Nota: Va a haber un cambio en la forma de redactar, disculpad las molestias.

SIETE

Al llevarme la botella a los labios, Malfoy comenzó a mirarme con una extraña combinación entre fascinación y expectación. Me incomoda, nunca me había mirado así.

Veréis, he diseñado un plan muy fabuloso. Os lo aseguro, Einstein no es nada comparado con mi extraordinaria creatividad.

Me detuve un poco antes de beber y Malfoy comenzó a sonreír. - ¿Qué pasa, Weasley, te retiras?

- Por supuesto que no.- Le aseguré, decidida. - Se me ha ocurrido algo.

- ¿No puede pasar un minuto sin que tu cabeza se ponga a analizarlo todo?- Rodó los ojos.

De pronto, con repentina alegría, le sonreí engreídamente, tal y como él había hecho tantas veces. - Sí que puedo, pero tengo que compensar tu sordo-mudez ¿sabes?

- Lo que tu digas.- Hizo caso omiso a mi insulto. - Venga, cuéntame tu ridícula idea.

- No es una idea exactamente… son condiciones. Quiero jugar, pero tendrá que ser a mi manera.- Expliqué.

- ¿Qué condiciones? ¿Que no nos quitemos la ropa? Porque puedo prometerte que no será un problema.

- ¿Estás seguro, Malfoy?- Pregunté sarcásticamente, fingiendo una mirada de preocupación. - Es que, uf, tengo taaaaantas ganas de tirarme a alguien como tú, aquí y ahora, en el suelo.

Arrugó la nariz con disgusto. - Me has traumatizado de por vida, Weasley.

- Ese era el plan. Ahora, mis condiciones.

- Está bien. Me muero por escucharlas.- Murmuró y me instó que siguiera hablando.

- No es más que una, en realidad.- Le dije, para su gran alivio. - Exijo un juego de preguntas. Podremos preguntarnos libremente lo que queramos y beberemos cada vez que lo hagamos.

Me miró con incredulidad. - ¿Eso es todo? Merlín, Weasley, si siempre fueras tan agradable y razonable quizás no tendría que vomitar cada vez que te miro.

- Bueno.- Prefería no empezar una pelea de nuevo así que tomé la botella y me la llevé a la boca para tomar un trago...

… que se llevo consigo la mitad de mi garganta.

- ¡Maldita sea, Malfoy!- Tosí. - ¿Qué es esto?

- Whisky de fuego, el mejor.- Respondió, guiñandome un ojo, y tomó la botella para tomar él mismo un buche.


Diez tragos por mi parte y veinte por la suya. No puedo creerlo, pero me siento un poco mareada, y por el aspecto del rubio a mi lado, lo mismo le pasa a él. Estoy empezando a preguntarme si Violetta la ha elaborado ella misma.

- No, ha sido su padre muggle, y luego ella la ha hechizado para hacerla interminable.- Comentó el Slytherin.

Lo miré con los ojos muy abiertos. - ¿Lo he dicho en alto?

- Sí, pecosa, lo has dicho en alto.- Respondió Malfoy, a la par que esbozaba una sonrisa.

- Oh, bueno...- Murmuré, y de pronto recordé algo. - ¡Oh! ¡Es la hora de mis preguntas!

- ¡Mis oídos, mujer!

Rodé los ojos y tomé otro trago. - ¿Conoces el juego de verdad o atrevimiento?

- No nací ayer, Weasley.- Respondió desganado, aunque a su voz le faltaba su veneno habitual.

¡Por favor, el Whisky de fuego merece un premio!

- Que lástima.- Respondí, en el mismo tono. - Podría haber convivido con Josh Smith como prefecto.

El rubio platinado abrió la boca con un asombro genuino. - ¿Smith? ¿Ese estúpido de Hufflepuff?

Josh Smith era un chico introvertido, un Hufflepuff muy serio que habría acabado en Ravenclaw si no fuera por su benevolencia. Es la persona más amable y servicial que he conocido jamás. Y también es el hazmerreír de la gente como Malfoy, por desgracia.

- ¡Es un buen chico, Malfoy!- Lo defendí. - ¡Tú es que tienes algo contra Hufflepuff!

Y tras esto hizo algo completamente inesperado.

Se echó a reir. - ¡Eh!- Le golpeé el pecho. Que duro... como una roca. - ¡Ay!

- ¿Ay?- Preguntó entre más risas ante mi inútil intento de hacerle daño.

- ¡Que me has roto la muñeca!- Exclamé alzando las manos y perdiendo el equilibrio ligeramente.

- Oh, vamos... la reina del drama.- Esta vez fue él el que perdió el equilibrio y se dejó caer hacia atrás, aún riéndose.

Así que... como he dicho, es extraño y completamente inesperado que Malfoy se esté riendo conmigo y no de mi. Le eché otro vistazo -rodando por el suelo, agarrándose el estómago- y antes de darme cuenta me caí hacia atrás también, con hipo de tanta risa.

- Sabes...- Se las arregló para hablar después de un rato. - ¿Sabes que me acabas de hacer un cumplido?

Me detuve bruscamente. - ¿Qué? ¡Imposible! ¡No!

- ¡Sí, me lo has hecho! ¡Tengo el pecho duro como una roca, eh!- Me dijo, muy pagado de sí mismo, finalmente capaz de controlar la risa por completo. Le pasé la botella y entendió lo que tenía que hacer.

- ¿Y qué si lo he dicho?- Me encogí de hombros.

Casi pierde el equilibrio por la sorpresa. - ¿Acabas de admitir que tengo un buen pecho?-

- Oh, olvídalo Malfoy... ¿No íbamos a jugar a verdad o atrevimiento?

- ¿Por qué no nos saltamos la parte de atrevimiento y vamos derechos a la verdad?- Sugirió, claramente con un as bajo la manga.

En mi estado de embriaguez, me pareció buena idea. No tenía nada que ocultar, de todos modos.

- Está bien, comencemos. ¿O necesitas prepararte?-

- Estoy listo.- Sonrió. - Te dejo empezar.

Lo más extraño de la situación es que cuando lo miro -sentado al estilo indio, frente a mi- no siento la molestia habitual burbujeando en el fondo de mi ser. Sin embargo, me siento mareada y confundida... y completamente preparada para nuestro pequeño juego. No puedo esperar para descubrir todo tipo de trapos sucios sobre el impasible Scorpius Malfoy.

- ¿Color favorito?- Pregunté inocentemente.

- Verde, ¿el tuyo?

- Típico.- Susurré antes de contestar. - Rojo.

Frunció el entrecejo. - ¿Por qué el rojo?

- No era tu turno así que luego me toca dos veces. Rojo, porque es un color interesante. Es un color que posee tantas caras: el amor, la pasión, la sangre, la guerra, el odio... Es un color extremo ¿me entiendes?- Ni siquiera pude controlar mi boca, no debería explicarle tantas cosas.

- No, no te entiendo, pero eso te deja con solo una pregunta más.- Se atrevió a señalar rápidamente, con altivez.

- Muy bien, señor exigente. Solo una pregunta... ¿En qué casa te gustaría estar si no hubieras entrado en Slytherin?

- Buena pregunta. No me imagino estando en otra casa. Hufflepuf ni si quiera es una opción, ya que no le doy más importancia a las necesidades de los demás. Tampoco elijo Gryffindor porque no voy por ahí salvando gatitos, no, no voy a dar mi vida por nadie. Y Ravenclaw... no, por favor, fíjate en ti y en esa prima tuya. Pero si tuviera que elegir entre tres malas opciones me quedaría con la última. Tengo un montón de chicas en Ravenclaw.

Y creo que eso es lo mejor que me ha dicho Malfoy en estos seis años.

- No se que decir... a parte de que eres un cerdo.- Me reí levemente.

Tomó un sorbo de la botella y me la pasó. - Mi turno, Weasley, ¿eres virgen?

Se que hasta aquí debía llegar, tendría que robar la varita de Violetta y dar un giro de 180º a la conversación, al menos es lo que haría en circunstancias normales. Sin embargo, el alcohol me habrá trastornado la cabeza porque contesté tranquilamente. - No

- El juego se llama verdad, Weasley.- Malfoy rió mordaz.

Rodé los ojos. - Gracias por remarcarlo.

- ¿De verdad que no?- Asentí, irritada por su mandíbula caída.

- De verdad. Mi turno, ¿por qué lo encuentras tan difícil de creer? Y no me vengas con esa mierda de que soy fea, horrorosa y espantosa, porque sabemos bien que es mentira.

El alcohol me afloja la lengua. Eso seguro.

Malfoy, percatándose de ello también, sonrió. Entonces, cuando se da cuenta de mi pregunta, parece considerar una respuesta muy cuidadosamente. - Quizás no seas horrible.- Contestó después de unos minutos. - Pero siempre me has parecido un poco... impenetrable.- Ahogó una risa. -Tensa, mojigata, recatada, como he dicho antes. Y pensar que dejaste a alguien acercarse... es difícil de creer, la verdad.

El alcohol definitivamente nos suelta la lengua. Hecho comprobado por la señorita Weasley Granger.

- Vaya.- Parpadeé con asombro. - Ha sonado como un cumplido.

Malfoy bebió de nuevo, para luego limpiarse la boca con el dorso de la mano. - ¿Cuándo y con quién la perdiste?

- En verano, era mi decimosexto cumpleaños.- ¡Se lo dije! ¡No puedo creer que se lo dije! - Con mi entonces novio, Tony.

Lo bueno era que las probabilidades de que Malfoy conociera a Tony eran muy escasas. Tony y yo nos conocimos por mi primo James, fueron juntos a un campamento de verano. Al instante de conocerlo me dejó maravillada: encantador, amable, relajado, guapo, y sobre todo, claramente interesado en mi. Salimos seis meses, y terminamos porque dudaba de mis sentimientos hacia él, y en parte porque no podíamos vernos mucho. Pero nunca me arrepentí de haberlo hecho. Acostarme con él, quiero decir.

- ¡Mi turno!- Bebí un trago antes de pararme a pensar en la pregunta. - ¿Cuándo y cómo la perdiste? ¿a los tres años?

Me observaba como si estuviera enfocando la mirada en algo detrás de mi. Sus ojos estaban vidriosos, probablemente como los míos. - Ummmmmm- Frunció el ceño profundamente. - Difícil. Cuarto año, creo. Supongo que estaba muy borracho... casi como ahora.- De repente dejó escapar una carcajada. - De lo contrario no me lo habría montado con Olivia Parkinson.

- ¿Olivia Parkinson? ¿No es tres años mayor?- Pregunté con curiosidad.

No es que a mi me interesara, pero la desfloración de Malfoy siempre había sido un tema candente en el baño de las chicas. La mayoría de los votos, incluido el mio, fueron para Violetta.

- Solo nos lleva dos, pero estaba buena y yo también, así de simple son las cosas, verdad.- Eso era más una afirmación que una pregunta, y no se por qué sus palabras me afectaron como si se trataran de un insulto. - Era una pesada. No paraba de quejarse, pero bueno... ¿dónde estábamos?- Hizo una pausa de un minuto, quizás esperando a que yo le contestara. - Ah, sí. Me toca. ¿Quién crees que es el chico más guapo del castillo?

Ah, ya puedes quitar la expresión de altanería Scorpius Malfoy, ni por asomo diré tu nombre.

- Josh Smith.- Respondí secamente, sin vacilar.

Malfoy simplemente negaba con la cabeza. - No.

- Sí.- No pensaba cambiar de opinión.

- No.- Repitió.

Lo miré, desafiante. - Sí.

- ¡De ninguna manera!- Gritó. - ¡Ni de coña!

Seguía mirándolo, obligando a las comisuras de mi boca que permanecieran en su lugar.

- ¿Hablas en serio? ¡Por Merlín!, lo estás diciendo en serio.

Posiblemente deba informaros sobre Josh Smith.

Digamos que toda su bondad se basa en su falta de atractivo.

- Claro que hablo en serio.- Me las arreglé para pronunciar una frase, pero ya no pude contener más la risa. Y una vez que la primera risotada escapa de tus labios, no puedes parar. Rompí en un ataque de risa histérica, justo como Malfoy hace unos minutos.

-JODER, WEASLEY.- Me golpeó el hombro suavemente. -¡Casi me da un ataque! Tenme un poco de consideración la próxima vez que decidas hacerle la graciosa.- Pero comenzó a reírse también. - Imagínate que lo eliges a él sobre mí, ¡horror!

Sin dejar de sonreír ampliamente, comencé a pensar de verdad en su pregunta. Reflexioné sobre los chicos más guapos de la escuela: Albus, Louis, Zabini y, por desgracia, Malfoy. Eliminé a Louis y Albus por ser mis primos, a Malfoy por obvias razones, lo que me dejaba a Zabini. Lo único malo es que era el mejor amigo de Malfoy. Por lo tanto recogeré a mis primos del exilio, ya que Malfoy sigue sin ser una opción.

- Louis Weasley.- Respondí finalmente.

Arqueó una ceja. - ¿Te va el incesto?

- Claaaaaro. Bueno, una pregunta para ti. ¿Has estado enamorado?

No tengo ni pajolera idea de dónde me he sacado la dichosa pregunta, pero estoy muy interesada en saber la respuesta. Él, por su parte, parece increíblemente vacío de cualquier emoción. Y ahora que lo pienso, nunca lo he visto de la mano con nadie.

Se inclinó hacia mi, tanto, que nuestras rodillas se rozaron. - No, ¿tú?

- No lo se.- La voz se me cortó, muy consciente de su cercana presencia. Maldije mentalmente. La cabeza me daba ya suficientes vueltas como para comenzar a ponerme nerviosa ahora. Es que Malfoy no conocía el significado de espacio personal. Y ahora, este insufrible hombre -innegablemente guapo- se cernía sobre mi, llenándome con su ola de perfume celestial. Ya lo había tenido así de cerca otras veces, sobre todo cuando me estaba amenazando, pero nunca había sido tan consciente de la distancia que nos separaba, el hormigueo o el calor.

Retiro el premio que le ofrecí al Whisky de fuego antes.

- ¿Te pongo nerviosa?- Susurró con un tonito sugerente -un tono al que no estoy acostumbrada- mientras se inclinaba más, apoyándose en sus antebrazos.

Como movimiento reflejo, pegué mi espalda a la pared. El movimiento me mareó aún más y no pude fijar la mirada en ningún punto de la habitación, todo parecía moverse, era totalmente incapaz de orientarme. Y mientras, sus intensos ojos metálicos me miraban calculadores. Me las arreglé para respirar. - No era tu turno.

- Eso es un sí.- Afirmó en voz baja, ignorando rotundamente mi comentario. Esperaba que me dedicara esa sonrisa socarrona tan característica suya -o algo similar, que me resultara familiar, o habitual, pero no esto...- pero hizo la única cosa de la que nunca he sido víctima.

Sonrió.

No fue una sonrisa arrogante, ni siquiera una media sonrisa.

Sonrió de verdad.

- Admítelo y te cuento un secreto.- Continuó con un tono de voz suave, mientras parecía hipnotizarme con la mirada.

Inhalé profundamente, recuperando mis sentidos, que al parecer había perdido por completo. - Tal vez un poco.

- Muy bien.- ¡Mierda, esa sonrisa! - Mi secreto... es que tienes un cuerpo de escándalo, Weasley. ¿Recuerdas ese día que te vi en el cuarto de baño?

Asentí con la cabeza en silencio, por supuesto que lo recordaba.

- En cuanto salí de allí tuve que darme una ducha fría.- Me guiñó un ojo, insinuante.

Merlín.

Puede que me desmaye de un momento a otro.

(Tanto por el alcohol como por la confesión de Malfoy, en caso de que cupiera duda.)

- Um.. pues.. eso- eso es, um..- Tartamudeé, con la mejillas ardiendo. - interesante.

¿Interesante? ¿INTERESANTE?

Cuando me dí cuenta de mi ridículo tartamudeo, rubor y risa de colegiala, reuní toda mi valentía. - Es hora de un cambio de reglas.

- Soy todo oídos.

Traté de dominar mis nervios, mordiéndome el labio antes de responder. - Tal vez deberíamos jugar con el atrevimiento también.

- Sí.- Sus ojos -¡oh, esos ojos!- brillaban de una forma que no supe reconocer. - Sí que deberíamos. Y como soy un caballero, las damas primero.

- Te reto- Me detuve, necesitando este pequeño descanso para calmar mi emoción. - Te reto a que me beses.

Malfoy analizó mi expresión -para asegurarse, supongo, de que iba en serio- y, finalmente, detuvo su mirada en mis labios. Se acercó, tentadoramente lento. Percibí el olor de la menta mezclada con el alcohol en su aliento y, desesperadamente, traté de recordar quién era él, quién soy yo, y qué nos ha hecho este Whisky de fuego.

Scorpius Malfoy me va a besar.

Scorpius Malfoy.

- ¡Oh, demonios!

Espera.

Esa no es la voz suave y seductora de Malfoy.

¿Es una voz... femenina?

Malfoy sacudió la cabeza, y me miró como si acabara de salir de un trance antes de saltar lejos de mi. Seguí su ejemplo y me encontré con la figura distorsionada (y muy muy borrosa) de una jadeante Lily Potter parada en la puerta, con las manos apretadas contra su boca.

Ohhhhh, Merlín.

Carente de sentido del equilibrio, me levanté del suelo. - Eh, um.. Lily.

- ¿Qué estáis haciendo?- Preguntó Lily totalmente asombrada. - ¿No estabas saliendo con Zabini?

Malfoy se congeló. - ¿Qué?

- No estamos saliendo.- Me defendí débilmente, mientras buscaba el equilibrio apoyándome en la pared. - Tengo una cita con él, simplemente eso.

- ¿Estás de coña?- Exclamó Malfoy.

- No, no.- Intervino Lily, simpática. - Es verdad. Y Rosie, me temo que las dos cosas son lo mismo.

- No es..- Intenté oponerme, pero apenas podía pronunciar palabra.

De hecho, casi no podía escuchar con claridad. Veía su boca abrirse y cerrarse, pero sin emitir sonido alguno.

- Chicos.- Tragué saliva. - Creo que me estoy mareando.

Mareando. Ojalá. Lo que sentía es que estiraría la pata de un momento a otro.

¿Qué son esos lunares negros?

- ¿Rosie?- Fue capaz de entender los labios de Lily. - ¿Estás bien?

Entonces me doy cuenta de que otra persona ha entrado en escena.

La cara del profesor Goldstein es la última cosa que vi antes de que todo se volviera negro.


¡Buenas y calurosas noches de tormenta! Al menos, así estoy yo. ¡Espero que hayáis disfrutado el capítulo! ¡Estaba muy nerviosa -como siempre- por actualizar! A partir de este capítulo las cosas van a ir cambiando, no se si os podéis imaginar qué pasará. ¡Me emociono sola!

Chan, chan, chan ¡¿QUE ACABA DE PASAR, POR DIOS?! GRACIAS INFINITAS A LAS BEBIDAS DESTILADAS. BUENO BUENO ESTOY DESEANDO LEER QUÉ OS HA PARECIDO, SCORPIUS, SCORPIUS... ¿NO ESTARÁS BAJANDO DEMASIADO LA GUARDIA? ¿CREÉIS QUE SE MERECERÁN OTRO CASTIGO POR ESTAR BORRACHOS? ZABINI VUELE A ENTRAR EN ESCENA, UH UH UH, Y AHORA SCORPIUS LO SABE TODO ¿POR QUÉ HABRÁ REACCIONADO ASÍ? PERO MÁS IMPORTANTE ¿POR QUÉ ESTOY GRITANDO?

Traigo una mala noticia, aunque ya había hablado de esto, lo recalco, muy pronto me quedaré sin tiempo para escribir, así que voy pidiendo disculpas de antemano porque tendréis que esperar más a que actualice, pero no abandonaré la historia por nada del mundo, eso os lo prometo. Sed comprensivos conmigo cuando me tome una semana o más actualizar, aunque intentaré compensarlo escribiendo capítulos más extensos.

¡Bueno, no me enrollo más! Gracias a todos vosotros que me alegráis el día:

C.G.G.T - Cari Cazal - DreamsN'Ruins - Libete - Marian Dominguez - MrsLGrint - Nana Granger W - Neri Dark - Samanta Black - Sasha 2121 - gina lara - maxima 98 - memoriesofkagome - Blanca - Leny - Maryn90 - CuentaFlojera - Katherin Dombly - Diluz - cielo - danidanidani - anyi12 - milshakebanana