N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertence


Tell Me What Is Love

Capítulo VI

La mano de Niou toco con suavidad su mejilla derecha donde estaba la herida producida por el puño del peliverde que había salido del lugar conduciendo como un loco — ¿Duele? —pregunto, asintió con la cabeza sintiendo que en cualquier momento lloraría, sin embargo, se mordio el labio para no hacerlo, no merecía sus lágrimas en lo absoluto, por nada del mundo lloraría de nuevo por el ojigatuno, en lo absoluto, tomo aire sintiendo como una de sus manos pasaban por su espalda y otra por sus rodillas para levantarla, se sostuvo con fuerza de su cuello para que este comenzara a caminar aunque estaba lastimado.

Incluso a pesar de no estar bien se preocupaba por ella — Llama a su casa, la llevaré a mi departamento, manda a alguien por ropa y lo necesario, quiero a Seiichi en mi habitación en cuanto llegue —este le dictamino la órden a un chico de lentes que asintió de inmediato, alguien abrio la puerta y sintio la cálidez del auto, unos minutos después el peligris se reunio con ella en el asiento del conductor — S-Siento haber golpeado a la otra chica —se disculpo en un susurro causando una suave risa que tranquilizo el ambiente, los dedos de su novio se posaron en su mentón para que girara el rostro, sus miradas se conectaron.

— No lo sientas, eres una guerrera y me encanta eso, ¿de acuerdo? —asintió un poco contrariada pero no dijo nada, Niou se inclino lo suficiente como para rozar sus labios, cerro los ojos y entonces la beso, era un beso suave, gentil, no demandante, no posesivo, se sostuvo de sus brazos cuando el aire comenzo a faltarle, poco a poco comenzaron a separarse, estaba jadeando un poco, era extraño que alguien más la besara, de alguna manera siempre pensó que solo Ryoma la besaría — Hora de ir a casa —sentencio el peligris comenzando a conducir, aquello la hizo sentir extraña por diversos motivos la verdad.

Aún no podía creer que alguien la amara y mucho menos alguien como su novio en ese momento, era confuso por la razón de que su madre siempre le decía que para poder estar con alguien tenía que ser bonita, vestir bien y no ser ella, sus padres solo tenían la fachada de ser buenos en sociedad pero no lo eran en la privacidad — T-Tus padres... n-no... —el peligris apreto su mano deteniendose en un alto, irónico era que condujera en carreras ilegales pero siguiera la ley de alguna manera, quiza no era la mala persona que pensó la primera vez, seguro era diferente al peliverde, podía ser bueno, estaba completamente segura.

— Mis padres nunca están en casa además... no vivo con ellos —aseguro este siguiendo su camino, la idea de que no fuera la única persona que no se llevara bien con sus padres la hizo sentir tranquila, algo le decía que Niou no era tan diferente a su persona y eso de alguna manera la hacía sentir... sumamente bien.


Avento las llaves a la mesa del comedor, había ido a la Casona, necesitaba tranquilizarse, las luces de los demás autos lo hizo gruñir de furia, iba a cortar cabezas en serio, escucho el sonido de pasos, miro como Fuji, que era uno de sus generales cargaba a la castaña que al verlo sonrió con burla — Anda ya, no sabía que tenían esos gustos —la miro de mala manera pero sus ojos dorados le sostuvieron la mirada, no era como Sakuno que hubiera desvíado la mirada de inmediato — No tenías porque golpearla, al final me quede contigo ¿no? —arremetio viendo un brillo perverso en los ojos de la chica que comenzo a reir.

— Claro que te quedaste conmigo pero eres igual que Masaharu... van tras las vírgenes, la niña lo es, solo te dire algo, apartate porque cuando él quiere algo siempre lo tiene, siempre —aquellas palabras se lo sabía de memoria, Niou era un enemigo poderoso, a pesar de ser adinerado tenía grandes habilidades para hacer negocios ilegales, manejaba la segunda mejor banda de toda la zona donde vivía — Entonces eso quiere decir que de ti se aburrio demasiado pero bueno, no me extraña, después de todo esta más en claro que... has pasado por medio barrio —la castaña se bajo de los brazos de Fuji y se coloco delante.

Sonrió y siguio con la sonrisa cuando estampo su mano contra su mejilla derecha, no giro el rostro sino que le sostuvo la mirada viendo sus ojos furiosos — Pues esta puta vaya que te complacio y no te preocupes, me encargue de dejarselo en claro a la niña vírgen —la furia crecio en su interior, sin dudarlo dos segundos la tomo del cuello para estamparla contra el mueble más cercano, sus amigos lo miraron tensos, la ojidorada le sostuvo la mirada a pesar de que estaba ahogandola — Agradece que eres mujer porque de lo contrario estarías tres metros bajo tierra —sentencio fríamente mientras la aventaba al suelo.

— No hay nada que te impida hacerlo, puedes pero no quieres, no tienes ni idea de como me encantara saludar a la muñequita de porcelana —su mano se impacto contra su mejilla causando que esta ladeara el rostro y después lo mirara con odio infinito pero nunca lo había odiado, Alondra lo amaba, hubo un tiempo en que también la amo pero ella lo destruyo al meterse entre las sábanas de Niou, su peor enemigo desde siempre, esa historia eran pocos los que la sabían, era casi pecado comentarla entre las bandas puesto que sin decirlo aún los perseguían aquellos recuerdos, tomo aire dando media vuelta aún furioso.

— El capricho nunca te dura mucho, en cuanto ambos consigan lo que quieran de esa niña la botaran, lo mismo hicieron conmigo, ninguno es capaz de amar —la voz convertida en un siseo de parte de la castaña lo hizo ladear la cabeza para verla con una sonrisa ladina — La diferencia es que esa niña me hace algo que no entenderías, Niou también lo siente... lo que a ti te pesa es que no eres tú, encargarte de ella por favor Eiji —le pidio a su amigo que asintió, tenía que encontrar la manera en la cual pudiera recuperarla o como mínimo que lo perdonara y sabía que no sería para nada fácil.


La habitación era moderna pero con un toque serio — ¿C-Cuántos años tienes? —pregunto curiosa, porque la estancia parecía más de un adulto que de un jóven, el peligris dejo algunos sobres sobre la mesita de centro para después mirarla con una ceja encarnada — Dieciocho años, ¿por? —negó de inmediato con la cabeza para sentir como este tomaba su mano, la condujo hasta hacerla tomar asiento en la cama, era de una superficie demasiado blanda, la puerta se abrio y vio a un jóven de cabello entre lila y azulado, sus ojos eran lilas, tenía el rostro demasiado fino, supuso que ese era Seiichi, el doctor o algo así.

— Primero Sakuno —este asintió para caminar a donde se encontraba, sus dedos fríos se posaron en su mentón ladeandole un poco el rostro para ver el puñetazo, lo vio dejar un pequeño maletín en la cama, de pronto un spray frío paso por su mejilla adolorida, gimio de dolor, después de unos minutos este se separo y coloco una gasa sobre la parte levemente inflamada — Te espero en la otra habitación —señalo el ojilila dedicandole una sonrisa tierna, le devolvio el gesto pero le causo curiosidad saber porque Niou no quería que lo atendieran ahí, seguro era privacidad, Seiichi salio en completo silencio y miro al peligris.

— Te quedaras aquí esta noche, dormiras conmigo, tranquila, no hare nada, lo prometo, en unos momentos traeran la cena, no tardo —lo vio dar media vuelta y se mordio el labio, sentía que algo le estaba ocultando, quiza no algo malo pero de igual manera — ¿P-Por qué no te atiende aquí? —pregunto ladeando un poco la cabeza para que pensara que no se había estado comiendo la cabeza durante aquellos minutos aunque era así — ¿Quieres qué me atienda aquí? —pregunto este, asintió desviando un poco la mirada, causo una risa en el peligris, no es que quisiera verlo semidesnudo o sin camisa, bueno una parte pequeña si.

Lo vio caminar hacía la puerta — ¡Seiichi! —y antes de que pasara el segundo el aludido estaba delante de su novio quien abrio la puerta para dejarlo pasar, el ojilila encarno una ceja — Me vas a atender aquí —señalo Niou como si fuera lo más normal del mundo, el doctor abrio los ojos demasiado ante aquella petición, no entendía el porque de eso, es decir, de verdad que el asunto era extraño pero no podía decir nada — B-Bien —susurro entrando en la habitación, los vio caminar hacía la cama, el peligris tomo asiento con este a su lado — L-La camisa —no le gustaba que el ambiente se sintiera demasiado incómodo.

La camisa cayo al suelo y entonces abrio desmesuradamente los ojos, eso era imposible, se llevo las manos a los labios intentando acallar los sollozos, las lágrimas salieron sin previo aviso, había cicatrices en la espalda baja del peligris, dos enormes cruzaban en forma de cruz la misma, aquello era horrible, sintio los brazos de su novio que la apegaron a su torso desnudo — Shhhh no llores —pidio pero solo logro llorar más... aquello era horrible, demasiado de hecho, no entendía como había sucedido pero le dolía de alguna manera que la asustaba.


Se llevo la mano a los cabellos desordenandolos de nueva cuenta mientras terminaba de vestirse, la ducha lo había ayudado a despejarse un poco — Alondra te esta esperando en la sala, no piensa irse hasta hablar contigo —ladeo la cabeza viendo a Momo que lo miraba exasperado, claramente no le gustaba en lo absoluto estar con aquella mujer y no lo culpaba en lo absoluto — Voy en un momento —este asintió dando media vuelta, se quedo mirando el celular unos momentos pensando en Sakuno, seguro estaba en su casa o quiza no, con Niou nunca sabía nada de nada y eso incluía a sus parejas, no sabía donde estaría.

Salio de su habitación para bajar de prisa las escaleras viendo a la ojidorada sentada sobre uno de los sillones de la estancia, tenía una gasa en la mejilla izquierda, la muñeca derecha vendada y algunas banditas en el cuello, de verdad que Sakuno le había dado una buena — ¿Qué quieres? Vete —sentencio con frialdad viendo como la castaña lo miraba como si fuera estúpido, algo le decía que no se iría solo porque si y eso nunca le había gustado — No, no me iré hasta que respondas unas preguntas —negó de inmediato caminando hasta donde se encontraba, sin previo aviso la tomo del antebrazo para arrastrarla.

— Hey, Ryoma, me estas lastimando —le dio lo mismo porque cruzo de inmediato la sala para abrir la puerta y hecharla fuera, la cabeza estaba comenzando a dolerle y lo menos que le apetecía en ese momento era lidiar con la castaña — Te vas, no vuelvas, no te entrometas en mi camino Alondra, no pienso tenerte piedad —siseo para aventarla fuera y cerrar la puerta de un golpe, escucho maldiciones, golpes a la puerta, pensó que se cansaría poco a poco pero los golpes aumentaron de intensidad— ¡Te odio, te odio! ¡Tú nunca me amaste Echizen Ryoma! —y aquellas palabras lo dejaron congelado por completo.

¿Qué no la había amado? ¡Mentira! Recuerdos de como la había valorado bombardearon su mente, claro que la había amado, aún podía escuchar las risas, recordaba los besos robados, los citas, las noches en las cuales daban rienda suelta a ese amor que era único pero lo único malo de ese asunto es que Alondra no sabía su pasado, nunca pudo contarle el mismo, abrio la puerta viendo como la castaña caminaba más allá, camino hasta sujetarla del antebrazo mirandola con odio — ¿Qué no te amé? ¡Fuiste tú quien se metio con Niou... tu fuiste tras él, eres una puta! —siseo viendo el dolor en sus ojos dorados.

La castaña le volteo el rostro al darle una bofetada que le dolio a horrores porque era de la persona que le había hecho un daño horrible en el corazón — ¡No sabes nada estúpido... Niou me obligo a estar con él con tal de no revelar tu secreto a todo el mundo! —se quedo congelado en su lugar mirando como esos ojos que una vez le habían encantado demasiado se llenaban de lágrimas, el dolor en los mismos era palpable, no mentía... Alondra no mentía esta vez.


— No puedo contartelo ahora, prometo hacerlo después, ¿puedes entenderlo? —miro a Sakuno que asintió con la cabeza, la apreto con más fuerza a su pecho aspirando el hermoso aroma que desprendían sus cabellos, era la primera vez que sentía poder tocar el cielo con las manos, era una sensación tan diferente a cuando estaba con Alondra, se sentía perfecto — ¿Te apetece qué suban la cena? —la cobriza asintió así que le hizo una seña a Seiichi para que lo hiciera, el ojilila salio con una reverencia, sus dedos pasaron por su espalda repartiendo caricias suaves, no quería dejarla ir, la sola idea le provocaba dolor.

No podría vivir sin ella, lo acababa de descubrir — Sakuno —la llamo con suavidad, la ojicaoba se separo de su pecho mirandolo a los ojos, estaban hermosos esos dos pozos caoba, su rostro estaba levemente sonrojado, se veía más que hermosa sinceramente — Lo siento, siento ser así —se disculpo y le sorprendio que no tartamudeara, solto una suave risa mientras acariciaba su mejilla con suavidad, era hermosa, ahora entendía el porque Echizen estaba tan pegado a la misma — Si eres hermosa, perfecta —aseguro besando su frente con cariño, la puerta se abrio y dejo ver a Marui que estaba agitado, era raro.

— ¡E-Echizen... su banda, quieren pelea! —se levanto de golpe sosteniendo con fuerza la cintura de su novia que se tambaleo con el movimiento brusco, eso no estaba bien, no entendía aquel ataque si debía ser sincero — ¡Ve con los demás, ahora mismo voy! —el pelirrojo asintió saliendo de prisa de la habitación, miro a la chica que se veía asustada, intento calmarla pero escucho gritos y demás cosas, de hecho no estaban en su departamento sino en la casa del bosque — Espera aquí —le pidio sosteniendo sus manos pero entonces la puerta se abrio de una patada dejando ver al peliverde que parecía furioso.

No solo eso, su mirada destilaba odio, añoraba matarlo de verdad — ¡Te voy a matar! —vio que Alondra entraba en la estancia mirando la escena con fingido pánico, el ojigatuno se lanzo sobre su cuerpo, empujo a Sakuno a la cama dispuesto a darle pelea de verdad al imbécil que parecía intentar por todos los medios matarlo, le propino un golpe en la mejilla esquivando patadas, eso no estaba bien para nada la verdad — ¡Te voy a matar! —bien, no entendía de verdad que diablos pasaba, a penas podía esquivar los golpes, estaba como poseído, nunca lo había visto así, ni siquiera cuando peleaban con todo el arsenal.

— ¡Basta, Ryoma, basta! —Sakuno intento detenerlo pero Alondra la sostuvo del cabello para que se alejara, entonces lo comprendio todo... esa maldita le estaba pagando el haberla dejado cuando decidio jugarsela por la ojicaoba, había sido tan estúpido al no pensar en que se la devolvería.


De verdad lo estaba lastimando, no podía permitirlo, sostuvo de la mano a la castaña para apartarla provocando que esta se golpeara con la mesa de centro, se lanzo sobre Ryoma sujetandolo del cuello, el peliverde se levanto aún con ella en la espalda, eso iba a terminar de mal en peor, lo sentía de esa manera, nada bueno podía salir de ahí — ¡Sakuno! —el grito de Niou se escucho en toda la estancia, de pronto se vio impactada contra una de las paredes, gimio de dolor deshaciendo el agarre sobre el de mirada gatuna, la espalda le dolía horrible, Ryoma le dedico una mirada fría para volver a golpear a su novio con odio.

— ¡B-Basta, para! —pidio llena de miedo intentando caminar pero entonces alguien la tacleo volviendo a estamparla contra la pared más cercana, el aire se le fue por completo de los pulmones, aquello le había dolido horrible, el puño de la ojidorada fue lo siguiente que sintió, gruño de dolor intentando empujarla mientras veía como golpeaban al peligris, Ryoma parecía fuera de si por completo, era casi como un monstruo, jalo de los cabellos a la castaña para separarla pero sus uñas se clavaron en su cuello, la empujo con fuerza intentando detener la pelea de aquellos dos pero en su lugar recibio un codazo en los labios.

Gimio de dolor para enterrar sus uñas en el cuero cabelludo de la chica que gruño de dolor — ¡Ryoma detente! ¡Niou! —grito intentando que pararan pero entonces la ojidorada la avento con toda su fuerza hacía la ventana, todo paso demasiado rápido — ¡Sakuno! —y no era Ryoma, no era el ojigatuno, no era el peliverde, no era la persona que le dio su primer beso, no era la persona a la que aún amaba a pesar de no conocer ese sentimiento... fue Niou quien se lanzo sobre ella para protegerla con sus brazos de una caída desde el tercer piso de aquella casa, estaba el jardín pero la caída sería aparatosa de verdad.

Sus manos se envolvieron en su cuerpo apegandola al suyo, cerro los ojos con fuerza — ¡Niou! ¡Sakuno! —escucho los gritos de los amigos del peligris y un silencio sepulcral, el golpe resonó en cada músculo de su cuerpo, fue un sonido sordo, algo que la hizo soltar un grito de dolor junto con un gemido del peligris, algo que la hizo retorcerse porque los dos fueron golpeados por el mismo, algunos trozos de vidrio estaban incrustados en su espalda, su visión se vio borrosa en cuestión de segundos, Niou no se movía, la sola idea de que algo le sucediera por su culpa la estaba mortificando desde ese momento.

— N-Niou... —susurro con la voz quebrada, sintió un líquido espeso cayendo en su vientre y otro más resbalando por su mejilla derecha, la cabeza comenzo a darle vueltas y en cuestión de segundos todo fue oscuridad... lo último que alcanzo a ver fue el rostro de Ryoma sumamente preocupado pero eso no se lo perdonaría, no lo haría jamás sin duda alguna.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.