Capitulo 6: La verdad que nos quiebra.
Abrí mis ojos para sentir un cuerpo cálido que me protegía, alce mi rostro y note el pecho de alguien que subía y baja conforme a su respiración, lo mire al rosto y sonreí. Repartí besos por lo que ahora ocupada como almohada, su pecho, recorrí hasta su cuello, donde empecé a moverse o a respirar agitado cuando posaba mis labios en esa zona, continúe hasta sus mejillas para finalizar en su boca.
—Despierta Shikamaru— Lo moví un poco— Hey, despierta.
— ¿Qué quieres?— se giro para estar frente a mí, me sostuvo la cintura y cerro de nuevo los ojos.
—Vamos, despierta— comencé a darle besos en la nariz a lo que él solo sonreía.
—Vamos a dormí un rato ¿Quieres bonita?
Guarde silencio y escuchaba como su respiración se hacía más pesada cada vez, en poco tiempo me quede dormida.
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Me desperté de nuevo y mire la ventana, ya no era azul el cielo, si no rojizo. Mire al joven que me acurrucaba.
—Shikamaru— comencé a menearlo— Despierta.
— ¿Ahora qué quieres?
—Tengo hambre— le puse una cara de puchero.
—Ve a la cocina por algo— bostezo.
—Tengo frio ve tu.
Me miro y rodo los ojos para sentarse al filo de la cama— Pero el tonto es uno por quererte tanto— se estiro y camino a la cocina. En menos de 10 minutos regreso— Ten— me extendió un emparedado.
— ¿Tu no vas a comer? — conteste sentándome en la cama y mordiendo el alimento.
—No.
—Ten— le ofrece— come.
Solo sonrío y acepto lo que le di. Después de comer dejo el plato en el buro junto a mi cama y se echo de nuevo.
— ¿Quieres dormir más? — pregunto abrazándome.
Solo asentí y me acurruque en el.
De nuevo nos quedamos dormidos.
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Ahora algo fue lo que me despertó, unos jalones en mi cabello. Al abrir los ojos mi vista se fue a la ventana, con el cielo ahora, azul marino, mire a la persona que me proporcionaba los jalones.
—Déjame dormir— le dije agitando me cabeza.
—Nunca creí que durmieras todo el día— empezó a reír.
— ¿Todo… el día?
—Son como las siete de la noche.
— ¡¿Qué?! ¿Por qué no me dices nada? ¡Por ti bien como lo haces todos los días! — comencé a gritar histéricamente.
—Shh— poso sus labios sobre los míos para callarme — Guarda silencio.
Lo mire y me miro tiernamente acomodando mis cabellos atrás de mi oreja.
— ¿Qué somos? — pregunte tomándolo de su mano.
— ¿De qué o qué?
—Nos besamos, dormimos juntos, nos gustamos ¿Qué soy para ti?
—Es problemático— bostezo— Eres como mi ama.
— ¿Tu ama?
—Sí, todo lo que ordenas que haga, lo hare por ti.
— ¿Todo? — Lo mire y solté una picara mirada.
—Todo.
—Quiero que me des un beso, de esos largos.
Ladeo su sonrisa y comenzó a besarme, pero en un hábil movimiento me posicione encima de el, mis piernas rodeaban su cadera y mis ante brazos descansaban al costado de su cabeza, el puso sus manos en mi espalda y una entro por debajo de la playera, haciendo que me arqueara a el por el contacto con sus dedos, empezamos a besarnos con demanda. Jale con mis dientes su labio inferior, y en venganza cambio la posición, colocándose el encima de mí, haciendo que tuviera mejor dominio del beso, empezó a mover más ágil los labios y como respuestas nuestras lenguas empezaron a conocerse, a pelar y a ganar territorio.
—Ah… Shikamaru— Susurre su nombre acompañado de un sonido, creo que le llaman gemido.
—Perdón— se aparto rápidamente de mí — ¿Te lastime?
—No— conteste agitada y el respiraba de la misma manera — Me encantas— Suspire y espere a que mi frecuencia respiratoria y cardiaca regresara a su estado normal.
—Tú más— me beso la frente.
—Tengo hambre— me senté la cama.
— ¿Pizza?
—Me encantaría.
Mientras el pedía por teléfono, tome mi celular y marque el número de mi hermano.
— ¿Hola?
—Gaara, ¿Cómo estás?
—Temari, muy bien ¿Y tú?
—Igual ¿Cómo han estado las cosas por ahí?
—De maravilla, pero oye...
— ¿Qué sucede?
—Tú me prometiste que haríamos una cena, y no la hemos hecho.
— ¡Ah! La cena— lo había olvidado por completo— Puede ser este viernes.
— ¿¡Me estás hablando enserio ¡?
—Sí.
—Que bien yo quedare con Kankuro, ¿A qué hora?
—Lleguen a las 6 de la tarde.
—Ahí estaremos.
Luego de una buena charla con mi hermano colgué.
— ¿Vienen? — pregunto el moreno
—Sí, todo tiene que estar listo— lo mire— Todo tiene que ser perfecto.
Sonrío, pero en mi mente solo había una cosa "Si Kankuro se da cuenta de que estoy feliz aquí, podría olvidar lo de la Universidad de Osaka y me quedaría aquí, contigo".
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—Te ves bien—suspiro el Moreno— ya aléjate del espejo mujer.
—Necesito estar perfecta— me puse frente a él.
—Pero sin tantas cosas ya lo eres.
Le sonreí.
Hoy era la cena, la reunión con mi familia. Estaba nerviosa necesitaba ser perfecta, tal vez así Kankuro pensaría la opción de dejarme aquí. Me mire al espejo de nuevo, tenía un vestido negro que llegaba arriba de mis rodillas, un escote trasero, desde mis hombros hasta por arriba de mi hueso sacro, dejando al descubierto mi espalda, las mangas eran largas, lo acompañe con unos tacones azules y un collar que Karin me regalo la Navidad pasada que tenía de dije un zafiro azul. Mi cabello lo deje suelto.
Gire a ver a Shikamaru, tenía un pantalón de vestir negro, el mismo tono que la camisa y una corbata roja.
—Te ves realmente apuesto—me acerque y lo tomé del cuello para empezar a pasar mis labios por los lóbulos de sus orejas— Genial para la ocasión.
No dijo nada, pero subió sus manos hasta mis espalda, que esta al sentir las yemas de sus dedos acariciar suavemente mi piel hacia que me arqueara a él, giro un poco su rostro para quedar frente al mío y comenzar a besarme.
"Toc Toc" fue lo que se escucho en la puerta y nos separamos rápidamente.
Suspire y lo vi.
— ¿Serán ellos?—me pregunto rascándose su cabeza.
—Ye creo, ¿Listo?—me dirigí a la puerta y posee mi mano en el picaporte.
—Listo—sonrió.
Gire y di un tirón, para dar lugar a tres personas, un pelirrojo con una camisa azul, pantalón negro y bufanda café, me veía alegre y con una sonrisa si será. Una pelirroja esbelta, con un vestido al mismo vuelo que el mío color rojo, que me sonreía. Por último un castaño con una camisa blanca y un pantalón azul marino.
Les sonreí y el trío se me arrojo encima.
—Hermana te extrañe montones— me estrujaba mi hermano menor.
—Temari, amiga—me sujeto Karin.
—Qué bonita estas— me revolvió el cabello mi hermano Kankuro.
—Me alegro de verlos, los extrañe— recordé a Shikamaru —Kankuro tengo que presentarte a alguien.
—Temari— sonrió nerviosa Karin—Aún no le había comentado.
—Bueno se tenía que enterar tarde o temprano—me escudo Gaara.
—No entiendo de que hablan — Regaño Kankuro
—Cielos—suspire— Con quien comparto el apartamento, antes que nada, es una súper respetuosa, educada, amable y gentil, me ayuda en todo— Me aparte para que ellos tuvieran vista hacia dentro del apartamento— Kankuro, te presento a Shikamaru mi compañero de apartamento, Shikamaru te presento a Kankuro mi hermano mayor.
— ¡Has estado viviendo con un chico!—Lo examino de piel a cabeza— ¿Qué les pasa?
—Hola—despreocupado saludo el Nara.
— ¡Qué demonios!—seguía reclamando.
—No seas mal educado y saluda — le ordeno Karin dándole un jalón de brazos.
—Hola intruso que quiere robarme a mi hermana— ¿No podía encontrar un saludo peor?
—Tengo hambre— A veces amaba tanto a Gaara.
—Pues vamos a comer— sugerí rápido para cambiar de tema.
Mientas nos dirigíamos al comedor, el castaño aún asesinaba con la mirada a Shikamaru.
—Huele delicioso— menciono Karin al absorber los olores que salían de una pasta que coloque al centro de la mesa.
—Use tu receta, sólo espero que sepa por lo menos la mitad de bien— bromee.
—Vaya me siento alagada, pero el alumno supero al maestro— río.
Seguía sacando guisados y acomodando al centro de la mesa los platillos, y de seguro los pensamientos de Kankuro eran "¿Por qué el flojo no le ayuda?"
Cuando termine tome asiento.
—Todo se ve muy rico —sonrió mi pelirrojo favorito.
—Sólo ruego que como se ve sepa—burle—Shikamaru tú eres el dueño de la casa, ¿Puedes dar los honores?
—Me saltare las gracias, son problemáticas— Genial.
Tomo pasta con un poco de pollo y seguido de él nos servimos las porciones que deseábamos.
Comíamos y disfrutábamos la comida, que por suerte sí sabía muy bien.
— ¿Y qué tal la escuela?— cuestiono mi hermano mayor. Sabía que era la oportunidad para convencerlo.
—De maravilla, no sabes que bien me la paso, mis clases me encantan, he hecho muchos amigo y las instalaciones son las mejores, es la mejor escuela y no la cambiaría por nada— Mis ojos brillaron y le sonreía.
—Qué bueno que te gusta— me ánimo mi amiga.
Mire al Moreno para encontrarme el tercer bostezo seguido de una cara de aburrimiento. Agradecí que nadie lo noto; mi hermano pelirrojo comenzó a tallarse sus ojos con el costado de sus manos.
— ¿Tienes sueño?— le pregunte tomándole la mano.
—Un poco, estoy cansado.
—Todos—inquirió Kankuro—Todos estamos muy cansados.
Justo cuando acabo de mencionar la frase, Karin me ayudo a recoger los platos.
— ¿Se quedarán?—por fin hablo Shikamaru.
—No lo sé— confuso Kankuro pero aún con un odio en la mirada.
—Quédense, mañana podríamos salir a algún lado— les dije sonriente.
—Hay que quedarnos Kankuro—dijo mi amiga tomando a Kankuro del brazo.
—Está bien, me gustaría inspeccionar que pasa en una noche—afirmo el castaño.
—Bien, ustedes pueden dormir en la habitación de Temari— miro a Karin y a Kankuro, para después verme a mí—Tu puedes dormir en la mía—me sonroje por completo, Kankuro arqueo las cejas, ¿cómo se le ocurre decir eso? — Con tu hermano—a completo y suspire aliviada—yo dormiré en la sala, ¿Están de acuerdo?
Todos asentimos y nos dirigimos a las habitaciones asignadas.
Mientras me cambiaba y me ponía algo más cómoda.
—Parece un buen chico—me dijo Gaara lanzándosela a la cama, que por suerte estaba limpia igual que toda la habitación.
—Lo es—le sonreí.
— ¿Te gusta?
—Buenas noches pequeño— bese su frente y apague la luz para dormir junto a él.
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Sentí como me movían y poco a poco abrí los ojos para encontrarme a mi cálido hermano.
—Temari despierta— me movió de nuevo.
—Gaara, es temprano aún, duérmete—me gire y cubrí mi cara.
—Temari, ya van a ser las 11:30.
— ¿Las 11:30?—salte de la cama— ¡Tus pastillas!
—No te preocupes, Karin ya me las dio.
— ¿Entonces ya esta despierta?
—Sí, también Kankuro. — ¡Genial! De seguro han de estar viendo al sensual de Shikamaru dormir— Tus hábitos de sueño están horribles— me regaño.
—Tranquilo—me puse de pie y corrí a la sala para encontrarme a la pareja en una pelea de cosquillas —Buenos días—interrumpo.
— ¡Hola!—me grito la novia de mi hermano para después darle un zape— ¿Dormiste bien?
—Sí, ¿ustedes?
—De maravilla— añadió Kankuro para mandarle una mirada burlona a su novia—Es más ni dormimos—ambos se echaron a reír.
— ¡Son unos pervertidos!— les regañe.
—Temari, ¿quieres venir a ayudarme?— gire al escuchar la voz y me encontré a Shikamaru en el marco de la puerta de la cocina, con un delantal y una espátula en la mano derecha. Camine hasta él y ambos entramos a la cocina—Son muy escandalosos— me miro y giro de nuevo al guiso.
— ¿Eh?— cuestione mientas sacaba los platos para el desayuno.
—Esperaron como 10 minutos, para empezar a hacer ruidos delicados, y en 30 minutos estaba gritando su nombre como loca—se sonrojó y sumergió más su cuello.
—Me estás diciendo, que tú... ¿Tú los escuchaste?
—Aunque no quisiera, tu habitación está al frente de la sala—suspiro y río — Espero que tú no seas igual al momento de la acción, ruego que no sea de familia.
— ¿Eh?—volví a preguntar ladeando un poco la cabeza — ¡Cállate!—le di un empujón para llevar los platos al comedor.
Después de un tiempo, el moreno término el desayuno y lo llevo a la mesa, donde todos comimos y hasta mi hermano mayor elogio el buen guiso de mi compañero.
— ¿Cuales son los planes de hoy?—pregunto entusiasmado el menor de todos.
—Yo quiero ir a comprar ropa—agrego la pelirroja— No es posible que no tenga ninguna prenda de la capital.
—Yo te acompaño, desde que llegue no he comprado nada—me ofrecí.
—Si apenas puedes con la que tienes— se burlo Shikamaru.
—Nunca es suficiente—afirmo Karin orgullosa.
—Vaya, yo no voy con ustedes, la última vez que las acompañe a cambiar unos jeans de Temari, se tardaron infinidad de horas, empezaron a probarse más ropa, llegamos a medio día y nos fuimos como a las 7 de la noche— dijo Gaara cubriendo su rostro—yo no voy—reafirmo.
—Tengo una idea—comento el Nara— aquí cerca hay una plaza, hay tiendas de ropa, pero igual hay tiendas de deportes, videojuegos y música, podemos ir todos y sólo dividirnos—le dio un ligero codazo a mi hermano menor — ¿Qué te paree la idea?
— ¡Genial!—sonrió, por suerte se lo estaba ganando.
—Bueno pues vamos a arreglarnos que ya casi serán la 1— aviso Kankuro poniéndose de pie mientras todos seguíamos su acción.
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Ya hace rato que nos dividimos de los chicos, ya casi serán las 5 de la tarde, hemos comprado demasiada ropa, pero claro, necesaria.
— ¿Y qué tal tu estancia en el nuevo departamento?— me cuestión Karin pasando los ganchos por una barandilla para ver las prendas.
—Me agrada es amplio.
—Yo no me refería a eso— saco una blusa y se la echo a su hombro—más que nada, de tu compañero.
—Nos llevamos bien.
— ¿Sólo eso?
— ¿Qué tratas de decirme?
—Es guapo y tu demasiado agraciada, estudian en la misma universidad, la edad de diferencia es mínima, es un buen tipo, el partido perfecto en otras palabras.
—Que cosas dices.
—Yo digo que tu le gustas mucho—la mire con mis orbes abiertos— lo menciono por que fue el primero en despertarse y empezar a lavar los platos de la cena y empezar a cocinar el desayuno, sólo para quede bien con tu familia.
—Eso no importa.
—Cuéntame Temari ¿Qué sientes por él?
—Karin, ¿Por qué quieres saber?
—Por que hasta donde yo me quede, era tu mejor amiga, y las mejores amigas se cuentan todo—la mire y no pude resistirme, tenía que contárselo a alguien.
—Me gusta bastante Karin, como no tienes idea, lo quiero con demanda, aparte de que cada día necesito sus besos con más inquietud que el anterior...
—Wow—me interrumpió la chica— Eso quiere decir que ¿ya se besaron?
—Sí— me sonroje — y es un dios en el asunto, besa de maravilla.
— ¿Ya lo hicieron?
— ¡Karin! ¡No todos tenemos la misma pervención que tu y mi hermano!
— ¿Qué tiene? ¿No te han dado ganas?
—Bueno— me sonroje más— hemos dormido juntos varias veces— la expresión de mi amiga era de sorpresa infinita— pero no lo hemos hecho, pero no te niego que me encantaría.
—Temari, que bien, el chico babea por ti, se le nota.
—Hay un problema—suspire— Kankuro me menciono algo de la universidad.
— ¿Qué te inscribió?
—Sí.
—Lo hizo, pero aún estamos a tiempo de convencerlo, eso déjamelo a mí.
Me guiño el ojo y seguimos privándonos ropa.
Después de una hora nos reunimos con los chicos, cenamos en un restaurante y regresamos a casa, para ir directamente a dormir.
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A la mañana siguiente, mi familia se fue muy temprano, acompañe a dejarlos al auto, donde me despedí de todos, y de mi amiga que prometió en convencer a mi hermano.
Subí y entre al apartamento para ver a Shikamaru jugando Play, me tire alado de él y suspire.
—La casa sola de nuevo— le dije.
—Sí...y pronto estará peor.
— ¿Eh?
— Porque tu igual te vas ¿no?— lo mire y abrí mis ojos de par en par.
— ¿Tu como sabes eso?—cubrí mi boca con mis manos.
—Me lo dijo tu hermano, porque tú, ni eso puedes contarme.
—No, Shikamaru, no es eso—Tome su brazo y de un movimiento se zafó de mi agarre.
—Déjame—se puso de pie y comenzó a caminar a su habitación—será mejor que empieces a empacar tus cosas.
—Shikamaru...—susurre.
Empecé a sollozar justo cuando el entro a su habitación y cerro azotando la puerta.
No sé que me dolía más, estar peleada con él, o irme a Osaka y dejarlo.
