N/A: Compliiii mejórate ya que hay que escribir el de navidad…
No sé que fic actualizare después asi que les toca elegir entre los cuatro que tenemos en progreso :D
Gracias por leer.
Disclaimer: Si, TODO pertenece a FOX, menos nuestra imaginación
Capitulo siete.
Al día siguiente Seeley se despertó de buen ánimo, era un día frío de otoño pero no le importó, seguía siendo un día perfecto, después de su rutina de ejercicios habitual se duchó rápidamente y buscó entre su mejor ropa algo que ponerse, su novia, Temperance, lo llamaría en cualquier momento para que pasara por ella y disfrutarían de un rato juntos.
Almorzó con su madre y su hermano y luego se dispuso a leer mientras esperaba, pero la llamada nunca llegó, ya eran las siete de la tarde y no había ni señales de Temperance por lo que decidió llamarla a su móvil.
Lo que nadie sabía, lo que nadie se imaginaba, era dónde se encontraba ella. Había pasado una noche horrible y no se encontraba bien. Tenía frío y tenía miedo. No sabía ni siquiera ni la hora, por mucho que mirara su reloj todo estaba oscuro allí dentro. Había intentado golpear con más fuerza pero si algo tenía claro es que ella sola no saldría de allí; incluso gritó por si alguien la escuchaba y podía ayudarla, pero nada. El tiempo seguía pasando sin nada que poder hacer.
En su casa, Seeley estaba histérico, ya le había llamado por lo menos unas treinta veces al celular y nada, nadie contestaba, miles de escenarios pasaban por su cabeza a la velocidad de la luz hasta que no aguantó más, cogió una chaqueta y sus llaves y condujo lo más rápido que la ley le permitía sin importarle lo que pasaría en casa de Temperance cuando lo viesen allí. Cuando llegó se bajó de un salto y tocó a la puerta.
-¿Quién eres tú?- preguntó Drew nada más abrir, con cara de pocos amigos.
-Seeley Booth, señor- le dijo- Venía a ver a Temperance-
-No está en casa. Ven otro día, chico.-
-¿Me podría decir dónde está?, es que teníamos que hacer un trabajo de ciencias hoy y no me ha respondido el móvil en todo el día-
El hombre miró hacia el interior de la casa, después volvió a observar a Seeley.
-¡Y cómo lo voy a saber! Esta chica nunca nos informa de nada.-
-Oh claro, ¿Cómo va a saber usted dónde está metida "su hija"?, no se preocupe, seguiré llamándola al móvil.- le miró con desconfianza- Gracias por su ayuda.-
-Sí, sí…- cerró con brusquedad.
Se fue a su coche y esperó, en algún momento el idiota ese tendría que salir de la casa, casi una hora después lo vio salir mientras encendía un cigarrillo y caminaba en dirección contraria de donde estaba él. Se bajó rápidamente del carro y se dirigió al garaje, la puerta estaba cerrada, pero al mirar por el costado vio que la pequeña ventana de ventilación estaba abierta y no dudo un segundo en meterse por ahí, era tan pequeña o el tan grande que apenas pudo entrar, al parecer no había nadie más en casa, todo estaba en silencio por lo que se asustó completamente cuando sin querer chocó con un montón de escobas haciendo que estas cayeran y golpearan unos recipientes de plástico.
-¡Mierda!- dijo cuando sintió el ruido.
-¿Seeley?- reconoció la voz y dio un par de golpes a la puerta del maletero- ¿Seeley estás ahí?-
-¿Temperance?- miro a su alrededor- ¿Dónde estás?-
-Sácame de aquí, por Dios…- seguía golpeando desde dentro- No puedo más…-
-Dame un segundo…- buscó algo con que abrir el maletero pero no había nada, decidió arriesgarse y entrar a la casa en busca de llaves- Espera un momento, no me tardo.-
Entro desesperado, buscó en la cocina y en el living hasta que por fin las vio, colgadas en la entrada, las sacó y volvió corriendo al garaje, sus manos temblaban tratando de meter la llave en la cerradura.
-Ya esta… ya esta…- la cogió en brazos y la sacó de allí lo más rápido que pudo.
-Oh, Dios mío…- se abrazó a él, llorando- Gracias. Gracias, Seeley.- respiraba rápidamente.
-Hey tranquila- le besó en la frente mientras le acariciaba lentamente la espalda- Respira… todo estará bien-
-¿Cuánto… cuánto tiempo he estado ahí dentro?- se limpiaba las lágrimas con la mano.
-No lo sé… hoy es sábado son las…- miró su reloj- Bueno ya es domingo… ¿Quién te hizo esto?-
-Rompí un plato.- se miró la mano- Me quemé.- miró a Booth con los ojos aguados.
Tomo su mano entre las suyas y le beso un par de veces donde se encontraba la quemadura, cuando la volvió a mirar el también tenía los ojos aguados.
-¿Y por culpa de un maldito plato roto te hizo esto?-
-Eso creo.- volvió a refugiarse entre sus brazos.
-Mira como te ha dejado- la abrazó aun más a él, con cuidado- Esto no va a quedar así…-
-¿Puedo quedarme contigo esta noche?-
-Claro… hoy, mañana, todas las noches que quieras- se levantó llevándola con él- Vamos por algo de tu ropa…-
Temperance le miraba mientras Booth metía en la mochila lo primero que encontraba al alcance. Ella no tenía fuerzas. Una vez todo listo, bajaron hasta el coche. Seeley arrancó sin mirar atrás. Conducía despacio mientras ella miraba fijamente hacia delante, en silencio. Él le agarró la mano y Brennan la sujetó con fuerza.
-Primero iremos al hospital…-
-Te quiero.- susurró sin ni siquiera mirarle. No era el momento ni el lugar para decírselo, pero fue así como llegó.
-Y yo a ti, mucho- suspiró- Ni te imaginas todo lo que sufrí cuando no contestabas el móvil, pero no te preocupes, ese bastardo jamás volverá a hacerte daño, lo juro-
-No quiero ir al hospital. Estoy bien.-
-¿Segura?-
-Sólo quiero abrazarte.-
-Ok… ven acá- se estacionó y el hizo espacio para que se sentara sobre él.
-Te quiero.- volvió a decir, acariciándole el rostro con una mano- Nunca te he odiado. Fingía hacerlo.-
-¿Qué?- rió- ¡Noo! Imposible, había jurado que querías matarme, a Tom, a Quinn y a mí-
-A ti no.- sonrió por fin- Te calé desde el principio. Yo también lo sé todo.-
-Ahh pero no sabes tanto como yo.- le beso en la nariz suavemente- Yo también tengo algo que decir… tampoco te odié, nunca podría hacerlo.-
-Te agradezco mucho que estés a mi lado.-
-No tienes nada que agradecerme… ¿Qué te parece si entramos a mi casa? Ya es tarde…-
-Sí, vamos.- le cogió la mano sin ninguna intención de soltarla.
Seeley abrió la puerta con cuidado y la condujo hacia su habitación en el segundo piso, era bastante amplia y cómoda, abrió uno de sus cajones, sacó una camiseta y unos bóxers y la condujo hasta su baño, abrió la llave de la ducha, reguló la temperatura y le dijo que se duchara mientras él le preparaba algo de comer.
Bajó a la cocina y preparó unos spaguettis bolognesa, un plato con frutas y un par de jugos naturales, él tampoco había comido en horas, ordenó todo lo que había ocupado y puso en una bandeja toda la comida, apagando la luz antes de subir nuevamente.
Temperance, una vez terminada la ducha, se tumbó en la cama. Pensaba en lo que había ocurrido, en lo que le habían hecho, y cómo volvería a pisar esa casa con normalidad. Cuando vio aparecer a Seeley con toda la comida se incorporó, sonriendo.
-Todo tiene una pinta estupenda, sobre todo ahora que me muero de hambre.-
-Pues adelante, probaras las maravillas que Seeley Booth sabe cocinar…-
Cogió algo de fruta y se la llevó a la boca. Él no dejaba de mirarla.
-Come, cielo.- sonrió- ¿Qué ocurre?- se miró- ¿Estoy guapa con tu ropa gigante?- bromeó.
-Ohh ahora me estás haciendo sentir gordo- se miró el estómago mientras sonreía.
-No seas estúpido, Seeley. Toma.- le ofreció un trozo de fruta que ella misma le puso en la boca. Sus dedos rozaron los labios de él. Se miraron fijamente hasta que ella sonrió.
-Ven, acércate…- ella se acerco lo suficiente para que Seeley extinguiera rápidamente la distancia entre ellos con un suave beso- Tenía ganas de hacer eso…-
-Y yo tenía ganas de que lo hicieras.- probó los espaguetis. -Mmmm… que ricos, aunque siempre me recuerdan a la película de la dama y el vagabundo, ¿a ti no?-
-Sí, es una película muy bonita- le sonrió pícaro antes de llevarse un poco de espagueti a la boca.-Ya verás….- volvió a comer.
-¿Qué voy a ver? ¿Qué es lo que tengo que ver?- besó despacio la mejilla de su novio y poco a poco fue bajando hacia el cuello- Enséñame, anda.-
-Nah… ¿Porqué tan ansiosa?-
-Porque eres increíblemente atractivo.- le sonrió muy cerca, después se apartó- No quería decir eso.-
-Lo siento, ya lo dijiste, ahora ya no lo puedes negar- Se arrodilló en la cama y cogió un poco de pasta- ¿Quieres?-
-Quiero.-
-Abre la boca-
-Curioso.- sonrió, haciendo lo que él le había dicho.
Cuando iba a darle los spaguettis en la boca decidió que era mejor compartirlos, por lo que la beso justo en el momento en que iba a comérselos.
-¿Qué es lo curioso?- le pregunto cuándo se separaron.
-La situación- se colocó a su lado de rodillas y deslizó ambas manos por el torso de Seeley.
-¿Y por qué?-
-Porque pensé que después de lo que ha sucedido no podría olvidar, y en estos momentos solo me acuerdo de ti y de algo estúpido que dije antes de que te fueras.-
-Mhh ¿Y qué es lo estúpido que me dijiste?.-
Temperance no contestó, se acercó hasta que ambos cuerpos se tocaron, mientras le quitaba la camiseta y la tiraba al suelo. Acarició sus hombros. Acarició también sus labios con un beso. Acarició su cuello con las dos manos. Él le miró a los ojos.
-Ya sé que me quieres, ahora sólo necesito que me ames.-
-¿Y cómo sabes si no te he amado siempre?-
-No lo has hecho. Lo habría notado, ¿no?- sonrió, recostándose sobre la cama e indicándole con la mano que se acercara.
-Tal vez no te has fijado bien aun-
Temperance arqueó las cejas, se incorporó y sujetó a Seeley del brazo para atraerlo junto a ella.
-Está bien, cielo, me amas aquí…- tocó su torso, justo donde estaba su corazón- Ahora hazlo con todo tu cuerpo.-
Él la miró sorprendido, no esperaba que le dijese eso tan pronto.
-¿Estás segura?-
-¿Te parezco poco convencida?- susurró sin apartar de su rostro una pícara sonrisa a la vez que también se quitaba la camiseta que Booth le había dejado.
-No, es solo que… no quiero que pienses que tienes que hacerlo solo porque te estás quedando aquí-
-Eso suena a excusa.- le besó de forma pasional.- Yo no necesito ninguna excusa.-
-Solo dime una cosa…- le miró a los ojos- ¿Has… has hecho esto antes?-
-No.- bajó la mirada- Pero está bien, sé lo que quiero, no me da miedo.-
-Ok…- suspiró- Entonces tendremos que aprender juntos…-
-Tú… ¿tampoco? Pues debes perdonarme, porque lo di por hecho. Quinn parecía… no sé… bastante activa en ese sentido.- le acariciaba el brazo despacio.
-No voy a negar que he tenido varias novias… y que con algunas he hecho… algunas cosas pero… jamás, ya sabes…- sonrió avergonzado- Y Quinn… lo intentó, el primer día en que te vi pero no pude hacerlo-
-¿Por qué no pudiste? ¿No la querías?-
-No es eso… es solo que no era la indicada-
-¿Y yo sí lo soy?- sonrió, sujetándole el rostro con ambas manos.
-Sí… lo eres-
Brennan se acercó a besarlo, demostrándole confianza y amor, todo lo necesario para emprender ese camino juntos. Mientras recorría su espalda se le ocurrió mirar hacia la puerta, que estaba entreabierta.
-Eh…Seeley, ¿no deberías cerrar?-
-Ohh, claro- se levantó rápidamente y le hecho cerrojo a la puerta para luego apagar la luz, lo único que los iluminaba era la luz de la luna.
Cuando volvió a la cama se metió bajo las sábanas y le indicó a ella que hiciera lo mismo. Una vez cubiertos comenzaron a besarse lentamente mientras sus manos recorrían cada centímetro de piel que encontraban, cuando la poca ropa que llevaban puesta comenzó a transformarse en obstáculo para su exploración fueron quitándola poco a poco hasta que ya no había nada más entre ellos.
Ambos, de forma inexperta pero muy consciente, invirtieron su tiempo en conocerse completamente, en indagar en cada rincón antes de pasar al siguiente paso. Booth tenía en la cabeza todo el tiempo un único pensamiento, y es que no quería hacerle daño ni nada que pudiera incomodarla, así que se movía con bastante cuidado, acariciándola delicadamente
Mediante un movimiento limpio y acompasado intentó transmitirle todas las emociones posibles; intentó hacerle sentir que la amaba, que de eso se trataba. Cada vez que se miraban, sus ojos podían decir mucho más que sus palabras. Todo iba bien y funcionó perfectamente hasta que la luz de la luna dejó de reflejarse sobre el suelo de la habitación. Entonces ya solo quedaba el rastro de los besos, el dibujo de una sonrisa, las manos entrelazadas y los ojos que descansaban plácidamente en la oscuridad.
N/A: Qué les pareció? Si quieren más ya saben, el botón verde les espera :D
