívoro ¿Qué acabas de decir? —tenía ganas de morder hasta la muerte al pequeño Tsu-kun —.Para tu información, no soy una persona sin moral.
—Bien entonces promete que no me vas engañar, yo también prometo no engañarte. Vamos hacer la promesa del meñique. —así el de cinco años hizo una promesa de fidelidad con el de veintidós.
